Archivo

Posts Tagged ‘cuaderno de trinacria’

EL INVENTO

septiembre 7, 2014 Deja un comentario

My beautiful picture

 

 

En esa maravilla de libro que pueden ver en la imagen y que lleva el título de ‘El invento’, se puede leer en el prólogo: “Para con la poesía de Roger Wolfe, desde sus primeros libros, hay una rara coincidencia por parte de la crítica en señalar la radicalidad de un planteamiento que casi lindaría, y no solamente en el plano literario, con la extraterritorialidad del francotirador, la insólita presencia de referentes ajenos a la tradición castiza, el deliberado prosaísmo y, sobre todo, el carácter rupturista, revolucionario, de su realismo urbano.
Lo cierto es que la combinación de tales ingredientes con el humor corrosivo, la habilidad en el manejo de los mecanismos del lenguaje convencional y su visión nada ortodoxa del mundo componen una figura poética que se aleja de las formas y temas canónicos en el paisaje de la poesía actual. Además, es importantísima en él la inusual presencia del referente a las fuentes poéticas anglosajonas, de Blake a Ferlinghetti pasando por e. e. cummings, que es desafortunadamente tan poco común en nuestro ámbito cultural. La visión crítica y desencantada de la realidad se muestra también en el acentuado biografismo aparente de algunos de sus libros, donde es visible la relación con el desolado mundo de Bukowski y aun de Carver. La frescura de su visión heterodoxa del mundo es la marca de su literatura.
Pero lo más recomendable para el lector es quedarse solo ante el poema, atento a su graduación. Numerosos poemas de Wolfe ilustran una ética de la resistencia que anima el vitalismo del individuo ante el mundo feroz y corruptible. El sarcasmo burlón y el lenguaje directo son el vehículo que sustenta unos poemas cuya raíz es la más profunda indignación moral ante el mundo; un mundo que, a pesar de todo, también puede, de manera sorprendente y paradójica, Guillén dixit, estar bien hecho en un instante, en un momento.
Tenía razón Magdalena Lasala al definir a Roger Wolfe como “poeta roto en poemas rotos”.”

 

 

MÚSICA DE RECÁMARA

Ha puesto a Bach
en el cassette. Me ha dicho
que se iba a ver a unas amigas
‒un favor, me ha recordado, que le debe
a no sé quién. Yo leo un libro,
fumo; el cenicero
está sobre la colcha.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxHe apagado todas
las luces de esta casa. Y al volver
‒los pies desnudos sobre el mármol‒
de la cocina, en una mano el café,
el ascua roja del cigarro en otra,
me he detenido, como con miedo, casi,
a escuchar el latido acompasado
de mi corazón.

 

 

 

LA TORTURA, VIEJO Y LITERARIO GÉNERO…

Me hablaba
del cielo de Esmirna,
de las doradas cúpulas
que alumbra la tarde veneciana,
del aire perfumado y cómplice de ciertas
umbrosas callejuelas tunecinas, la belleza
inenarrable de Florencia,
y ‒cómo iba a faltar‒
de ese cafetín donde en Lisboa
martirizaba los versos el Poeta…

Hay gente en ocasiones que deseas
que fuera un libro, para así
poder cerrarla con un sonoro y seco
golpe de la mano, sin marcar la página,
y devolverla luego para siempre
al lugar en que por derecho
corresponde:

los mustios anaqueles
de una rancia biblioteca.

 

 

 

EL DR. ROGER Y MR. WOLFE VISITAN LOS JUZGADOS

Bueno, así es la vida.

Un día entras esposado
por una puerta, y al siguiente
entras por otra
para desposarte:

dos maneras
no tan diferentes
de hacer justicia.

 

 

 

LA VERDAD, POR FIN

Todo el día
queriendo redactar este poema
y ahora no recuerdo
qué se supone
que tenía qué decir.

Los buenos escritores no hace falta
repetirlo son aquellos
que saben siempre, exactamente,
cuándo no deben escribir.

Pero ése
evidentemente
no es mi caso.

