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Posts Tagged ‘ediciones de baile del sol’

DESARROLLO SOSTENIBLE

 

DESARROLLLO SOSTENIBLE

En China, los niños juegan catorce horas diarias
a que trabajan
fabricando juguetes
para los niños de España.

Los pedidos para esta temporada
ya están en las tiendas
y la producción para el año que viene, asegurada.

Mientras queramos,
los Reyes Magos
seguirán viniendo de Oriente.

 

 

 

Orihuela, Antonio. La ciudad de las croquetas congeladas. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2006.

 

CUATRO PALABRAS AL LECTOR

diciembre 28, 2020 Deja un comentario

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

CLEMENCIA PARA LA POESÍA

diciembre 14, 2020 Deja un comentario

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

SUEÑOS DESBOCADOS

noviembre 29, 2020 Deja un comentario

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

OSADÍA

noviembre 22, 2020 Deja un comentario

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

POETAS

noviembre 13, 2020 Deja un comentario

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

LABORABLES Y FESTIVOS

 

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

LUNA DE MIEL

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

ESPERANDO A BECKETT

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

CÓMO PROTEGERSE DE LA POESÍA

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

VENGANZA

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

EL ÉXITO

septiembre 19, 2020 Deja un comentario

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

TRES POEMAS DE ‘CAHIER’, DE ISABEL BONO

septiembre 13, 2020 Deja un comentario

 

 

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

INSUMISAS (y V)

 

ANA PÉREZ CAÑAMARES

 

CAPITALISMO

El hombre seboso y trajeado se cuela en nuestra cama cada noche
después de follarse al universo viene a susurrarnos nanas
su obsesión por nosotros no descansa nunca
en nuestros sueños nos persigue
con su disfraz de perro, de vendedor, de cura
de espiga de trigo, de pistola en el bolsillo
su disfraz de muerte, su disfraz de vida

sé que tú le gustas con ojeras
yo le pongo cachondo cuando estoy cansada
me quiere flaca aunque me tienta con chucherías
y a ti elegante aunque te duelan los huesos

cuando estamos a punto de enfermar por agotamiento
nos premia con unas vacaciones
y nos tiende los billetes como el cazador
lanza un hueso al galgo que ahorcará mañana

dice que mis enemigos son aquellos
que quieren lo mismo que yo
porque no hay bastante
nunca hay bastante para todos

y nos cobra por lo que es nuestro
por el agua de lluvia
por el sol y la arena
por los claros del bosque
y los manantiales

envenena la comida con que me alimenta
me prohíbe fumar mientras engorda mi ansiedad
y me quita los chupetes que podrían consolarme

provoca mi llanto
y después me obliga a maquillar las señales de la tristeza

si me pongo rebelde, ríe paternalista
cuenta que él también pasó por esa época
y mi rebeldía la rebaja a moda
que luce en camisetas los sábados por la mañana
cuando sale a comprar los cruasanes y el periódico

él me da detalle de cada asesinato, de todas las guerras
de las violaciones y los golpes de estado

pero tanta información me deja sorda y ya no escucho
los crujidos ni los llantos en voz baja
las señales del desmoronamiento

y él calla que cada muerto, cada herido
las mujeres violadas y los que sufren torturas
todos recibieron su visita antes de convertirse en lo que son ahora

se zafa de las culpas con promesas
pero yo sé que una palabra suya
bastará para condenarnos

y tengo que darle las gracias porque
¡tú eres una mujer moderna!, grita animoso
de las que habla inglés, trabaja en casa y en la oficina
va al gimnasio y aparenta menos edad de la que dice el dni
tienes nociones de pedagogía aunque apenas veas a tus hijos

y además fuiste bendecida con una vocación
para que puedas sentirte mejor que otras
(y yo callo que yo no quiero ser artista
si eso va a convertirme en diferente
porque ya me siento lo bastante sola
y no quiero competir en más carreras)

de todo me habla pero no de quién recogerá los restos del naufragio
ni en qué lugar nos reuniremos los náufragos para organizarnos
para hacer un fuego, compartir la comida y quitarnos el frío

