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RESUMEN DE NOTICIAS DE 2020

diciembre 31, 2020 Deja un comentario

 

Lo cierto es que no sé muy bien por dónde empezar. Me importa muy poco la pandemia como para hablar de ella aquí; hablaría en todo caso de ciertos comportamientos, pero eso me llevaría demasiado tiempo y sería inútil lo que alguien como yo pudiera comentar.
Este año no saben lo importante que es para mí dar las gracias a todos aquellos que de una u otra manera me han tenido en cuenta. Les contaré, muy por encima; no hay por qué entrar en detalles, al menos de momento: hace unas semanas, tomándome una cerveza con un amigo, me preguntaba por cuestiones laborales y al explicarle lo que necesitaría para poder hacer lo que quiero hacer terminamos hablando, cómo no, de dinero; al contarle lo que había cobrado el mes anterior y preguntarle si así había manera de ahorrar, me respondió que no sabía cómo se podía vivir así. No hay nada como dar números para que se entiendan ciertas cosas. Así que, por eso, quiero agradecer con mayor intensidad, si cabe, que otras veces, que Rubén Pozo y Lichis, Pedro Chillón, Alberto Alcalá, el Manin y Antonio de Pinto me hayan invitado a sus conciertos y/o regalado sus discos, ellos saben de mi devoción por la música. A Joan de la Vega, Luis Sánchez Martín, Joaquín Piqueras, Cristina Morano, Juan López-Carrillo, David Trashumante, Isabelle García Molina, Pepo Paz Saz, Vicente Velasco, Sandro Luna, Víctor Peña Dacosta, Alexis Díaz-Pimienta y David González Lago hayan tenido a bien aumentar la cantidad y la calidad de mi biblioteca particular.
Además, sería impensable este año sin haber tenido a mi disposición las bibliotecas particulares de josé antonio martínez muñoz, José Daniel Espejo y Cristina Morano.
De todo lo que ha caído en mis manos este año, me parece esencial haber descubierto a Marcial, a Hugo Mujica, a Jesús Aguado, a Harkaitz Cano, a Javier Salvago, haber leído a Cavafis traducido por Valente y el ‘Yosotros’ de Raúl Quinto. Léanlos si no lo han hecho (es solo una recomendación).
Gracias a todos.
Seguimos.

 

PRESENTACIÓN DE ‘EN LEGÍTIMA DEFENSA. POETAS EN TIEMPOS DE CRISIS’ EN MURCIA

Esta mañana, Bartleby editores ha subido a Youtube un montaje con la participación de cuatro de los que estuvimos presentando la primera edición de ‘En legítima defensa. Poetas en tiempos de crisis’ (conviene recordar que publicó tres ediciones de la antología) en la ciudad de Murcia el 11 de abril de 2014.

Aquí tienen el vídeo.

 

 

NO VOLVERÁS A HABLAR NUESTRA LENGUA -extracto-

 

Has tenido una revelación
mirando archivos del pasado: el lenguaje
no sirve para esto. Esto, para lo cual
sólo tienes el lenguaje. Entonces,
sales de la nave sanitaria
con las llagas abiertas al aire
amparada en la creencia maternal:
que para curar las heridas
lo mejor es dejarlas al aire.
Avanzas de nuevo,
sin otra opción que seguir dentro
de la grieta-llaga del idioma,
al aire.
Dónde está mi perro,
dice la santa,
balbucea la santa, balbucea y balbucea,
su sangre verdosa ha superado,
metabolizado y asimilado al virus.
Benditos serán sus hijos, mestizos
de ébola y perro.

 

Con cincuenta y dos grados a la sombra
hasta el colchón de la cama
se inunda de sudor,
un operario te toma la temperatura,
te manda de vuelta a casa,
el charco donde escribes
el amor en forma de Texto,
eres así de trascendente:
cursi de manual,
alcohólica de manual, enferma de libro,
eres así de gilipollas.

Si hubieras entendido
que estás hecha para la palabra
y no para la alegría,
no hubieras enfermado de amor,
serías una más entre todos los sanos,
los fuertes,
los que aúllan de miedo
cuando perciben los virus.
Señales de dientes
en tu puño derecho,
el que golpeas contra el muro
llorando,
llenando de babas tu cuerpo;
cicatriz
de un animal en tu mano izquierda,
que un día volverá a salvarte del tedio.
El amor es una fiebre muy alta,
superior a los treinta y ocho
con seis grados centígrados,
que desencadena un protocolo de contención
con trajes plásticos cerrados
y ambulancias nocturnas.
Hay luces rojas y gente corriendo,
aviones en cuarentena,
camas mojadas donde te meas y lloras.
Se reduce tu identidad
a un charco debajo de tu espalda.

 

No hay nombres ahí.
Constantemente envías
mensajes cortos de texto desde tu charco,
nadie contesta. El verso es un
no-mensaje corto de texto
no enviado sino ensamblado
con palitos y cuerdas
como juguetes de niño de barrio,
nadie contesta,
se pierde se moja en tu charco,
se deshace y olvída-
se para que en libros menores
la gente sin fiebre
señale la técnica y adore
sus propias lágrimas.
Ah, la locura
que fecunda el arte, la mierda del arte.
Lector que hierves en los bordes del texto:
llénalo de mocos y babas,
llora conmigo, busca mi perro,
mancha esta línea,
fecunda este verso, tridimensiona esta página.
Pudre mi memoria: que brote
del poema otra cosa
que sirva para alguien

que para mí no sirve.

 

 

 

Morano, Cristina. No volverás a hablar nuestra lengua. Cartagena; Ed. La estética del fracaso, 2020.

 

 

 

P.D. Háganse el favor y lean esto.

 

LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (C)

 

Acaba de llegar a casa el libro que pueden ver en la imagen: ‘No volverás a hablar nuestro idioma’, de Cristina Morano, publicado por la editorial La estética del fracaso.

Se dan muchas casualidades al mismo tiempo: que es el regalo número 100 (en cuanto a música o literatura) que recibo desde que abrí el blog -no podía ser otro libro el que llegara con esta cifra redonda-, que el regalo es más que un regalo y que la amiga es más que una amiga.

Sé, como ha sucedido siempre, que el libro de Cristina me arrasará, pero también sé que poéticamente está a una altura que muchos envidian. De aquí a nada les cuento.

 

DEL ALMA A LA BOCA

diciembre 19, 2019 Deja un comentario

En junio de 2018 la editorial Huerga & Fierro sacaba esta antología que lleva por nombre ‘Del alma a la boca. 13 poetas madrileñas’. Aquí dejo un breve selección de textos de dicha antología, editada por las poetas e investigadoras Rosa García Rayego y Marisol Sánchez Gómez.

 

 

 

CARMEN PALLARÉS

CINECITTÁ

Abres el día en punto.
Cruzo el dintel funámbulo del sueño
y entro en tu soledad
como a un estudio
donde se está filmando el infinito.
En nuestros ojos tiemblan
las ovaciones del silencio.
Diciembre es otro actor. Y nuestro abrazo
el primer ademán de la mañana.

 

 

 

 

MARÍA ANTONIA ORTEGA

Los antiguos agricultores
construyeron sus viviendas
para ser enterrados debajo.
Pero mi huerto está demasiado cerca
del mar.
Es al que vienen las gaviotas,
y está abandonado con yodo,
tan blanco.
Debajo de mi casa
sólo hay un árbol,
y debajo del árbol
está el Dios de mi juventud,
y más abajo todavía
una mujer que juega sola.

 

 

 

 

ALMUDENA GUZMÁN

Señor,
usted no lo sabe
y sin embargo sus arrugas,
tersándome la mañana,
me han obligado a iniciar una huelga de novios
desde que lo conozco.