 

 

 

CAFÉ Y CIGARRILLOS

Salgo del trabajo. Los huesos, el cuerpo entero
dulcemente dolorido, como a veces
después de un polvo de los buenos.
La luna, sajada en dos pedazos, me recuerda
el ojo ése famoso de Buñuel,
asomada un tanto tenebrosamente
por encima de los árboles.
El coche no me arranca. El parabrisas
es una roca enorme y congelada.
Así que vuelvo a casa andando,
velado el claqueteo de mis pasos
por la luna, la cabeza
llena de café caliente y cigarrillos.
Llego al portal y me detengo,
soplándome en las manos, bajo
el arco de luz que proyecta la ventana
sobre el hielo, la hierba sucia y abrasada.
Y al otro lado de esa luz te encuentras tú.

Y es que un hombre necesita en esta vida
otras cosas que no sean
lunas surrealistas, coches, oscuras
películas de Buñuel.

 

 

 

LA FAMILIA

De una conspiración de sangre
qué otra cosa cabía esperar.

 

 

 

JUSTIFICACIÓN DEL CRÍTICO

Si aceptáramos la posibilidad
de que alguien exclamara:
“Dios mío, qué hecho polvo estoy”
sin mayores aspavientos
ni necesidad de exégesis alguna,
sería preciso reescribir
la inmortal historia
de ese fraude que se ha dado en llamar
Literatura.
Y además
nos quedaríamos en paro.

 

 

 

HIPPY RECICLADO

Cómo se nota, me dijo,
que no eres hijo de los 60.
Y qué culpa tengo yo,
le respondí, de ser un hijo
de mi madre, al tiempo
que aceptaba su vino barato de Rioja,
su tabaco, su inverosímil
conversación pseudobanal,
los ensordecedores watios
de su televídeo estereofónico
de 36 pulgadas y media.

 

 

 

DOS MIL AÑOS DE HISTORIA PARA ESTO

Lo poco que me queda
esta noche, en que la lluvia
repiquetea como la descarga de un cartucho
por todos los cristales de la casa,
es no obstante un sólido refugio:
esta cálida cocina
en donde bebo
un vaso bueno
del mal vino de siempre, escribo
algún poema, leo
los versos de la gente a la que amo y odio
y alzo un momento la cabeza
‒frente a las sombras inconexas del televisor
en el que danzan los pájaros de Hitchcock
mientras Tippi Hedren se lleva las manos
ensangrentadas a la cara
para apurar plácidamente un cigarrillo
y mejor recrearme en el milagro:
El mundo,
qué duda cabe a veces
está bien hecho.

 

 

 

EL VASO

Siéntate
a la mesa.
Bebe un vaso
de agua. Saborea
cada trago.
Y piensa
en todo el tiempo
que has perdido.
El que estás perdiendo.
El tiempo
que te queda por perder.

 

 

 

EL EXTRANJERO

Me asomo a la terraza.
Una mujer se arregla el pelo
delante de un espejo
en el edificio de enfrente
de mi casa.
Estaba leyendo
a Dostoyevski. Cierro el libro,
lo dejo encima de la mesa,
me siento y abro
otra cerveza. Qué aburrido,
Dostoyevski, la cerveza,
las mujeres, los libros,
los espejos. Qué aburrido
sentarse y esperar la muerte
mientras la gente fornica,
come, trabaja o se solaza
bajo el sol sucio de septiembre,
y uno sabe, positivamente,
que nada va a ocurrir.

 

 

 

REVOLUCIÓN

Demasiada mierda
está siendo repartida
por los pocos
entre los muchos,

hasta que los muchos
se convierten
en los pocos
y la mierda
comienza a volar
de nuevo;

eso es lo que Marx
realmente
quiso decir
cuando dijo
que la realidad
es dialéctica:

apesta
en cualquiera de los casos.