Un día, no sé cuándo, yo le voy a cobrar
sus cadáveres, las humillaciones
el secuestro de la inocencia
el expolio de los sueños

yo le voy a cobrar, no sé cuándo

y la primera puñalada que le voy a meter
va a ser por las caricias que no nos dimos
por los polvos que no echamos
tú y yo
cada vez que se cuela en nuestra cama
y nos dice que mañana, mañana, mañana
mañana el despertador sonará a las 6.30

y veinte minutos más de sueño
nos harán mejores soldados a su servicio

Te lo juro, mi amor. Una puñalada
por cada polvo que nos robó
y luego ya el resto, por los presos, por los indigentes
por el dolor que no merecemos sufrir ni ver
por los campos arrasados
por los animales que se hacinan
por los niños que trabajan
por los ojos que se cierran por el cansancio y la muerte
por el tiempo que no volverá
por la vida que nos robaron
por la vida
mi amor
por la vida.

 

 

 

 

 

ISABEL PÉREZ MONTALBÁN

 

CLASES SOCIALES

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLos pobres son príncipes que tienen que reconquistar su reino
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(Agustín Díaz-Yanes,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto)

Con seis años mi padre trabajaba
de primavera a primavera.
De sol a sol cuidaba de animales.
El capataz lo ataba de una cuerda
para que no se perdiera en las zanjas,
en las ramas de olivo, en los arroyos,
en la escarcha invernal de los barrancos.
Ya cuando oscurecía, sin esfuerzo,
tiraba de él, lo regresaba níveo,
amoratado, con temblores
y ampollas en las manos,
y alguna enredadera de abandono
en las paredes quebradizas
de sus pulmones rosas
y su pequeño corazón.

En sus últimos años volvía a ser un niño:
se acordaba del frío proletario,
(porque ya era substancia de sus huesos),
del aroma del salvia, del primer cine mudo
y del pan con aceite que le daban al ángelus,
en la hora de las falsas proteínas.

Pero su señorito, que era bueno,
con sus botas de piel y sus guantes de lluvia,
una vez lo llevó, en coche de caballos,
al médico. Le falla la memoria
del viaje: lo sacaron del cortijo sin pulso,
tenía más de cuarenta de fiebre
y había estado a punto de morirse,
con seis años, mi padre, de aquella pulmonía.
Con seis años, mi padre.

 

 

 

 

 

MIRIAM REYES

 

No soy dueña de nada
mucho menos podría serlo de alguien.
No deberías temer
cuando estrangulo tu sexo,
no pienso darte hijos ni anillos ni promesas.

Toda la tierra que tengo la llevo en los zapatos.
Mi casa es este cuerpo que parece una mujer,
no necesito más paredes y adentro tengo
mucho espacio:
ese desierto negro que tanto te asusta.

 

 

Lo tenía todo preparado para hacerte feliz.
Habrías sonreído de placer al ver mi carne sonrosada
apretada y perfumada para ti —a todo te diría que sí—
para dejarte
orgullosa y satisfecha por el trabajo acabado.

Viene de mí, sólida y maciza como este roble —pensarías—
por fin ha aprendido lo que significa ser una mujer.

Mi interpretación sería perfecta.

Lo tenía todo preparado para hacerte feliz
y llegué tarde.

No pude evitar que te fueras sabiendo
que conmigo habías fracasado.

 

 

Mujer ciega
mujer que no sabes reconocer el amor
si no aparece en forma de catástrofe natural
si no te somete a su fuerza.
Háblame de aquel que no quiso dominarte pisándote
al que no se le ocurrió disfrazarse de Humphrey Bogart
para jugar a tenerte en sus manos
como tanto te hubiera gustado
heroína de películas gastadas
de bofetadas giratorias
forcejeos
y apretados besos arrancados.
¿Continúas enamorada de tu John Wayne latino?
monumental macho escupidor
que camina entre eructos
con inmensas espuelas en las botas
para patearte mejor
mi triste pura sangre.

Me lastimo.

Te das lástima.

