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AUTOPROMOCIÓN

septiembre 1, 2015 Deja un comentario

Comienza septiembre y ahora que parece que el mundo vuelve a ponerse en marcha en este país, agradezco a aquellos que durante estos primeros meses de andadura se han hecho eco en mayor o menor medida del libro que me ha publicado la editorial Balduque.

Todo comenzó con la entrevista que me hizo José Antonio Martínez Muñoz en ORM. Él mismo, unos días después, en un viaje que hizo a Madrid, me envió esta impresionante fotografía de mi libro en la librería La Central de Callao (en Madrid).

 

Foto de mi libro en 'La Central' de Callao. Hecha en el Día del libro

 

Poco después, Javier Moreno subía a facebook el poema de la página 24 del libro y afirmaba que ‘Cantando en voz baja’ es “un libro lleno de dolor y de belleza, esa extraña mezcla que conmueve y que no se sube a la cabeza“.

Casi al mismo tiempo, Alberto Chessa me mandaba un mensaje que no dejaré de agradecerle lo suficiente, porque decía de ‘Cantando en voz baja’ que es un libro en el que “la apuesta por el poema conciso, directo, contundente, hace que te juegues el todo por el todo en casi cada verso, y la mayor parte de las veces sales más que airoso gracias a una expresión precisa, afinada y afilada, abierta al neologismo cabrón cuando la cosa se pone fea (como ese “pluscuamputrefacto”, que convoca el humor sardónico, tan provechoso siempre) o a la imagen perturbadora (“medusas en la boca”). Lo pienso mientras leo, por ejemplo, “Otra vulgar victoria de provincias”, “Ella usa las palabras” o “Existen los demás”, en los que, amigo, ninguna puñetera línea tiene desperdicio. Me gusta ese personaje baudelaireano que deambula por estas páginas (que “flanea”, por tanto), con un pie en la bohemia de absenta y luz de gas y otro en el hoy menos épico, tras haber hecho alguna que otra escala en un par de “aceras salvajes”. Sigue afirmando:”Eres honesto (¡y se agradece!) al reconocer con bastante explicitud tus, digamos, guías de lectura y audición, bien sea por las citas, por las alusiones directas dentro del poema o ni que decir tiene por el reconocimiento a las claras del final. (…) Quizá lo que más he celebrado al respecto es el eco de Anastasio el Bizantino (aka Álvarez) dentro de “Cae, sin término”: en los versos “y todos tienen / un puñado de cosas / a las que llaman su vida”, me parece escuchar la música de uno de los poemas que más aplaudo de tu paisano: “Todos tienen un sitio que pueden llamar suyo. / Solo yo, el poeta, soy ceniza en el viento”. Y terminaba afirmando “Pienso, Héctor, en definitiva, que has escrito un cancionero al mayor infierno (mejor que “a la mayor gloria”) del malditismo, porque maldita la gracia que tiene la soledad, el amor embarrancado o no llegar a fin de mes. Una suerte de canzoniere del siglo XXI, en el que se trasluce que (¿también tú?) la destrucción fue tu Beatriz (o tu Laura, al caso). A mí estas canciones me llegan como pecios salvados de un discurso errático y lisérgico (pero, ojo: puesto en limpio con lucidez y maestría), a medio camino entre el susurro nihilista y el llanto mudo (todo es en voz baja, sí). Un libro cojonudo“.

Algunos días después, Antonio Arco me entrevistaba para ‘La verdad’, donde aparecía esta entrevista.

También en facebook, Andrés García Cerdán afirmaba que ‘Cantando en voz baja’ “se alza como una selección vibrante de takes e improvisaciones directas sobre el glamour del desarraigo y las bellezas desoladas del que huye de la esclavitud“.

La primera crítica que apareció del libro fue la que publicó Cristina Morano en El coloquio de los perros.