 

 

 

YA SÉ QUE MAÑANA SERÁ OTRO DÍA

Y entonces uno se pregunta:
¿Qué es la vida?
¿Hay algo? ¿Es esto?
¿Empalmar un condenado
cigarrillo con el otro
mientras te dices
que quizá estés ya incubando
un cáncer en algún recóndito
intersticio del pulmón derecho?
¿El páncreas?
¿El hígado?
¿Los riñones?
¿La vejiga?
¿Y qué hay de la cabeza?
¿Hay algo? ¿Es esto?
¿Sorber tazas de té
en la soledad
de la cocina?
¿Mirar por la ventana
y contemplar la luna?
¿Fingir que eres Baudelaire?
¿Las chimeneas? ¿Los tejados?
¿La masa hirviente
de cuerpos en la playa?
¿O esas nubes
que mañana amenazan
con borrasca?
¿Hacer llamadas de teléfono,
pagar facturas, masturbarte
aspirar el perfume de esa chica
con la que te has cruzado por la calle,
tomar esta pastilla?
¿Acordarte de tu madre
en tardes de domingo
y lluvia?
¿A qué estamos jugando?
¿Qué es este absurdo juego?
¿Una espera llena
de míseras miserias
y mezquinas alegrías?
¿Una espera? ¿El limbo?
¿Es esto?
¿Era esto lo que nos decían?
¿Un cine vacío
donde ni siquiera nadie
ha tenido la decencia
de programar una película?

 

 

 

NADA, NADA, NADA

Encima de la mesa
Cernuda, Onetti, Delmore
Schwartz, Auden, Pound,
Ernesto Cardenal.
Y yo mismo, por qué no.
Y luego setecientas
cincuenta pesetas; en monedas,
como es obvio. (Y no es la menos importante
indicación de que el tiempo pasa…)
Un lápiz, los textos
subrayados, un mechero
y dos bolígrafos: el negro
para engañar los garabatos
que luego el rojo, que es el que usa
también el tiempo, irá tachando
hasta enterrarlos en el polvo.
Un penúltimo tazón vacío
de té con leche,
un cenicero muchísimo más lleno
de lo que convendría.
Y trece años, trece,
más o menos,
desde mi primer poema.
No mucho.
Casi nada.

 

 

 

L’ETRANGER

La pantalla encendida de mi ordenador
tiene un fondo azul. Y sobre él
las letras blancas. Más allá
de los cristales entreabiertos
grandes nubes hinchadas de agua sucia
flotan a la deriva en dirección al mar.
El cielo sobre el que huyen
como inquietos caballos amaestrados
es también azul. Un azul que busca muy despacio
el púrpura, a las nueve y cinco de esta noche
de comienzos de septiembre,
el sol hundido y frío en la nostalgia del verano.
Tal vez las mismas nubes
que contemplaba Baudelaire,
naufragando en el ocaso de la tarde de París
hace ahora más de ciento treinta años.
Aquellas “maravillosas nubes que pasan”,
que pasaban, ante sus ojos torturados
de perpetuo extraño. Y a excepción quizá
de esa sirena policial que se sacude
como una lata vieja en el silencio enrarecido
que precede a una tormenta
y el ronroneo impasible de este ordenador,
por un momento me parece
que soy su semejante, su hermano,
su confidente hipócrita yo también.

 

 

 

LA PERIFERIA VA POR DENTRO

Vive en Madrid
y le agobia
el tráfico
a gente
los alquileres
la delincuencia
la polución sonora
y ambiental,
su trabajo en el
periódico,
la poca paga,
el jefe
de sección.
“¿Se puede ver el mar
desde tu terraza?”,
me pregunta.
“Exactamente
no. Pero lo huelo.”
“Qué suerte tienes,
cabronazo. Vives
mejor que yo.”
Ya. Bueno. La vida
es como cuando vas
a un restaurante.
El plato del de al lado
siempre te parece
mucho más apetitoso
que el que acabas
de pedir.

 

 

 

ÉTICA DEL CAVERNÍCOLA CONTEMPORÁNEO

No hay otra alternativa
más que enquistarse
en la zozobra
cerrar puertas y ventanas
bajar persianas
pinchar a Purcell
desplomarse en la cama
y respirar pausadamente
mientras el mundo
ahí fuera
se destroza.

