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GRANADA BLUES

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GRANADA BLUES

xxxA todo el mundo le gusta que escuchen su historia. A Izan le hubiera gustado que hicieran una canción con la suya. Un blues. Y que lo tocara Ben Harper. Y que lo cantara, ¿por qué no?, Evaristo Páramos. Granada blues le parecía un buen título.
xxxPorque había decidido volver a aquella ciudad un día que la saliva le supo demasiado a ceniza. Porque todo el mundo tiene un sitio al que volver, pero pocos se atreven, por miedo a que las cosas hayan cambiado. O a que no cambien nunca.
xxxA los treinta y seis, nadie es bienvenido en este lugar. A los treinta y seis ya no están los amigos. Y si tienes la mala suerte de encontrarte a algún conocido, será a los aborrecidos de antaño. A la mala hierba. La que nunca se extirpa del todo y forma parte del lugar de una manera tan arraigada que, al final, se acaba deduciendo que son un apéndice más, parte del mobiliario urbano.
xxxA todo el mundo le gusta que escuchen su historia. Pero a Izan no le apetece escuchar la supuesta historia de éxito de aquel viejo desconocido que se encuentra en calle Elvira. ¿Todo bien? Sí, sí, por supuesto. Sin más que añadir. Porque no hay más que añadir. Nuestro antihéroe lleva unos meses sin trabajo y ha vuelto a la ciudad en octubre, a arañar la pared de los recuerdos con las uñas mal cortadas, a base de mordiscos.
xxxPero resulta que sí, que es octubre y está viendo caer el sol desde la Plaza del Aljibe y las calles aún calientan, o mejor dicho, mantienen el calor como si fueran una especie de termo.
xxxLa ciudad es una antigua conocida con la que mantuvo una relación intensa. Aún conserva su olor en la ropa. Y Granada huele a cuero, a piedra mojada, a incienso, a quejío jondo, a ilusiones diluidas en té, a contaminación atmosférica y a marihuana por oleadas.
xxxIzan, tumbado en la cama, se recrea en recuerdos que tienen nombre de ciudad: Praga, Madrid, Belfast, Amsterdam, Bilbao, Nantes, Rosario… En todas y cada una se dejó centímetros de suela, algunas escamas de piel en las sábanas de sus albergues, y una porción considerable de hígado en sus bares. De todas guarda un aroma en algún pliegue de su cerebro y algún tipo de regusto a chocolate y cerveza, o a cualquier otro mix de dulce y licor que quizá sirvió de aperitivo, o de preámbulo, a torpes bailes de cortejo con mujeres que andaban tan perdidas como él.
xxxRápido, más rápido.
xxxA Izan le hubiera gustado vivir toda su vida alternando ciudades a un ritmo de una por año. Pertenecer a ninguna parte y tener un bar de costumbre en cada rincón del mundo. Regresar y que te inviten a la primera ronda. Qué bueno que aún sigues vivo y dando vueltas. ¿Tú me has visto? Pues dame un abrazo de bienvenida y dame otro, que me despido ya.
xxxRápido, más rápido. El mundo gira a una velocidad demasiado alta y, como no mantengamos el ritmo, nos podemos caer.
xxxPero por esta ciudad, como por las viejas glorias del cine, no pasa el tiempo. Mientras, tú envejeces sin remedio. Ése era su mayor temor, antes de su vuelta. La distancia que ella pone entre vosotros.
xxxGra-na-da. Paladea su nombre como Humbert Humbert hacía con el de Lolita. Pero la ciudad no es ninguna nínfula, ni una pixie girl. Ni es la luz de su vida, ni su pecado. Esta ciudad no te necesita. No está pensando en casarse. Todos están de paso en ella. Juntos, podéis cometer algunos excesos. Pero ya está. A ella eso le va. A Granada la conocen todos los camareros y todos los agentes de la ley. No puede esconderse. No tiene dónde.
xxxPasa algo de tiempo y a Granada ya se le han cicatrizado todos tus rasguños, tus arañazos, tus juramentos y el descosido emocional que le hiciste.
xxxDe hecho, ella sigue con las pupilas dilatadas y ya no se acuerda ni de tu nombre. Ella sólo sabe que esta noche hay una rave en alguna parte, y que le apetece enamorarse químicamente, y que puede que se ponga mallas, o puede que se quede en casa fumando hidropónica en pijama con las compañeras de piso, y acabe masturbándose en la cama porque no puede conciliar el sueño.
xxxLento, más lento.
xxxO sea, que ha sido llegar a Granada y tener que hacer descender las revoluciones. Frente a un escaparate, Izan advierte que su piel ha perdido brillo, es más mate. Le ha crecido la barriga. le han salido canas. Ha perdido el norte en algún cruce de caminos, y no hay ningún demonio suelto por allí para orientarle.
xxxEn ningún lugar te cala mejor la lluvia que en ese maldito Paseo de los Tristes.
xxxY, para triste, él. Aunque ahora esté facturando volutas de humo sentado a solas en un banco y se sienta estúpidamente feliz.
xxxMás feliz que otra cosa.
xxxPasa su primera tarde recorriendo aquellas calles como a la búsqueda de los mendrugos de pan emocionales que fue arrojando años atrás, convencido de que nuestros actos se quedan impresos en estos suelos, en esas paredes, en aquellos callejones.
xxxRecorre de Puerta Elvira a Plaza Nueva dejándose seducir por los relaciones públicas de los bares y las teterías, para luego negarse con una sonrisa amable. La luz dorada del ocaso le da una pátina de decadencia a todo lo que está a la vista.
xxxConoce de sobra a esta vieja sirena. A la ciudad. Sabe que puede encandilarlo y machacarlo antes de que él pueda mover un maldito dedo en la dirección adecuada.
xxxEntra en una pequeña tasca y saca un folio doblado del archivador de plástico que no ha soltado en todo el día. Extiende el currículum al brazo que asoma al otro lado de la barra.
xxx«¿Qué experiencia tienes, compadre?»
xxx«La suficiente para echar a correr y no volver a pisar este sitio», no dice.
xxx«La suficiente», dice, y nombra tres empleos que podrían ser el mismo y varias habilidades más propias de un aprendiz que de un maestro.
xxx«Ahora mismo no necesito a nadie. Pero, ¿quién no necesita a alguien alguna vez?».
xxx«¿Significa eso que empiezo mañana?».
xxx«A las ocho en punto».