La penúltima mención en facebook sobre el libro fue la que hizo Joan Lluis Sagués, que decía: “Llevo días dándole vueltas a los poemas de Héctor Castilla. De tan sencillos te lees el libro de corrido con final feliz incluido, pero NO, no es que no entiendas el fondo del vaso, es que se te queda una avellana en la nuez y relees. Relees sobre la perdida disfrazada de esperanza, la facilidad de los camareros, unos senos, unas piernas. 
Vuelvo. ¿Unos versos, una canción? Otro NO, todo el Balduque es un poema y cada poema…
Y vuelvo a estar en la 27, el famoso ego de los poetas, pero aquí asoma el yo de los otros, con sus otras rayas de coca, canciones de meta literatura llenas.
Total que abro el tomo al azar, un viernes por la noche…

(…)”-sin esperanza, sin futuro,
pero con mucha clase-.“.

Una de las mayores sorpresas que me ha dado el libro ha sido que David González dedicara a ‘Cantando en voz baja’ tres entradas en su blog. Una, dos y tres.

En otro blog, en el de Antonio Parra Sanz, apareció esta otra crítica sobre el libro.

Y la última mención en facebook ha corrido a cargo de Librerantes, que hace unos días subían parte del mismo poema que en su momento subió Javier Moreno. Librerantes, además, tiene aquí en su web el poema que también se puede leer en la web de Balduque; y aquí la lista de librerías en las que se puede encontrar ‘Cantando en voz baja’.

 

Muchísimas gracias a todos por dedicarle un rato al libro y por escribir sobre él.

 

BEAT ATTITUDE

Publicaba a principios de año la madrileña editorial Bartleby una antología que es probable que con el tiempo se convierta en un libro esencial en este país para dar los primeros pasos en el conocimiento de la poesía escrita por mujeres en el movimiento Beat en Estados Unidos.
En la introducción del libro, con una magnífica portada diseñada por Cristina Morano, podemos leer que a partir de 1982, año en que se celebraban los veinticinco años de la publicación de On the Road, numerosos críticos estadounidenses comenzaron a señalar que los cánones que habían sido utilizados hasta aquel momento solo servían para mitificar a los escritores protagonistas, relegando a un segundo o tercer plano a otros subgrupos sociales como a los artistas y escritores afroamericanos o a las mujeres.
Hettie Jones, Carolyn Cassady o Joanne Kyger son autoras de una rica y variada literatura escrita en primera persona sobre la generación beat que ofrece un interesante contrapunto a la literatura típicamente masculina de la época. Además, muchas de estas autoras optaron por hacer de su vida doméstica un espacio de libertad, moldeando lo doméstico hasta crear una nueva forma de literatura. E incluso, no lo olviden, algunas de ellas cometieron el mismo tipo de excesos que sus compañeros de generación. Así que esperemos que la próxima vez que veamos una antología de poesía beat, sólo tengamos que fijarnos en las generaciones en las que está empezando a estudiarse el movimiento.

 

Beat Attitude

 

Aquí tienen algunos poemas de la antología.

 

 

DENISE LEVERTOV

CANCIÓN PARA ISHTAR

La luna es una cerda
y gruñe en mi garganta
Su intenso resplandor reluce a través de mí
y el barro de mi hondonada reluce
y estalla en burbujas plateadas

Es una cerda
y yo cerdo y poeta

Cuando abre sus labios
blancos para devorarme yo la muerdo de nuevo
y la risa sacude la luna.