Y hoy
—mientras los dos nos mirábamos de reojo,
cada uno en un extremo de la barra—,
mi guedeja más anarquista
ha optado definitivamente por afiliarse a sus ojos.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxx* * *

 

Qué hago yo aquí medio borracha
escuchando a este cretino
que sólo sabe hablarme de la mili,
mientras me tapa baboso la calle y la vida
con su espalda.

Y encima estoy sin tabaco.

(Menos mal que desconecto enseguida
pensando en ese géiser de besos
que le provocaré a usted, sin duda,
cuando su camisa se digne o se resigne
a dejarse desabrochar por mi mano.)

 

 

La lluvia también se acuerda de tu forma de estar
en las cosas pequeñas.

Lleva mucho tiempo ahí fuera
con los ojos suplicantes como un chucho,
sin atreverse a entrar,
pero yo sé que lo daría todo
por quedarse dormida entre tus libros,
por salir con nosotros en la foto enmarcada
de mi mesa de trabajo
o ceñirse resuelta a tu albornoz.

Ella se desliza de hoja en hoja
de palmera
con la misma languidez de tu mano
cuando movías la torre o el alfil.

Antes casi siempre perdías.

Ahora acabas de darme jaque mate.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxx* * *

 

Esperaba tu carta
con la angustia de la nieve
que ve cómo se derrite
y va convirtiéndose en nada.

Esperaba tu carta
y es la poesía quien me ha escrito
después de tantas glaciaciones:
el sobre, tierra de sombra,
las hojas, negro de humo.

En vez de tu letra,
el viento y el musgo en mi cueva
y en la piel de mis huesos.

En vez del olor
del hueco de tu codo
la rosa que muere,
la cita a solas
con el miedo del Neolítico.

 

 

Y era verdad:
el príncipe rojo me esperaba
al otro lado del foso.

Rompió las cadenas
que se entrelazaban
como una hiedra sombría
en el sol de mis trenzas,
desató mi corpiño
y pude aspirar el aire
cuando el hielo
era el único aire de mi pecho.

Por fin un hogar.

Por fin una silla y unas pieles,
una ventana,
para ver desfilar sin estremecerme
al blanco ejército del invierno.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxx* * *

 

Después del amor,
a la luz de una vela,
el príncipe rojo acaricia mi pelo
y me escucha.

Grabando voy en su pecho
con la lengua y las uñas
todas las ofensas.

Afuera gime el viento
pero tampoco habrá piedad para él
por ser el primero
que olvida y hace olvidar.

La lluvia,
calentándose las manos
en el hogar,
y un gato negro en los huesos,
asienten con la cabeza:

ha llegado el tiempo
de abrir las compuertas de la rabia.

 

 

 

 

CRISTINA MORANO

SALIDA DE LAS OFICINAS, 1

Nunca tendréis un tiempo como éste:
la gente por la calle, los hombres y mujeres,
los trazos de cansancio acabando cada rostro
sobre el sudor del maquillaje
y las arrugas del vestido
llevado desde la mañana.

Tan feos y tan comunes volvemos del trabajo,
apenas sacudiéndonos
el inmediato olor del bar
y de sus restos de comida.

No entendemos nada.

No, nada; ningún libro, ni un cuadro ni señal,
ni verso alguno nos haría
ir más allá de esta fatiga.
Sólo esta luz final de las tardes de invierno
nos descubre desamparados
en busca del dinero y del calor,

disputándole el mundo a nuestros perros.

 

 

 

 

MARTA AGUDO

Ser en destrozos.
Adentro el cáncer
xxxxxconcede a la metralla
xxxxxxxxxsu trazo sosegado.
Así,
xxxxxserena y eficaz perduras:

xxxxxxxxxxxxxxxxxxnaturaleza.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxx* * *

 

Y la naturaleza olvidó
xxxxxque en su rostro
xxxxxxxxxde infinita variedad
xxxxxxxxxxxxxxxhabía sentimiento,
que cada nombre ante su fosa
xxxxxbien vale una excepción.

 

 

SINTAXIS

1. La sintaxis, .la .herencia, .variaciones del tiempo… ¿Se he-
reda .la .estructura .mental .de .lo .escuchado? ¿Hacia dónde,
pues, trazar la fuga?

6. Hay .un .rojo .sanguíneo: .la .transexual .periferia .del len-
guaje. .La .miro, .como .quien .contempla la perfección de un
muerto, como quien roza .el privilegio de la fecha o los saltos
de un día a otro con la dulce fluidez con que ríen los idiotas.

 

 

GEOGRAFÍA

6. El .mundo .y .el .yo, .inicio .y .fin, .la .inverosímil .coordina-
ción entre el tiempo y .las .venas. A .cada .segundo .los .centí-
metros se imponen y la edad convoca a las excusas. La madre
y el bulto del lenguaje. La .gran, .la grande y más grande que-
bradura.

 

 

SECUENCIA

1. Y .miro .mis .dedos .porque .sólo .desde la bruma se avista
la .montaña. Fracasa .la .luz .en .los .balcones. .Pronuncio .mi
nombre: .fonética, .sintaxis, .geografía, .pero .todo .se .altera.
Arruga incipiente que no te dejas nombrar…

 

 

Latidos, respiración, escuadrones de tripas: ¡paradójico há-
xxxbitat del silencio!

El .hábitat .del .silencio o el rumor inaudibe .que .derrocha
xxxcada vida.

La vida: existencia capicúa: nada-vida-nada.

La nada o el trayecto regido por el tiempo.

El tiempo: el despojo.

El despojo o el frescor de un llanto para oxígeno.

Oxígeno dador de existencia que mueve con sintonía ciega
xxxlos brazos del bebé.

El bebé y el imperio de la ocitocina.

La oxitocina: manos que desean manos hambrientas tendidas
xxxhacia el aire. Que nos acepten o la travesía muda del dolor.

El dolor: adicción, lapsus del cerebro.

Cerebro que nace para densificar la carne.

Carne que muta por estrías y traiciones.

La traición o esa última nada.

 

 

 

 

MARTA LÓPEZ VILAR

ADRIANO HABLA AL CUERPO MUERTO DE ANTÍNOO

Ya nada persigo, nada se presenta ante mi puerta.
Ninguna juventud sentí sino la tuya,
ninguna ciudad,ningún otoño desbordó
por mis manos el cabello de la luz,
los misterios del aire.

Duermen contigo aquella sangre derramada
en sueños, la noche sin refugio
con redes de oro, el perfume
cuajado de amapolas en tus labios
mientras yo contemplo la patria destruida de tu cuerpo,
recién abandonado.

Contemplo al dios que me arrojó a la vida
yaciendo en la sombra inmensa
de lo que ya no tendré…

La muerte ha llegado al mundo, mi dios,
y nada ya podrá espantar mi frío.

 

 

LAS HUELLAS

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNo le reprocho a la primavera
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxque llegue de nuevo.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxWislawa Szymborska

Dejo mi palabra hundida en esta primavera.
De ella crecerán las hojas que cubrirán
la puerta de mi casa,
—esta casa, cualquier casa—,
los nombres
que no desaparecen, pero tampoco nombran.

Escribir es despedirse,
sellar con hielo el corazón de un muerto.

 

 

INDEMNE

Descanso tendida a la orilla del mar.
La luz parece no cambiar nunca, atraviesa el viento
apenas sin moverse. Su mano ligera, descarnada,
se agarra al frío erizado de mi piel.
Nace en mi cuerpo la vida, y permanece.
Miro, sin embargo, lo que queda al retirarse cada ola:
pequeñas conchas rotas, algas frágiles,
un trozo de junco partido y seco.
Presencias de que algo ha terminado.
Alguna vez seré simplemente eso, me digo.

Cierro los ojos: alguna vez seré simplemente eso..

