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CONSTANTES VITALES

 

PUNTO FINAL

Sabiendo que el olvido
es el punto final de todo empeño,
empeñarte en crear
la vida al lado de la vida
sólo te llevará a morir dos veces.

 

 

 

 

SEGÚN SE ESCRIBE

Habla la tinta
del amor y la muerte,
yo sólo tiemblo.

 

 

 

 

GANAR TIEMPO

Me juego lo que resta
a la carta ilustrada
con la vieja metáfora
del azar y el destino.
Todo o nada es la apuesta
de esta lenta partida
perdida de antemano.
Tan sólo está en mi mano
contar lo que descuento día a día,
ganarle tiempo al tiempo
doblando lo vivido,
y existir y escribir con la conciencia
de jugarme la vida cada instante
y la resurrección en cada línea.

 

 

 

 

DE OCASOS Y EPITAFIOS

Anuncia el día el fin de su espectáculo
ensangrentando todo el escenario.
Para volver mañana, cuánto escándalo.

Los que encuentran la noche de verdad
se despiden sin más
que unas pocas palabras
y dos fechas grabadas
con posterioridad.

 

 

 

 

IN MEMORIAM R.

Cada día una vida en miniatura
que, muerto de cansancio,
le enterraba en la cama cada noche.

Su vida fue una dura
jornada de trabajo
con derecho a unas solas vacaciones.

 

 

 

 

 

MEMORIA VIVA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxa partir de Nahum Tate

No te preguntes por lo que sufrí
ahora que descanso del camino.
Si me quisiste, acuérdate de mí,
y olvida como yo nuestro destino.

 

 

 

 

LA TRAMA

El miedo de la mosca
que ha concebido un dios
de mi tamaño
no imagina que un dios
mayor me aplastará
como a una mosca,
un dios viejo y cansado
que, a estas laicas alturas de la historia,
debe andar con la mosca tras la oreja.

 

 

 

 

CUENTO GÓTICO

Un rescoldo de luna
brilla entre la ceniza de la noche.
La niebla humea
en los restos del día
dispersando la luz
que vela en las farolas.
El sol mañana mentirá de nuevo
un resurrección.

 

 

 

 

AGUAS MIL

La que ensucia la arena de Cartago.

La que escribe, retórica,
una oda en cursiva a la tormenta.

La que pone entre rejas a este torpe
merodeador nocturno.

La que deambula errática
por todas las ventanas
y va dejando migas a su paso.

La que baja en riadas,
bulliciosa, a la fiesta
de las alcantarillas.

La que pisa los charcos
como un niño implacable.

La que disfruta
xxxxxxxxxxxxxxel tobogán
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde mi paraguas.

La que brilla a mis pies:
el rocío metálico
de las aceras.

La que chisporrotea en las farolas
como un cortocircuito.

La poesía del agua
esta noche de perros.

 

 

 

 

RETRATO

Mi infancia son recuerdos rencorosos
de un apático patio
de recreo, la abuela
—que era mucho más vieja que ella misma
porque era la memoria de otro tiempo—
y sus turbias historias
donde nos asomábamos
al pozo de la noche.
Rebeldes, arbitrarios y ruinosos,
a los años mejores
siguió una vida estable en el establo
de la mansa rutina,
seguí el camino que otro recorrieron
en la torpe espesura cotidiana,
dejé la misma huella que no dejan
aquellos que caminan sobre huellas.
A veces, sin embargo, fui feliz,
o quién sabe, tal vez lo fui por eso,
por haber renunciado de antemano
a la felicidad.
No le debo al amor
más dicha compartida
que avergonzada soledad.
Y he aguardado sin miedo,
después de tantos años,
la muerte irrenunciable.
A cierta edad la vida no se pierde,
ya no está en juego
como cuando apostábamos por ella.
Es tan sólo el recuerdo,
humillado y confuso,
de una vieja partida que perdimos
en un tiempo propicio a la victoria.