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Luna, Eric. El arte de mantenerse a flote. Murcia; Boria ediciones, 2021.

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LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (126)

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La semana pasada llegaba a casa uno de los últimos libros que Boria ediciones publicará durante una temporada, ‘Teatro fantasma’, de Ismael Orcero Marín.
Vuelvo a agradecer a Luis Sánchez que cuente con este blog para dar a conocer los libros que va editando y ya saben que en cuanto pueda les cuento algo del libro.

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LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (122)

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Acaba de llegarme a casa el nuevo libro que ha publicado Boria ediciones, ‘El arte de mantenerse a flote’, de Eric Luna.
Gracias otra vez a Luis por tenerme siempre en cuenta y, ya saben, de aquí a nada les muestro algo.

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INTERMITENCIAS

enero 28, 2021 1 comentario

 

INTERMITENCIAS

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx«Están a nuestro alrededor, en las
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx grietas del espacio y del tiempo»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxStephen Hawking

xxxI

xxxDespertó sobre la acera. Alguien la había recostado con los pies en alto. Delante de ella estaba Matías, su novio, quien le hizo saber que su padre la andaba buscando por el asunto de los doscientos euros que habían desaparecido de la caja. La chica de la catequesis parroquial había robado a su propio progenitor faltando como poco a dos de los diez mandamientos. Se incorporó y le pidió a Matías que no se preocupara: ella reservaría el pasaje y se verían de nuevo en la puerta de la estación. Era entonces o no sería nunca. No era una huida: era un viaje definitivo a sus sueños. Las palabras aparentaban solidez, pero se derretían como la nieve en agosto. No supo muy bien qué ocurrió al salir a los andenes de la estación de autobuses, con un billete para el Alsa a Madrid y su guitarra al hombro. Todo era un poco más raro y el día empezaba a vaciarse de gusanos. Contra el azul nevado de la Sierra los rayos del sol la forzaban a entrecerrar los ojos.