 

 

EURÍDICE

Quédate así un instante,
que esta luz que ahora me cubre
la memoria —ese paraje inhóspito y helado—
nunca convertirá en final lo que ahora brilla
como una lluvia débil cayendo de los árboles.

Es la prueba más hermosa
de estar vivos para siempre.
La única, tal vez.

 

 

 

 

SANDRA SANTANA

Sin duda,
sus pequeños cuerpos siempre
estuvieron allí,

pero cuando un agitar
de alas interrumpió
la conversación del desayuno,

me mirasteis en silencio.

El orden inalterable
que garantizaba la noche
transcurrido el día

escapaba, como un agudo avispero
de palabras,
en nuestras voces.

 

 

xxixxPOR QUÉ LAS BRÚJULAS NO FUNCIONAN
EN EL INTERIOR Y CÓMO ADIVINAR HACIA DÓNDE
xxxixxSE DIRIGE LA AGUJA DESDE LA MIRADA

Tratamos de perseguir sus movimientos
pero el final de cada trazo
era vivido como un fracaso total en la búsqueda de la figura.

¿Será la eternidad esquiva —nos preguntamos escépticos—
lo que se oculta tras el color de nuestros actos?

(Y a todos nos pareció entonces que habíamos iniciado un camino
pero al encender la luz
encontramos de nuevo el muro en blanco).

 

 

 

 

BÁRBARA BUTRAGUEÑO

Debe usted saberlo
yo nací lejos del umbral
desconozco así su gesto
el canto sereno
con el que otros hablan
las grandes palabras
que a una se le ahuecan
como pájaros mojados
en la boca

durante años he visto hombres
que manejaban con premura el diccionario
y conocían el sentido exacto
de la palabra culpa

y les bastaba

pero a mí que el vocablo se me enquista
y me cava el pecho como un descendimiento
todo me resulta un vagar empedernido
por el líquido articular del dígase amor propio
dígase egoísmo
dígase umbral eterno entre las cosas.

Yo sólo busco callar el bisbiseo
alcanzar la paz de lo rotundo
hacer callar
al maldito perro
de la indefinición.

Y todo porque
tener un cuerpo limpio
requiere hacer hogar de la virtud
y no morar la periferia

y de ahí este
quemar con pavor los diccionarios
y exigir conocer no ya el sentido:
el intervalo la linde
la fina línea que separa
pongamos el amor del egoísmo
y su oscura simetría.

Mi congoja no es más que una forma cauta de certeza.

 

 

 

 

MARTHA ASUNCIÓN ALONSO

LOST GENERATION

Era un mundo sin protección solar.

Los sueños, las inmensas
antenas parabólicas sobre los tejados,
monos azules
tendidos en patios interiores: mapamundis
proféticos tras las manchas de aceite.
No teníamos miedo.
Fuimos a escuelas donde los maestros
habían llevado luto por nosotros,
que estábamos llamados a heredar
la transparencia.
Dicen que a la salida alguien nos daba
caramelos con droga.
Yo nunca tuve dudas. Era nuestro destino:
ser una nueva raza de gigantes,
hombres libres, mujeres que haríamos
el trabajo de cien hombres.

¿Cómo no ser valientes? Pasábamos
agosto con abuelos
que habían sudado todo el frío del país.
Fumaban y tosían
y aflojaban bombillas porque la luz
no es gratis, no. También tuvimos padres,
una nación sonámbula de padres
que venían del sur.
Por la noche, volvían tarde a casa
y exclamaban: “¡Señor,
ya me sacas al menos dos cabezas!”.

Éramos los mayores.
Crecimos un centímetro diario y
estrenamos mallas, ternura primogénita,
zapatillas Paredes
que atravesaban yonquis en la noche
para aprender francés.
Duendes únicos. Magos
de la calcomanía. Todo se nos quedó
pesquero tan deprisa:
el Colacao, los paraísos para mascotas
olímpicas, los cromos,
la fe de nuestra primera comunión.

Cuando al fin llegó el metro a nuestro barrio,
fue demasiado tarde.

Ya estaba preparado el plan de fuga.

 

 

AZA(HA)R

Pude haberme nacido tantas veces.

Cerca del río Vjosa, por ejemplo, en una kulla albanesa
de otro siglo: vivir tras celosías, siempre pisando alfombras;
rezándole a los cielos
un varón.

Sin embargo, mis padres quisieron parir hijas.

Mis padres eran hijos de una mina y un cuartel en Melilla,
xxxuna tinaja para aceite
con comunista dentro y un obrador
de pan.

Y me logré en Madriz, antes del SIDA, cerca de los gitanos
xxxy los trenes.

Escribo me logré, aunque es plural. Quiero pedir disculpas.

No sé cómo lo hicimos,
pero encontré
tu mano.

 

DESPUÉS DEL RECITAL DE HOMENAJE A JUAN LUIS LÓPEZ PRECIOSO

diciembre 13, 2019 Deja un comentario

Anoche fue magnífico escuchar en la voz de algunos de los que coincidieron con él a lo largo de su vida, todas las maneras en que Juan Luis López Precioso se fue dando a conocer.

Entre otros, estuvimos leyendo sus poemas Isabelle García Molina, Cristina Morano, Soren Peñalver, Juana J. Marín Saura, Sebastián Mondéjar, Pascual García o un servidor.
Aquí algunas fotos del evento.

 

 

 

 

 

 

LGC1

Hoy dejo aquí algunos poemas que aparecieron en el primer número de la ya extinta revista de poesía La Galla Ciencia.

 

 

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

COMO ASEGURABA KARL KRAUS, PUEDE QUE LA MUJER
SEA UN SATISFACTORIO SUCEDÁNEO DE LA MASTURBACIÓN,
PERO ESO REQUIERE UNA IMAGINACIÓN DESBORDANTE 
Y COMO DICE SAINT-SIMON —AUNQUE CREO QUE ÉL
SE REFIERE A LA DUQUESA DE BERRY—, ERA LA SIRENA
DE LOS POETAS, CON TODOS SUS ENCANTOS Y TODOS
XXXXXXXXXXXxxXXXXXSUS PELIGROS

Devórame, hija de la gran puta.
Mientras me corro sentir tus dientes de odio
y esos ojos obscuros como topacios fríos.
Chúpamela con esos labios
párpados de la Muerte.
Que sea lo último que vea.
Devórame así,
sin quitarte esa falda
viciosa, esa bisutería infernal.

Besar tus ojos, oler tu pelo,
esas axilas donde sombrea un vello mal rasurado,
morder ese vientre omnipotente,
esos muslos ambiciosos.
Así, como estás.
Entrar en tu coño
como debieron adentrarse
en la luz de Asia los caballos de Alejandro.

Y entonces te das cuenta:
No le hablas a nadie. Estás hablando
solo. Ella no te escucha.
No huele, no respira, su carne no se estremece.
Es una fotografía.
El cartel de una película.

Pero hay algo en esa fotografía…
Como una mano de hielo que te estrujara
las tripas.
Una belleza nueva. La Belleza de este
siglo.
Brutal. Pero te excita.
Despreciable. Pero la
deseas.
Y ahí está. Esperándote.
Para que te encanalles en la vulgaridad,
busques a ese que también eres tú
en el sabor de lo sucio, lo turbio, lo bestial.

Diosa de polígono
industrial, ninfa de hamburguesería, sirena
de botellón.
Dido de grandes superficies
y parkings monstruosos.
Tan brutalmente hembra te deseo.
Esa Nada de su mirada es hermosa,
sin futuro ni pasado.
Pero Helena de Troya cuando brillan
sus muslos
en la luz de un water de discoteca,
sobre el capó de un coche bajo la Luna.