 

 

 

 

EL ARQUERO INFALIBLE

Me empujaron al mundo al tiempo
que el arquero infalible liberaba
la tensión de la cuerda al otro extremo.
De ese dardo preciso
soy el blanco perfecto,
la inercia de la vida
me conduce a su encuentro.
Pero ignoro los pasos que aún me quedan
hasta caer al suelo
y el preciso lugar donde esa fecha
me quitará de en medio.

 

 

 

 

RISOTERAPIA

La alegría se aprende, no es un don
sino una disciplina
de puro asentimiento.
Levanta la cabeza,
desentraña el sentido
que tiene la caída
y, a ras de suelo, alienta.
Ríete de tu sombra.
Lee la buena ventura en un destino
de muerte inevitable y gloria incierta:
la dicha de estar vivo
es para hoy. Persevera
en la luz, aun a tientas,
pero buscando siempre un equilibrio.
Evita en la bonanza
pecar de euforia,
sonríele al mal tiempo,
y si ahora es más difícil
sabiendo lo que sabes,
recuerda las lecciones de la infancia,
sé feliz de memoria.

 

 

 

 

VERANOS

La luz desmenuzada de la arena
que iluminó la edad de los castillos.
Los montes temerarios.
Nicanor, que aún vivía
sin miedo al puñetazo de la muerte
y no esperaba el lento
veneno que esperaba en su futuro.
La testaruda y torturada
tos de su achatarrada furgoneta.
Sonia en el laberinto londinense
que hoy me vuelve a cercar, en el que he entrado
—esta vez solo— por la puerta falsa
de la nostalgia,
xxxxxxxxxxxxxxy que no es más que otra
galería de ese otro laberinto
donde perdido busco
un rumbo que no encuentre la salida.
Aquella vez que hicimos una fiesta,
pero no las besamos
al final,
xxxxxxxy la fiesta
fueron días que hablamos de la fiesta.
Entonces éramos
felices y ridículos,
xxxxxxxxxxxxxxxxahora
ya no somos felices.

En esta turbia
tarde de julio
tan sólo brilla el sol de otros veranos.

 

 

 

 

FÁBULA DEL DRAGÓN APAGADO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxa partir de Shel Silverstein

En la cueva segura
un dragón solitario
husmea melancólico y sensual
la escamosa armadura
que es ahora el osario
de quien fuera su acérrimo rival.

 

 

 

 

POR NO HACER MUDANZA EN SU COSTUMBRE

Abandonó por fin
aquel piso embrujado
donde no era feliz
para irse a un adosado.

En la estancia vacía
no quedaron fantasmas.
La soledad que había
se ha mudado de casa.

 

 

 

 

ESTO ES VIDA

Apócrifos recuerdos de la infancia,
futuro edén que lo ignoraba todo
de sí mismo, que estuvo en el principio
como aquel otro incierto paraíso,
para invocar en la memoria el sueño
del cielo prometido.
Aquella incomprensible
tristeza sin testigos,
la turbia soledad adolescente
que lloraba intuyendo
apenas los motivos.
El tiempo de la lenta
paciencia ante las puertas
cerradas del jardín.
Las horas en su sola compañía,
consciente plenitud amenazada,
felices en voz baja, de puntillas,
para no despertar a la desgracia.
Los esfuerzos perdidos
en poner lo mejor
de ti lejos de ti
y a la usura del tiempo darle sólo
la prenda que se cobre al desnudarte.
El desconcierto de la lucidez,
la derrota y condena
de no saberse más
que un puñado de tierra reflexiva
antes de ser ya tierra sin sentido.

 

 

 

 

AL MARGEN DE LA VIDA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxa partir de Federico García Lorca

Quiero este quieto instante repetido
a la orilla del río que nos lleva
y ver pasar el agua que se queda
esperando mi tácito cadáver.

Quiero dormir,
esconder la cabeza
tras la almohada del mundo,
suspender la vigilia de la vida
en un sueño consciente de sí mismo.

Quiero dormir un rato,
un rato, un minuto, un siglo,
y que el tiempo, ese viejo que cojea
en los relojes, deje de marcar
a todas horas
el norte de mis días.

Quiero dormir un rato,
un rato, un minuto, un siglo,
pero que todos sepan que no he muerto,
que sólo me he ausentado de la casa
para sentir nostalgia del infierno.

