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Posts Tagged ‘bartleby editores’

DOS POEMAS DE RAQUEL AGUSTÍ CASAS

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ESTE

Creo que podría vivir sin el mar.
Fumar como Bette Davis.
Escribir en otro país.
Esperarte para preparar la mesa.
Saber qué piensas.
Oler el asfalto tras la lluvia.
No amar a Garcilaso.
Comer con los dedos.
Leer el Ulises.
Mirar siempre hacia el este
y no tener miedo de las horas.

Quizás ha llegado el momento de que construya algo.

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SPOOKY

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA veces tengo sueños como mares
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy, cuando me despierto de uno de ellos,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsé que he sobrevivido a otro naufragio.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAmalia Bautista

Ahora ya no leo novelas de amor.
Ahora me quedo mirando el faro
y las ciénagas que me petrifican.
Soy la mujer bilingüe que ha sobrevivido
a los sueños y a los naufragios.
Por eso bebo cócteles sin parar
y cuando acabo, canto.
Canto, como Ofelia, para que me amen.
Canto en las fiestas, antes de ahogarme.
Canto porque, a pesar de todo, aún tengo miedo.

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Casas Agustí, Raquel. La mujer bilingüe (Trad. Alberto Tesán y Raquel Casas). Madrid; Bartleby editores, 2021.

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LITURGIA DE LA HEREDAD

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LOS DÍAS MALOS

Hay días que no piso la tierra
sino el latente vacío de la vida:
médula calcinada. Nada son
—vaho fugaz en el espejo—
si al arrimo de la noche
me aguarda el sol de tu sonrisa,
la belleza sin tacha de tu rostro.

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ESTAR EN PAZ

Todo es olvido pronto y a deshora.
Nadie ha sabido nunca lo que los niños callan.
Eres tú la que guía mmi torpeza de adulto
por las amables sendas de la claridad
y la alegría, es tu voz y tu seña la que ríe
en mis labios, es tu mano en mi mano
el último retazo de belleza que enaltece
mi declive y me conduce, por pacíficas
llanuras, a la espuma de la consolación,
a la sabia quietud
de lo que empieza, leal, a concluir,
y no se alarma: espera sin argucias
el tañido final, el eco breve
del último silencio.

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PARA LLEGAR A VIEJO

Los años han pasado. No cabe ya aducir
que todo fue un engaño, que no tuviera tiempo
de pasar la página para hallar el consuelo
del trabajo bien hecho. De nada me lamento,
puesto que sigo solo frente al papel en blanco,
como quise en el sueño. Atribuye a los dioses
la gracia del fracaso. Queda mi huella,
ahora que lo pienso, si la muerte es propicia,
en tu manera sobria
de mirar estos libros, la manta
arrebujada en el respaldo de la silla,
la caja de los lápices. Debo hacer el esfuerzo
de dotar a cada cosa de un rincón vitalicio
para afrontar la ausencia, predisponer
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel cuerpo
al último designio, recibir de la vida
el contagio de la decrepitud, esa droga
sedante además de letal, en austero silencio,
con mesura, sin dar pasos en falso, en fin,
con indolente dignidad.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLo haré
de buen talante, sin reproches,
como un terco artesano que labra su plegaria
de cartones, como un dios jubilado
que baraja el polvo de sus dogmas en el sótano
del templo, como un enfermo dócil
vagamente incurable,
si vienes a pedirme, cuando te venga
en gana, la suave tolerancia de escuchar
(tal vez un poco ido, no lo tengas en cuenta)
el desbordamiento de tus ilusiones,
el fervor impaciente de unas palabras
que te parecen inmortales. Que lo son
en tus labios. Seguramente como lo fueron
siempre, siempre,
las primeras palabras.

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LA DUERMEVELA

No sé si te imagino o sólo te recuerdo
como tú me enseñaste,
echada en el silencio con los ojos abiertos,
en aparente dejadez sobre el desorden
de la sábana
pero en el fondo en actitud de acecho,
abierta a la pasión del aire que libere,
una vez más, el anhelo de tu inteligencia.

Como una víbora feliz en la intimidad
de su guarida, enroscada en ti misma
y soñolienta,
vigilas sin tregua la mudez engañosa
de los muebles, la dosis de carcoma
que acarrean las horas. Te cabe la sospecha
de que la vida miente, o se desdice,
cuando se muestra avara. Tú la miras
con perseverancia, segura de que bulle,
bajo el hábito del fingimiento,
bajo la hez del tedio, una presencia
vacilante,
xxxxxxxxxuna hendidura: la limpia estela
de lo que está todavía por cumplirse.

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Buxán, Alfredo. Las palabras perdidas (Poesía 1989-2008). Madrid; Bartleby editores, 2011.

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CUATRO POEMAS DE ‘LOS DIOSES BALBUCIENTES’

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LOS DIOSES BALBUCIENTES

xxxxxI

Se apaga, envejecido,
el párpado de un dios
que en otro tiempo derrochaba ira.

Se arrepiente,
mendigo de sí mismo,
del antiguo vigor de su soberbia.

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xxxxxV

La génesis del mundo es una cueva
donde llueve el silencio:
el humo de los bosques es ceniza,
los pájaros se arrastran por el fango,
las noches se apoderan de la vida.
La horadan. Nos la devuelven ciega.

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xxxxxVI

No hay una dulce mano
que nos reparta el pan
en la tarde del sábado.

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xxxxxVII

Fue una larga enfermedad,
un fuego que colmaba la vida de los hombres
y mermaba su gozo: una llama incorpórea,
el balbuceo lento de unos dioses cansados.

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Buxán, Alfredo. Las palabras perdidas (Poesía 1989-2008). Madrid; Bartleby editores, 2011.

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LEGADO DE TERNURA PARA UN CANTAR DE CIEGO

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HUELLA INICIAL

¿Seré eternamente el pávido muchacho
que cubría sus pies, su sed, su cuerpo
todo, con aquellas algas ocres
de la orilla, enfangado (como el musgo
en la piedra) de penumbra fatal
y atardecida,
un poco triste ya por la ausencia
de lo que entonces quise palabras verdaderas,
arena ávida de poseer la piel escurridiza
de aquellas mustias niñas
que no he reconocido muchos años después,
ya casi lobo famélico y huraño?

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DEL FUEGO EFÍMERO

Aquel breve poema de juventud,
¿qué amargo trago de alquitrán
lo sepultó a la orilla del agua,
en la honda ensenada
de los años perdidos?
Son otros ojos ya los que memoran
el amor que lo produjo, difusos
los límites que lo trasladan hoy
a tu recuerdo. Te cuesta pronunciar
un solo verso de aquel tiempo
angosto y derruido, aquel feraz incendio
que vagamente suena en tus adentros.
No dudas, sin embargo, que fue una tarde hermosa
entre mil de tristeza. Amabas el fuego
de la vida con un fervor absorto
y solitario…

xxxxxxxxxxxxSon otros ojos cansados ya,
xxxxxxxxxxxxy están cansados.