Ah la Echegui en esa fotografía.
Su talento de actriz
+ el rugido de su cuerpo
+ mise en scène por Bigas Luna
+ eso que los arrastraba
más allá de ellos mismos; esa fuerza
letal
de la sexualidad nueva, ese insecto atrapado en ámbar.
Ah la Echegui en ese cartel.
Hija del photoshop que para siempre
así la entrega a nuestros sueños más lascivos.
Neón en vena.
Esa Diosa asesina.
Una fotografía ante la que soñar
con placeres feroces.
Y masturbarse, masturbarse, masturbarse.
Oh sagrado sightseeing.

 

 

 

 

ROGER WOLFE

MONÓLOGO DE JOHN DILLINGER,
xxxxxATRACADOR DE BANCOS

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCuando salga de aquí voy a ser el hijoputa más malo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxque hayáis visto nunca.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJohn Dillinger
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(al ser recluido en la cárcel estatal de Indiana)

Si me jalo un par de cajas de pastillas y la palmo aquí dentro,
¿quién le da agua y comida al chuquel
hasta que llegue alguien y me encuentren tieso?
Ni espicharla me deja el perro.

Casa por la ventana, vaciar cuentas bancarias,
o dar un palo gordo. Alguien me habló de Australia.
Pero no dejan fumar ni en el váter. Y además…
El perro, claro. El perro.

Casa por la ventana, vaciar cuentas bancarias,
tiros en la calle, un camino lleno de polvo.
Me llevo conmigo al perro. Dillinger en Villadiego.
Nos veremos en el infierno.

Me gusta hacerle frente al subidón del miedo.
Trepa por el plexo solar comiéndote por dentro
como un atracón de anfetas. Mil veces mejor que un orgasmo,
¡y mucho más intenso!

Abrazar la locura. Puede pasar cualquier cosa.
Da igual, porque es el fin, es el final del mundo.
Ascuas de ira y mala hostia, mala hostia llevo dentro.
Esto acaba de empezar.

Hacedme más daño. ¡Hacedme mucho más daño!
¡Hacedme mucho más daño! ¡Seguro que podéis!
Para que me jodáis y CREZCA LA ESTATURA DE MI ODIO
la estatura de mi odio.

QUERÉIS hijos de puta. ¡Lo pedís a gritos!
No entendéis otro palique. OS GUSTA el horror.
Siempre que no salpique, no salpique demasiado;
ésa es la jodienda conmigo.

El mundo está lleno de enanos que por su cara bonita
creen tener el dominio de la palabra «no».
Pero eso no dura, no dura toda la vida.
Es un mortífero bumerán.
Os lo voy a meter por el recto y enderezarlo.

 

 

 

 

KATY PARRA

EL ÚLTIMO DISCURSO DE LOS PÁJAROS

Dejarás que se quede sin nombrarla
entre tus soledades y tus libros.

Voy recorriendo calles,
rutas que amortajaron a otros hombres
con el mismo fusil,
contra el triste sudario que heredé
de mi hermano.

Esta ciudad será, posiblemente,
un hermoso lugar para quedarse
a descubrir el mundo,
a explorar su belleza más indómita
bajo la insuficiencia de un paraguas,
sin otra pretensión que resistir
el último discurso de los pájaros.

He llegado hasta aquí para salvarme
—no sé si de morir o seguir vivo—.
La muerte es una amante desquiciada,
adicta a sorprender a su adversario
y sé bien que me aguarda rigurosa
en cada tentación de este otoño afligido,
sobre un papel sin patria.
Ha llegado con tiempo suficiente,
para expoliar la noche con sus ojos
y ser imprescindible,
hermosa, como el beso prometido.
Comienza a ser inútil esta tregua.
Sus buitres, como intrépidos vasallos,
siguen embalsamando la lluvia que no cesa,
la lluvia que envilece a la cigarra
y enciende entre otros muertos la hora de volver.

Voy recorriendo calles, y su sombra
avanza como un hijo bastardo tras de mí,
aullando como un perro.
Me acorrala y después
me deja respirar. Sabe que así
podrá seguir jugando conmigo a la ruleta.

 

 

 

 

CRISTINA MORANO

EL CORTE INGLÉS

xxxxx1

No todo era perfecto, a veces
no sabíamos qué decir,
se nos quedaban cosas colgando entre los ojos
como cuerdas de ropa puesta al sol.
Otras veces comprábamos comida
en El Corte Inglés los fines de semana
y sus radiantes avenidas
parecían medirse en nuestros pasos.

 

 

xxxxx2

Al Corte Inglés yo le he robado
unas gafas de sol color castaño,
libros, una docena de cucharillas.
Todo a las diez de la mañana
cuando los dependientes están de mala hostia,
y aún medio dormidos recorren los pasillos.
Es el mejor momento, más tarde la decencia
o la costumbre del trabajo
convertirán a todos —a ellos y a nosotros—
en perros adiestrados, pero por la mañana,
aún somos, en ayunas,
esas maldescansadas ratas sucias,
libres que todavía saben
descolocar estanterías.

 

 

xxxxx3

Cuando mi esposo y yo, el uno junto al otro,
aunque yo levemente adelantada
pues él entre la gente se aturulla,
vamos a hacer la compra al Corte Inglés,
sin rumbo por las caudalosas
arterias de sus plantas, yo le digo:
El aire está lleno de esperanzas.

 

 

xxxxx4

El Corte Inglés abarca al mundo,
lo dispersa en sí, lo desfigura,
engulle sus contornos
en sus inabarcables sucursales
con el poder astral de sus muestrarios.
Pero yo soy mayor que él,
mi pobreza es mayor que sus ofertas,
y mi soledad seguirá
perforándose a sí misma
en donde brille el légamo
del fondo del pozo de sus beneficios.

 

 

 

 

ANA PÉREZ CAÑAMARES

NO soy esta que veis palidecer
bajo el fémur tibio del fluorescente.
Tampoco la mujer que oye dar las tres
como el gong del martillo absolutorio
o la bala de un fusil encasquillado.
Ni la que escribe frases sin amor
y firma igual que quien mata una mosca.
Ocupo mi silla antes de que el sol
me bendiga la frente con un beso
y salgo a la calle infiel y huérfana.
Toso el virus de la resignación
cuando el mar es un rumor clandestino
y los lirios burlas del carcelero.
Soy quien sueña llegar a la vejez
para dejarse adoptar por gallinas
y vivir en la luz de las mañanas
que ahora abandono en la casa de empeños.

 

 

 

 

ANTONIO PRAENA

COMEBOLSAS

Tampoco en estas cosas es lo mismo:
los ricos, sola y buena;
los pobres, con alcohol y muy mezclada.
Las comebolsas lo saben:
te miran el reloj y los zapatos
y, si encima conduces un buen coche,
se te pegan al cuerpo y no te dejan
hasta que las invitas a unas rayas.
De pasta andan muy cortas,
por eso dejan a los tíos
más chulos en la pista
y se vienen contigo.

Las he visto muy jóvenes
montarse con un viejo en un Mercedes
camino de una noche más oscura.
A mí, concretamente,
las que visten peor me ponen mucho.
Un hotel de extrarradio les parece gran cosa.
Jamás se han visto en otra y es la tuya;
medio gramo y ya vuelan
dos gramos y te dejan medio muerto.
Las puedes encontrar siempre los viernes.
El sábado en la noche y el domingo
lo pasan en el barrio, con su novio,
curándose la culpa y la tristeza.

 

 

 

 

ANTONIO LUCAS

FUERA DE SITIO

Imagina que el tiempo sólo es lo que amas:
unas pocas palabras, unos seres exactos,
unas horas muy lisas, una playa (quizá)
donde el daño no acecha.
Imagina la vida como no es ahora,
no quiero decir como algo perfecto,
sino un resplandor, cierto abril de muy lejos,
un tributo al azar sin otro destino
que el confín fugitivo de un eco sin rostro.
Y después cualquier cosa.

