Archivo

Posts Tagged ‘bukowski’

LOS DÍAS CORREN COMO CABALLOS SALVAJES POR LAS MONTAÑAS

 

para Jane

225 días bajo la hierba
y sabes más que yo.

hace tiempo que se llevaron tu sangre,
eres un trozo de madera seca en una canasta.

¿es así?

en esta habitación
las horas de amor
aún hacen sombras.

cuando te fuiste
te llevaste casi
todo.

me arrodillo por la noche
ante tigres
que no me van a dejar en paz.

x
lo que eras
no volverá a ser.

los tigres me han encontrado
y no me importa.

 

 

 

 

restos

las cosas están bien ya que aún no estoy muerto
y las ratas se meten dentro de las latas de cerveza,
las bolsas de papel se arrastran como perros pequeños,
y un alemán muerto ha pegado sus fotos a un cuadro
y ella también está muerta
y me costó 14 años conocerla
y si me dieran 14 años más
aún la conocería…
sus fotos pegadas al cristal
no se mueven ni hablan,
pero tengo su voz en una cinta,
y algunas noches me habla,
otra vez ella
se ríe tan auténtica
dice de todo,
aquello que siempre ignoré;
este sentimiento nunca me dejará:
que tuve un amor
y que el amor murió;
una foto y un trozo de cinta
no es mucho, lo he sabido tarde,
pero dame 14 días o 14 años,
mataré a cualquier hombre
que toque o se lleve
lo que queda.

 

 

 

 

el juego de follar

una de las cosas más
terribles
es estar en la cama
noche tras noche
con una mujer a la que ya
no quieres follar.

se vuelven viejas, dejan de ser
guapas — incluso suelen
roncar, pierden
energía.

de modo que, en la cama, a veces te giras
tu pie toca el suyo —
dios, ¡horror!
y la noche está fuera
al otro lado de las cortinas
sellándote completamente
en la
tumba.
y por la mañana vas al
lavabo, cruzas el pasillo, hablas,
dices cosas raras: huevos fritos, motores
en marcha.

pero enfrente
tienes a dos desconocidos
llenándose la boca de tostadas
quemándose la hosca cabeza y las tripas con
café.

en 10 millones de lugares de América
es así —
vidas rancias apuntalando unos
a otros
sin sitio adonde
ir.

te subes al coche
y vas al trabajo
donde tienes a más desconocidos, la mayoría
esposas y maridos de alguien,
y a pesar de la guillotina del trabajo,
flirtean se gastan bromas se pellizcan, y a veces
se las arreglan para echar un polvo por ahí —
no pueden hacerlo en casa —
y después
vuelven a casa
esperando las navidades o el Día del Trabajo o
el domingo o
lo que sea.

 

 

 

 

una última apuesta a dos buenos caballos

fue hace unos 10 años en Hollywood Park —
yo tenía trabajo en una choza, 2 coches, una casa, un perro tan
grande como Nerón borracho,
y ganaba dinero con los caballos, o eso creía,
pero al llegar a la 7ª carrera solo me quedaban 50 dólares
y los aposté a Determina y entonces quise tomarme un café
pero solo tenía diez centavos y el café costaba 15.

fui al cagadero y sentí ganas de tirarme a mí mismo y tirar de la cadena,
me la habían pegado, solo tenía aquel trozo de papel en mi cartera,
y lo habría vendido por 40 dólares
pero sentía vergüenza. bueno, salí y miré la carrera
y Determina ganó.

cogí mi dinero y aparté un billete de diez y aposté el resto a
My Boy Bobby. My Boy Bobby ganó. cogí el dinero y me quedé en
un rincón, separando los billetes de 50, 20, diez y cinco,
y entonces me largué, le hice una señal con mi pulgar hacia arriba
mientras aparcaba,
y cuando entré tiré todo mi dinero al aire.

era una hermosa puta y casi se le salieron los ojos cuando vio
aquello, el perro entró corriendo y cogió un billete de diez y corrió a
la cocina, y yo estaba sirviendo unos tragos y ella dijo, “¡oye, el
chucho lleva uno de diez!”
y yo le dije, “¡qué demonios, déjaselo!” nos bebimos todo.

entonces dije, “humm, creo que voy a coger esos diez”, y entré
y se lo cogí, solo estaba un poco mordido, y aquella noche
en la cama ella me enseñó todos los trucos del país de las maravillas,
y después llovió y escuchamos carmen y bebimos y reímos toda la
noche.

días y noches así no son muy frecuentes.

 

 

 

 

pie de página sobre la construcción de las masas

algunas personas son jóvenes y nada
más y
algunas personas son viejas y nada
más
y algunas personas están en medio y
solo en medio.

y si las moscas llevaran ropa en la
espalda
y todos los edificios ardieran en
un fuego dorado,
si el cielo se agitara como una bailarina
de vientre
y todas las bombas atómicas empezaran a
llorar,
algunas personas serían jóvenes y nada
más y
algunas personas viejas y nada
más,
y el resto sería igual
el resto sería igual.
los pocos que son diferentes
son eliminados rápidamente
por la policía, por sus madres, sus
hermanos, por otros; por
ellos mismos.

lo único que queda es lo que
ves.

es
duro.

 

 

 

Bukowski, Charles. Los días corren como caballos salvajes por las montañas. Madrid; Ed. Visor, 2014.

 

REPITIENDO RUMBOS EQUIVOCADOS

 

EN MEMORIA DE UN JOCKEY MUERTO

miraba hacia
abajo
intentando tranquilizar al caballo
cuando se encabritó,
y la parte superior de la verja
se introdujo por debajo del
casco de protección
del jockey
y le partió el cráneo.

yo había apostado por ese caballo,
el nº 9. se lo llevaron de vuelta
a los establos y al jockey
lo trasladaron en
ambulancia.
unos minutos después el locutor
del hipódromo anunció al público
que el jockey había
muerto.
pero la gente siguió
apostando.
lo que sí recuerdo, no obstante,
es que
diez minutos después del
anuncio
vi a un hombre meterse
un perrito caliente entero en
la boca, se vio
la mostaza, el panecillo, la salsa,
la salchicha y todo lo demás entrando,
y luego se cerró la boca sobre
todo ello
y masticó,
parpadeando
engullendo.

seguía con vida
el hombre del perrito caliente
mientras merodeaban las hienas
y la pantalla de resultados
destellaba.

 

 

 

 

REPITE

es un
viejo poema:
aquí sentado
de nuevo
a las 3 de la madrugada
después de haber escrito
unos cuantos,
todos los pitillos
fumados,
las numerosas hojas
por el
suelo,
hasta el
último
vaso
de vino.

ahora mover
el cuerpo
hasta la
cama.

pensando,
qué destino tan llevadero
me ha tocado en suerte,
lo
acepto:

vino y
poemas.

es así
como
los antiguos
poetas
chinos
eran capaces de
reír
y sobrellevar
la muerte y la
vida

por su
propio
bien

y por
el nuestro.

 

 

 

 

SU ÚNICO HIJO

resistir solo tiene
sentido
si sales
ganando
algo
al
final.
pero resistir
sencillamente por
resistir
es el desgraciado
empeño
de millones.

recuerdo
aquella vez
que enterré a mi
amor
y regresaba
después del
funeral con
su único hijo;
en vez de reconocer
el hecho
de la vida adulta
de rechazo y soledad
y la muerte de su madre
solo
hablaba
de la pasta
que
estaba ganando
ahora.

pensaba que
había resistido
pero no
era
así.
en su vida
no le
quedaba
nada
que perder.

era como un
pedazo de
carne
en una
carnicería.

y pensar
que ella
hablaba de
él con cariño
casi
todas las noches
antes
de dormirnos.

 

 

 

 

EL RUMBO EQUIVOCADO

transatlánticos de lujo
que surcan el agua
atestados de indolentes
y ricos
que pasan de un lugar a otro
con los corazones extintos
y las entrañas vacías
cual pavos en Navidad
el inmenso cielo azul en lo alto
desperdiciado
toda esa agua
desperdiciada
todos esos
dedos, cabezas, dedos de los pies, nalgas
ojos, orejas, piernas, pies
dormidos en sus
camarotes de
tarjeta American Express.

es como una tumba flotante
rumbo a ninguna parte.

esos son los muertos flotantes.
sin embargo, los muertos no son feos
aunque los casi muertos desde luego
lo son
sin lugar a dudas
lo son.

¿cuándo ríen?
¿qué piensan del
amor?

¿qué
hacen
en mitad de tanta agua?
¿y adónde quieren
ir?