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Todo lo que es fue desde el principio.

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SÁBADO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Florentino González

Me he sentado frente al silencio
del atardecer —donde no llega
el granizo de la modernidad—
a indagar en el sentido de la vida,
a contemplar la belleza
de las piernas que pasan, distraídas,
por mi puerta, ajenas al alboroto que levantan.
Como si fueran pájaros que emigran.

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ESPEJISMO

Quizá haya para mí un lugar al sol,
un cubil de soledad donde extender,
como mantel de olor, el fluir de la duda.
Una sola palabra, un ademán, un rito
que diluya el murmullo del pavor
que se acrece por dentro y disminuye
la fuerza de los músculos, la sangre
ya gastada por el severo tránsito
que nos conduce, ciegos, de la vida
a la muerte, de la nada
a la nada.

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Buxán, Alfredo. Las palabras perdidas (Poesía 1989-2008). Madrid; Bartleby editores, 2011.

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RECORDANDO A UNA DE ESAS CHICAS QUE NUNCA FUI

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PRECISAMENTE, VIOLETAS NO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPara el Rey de España

Solo marco
los días de soledad, en los que el tiempo pasa despacio
y me recuerda
a un rostro envejecido.
Me acuerdo de una chica con un ramo de violetas mojadas
en un pasado
que no sé si he vivido.
Y bajo esta lluvia
hay una huella que no se borra.
El Rey de España
me sigue,
invisible, desde luego,
pero no me hace llorar,
como tú,
M., el hombre que se ha marchado,
llevándose solamente la maceta con la cinta
y la cafetera francesa, una mesa antigua,
una bola de mármol,
un tintero viejo
y la ropa, que antes llenaba los colgadores.

Libros, sí,
también te has llevado muchos libros, pero mmi casa sigue llena
de ellos. Los libros son mi vida. Crecen en las alfombras,
en los rincones,
como violetas en primavera.

Yo también soy un libro
y tú te has llevado el ejemplar valioso, encuadernado a mano,
para enterrarlo, acaso, debajo de un montón
de elegantes volúmenes de poesía moderna.
Pero mi casa continúa llena de libros,
manuscritos o infolios,
encuadernados y sin encuadernar,
y yo, el original que siempre está ahí,
con demasiados editores.

La palabra.
Vivo por la palabra.
Tú diste tu palabra
y ahora
la has retirado. ¿Será eso como que un libro deje de imprimirse?
¿Porque nadie lo compre?
Si pudiera condenarme al silencio,
lo haría.
Pero sin lengua
las violetas me crecerían en el suelo de la boca y solo
harían que me dejaras
por otras razones.

¿Y qué he perdido
al perderte?
Al Rey de España no,
porque me sigue a todas partes.
Un libro, quizá,
una idea.
La ilusión de que llegaran a amarme
como yo he amado.
¿O acaso ese amor es algo más
que un conejo al que los gatos han dado caza, destrozado y abandonado
en la terraza de atrás?

Solo marco
los días de soledad, escribiendo desde un silencio
que alguien que no se llamaba Beethoven
me metió en la cabeza.
Me crecen violetas alrededor de los labios. Mojadas
por la lluvia de primavera.
Su azul me recuerda
lo bellas
que pueden ser
las cosas que están solas.

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PASEANDODE MAÑANA POR LA PLAYA DE LAGUNA
CON UN HOMBRE QUE TIENE UN DIENTE DE ORO

Corretean las lavanderas
xxcon patitas como pistones que imitan la marea,
xxxxy nosotros bajamos, por acantilados florecidos, del mirador donde hay
xxxxxxun telescopio para avistar ballenas, y dejamos atrás una terraza vacía que
xxxxxxxxsiempre he sentido que debería ser mía.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSi lo fuera
(mía),
xxxxxxxxxxxxxxxxxme estiraría
xxxxxxxtras las cristaleras,
xxxxxxxme tomaría, por la mañana, una taza de darjeeling,
xxxxxxxy contemplaría los inevitables movimientos del Pacífico,
mientras tú estarías pescando en las montañas,
o durmiendo rodeado por una manada de antílopes en el desierto,
y yo, míticamente, andando, como me imagino todas las mañanas,
por esta playa con alguien que no es
el Rey de España,
con alguien que conozco, y que me ama, pero que
no puede estar conmigo.

Me entristece pensar en andar sola,
pero se me hace increíble despertarme en brazos de un príncipe.
Solo deberíamos despertarnos
en los brazos de alguien con quien se hubiesen pasado
cuarenta años
o que, al menos, fuese a quedarse cuarenta años
y no hubiera de morir.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxPero la muerte nunca
nos ha
separado.
Ni a mí
ni a ninguno de los hombres en cuyos brazos me he despertado.

Oh, Amor, Amor,
eres mítico
como mi Rey de España.

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RECUERDO A UNA DE ESAS CHICAS QUE NUNCA FUI

Todas las noches
trabajo hasta tarde:
friego platos
o cocino para el día siguiente,
limpio el suelo
o arreglo armarios,
y espero a que llames a la puerta, a medianoche.
Por fin, me voy a la cama,
sola,
y me tapo con la manta amarilla.

Como el sol,
me destroza las muñecas
y me cepilla los tobillos.

El Rey de España
asoma por entre
las capuchinas
de la jardinera de la ventana.
O a lo mejor intuyo
que está cerca
del olor acre de las esponjosas flores, naranjas
y amarillas.

No eres tú,
desde luego.
Su diente de oro lo distingue
de mis demás
amantes.

Quizá nunca más
vuelvas
a llamar a la puerta a medianoche.
Los rubios apuestos
que admiro y anhelo
llaman una vez
y luego vuelven con sus
novias de bronce.

Esta tarde,
en el bar,
he visto que la mano delgada de una chica muy guapa,
que estaba en la mesa de al lado,
te acariciaba la pantorrilla.
Yo también
quería tocarte
las piernas, largas y considerables.
Pero las capuchinas que me crecían
en las estrechas articulaciones de las rodillas emanaron
entonces aquel aroma suyo, amarillo, naranja, amargo,
fuerte,

y me sentí cubierta de flores.
Me eché a reír,
hablé alto;
esperaba ver entrar
por la puerta
a mi celoso e invisible amante,
el Rey de España.
Yo misma me asusté de mi
parloteo compulsivo:
te deseaba,
te deseaba,
te deseaba
a ti.
Y vi que otra mano se movía
por tu pantorrilla
con mucha familiaridad.

Todas las noches
trabajo hasta tarde.
Me quedo leyendo
o a veces escribiendo,
y espero a que llames a la puerta, a medianoche.
Pero cuando la llamada no llega,
apago las luces.
Las capuchinas se encogen de hombros
—hombros inquietos, como dólares de plata—
y las flores esponjosas, amarillas y
naranjas, llenan
mi noche
con su fragancia de ensalada.