 

 

Amo a este hombre misógino.
Deseo su sexo descarado que pasea de aquí para allá
que entra donde como y cuando él lo desea
vomita su odio en mí y se va.
Yo, maravillosa artesana,
hago de su asco mi mejor creación:
una réplica suya mejorada.
Del vómito incubado en el más repugnante de los seres
nacerá la criatura que lo iguale en fuerza
y sea capaz de destruirlo por envidia
como yo no pude hacerlo por amor.

 

 

Me he vuelto demasiado sensata
comprensiva abnegada
perfecta hasta la náusea.
Te dejo que te pasees con tu aire de semental
al baño a la cocina a por un poco de agua.
Si me preguntas
te digo que sí para no entrar en detalles
para que duermas tranquilo y rindas en la oficina.
La mentira es a menudo más fácil y espontánea
como estar juntos.
Es cómodo mi cuerpo,
tiene esquinas redondeadas
y formas ergonómicas
(sin hablar de lo mucho que abriga
y lo poco que pesa).
No pide nada, no hace preguntas
prefiere no saber.
Acolchado de amor
hace tiempo que no siente la cabeza.

 

 

 

 

 

ANA VIDAL EGEA

 

HAS DE SABER

La mujer sin hijos, sin casa,
la mujer sin trabajo, sin destino,
de noche y sin sueño, hecha de agua;
que vaga itinerante buscando una tierra
donde quedarse
La mujer que te mira sin prisa,
y sin ropa,
no tiene miedo.

 

 

LA CHICA DEL GUARDARROPA

Deseé que hiciera frío,
hizo tanto que pocos se desabrigaron dentro;
vi desfilar las chaquetas de cuero, los visones;
animales nocturnos resplandecientes como el hambre.
Como un caballo cede al sueño, así,
enloquecen de amor, se vuelven mágicos.
Olvidan el tabaco, los condones, sus nombres;
palpo a oscuras los bolsillos, les doy lo que me piden;
ahora que soy toda piedra,
en un eco salvaje convertida, en la palabra seca,
que existo sólo porque soy armario.

Una de aquellas cenas allí cuesta aquí mi noche entera.
El dinero después del dinero;
restar el café doble, el taxi de ida y vuelta
ennegrecidos los dedos de mis manos
pienso en mi padre.
Contando el puñado de billetes arrugados de un dólar,
pienso en mi padre.

América está hecha de propinas;
¿Se acordarán de mí si les sonrío?
¿Se preguntarán de dónde vengo? ¿Qué necesito?
¿Comprenderán el por qué aquí? ¿El por qué ahora?
De madrugada siempre alguien se acerca,
pregunta «¿eres real?», «¿estás casada?», «¿quién eres?».
Yo sólo prometo cuidar de su abrigo;
Esperaré impaciente su regreso,
gastaré mi última juventud mirándolos bailar,
es la primera película que no termina;
Mi vida está tendida, acaba de empezar el invierno.

 

 

SOCARRAT

Así se llama el amor quemado,
aquí se come a diario.
Los americanos vienen y pagan lo que pedimos.
Yo los recibo de pie, frente a la puerta,
les doy los buenos días,
les ofrezco el menú,
les digo adiós,
les doy las gracias.
Por las mañanas coloco
los rollos de papel higiénico en los baños,
extiendo las alfombras, el toldo,
limpio los cristales,
abro las puertas, saco los menús a la calle;
enciendo el televisor, las luces,
confirmo las reservas, elijo la música.
Eso es lo mejor.
Durante la primera hora
elijo la música.
Después ya sólo miro al frente.
A veces pienso que es lo único
que sé hacer,
que sólo vine aquí para esto.
No puedo sentarme ni leer,
ni escribir, ni usar el teléfono,
sólo me permiten mirar al frente
como los soldados de Buckingham Palace,
con el pelo recogido
«tu pelo suelto nunca».
Si no sonrío,
el manager se acerca
y me pregunta por qué
hago mal mi trabajo.
«No podemos ascenderte a camarera,
después de cinco meses,
aún olvidas estar atenta
a los detalles».
Lo dice sin pestañear, grave,
yo hago cálculos mentales,
lo más rápido posible,
inmediatamente comprendo
que estoy atrapada en este personaje.
A veces entran conocidos a comer,
me repiten «¿Qué haces aquí?».
Los miro
no sé con qué expresión,
pero fijamente,
con Shakira de fondo;
y pienso en las películas de Kaurismaki
que hace tanto que no veo;
en toda la literatura que hay
en ser cajera de supermercado, hostess,
camarera o chica del guardarropa.
Es un experimento delicado;
Jack Nicholson
en Alguien voló sobre el nido del cuco.
El camino. Las curvas. El fango.
Todas esas vidas que parecían lejanas a mí,
esas personas que no eran yo.
Soy una actriz pero la obra no acaba.
Me meto en otro cuerpo, ocupo el espacio,
habito una historia nueva otra vez.
Ese peligro. El del cuento
del castillo de irás y no volverás.
No saber hasta cuándo.