 

 

 

 

«EXIJO UN POCO DE RESPETO»

lo más raro
después de vivir con una
mujer
varios
años

es que
por
muchos logros
milagrosos
que alcances

no
se
impresiona.

por ejemplo
podrías
dar
un salto
de 20 metros
y

apenas
se daría
cuenta.

pero si
algún otro
se levanta un par
de centímetros
del suelo

esa misma
mujer
aplaudiría
con entusiasmo
como si
fuera algo de lo más
especial.

a veces
en el momento
más amargo
uno se da cuenta de que
por muchos
años que
haya vivido con
la misma
mujer

siempre
ha
vivido
solo.

 

 

 

 

ORDEÑA UNA VACA Y TENDRÁS LECHE

en buena medida he dejado de idolatrar
a estas alturas a otros escritores
pasados o presentes
pero durante mucho tiempo fui
adicto a los escritores.
me parece que leí todos los
libros de D.H.
Lawrence, y aquellas estupendas
fotos:
se veía a D.H.
ordeñando
una vaca.
y estaban
Frieda y A.
Huxley
y todos los
demás.

antes creía
que escribir era algo
mágico que
hacía gente
mágica.
no pensaba que sería
así.
pensaba que sería
natural
sencillo
como
preparar tostadas o
bajar esquiando una
colina.

qué fácil parecía todo
desde lejos,
joder.

 

 

 

 

NADIE ES UNA ISLA

uso servicio de aparcamiento en el hipódromo, solo son
3 pavos más que el aparcamiento preferente.
por lo general llego tarde y
puedo dejar el vehículo ahí a la entrada:
solo hace falta un plan razonable
y sesudo
para seguir atravesando el
fuego.

los aparcacoches me ven todos los días y saben que soy un
cliente habitual, un apostador comprometido y de
confianza.
pero procuro conversar
lo mínimo,
mi único reconocimiento de
su destreza y su prontitud
son los 2 pavos diarios
que le paso al que me trae el coche
cuando me dispongo a marcharme
por lo general
cuando los están
llevando a los cajones
para la última
carrera.

ahora, de un tiempo a esta parte, los chicos
me preguntan
por los extraños cigarrillos en el salpicadero
del coche
y les digo que
son pitillos eral dinesh
de la India
liados y hechos de
hoja de betel.

una tarde
tras un día excelente
en el que había sacado 425 pavos
el aparcacoches me trajo el coche
señaló el salpicadero con un gesto
de cabeza y preguntó: —eh, ¿le importa
si pruebo uno de esos?

—para nada —dije—. y toma, invita
a tus colegas. —y
le pasé un
paquete.

luego tardé unos minutos en abrocharme el
cinturón de seguridad, ponerme las gafas
para conducir, ajustar el retrovisor, encender
la radio.
y cuando miré antes
de irme
había 3 o 4 aparcacoches
sentados en el largo
banco amarillo, cada cual fumando un
eral dinesh.
«¡a ver si os colocáis, cabrones!», les grité
y todos a una
me dijeron adiós con la mano,
entre risas.

doblé a la derecha,
en busca de la salida, y caí en la cuenta de que
hay pequeños momentos más
importantes incluso que apostar a los
caballos.

 

 

 

 

¿EN POS DE QUÉ?

río abajo, las uvas prensadas
el verano ha terminado
de nuevo
y los amantes
de
la mayoría de las cosas ya
no pueden encontrar nada que
amar.

mis 5 orgullosos gatos andan
por la casa
escuchando la lluvia fría
y dura

incluso ahora que el oto ha pasado
otra vez

ahora que Navidades y Años
Nuevos
esas plagas gemelas
me esperan
pacientemente.

mi mujer
duerme en el cuarto
de arriba
su pequeño cuerpo
de niña
anhela el
buen
sueño.

río abajo, las uvas prensadas
esta época es
la
cuchilla
grande y
triste

por favor por favor
por favor
que lo inevitable
tenga

por fin tanto
sentido
y sea tan
hermoso

como
mis
5 orgullosos gatos
que ahora duermen y
ya no escuchan
la
lluvia fría y
dura.

 

 

 

 

EL LATIDO DEL VINO

este es otro poema acerca de las 2 de la madrugada y cómo sigo ante la
máquina escuchando la radio y fumándome un buen
puro.
joder, no sé, a veces me siento igual que Van Gogh o Faulkner o,
pongamos por caso, Stravinski, mientras tomo vino a sorbos y tecleo
y fumo y no hay magia más delicada que esta.
hay críticos que dicen que escribo lo mismo una y otra vez.
bueno, a veces los hago y a veces no, pero cuando lo hago la
razón es que parece lo idóneo, es como hacer el amor y
si supieras lo bien que sienta me perdonarías
porque los dos sabemos lo veleidosa que puede ser la felicidad.
así que me hago el loco y digo otra vez que
son las 2 de la madrugada
y que soy
Cézanne
Chopin
Céline
Chinaski
abarcándolo todo:
los jirones de humo de puro
otro vaso de vino
las chicas hermosas
los criminales y los asesinos
los locos solitarios
los obreros,
esta máquina aquí,
la radio que suena,
lo repetiré todo de nuevo
y lo repetiré por siempre
hasta que lo mágico que me ocurre a mí
te ocurra a ti.

 

 

 

Bukowski, Charles. La noche desquiciada de pasos (Trad. Eduardo Iriarte). Madrid; Ed. Visor, 2014.

 

APOSTADORES TODOS

 

APOSTADORES TODOS

a veces te levantas de la cama por la mañana y piensas,
«no voy a soportarlo», pero te ríes para tus adentros
recordando todas las veces que te has sentido así, y
vas al baño, te adecentas, ves esa cara
en el espejo, ay dios ay dios ay dios, pero te peinas de todos modos,
te pones ropa de calle, das de comer a los gatos, recoges el
periódico de los horrores, lo dejas en la mesita del centro, das un beso
de despedida a tu mujer y luego te pones al volante y sales a la vida en sí,
como millones de personas más te lanzas al ruedo otra vez.

ahora estás en la autopista sorteando el tráfico,
te mueves hacia algo y al mismo tiempo hacia nada mientras enciendes la radio
de un manotazo y suena Mozart, que ya es algo, y de alguna manera
sobrellevarás los días lentos y los días ajetreados, los días
aburridos y los días odiosos y los días excepcionales, todos tan deliciosos
y tan decepcionantes al mismo tiempo porque
somos todos tan parecidos y tan diferentes.

encuentras la salida, cruzas la parte más peligrosa
de la ciudad, te sientes fugazmente de maravilla mientras Mozart se abre
paso hasta tu cerebro y se descuelga por tus huesos y te sale
por los zapatos.

ha sido una pelea dura que merecía la pena librar
mientras todos seguimos adelante
apostando por otro día.

 

 

 

Bukowski, Charles. La noche desquiciada de pasos (Trad. Eduardo Iriarte). Madrid; Ed. Visor, 2014.

 

NECESITAN LO QUE NECESITAN

 

NECESITAN LO QUE NECESITAN

allá, cerca de San Pedro, tenemos
uno de los aviones más grandes
del mundo
que no vuela
plantado junto a
uno de los transatlánticos más grandes
del mundo
que ya no navega
y la gente hace largas colas
en asfixiantes tardes de verano
y paga
para contemplar esos monumentos
sin vida.

enséñales algo
útil y real
como un Cézanne o un Miró
y te
mirarán
extrañados.

 

 

 

Bukowski, Charles. La noche desquiciada de pasos (Trad. Eduardo Iriarte). Madrid; Ed. Visor, 2014.

 

ME MUDO A LA CIUDAD DE SAN PEDRO

 

ME MUDO A LA CIUDAD DE SAN PEDRO

cuando me mudé aquí
los vecinos se mostraron amistosos.
la vieja pareja de al lado
vino a la verja
y ella dijo:
—si podemos hacer algo por
usted, díganoslo. estamos
siempre en casa.
—gracias —les
dije.

la pareja joven hacia el
oeste
no dijo gran cosa.
—nos gusta la discreción —me
dijo el marido.
—eso está bien —le
contesté.

todo estuvo tranquilo durante
un par de semanas.
y cavé el jardín,
planté el maíz
y rábanos.

entonces una noche
mi mujer y yo
tuvimos una mala noche.
bebimos más de la cuenta y
ella declaró
su independencia
y reveló
sus auténticos sentimientos
sobre mí
pero
arremetió demasiado fuerte
o se explicó
mal:
su tono
rezumaba un
odio puro
y amargo.

sea como sea,
me trastocó los procesos
mentales
y acabamos
a las 8.30 de la mañana
un domingo muy soleado
yo desnudo
imbécil por completo
persiguiéndola por el jardín
mientras
tiraba piedras como
loco y gritaba:
«¡MALA PUTA DE LOS COJONES!»
y tal y cual.
después de un rato, claro,
todo se calmó
y las cosas volvieron
a su cauce.

ahora
la vieja pareja de
al lado
habla muy poco
conmigo.
él, seco.
ella, nunca.

pero la pareja joven
hacia el oeste
se muestra
más amigable.