Me queda, 
gracias a dios,
me queda
el amante fiel,
cuyo diente de oro refulge como las flores.
El Rey de España.
Y me ama;
tú no.
Nadie me ha amado nunca como él.
Siempre está aquí,
a la espera, fiel,
más apuesto que los rubios más apuestos con sus velámenes de lino.
El Rey de España,
a quien conocí en una playa de California,
cuando alguien oscuro
se estaba sacando un clavo del pie
y otro corría en una pista con estrellas de mar.

Todas las noches
trabajo hasta tarde,
y espero a que llames a la puerta, a medianoche.
Y aunque sé que no volverás nunca,
no apago las luces ni
abro la puerta,
ni siquiera al Rey de España,
hasta que sé que es demasiado tarde
y que estás en casa durmiendo
con una de esas jóvenes
y guapas
chicas
de bronce,
una de esas chicas
que me recuerdan
lo que nunca 
he sido.

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Wakoski, Diane. Esperando al Rey de España (Trad. Eduardo Moga). Madrid; Bartleby editores, 2022.

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LA MUJER BILINGÜE

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LULU ON THE BRIDGE

Esta noche
he vuelto a escucharla.
Es la melodía que
me acompaña cuando estoy
completamente borracha.
Y ahora, ya despierta,
me encuentro tan sola
sobre el puente de hierro,
muy arreglada,
con la falda azul
y los zapatos cansados.
Pero ya no soy pobre.
Tengo la ciudad,
el sol en la cara,
los ojos llenos de fiesta
y las campanas
que me conducen
siempre a tu copa.

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LA MUJER BILINGÜE

Tiene una lengua para mí
y otra para su marido.
Lleva golondrinas salpicadas en los ojos
y da tres pasos atrás si descubre
el ombligo perfecto bajo mi pulgar.
A veces dice frases sin sentido:
las ventanas estornudan,
y siempre llora si bebe demasiado.
Pero yo la quiero así, contando las sombras
del techo en el centro de mi reino.
Así. Porque mi corazón coincide
con el tamaño exacto de su mano.

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CALCETINES

Fui al entierro de tu gato
en un bosque cercano. Allí
mis manos te midieron y luego
hicimos el amor con mucho placer.
Al acabar, miraste cómo me vestía
y no dijiste ni una palabra más.
Llevaba unos calcetines blancos
que te asquearon.
Si los hubieras descubierto antes
nunca hubiésemos follado.

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NEXUS 6

Tengo una costra de charol
en el pezón. Y ámbar brillante
si me miras el fondo de los ojos.
Yo quería ser faro.
O Dafne.
O árbol podado.
Y que me pidieras
que te dijese que te quiero.
Pero tengo los recuerdos implantados.

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DAISY BLONDE

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxTiene un poco de puta y niña virgen.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAlberto Tesán

La miro por la ventana.
Vuelve de la fiesta
con un mensaje de amor
escrito en un pósit.
A tientas se ha quitado
los vaqueros ajustados
que han quedado calientes
con el recuerdo del golpe
de una mano en el culo.
Es una de sus herramientas
para la ternura,
como la yema del dedo meñique
y el lóbulo de la oreja.
Ahora está sola en casa,
lleva sucia la camisa,
negro el maquillaje
y las piernas cansadas de bailar.
Pero sé que me llamará
una hora antes de que amanezca.
Me explicará los revolcones,
las interminables caladas,
la lenta ceremonia del vodka.
Y como siempre, antes de colgar
repetirá, susurrando,
que Walter no ha muerto.

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UNA SEÑORA VIEJA Y GORDA

Mi destino
es una señora vieja y gorda.
Yo quería que fuera
como un caballito de mar
o un pintalabios rojo de Bourjois.
Por eso, ahora que no tengo miedo,
tomo lentamente y descalza
la autopista del este.
No puedo tropezarme con ella.
Aún no estoy preparada.

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CANCIÓN DE AMOR

Odio a David Lynch,
la falda pantalón de los domingos,
los cambios de estación,
el primer día, el bochorno,
las botas de agua, los maillots,
los ventrílocuos y los héroes.
El color marrón, las uñas largas,
los Hollister, la piel marcada
por la goma de las bragas,
los hombres sin ruido
y las letras de tu nombre.

Hoy no haremos el amor.

Como una perra, aspiro el olor dorado
de tu cuerpo en todas las esquinas.

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LA ELEGIDA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNo puc dormir soleta, no.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxQuè em faré, lassa,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsi no mi es passa?
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCanción tradicional catalana

Malgastaré los años que me quedan
escribiéndote palabras ardientes
por sentirme la elegida.
Porque soy prisionera de tu cuerpo,
de esta carne salvaje,
del vello dulce de la axila,
de los pezones argollados
y de aquel primer beso suspendido,
mutilado antes de nacer
tan cerca
xxxxxxxxde los labios.

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HISTORIA DE AMOR PARALELA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxHere comes your man.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPixies

La primera vez bajo tu dominio
te acercaste con todos los miembros iluminados,
reverente, alcanzable, y yo con el corazón como una liebre
pegado, enraizado inevitablemente a tu alma.

Fue en aquel parque donde se arrastran las horas,
se secan los juncos y emergen hojas nuevas.
De repente éramos dos: mi cuerpo mudo, como un barco
navegó con instinto infatigable hacia tu dominio
donde por primera vez me hurgaste por dentro y
me abriste las puertas de una intensa historia de amor paralela.

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Casas Agustí, Raquel. La mujer bilingüe (Trad. Alberto Tesán y Raquel Casas). Madrid; Bartleby editores, 2021.

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POEMAS DE ‘DOS CIUDADES’, DE RAQUEL CASAS AGUSTÍ

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NITYA YANG

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNo tengo ninguna amada ni ninguna casa,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxni lugar alguno donde habitar.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxRainer Maria Rilke

Oscurece.
Tal vez me guste esta sensación,
la vida que empiezo,
el teatro kabuki,
las cabezas llenas de mariposas,
el azul eléctrico,
las luces intermitentes de los rascacielos,
la lluvia negra.
La ciudad puede salvarme.
Fingiré que no me importa,
que no echo de menos tu corazón perverso,
que no me da miedo la victoria.

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EL PROFESOR DE IKEBANA

El profesor de ikebana llega muy puntual.
Ya no es joven y me mira sin miedo en los ojos.
Abre el libro siempre por la misma página.
Le he dicho que soy una experta en la guerra
y que hoy no llevo bragas.
El profesor sujeta un jarrón brillante entre las manos.
Trabaja con rosas amarillas y rojas
mientras me explica el significado de las flores.
Lo escucho y espero con ansia que se detenga
porque cuando acabemos la clase
me acompañará con gesto solemne
a tatuarme la hoja de ginkgo en la ingle.

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INSOMNIO

De noche, desde el coche parado
miro la ciudad, el barrio de Shibuya
que me acoge como una flor salvaje.
Hoy paseo por última vez
con tu nombre en los labios,
el corazón podrido
y el uniforme roto.
Estoy bien aquí, pero
solo queda el invierno,
el viento todo el día
y un suicida lento en el Rainbow Bridge.
Abandono el coche en el puente
y vuelvo caminando a casa.
No puedo llegar tarde.
Tras el espejo
me espera Ofelia
con besos de plástico
y los ojos cansados de mirar.