 

INSUMISAS (IV)

 

MARÍA ÁNGELES MAESO

 

PRIMAVERA NUEVAMENTE

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLa flor señala el crimen
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcon callado rubor
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxBlanca Varela

Hora a hora el suelo se está abriendo.
Lo saben la piel del alma y la de un zapato.
Lo saben en las afueras de Madrid y en Barcelona
y aquí, cada labrador lo sabe.

Vamos, vemos que obstinadas hierbas
y nervios diminutos,
entre un corazón de roca, abren su senda.

Hora a hora, un insignificante tallo
se atreve cada marzo
a mirar de abajo arriba,

atraviesa el granito o el asfalto,
sortea la metralla, el peso del tractor
y el de las terribles miradas…

Simplemente asoma,
y en el aire deja su denuncia y su convocatoria.

Vamos, vemos que sucede a cada hora.

Solo es el imperio quien desprecia cuanto ignora.

 

 

 

 

 

ALICIA ES. MARTÍNEZ

 

LOS SEÑORES DE LA TIERRA

Los señores de la tierra
son señores vulgares
hacen cola detrás de ti en el supermercado
llevan chanclas, como tú
y pasean su perro al atardecer

Los señores de la tierra
viven en tu mismo edificio
te los cruzas en el ascensor
y hablas con ellos del tiempo

Los señores de la tierra
te dan los buenos días
mientras con la boca de la nuca
te quitan el pan, te bajan el sueldo
te suben el alquiler

Los señores de la tierra
Te arreglan cerraduras
Mientras te descerrajan la esperanza

Sientan sus culos en el mismo bar que tú
y parecen no hacer nada
todo el día con la parroquia
jugando al dominó
con nuestras vidas

Son los más amables en la frutería
Te preguntan por tus hijos
y hasta te sostienen la puerta
con su media sonrisa

Su jornada comienza muy temprano
Recorren despacio las calles
de su coto privado de caza
Vigilan que vayas a trabajar
para cerciorarse de que pagas el diezmo
religiosamente

No olvides tu condición:
él es un señor de la tierra
tú, su puto esclavo

Hubo un tiempo en que a los señores de la Tierra
Ay! perdón… que somos pacifistas

 

 

EL SILENCIO no se mide en minutos

Se mide en niños muertos

en mujeres muertas

por segundo

 

 

 

 

 

ERIKA MARTÍNEZ

 

ABOLIRSE

Se podría afirmar: yo soy mi cuerpo.

Sin embargo, si perdiera la pierna derecha en una batalla
xxxxxo huyendo de la batalla o más bien en un estúpido
xxxxxaccidente doméstico, seguiría siendo yo.

También seguiría siéndolo si perdiera las dos piernas, o
xxxxxincluso todos mis miembros.

¿Cuánto cuerpo tendría que perder para dejar de ser yo?

Quizás una mínima parte de mí representaría al resto por
xxxxxsinécdoque. O quizás mis restos me convertirían
xxxxxen otra.

Cortarte las uñas te modifica existencialmente.

 

 

PRUEBAS CIRCULARES

Jugar a las muñecas supone la primera performance de tu
xxxxxvida. Diferentes mujeres representando dentro de ti
xxxxxlas mismas escenas, renuncias, caídas de párpados.