él empezó a pasarse por casa,
llamaba y me dejaba
hogazas de pan recién salido
de su horno.

luego vino
a mi fiesta de Nochevieja con
su mujer.

a medida que pasaban los meses
vino a tomar
un montón de cervezas.

hace poco se presentó
en la puerta con
un par de botellas de
vino y dijo: «me apetece charlar
y beber contigo».

luego llegó su mujer y
se sumó a nosotros
mi parienta y
nos bebimos sus dos botellas.

nunca he repetido del todo
el numerito inicial de
pasearme desnudo por el jardín a las 8.30 de la mañana.

y espero no hacerlo nunca

pero es curioso
lo que les atrae a algunos.

igual lo que
consideramos
correcto a menudo
no es
muy interesante.

a veces incluso yo mismo creo que me gustaría
tener
un vecino
como yo
pero cuando lo
pienso bien
sé que
no podría
soportarlo.

 

 

 

Bukowski, Charles. La noche desquiciada de pasos (Trad. Eduardo Iriarte). Madrid; Ed. Visor, 2014.

 

TRISTEZAS Y ZONAS CERO

 

TRAS FICHAR AL SALIR

lo que mejor recuerdo es salir de aquella fábrica a la
noche
ninguno decíamos gran cosa
nos alegrábamos de largarnos
pero nos hacía falta el trabajo;
al montarnos en los coches viejos
se oía el estrépito de los motores de arranque
los súbitos bramidos y explosiones mientras
los motores hechos polvo se ponían en marcha una vez más:
mientras salíamos con aire cansado
del aparcamiento para
largarnos
dejando a nuestra espalda la fábrica;
cada cual hacia un sitio distinto:
unos con su esposa e hijos;
otros a habitaciones de alquiler vacías o a
pequeños apartamentos abarrotados:
por lo que a mí respecta
nunca sabía si mi mujer estaría o
no
o lo borracha que estaría
si estaba en casa;
pero a cada uno de nosotros
la fábrica nos estaba esperando allí
la tarjeta de registro fichada y pulcramente
colocada en su ranura.
para mí de alguna manera
el mejor momento era
el trayecto de la fábrica a donde vivía
parar en los semáforos
mirar el gentío
en suspenso
entre un lugar donde no quería estar
y un lugar al que no quería ir;
estaba atrapado entre dos vidas desdichadas
pero también lo estaba la mayoría de los demás
no solo en esa fábrica
de esa ciudad
sino en el mundo
entero:
no teníamos la menor oportunidad
y aun así todos nos las apañábamos para seguir adelante y
aguantar.

 

 

 

 

LAS PALABRAS MÁS TRISTES QUE OÍ EN MI VIDA

era cartero suplente
en Correos
y el supervisor
quería joderme
enviándome a las rutas
más difíciles de la ciudad
durante el día
y encargándome luego las
recogidas nocturnas.

entre unas y otras
bebía y peleaba
con mi parienta.

una tarde que entré tan cansado que
apenas podía
andar
me encontré a Ernie
el supervisor adjunto
sentado a la mesa.
era tan chungo como
el supervisor
y levantó la vista y
me vio
encender un pitillo
sonrió compasivo y
dijo: —sé que es
duro… pero para los tíos idiotas
como tú y yo
esta clase de trabajo de
mierda es la única
que está a nuestro alcance.

luego se inclinó hacia delante y
se puso con el
papeleo.

fui hacia el cubículo de mi ruta
pensé en ello
pensé en ello un poco más
dejé la saca del correo
con un suspiro
y
me senté.

 

 

 

 

EL CIERRE DEL BAR INAGOTABLE

la idea de que solo son capaces de
sentir ultraje moral los
que tienen talento y los ricos, los
inteligentes y
los sensibles y los
poderosos
es la mayor tomadura de pelo
que hay.
anoche hicieron una redada en el garito de striptease,
llevaban una orden del Tribunal Supremo en el bolsillo,
contaban con
el respaldo del tribunal más alto del país
y barrieron a las chicas de encima de las barras
como moscas muertas,
como servilletas sucias,
todas esas pobrecillas encantadoras lanzando
gritos de pánico
sus voluptuosos traseros retorcidos por la sorpresa,
se las llevaron de allí
medio vestidas en furgonetas y automóviles
para ficharlas, tomarles las huellas, fotografiarlas y
enchironarlas. qué
desperdicio. qué desperdicio de mercancía
de primera. hablando de indecencia
los polis fueron lo más indecente por allí
esa noche. una pobre chica ya no puede ganarse la vida
honradamente. lo único que hacían era ofrecer un poco de
diversión cachonda a unos tipos solitarios. no puedo por menos de creer
que a esos tipos del Tribunal Supremo
no les importa nada real y
ya no se les
empina.
bueno, chicas, lo solucionaremos, os sacaremos
bajo fianza, ya se nos ocurrirá algo.

el cuerpo humano no es ningún delito,
por lo menos esos cuerpos vuestros
no.

 

 

 

 

NO MIRES NUNCA

ahí está el secreto: no mires.

«nunca miras directamente a la gente», me
decía una novia.
tenía buenas razones, no quería ver lo que en realidad
había allí, me sentía mejor sin esa
realidad.

podría poner cientos de ejemplos de lo que quiero decir
pero voy a describiros unos
pocos:
pongamos por caso, si subía a un avión y veía la cara del
piloto tranquila y distraída
entonces pasaba muchos apuros durante el
vuelo.
o digamos, en una carrera de trotones, si veía los ojos inertes
del que iba a llevar las riendas del caballo que había
elegido
entonces sabía que no tendría que
haber apostado por ese caballo.
o digamos, si casualmente en la tele
veo un primer plano del rostro de la
ganadora de un concurso de belleza
casi siempre me quedo
aterrado.
por último, sé que es terrible decir algo así pero
cuando veo cientos de caras de seres humanos congregadas en un acontecimiento
deportivo me mareo de náuseas e
incredulidad.

por lo visto estoy fuera de lugar entre las multitudes, no
encajo.

estoy mejor a solas observando a mis tres gatos,
para mí
son ejemplos puros de vida
real.

puedo
mirarlos
sin que
me den
miedo.

 

 

 

 

ZONA CERO

hay consenso respecto a que corren tiempos difíciles,
tal vez los tiempos más difíciles:
grandes grupos de personas en ciudades
por todo el mundo
protestan porque preferirían que no los
trataran de puta pena.

pero los que mandan, sean quienes sean,
no escuchan.

se sugiere que, claro, no es
más que un poder que lucha contra otro
y el auténtico poder, claro, está en manos
de los pocos que dirigen las naciones
y tienen la necesidad de proteger todas esas cosas
que les pertenecen.

es concebible que esos pocos dirigentes
escapen
cuando comience la erupción final;
huirán a sus refugios seguros
donde contemplarán la
erupción hasta el final,
y luego tras una espera razonable
volverán
de nuevo y
empezaremos a construir
un nuevo futuro ridículo y
escandalosamente injusto.

cosa que, a mi modo de ver, no es una perspectiva
muy halagüeña
mientras abro una lata de cerveza
una calurosa
noche de julio.

 

 

 

 

EXACTAMENTE ESO

siguen llegando gatos extraviados: ahora tenemos 5
y son listos, espontáneos, ensimismados,
serenos por naturaleza, de una belleza
impresionante.

una de las virtudes de los gatos es
que cuando te sientes mal, muy mal,
si miras a un gato en reposo,
la manera en que se sienta o se tumba y espera,
es una gran lección sobre la perseverancia
y si miras a 5 gatos a la vez es 5
veces mejor.

da igual las exigencias adicionales que hagan
da igual las pesadas bolsas de comida
da igual las docenas de latas de atún
del supermercado: todo eso no es más que combustible para su
asombrosa dignidad y
su afirmación de una existencia
vital
que los humanos solo
podemos envidiar y
admirar desde
lejos.

 

 

 

 

LA PROFESIONAL

allá en San Francisco
un editor me dijo: —Hank, tú traes una
maleta cuando vienes a dar un recital. el caso es que,
cuando viene Diane a dar un recital no lleva más que
un bolsito de viaje, no necesita
más.

bueno, Diane era un bombón, lo único que le hacía falta eran
unas braguitas blancas limpias y la minifalda.
yo no tenía tan buen
aspecto.

dije: —bueno, estoy acostumbrado a ir de vagabundo
por la vida, siempre llevo una
maleta.