 

 

 

GLOSA A CELAYA

La poesía
es un arma
cargada de futuro.

Y el futuro
es del Banco
de Santander.

 

 

 

EL CRÍTICO Y LA MARGARITA

Tú sí
tú no
tú sí
tú no
tú sí
tú no
tú sí
tú no
tú sí
tú no…
y en cuanto a ti
no sé
mejor será
que espere
a ver
qué dice
la competencia,
no vaya a ser
que a estas alturas
me coma
algún marrón.

 

 

 

ARTÍCULO NO SUJETO A LEGISLACIÓN VIGENTE

¿Los poemas?
Algunos funcionan,
otros no.
Si lo que quieres
es una garantía,
cómprate un televisor.

 

 

 

EL AMOR, SUPONGO

He estado pensando en escribir
un poema de amor
dedicado a mi mujer
pero lo cierto es que no sé
por qué, pero me pongo
increíblemente triste y los poemas
de amor no se me han dado nunca
demasiado bien o quizá es que nunca
lo haya intentado seriamente;
supongo que el amor
debe de ser
como esos rarísimos instantes
de felicidad:
si por un momento
los tienes
yo diría
que no es conveniente
andar jodiendo el tiempo
con poemas.

 

 

 

MÁS PEROS, ESQUES Y PORQUÉS

El aburrimiento
puede matar
a un hombre
y para este problema
existen diversas soluciones:
dinero
mujeres
alcohol
drogas
arte
ninguna
de ellas
a mi alcance,
como se puede comprobar.
Por eso
precisamente
estoy aquí.
¿Qué excusa
tienes tú?

 

 

 

HAGIOGRAFÍA

san francisco dasís era un perdido
antes de cambiar de vida y convertirse
en lo que su propio nombre indica

y arroja los trapos de su padre
por las ventanas de la fábrica

y se despelota en plaza pública

culo al aire el viejo
al borde de la embolia

la vieja disputa generacional

todo esto por supuesto lo cuenta zeffirelli

yo lo vi con propios ojos
a los 14

recuerdo que el curilla vino a dar explicaciones
antes de que nos pasaran la película

su máxima preocupación

hay que joderse

era ese culo al aire

de paquito

 

 

 

RAYMOND CARVER

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx”Que hablen conmigo si quieren
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpreguntarle algo a alguien. Yo sé
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcómo funcionas. Que vengan por
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxaquí, y les daré más que de sobra.”
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxR. C., “Intimidad”

Leí sus primeros cuentos en Oviedo,
allá por el ochenta y ocho.
Meses antes, de hecho, de que falleciera.
Creo que fue a finales del invierno
y recuerdo que llovía
literalmente a cántaros;
el ruido del agua en el patio de luces
te hacía pensar en alguien que anduviera
vaciando cubos desde las ventanas…
Devoré sus libros en la cama,
entre monumentales resacas sucesivas.
Me tenía fascinado. Primero los cuentos;
luego los poemas;
más tarde todo lo que pude
encontrar de él.
xxxxxxxxxxxxxxxCuando ese verano
leí la noticia de su muerte
lo sentí sinceramente.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLuego,
a lo largo de estos últimos años,
he ido releyéndole. Sus relatos, de nuevo,
sus poemas. Incluso los retazos póstumos
que fueron exhumando. Y la magia
parecía seguir ahí hasta hace poco.
De repente el tipo
empezó a incomodarme, pero no
en el buen sentido como siempre había sucedido,
sino en el malo. Y luego a mosquearme
hasta el punto de que se me ha jodido por completo.
Hay algo en él de vieja
sufrida y satisfecha
que me crispa; que me toca
‒no encuentro otra manera de expresarlo‒
francamente los cojones.
Lo olí desde el principio (pero estas cosas
son como el amor; tienen
su fatal ciclo inevitable): ese clásico tufillo
de ex bebedor felizmente arrepentido
que se enorgullece de tutear a la desdicha.
(Sólo él lo ha pasado mal; sólo él sabe
lo que es arrastrarse por el fango;
y va a tener la deferencia
de contarnos a todos los detalles.)
Quizá se objete, y tal vez con razón,
que todo esto es excesivamente subjetivo. Da igual.
Sé lo que me digo. Le tengo pillado
el camelo a este individuo. Hay algo falso
en este hombre en su escritura.
El que tanto repetía
que hay que escribir sin trucos
es un maldito sucedáneo.
Sufrir aquí sufrimos todos
está muy bien;
pero no basta con eso.