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NOVIEMBRE

Yo soy mi enemigo,
así, sin metáforas.
No puedo enamorarme apasionadamente
y solo el alcohol me ilusiona,
así, sin remordimientos.
Todo viaja conmigo.
Reconozco estas calles y recuerdo
los días soleados, el ángulo de la foto,
las manos inmóviles sobre las frentes
formando tejados, el pubis depilado,
un anillo de oro encima del mapa.
Me sorprende de nuevo el frío de noviembre
silencioso como una antigua estación
donde los trenes nunca pasan.

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EN LA PLAYA

Como un cangrejo
vuelvo a la playa
sin cubo ni pala
ni barcos perseguidos por sirenas.
Hoy no hay calma
y me escuece la sal en los pezones
como un guantazo.
El viento se lleva la ropa tendida,
el polvo de los recuerdos, las pisadas.
Y poco a poco nos hace más viejos
y nos rasga la camisa.
Tal vez nos quedemos desiertos como la playa.
Sordos. Entonces gritaré tu nombre.

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Casas Agustí, Raquel. La mujer bilingüe (Trad. Alberto Tesán y Raquel Casas). Madrid; Bartleby editores, 2021.

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FÁBULA MATERIAL

septiembre 6, 2022 Deja un comentario

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Vaquita marina (Phocoena sinus)

Reino: Animalia.
Filo: Chordata.
Clase: Mammalia.
Orden: Artiodactyla.
Infraorden: Cetacea.
Parvorden: Odontoceti.
Familia: Phocoenidae.
Género: Phocoena.
Especie: P. Sinus.

La culpa tapa todas. Las grietas. Tapan. La culpa deja todo. Vivo. Lo deja entero. Reconciliarse es todo. El exterior. Todo. Hacia allí. La ruptura es. Movimiento no sellado que. No hay. Entrada. Hacia el lugar. Bloque cerrado en. Soledad gemela. Ciega. Esfuerzos para. Con. A través de. Evitar siempre. La desaparición. Cetáceo que duerme. Marsopa perdida. En. La interrogación. No. Ella no. Está perturbada. Ella ve en las tinieblas. El tiempo. Corrosivo y. Los granos de. Arena. Entonces. El Mesías golpea. Hace unos. 400 millones de. Años. Los primeros peces salieron de. El agua. Exploraron la superficie terrestre y. Dieron lugar a los primeros animales vertebrados con. Cuatro. Extremidades. Mundo nuevo. Nacimiento rasgado que. Destruido de la. Totalidad que. Sueñas. Anfi. Bios. Mami. Feros. Y a. Ves. El animal acaba manifestando. Cambios anatómicos y. Conductuales. Primeros tetrápodos a. Para. La tumba. El agua. El sonido. Azul. ¿Qué azul? El de. El agua azul. El escombro de. La sombra clavada en. El fondo. Pez andador. Registros fósiles en. Para. En el camino. El cuerpo y la. Sangre. A través del. Cuerpo que. Como pulsación anegada. Pulsación de vida. Pulsación de. Muerte. Morimos de agotamiento en. Vastas profundidades con. El. O. Cé. A. No. La noche. Marina. Allí. Las branquias se inclinan. Quebradas y. Devastadas. La voz salía. Como luz de una. Nueva boca.

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Pepinos de mar (Holothuroidea)

Dominio: Eukaryota.
Reino: Animalia.
Filo: Echinodermata.
Clase: Holothuroidea.

La niña que le cantaba a las branquias acaricia a un equinodermo. Ha perdido la vista y. El oído. Pero contiene dentro. Una figura. Que abre paso al no-escombro. A la existencia del otro. De lo otro. Qué piensas de. Los. Seres que no se pueden definir pero que. Nos tocan. ¿Son animales? Seres cardinales para la salud de los ecosistemas marinos. Limpian y regeneran el fondo. Cierran el ciclo energético de los. Ecosistemas. Y tú. Brindas propiedades medicinales. Caricias. Donde. Se les oye. Bramar. Rodar. Cabalgar. Paisaje de ojos. Vacíos de. En. Un gran espacio. Bloques grisáceos que entran en las. Profundidades de. Y forman un surco que penetra como cuerpo celeste al microscopio. Agujeros en el lecho marino que irradian la. Matriz desteñida. Como país. Limítrofe. Hacia abajo y hacia. Más abajo. En el reino de la mudez existe un movimiento sonoro. La niña lo sabe. Continúa. Acaricia. Entonces. El acto de trazar límites ha sido silenciado. Por ahora. La voz no es el yo. O. Es el yo. Es una melodía interior. Y descubres el sótano que yace entre las cuerdas vocales y el aire. Debajo de las rocas agua. Estancada. Variaciones del azul. Herir al blanco. Arrastre. El sol se convierte en agua negra. En el sueño la vida y la muerte encuentran la. Primera imagen. La frontera entre el ojo y el deseo.

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Delfín de Maui (Cephalorhynchus hectori)

Reino: Animalia.
Filo: Chordata.
Clase: Mammalia.
Subclase: Eutheria.
Orden: Artiodactyla.
Infraorden: Cetacea.
Parvorden: Odontoceti.
Familia: Delphinidae.
Género: Cephalorhynchus.
Especie: C. Hectori.

El delfín de cabeza blanca bucea hacia la estación subterránea. Porque ella es. Un cetáceo. Vive en aguas poco profundas. Penetra en el agua negra como amanecer que atraviesa lo vivo. Las almas pesadas se hunden. Van a parar. Al fondo. Pero ella. Es. La especie de delfín más pequeña. Se crea un conjunto de voces que. Pero. Ella no tiene voz. La voz es solo algo que deja pasar a veces. Duele. La voz se arrastra a través de criptas de asfixia. Sonidos. Una aproximación al lenguaje. Atormenta el. Cuerpo que. Dibuja el silencio en negativo. Tienes que seguir viviendo. Trae tu carne. Trae tu. Cerebro. Define un pez. Se cae aquí. No hay una realidad en la que recostarse. Sustancia. Arremolinándose ahí. Fuera. Me llamas. Esa soy yo. Nada de mí misma puede escapar de mí. La tiniebla no siempre lleva luz dentro de sí. Redes ilegales. Impulsadas por el viento y las corrientes marinas capturan a su paso a. Los. Mamíferos marinos. Peces. Tortugas. Y de repente ha soñado una sociedad. De repente la palabra no es suficiente. De repente ensalza el agua que llora. De repente construye una ciudad para olvidarla. De repente se ve sentada en una extraña piedra. De repente el agua crece. Y cada día. Crece y crece más.