 

 

 

Almuzara, javier. Constantes vitales. Madrid; Ed. Visor, 2004.

 

CONSTANTES VITALES

septiembre 25, 2014 Deja un comentario

Constantes vitales

 

 

JAVIER ASIÁIN

IMPRONTA FEMENINA

Cristina la de mis primeras cartas a escondidas
vulnerando la censura de los Padres Capuchinos.
Begoña, casi con nombre de flor, de tallos carnosos
como sus labios: para ella mis primeros versos apretados
bajo sus elásticos negros. Idénticos al genuino color de sus ojos.
De Vicky sólo recuerdo su nombre y esos besos insaciables de loba desterrada pidiendo penitencia.
Marta y Amaya me robaron la vida una tarde
‒creo que fueron a medias‒
fue un atraco a mano armada,
aunque sólo duró lo que tardó en pasar el fin de semana.
Inés, sin embargo, tras doce o trece vodkas me introdujo en el bolsillo
las llaves de su ático y su empresa embargada de nueva cosmética.
Más tarde me enteré lo de su reincidente afición al bingo.
Junto a Rosana hubiera pasado toda una eternidad
pero nunca toleré la inoportuna puntualidad de su marido.
Itziar me dejó su virginidad en las pupilas una tarde de abril,
y ese gesto indolente y lejano
de gata malherida huyendo a los tejados.
Carolina sus vatios de belleza cuando
aporreaba desnuda esa vieja Fender Stratocaster.
Sólo por verla moverse me hubiera hecho músico.
Luego apareció Susana,
la niña cadenciosa de piel tostada y ojos aceituna
que por más que me besó nunca dejó a su novio.
Y Carlota, de mirada color cerveza, lencería de agua
y caderas muy ebrias…
Una noche en un Hostal madrugó más de la cuenta.
También se llevó mi Visa.
De María sólo me resta su risa inalcanzable,
de luna reflejada en la plata enfebrecida de su espalda
y esas ganas de hacer el amor a todas horas.
Todavía por momentos aún me escuece…la memoria.
Después vendrían las manos indulgentes de Judith
en un verano en la costa, sus diminutos culés
‒supongo que de amor‒ sobre la arena
y esa carita de ángel aristócrata encendiendo el litoral
de amanecida. Doctorarme en filología catalana
no fue suficiente para comer con sus padres.
Y Verónica a la que todavía espero en el altar vestido
de novio a los pies de la abundancia, y Raquel con la que
me casé y a la que definitivamente nunca quise
y Julia Hernández de Boadilla la sonrisa invertida
de mi tercer divorcio.

 

Todas me enseñaron el arte de la buena gramática,
el lenguaje con-sentido en adverbios de cantidad.
Aunque al final uno nunca sabe si realmente
es aquello que vivió de ellas
o ese extraño que pregunta su nombre,
todavía,
en los labios prosélitos de alguna mujer.

 

 

ANTOLOGÍA DE AFECTOS PARA ÁNGEL URRUTIA

Llegas armónico y proceloso con el corazón escrito de palabras
que nos dan la vista, como un Ángel de fabulación
en el lenguaje necesario, haciendo permeable la piel de los sentidos,
la humanidad primigenia de las letras navegables.
Quizá pudiera llamarte Pablo Urrutia, Ángel Neruda:
hijos de una misma madre encinta de ternura destada.

Esperando a la vida ‒con un saber que legitima‒ detrás de cada verso
en que despiertas, el rumor de las voces agrestes, las raíces de un pueblo
tatuado a tradiciones, los ecos del agua límpida labrando la sierra de Aralar
en las entrañas, ese ferrocarril antiguo que todavía atraviesa
el Valle de Larraún en la memoria, o los brillos secretos de la incontinente mujer azul de cada día.

Ahora sabemos que siempre nos quedarán
sonetos para no morir en la costumbre,
esas pequeñas concesiones detrás de los recursos dialécticos,
el abrazo pasional de las imágenes vertiendo
la cultivada mesura, la cadencia musical de tu sintaxis,
el dibujo azul del caligrama.