En lo más profundo del deseo
nos sacudimos y gruñimos, gruñimos y
resplandecemos

 

 

 

 

LENORE KANDEL

EROS/POEMA

¡Alabado sea el joven Eros que folla con todas las chicas!
Sólo los dioses aman con tanta generosidad
compartiendo su beatitud con todos
¡Alabado sea Eros! Aquel que ama tan sólo la belleza
y la encuentra por doquier
Eros os he conocido a ti y a tus diosas pasajeras
envueltos en un halo de amorlujuria tan real como una flor
que florece un solo día y luego se pierde con el viento
He visto cómo tus ojos centelleaban de placer
al alabar la belleza de la dulce Psique con tu lengua enamorada
y brillar luego de nuevo con la misma profunda dicha
mientras otras mujeres yacían entre tus manos
¡Alabado sea Eros! Aquel que es incapaz de acumular amor
y lo ofrece como agua a través de un tamiz dorado
compartiendo su propia gracia lasciva
con todos aquellos que le permitieron la entrada
infieles como flores, veleidosos como la mariposa llevada por el viento
¡Alabado sea Eros, hijo de los dioses!
Aquel que ama tan sólo la belleza xxxxx y la encuentra
por doquier

 

 

 

 

ELISE COWEN

HEROÍNA

La cabeza girada hacia el otro lado
Las manos en la bolsa de papel
xxxxxxxxxen el cajón

[xxx]
Apretando
La golosina.

 

 

 

 

DIANE DI PRIMA

ELOGIO A MI MARIDO

Supongo que tampoco habrá sido fácil vivir conmigo,
mis rencores, mis altibajos, mis exigencias de intimidad,
orgullo de leo sollozando en la cama mientras intentas dormir
y tú, interrumpiéndome en medio de mil poemas
¿has llamado al seguro? esa vez que detuviste un poema
a medio camino entre las colinas de nebraska y
colorado, odetta cantando, el mundo entero cantando en mi interior
el triunfo de nuestra revolución en el aire
yo a punto de anotarlo, y tú
tú diciendo algo sobre el carburador
para que todo se esfumara
pero nos aferramos el uno al otro
creyendo hallar la balsa
aunque estamos los dos a la deriva, como en esta casa de barro
demasiado pequeña, las paredes polvorientas a nuestro alrededor, una fina lluvia de polvo
contrarresta el alto, puro aire y machaca nuestras fosas nasales
colgamos nuestras fotos de los múltiples mundos:
collage de nueva york, y pósters de san francisco,
colocados los platos japoneses, los cuchillos chinos
martillean diminutas telas indias sobre el adobe
nos tambaleamos y chocamos en lo más profundo de la otra persona
caminamos con torpeza de un lugar equivocado al otro
como niños que salen a jugar de noche sobre un barco
y el barco se escapa de sus amarras, y ellos observan las estrellas
sobre las que todo desconocen, intentando descifrar
hacia dónde se dirigen

 

 

 

Beat Attitude. Antología de mujeres poetas de la generación beat. (Traducción, selección y prólogo de Annalisa Marí Pegrum). Madrid; Ed. Bartleby, 2015.

 

LAYLA BENÍTEZ-JAMES

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Antes de anoche, en el cierre del ‘Mursiya poética’ de este año, los asistentes tuvimos el lujo de llevarnos un ejemplar de la plaquette que Javier Castro Florez y Cristina Morano le han publicado a Layla Benítez-James.

Además, sabemos que Ediciones felices (editorial que auspicia esta publicación) no acaba con esta plaquette. Estén atentos.

 

Y aquí tienen uno de los poemas:

 

SMOKE

Some mornings I forget, sitting inside myself.
Do I bruise? You can get sunburned, tan?
My skin, tea steeping in the sun, stirred darker,
sharp dust, more bitter, careful freckles.
My mother edited my papers when I was younger,
crossed out mixed and wrote bi-racial neatly above.
You got pretty hair, you mixed? yeah, and
I think of my mother, how she cooked for my
father’s family and filled their house with smoke,
how in the close south she teared, and kept cooking.
There was once a great-grandfather, who would not look,
would not hold me when I was a baby. He is dead now
and so I won’t know him. I know I haven’t said a thing.