 

 

 

 

RENTAPOEM

¿Os imagináis la poesía por encargo?
Que te pidieran un poema, por ejemplo,
sobre unas bragas o una lata de conserva.
Poemas para anuncios. Poemas
para bodas y bautizos. Poemas
por teléfono. Un 906 de la poesía.
Poemas para poner verde al enemigo,
poemas para sorberles el tarro a las chavalas.
Poemas para entierros. Poemas
para candidatos en campaña…

Se ha hecho ya, por supuesto.
No hay nada nuevo bajo el sol.
Lo extraño quizá sea que en estos tiempos
en que todo se compra y se vende
los poetas se empeñen en velar con semejante celo
por sus mezquinas idiosincrasias personales.
Ni siquiera el plagio ‒creativo‒ está bien visto:
en el Siglo de Oro era un género; hoy día
es un delito. (Quién sabe si para ahorrarles el bochorno
a todos esos a los que no plagiaría ni su madre.)

La economía de mercado acabaría de un plumazo
con ínfulas, rencillas y aspavientos:
a tanto el asunto, el verso o la palabra.
El que pueda pedir, que pida. Y el que no valga,
a poner ladrillos. Y que se joda.

 

 

 

YO TAMBIÉN QUISE SER VERLÉN

Llueve en la ciudad
como llora en mi corazón,
qué es esta languidez
que…
No, falso arranque.
Eso no es mío.
Empecemos otra vez:
Llueve.
Y vamos a dejarlo así,
que no está el horno para bollos.

 

 

 

 

TENSA EL ARCO

La poesía:
una ballesta.
Y en el punto de mira,
un corazón.

 

 

 

DE LAS NUNCA BIEN PONDERADAS VIRTUDES DE LOS CONTENEDORES DE RECOGIDA DE PAPEL

Errores.
Todos los cometemos.
Yo mismo
acabo de tirar
doscientos veinticinco folios
setenta y nueve mil palabras
y tres años y medio
de sudores
suplicios
trabajo fallido
y paja mental
directamente a la basura.

 

 

 

ANOREXIA

La música.
Los pájaros.
El cielo asfixiado
de Madrid…
Nos imagino
dejándonos morir de amor
en un cuarto en penumbra;
sería un poco
como una película pornográfica
digna de ser vista en un convento.
¿Entiendes lo que quiero decir?
Yo de momento
cada día estoy más flaco.

 

 

 

ESCORIA

Los oigo hablar
y me estremezco:
en 20 años
no han conseguido otra cosa
que devolver un eco.

Y es un eco
que repite
la misma vieja
cantinela:
“Me jode hablar así,
chaval, pero cuando llegues a mi edad
lo entenderás…”.

Si les jode hablar así,
¿por qué lo hacen?

¿Y de qué demonios hablan,
en cualquier caso?

¿Entender qué?

¿Que lo que sobrevive
de la quema
es siempre escoria?

Bueno, sí.
Vamos a ser benevolentes.
Y a dejarlo en eso.

 

 

 

LAS AUTORIDADES SANITARIAS ADVIERTEN: SER FELIZ PERJUDICA SERIAMENTE LA SALUD

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLlegué a creer que la felicidad
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxno es un asunto de los seres humanos
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxFélix Grande