¿Desde cuándo se repite lo femenino?

De niña me pidieron que escribiera las instrucciones de
xxxxxuna yincana y solo me salían pruebas circulares
xxxxxporque jugaba por defecto al aro o a la comba.

No es lo mismo ir de un sitio a otro, como el balón a la
xxxxxmeta, que permanecer en el centro de un giro. A
xxxxxquién no le gustaba proyectarse,lanzar una peonza.

Si insistes muchas veces en un solo movimiento, se produce
xxxxxun exceso que rompe el círculo o genera un aura de
xxxxxpolvo: aquello que rebasa concierne a la lírica.

 

 

 

 

 

MARÍA MONJAS CARRO

 

Hay que aguantar
rezaba la Guía de la Buena Esposa
que estudiaba la bisabuela.

¡Hay que aguantar!
le repetía la abuela a tu madre
con absoluta convicción.

Hay que aguantar…
te confesaba tu madre
entre susurros.

Y ahora tú
aguantas
con el alma entre los dientes
y la sonrisa bien instalada
no vaya a ser que tu hija
en cualquier descuido
acabe descifrándote la historia
y sus malditos remiendos.

 

 

 

 

 

PATRICIA OLASCOAGA

 

SERÍA POÉTICO SI NO FUERA

El fallecimiento de la percebeira de Oia en un incidente en el que
el helicóptero Pesca I tardó alrededor de 40 minutos en acudir
ha desencadenado una oleada de indignación. La Cofradía de A
Guarda emitió ayer un comunicado en el que informa que han
decretado dos días de luto por el fallecimiento de Mercedes Veiga,
«unha compañeira que tiña unha experiencia intachable e que
exercía esta profesión dende hai varias décadas». Los pescadores
presentarán una queja formal ante la Consellería do Mar por el
retraso en el operativo de rescate. La agrupación de percebeiros
celebró una reunión horas después del incidente en la que
mostraron su profundo malestar sobre cómo se desarrollaron los
hechos, porque están convencidos de que con una respuesta eficaz
la percebeira podría haberse salvado.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(Vigo / La Voz, 14 de diciembre de 2012)

sería poético
poder contar tu historia
diciendo que un brazo de mar
ciñó tu cuerpo de treinta y cinco años
yendo cada mañana al lugar donde en
las rocas
gruñe o lame o lame y ruge
el cantábrico
salpicando el tesoro de tus manos
el tesoro que tus manos agrietadas
junta en las cestas hasta llegar al kilo de percebes
frescos del día para meses exigentes.
sería poético poder decir
que el mar enamorado se lleva tu vida
una vida en su abrazo gigantesco
y que tus cincuenta minutos de lucha y pánico y lucha y vida
valieron por lo menos para una nueva plaza tahim
para una nueva primavera como aquellas manzanas rodando
con la vida de aquel chico de túnez
y que tus percebes y tú
tuvieran más de su minuto en la historia
en el noticiero de las dos en sucesos
en la página de nacional:
«en la costa gallega una percebeira de 57 años muere al ser absorbida
por el mar»
sería poético
si no fuera
por setecientos al mes
por tus nudillos enrojecidos de frío
por tu aliento llena de miedo
por tus ojos desorbitados mirando la orilla
a los ojos desorbitados
de tus compañeras mirando al cielo
implorando
mientras aprietan los
delantales
implorando al cielo que venga
abrazadas entre llantos.
sería poético
si no fuera
porque esos cincuenta minutos en la ola
fueron los que tardó
el helicóptero en llegar a tu costado
en la costa
cuando ya no estaban tus ojos atónitos mirando al cielo.
cuando romper el silencio con las hélices
cincuenta minutos después
fue la diferencia entre la vida y la muerte
y sólo depende de nueva orden:
el personal de salvamento no permanecerá en la base y hará las guardias
en sus casas
a la espera de la llamada de la señorita de la central de llamadas
de la empresa privada de salvamento de la costa gallega.
sería poético
si no fuera

 

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