Con qué precisión va la edad hilvanando el espino.
Y qué extraña la urgencia de ir en pie hasta la ola,
celebrar lentamente que aniquile mi huella,
mi escritura de hombre, mi certeza de surco,
ser la alta misión de lo que nunca concluye
como no cierra el mar su recado en la orilla.
Pero no es estar quieto la razón ni la meta,
sino un querer más pequeño, una conquista más clara:
ver la vida llegar de su noche a tu noche
en un cuerpo ajeno,
pronunciar su silencio,
abrazar su alambrada,
desear su vacío,
delirar sin camino, sin mapa, sin fuego,
hasta el tiempo sin tiempo
del país que no haremos.

 

 

 

 

ALBERTO CHESSA

TRAS EL ESCAPARATE

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Carlos Martín

El maniquí leía Fuga de la muerte tras el escaparate.
Aunque me reconcomen los escaparates, me paré.
Lo observé. Era alto y rubio, atlético. Vestido
A la moda primaveral. Elegante a la fuerza.
De pronto, dejó de leer y me miró él a mí.
Primero despertó mi compasión, aunque tan frágil
Que al instante sentía más bien un cierto terror libidinoso.
Me encontraba a la vez seducido y cautivo.
Con el valor que no tenía, me giré, le di la espalda.
Iba ya a reanudar mi camino cuando un ruido me detuvo.
El ruido propio de los pelotones de fusilamiento.
No quise darme otra vez la vuelta.
No quise mirar de frente.
Tan sólo recordé que era invierno y que el maniquí
(Qué cosas) es probable que tuviera frío.

 

 

 

 

JOSÉ ALCARAZ

LAS MÁSCARAS DEL VIAJERO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Alejandro Hermosilla

Sólo quien se desnuda está viajando,
quien arroja sus máscaras al suelo
y, al contrario, parece llevar más,
porque al final de sí descubre a todos
y de todos arrastra las facciones,
de todos, desvestido ya, los pliegues.
Son las máscaras las que se refugian
tras él, ojos ajenos los que cubren,
nublados, su semblante, mientras mira
cómo el viento lo empuja, de qué forma
levanta polvaredas, escondiéndolo
del resto, despejando los caminos.

 

 

 

 

ELENA MEDEL

UN CUERVO EN LA VENTANA DE RAYMOND CARVER

Nadie se posa en el alféizar —son veintiocho años
de espacio adolescente—,
pero qué ocurriría si el pájaro sobre el que he leído
en todos los poemas
se colara por el patio de luces y asomara
por el alféizar de mis veintiocho años,

un pájaro,
mi habitación adolescente.

Y qué ocurriría si yo escribiese aún
—si me preguntan, respondo que ya no—
y un pájaro cualquiera, ninguno de los pájaros sobre
los que haya leído en todos los poemas,
un cuervo o una de las palomas negras que asoman en la
oficina,
interrumpiese en la escritura
como el que se posó en la ventana de Carver.

¿Ganaría su lugar en el poema?
¿Dejaría de ser pájaro?

Alza el vuelo. Ya no hay
habitación en el alféizar.

 

 

 

 

BEATRIZ MIRALLES

EN ESTE POEMA mi cuerpo será la orilla
de tu cuerpo. La desnudez sobre mi piel
cubrirá tu piel, el tacto y la memoria.
Así ocurrirás dentro de mis manos,
lo anoto,
como si al fin pudieras sucederme.

 

 

 

 

TINO MOLINA

PUZLE INACABADO

Aquel torrente
cesó con tan inocente arma.
Como niños, en el suelo buscábamos
el color acertado, la misma curva
en cada pieza. Nada más había.

Tú lo compraste
esa misma mañana en la que el tedio
nos vino a visitar
y, ya cumplida su función,
no volvimos a distraernos
con su inocente juego.

Quedó tendido sobre el tapiz verde.
Con las piezas extendidas, ahí sigue,
todavía, esperando
las manos que atrapen su contorno.

Extraño dios de la tristeza,
a veces no lo vemos,
pero qué ligero es tu afán
entre los hombres,
qué vanos son tus negocios
si con un puzle nos basta
para firmar el armisticio.

 

 

 

 

GÜNTER EICH (Traducido por Jorge de Arco)

PRUDENCIA

Los castaños ya florecen.
Lo tengo en cuenta,
pero me abstengo de opinar.

 

 

 

 

C. K. WILIAMS (Traducido por Miguel Merino)

OLMOS

Llevan los tres hombres la mañana entera derribando los olmos
xxxxxenfermos que bordean las amplias aceras.

Las despiadadas sierras mecánicas plañen tenazmente variaciones de
xxxxxsus lacerantes escalas operísticas

y en la calle las cuchillas a gasoil despedazan los desbrozos
xxxxxresoplando febrilmente y sin cesar.

Uno tras otro cargan los camiones con los someros despojos,
xxxxxuniformados e inertes, de duramen,

de pequeñas ramas y hojarasca, y pronto queda el tronco desbrozado.
xxxxxEs como si hubieran cercenado el espejismo de la realidad.

Las filas de desnudos edificios de enfrente lo observan pensativos, sus
xxxxxdivagaciones más acuciantes de lo habitual:

«La espiral del tiempo», piensan, cargado el misterio de una tímida
xxxxxclaridad. «Es la espiral del tiempo…»

Toda la tarde, hasta entrada la desolada noche, las agitadas mentes
xxxxxrumian: «Es la insolente y desmesurada  espiral del tiempo…»

 

 

 

 

PAULO LEMINSKI (Traducido por Aníbal Cristobo)

NADA tan común
que no pueda llamarle
mío

nada tan mío
que no pueda decirle
nuestro

nada tan blando
que no pueda decirle
hueso

nada tan duro
que no pueda decir
puedo

 

DESPUÉS DE LA PRESENTACIÓN DE ‘LA ZARZA Y LA CENIZA’

Ayer presentaba Manuel Pujante su primer libro, ‘La zarza y la ceniza’; publicado por la cartagenera editorial Balduque. Acompañanado a Manuel Pujante estaban Cristina Morano y José Óscar López.

 

 

La presentación de Cristina Morano fue, sencillamente, excepcional. Y aquí dejo parte de la presentación en cuestión, que es el prólogo que se puede leer en el libro:

 

“No conozco al poeta. Conozco al que escribe: un tipo delgado, con el pelo largo color castaño que vive en mi barrio. Me pregunta cosas, por eso yo creo que es un ser curioso, de una cierta madurez, que quiereaprender aún más, que indaga y cuestiona. Pero después de mis respuestas me dice siempre: «Pero ¿por qué?» Entonces, me parece que es casi un niño.
xxA veces yo no tengo respuestas para sus preguntas y ahí nos quedamos los dos, un poco como se quedan los críos, pensando, callados, mirando al frente. Ambos quisiéramos, en esos momentos, tener delante un bosque o algún tipo de horizonte arbolado, pero tenemos un edificio de ladrillo o una plazuela con sillas de bar de plástico. (…)
Desconozco la razón (…) por la que un contemporáneo mío elige una imagen bíblica para explicar su desazón y a eso contrapone, para distorsionarla o añadirle contradicción, el caballo o el ciervo. Animales no bíblicos, o no completamente en esa tradición: ni el caballo ni el ciervo prosperan en los desiertos donde se gestó el oema que ahora llamamos Biblia, libro de libros.
xxAsí describe su edad:

xxxxlos caballos airados
xxxxque se ataban a un hombre
xxxxcorrían en distintas direcciones
xxxxhasta despedazarlo.