—da igual —repuso—, tienes que aprender de
Diane, es una profesional.
había oído hablar de Diane, ya era famosa a los
24, se levantaba y recitaba poemas sobre
derrocar al gobierno y aun así le
concedían ayudas
gubernamentales
todos los años. Pero era preciosa,
sinuosa y la melena rubia le llegaba al culo.
mientras se cimbreaba y aullaba sobre la
Amérika fascista
todos los hombres del público se ponían
cachondos
y algunas mujeres
también.

y entre un recital y otro daba
clases
en una
universidad.

ahora,
ese editor está
muerto y
Diane se ha esfumado.
igual también
murió.

coincidí con ella solo
una vez;
por suerte
para mí
estábamos en el mismo
programa.
me gustaron dos cosas de ella:
1) durante la cena antes del
recital bebió tanto
como yo
2) y el pelo se le metía una y otra
vez en la comida.

—más vale que te lo tomes con calma, Diane, o tendré
que recitar por los
dos.

me miró. —y una mierda —dijo—,
y una mierda vas a recitar por los
dos.

—puedo aullar —dije— y puedo
cimbrearme. ¡me encantaría recitar por ti!

—lo que te encantaría, Chinaski —repuso—,
es echarme
un polvo.

los dos recitamos bien esa noche,
me
parece.
y de eso hace más de dos
décadas
y el gobierno sigue
aquí y yo
también
y
recuerdo a Diane con especial
cariño
aunque no quiso dispensar sus
favores a un hombre que casi le doblaba
la edad.

recuerdo su
bolsito de viaje
su lengua afilada
su sentido del humor
su perseverancia
sus agallas
su energía
¡eso sí que era un
espectáculo!

en realidad no le hacían
falta la minifalda ni
las braguitas blancas
de muda.
no eran necesarias.

la auténtica poesía
era ella.

 

 

 

 

A VECES CUANDO ESTÁS DEPRIMIDO ES POR ALGO

solo hace falta 6 u 8 líderes políticos ineptos
u 8 o 10 escritores, compositores y pintores en plan artistas para
que el curso natural del progreso humano
retroceda
50 años
o más.
lo que igual no te parece mucho
pero es más de la mitad de tu vida
durante la que no vas a poder
oír, ver, leer ni sentir ese
don necesario del gran arte que
de otro modo podrías haber experimentado.
lo que igual no te parece trágico
pero a veces, tal vez, cuando no te sientes muy
bien por
la noche o por la mañana o a
mediodía,
igual lo que sientes que te falta es
lo que debería estar
a tu alcance
pero no está.
y no me refiero a una rubia en
pantys,
hablo de lo que te reconcome las entrañas
incluso cuando la tienes
ahí mismo.

 

 

 

 

LOS CABALLOS NO APUESTAN POR LA GENTE Y YO TAMPOCO…

busco un asiento a solas pero un par de filas
delante de mí hay sentado un viejo calvo con jersey
gris.
tiene una voz que se escucha a 40 metros.
corre el año 1980 y está hablando de un
caballo que ganó una carrera en 1958.
había apostado a ganador.
«¡LAS APUESTAS ESTABAN 1 A UNO! ¡EL CABALLO NO HABÍA CORRIDO NUNCA
MÁS DE 7/8 DE MILLA Y LO HABÍAN PUESTO
EN UNA CARRERA DE UNA MILLA Y 1/8! ¡PUES SE PLANTÓ
EN PRIMER LUGAR Y ASÍ ESTUVO TODA LA CARRERA, LOS OTROS
CABALLOS NI SE LE ACERCARON! ¡VAYA CARRERA FUE!»

el tipo con el que habla vuelve la cabeza y
palidece, de pronto vomita.
me levanto y me alejo, busco otro asiento,
la persona más cercana es una mujer a tres asientos de mí
y ni siquiera tiene un Formulario de Apuestas, está
haciendo un crucigrama.
levanta la cabeza: —eh, ¿una palabra de seis letras
para «fallecido»?
—¿muerto?
—no, eso no encaja.
—¿inerte?
—ah…, sí, eso es. oiga, ¿no lo he
visto en alguna película? ¿no es una estrella de cine?
—no.
—¡sí, era una película de terror, hacía de un hombre
que se caía de un campanario!

me levanto y voy al ascensor
y bajo en busca de un asiento al sol. me siento
y entonces me doy cuenta de que he perdido el programa así que me acerco a uno de los
vendedores y le compro otro programa.

—¿qué, compra otro programa, colega? —me pregunta.

—sí. me recuerdas ¿eh?

—¡sí, claro! ¡le recuerdo!

regreso a toda prisa al ascensor, calándome la gorra
sobre los ojos.
mientras estoy en el ascensor, el tipo a mi lado
lleva un transistor y lo tiene puesto
a todo volumen.

alguien canta por la radio.
es Barry Manilow.

 

 

 

Bukowski, Charles. La noche desquiciada de pasos (Trad. Eduardo Iriarte). Madrid; Ed. Visor, 2014.

 

UN TIPO GRACIOSO

 

UN TIPO GRACIOSO

al señor Geomethel le gustaba dar fiestas los sábados por la tarde
en su casa. siempre nos invitaba. creo que era
mi 3ª o 4ª esposa, siempre quería ir, y me
daba la vara hasta que era más chungo quedarse en casa con ella
que ir allí. así que ese día se salió con la suya, fuimos a Echo
Park, aparcamos en lo alto de la colina, miramos desde allí la casita
gris, la gente en el jardín tan sosa
como los resultados de las carreras de la semana anterior. sin embargo, ella parecía
entusiasmada de verlos. supongo que la tenía muy alejada
de esa clase de tinglados, era una chica de campo, sincera y
sana y con mucho apego a la gente y la diversión. (a mí
me gustaba comer chocolatinas en la cama a solas con ella porque tenía
los ojos castaño oscuro más maravillosos.) bajamos al sendero
donde había mucha gente al sol con el señor
Geomethel junto a la casita gris con un montón de calveros en
el jardín desatendido y todos aferrados a
un impulso extraño, alguna razón misteriosa para estar allí (aunque
cuando les mirabas fijamente a los ojos alcanzabas a ver una
sombra de duda apenas en el fondo de su cerebro.) a mi chica
le caían bien todos, no solo el señor Geomethel sino también Chuck y
Randy, Lila y Patarrota (el perro). ella, mi 3ª o 4ª
esposa, iba de una persona a otra, de este grupo a aquel,
encontrándose temas intensos e interesantes de conversación. yo bebía
lo que podía de aquel vino tan malo. vomité de tapadillo detrás
de un seto cuando ella se desvaneció de pronto, para que fuera en su busca,
volví a vomitar, bebí un poco más, esperé y contesté sí o
no a unas cuantas preguntas que pasaban por allí. luego ella
apareció de nuevo para decirme que el señor Geomethel se la había
llevado a su cuarto para enseñarle sus cuadros, y
se sorprendió, dijo, porque eran muy buenos.

todo hombre, le respondí, probablemente tiene alguna clase de talento
si buscas lo suficiente. el talento del señor G, continué, estribaba probablemente en sus cuadros tan buenos.
por lo visto ella se mosqueó al oírlo, me dio la espalda y se fue
hacia 2 tipos jóvenes apoyados en una verja de madera desvencijada.
al parecer se alegraron de verla.

yo entré a la cocina, abrí un armario y me encontré
una pinta de vodka casi llena. me puse 3/4 partes de vodka y
1/4 parte de agua. vi un Pall Mall en el fregadero y me lo encendí.
sabía que mi 3º o 4º matrimonio se había acabado por
mis celos y mi envidia y muchas otras cosas horribles.
«te falta confianza en ti mismo», solía decirme. yo lo sabía
y me alegraba que ella lo supiera. bebí un poco más,
salí al jardín y cuando ella me miró de soslayo
supo que me había pasado al otro lado y que
no volvería con ella debido a todas esas cosas
tan terribles. me sentí de maravilla, como un ánade
alzando el vuelo de las marismas, con los cazadores
demasiado borrachos en la barca para abatirme y que sus perros
se lanzasen al agua para llevarme hasta ellos.
aun así, se acercó y probó suerte:

«bueno, supongo que quieres irte ahora que empieza la
diversión, ¿verdad?»

quiero irme, dije, pero esta fiesta está tan bien como cualquier otra.
puedo quedarme.

¿por mí?, preguntó.

por nosotros, dije, porque finalmente ya no estaba aburrido
y cuando el señor Geomethel se acercó y me preguntó qué tal
iba todo. le dije que su fiesta me gustaba.
«creía que eras un recluso, ¿no?», dijo.
lo soy, respondí.

ahora a mi esposa nº4 o nº5 no le gustan las fiestas pero,
claro, hay muchos otros problemas.
siguen llegándome invitaciones de tanto en tanto a las fiestas
del señor Geomethel.
las tiro sin odio ni alegría
y mi mujer nº3 o nº4 me llama a veces,
llora,
dice que lo que echa en falta es mi sentido del humor, es tan poco
común, y me pregunto cómo es que no consigo
recordarla riéndose,
salvo con otras personas
o en las fiestas del señor Geomethel.