 

 

xxxII

xxxDespertó en el asiento trasero de un coche. Su padre conducía. Unos ojos acusadores la miraban desde el retrovisor. Le dolía la cabeza. Su padre rompió el silencio y le contó cómo el yonqui de Matías le había robado los doscientos euros y el pasaje a Madrid. Jamás llegaría para la prueba. A cada rato repetía cuánto lo sentía. Que era mejor así. Que ya vería. Su estómago era una bola de rabia. Gusanos. Pidió a su padre que la dejara apearse. Regresaban los mareos. Apenas tuvo tiempo de abrir la puerta del servicio de la gasolinera. Cerró los ojos: la acidez estallaba en la garganta.

 

 

xxxIII

xxxEl universo se rehízo. Se levantó a duras penas, todavía débil por el esfuerzo. La cabeza le explotaba. Ignoraba si aquel olor nauseabundo se correspondía con sus propios vómitos o con los de su predecesor. Para colmo, no salía agua de la cañería. El intenso calor reavivaba las náuseas. Sin saber muy bien qué hacer, caminó tambaleándose hasta un surtidor y encontró que en la acera de enfrente de la Avenida la esperaba Matías. Apesadumbrado, le contaba que había un autobús aguardándola en la dársena dieciséis que debía llevarla urgentemente a Madrid. Su padre estaba ingresado en el 12 de octubre por una grave enfermedad. Ella estaba confundida: después de todo, no sabía si fiarse de Matías. Caminaron de la mano hasta la siguiente marquesina. Matías sacó dos tickets en la máquina y se subieron al treinta y ocho. Hablaron poco. Se miraron. A ella le pareció raro que él, en todo el trayecto, no le preguntase por el olor. La despidió al bajar, a unos metros de la puerta acristalada de la estación, depositando doscientos euros en su mano, en gastados billetes de cincuenta. El beso que se dieron le supo a tabaco, aunque ella no recordaba que él hubiera fumado antes. «Te dejo acá: sabés que no me va eso de decir adiós con la manito como un pelotudo… ¡Corré! ¡Dale que no llegás!». Un sonido extraño en sus labios. «Te quiero mucho, Flaca». Ella ya se había internado en el edificio. Las últimas palabras de Matías se apagaron en la oscuridad.

 

 

xxxIV

xxxCuando logró abrir los ojos, el mundo tardó aún unos minutos. La oscuridad era cálida. Palpó las paredes de aquel útero: el espacio no era muy amplio. Los mareos habían desaparecido. De repente, se encendió una luz al fondo y alguien dijo: «Es tu turno, mucha mierda». Así, sin pensarlo demasiado, agarró la guitarra y cruzó las cortinas. Del otro lado, la megafonía de la Galileo ya había anunciado su actuación. Las emociones se agolpaban hasta que, sobre todas ellas, la alegría se impuso: su padre y Matías, superando viejas rencillas, se sentaban juntos en primera fila. Interpretó una de sus canciones más viejas, lenta, profunda, desgarradora. Y todo ese tiempo no se acordó de los gusanos. Con el eco del último acorde llegaron los aplausos, que caían como gotas de lluvia sobre sus ojos cerrados.

 

 

xxxV

xxxAl despertar, ya no había aplausos ni público. Se sintió regresar de un viaje interminable por agujeros de gusano. En la habitación del hospital, su padre agarraba su mano entre lágrimas de alivio. El niño iba a llamarse Matías, como su difunto padre. Los policías no esperaron más y se lo llevaron.

 

 

 

Montoya, Jesús. El tiempo real. Murcia; Boria ediciones, 2020.

 

DOS POEMAS DE ‘ARTÍCULOS DE PRIMERA NECESIDAD’

enero 11, 2021 1 comentario

 

EL BUITRE
[Sobre una foto de Kevin Carter]

Si fuese un cuento de hadas
para niños,
posiblemente el buitre
del sueño vigilase
al famélico niño
o quizás a la niña
abandonada.
No se distingue bien.

Pero la foto
trata de la vida
y de las consecuencias
del capitalismo:
del hambre y la pobreza
en un país lejano.
El buitre solo espera
la muerte que no llega
y el botín, los despojos.

Hay que saber leer
los símbolos:
el niño simboliza
el problema del hambre,
se llamaba Kong Nyong
y murió de fiebre
unos años después;
el buitre es el capitalismo
y el fotógrafo
somos todos nosotros:
los indiferentes,
los que miran,
pero nunca hacen nada.