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Anguila europea (Anguilla anguilla)

Reino: Animalia.
Filo: Chordata.
Clase: Actinopterygii.
Subclase: Neopterygii.
Infraclase: Teleostei.
Superorden: Elopomorpha.
Orden: Anguilliformes.
Suborden: Anguilloidei.
Familia: Anguillidae.
Género: Anguilla.
Especie: A. Anguilla.

Hacer como si la muerte no fuera un sopor. Hacer como si. Alguien no contemplase desde la ventana. Como si. Pensases en la casa que está en el camino a casa. Hacer como. Sí. El mar. Hacer que el delirio y el movimiento creen. Su propio mundo. Coser la muerte para repetir la vida. Resbaladiza. Suave como. Su ciclo vital lo pasa parte en agua dulce y parte en mar adentro. Se funden sus roles para. Impedir la. Entrada al vacío. Reducir las vidas a los. Detalles. Se una y. Otra. Encontrar la inercia y perder la inclinación. Lugares donde esperar. Esperar para vivir. Esperar en barracones. Esperar en hospitales. Esperar en geriátricos. Esperar en escuelas. Esperar en cárceles. En el fondo del. Agua azul. Verdosa. Así relativizas. Una sociedad marina puede ser. Estar. Petrificada. Dura como piedra. Pero tú quieres. Construir una blanda como el cuerpo. La mayor parte de tus células dirigen tu vida como si. Tú. No estuvieses presente.

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Ballena gris (Eschrichtius robustus)

Reino: Animalia.
Filo: Chordata.
Clase: Mammalia.
Subclase: Eutheria.
Orden: Artiodactyla.
Parvorden: Mysticeti.
Familia: Eschrictiidae.
Género: Eschrichtius.
Especie: E. Robustus.

El viento ruge. Sale de tu boca. De tus. Hay agujeros. Solo habitas la zona norte del. O. Cé. A. no. Pacífico. 12 meses de. Gestación. Soy el error fatal. De ¿Madre? El corazón golpea el interior del. Cuerpo deshilachado. Las prospecciones petroleras. El sonar de alta frecuencia afecta. Marea. Población diminuta. Y. Alguien. ¿Tú? Se marchó con mis zapatos. Robaste el silencio. El ruido. De pasos nuevos. Y así. Golpeas contra las paredes de la. Memoria. La distancia se acorta. Arrastrando los ojos el. Tiempo se desliza como. Atraviesa. A través de los siglos. Merodea sola. A través de un yo. A través de un tú. Si me veis no. Pronunciéis mi nombre. Dices. Susurras. Antes los ojos de Madre las. Palabras se. Vuelven y. Patinan. No hay que buscar a Madre. Buscas a. Madre en el molde de Madre. Tallada con mimo. La respuesta a la pregunta. ¿Dónde? Incluso dormida acompañas al. Mar. Acurrucada. A mi lado la. Sombra duerme. Tu ausencia empezó antes. Incluso de. Tu partida. Servir agua que embriaga en. La habitación marina. Con mi aliento. Nadas. Buceas. Te rozas. Nos rozamos. Buscando. Todos los comienzos.

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Tortuga laúd (Dermochelys coriacea)

Reino: Animalia.
Filo: Chordata.
Clase: Sauropsida.
Orden: Testudines.
Suborden: Cryptodira.
Familia: Dermochelyidae.
Género: Dermochelys.
Especie: D. coriacea.

Desde siempre. Permaneces quieta con. Miedo a andar. Sobre líneas dibujadas. Palabras que no. Se pueden pronunciar. No digerir. Escupir como. Alimento podrido. Desgarrar con la. Crueldad de una alimaña. Y que. A veces. Juega con el color del agua. No estaba acaso escrito. No estaba acaso soñado. Las bolsas de plástico se confunden con. Medusas y. Forman parte de tu alimentación. Las ingieres y te provocan la. ¿Muerte? Tu muerte será una. Muerte que subsista. Que arraigue en. El Pacífico oriental. Ofreces a los. Lugares que visitas. Cartografía. Mercado negro. En cada piedra una casa. Tus sonidos tus. Palabras. Están acostumbradas a la. Guerra. Concentración de palabras anémicas. No busques el camino. Vas. Y vienes. Andas como esclava. Muletas que se. Repiten. Inspeccionar la escritura con. ¡Comed! Es mi cuerpo. Huellas dactilares con laberintos de. Murciélagos. Palabras inarticuladas siguen habitando en. Cada una de las lenguas. El universo se vuelve. Impertinente y. Sustituye a tus. Antepasados. Confisca sus pasos. Cierra todas las puertas. Detrás de ti. Se arremolinan las rapaces sometidas. Por su pelaje a. La invisibilidad del viento.

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Callejón, Begoña. Fábula material. Madrid; Bartleby editores, 2022.

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DESDOBLAMENT / DESDOBLAMIENTO

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LUNAR

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxFalacia patética sobre Giacometti

La cara blanca y el poliedro
incoloro en recíprocos reflejos
rivalizando a ver quién de los dos
es más incomprensible mutuamente.
En el dolor antiguo el nuevo se supera
y vengativo se refugia
tanto de él mismo como de aquel odio
que entonces lo arrastró
a la infelicidad, que ahora, burlona
se venga en forma
de indestructible ofrecimiento.
Uno contra el otro no;
ambos a devorarte.
Entre el incendio y el acantilado
escoge, idiota sin defensa,
amo de ti mismo y de tu infortunio.

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MORTALES DELICIAS

Los esforzados fisiólogos del XVIII
se afanaban con mucho interés
por las sensaciones de los decapitados,
si la consciencia y el dolor
los registraba la cabeza
aún con sangre y nervio en el cerebro,
o el cuerpo dotado de la capacidad
de algún que otro pataleo
de inercia, quién sabe de qué impulso,
o si quedaban repartidas
constancias de pulsiones
en cuáles partes y en qué proporciones.
Al final, la memoria,
si se disuelve, dónde va a parar.

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VISIÓN INVISIBLE

Adormido y despierto
en un muy largo instante del crepúsculo,
que no va ni hacia el día ni a la noche,
en un cierto rellano del tiempo sin salida
ni pasado que valga o en reflujo
a futuro ninguno, no preso del deseo
ni deudor de un recuerdo, sin color
al fondo del mirar, al mismo tiempo en todo,
con los ojos cerrados y viendo un mismo espacio,
y cegado del todo con los ojos abiertos.

En el marco apoyada, en la ventana,
inmóvil y de espalda esa mujer
que si ahora se vuelve
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿en qué pozo nos deja ya el ahora?
Pero ¿y si no lo hace? No va a moverse solo ella,
sin soles, sin mares, sin recuerdos,
sin esperanzas, podrá hacer girar
todo este azul sistema planetario.

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SKYLINE

La gran ciudad de lejos
muestra en el centro torres muy vulgares
excepto la más alta, rematada
con un detalle extraño de aguzadas agujas
que parecen antiguas
o hasta incluso quirúrgicas
cuando vas acercándote.