 

 

 

Bukowski, Charles. La noche desquiciada de pasos (Trad. Eduardo Iriarte). Madrid; Ed. Visor, 2014.

 

LA NOCHE DESQUICIADA DE PASOS

 

UNA SONRISA INOLVIDABLE

teníamos pececitos de colores y daban vueltas sin cesar
en la pecera encima de la mesa cerca de las gruesas cortinas
que cubrían el ventanal y
mi madre, siempre sonriente, empeñada en que todos
fuéramos felices, me decía: «¡sé feliz, Henry!»
y tenía razón: es mejor ser feliz si
puedes,
pero mi padre seguía pegándonos a ella y a mí varias veces a la semana
furioso
en su corpulencia de metro ochenta y cinco porque no podía
entender qué le atacaba desde dentro.

mi madre, pobre pececillo,
quería ser feliz, golpeada dos o tres veces a
la semana, me decía que fuera feliz: «¡Henry, sonríe!
¿por qué no sonríes nunca?»

y entonces sonreía ella, para darme ejemplo, y era la
sonrisa más triste que he visto en mi vida.

un día murieron los peces de colores, los cinco,
quedaron flotando en el agua, de costado, los
ojos todavía abiertos.

y cuando mi padre volvió a casa se los echó al gato
allí mismo en el suelo de la cocina y nos quedamos mirando mientras mi madre
sonreía.

 

 

 

 

UN ACONTECIMIENTO

siempre fue un jockey de primera,
lo he visto cabalgar durante muchos años
muchas tardes en Del Mar, Hollywood Park,
Santa Anita.

a principios de este año
su esposa se suicidó
de una manera terrible

los que lo conocían bien dijeron que
nunca volvería a
montar.

y no montó durante una
temporada.

entonces una tarde
aceptó una montura
y cuando los caballos salieron
a dar la vuelta
inicial
y él apareció
ante el público
comenzaron los
aplausos —unos aplausos
suaves y uniformes—
continuaron durante unos cuantos
minutos
y más de un apostador
sentimental
tuvo que volver la cabeza
para ocultar las
lágrimas.

luego
en esa carrera
llegó a toda velocidad
por la recta final
solo para perder
en el fotocontrol.

lo único que dijo después a los
periodistas fue: «se me hace
raro volver a casa y
no encontrarla
allí».

desde entonces
viene montando
con un estilo y un
abandono que son
increíbles:
se mete por huequecillos
entre los caballos
o se acerca peligrosamente a la
valla.

ahora es
el jockey puntero
y
sigue
ganando.

la gente no veía
montar así en
décadas.

es el tigre al
sol.

es todos y cada uno de nosotros
solo
por siempre
dejando furiosamente de lado
el
dolor.

 

 

 

 

SIGLOS DE MENTIRAS

una amistad escribe desde París
para decirme
que siguen
hablando de aquella vez
que la cagué
en la tele francesa
en horario de máxima audiencia
hace unos años.

a mí ahora todo eso me hace gracia
porque recuerdo muy poco
de aquello
pero me sirve para vender
unos cuantos ejemplares más de mis libros
por allá
a algunos intelectuales
por todas las razones erróneas.

pasó lo mismo con los críticos
que pensaron que era estupendo
que no quisiera ir a ver a
Sartre.

los críticos creían que lo
estaba
haciendo de menos
cuando era solo que
no sabía qué decirle
al viejo
que me parecía un escritor
muy bueno.

parece ser que cuando estás
en racha
cada vez te conceden más mérito
por alcanzar grandes logros que
ni siquiera te planteaste

y poco después envuelve tu obra
un manto adicional de mito
que no hay por qué creer
pero se cree igualmente
y por eso tantos
supuestos genios son en realidad
gilipollas
y tantos gilipollas son
supuestos críticos
literarios.

 

 

 

 

1810-1856

un día Robert Schumann se tiró
al Rin y lo metieron en un psiquiátrico
para el resto de su vida.

su esposa, Clara, retuvo con ferocidad sus composiciones
musicales y
se negó a permitir que las interpretaran.

podríamos pensar que era su mayor protectora y
crítica.

podríamos pensar muchas cosas,
supongo,
pero me alegro se estar escuchando a Robert
en vez de a Clara
esta noche.

 

 

 

 

DE VUELTA A LA AMETRALLADORA

me despierto a eso de mediodía y salgo a recoger el correo
con mi viejo albornoz raído.
el pelo me cae sobre los ojos
voy descalzo
a paso ligero por encima de piedrecillas afiladas
por el sendero
todavía temeroso del dolor tras la barba de cuatro días.

la joven ama de casa de al lado sacude una alfombra
por la ventana y me ve:
«¡hola, Hank!»

¡hostia! es casi como que te disparen en el culo
con un calibre 22.

«hola», contesto
al tiempo que recojo la factura de la Visa, los cupones del Pennysaver,
un aviso de impago del Dept. de Aguas y Electricidad,
una carta de los de la hipoteca
además de una demanda del Departamento de Eliminación de Malas Hierbas
que me da 30 días para limpiar el jardín.

regreso a paso de ratón por las piedrecillas afiladas
pensando, igual más vale que escriba algo esta noche,
por lo visto se me
están echando todos encima.

solo hay una manera de enfrentarse a esos cabrones.

las carreras nocturnas de trotones tendrán que esperar.

 

 

 

 

GÓTICO Y ETC.

me enteré de que dos tipos van a
hacer una tesis sobre Chinaski.
uno es de Louisiana y el otro de
algún sitio del medio oeste.
los dos escriben cartas minuciosas en
papel caro.
parecen jóvenes pero interesados
y contesto sus cartas, aunque
no digo gran cosa.

tengo la sensación de que soy el pardillo
de su circo literario
así que aunque no digo gran cosa
(para no decepcionarlos)
suelto alguna que otra frase rara
como si mi mente no estuviera debidamente
atendida.

hace unos años
otro tipo me envió su tesis.
había páginas y páginas
en las que se me elogiaba mucho:
yo era el Whitman de Los Ángeles
y era Gótico además de ser
un montón de cosas
raras.
me otorgaba el mérito de saber
mucho más de lo que sé
y acababa diciendo
que había escrito algunas piezas con una
perspicacia psicológica sin par.

eso es lo que por fin hacen contigo
después de haber fracasado
durante los primeros 50 años de tu vida
intentando llegar a alguna parte:
quieren otorgarte el mérito de mucho
más de lo que nunca
te propusiste.

los estudiosos quieren que sea misterioso e
importante.

yo quiero que sea fácil.

que es como
es.

 

 

 

 

BRINDO POR ESO

estábamos en LaBrea Ave. y le pregunté:
—¿quieres ver la casa en la que viví durante
15 años cuando era niño?
—claro —dijo ella.
me llegué hasta Longwood Ave. y aparcamos
enfrente.
allí estaba 50 años después
seguía allí
la casa de los horrores
la casa de las mil palizas
la casa de la brutalidad y de la desdicha.
«enséñame dónde estaba tu cuarto»,
me dijo.
cruzamos el jardín
el jardín que yo había segado y regado
750 veces.
enfilamos el sendero de acceso del vecino.
«ahí está», señalé. «esa es la
ventana por la que salía por la noche, y creo
que ese es el mismo arbusto que saltaba.
¡joder, vámonos de aquí!»
volvimos al coche y nos largamos.
no había sido víctima del amor de mi madre ni de
mi padre. y había sido víctima de mucho
más que eso. y la suerte me había
dado la espalda durante mucho tiempo
después de aquello.

—no querías volver a esa casa nunca,
¿verdad? —preguntó.
—ha sido idea mía —dije—. lo siento.
—cariño —repuso—. yo también lo siento.
—se acabó —dije—. parte de ello
se acabó.

cuando llegamos otra vez a mi casa y
abrí la puerta
los ángeles saltaron de las papeleras
y corrieron por la moqueta
parda raída,
la luz y la suerte se reflejaron en las
paredes mientras
ella iba al baño
y yo me ponía cómodo y
abría una botella de Havemeyer
Bernkastel Riesling.

 

 

 

 

MI NOVIA ASEGURA QUE ES TODO MUY FÁCIL

«esa diseña la escenografía de obras de teatro de Broadway y monta pelis
de arte y ensayo. ese toca la guitarra flamenca, es muy
famoso y se ha asegurado las manos por 200
mil dólares.»

«ese fabrica bañeras por encargo y cuando llega
el invierno trabaja en las mejores estaciones de esquí. esa hace unas cestas
preciosas y las vende en mercadillos de arte. tiene
muchísimo talento.»

«ese hace fotografías mientras ella entrevista a
famosos. construyeron su casa en primera línea de playa ellos mismos
con piedras que encontraron por la orilla.»

«ese cultiva hierba en Hawai y la trae a L.A.
escondida en tablas de surf. esa escribe en una famosa
revista pop.»