 

 

 

 

SIN NOVEDAD EN EL FRENTE
[Homenaje a la novela de E. María Remarque]

Hay que contar los muertos.

Primera guerra púnica.
Cuatrocientos mil muertos.
Sin novedad en el frente.

Segunda guerra púnica.
Trescientos mil muertos.
Sin novedad en el frente.

Guerra de las Galias.
Entre cuatrocientos mil
y un millón de muertos.
Sin novedad en el frente.

Las Cruzadas.
Cinco millones de muertos.
Sin novedad en el frente.

Las guerras napoleónicas.
Entre cuatro y siete millones
de personas muertas.
Sin novedad en el frente.

Primera Guerra Mundial.
Entre diez y treinta y un millones
de personas muertas.
Sin novedad en el frente.

Segunda Guerra Mundial.
Entre sesenta y setenta y tres
millones de personas muertas.
Sin novedad en el frente.

Guerra de Corea.
Entre dos millones y medio
y tres millones y medio
de personas muertas.
Sin novedad en el frente.

Guerra de Vietnam.
Entre dos y seis millones
de personas muertas.
Sin novedad en el frente.

Guerra de Siria.
Entre ochenta mil
y cien mil personas muertas.
Sin novedad en el frente.

Hay que contar los muertos.
Los muertos también cuentan.

 

 

 

Bascuñana, Ramón. Artículos de primera necesidad. Murcia; Boria ediciones, 2020.

 

LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (117)

diciembre 30, 2020 Deja un comentario

 

El responsable de Boria ediciones sigue teniendo a bien mandarme todo lo que va publicando. En la imagen pueden ver tres títulos más de Boria que en cuanto pueda les contaré qué tal.

 

Categorías:Poesía, Relato Etiquetas:

RONDA DE SOLOS -extractos-

noviembre 30, 2020 1 comentario

 

xxxApoyo la espalda en la pared de un negocio enrejado. Un cartel avisa tras el escaparate que se vende y muestra un número de teléfono; no me hubiera extrañado si hubiera sido el mío: yo también he cerrado el negocio, aunque sea de forma temporal. Creo que eso es lo que ocurre. Estoy distanciado de la música. Desafecto. Mi búsqueda de una tienda no es más que un movimiento de inercia.
xxxEntonces me da por pensar que, si esta separación de la música se prolonga demasiado, tal vez sea incapaz de volver a tocar como siempre. Que llegue a olvidar mis conocimientos musicales, que el solfeo se vuelva un idioma extranjero. Quizá tendría que ir a una tienda de discos y comprar los que pudiera, para aferrarme como sea a la música. Para hacer pie en algún sitio.
xxxPiensa en la última vez que fuiste ingenioso. En medio de la conversación, quizás a tres, cuatro o cinco bandas, un silencio de unos segundos se introdujo como una cuña, sin que nadie lo forzara, y tú recogiste el sedal de la última frase y lo devolviste al río con un comentario, una broma o una descripción, tan pertinente que cualquier testigo hubiera jurado que la charla no podía hilarse de otra manera. Eso son los solos de jazz, instantes encadenados de ingenio, concursos de matemáticos para televisión, ver el cronómetro correr mientras se anuncia que va a llegar tu turno. Pero no hablamos de una prueba de dos minutos, sino de dos horas en vivo, frente a una audiencia.

 

* * *

 

