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Posts Tagged ‘billie holiday’

DE SONNY ROLLINS A DIZZIE GILLESPIE

 

SONNY ROLLINS

Algo falla.
Esto ya lo entendí ayer.
No quiero repetirme.
No soporto a la gente que se repite.
Prefiero retirarme a repetirme.
Prefiero ocultarme a repetirme.
Prefiero la miseria.
Prefiero incluso los puentes.
Hay que ser absolutamente modernos.
No puede ofrecerse nunca menos del máximo.
Algo falla.
Esto ya lo entendí ayer.
No quiero repetirme.

 

 

 

 

BILLIE HOLIDAY

La pésima cantante puta
negocia sus sesiones sin beneficios
(sólo trabajo)
mientras la cantante blanca aúlla
y tu madre cocina para los mulatos ricos,
para los proxenetas de la calle cuarenta y dos.

Escúchate: estás sola
y nadie del futuro regresará en tu ayuda.

Mañana conserva toda una cama para ti
las sábanas quebradas te sostienen el pulso
la policía espera tras la puerta para morderte las venas.

El hospital hiede.

Nadie te quiere
ni te ha querido nunca.

Puedes tumbarte ya, ahora,
germina el momento de los huérfanos.

 

 

 

 

DAVE DOUGLAS

La noche anterior a la batalla
el maestro reunió a sus discípulos.
Dijo: “recordad
que del mismo modo que no hay misterio sin significado,
no podrá hablarse de la espada sin sangre,

sólo a la flecha lanzada llamamos flecha,
un objeto que no ha herido no es un arma”.

El más joven de los discípulos no había combatido nunca.
“¿Y si caigo —preguntó— antes de la lucha,
no seré entonces, todavía, un guerrero?”

El maestro responde: “has pensado en la batalla,
la nombras. Aquí, entre nosotros,
eres arma”.

 

 

 

 

BESSIE SMITH

Los cadáveres no silban.
Los enfermos florecen en los hospitales.
Los cadáveres no silban
y sabes que algunos enfermos florecen en los hospitales.

En el patio te besa la infancia,
los borrachos en las puertas de los bares.

Otros enfermos se pudren
en el hospital o en casa.
Hay enfermos que se pudren
en el hospital o incluso en su propia casa.

(CORO)
o en el diámetro de una carretera
que no retrocede a ninguna parte.

Vistes el alma partida como América.
Partida como América.

El sexo de los panameños te sostiene unida.
Vaya si te sostiene unida.

Mañana vas a desaparecer.

 

 

 

 

TETE MONTOLIU

Alguien apagó la luz y todo marcha de mal en peor,
de blanco en blanco.

 

 

 

 

LOUIS ARMSTRONG

Detrás de esta sonrisa no hay nada.

Mi abuelo recogía algodón,
mi madre fue puta,
también yo.

 

 

 

 

BILL EVANS

Podrías ser otra cosa.
podrías ser, por ejemplo, Dave Brubeck,
y evitarte un montón de problemas.

A tus noventa años seguirás grabando discos,
viajando a Europa donde te veneran,
poniéndote las gafas de pasta para revisar
aquella portada del Times,

tocando en Los Ángeles con tus hijos y tus nietos,
chapoteando en el formol de la fama.

¿Acaso no hubieras preferido
no agonizar nunca?

Pero hay gente que no quiere ver lo que le conviene,
suicidas armónicos
elegantes desertores.

Tal vez te consuelas al recordar
que aquella rubia de la portada
de “Red hot & Cool”
también fermenta, también,
y te has cruzado con ella en las cloacas.

Ahora es toda tuya sin camisa
sin tos y sin carne.

Os refrotáis en el infierno.
Reproduces las voces para ella, sólo para ella.

Seguro que al pobre Brubeck
hace veinte años que no se le pone dura.

Antes te gustaban los tríos.

Tú sabrás.

 

 

 

 

DIZZIE GILLESPIE

La alegría nos levanta
hasta la altura del hombre
que podemos mirar a los ojos.
Será nuestro amigo.

Entre los seres felices del ritmo
la lucidez no funciona para todos los días.

Al menos en las playas
el horizonte se intuye.

No soples como si fueras a hundirte mañana.
Sopla más bien como si alguien
fuera a respetarte por lo que ganas,
y no por lo que pierdes.

 

 

 

Serrano Larraz, Miguel. La sección rítmica. Zaragoza; Ed. Aqua, 2007.