«esa restaura embarcaciones de recreo y ese
es manager de un grupo de rock y monta todas sus giras.
tienen un hijo listísimo.»

«esa solo trabaja un par de meses al año como
asesora fiscal y ese compra y
vende casas. compra una casa por
500 mil dólares y luego la vende por 600 mil
4 meses después.»

«ese solo hace trabajillos, gana lo suficiente en
3 o 4 días para vaguear un mes o más.
esa hace tallas de madera, es muy buena.»

«su padre murió y ahora dirige la empresa
maderera. antes era gay y
alcohólico. ella es diminuta, la mitad que
él, y al final se casaron.»

«viven en México y Sudamérica.
saben cómo vivir de la tierra.
hacen joyas y las venden no solo a
los turistas sino también a los nativos. ese
no aprendió a hablar inglés. no le hace falta.
se queda ahí sentado y te mira con
esos ojos. ¡ay, dios mío!»

«va a España todos los años y vive
en un castillo. tiene acento británico y
las mujeres se vuelven locas por él.»

dios santo, pienso en todas las fábricas y
almacenes donde trabajé,
los bancos en el parque en los que dormí, las
cárceles en las que estuve ¡y luego tengo que oír todo
eso sobre otros!

¡podría haber hecho tallas de madera o vagueado
en la escuela de bellas artes o viajado a Creta o
curtido pieles en Perú o podría haber
llorado a los pies de viejas ricas o
construido arcos de artesanía para
cazar osos!

es todo muy fácil
lo único que tienes que hacer
es ser
listo y brillante

si no hubiera sido gilipollas
podría haber sido
como ellos:

¡esa gente mágica, mañosa y próspera
que hay por todas partes!

 

 

 

 

PROVOCO UNA CREATIVIDAD EXTRAORDINARIA

esa hacía quemaduras en el sofá con los
cigarrillos
se bebía casi un quinto de whisky para las 2 de la
madrugada
y ponía la radio
a todo volumen
cuando sonaba una sinfonía.
se volvió muy intelectual
y su idea de ser intelectual
era llevarme la contraria en todo
lo que yo decía,
además
no era muy buena en la cama
así que me harté de todo y le dije que se había
acabado.

ahora me llama constantemente.
pone conferencias.
me lee poemas que ha escrito.

hay uno sobre una mosca
incluso una mosca siente dolor,
dice el poema.

hay otro acerca de cómo mató un
escarabajo. no hay leyes contra matar un
escarabajo,
dice el poema.

luego me llama y me dice que ha
enviado un relato a una revista
y que en él
me desenmascara.

¿quieres que te lea el relato?,
pregunta.

no, no te molestes, digo, y
cuelgo.

conozco a otra mujer que escribió un relato largo y
desagradable
acerca de cómo mató una cucaracha con el
pie descalzo.

tendría que presentarlas.

 

 

 

 

LA BROMA CÓSMICA

los hombres y las mujeres al final rompen.
los hombres y las mujeres
abandonan deliberadamente a sus
seres queridos en manicomios
sedados o
electrocutados
hasta morir.

los gatos matan gatos a
las 3 de la madrugada
les arrancan a mordiscos las patas
delanteras y les abren
la garganta
dejando pellejo rígido
y siluetas inmóviles
para cualquier coleccionista de
basura y vida
pretérita.

muchos quieren ser amables
y comprensivos
muchos quieren comportarse de una manera culta
y sagaz
muchos usan la palabra
amor
como si la dijeran
de corazón.

y demasiados la creen
cuando la
oyen.

nuestro propio deseo de
ser buenos
invalida nuestras oportunidades.

tenemos que subir los impuestos
para poder alimentar y
vestir y divertir
a todos los que
están en manicomios
y en otros lugares
que creyeron en el amor
cuando había
tan
poco.

 

 

 

 

BEAUJOLAIS JADOT

los perros de Bélgica se sienten mal
ciertas tardes de invierno
mientras
la marea de las cosas va hacia aquí
o hacia allá.
nada, nadie se salva.

da igual, la tragedia
nos recuerda continuamente la azarosa
casualidad:
grandes aviones de pasajeros se estrellan contra
montañas invisibles;
ancianas se prenden
fuego
fumando pitillos solitarios en
pensiones olvidadas;
continúan guerras pequeñas, y brutales violaciones,
y siempre hay algún asesinato accidental
mientras los perros de Bélgica se sienten mal
ciertas
tardes de invierno:
se ve en sus ojos, se
estremecen y tiemblan, nunca hay un lugar
adonde ir, se supone que tiene que ser
así.

estar aquí sentado,
dando vueltas a todo eso, con
el beaujolais jadot derramado sobre la mesa,
en lo único que puedo pensar
es
en los perros de Bélgica,
y joder, deben de estar sintiéndose
pero que muy mal para metérseme en la cabeza
así.

igual eso no quiere decir nada
en absoluto, eso sería
lo mejor.
enfrente de donde estoy sentado
hay otra habitación
y
dentro de poco entraré y
me tumbaré en la cama
y dormiré sin soñar
y
así escaparé de
esos perros de Bélgica
que me recordarían sin cesar
las vidas
perdidas y desamparadas
de tantos.

 

 

 

Bukowski, Charles. La noche desquiciada de pasos (Trad. Eduardo Iriarte). Madrid; Ed. Visor, 2014.

 

20 POEMAS

Bukowski '20 poemas'

 

El pasado día 9 se cumplían 19 años de la muerte de Bukowski. Algunos tenemos la suerte de haberlo descubierto y de disfrutarlo cada vez que nos apetece. Yo me crucé con él por primera vez cuando a principios de 1998, la editorial Mondadori, sacó una colección de libros de pequeño formato en el que aparecían algunos de los grandes de la historia de la literatura: Neruda, Pessoa, Bukowski, Safo, Pavese, Pound, Li Po… Yo me compré el de Bukowski por lo que había escuchado hablar de él y, como dirían los clásicos, el flechazo fue instantáneo. Que ¿por qué? Pues aquí les dejo tres poemas suyos de los que aparecían en aquel librito y si no lo entienden pueden volver tranquilamente a sus lecturas, se lo agradeceré.

 

CULMINACIÓN DEL DOLOR

oigo incluso cómo ríen
las montañas
arriba y abajo de sus azules laderas
y abajo en el agua
los peces lloran
y toda el agua
son sus lágrimas.
oigo el agua
las noches que consumo bebiendo
y la tristeza se hace tan grande
que la oigo en mi reloj
se vuelve pomos en la cómoda
se vuelve papel sobre el suelo
se vuelve calzador
ticket de la lavandería
se vuelve
humo de cigarrillo
escalando un templo de oscuras enredaderas…

poco importa

poco amor
o poca vida
no es tan malo
lo que cuenta
es observar las paredes
yo nací para eso

nací para robar rosas de las avenidas de la muerte.

 

 

 

EL INCENDIO DE UN SUEÑO

la vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
ha sido destruida por las llamas.
aquella biblioteca del centro.
con ella se fue
gran parte de mi
juventud.

estaba sentado en uno de aquellos bancos
de piedra cuando mi amigo
Baldy me
preguntó:
“¿vas a alistarte en
la Brigada Lincoln?”

“claro”, contesté
yo.

pero, al darme cuenta de que yo no era
un idealista político
ni un intelectual
renegué de aquella
decisión más tarde.

yo era un lector
entonces
que iba de una sala a
otra: literatura, filosofía,
religión, incluso medicina
y geología.

muy pronto
decidí ser escritor,
pensaba que sería la salida
más fácil
y los grandes novelistas no me parecían
demasiado difíciles.

tenía más problemas con
Hegel y con Kant.

lo que me fastidiaba
de todos ellos
es que
les llevara tanto
lograr decir algo
lúcido y/o
interesante.
yo creía
que en eso
los sobrepasaba a todos
entonces.

descubrí dos cosas:
a) que la mayoría de los editores creía que
todo lo que era aburrido
era profundo.
b) que yo pasaría décadas enteras
viviendo y escribiendo
antes de poder
plasmar
una frase que
se aproximara un poco
a lo que quería
decir.

entretanto
mientras otros iban a la caza de
damas,
yo iba a la caza de viejos
libros,
era un bibliófilo, aunque
desencantado,
y eso
y el mundo
configuraron mi carácter.

vivía en una cabaña de contrachapado
detrás de una pensión de 3 dólares y medio
a la semana
sintiéndome un
Chatterton
metido dentro de una especie de
Thomas
Wolfe.

mi principal problema eran
los sellos, los sobres, el papel
y
el vino,
mientras el mundo estaba al borde
de la Segunda Guerra Mundial.
todavía no me había
atrapado
lo femenino, era virgen
y escribía entre 3 y
5 relatos por semana
y todos
me los devolvían, rechazados por
el New Yorker, el Harper’s,
el Atlantic Monthly.
había leído que
Ford Madox Ford solía empapelar
el cuarto de baño
con las notas que recibía rechazando sus obras
pero yo no tenía
cuarto de baño, así que las amontonaba
en un cajón
y cuando estaba tan lleno
que apenas podía
abrirlo
sacaba todas las notas de rechazo
y las tiraba
junto con los
relatos.

la vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
seguía siendo
mi hogar
y el hogar de muchos otros
vagabundos.
discretamente utilizábamos los
aseos
y a los únicos que
echaban de allí
era a los que
se quedaban dormidos en las
mesas
sde la biblioteca; nadie ronca como un
vagabundo
a menos que sea alguien con quien estás
casado.

bueno, yo no era realmente un
vagabundo, yo tenía tarjeta de la biblioteca
y sacaba y devolvía
libros,
montones de libros,
siempre hasta el límite de lo permitido:
Aldous Huxley, D. H. Lawrence,
e. e. cummings, Conrad Aiken, Fiódor
Dos, Dos Passos, Turgénev, Gorki,
H. D., Freddie Nietzsche,
Schopenhauer,
Steinbeck,
Hemingway,
etc.

siempre esperaba que la bibliotecaria
me dijera: “qué buen gusto tiene usted,
joven”.

pero la vieja
puta
ni siquiera sabía
quién era ella,
cómo iba a saber
quién era yo.

pero aquellos estantes contenían
un enorme tesoro: me permitieron
descubrir
a los poetas chinos antiguos
como Tu Fu y Li Po
que son capaces de decir en un
verso más que la mayoría en
treinta o
incluso en cientos.
Sherwood Anderson debe de haberlos
leído
también.
también solía sacar y devolver
los Cantos
y Ezra me ayudó
a fortalecer los brazos si no
el cerebro.

maravilloso lugar
la Biblioteca Pública de Los Ángeles
fue un hogar para alguien que había tenido
un
hogar
infernal
ARROYOS DEMASIADO ANCHOS PARA SALTARLOS
LEJOS DEL MUNDANAL RUIDO
CONTRAPUNTO
EL CORAZÓN ES UN CAZADOR SOLITARIO

James Thurber
John Fante
Rabelais
de Maupassant

algunos no me
decían nada: Shakespeare, G. B. Shaw,
Tolstoi, Robert Frost, F. Scott
Fitzgerald

Upton Sinclair me llegaba
más
que Sinclair Lewis
y consideraba a Gogol y a
Dreiser tontos
de remate

pero tales juicios provenían más
del modo en que un hombre
se ve obloigado a vivir que de
su razón.

la vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
muy probablemente evitó
que me convirtiera en un
suicida,
un ladrón
de bancos,
un tipo
que pega a su mujer,
un carnicero o
un motorista de la policía
y, aunque reconozco que
puede que alguno sea estupendo,
gracias
a mi buena suerte
y al camino que tenía que recorrer,
aquella biblioteca estaba
allí cuando yo era
joven y buscaba
algo
a lo que aferrarme
y no parecía que hubiera
mucho.

y cuando abrí el
periódico
y leí la noticia sobre el incendio
que había destruido
la biblioteca y la mayor parte de
lo que en ella había

le dije a mi
mujer: “yo solía pasar
horas y horas
allí…”.

EL OFICIAL PRUSIANO
EL ATREVIDO MUCHACHO DEL TRAPECIO
TENER Y NO TENER

NO PUEDES RETORNAR A TU HOGAR.

 

 

 

LA DUCHA

nos gusta ducharnos después
(a mí me gusta el agua más caliente que a ella)
y su rostro siempre es suave y tranquilo
y ella me lava primero
me extiende el jabón por los huevos
los levanta
los aprieta,
luego me lava la polla:
“¡oye, esto sigue duro!”
luego me lava el vello de ahí abajo,
la tripa, la espalda, el cuello, las piernas,
yo sonrío sonrío sonrío,
y después la lavo yo a ella…
primero el coño,
me pongo detrás, mi polla en sus nalgas
suavemente enjabono los pelos del coño,
lavo ahí con un movimiento suave
tal vez me detenga más de lo necesario,
luego las piernas por detrás, el culo,
la espalda, el cuello, la hago girar, la beso,
enjabono los pechos, luego la tripa, el cuello,
las piernas por delante, los tobillos, los pies,
y luego el coño, una vez más, para que me dé suerte…
otro beso, y ella sale primero,
se seca, a veces canta mientras yo sigo allí
pongo el agua más caliente
disfrutando los buenos momentos del milagro amoroso
luego salgo…
normalmente es por la tarde y todo está tranquilo,
y mientras nos vestimos hablamos sobre qué otra cosa
podríamos hacer,
pero el estar juntos resuelve casi todo,
en realidad, lo resuelve todo
porque mientras esas cosas estén resueltas
en la historia de un hombre y
una mujer, es diferente para cada uno
mejor y peor para cada uno…
para mí, es tan espléndido como para recordarlo
después de la marcha de los ejércitos
y de los caballos que pasan por las calles fuera
después de los recuerdos del dolor y el fracaso y la desdicha:
Linda, tú me has traído esto,
cuando te lo lleves
hazlo lenta y suavemente
hazlo como si estuviera muriéndome en sueños en lugar de
en vida, amén.

 

EL LIBRO DE LOS HUNDIDOS

El libro de los hundidos

 

EFECTO MARIPOSA

Hombre pierde su empleo y golpea a su hijo
avergonzado hijo insulta a una maestra
humillada maestra recrimina a un peón
peón muerto de rabia llama puta a su esposa
esposa despreciada vota a Tal/Cual partido
partido Tal y Cual castiga al inmigrante
inmigrante ilegal escupe en los zapatos de ciudadano comunitario
zapatos de ciudadano comunitario aplastan a pequeña compañía fabricante de bolsos en Tailandia
compañía de bolsos tailandesa despide a una muchacha embarazada
muchacha embarazada da a luz en plena calle
niño recién nacido en una calle de Bangkok será prostituido
americano grodo paga en dólares
enferma a su regreso
muere el día de Acción de Gracias
deja esposa y dos hijos
el mayor mata niños en Iraq
el menor morirá en un atentado

 

 

 

AUTOPSIA DE BEATRIZ

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxla rebelión consiste en mirar una cosa
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxhasta pulverizarse los ojos
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAlejandra Pizarnik

Todos los poemas de amor
de todas las épocas y todos los poetas (debo añadir: varones)
todos fueron escritos para aquella Beatriz de Dante
Siglo tras siglo hemos estado cantando a la misma mujer
Hemos celebrado esta o aquella otra cualidad comisura
de los labios curva o manera de desnudarse caída de los párpados
forma de abandonarnos Pero todos cantamos
a la misma mujer una mujer
que no existe
que no es esta o aquella ni la otra
porque está hecha de todas las mujeres
Llamémosle Beatriz Con eso baste
Que cada cual le ponga el rostro que convenga
un rostro como una máscara sobre un rostro borrado
Todos hemos cantado a la misma mujer que no es la misma
Y la hemos cantado tantos y en tantas ocasiones
nuestras voces se han enamorado tantas veces
de lo que otros escribieron
que al final no sabíamos cuál era la de cada uno
andábamos enamorados locamente de las otras Beatrices
y de tantas idas y venidas a través de los siglos
al final la volvimos transparente
como sobre una mesa de cristal
iluminada por la energía poética
por el fuego que hemos avivado entre todos
Y a fuerza de más luz la hemos matado
Y ya no hay quien escriba
un poema de amor medio decente

 

 

 

BUKOWSKI EN LOS GRANDES ALMACENES
XXXXXX(FICCIÓN FILOSÓFICA)

Es muy fácil pensar que uno no existe
Es muy fácil pensar la existencia sin uno
entre los pormenores de este espacio perfecto
Paseando entre objetos callados
enfrentando el silencio de los nombres
sobre las etiquetas pues las cosas inmóviles
de algún modo también son elocuentes
El lujo y el silencio son amantes
el lujo y el silencio se devoran los pechos
se muerden en los muslos uno al otro
mientras en la ventana se nos muere de frío
un viejo sin zapatos que recuerda a Jesús
si hubiera sido viejo
Qué temblor de silencio en los oídos
Los precios y los nombres nos recuerdan
que habría que llorar como leones
porque el mundo ha enfermado de puro indiferente
o de afán por las cosas que no duran
desmesurado amor por cosas que no duran
Qué temblor de neón y qué cansancio
Entre objetos con precio con alma y denominación
delimitada nítida las cosas
te preguntan tu nombre
quién es uno ii qué es uno
La chica de la caja (con sus ojos de cine)
la chica de la caja conoce la respuesta:
piénselo bien
usted no es más que el ticket de su compra
Repítalo tres veces
y tómese otra copa en nuestro bar

 

 

Cuenca Sandoval, Mario. El libro de los hundidos. Madrid: Ed. Visor, 2006.