Hay algunos por increíble que parezca a estas alturas
que todavía se convierten en borrachos
por influencia de los poetas simbolistas.
Otros de manera igualmente increíble
acaban chutándose heroína
porque momias como William Burroughs
contaban con pelos y señales que lo hacían.
Por motivos parecidos
tú negaste siempre la felicidad,
que como ya se sabe
es un asunto muy mal visto
entre las mentes pensantes de todo este tinglado.
Hasta que la felicidad te cayó encima
como un plato de sopa
que alguien te hubiera volcado en el regazo.
¿Qué demonios era esto?
No estaba programado.
Era un contratiempo nuevo;
era de auténtica vergüenza.
Como, de niños, mojar la cama
o hacérselo en los calzoncillos.
Menudo bochorno.
¿Quién te iba a sacar de ésta?
Pero la felicidad insistió en agitarse dentro de ti;
te recorría de arriba abajo
como un flujo de savia electrizada.
Y se te ocurrieron ideas muy extrañas:
abandonarlo todo,
salir corriendo dando gritos de alegría,
tirar la casa por la ventana
y lanzarte en plancha a la vida.

La hostia fue de órdago.

Los hijoputas habían vaciado la piscina.

 

 

 

MI PERRO Y DIOS

El hombre
es el único ser del universo
que necesita a Dios.
La naturaleza no necesita a Dios.
A mi perro Dios le da
soberanamente por el culo.
Me necesita a mí, es cierto;
pero eso es porque mis ancestros
ataron a los suyos a la rueda
del mal karma endémico humano.
Lo cual no demuestra en modo alguno
que el hombre sea superior en nada.
El hombre es un error. El hombre
no es más que el hijo de la triste puta
de su propio absurdo.
La historia de su presencia en el planeta
es la historia de una pila de patrañas,
un monumental camelo,
una sideral estafa.

Todo es mentira.

Todo está permitido.

 

 

 

LAS PALABRAS

Las palabras son inútiles, tercas, retorcidas
como tornillos que no entran rectos.
Y me cansan. Pero son lo único que tengo.
Los juguetes de un niño pobre.
Yacen destripadas a mi alrededor.
Todo su encanto se derrama por sus vientres abiertos.
El mecanismo hace tiempo que dejó de resultar
intrigante o atractivo.
No hay desafío. No hay chispa. No hay color.
El mundo es tan gris como mi asco.
Las palabras son los puntales de mi abulia.
Pero son lo he dicho, lo repito lo único que tengo.

 

 

 

Wolfe, Roger. El invento (Selección de Aurora Luque y Emilio Carrasco). Málaga; Cuaderno de Trinacria, 2001.

 

Daftar Harga Mobil Bekas

Literatura, música y algún vicio más

El lenguaje de los puños

Literatura, música y algún vicio más

Hankover (Resaca)

Literatura, música y algún vicio más

PlanetaImaginario

Literatura, música y algún vicio más

El blog tardío de Elena Román

Literatura, música y algún vicio más

Del verso y lo adverso 9.0

Literatura, música y algún vicio más

DiazPimienta.com

Literatura, música y algún vicio más

El alma disponible

Literatura, música y algún vicio más

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

Literatura, música y algún vicio más

Las ocasiones

Literatura, música y algún vicio más

AJUSTES Y OTRAS CUENTAS

Literatura, música y algún vicio más

RUA DOS ANJOS PRETOS

Blog de Ángel Gómez Espada

PERIFERIA ÜBER ALLES

Literatura, música y algún vicio más

PERROS EN LA PLAYA

Literatura, música y algún vicio más

Funámbulo Ciego

Literatura, música y algún vicio más

pequeña caja de tormentas

Literatura, música y algún vicio más

salón de los pasos perdidos

Literatura, música y algún vicio más

el interior del vértigo

Literatura, música y algún vicio más

Luna Miguel

Literatura, música y algún vicio más

VIA SOLE

Literatura, música y algún vicio más

El transbordador

Literatura, música y algún vicio más

naide

Literatura, música y algún vicio más

SOLIPSISTAS DEL MUNDO

Literatura, música y algún vicio más

MANUEL VILAS

Literatura, música y algún vicio más

El fin de las siestas

Literatura, música y algún vicio más

Escrito en el viento

Literatura, música y algún vicio más

un cántico cuántico

Literatura, música y algún vicio más

Peripatetismos2.0

Literatura, música y algún vicio más

Hache

Literatura, música y algún vicio más