Y no, es modernísimo
cuando lo ves más cerca.
No te acostumbras por más que lo veas.
Más bien diabólico te acaba
pareciendo.

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FAVORABLE RENDICIÓN

Si permites que se estropee
tanta felicidad
piensa que has de pagarlo
con poemas aciagos.
Viejo que ahora habrás de permitir
ser tan bien corrompido,
abandónate a la respiración,
y del león olvídate
y acógete al ratón
benigno de ti mismo
y de una puta vez.

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NOCTURNO

La noche ha rescatado aquel viejo silencio
que había aniquilado el tiempo.

Y tanto tiempo sin la Vía Láctea
que ahora casi no la reconozco.

¿Y qué más? ¿Eso es todo? Ay, nostalgias
vestigios del engaño enamorado.

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ACIDEZ

No es el frío alumbrante y mineral
del invierno, es el frío de las sombras
del verano, casetas de piscina, el nudo
frío de los aviones, la húmeda corriente
del aire de las terrazas,
miradores de noche, de los charcos nocturnos,
del primer sol al fin de la jarana,
el excitante frío sensual de las promesas
reiteradas, cumplidas, incumplidas…

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RIVER

Pero el río ya no es aquel rincón
verde y hondo que muestran las imágenes.
Ya no hay arboledas en donde los enigmas
todos trazan volúmenes y signos
para extenderse.
Ha sido dragado, y hoy es más bien un canal
segando un erial habitado de vacas,
no de aguas cristalinas sino de lodo y fiemo.
Pero tú te has bañado y has salido
del pesar renacida, reconstruida,
del gran áureo recuerdo, otra vez nueva.

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EL MENSAJERO

La corriente
inesperadamente fuerte,
el infierno, un instante
recuperado en ti. Un fugaz
mensaje. Para el conocimiento
o el amor, tú decides.

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EL DOBLADO

Que el consecuente efecto de desdoblarse uno
no es multiplicarte por dos sino más bien
dividirte por mil se te descubre
cuando lo has hecho tantas veces
que no hay remedio ya. Querer ser todos
otorga el premio de no ser ninguno,
y no es un castigo, es adquirir
un grave y divertido conocer.

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EL DOBLEGADO

El yo que desde aquí se imagina que os habla
cuando tenía trece se dio cuenta
de que existir es un engaño.
Por quién urdido, o qué, poco cambia la cosa.
Leer a los poetas y filósofos,
ya pasados los años le ha ido dando argumentos
para hacer aceptable, incluso entretenido,
esa larga labor de irse desguazando
—y qué había ahí para ser conservado
más que un golem creado por un prójimo—,
de irse pieza a pieza
igual que un árbol se deshoja
en la otoñada sin que el unicornio
presente alternativa al cuervo. Una
nada esponja, con cura gestionada
por la metódica tristeza
de quien solo se ama para alejarse dentro.

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MATADERO

Por la mitad abiertos
sabréis que el corazón
no es más que un estropajo,
e incluso una metáfora,
que recoge más mierda
que la mejor bayeta.
¿Es un latido? No.
La víscera simbólica,
y bien estrangulados
padres, hijos y amores
poco a poco se vuelve
una gran carcajada.
No seamos tan hipócritas.
Lo sabíamos todos.

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FINAL

Un yermo inmenso apenas encorvado
sin cielo, sin rumores ni ruidos.
En un extremo, un árbol solitario.
Al otro, aunque del borde separado,
un coche sin cristales, ruedas,
tan solo un esqueleto despeñado,
en su mitad hundido, y medio elevado,
liberado del tiempo, en equilibrio,
y, sin embargo, firme testimonio
de cómo en su aventura
puede el objeto haberse ido a morir
en un lugar como este no lugar.

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CONTINUACIÓN DEL ALBA

Y yo como el vampiro
huyo de la primera
tan leve claridad
rosada hacia mi cueva
de oscuridad ganada.
Visitante piadosa
te prometa la Muerte
su cruel sabiduría,
pero los herederos
van a creérselo todo.

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ALBA INVERSA

El peregrino ha tropezado
con una duda, la que duda
de no ser una duda. ¿Y qué, si no?
La falsa rectitud del horizonte,
el tiempo con sus juegos malabares.
Habiendo huido de los sueños llega
la hora de volver y de quedarse
ahí para siempre.

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TODAS SON UNA

Solo un instante basta
para alcanzar la muerte.

Atronador silencio,
la conmoción del alba
viene de la anterior,
trepa en la próxima
y entremedio no hay nada.
De albas solo hay una,
asesina de sueños,
chapucera de muertos,
segadora de estrellas,
efímera, continua,
hipnótica enemiga,
incandescente hielo
del esplendor de ser
tú mismo oscuramente.

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RARA ESPECIE

No son ramas ni nubes,
es el trazo del espacio
recortado entremedio,
las figuras de mapas
representando países
de sueños y delirios,
mucho más existentes.
La vía de los poetas,
tradiciones de sangre,
fallecer sin sorpresa
con la mirada lejos,
señores del azar
y de lo inesperado,
deseando elegir
lo que para los otros
se adjudica de oficio.

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RECUENTO

Ya se acerca la muerte y todavía
tú no estás listo. Y además no sabes
si lo estarás mañana u otro día,
no sabes lo que dejas y no sabes
que irte sin llevar contigo nada
no es solo una evidencia
sino que puede acabar siendo burla
de todo lo que haces,
de todo aquello que has creído que haces,
y que no es nada, que es tan solo burla
de la ridícula ilusión
de estar en este mundo, en una vida.

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MOTUS IN FINE VELOCIOR

Como aventuras eran las noticias,
las lejanías tan estimulantes.
Mas las noticias crecen y se acercan,
poco a poco no son tan divertidas,
ya no hace tanta gracia ser tú mismo
el primer actor del espectáculo.
Y no se necesita ni voluntad siquiera
para aceptar el hecho
de que el más grande oscuro ya se acerca,
que listo estás para morir.

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de Palol, Miquel. Desdoblament. Desdoblamiento (Trad. Isabel Pérez Montalbán y Francisco Fortuny). Madrid; Bartleby editores, 2021.

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BALADAS DEL ALBA BALA

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III

Saldrá el sol
y será demasiado tarde
porque habrá pasado ya
el cuarto de hora secante
que enjugará la tinta
y copiará la palabra del revés
y para leerla
habrá que echarse boca arriba

a menos que no se tenga un cuerpo
duro frío y bruñido
contra un alma de azogue

saldrá el sol
y será demasiado tarde
porque la luna ya se habrá fundido
como un helado de nata en esa mano
del asesino que habrá ya blanqueado
el escenario la cruz y los sepulcros

saldrá el sol
y será demasiado tarde
porque su heraldo pálido
lo habrá pasado ya a cuchillo
y en todo el horizonte chorreando
se habrán perdido ya sus huellas dactilares

y el inspector y el juez dormidos.

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IV

Antes de que se extiendan los dedos rosados de la aurora
y después de viajar por las cuencas de Homero
hay cada día una cruda paciente hiriente hora
en que un Zeus fulmina a un Prometeo.