 

LOS MUNDOS CONTRARIOS

Antonio Lucas 'Los mundos contrarios'

 

 

CUESTIONES APLAZADAS

Habré de escribir un día
cómo el hombre aprende a amar,
a tientas probablemente.
De qué delito está hecho un cuerpo,
de qué estridencia viene,
de qué penumbra se hizo eco
para estar aquí,
y mantiene el equilibrio,
se hace viejo mirándose las manos,
y aprende de la sed y de la nieve,
igual que el pájaro.

Habré de escribir un día
a qué obedece esta sospecha anticipada,
a quién sirven mis dos ojos abiertos,
cómo nació la luz de una impaciencia,
o del saqueo de una estrella,
y de cómo se llenó la tierra
de párpados y de ventanas
aprendiendo a hacerse noche.

Habré de escribir un día
lo que ven los ciegos
en su lumbre blanca.
Qué moja el mar
a la altura de mis pasos,
a dónde va esa mercancía,
el eco de mi altura hecho de huellas,
la razón del peso de los hombres.

Habré de escribir un día,
quizá más tarde,
de la sagrada aspiración de un dios
a ser dios sólo.
También de aquellos
que ya no esperan nada
y alguna vez fuimos nosotros.
O de esos que distinguen
entre orden y deseo
y nunca desbaratan sus pasiones.

Habré de escribir un día
del piano envenenado por la música,
de los niños afilando sus garras en el miedo,
de bocas sujetando el mediodía,
de aquello que creímos ser
en frías azoteas con luna de cerveza
y ya nunca será igual.

Habré de escribirte un día todo esto.

¿Pero quién sobrevivirá a quién?

 

 

 

FICCIONES

El ojo miente.
La noche no es la noche,
sino un relámpago lanzado contra el pecho,
–entrad sin miedo–,
un corazón con leve cólera prendido.

Puede que la noche no sea cierta,
casa lenta, ventana sin paisaje, todo ruido,
pero existe en cada uno de nosotros
y guarda
todo aquello que fue el hombre
antes de ser sombra arrojada,
antes de ser raza apoyada sobre el frío.

Oscura minería.

Miente el ojo,
y todo lo que ves cuando la luz se extingue
es el teatro indiferente de lo ido.

La noche, vieja amiga, es un país vacante
y sólo un hombre solo la apacigua.

 

 

 

SECRETO

xxQué sabe nadie de esta fiebre mercenaria. Sólo en tu fondo suena la clave del secreto, en tu estruendo inesperado. A tus pies apoya el tiempo su triunfo de cadáver, pero nada puede con tu edad. Llevas en las manos una sed furtiva, impronunciable, una suicida impaciencia. En el pecho un oleaje de tristezas no iniciadas y un furor de nombres que sólo en tu abrazo hallan la forma.
xxTienes la venganza a punto, abierto el sexo contra el alba, y ríes como quien dice la verdad, o como quien busca con la lengua una carne que es la mía, o como quien abre la mansión de la penumbra a mayor gloria del exceso, de todos los excesos.
xxVives el conjuro del instante, mi turbia amiga inesperada, propagando un fuego y un atardecer. Vives vengando a los muertos prematuros, apartando el frío, a partir del sexo, con una trashumante propensión a los néctares prohibidos, al trémulo sudor de las raíces, al zumo bullicioso de los bosques, al agrio talismán de los laboratorios.
xxJunto a ti pasé el delirio de cierta noche sin testigos. Y de tu espalda, y de tu aullido, y de tu desvanecida música si duermes llegó hasta mí esa vainilla de alegría, esa gota que unge, huésped del sobresalto, el vals menesteroso de lo aún por suceder.

 

 

 

OSCURA FLOR

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxBillie Holiday

xxTe he oído cruzar este sur indeciso de la noche, hasta perderte. Ibas segando hogueras, con la risa cincelando los vitrales de lo oscuro, inapresable, jamás vencida, con apetito de cuerpo y desvarío. El mundo era muy poco. Destilaban las copas su ebrio don mestizo. Y la teoría más alta era el exilio, la ciencia más exacta una trompeta entre el humo encarcelada, la savia del misterio: el vuelo sin cercados del ave migratoria…, todo aquello que escapa por el aire maltratado y se hace luz, o muerte, o labio compartido en su abandono. De ti salía un llanto sin rodeo, una aurora de luto, una flor de ginebra asesinada. Qué difunta pureza por tu voz de estrépito y salmuera. Qué inconsolable carbón en tu estrofa insomne, pero qué limpio azufre tu ternura, qué cicatriz el canto, hemisferio de asombro, soplo único, negra rosa de vapor colgando de una solfa.
xxEras tú en el rasguño de la madrugada apurando un láudano de sombras, y cómo gemían los muertos de amor por tu garganta, y qué puntual la extremaunción de la derrota.