Porque es la edad del desasosiego. Y nos destrozamos en esa época, destruimos todo lo tranquilo que haya podido tener la infancia. (…)

El libro de Manuel —y, al enunciar esto, resuena una cierta manera bíblica— despliega una voz mezcla de muchas cosas, presenta un argumento, como gustan de decir muchos críticos, oscuro. Hay citas antiguas, hay imágenes prestadas, hay quiebros en el lenguaje, hay sufrimiento y hay, sobre todo, expiación.
xxEn el libro de Manuel expiamos una culpa que nadie salvo nosotros mismos ha puesto a nuestras espaldas. Una culpa primigenia, que parece nacer, casi, con cada uno de nosotros.Que vuelve nuestras acciones más inocentes, pecados, ofensas contra nosotros mismos.
xxY he usado la palabra pecado.
xxEntonces debe ser que tampoco yo estoy lejos de la tradición judeocristiana, esa que dice que el que desobedece al padre (que luego será la autoridad legal, o estatal, o como queráis llamarla) comete un delito, y que este delito no se expiará públicamente, con el castigo, sino que le perseguirá en la memoria el resto de la vida. (…)

Pero ¿de qué tenemos culpa?

Si lo único que hacemos es construir una vida, tratar de ser felices.
xxY para eso, ¿tenemos que abandonar familias, ciudades, países? De qué huimos cuando huimos de lo que nos hace. Por qué la madurez supone siempre —en el occidental blanco, de clase media, sano— un momento de rebelión antes de la normalización en uno u otro grupo social. La edad de la adolescencia, la primera juventud, se conforma como un tiempo de sacudirse las riendas de las leyes, buen gusto, lazos sociales, relaciones. (…)

Al que atraviesa la culpa y en ella no se reconoce y lucha, y huye, o trata de huir, le llamamos joven poeta. El autor de este libro me ha pedido un prólogo. Pero yo le conozco.
xxNo es tan joven.

Habla de su historia, pero no para ponerla en claro; no necesita eso. Él ya sabe lo que pasó. Lo escribe para ponerlo en oscuro. Para mezclarlo, diluirlo, ponerlo en abismo —y qué exacta es aquí esta cita de Gide, que no solo alude al abismo o vértigo, sino al punto central de la composición de un escudo, el sitio donde perdemos pie y a la vez re-componemos, re-ubicamos los datos—.
xxDecía la Pizarnik: «Para mí el jardín o el bosque es sobre todo el silencio». El ciervo, rey del bosque, representa la frescura de ese silencio. Y me gusta encontrar dentro del frescor de los árboles, la palabra cura. (…)

Lo malo es que aunque Manuel se cure seguirá diciéndome: «Pero ¿por qué?». Y yo: «Busca un trabajo». Porque soy una adulta, ya estoy acostumbrada a esa lucecita incómoda.

xxxxEsta luz velocísima
xxxxque alumbra con su histeria
xxxxrincones que querrías
xxxxdejar en sombra siempre
xxxxtambién está en constante
xxxxhuida de sí misma.

Un poco de algo nuestro, pedimos. Tenernos.”

 

 

 

El libro, que para mí tiene momentos muy altos, tiene su punto fuerte en el cierre: dos poemas de magnífica factura y de una gran altura poética, sobre todo el último: un endecasílabo para quitarse el sombrero. Aquí dejo una selección de los mismos (incluidos los dos últimos, por supuesto).

 

 

Con su recomenzar,
su claridad de círculo,
todo el polvo y su danza
de muerte sobre el soplo
de luz que la persiana
entrecerrada enhebra,
cada mañana
toda la mañana
se hace nudo.

 

 

 

 

IGUAL que se abre fuego o como se abre
una grieta o un hueco o una herida,
cada mañana hay algo que se abre
por encima del sueño
y que un instante espera,
desdibujado, ciego,
a que un rayo
quebrado
de memoria
ordene en su regazo sin aristas
las sombras de los árboles,
el eco de su forma,
disuelva en la torpeza de los ojos
su distancia y sus nombres
para asumir el bosque,
para decir
xxxxxxxxxxYo soy
con toda la ceniza del mundo en la garganta.

 

 

 

 

INCLUSO los remotos
relatos del origen
ya recogen la trampa:
se nos hizo de barro
para habitar diluvios.

 

 

 

 

QUISE cegar al ciervo
de una vez para siempre,
que el punzón en sus ojos
limpiara de los míos
el fractal oscuro.
Y decirme en la luz,
en una luz distinta.

Después se aprende ardiendo
que el fuego que se afana
en arrasar el bosque,
sus ecos y sus sombras,
se extingue con el bosque
y al final solo quedan
caminos de ceniza.

 

 

 

 

La zarza ardió,
hay ceniza en lo que fue la voz de nuestro padre y un campo inmenso
xxxxx[de higueras sin fruto y de semillas muertas por exceso de luz.
No quiero pozos dentro de los pozos, conozco bien el sótano del
xxxxx[sótano del sótano:
la noche ocupa oscura como música litúrgica el aire y lo enrarece con
xxxxx[ese olor a muerte del jabón en los ancianos.

 

 

 

 

ADEMÁS, a diario
la blanca calma fúnebre
inunda con su luz
espesa, macilenta,
el silencio e inflama
el recuerdo del fuego.
Esa calma angustiosa
del rostro del cadáver,
esa calma de muerto
que lenta nos impregna
como entumece el polvo
las cortinas, despacio.

 

 

 

 

CON ese vuelo roto
del pájaro lisiado,
otro
xxxxdía.

 

 

 

 

LAS lenguas de fuego
dejaron un día
de sobrevolarnos,
de arder,
se apagaron.

Volvió renacido
aquel miedo sordo
que trajo el silencio
la noche remota de la primera muerte.

 

 

 

 

DE la zarza
solo sobrevivieron al incendio
las espinas.

 

 

 

 

DICHOSOS
los que enfrentan la noche
con los ojos cerrados
pues es suya
y no de afuera
la oscuridad que abrazan.

 

 

 

 

QUIEN tenga oídos
para oír
que huya.

 

 

 

Pujante, Manuel. La zarza y la ceniza. Cartagena; Ed. Balduque, 2018.

 

CRISTINA MORANO. CONTRA.

Hace aproximadamente tres meses estuve subiendo algunos de los poemas que forman parte de ‘Contra. Poesía ante la represión’, antología publicada por la Coordinadora anti-represión de la Región de Murcia.
El libro, que ha sido diseñado por Cristina Morano, tiene algunas ilustraciones hechas por ella basadas en versos de algunos de los autores que participan en la antología en cuestión. Aquí tienen algunas de ellas.

 

1

 

2

 

3

 

4

 

5

 

6

 

7

 

(P.D. Se me olvidó subirlas en su momento, pero ¿no creen que hoy es un día magnífico para subir estas ilustraciones al blog?)

 

CRISTINA MORANO – (TRAS)LÚCIDA

tras(lúcida) cristina morano

 

xxxxx04

Déjame que te diga
cuál fue mi última casa.
Me lavé la cabeza para despejarme
porque había llorado,
pero seguí llorando y me cubrí
el pelo y la cara con una toalla.
Entonces alguien me abrazó en silencio
y esperó al silencio.
Mi cabeza cubierta por la toalla blanca
como un sudario recliné en su hombro.
Esa fue mi última casa.

 

 

 

VV.AA. (TRAS)LÚCIDAS. Poesía escrita por mujeres (1980-2016). [Marta López Vilar ed.] Madrid; Bartleby editores, 2016.

 

EL MAR DE FONDO DE BARTLEBY

Hace unas semanas, uno de los responsables de Bartleby editores nos envió un mensaje a varias personas solicitándonos un texto en el que recomendáramos algún libro de su fondo editorial.