 

 

HUMO

Algunas mañanas me olvido, sentada dentro de mí misma.
¿Me oscurezco? ¿Puedes quemarte, broncearte?
Mi piel, té en remojo al sol, revuelta y oscura,
polvo nítido, más amargura, lunares prudentes.
Mi madre corrigió mis ensayos cuando yo era cría,
tachó mulata y escribió birracial cuidadosamente arriba.
Tienes el pelo bonito, ¿eres mulata? Sí, y
pienso en mi madre y en cómo cocinó para la
familia de mi padre y llenó la casa de humo,
cómo lloró en el sofocante sur, y siguió cocinando.
Hubo una vez un bisabuelo, que no me miró,
que no me sostuvo en sus brazos cuando era una niña. Ahora está muerto
por eso no lo conoceré. Pero sé que no he dicho nada.

 

CRISTINA MORANO Y FERNANDEAD EN ‘MURSIYA POÉTICA’

Era difícil equivocarse. El cierre de ayer de ‘Mursiya poética’ era el mejor cierre de los posibles. Cristina Morano comenzando el recital con una selección de poemas inéditos, que después continuara Fernandead con una magnífica versión acústica del ‘Autosuficiencia’ de Parálisis Permanente, que continuación Cristina leyera unos cuantos poemas de su ‘Cambio climático’ (publicado por Bartleby) y que Fernandead siguiera con su explosiva ‘Destruye el mundo’, que Cristina terminase con unos cuantos poemas satíricos y Fernandead cerrase con temas de su ‘La vida te pasa’ más algún inédito fue suficiente para haber estado allí ayer.

Pero es que además hubo una sorpresa para los que asistimos; pero de eso ya les hablaré mañana.

Aquí tienen unas cuantas fotos del evento.

 

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HOY: CRISTINA MORANO Y FERNANDEAD EN EL CIERRE DE ‘MURSIYA POÉTICA’

Mursiya Cris Fer

 

Esta noche concluye el ‘Mursiya poética’ de este año. En esta ocasión el evento correrá a cargo de Cristina Morano y Fernandead.

Les anticipé que el primer recital del ciclo sería una maravilla y así fue. Éste también lo será; háganme caso y no se lo pierdan.

 

CAMBIO CLIMÁTICO

Cambio climático

 

CRIATURAS

xxxxxxxxxxComo tú/ que estás uncida a mí/ desde el abismo.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPaul Celan

No tenemos cintura sino ijares
y arqueamos el lomo en el esfuerzo;
abiertos en canal seríamos
como estupendos bueyes: nuestra carne
molida en el estudio, en la mañana
sin luz de los obreros.

Cómo decir el cuerpo entonces.

¿Me quieres? Nosotros
no hablamos repitiendo,
y a ninguno nos brindan con la copa
dorada donde el tiempo burbujea.

Ya estábamos cansados al principio,
doblábamos el espinazo juntos
sabiendo que al volver nos esperaban
libros, palabras sin alcance;
y nos estábamos callados
el uno junto al otro entonces:

cachorros de lenguaje,
aún queda por decir esta belleza.

 

 

 

 

UNA CASA LIMPIA

Hay cosas que en la casa
siempre estarán un poco usadas.
Mi casero las cambia cuando viene
para mirar si hemos tirado abajo
su miserable propiedad
pues tiene que llegar a salvo hasta sus nietos.
Pero a mi compañero no le importa
se asea y desayuna o guarda libros
como lo hizo el primer día
cuando vino a pasar un sábado.
Aceptamos la casa como parte
del deseo de estar viviendo juntos
aun cuando presentimos
que estas  habitaciones
no debieran estar amarillentas,
y menos en un sitio tan valioso
como el cuarto de aseo y su bañera,
donde aquel día nos lavamos
uno a otro, agotados del trabajo.
No, no tendría suciedad ahí,
en este sitio de respeto
y aliento entre nosotros.