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V

Antes de rayar el alba
el hombre era un animal.
Y al rayarle el albabala
se convierte en mineral:

Sus sueños son ya cristales,
sus nervios se han hecho cables
y entre sus huesos sillares
fragua el cemento de sangre.

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VI

Del cartucho de la noche
sale disparada el alba.

Del impacto de la bala
nace una hojita morada,
de la hojita una gran zarza
y de la zarza una rosa
que enciende el día y lo apaga.

Meter y sacar la rosa
no es cosa del alba bala:
es lanzarse en el vacío
de una campana neumática
(sin gravedad ni parábola),
llegar al frío absoluto
de una corriente instantánea,
proyectarse en plenilunios
de recién vaciadas caras,
pasar de líquido a sólido
al tacto de una antifragua
que pone el cuerpo negruzco
y deja blancuzca el alma.

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XV

Ya llegan los tanques del alba
poniendo el pánico de una era mesozoica,
seca, en nuestra autoridad noctámbula.

Ya llegan los dinosaurios de porcelana
que amordazamos con el sueño;
ya llegan, ya, a aplastar nuestra victoria
hecha de sombras y sigilos,
de trampas y emboscadas.

Ya llegan los polifemos curados
por el oculista de la blanca bata
a vengar nuestra gesta de mochuelos;

ya llegan los goliates reparados
por el cirujano de bolas de billar
a hacernos tragar la honda y el arpa.

Ya llegan, ya llegan
los tanques del alba
a arrasar nuestro fuerte
y borrarlo del mapa.

Ni la lápida ha respetado:
todo se lo ha tragado la luz ametralladora.

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XX

La muerte del alba no lleva guadaña.
La muerte del alba lleva guante blanco,
de un blanco sufriente, hidrópico de sangre.

La muerte del alba no mata en la cama:
se arroja a la cara y mata en descampado
con testigos falsos y armas de arcángel.

¿Por qué es luz de cita, el alba, de los duelos?
¿Por qué necesita, el alba, herir de muerte?
¿Por qué el alba vuelve a Fausto criminal?

¿Fue un fototropismo de los caballeros?
¿Es la hora en que deja Dios de ser más fuerte?
¿O es la hora taliónica del fallo mortal?

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COLOFÓN DE COLOFONES

xxxxxIII

¡Que no, que no, que voto por el Uno!
Dos brazos y dos piernas, sí,
pero un solo cerebro;
dos vías: de arterias y de venas;
pero un corazón solo. Y es que
SIN UNIDAD NO HAY UNIVERSO.

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Carrasquer, Francisco. Baladas del alba bala. Madrid; Bartleby editores, 2001.

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ESCUDRIÑÁNDOME BAJO EL AGUA MUDA

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QUIRÓFANO

Y el bisturí corta el pecho, los ojos se ponen en blanco.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSale sangre de la boca,
de la lengua mordida, el rostro
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxse cubre de lágrimas y enrojece. La otra mano,
un puño al borde de la plataforma. El cuerpo atado
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxhabla.

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xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

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Está nevando, una nieve
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomo diminutos sedantes por todo el jardín,
nieve como dientes de bebé, ¡pero en tal cantidad! «Menudo tiempo»,
dice una maestra en el patio, moviendo las manos para llamar la atención de los niños.
«¡Nunca había visto
xxxxxxxxxxxxxxxxxxun tiempo así!». Nieve en los columpios, en las barras de mono,
cubriendo las astillas de madera. Escucha…

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xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

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El cuerpo en la plataforma dice: «No sé. No sé, no sé».

Cierra los ojos. Una incisión. Y otra.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxBajo las correas de tela
suspira y sacude la cabeza mientras la nieve se acumula en el alféizar,
azota la ventana,
xxxxxxxxxxxxxxxel vidrio decorado con un laberinto
de mentiras. No, puntillas. Hielo. El cuerpo quiere levantarse, pero no puede

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xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

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y, mientras, los niños en el patio quieren revolcarse en la nieve,
lanzarla al aire para que les caiga encima,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxles encanezca el pelo.
Las maestras ríen porque «es noviembre y ya está aquí»,
cae y cae, un silencio con buen aislante.

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xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

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El doctor dice: «Observe», y la incisión sonríe, con la boca abierta. «Hemostato,
hemostato», con la mano extendida. «Compresa»,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxvierte agua en el pecho
para limpiarlo. Los ojos, en blanco,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxse funden con el clima níveo del cráneo,
el paciente ya sin sentido, soñando, el paciente en otro tiempo,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxotro lugar,
jugando con la nieve…

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xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

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xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJuega con la nieve,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxentre los niños,
que lo tiran al suelo y lo entierran…

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EL NARCISO INCLINADO DE CARAVAGGIO

Entonces me acerqué hasta la orilla
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpara ver el barco malogrado en el bajío.
Inclinado al sol sobre la quilla podrida, los tablones superiores
blancos por la brisa marina,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel trinquete quebrado donde el viento
desamarrado la vela, el pantoque anegado y pudriéndose

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xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

donde mi compadre el contramaestre flotaba con su equipo.
Estos años he sido

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xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

amigo tan solo de las aves y las cosas que excavan en la arena:
la fragata, el cangrejo seminal,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxuna especie de cormorán que nunca había visto
y que bauticé como ave de sangre por su mata de pelo rojo en el cráneo.
El contramaestre…

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xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

xxxxxxxxxxxxxxxxxse giró en la salmuera del gran vientre del navío
donde un día se había zambullido a por un cabo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy un pie se le enredó
impidiéndole emerger. Le echaba tanto de menos…
a mi amigo… la piel le colgaba alrededor de los huesos.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPor la noche

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xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

arreciaban el viento y la lluvia: cada mañana quedaba menos barco.
Pronto, bien lo sabía, ya no estaría solo:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxun tormentoso oleaje
sacudiría la quilla, la desencajaría de la arena, la estrellaría contra las rocas
y, así, liberaría al contramaestre

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xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpara que, a la deriva, llegase a la orilla,
los brazos y las piernas flácidos en el mar encrespado, la roja cabellera desplegada
como el loto alrededor del rostro dormido,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxlos ojos fijos bajo unos párpados de muñeca

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xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

—recaló suavemente en una ensenada, donde se hundió—,

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xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy allí, algún día,
como el Narciso inclinado de Caravaggio, arrodillado para lavarme las manos,
atisbaré su rostro atenuado e incierto
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxescudriñándome bajo el agua muda,
para que pueda llevármela al mío para beber.

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Prufer, Kevin. Himno nacional (Trad. Luis Ingelmo). Madrid; Ed. Bartleby, 2021.

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HIMNO NACIONAL

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APOCALIPSIS

Fue por entonces cuando la ciudad se sumió en el silencio.

Me dijiste No me hagas daño y yo te dije Si tuviera intención de herirte, ya
xxxxxxxxxxlo habría hecho.