Pues bien, hace un mes aparecía el primero de los textos, firmado por la grandísima Rosa Lentini

 

Bartleby - Rosa Lentini

 

y hace unos días aparecía el texto que escribí yo, un texto sobre dos magníficos poetas españoles que han publicado en Bartleby: Cristina Morano y José Antonio Martínez Muñoz.

 

Bartleby - Héctor Castilla

 

CANCIONES PARA BEBER

Pessoa Rubaiyat

 

Acaba de publicar la vasca El gallo de oro los rubaiyat de Pessoa.

Khayyam es uno y muchos, como Homero, como el propio Pessoa. Y estos rubaiyat nos muestran lo poliédrico del autor lisboeta, tomando como referente al poeta iraní.

La maravillosa edición bilingüe que ha llevado a cabo la editorial vasca por mano de Beñat Arginzoniz cuenta, además, con una soberbia portada diseñada por la poeta y diseñadora Cristina Morano, a partir de unos azulejos portugueses.

Aquí tienen una selección de los poemas.

 

 

EL FINAL del largo e inútil día se apaga.
La misma esperanza que hubo se derrumba,
generosa… La vida es un mendigo ebrio
que extiende la mano a su propia sombra.

 

 

 

 

VENIMOS de la nada sin saber hacia dónde,
preguntamos, y nada nos responde.
La verdad y la mentira son hermanas:
¿Qué es lo que lo evidente nos esconde?

 

 

 

 

CADA día me trae con qué esperar
lo que ningún día podrá dar.
Cada día me fatiga la esperanza…
Pero vivir es esperar y no descansar.

 

 

 

 

QUÉ noble venganza contra el hado
me da el verso para decirla, y el dado
ha rodado bajo la mesa. Oculta su cifra
no lo buscó el jugador cansado.

 

 

 

 

PARA unos el Hado es maestro, para otros niño.
Nadie sabe lo que hace o de lo que es digno.
Toma agradecido lo que cae de las manos del azar,
y mira con firmeza tu fatal destino.

 

 

 

 

NO pienses, no medites, no emplees
un solo esfuerzo en lo que niegues o ames.
Nada es nuestro ‒ni nosotros‒, un Hado extraño
manda. No vas por el camino: sólo lo sigues.

 

 

 

 

ES inútil del todo decir lo que se piensa.
La frase floja es nada, y es vana si es intensa.
Cada uno comprende sólo lo que siente,
y entre alma y alma la estupidez es inmensa.

 

 

 

 

LO que fue Troya y lo que fue mi perro
en la misma tierra la misma cosa son.
Cuanto fue son despojos, y lo que es hoy
en los despojos sustenta la ilusión.

 

 

 

 

LOS sonidos de la campana graves son.
Me entran ganas de pedir perdón,
pero no es a Él a lo que recuerdan estos sonidos:
Es otra cosa la que busco sin solución.

 

 

 

 

¡SERÍA bueno si la infancia se pudiera guardar!
¡Sería bueno si la vida se pudiera parar!
Pero bueno sin sería sólo es el vino que se bebe
sin ninguna intención de tener o de estar.

 

 

 

 

NO digas que, enterrado, ya no siente
el cuerpo, o que el alma vive eternamente.
¿Qué sabes tú de lo que no sabes? ¡Bebe!
Sólo tienes por todo la nada del presente.

 

 

 

 

DESCANSA de ti, alégrate de tener,
al menos, mundo externo para ver.
Pan para la boca, vino para el alma
Y unos versos que recuerde quien los lee.

 

 

 

 

SIN deseo o esperanza, amor o fe,
la vida se colma de rechazo, hasta que
llegue la hora de recoger los juguetes
e ir a la cama. Todo es lo que no es.

 

 

 

 

HAS muerto y lloro, lloro porque sé
de qué saudade lloro y lloraré.
No es la saudade de lo que ya no eres:
Es la saudade de cuanto no seré.

 

 

 

 

EN Naishapur las voces son hermosas.
Hay fiesta donde hay felices. Dichosas,
las carcajadas hierven en los grupos.
Y cae la noche sin saber de las rosas.

 

 

 

 

APENAS te veo, de embriagados que siento
el alma y el cuerpo en que me miento.
Pero tu figura es de una gracia que quisiera
si el querer en mí quisiese. El vino es tinto.

 

 

 

 

DEVOTO de lo que de mí he ignorado
me dirigí al templo de buen grado.
Y vi que el templo era una taberna.
Y allí me quedé: por la fe embriagado.

 

 

 

 

NO seas curioso del amplio mundo.
Tiene menos de extenso que de hondo.
Y lo que tú no sabes ni sabrás nunca:
Eso es lo más real y lo más profundo.

 

 

 

 

VIENDO el tumulto inconsciente en que anda
la humanidad girando de una a otra banda…
¿No te entran grandes ganas de dormir?
¿No crece tu desprecio por quien manda?

 

 

 

 

DOS veces al año, dice quien lo sabe,
en Nishapor, donde mi mundo cabe,
florecen las rosas. ¡Que sobre mi sepulcro
ese doble milagro nunca acabe!

 

 

 

 

ESPERAR cansa. Pensar no cansa menos.
Y corren monótonos, serenos,
sin pensar ni esperar, los días nulos,
cada vez más fatales y más pequeños.

 

 

 

 

EN el azul del cielo no está establecido
si he de ser feliz o desgraciado.
Es sólo un color que pinta un vacío inmenso.
Igual que mis versos son lo que no he realizado.

 

 

 

 

HABLO mucho. Ya es tarde. Pero mira
que mi inútil voz nunca termina.
¡Qué placer poder hablar a solas!
Embellece la vida lo que no es vida.

 

 

 

 

DICEN que Khayyam yace donde las rosas
de Naishapur son saludables y hermosas.
Mas quien yace allí no es Khayyam,
es aquí donde yace; y él es las rosas.

 

 

 

 

TU magia, oh Khayyam, es tanta
que tu voz aún ahora nos encanta.
Aunque no diga aquello que dijiste,
por ti el ruiseñor aún canta.

 

 

 

Pessoa, Fernando. Rubaiyat. Canciones para beber (trad. Beñat Arginzoniz). Bilbao; Ediciones El Gallo de Oro, 2015.

 

CUANDO DIJISTE NO, ¿QUERÍAS DECIR NUNCA?

diciembre 25, 2015 Deja un comentario

fani papageorgiou bartleby

 

xxDice Agustín Fernández Mallo en el prólogo de este primer libro de Fani Papageorgiou en España, traducido por Luis Ingelmo, con portada de Cristina Morano, e impecablemente editado por Bartleby editores: “Fani Papageorgiou recoge [un] pulso [que] suma a la complejidad de nuestra época: conjunción de discursos que van de los cuentos clásicos a las teorías acerca de la materia, de los instrumentos domésticos a los materiales propios de la sublimación. Para ello se vale de un estilo sintético, nada sobra y nada falta, y al mismo tiempo una sensación de despreocupación que, por paradoja, acerca lo abstracto a la escala humana. En los poemas de Cuando dijiste no, ¿querías decir nunca? ‒primer poemario de la autora‒, se concitan multitud de elipsis conceptuales que no llaman a la fractura sino todo lo contrario, a su entrelazamiento en una vasta red, a la visión de una complejidad: como un De rerum natura en miniatura, o como si de La soñadora materia que nos dejó Francis Ponge se tratara.
Como toda buena poesía, no busca cosas extrañas sino lo que de extraño hay en las cosas. Una intención de narrar la sentimentalidad del mundo desde el punto de vista de la anomalía, intención que por un breve instante de tiempo une la intención de la poeta con la del científico.

 

Y aquí tienen algunos poemas.