xxxHe explorado y vivido lo suficiente para darme cuenta de que aquí no encajo. No mientras ande sin propósito. Yo pertenezco a los lugares, como mi pecio del punto cero, no a los entornos sociales. Siento que me he vuelto un extraño, y la visión de este lugar me parece una especie de premio que no sé si merezco.
xxxSopeso la posibilidad de dar media vuelta y deshacer el camino, refugiarme en mi fonda de colores cambiantes, donde el mundo antiguo está congelado mientras fuera las Maruxas cargan con la responsabilidad del progreso.
xxxPero el pasaje me ha llevado hasta aquí —llevo un rato sin consultar mapas— y no quiero parecer descortés.
xxxLa plaza se extiende a dos niveles, unidos por unas escaleras de piedra. Desde el nivel superior, un pasillo que utiliza una terraza para extender sus sillas y mesas, se domina la zona en toda su extensión. transigiremos con lo que manda el destino.
xxxMe siento y escucho las conversaciones de los parroquianos con disimulo. Hay en la voz asturiana una combinación de suavidad e ironía, como si aquello que sucediera le estuviera pasando a otra persona. Las palabras de un castellano saben a tierra. Las de un andaluz a un vino que amplifica el sabor de los alimentos. Las asturianas calientan mis manos como castañas asadas.
xxxPienso que tal vez podría anotar sus diálogos, pero lo desestimo. Odio a los cotillas. Me conformo con seguir apuntando las citas de mis músicos favoritos. Que hablen ellos en vez de yo. No recordaré sus palabras pero sí la entonación con que se dijeron.
xxxTomo un café. Cambio de terraza y pido otro. La cafeína no me hace efecto. Me hago con un ejemplar de La Nueva España y otro de La Voz de Avilés. Desahucios, un Shakespeare en el Niemeyer, conflictos laborales que un juez debe resolver… ¿Esto ha sucedido ayer o hace diez años? Ninguna noticia parece remitir al presente.
xxxEs la tarde del sábado y al tiempo que el tiempo se esfuma, yo sigo tan perdido como ayer, cuando estaba plantado en el aeropuerto de Asturias frente a los carteles que me ofrecían escapadas a París, a Lisboa, a Londres. Viajar es un asunto comprometido: yo no quiero cambiar de escenario, quiero romper estas ataduras que me perseguirían ya estuviera en Avilés o en Dublín.

 

 

 

Carrasco, José Luis. Ronda de solos. Murcia; Ed. Boria, 2020.

 

NUEVAS ESPECIES DE ÓXIDO

noviembre 28, 2020 1 comentario

 

Prólogo. Escenario vacío.
Entra. Respira, asiente y habla:

Vivir.
Vivir y darse cuenta de que ninguna herida está cerrada.
Levantarse.
Levantarse y morder la úlcera.
xxxxxxY mirarse.
Mirarse en el espejo con los dientes llenos de sangre
y entender que
aun siendo devorado por una nube de mariposas y polillas
existe algo malo en todo esto.

 

 

 

 

La herrumbre: lo mío o Treinta minutos de microcosmos

Media hora son treinta minutos muertos
que dan para paja y poema.
En ese orden.

Ahora bien:
nadie habla de ello.

Creo que
toda la bohème de principios de siglo
Mallarmé ante Debussy y el preludio de su fauno
Stravinski en la octotónica del Pájaro de fuego
Nijinsky desnudo mirando a Diaguilev sin parpadear
Apollinaire dando la vuelta al cuaderno
Picasso eliminando la parte trasera de su ojo.

Todos
se matarían a pajas.
Pero nadie habla de ello.

Porque no concibo a Tzara y su:
¡Dadá no significa nada!
sin antes un buen momento para sí mismo.
Y porque es divertido
y también sensato
entender toda la historia del arte como una variación de la tensión y la distensión sexual.

El poema de la paja ha de ser como esta:
un fútil intento estéril de autosatisfacción.
Inútil y pasajero.
Un poema enraizado en ese hastío
un esfuerzo de cincuenta calorías
como el soneto poco inspirado de un Lope o un Garcilaso cualquiera.
Y ahí ha de quedar.

 

 

 

Soriano Santacruz, Antonio. Nuevas especies de óxido. Murcia; Ed. Boria, 2020.

 

LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (111)

Acaba de llegarme a casa el nuevo libro que ha publicado Boria ediciones: Nuevas especies de óxido, del alicantino Antonio Soriano Santacruz.
En cuanto pueda subo algo al blog.

 

 

Gracias siempre al responsable de la editorial por enviarme los libros para que les dé la cancha posible.

 

LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (106)

 

El responsable de Boria ediciones sigue teniéndome en cuenta y acaba de enviarme el último libro que ha publicado: Ronda de solos, de José Luis Carrasco.
Gracias públicas desde aquí. Y de aquí a nada les cuento.