 

 

 

 

UNA COMIDA RURAL

Mañanas de domingo en el pueblo
con mi abuela lavando el animal
que luego cocinábamos:
me señalaba el músculo,
la flexibilidad del lomo,
y el sitio exacto en las costillas
donde quedaban restos de la pólvora.

Después nos reuníamos
y alrededor de la cazuela
se nos contaba cómo había corrido
delante del fusil, cómo los perros
relumbraban al sol del alba
con el lomo pegado a la pradera
y el hocico en las patas de su víctima,
ya herida pero aún más rápida y más fuerte
que toda la jauría.
xxxxxxxxxxxxxxxxxNo se hablaba
de nada más en la comida
más que del crimen necesario
que nos permitiría otra vez
crecer, no pasar frío en noviembre.
Y toda la celebración tenía
ese respeto triste por los muertos
de quien se reconoce como animal famélico,
herido en otra especie, en otra caza.

 

 

 

 

EL PELO LARGO

Esta noche ha lavado
despacio
su pelo como un indio,
pero llega al amanecer
y huele al humo del tabaco,
como un vaquero de película.
Un día su cabello
será como ese Valle
calizo que también
la muerte y yo nos disputamos.

Me mira comprendiendo
que estoy aún más triste que feliz.
Encuéntrame después de la alegría,
le digo. Y se recoge el pelo
detrás de la cabeza igual que otros
afilan los cuchillos, archivan documentos,
con esa gravedad.

 

 

 

Morano, Cristina. Cambio climático. Madrid; Ed. Bartleby, 2014.

 

P.D. Más pistas sobre Cristina Morano y sobre ‘Cambio climático’, aquíaquí y aquí.

 

DOS POEMAS DE ‘EL RITUAL DE LO HABITUAL’

Carmen

 

05. Sor Juana: miembro de las Hermanas de la Caridad, destinada en el orfanato de Santa Florentina, en Murcia

Ellos lo saben todo.
Excepto a quién llamar
si en medio de una pesadilla
se despiertan por la noche.
Esa culpa.
La niña rubia da miedo:
se ríe como las viejas del burdel,
desdentada a los once años;
y la sudamericana que sale
cantando a la calle
no sé si es más lista
o más tonta que el resto
de los pequeños.

Aquí sólo sonríen los bebés:
los recién llegados,
pero a los dos días
ya saben dónde están:
están en el sitio
donde fueron abandonados;
esa consciencia del no-ser-para-nadie
es lo que se les mete en los ojos,
esa culpa.

Me llaman hermana.
¿Qué simboliza tanto dolor?
¿De qué es arcano el huérfano?
A veces, no lo soporto;
entonces no rezo, no sirve.
Me pongo a pelar patatas
y les hago ración doble.
No engordan nunca.

 

 

 

 

09. Belén: estrella mediática, trabaja en una cadena televisiva española de ámbito nacional

Aun en las masas proletarias,
hay gente que adopta
la cosmovisión burguesa
y actúa en contra, es decir, traiciona
los intereses de su clase.

¿Sabes? tanto trabajo no sirve
ni para echarse una chuleta
el domingo a la boca.
Vamos como los animales:
de la alcoba al fogón rascándonos las manos
hasta que los sabañones sangran.
De canija soñaba con tener una casa
en un sitio mejor y con verde;
ya estaba cansada en el sueño,
así que imagínate ahora.

El visón abriga más que el conejo,
la leche fresca sienta mejor que el café,
y la fruta de temporada
genera pieles traslúcidas.
Cuánto dinero. Cuándo
proletarios del mundo unidos.
¿Sabes? el país se escandaliza
de mi analfabetismo.
El país no ha contabilizado el número
de bibliotecas de las afueras,
el número de jardines botánicos,
el de parques con árboles, el de Museos
de las afueras. Yo sí.
Con esta mano,
con este dedo, corazón.

 

 

 

Morano, Cristina. El ritual de lo habitual. Madrid; Ed. amargord, 2010.

 

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