 

LA EXCUSA

Hace un par de semanas les hablaba de una de las revistas de literatura míticas en Murcia, Thader. Pues mientras en Murcia se editaba Thader, en Cartagena -y gracias al Colectivo de Jóvenes Autores- se sacaba a la calle La Excusa, una revista que sólo consiguió dar a luz un par de números , pero en el que se encontraban, entre otros, Antonio Llorente, Alberto Barberá, Vicente Velasco, Alfredo Wandossell, Sergio Gallego, José Luis Abraham López o Pedro R. Celdrán.

 

 

Del primer número de La Excusa voy a dejar un texto de Alberto Barberá que lleva por título

CON EL ESPÍRITU DE BUKOWSKI (Homenaje turbio al último zafio)

xxxxxEstaba en un bar de esos a los que sólo me conducía el aburrimiento a altas horas de la madrugada, cuando el alcohol no me quitaba el frío y las piernas de las mujeres eran demasiado largas para un chaval como yo, que llegaba siempre por accidente a todas partes, apestando a sudor y orinando en cada esquina.
xxxxxTotal, que no había mujeres que quisieran desperdiciar su precioso tiempo entreteniendo los bajos instintos que me asaltaban siempre a la séptima u octava cerveza, momento en el cual los picores de mi entrepierna aumentaban de tal modo que era capaz de insinuarme a una máquina tragaperras.
xxxxxEn el bar sólo quedaban un par de clientes. Estábamos a principio de marzo y hacía un poco de frío. El camarero tenía una cara que parecía no haber echado un polvo desde hacía años. También había una mujer en una esquina de la barra, frente a un vaso de ginebra. No estaba del todo mal, tenía el pelo largo y rizado, recogido por una diadema negra. Tenía la piel pálida y una frígida expresión de crueldad en la cara, pero era bastante atractiva. Descansaba su culo en un taburete con mucha gracia, tenía un buen culo, y unas piernas largas y esbeltas.
xxxxxPedí una cerveza. Me la bebí. Pedí otra. El viejo del fondo de la barra se me acercó.
xxxxx-Dame un cigarrillo, chaval.
xxxxxSe sentó a mi lado y se acabó su whisky. En la radio sonaba algo de música clásica, Mahler, creo. El camarero tarareaba feliz mientras fregaba los platos.
xxxxx-Barman, otro whisky con agua. ¿Quieres uno chaval?
xxxxxVaya, nunca me había invitado un desconocido.
xxxxx-Claro.
xxxxx-Ponle otro al chico.
xxxxxMe dijo, “chico, muéstrame un hombre que viva solo y tenga una cocina perfectamente sucia, y en cinco de cada nueve se tratará de un hombre excepcional”.
xxxxxNo sabía qué coño significaba eso, pero supuse que no habría fregado un vaso en toda su vida.
xxxxxNo dijo nada más, acabamos nuestra bebida en silencio, mientras el camarero le ponía otra cerveza a la chica de las piernas. Me di cuenta de que éramos los únicos que quedábamos en el bar.
xxxxxEntonces me fijé mejor en él. No me dijo su nombre, pero tenía algo en su mirada, en su forma de ver las cosas que me era familiar, tenía la nariz grande y barba de una semana, los ojos vidriosos y claros, enrojecidos, como la nariz, por el frío y el alcohol.
xxxxxCuando acabé me levanté y fui hacia el lavabo. Cerré la puerta mientras le veía pedir otra cerveza.
xxxxxAcabé con lo mío y volví al taburete junto al viejo. Encendí un cigarrillo y miré hacia la mujer. Estaba completamente borracha. Se estaba pintando la cara con maquillaje negro frente a un espejito, pero iba tan bebida que sólo consiguió emborronar sus párpados con una oscura mancha de desolación.
xxxxx-No está mal ¿eh? Bonitas piernas.
xxxxx-Aha, tiene un buen polvo.
xxxxx-Quizá dos. Ponme otra cerveza.
xxxxxPedí también una para mí. Nos las bebimos sin respirar. Entonces soltó “muéstrame un hombre que viva solo y tenga una cocina perfectamente limpia, y en ocho de cada nueve se tratará de un hombre de cualidades espirituales detestables”. Seguía sin entender ni una palabra. Se dio cuenta y me sonrió, como diciendo: “chico, tienes mucho que aprender”. No me molestó, pero mi estómago estaba a punto de estallar. Salí corriendo hacia el váter y descargué.
xxxxxDe vuelta a la barra pedí otra cerveza más, tenía la garganta seca de tanto escupir sangre y bilis y un horrible sabor en la boca a lo mismo. El viejo y la chica habían desaparecido. El cabrón se me había adelantado por sólo un par de cuerpos. La radio estaba apagada y el camarero cantaba “Old Man River” mientras terminaba de fregar los vasos. Me dijo que tenía que cerrar, así que pagué y me largué.
xxxxxSin saber cómo, aterricé en una estación de metro desierta. NO recordaba que en mi ciudad hubiera metro, así que me acojoné un poco. Encontré la salida y desperté en mi ciudad. Tenía resaca y era un viernes por la mañana, cosa que me extrañó, no solía emborracharme en jueves, odiaba los jueves casi tanto como los lunes, así que me quedaba en casa escuchando música.
xxxxxEntré en un bar, pedí una cerveza y pensé si tendría tiempo de llegar a clase de historia. La cerveza era asquerosa, la peor cerveza que había tomado nunca, no conocía el bar, me cagué en los muertos de alguien y salí corriendo sin pagar, tampoco tenía dinero.
xxxxxEstaba en un barrio de pésima monta junto a los muelles de carga. Una prostituta me dijo “lo siento, tío, ya me he enterado, no somos nada”. Le di las gracias y me marché más confundido que antes.
xxxxxEn el instituto todo parecía ir como siempre, sólo que mi cerebro daba vueltas alrededor de una inmensa bola de billar cósmica a años luz de la clase de filosofía. Se acabó la mañana y llegué a casa. Comí bazofia fría y un sandwich con los restos de la ensalada y algo de queso. Me moría por fumarme un cigarrillo.
xxxxxCogí el periódico y fui a dar una vuelta. Todo como siempre, fotos de gente muerta o a punto de conseguir dar el Gran Salto, negros, judíos, musulmanes, por todas partes matanzas de tribus enteras en África y bombas en hospitales de Sarajevo. Me entraron ganas de vomitar. Tiré el periódico al suelo y se abrió. Unos ojos me sonreían desde abajo, sosteniendo una copa de whisky. El titular hablaba de neumonía. Por fin lo habías conseguido maldito hijo de puta, al final acabaron siendo tus pulmones. Entonces lo comprendí todo, quería llorar, así que me eché a reír, y mis lágrimas empañaron la risa.
xxxxx-Mierda, Hank, condenado bastardo, fuiste capaz de follarte a la misma muerte. ¡Jajajajajaja!
xxxxxY ese fue el día en que me enteré de que Bukowski había muerto.

 

Categorías:Relato Etiquetas: , ,
Daftar Harga Mobil Bekas

Literatura, música y algún vicio más

El lenguaje de los puños

Literatura, música y algún vicio más

Hankover (Resaca)

Literatura, música y algún vicio más

PlanetaImaginario

Literatura, música y algún vicio más

El blog tardío de Elena Román

Literatura, música y algún vicio más

Del verso y lo adverso 9.0

Literatura, música y algún vicio más

DiazPimienta.com

Literatura, música y algún vicio más

El alma disponible

Literatura, música y algún vicio más

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

Literatura, música y algún vicio más

Las ocasiones

Literatura, música y algún vicio más

AJUSTES Y OTRAS CUENTAS

Literatura, música y algún vicio más

RUA DOS ANJOS PRETOS

Blog de Ángel Gómez Espada

PERIFERIA ÜBER ALLES

Literatura, música y algún vicio más

PERROS EN LA PLAYA

Literatura, música y algún vicio más

Funámbulo Ciego

Literatura, música y algún vicio más

pequeña caja de tormentas

Literatura, música y algún vicio más

salón de los pasos perdidos

Literatura, música y algún vicio más

el interior del vértigo

Literatura, música y algún vicio más

Luna Miguel

Literatura, música y algún vicio más

VIA SOLE

Literatura, música y algún vicio más

El transbordador

Literatura, música y algún vicio más

naide

Literatura, música y algún vicio más

SOLIPSISTAS DEL MUNDO

Literatura, música y algún vicio más

MANUEL VILAS

Literatura, música y algún vicio más

El fin de las siestas

Literatura, música y algún vicio más

Escrito en el viento

Literatura, música y algún vicio más

un cántico cuántico

Literatura, música y algún vicio más

Peripatetismos2.0

Literatura, música y algún vicio más

Hache

Literatura, música y algún vicio más