 

RAFA GARCÍA JOVER HIPOTETIZA SOBRE EL ‘PROPPED’ DE JENNY SAVILLE

 

HIPÓTESIS DE UN CUADRO ROBADO A JENNY SAVILLE [2]

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEl rapto de Proserpina.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxGian Lorenzo Bernini

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxThe urge to destroy is also a creative urge.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPicasso

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx[3]

 

 

 

 

[2] Jenny Saville (Cambridge, Reino Unido, 1970). Sotheby’s vendió
su cuadro Propped por 10,8 millones de euros, el precio más alto
pagado (en subasta) por una artista. Este hecho pasó desapercibido
debido a que ocurrió el mismo día de la venta/destrucción de Girl
with Balloon, de Banksy.

[3] Hay un vano intento de apropiación del símbolo
más allá de la forma.
Hay un interés suscitado por la inexistencia
del volumen. Pared blanca, o negra, masilla y yeso.

Una cartela reza que ha sido prestada
la representación
o restaurada la perspectiva
o destruida su forma.
Y un inverso síndrome de Stendhal.

La poesía también es eso.
O sólo eso: pared blanca, o negra,
pintura, masilla, yeso
o el teorema del desencanto,
o inverso el síndrome de Stendhal.

 

 

 

García Jover, Rafa. Introducción y notas. Murcia; Boria ediciones, 2020.

 

INTRODUCCIÓN Y NOTAS

 

TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN

Más allá de los ventanales, los aviones se arrastran
sobre el asfalto, como anfibios perfectamente
adaptados aunque no procedan del mar.
Ícaros venidos a menos. Ícaros convertidos sin más
en Pérdix (todo queda en casa). Pero por poco tiempo.

Ícaros inmunes al calor del sol que ya no derrite
sus alas, que ya no las inutiliza. Eso vendrá después,
tras el contacto con el asfalto de la pista. Ese calor
es su principal extravagancia.

El aeropuerto como moderno paradigma de la
adaptabilidad al ecosistema.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxYo atravesé Norteamérica, acumulé
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxtodos los tópicos porque el alma requiere
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxdel lastre de estos minerales.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAgustín Fernández Mallo

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNo estoy hablando de fantasmas:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEl cuerpo acumula sus vivencias.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxErika Martínez

cuando fui surrealista, allá por los años 20, me dediqué
sin dudarlo a hacer
xxxxxxxteatro anticomercial
xxxxxxxteatro antialternativo
xxxxxxxteatro antisentimental
xxxxxxxteatro antisocial
xxxxxxxteatro antipoético
xxxxxxxteatro antineovanguardista
xxxxxxxteatro antiindependiente

en cuanto me convertí en futurista, en cambio, no dudé
en hacer teatro
xxxxxxxneocomercial
xxxxxxxneoalternativo
xxxxxxxneosentimental
xxxxxxxneosocial
xxxxxxxneopoético
xxxxxxxneoneovanguardista
xxxxxxxneoindependiente

 

 

 

 

ET IN ATARAXIA EGO

Considérate vivo,
fruto de la repetición genética,
hecho de trozos ajenos, criatura,
asentado en este presente anodino,
vestido de esta cobardía moral,
escondido tras esta capitulación ideológica de banda ancha.

Mapas de bytes,
recintos pixelados,
circuitos de memoria.

Divertimento formalista.

Cuánto selfie acumulado para morirse uno.

 

 

 

García Jover, Rafa. Introducción y notas. Murcia; Boria ediciones, 2020.

 

LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (103)

 

El editor de Boria ediciones sigue cuidándome y me acaba de mandar a casa los dos últimos títulos que ha publicado.
De aquí a nada les cuento.

 

W

marzo 15, 2020 1 comentario

 

KHALED

no hace falta que te empeñes en mirar al norte
o a océanos que por tamaño barren las atmósferas
aunque intentes mirar para otro lado
o mirarte el ombligo
no será tan sumamente fácil
como dejarte sumir en el origen de tu pelo
el mediterráneo
es un gran edredón
y una raza de marismas
pero sobre todo
es una única
y antigua
canción.