 

 

 

Lucas, Antonio. Los mundos contrarios. Madrid; Ed. Visor, 2009.

 

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ – LA SERPIENTE DE BRONCE

septiembre 18, 2012 Deja un comentario

Hace ya más de una década que entró este libro en mi biblioteca, y siempre hay tres o cuatro poemas a los que vuelvo antes de leerme el libro entero. Uno de ellos es éste.

 

LA CASA DE LOS MUERTOS

xxxxxxxxxxPress close, bare-bosom’d night – press close
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxmagnetic nourishing night!
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxWalt Whitman

Ya no se respetan
ni los lavabos de caballeros. El problema
no es bajar sorteando
cadáveres; al fin y al cabo, vas pensando
en LAS BODAS DE FÍGARO, en Nabokov, en Roma.
Pero es, sinceramente, complicado
orinar mientras oyes
los jadeos, suspiros – “¡Sigue! ¡Sigue!”–
de uno de estos imbéciles
y contemplas el espectáculo sublime
de una cabellera rubia de adolescente hundida
en el vientre de unos jeans sucios,
despatarrados sobre un water.
También hay que llevar cuidado de pincharse
con alguna jeringuilla o resbalar
en algún vómito, o incluso
más personales secreciones. Pero
si va bien todo, y vuelves
a la barra, como
perteneces
a otro mundo, y te basta, es suficiente
para estar aún seguro
de las tres o cuatro cosas que hay que estarlo,
entonces puedes contemplar
la ruina de esta sociedad
sin que te duela demasiado, es
más,
en muchas ocasiones,
con desprecio, como quien va por una calle
y aparta de un puntapié el cadáver de una rata. Tampoco has
salido
esta noche
para ver un Velázquez, o hablar con Borges, sino
a tomar una copa, ese no cortar el último hilo
con lo que pasa. Así
que pides otro vodka, miras
los cuerpos que se agitan espasmódicos
en una pista, te detienes
considerando ropas, maquillajes, algo
que hay en los rostros posteriores
a 1980. A veces,
si hay suerte, una
adolescente siente curiosidad
por una experiencia rara con alguien de una especie en extinción,
y como suele ser preciosa, te permite
usar su belleza, que acompañada por tus mitos
y obsesiones y un notable
refinamiento cultural,
aunque el trato (por mucho que le eches)
no puede ser intenso, memorable, al menos
sirve para comprobar una vez más
que no hay dos coños iguales.
De todas formas, lo normal
es aburrirse, maldecir
lo que te haya llevado a pisar ese sitio,
incluida esa joven, y que estés
deseando irte, regresar
a tu cubil, tumbarte solo en la alta noche
y mientras escuchas fumando una vieja canción de Billie Holiday
o a Trixie Smith con Buster Bailey y Armstrong,
o a la Callas, o a Bach,
que cómo entran a esa hora, Dios,
mientras contemplas tu memoria
y es como si rozaras
la yema de tu dedo por su cicatriz,
y bebes lentamente, y entras
en esa lucidez alcohólica…

…Bueno, bien, como decía
el problema es orinar
en paz, y para eso hay que concentrarse
en el agujero de la porcelana, no permitir
que ruido alguno te interrumpa,
mover tu mano con delicadeza dirigiendo el chorro
de forma que hasta dibuje palabras
y hasta, si has bebido mucho, un verso
Fate’s hidden ends eyes cannont see,
xxde Fletcher, por ejemplo, va bien–.
Luego, de nuevo, sortear
coitos de zombis, zombis
a solas, líquidos pegajosos, miradas muertas, y
regresar a la barra, hacerse oír
por el mandril que sirve las bebidas,
beber tres, cuatro
copas
más, hasta que empiezas a sentirte blindado.
xxxxxxxxxxxxxxEntonces sales a la calle,
los neumáticos de los coches hacen un ruido
sobre el asfalto mojado que
te emociona, y, ah, cómo brilla
la noche, el fondo de la noche,
como Rilke decía
que en las serpientes el veneno brilla.

 

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