Y aunque nos hagas, a veces, objetar la vida
bajo los tules opacos de una existencia cuestionada
(quién alguna vez no afirmó el aserto: me clavé una agonía)
sabemos que al final de tus versos
siempre habitan espacios luminosos
como hallazgos necesarios a los que seguir naciendo.

Así, tan siempre tú: Ángel Neruda, Pablo Urrutia,
nosotros, discípulos de tu justa y necesaria humanidad,
nunca jamás querremos una vez, nuestra vocación será
un milquererte irrenunciable, y haremos el amor, la poesía,
para que los ojos de la luz que habitan más allá de nuestro esfuerzo
sepan un día justificar nuestra semilla.

 

 

 

 

 

ALFREDO RODRÍGUEZ

QUE NADIE PUBLICARA ESTOS VERSOS

Que nadie publicara nunca estos versos, quisieras
Que sólo ella pudiera leerlos, desearías
La amas tanto

Ser un Konstantin Kavafis, un Pessoa
Que jamás hubieran de publicar un solo verso en vida
Ni recital alguno dar
Como no tener consciencia de ser Poeta

¿Fueron por ello acaso menos Grandes
Dejamos de amar sus poemas alguna vez
Ahora que ya no se nos muestran inéditos, sino póstumos?

Que nadie nunca osara presentarlos a un concurso
‒hueca esperanza‒
Por qué el absurdo en que han de competir Arte con Arte
Nuestros sueños con nuestros sueños

¿Acaso compitieron en algo Homero con Shakespeare,
Dante con Goethe?
Poetas de la humanidad, regalo de los dioses
Aunque hubieran de vivir en épocas bien distintas
¿Fueron por ello sus escritos menos sobrehumanos
Menos inefables o excelsos, alguna vez quizá superados?

Que uno ha de escribir con el orgullo de medirse
Con Los Grandes del Pasado
Eso sólo ha de bastar
¿Leyó alguien en nuestro cercano mundo alguna vez
Algún ejemplar siquiera de Li Tai Po
No son por ello sus enseñanzas ahora
Pequeñas obras de Arte,
La sabiduría del vino en el claro de luna?
Miradlo ebrio dirigiéndose a la Montaña de Dai Tian
Triste descansando recostado en un pino

Extraviados en la noche de los tiempos
Como velos de lluvia en el Gran Teatro de la Literatura
O durmiendo el sueño de los justos en cajones de escritorio
Qué más da.
Tú los escribiste para ella. Eso sólo ha de importarte
No hay retorno en el tiempo de los poemas
Y eres tú quien ha de leérselos mañana

Al cabo de la noche
En una penumbra de aceites, labios, rosas
Y música de Mozart en Egipto
La amarás

Que te has de levantar ya con la noche avanzada
Como siempre lo haces sin poder dormir
Pues rodeada está tu vida de poemas sin retorno
Y acudir otra noche a tocar
La piel del cisne

Que sólo ella los ha de leer y emocionarse
Sólo ella los leerá
Mañana

 

 

NOCHE SUSPENDIDA SOBRE FLORENCIA

La noche aquella, felices
Escondidas las ansias, felices
Alcanzando casi a ver a Marcello a Corelli a Pergolesi
Cuando son los ojos del interior
Los que mejor te permiten ver

Dichosos aquella última noche sí
En Chiesa Santa Maria de’Ricci
Oh, aquella noche suspendida sobre Florencia
Quedando tan lejos el mundo atrás

La música más grande vivida en mí ‒me decías al oído‒
Y aquellas notas dolces, impresas en la memoria
‒concerti contratenore organo oboe‒
Transformándonos la expresión de la cara
La palabra no pronunciada que es cielo de piel suave
Los dolores más íntimos y el corazón cansado

Oh recuerdos, excesos del tacto
Ternura de las horas
Caminantes de todo un día atrás, un mundo atrás
Mariposa nocturna posada en el alma
Esplendor sin máscara

Y poder terminar ahora
Misterio de la muerte
Vida suspendida al fin
Aquella última noche sobre Florencia
Felices para siempre

 

 

 

Poemas extraídos del primer número de la revista de poesía del Ateneo Navarro – Grupo Ángel Urrutia.

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