 

EL ACERTIJO

Allá por la década de 1840, un viajero danés, el Conde Schimmelmann, se topó de camino a Hamburgo con una pequeña colección itinerante de animales salvajes y quedó prendado de ella. Un día, el Conde Schimmelmann se hallaba absorto contemplando la hiena, cuando el dueño de la colección se le acercó para hablar con él:
xx‒Su Excelencia hace bien en mirar la hiena ‒le dijo‒. Es extraordinario contar con una hiena en Hamburgo, donde hasta la fecha no se había disfrutado de ninguna. Ha de saber que las hienas son hermafroditas y que en África, de donde proceden, en las noches de luna llena se agrupan y ayuntan formando un círculo en el que todas copulan, adoptando cada individuo el doble papel de macho y hembra. ¿Lo sabía usted?
xx‒No ‒dijo el Conde Schimmelmann con cierto gesto de disgusto.
xx‒¿Consideraría su Excelencia, así pues ‒dijo el empresario‒, que, de acuerdo con estos hechos, debería resultarle menos soportable encontrarse enjaulada en soledad a una hiena que a otros animales? ¿O por contra, ya que reúne en sí misma las cualidades complementarias de la creación, se satisface consigo misma y se encuentra en armonía?
xx“En otras palabras, puesto que no somos sino prisioneros en vida, a mayor número de talentos que disfrutamos, ¿somos más felices o más desgraciados?

 

 

 

 

OVIDIO

Se cuenta la historia
de que un día le visitaron sus amigos
para suplicarle que borrara
tres versos infames de su extensa obra.

“Así haré”, les dijo,
“mas hay tres versos
que jamás borraré”
y los que escogió,
por descontado, fueron los mismos.

No preguntes cuánto camino has recorrido.
En su lugar, pregunta cuánto te resta.

 

 

 

 

HÁPAX

Una palabra que aparece una sola vez
en los registros escritos de una lengua
o en el conjunto de la obra de un autor.

“Estoy a la espera de que algo suceda”,
pensó Cordelia,
y entonces sucedió.
Lear menciona un bosque umbrío y ríos en abundancia
mas nunca revela dónde encontrar su palacio.
Nos imaginamos la leña recién cortada,
un cielo azul de porcelana.

Siempre hay alguien que busca tu rendición,
pensó Cordelia,
siendo ella incapaz de abandonar su caminata.

Oh cielos, dadme paciencia,
tanta como sea preciso, dice Lear,
todo un rey de los pies a la cabeza.
“Venga, hagámonos la vida imposible”,
dice Cordelia.

 

 

 

 

SEÑALAR LO EVIDENTE

El cielo es de color azul durante el día debido a un proceso conocido como dispersión de Rayleigh. Llega hasta nosotros mayor cantidad de luz azul que de cualquier otro color del spectro.

La gente ve lo que siente reflejado en aquello que les rodea: en las casas y los árboles y los postes y los cables de la luz y sobre todo en el cielo.

Casi todo ocurre en el lenguaje.

 

 

 

 

MANCHAS DE TÉ EN LAS TAZAS

Sal espolvoreada en un trapo,
eso es todo lo que necesitas,
le dijo a la chica su abuela.
Algún día tendrás que aprender a limpiar la casa.

No dejes manchas en los objetos.
Recuerda Virgilio, le dijo su madre,
que hay lágrimas en las cosas.

 

 

 

 

RAZONAMIENTO VERBAL

¿Qué es lo que va cuesta arriba y cuesta abajo
pero no se mueve?
Vamos, no te des por vencido tan pronto.
Un camino.

Los puentes se alargan ligeramente
al calentarlos la luz del sol.
El calor puede volvernos locos.
Los que tienen ojos marrones
pueden tener hijos de ojos azules.

Este es el dolor que nos saca a todos de quicio.
Una vida es una vida es una vida.

 

 

 

 

REDUCCIÓN

En química sucede
cuando una sustancia pierde oxígeno.
En cualquier otra circunstancia
se da cuando algo disminuye en tamaño
o en cantidad.

Al amor se le aplican los dos.

 

 

 

 

CÓMO PLANCHAR UNA CAMISA

Cuello, canesú, puños, mangas, espalda y pecho.
Cuándo aprenderás a ser una buena esposa, le preguntaron.

Tenemos un riñón de más,
un pulmón de más,
dientes de más
pero una sola
forma de ser.

 

 

 

 

MEJOR CON LAS GRIETAS

Los virus de la gripe proceden de las aves, no de los humanos;
incluso los lagos helados enferman por su culpa.

El hombre que fue por el periódico
y ya no regresó a casa
vive en nuestro interior.

 

 

 

 

LA MANIOBRA DE HEIMLICH

Ponte detrás de la persona
y rodéale la cintura con los brazos.
Cierra un puño y ponlo por la parte del pulgar
contra la región superior del abdomen de la persona,
por encima del ombligo y por debajo de la caja torácica.
Es entonces cuando puede pasar de todo.

Agárrate el puño con la otra mano
y dale un fuerte empujón ascendente.
Repítelo hasta que expulse el objeto que le bloquea
las vías respiratorias.

La única forma de ir a casa es anhelándolo
así que bien podría ser de este modo

No nos invaden confusión y desorden
hay un lugar que nunca abandonamos
nada de esto nos agota
y estás hablando conmigo.

 

 

 

 

¿CÓMO TERMINA EL AMOR?

Con cientos de bolsas de la compra llenas de aire.

El aire helado que dicen que las ballenas llevan en la cola,
arrastrando el frío con ellas desde el océano Ártico.
El apretar de una mano,
la rodilla que no se aparta.

Demócrito de Abdera se arrancó los ojos en un jardín
para que el espectáculo de la realidad no le distrajera.

La lluvia
guardar la bicicletas
cerrar la puerta del garaje
llamar a los niños para que entren.
Todo lo que sucede pero no permanece.

 

 

 

 

LA CICATRIZ

Juntos buscamos oro en el lecho del arroyo.
Me dijiste que en invierno no hay truenos,
que los baobabs almacenan agua en el tronco
yo dije que veo una hondura alicatada en los sentimientos,
de un azul muy intenso.

Dijiste que el calor hace crecer el maíz y yo dije
que dedicaría el resto de la vida
a observar cómo crecían las cosas
y porque estaba contenta
dijiste que el ahogo me abultaba
en los ojos hasta hacerse un adusto pinar.

Cuenta los días de mi ausencia, replicaste.
Traté de deshacer el tiempo
mientras la luz caía sesgada sobre el hielo.

Estos días has estado diciendo
que tú y yo somos imperfectos
que haremos lo que sea para seguir viviendo
y eso me anima, cariño,
eso me anima.

 

 

 

 

ADIÓS, KAREN

Óscar, Yanqui, Eco
Charlie, Alfa, Romeo, India
Yanqui, Alfa
Noviembre, Óscar
Papa, Uniforme, Eco, Delta, Óscar
Sierra, Eco, Golf, Uniforme, India, Romeo
Charlie, Óscar, Noviembre
Eco, Sierra, Tango, Óscar

 

 

 

Papageorgiou, Fani. Cuando dijiste no, querías decir nunca? (Trad. Luis Ingelmo). Madrid; Bartleby editores, 2015.

 

HOY ES EL DÍA: CRISTINA MORANO EN ‘LOS LUNES LITERARIOS’

Pues ya saben: si quieren, nos vemos allí esta noche.

 

Cartel Cris 5

 

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MAÑANA: CRISTINA MORANO EN ‘LOS LUNES LITERARIOS’

Cualquier lectura que dé Cristina Morano es siempre una oportunidad de dejarse sorprender por una escritora de altísimos vuelos.
Ustedes sabrán si deben ir o no.

 

Cartel Cris 3

 

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