 

 

 

 

LAS NOCHES QUE FUIMOS

con quince años —o más— todo era precipitadamente rápido
beberte una litrona o un calibache
y cruzar la tarde en modo hiperespacio
con una ansiedad desmedida por cazar esquinas

con veintipocos —o menos— la cosa era tremendamente divertida
una puta locura sin pies ni cabeza
había pirómanos y asesinos en serie
una ruleta punk de movimiento espasmódico
y una eternidad ganada en cada risa

a partir de los veinticinco
«el sueño de ella» ya había plenamente trascendido
a la categoría «existencia de ella»
todo parecía programado por un vendedor
de ampollas puesto de cristales
y teníamos todo un garaje que convertir en leyenda
también teníamos la bomba, áticos microflorados,
budapest, roma y cadaqués
e incluso algunos se hicieron líderes de sectas siamésicas

todo estaba bajo control

y entonces entramos en la treintena
la cosa aparentaba pararse
aunque seguíamos teniendo al espumón y sus primogénitos
soportábamos las críticas de nuestros jóvenes
y la aquiescencia de nuestros mayores
en el fondo nos temíamos lo peor
una silla de ruedas en lo alto de una escalera
y vivir a través de nuestras hijas

y en ese momento ocurrió
uno dijo: —somos poderosos
y otro: —bailas como hace 10 años
de repente volvíamos a andar por las paredes
volvíamos a metabolizar el tequila en testosterona
y volvíamos a cantar himnos entre fuego y tromba

la luna
quedó
en
pausa
aunque
la máquina de tabaco
se salvó
por
un
pelo

también recibimos de lo lindo
sufrimos crisis morales en centésimas de aliento
y vimos que la tundra ya nunca volverá a ser lo que era

pero tan solo el paseo a trompicones
de vuelta a casa
en el resplandor incipiente del nuevo día
ya mereció la pena

un largo
y eterno
y hermoso
y borroso
y tranquilo
camino
de
vuelta

 

 

 

 

CALMA CHICHA

La auténtica rendición de lo natural
xxxxxque anda débil y drogado con la kriptonita de la entropía

cuando cielo y mar se confunden
y el tedio solo es una antesala de la quietud definitiva

 

 

 

 

DECLARACIÓN UNILATERAL DE INDEPENDENCIA

Aquí reunidos:

De esta parte, el mar océano de mediados de octubre
xxxxxxxxlastimosamente en calma para la ocasión
y el cielo tejido con costuras de ozono e imposibles quimioestelas
xxxxxxxxpermanente azul cambio climático

De la otra,
xxxxxxxxeste ser que huye en círculos
xxxxxxxxy roza la maravilla para caer en el lodo

Al fondo detrás por todos lados allí
xxxxxxxxel ruido el grito la bandera todos los otros seres
xxxxxxxxdesnaturalizados
los descendientes de una semilla tarada regada con ignorancia
xxxxxxxxlos malos fornicadores negacionistas
xxxxxxxxconsumidores de odio
tulpas siniestros que levantan muros y enmohecen el mundo

ejem

En estos momentos de extrema ligereza gravitacional
los pensamientos y los actos van de la mano
por el camposanto
la religión de la ola es incluso perseguida
y hasta los puros & honrados & hermosos ven el amor
como un problema

Por estos motivos
Por estos delitos lacerantes que se repiten con impunidad
Nos vemos obligados a cortar el disco y frenar la rumba

Declaramos unilateralmente nuestra independencia
xxxxxxxxindependencia para defender el rubor
xxxxxxxxindependencia para observar el reflejo de la sonrisa
xxxxxxxxen el ojo ajeno
xxxxxxxxindependencia para volver a ser salvajes
xxxxxxxxcazar los ñúes que la vida esconde donde nadie mira
xxxxxxxxy rayar ufanos las noches estrellas siluros amebas

xxxxxxxxel reino animal
xxxxxxxxlas algas y los hongos
xxxxxxxxla torpeza y el edredón

Declaramos unilateralmente nuestra independencia
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy luego

la suspendemos de forma indefinida hasta que alguien se caiga.

 

 

 

Berner, Lujo. W. Murcia; Boria ediciones, 2019.

 

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KAIRÓS

 

TEMPLOS

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA mi hermana

Bares y bibliotecas son los templos
donde acuden religiosamente
quienes apostatan de la cruda realidad.

 

 

 

Párraga, Alicia. Kairós. Murcia; Boria ediciones, 2019.

 

Categorías:Poesía Etiquetas: , ,
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