Dejamos atrás una tienda decadente de escaparates brillantes como gemas.
xxxxxxxxxxUna puerta que el viento batía. Me dijiste Deja que me vaya.

Como en una película del apocalipsis, un jadeo de periódicos pasó volando
xxxxxxxxxxa nuestro lado.

No te haré daño, te dije.

Un coche yacía muerto en la calle. Miré en su interior, pero no había qué
xxxxxxxxxxcomer.

La luna creció como un imperio, después cayó como una bomba

entonces dije que era una noche perfecta para dar un paseo, que
xxxxxxxxxxencontraríamos comida en la ciudad moribunda para
xxxxxxxxxxcompartirla con los otros, hambrientos.

En esos días, los televisores ya no nos molestaban. Ni los helicópteros ni los
xxxxxxxxxxfocos.

La ciudad cayó como la luna en un océano una escena funesta y una
xxxxxxxxxxnoche la lluvia arrastró los cuerpos del cementerio.

Te voy a contar un cuento, dije, para que no llores más. Paseamos por la
xxxxxxxxxxcalle al oscurecer.

Te conté que los muertos flotaban como marineros en sus ataúdes, botes
xxxxxxxxxxsin amarras, felices en la tormenta de camino al mar.

A la mañana siguiente rebusqué anillos y gemelos por la tierra, pero no
xxxxxxxxxxencontré ninguno

y entonces vi sobre las ramas bajas de un árbol el cuerpo de una niña,
xxxxxxxxxxdescompuesto. La riada la habría arrastrado hasta allí.

Las cuencas de los ojos eran pequeñas cuevas para los pájaros.

Le toqué el cráneo, después le saqué un anillo de oro de un dedo muerto.
xxxxxxxxxxTú reías.

La ciudad era todo silencio y el anillo de la niña muerta me apretaba el
xxxxxxxxxxdedo. No te haré daño, te dije.

Junto a una farola rota sonreíste. Qué dientes tan afilados. Por entonces
xxxxxxxxxxteníamos un hambre insaciable.

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PARQUE INFANTIL

Es fácil olvidar que son mortales:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel chico que sube
la alta escalera del tobogán,

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

el niño entre los columpios, llorando para que su madre le atienda,
su rostro como un pétalo,

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy las nubes que los riegan para que crezcan,
y las madres que charlan en los largos bancos del parque:
flores que se mecen sobre sus tallos.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxHoy son solo recuerdos,
hierbajos agonizantes. En otoño, las hojas tosían y morían en los árboles.
A veces

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

xxxxxxxxximagino que se me ha otorgado cierto don. Vuelvo a ser un niño,
amnésico, de muñecas raquíticas,

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy Dios, que habita las altas hojas, Dios,
cuya cabeza coronan unas ramitas, cuyos dedos multiarticulados
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxrebuscan
arañando entre las vainas…

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

Como todo, las hojas mueren en las ramas

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

y el niño llora en el parque. Lo hará
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxhasta desaparecer.

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PÁJARO MORIBUNDO

El suelo seguía elevándose en su dirección:
floración en el jardín, una maraña

de tallos impetuosos y arriate.
El pájaro renqueaba al sobrevolar las tejas,

murió sobre el tejado
y, por el cuello de la chimenea,

cayó en la casa, donde yo, un niño, leía.
Quedó tendido en el hogar: suave montículo.

Más tarde estuve pensando en él,
miré por la ventana

y vi la nieve. Leí cómo, un invierno, unos soldados
dispusieron a los hijos del zar en un salón,

lejos de su casa, como para sacarles una foto,
y los fusilaron. Dibujaron un trino en la pared.

Mi hermano lloró durante la cena al enterarse
de que algún día iba a morir. Yo comía con desgana

y soñaba con ser un desconchado en la pared
o una mancha que nunca pudiera limpiarse.

Mi madre se lo llevó a su habitación.
El pájaro yacía inmóvil

en el hogar. Sus alas dibujaban
un arco en el hollín. Lo estuve observando

durante un buen rato, pero no quise tocarlo.

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Prufer, Kevin. Himno nacional (Trad. Luis Ingelmo). Madrid; Ed. Bartleby, 2021.

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DOS POEMAS DE KEVIN PRUFER

septiembre 26, 2021 Deja un comentario

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NO HAY PÚBLICO PARA LA POESÍA

Querían que dejase de dar tantas patadas:
los ojos les giraban en espiral, taladraban el sol en el cielo
y la luz brotaba como la sangre por un escape.
Se negaba a morir el chico que llevaban en el maletero.

Siguieron conduciendo y él abolló la tapa bien cerrada,
les insultó, aporreó el hueco de la rueda de repuesto
con una llave para llantas. El sol les inundaba
el cráneo, se encontraban medio enfermos

y el cuerpo del maletero les ignoraba. Cualquiera pensaría
que estaría abrasado de calor, que se habría desmayado
o tranquilizado, pero no. El chico del maletero
no paraba de dar golpes

hasta que el ruido se hizo insoportable pordiosbendito
y no les quedó otra que desviarse hacia una arboleda,
salir del coche, hacer autostop con alguien
que estuviera callado, alguien que supiera

escuchar sin interrumpir. Había sido un día caluroso.
La carretera hervía bajo un cielo sobrecalentado.
Pero incluso desde lejos seguían oyéndolo, al chico
en el maletero, su hueco llanto.

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PLEGARIA

Me encontrarás en una maleta. Me encontrarás en un coche.
Señor, enderézame las piernas. Señor, álzame para que vea.
La luna roja de invierno es la memoria de las velas,
el cielo como vidrieras de iglesia por las que el sol se asoma.
Señor, me hallarás en un coche abandonado. Desmayado en el maletero,
con la cabeza rodeada por pájaros y la boca llena de cristales.
Pájaros que vuelan a mi alrededor, Señor, y sangre en la barbilla.
¿Estoy feo así, con las manos atadas a ala espalda? ¿Con los ojos
bien cerrados? Tócame el rostro con la palma de la mano,
con esas manos tuyas, rugosas y ancestrales, que tanto trabajaron.
Un coche en medio de un campo donde crece alta la maleza,
con el maletero bien cerrado para que no entre aire. Desátame,
álzame hacia el cielo cristalino. Tus brazos como mazos…
No tengo palabras para describir cómo tendrás los brazos.

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Prufer, Kevin. Himno nacional (Trad. Luis Ingelmo). Madrid; Ed. Bartleby, 2021.

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SACRIFICIO

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xxxxx5

Centro .o .periferia. ¿Dónde .se .escancia .el .soplo? Todo
centímetro .vive .su .máxima .expresión y en la camilla la
amplitud es materia de reconquista. Centímetro uno. Esta
falange que ayer no emitía señal alguna…
Cada .aguja .un .centro. Agujas .que .hilvanan .para .que
recuerdes que ninguna red podrá sostenerte.
Disponibilidad .de .la .carne .hasta .dónde. .Frontera .que
reescribir hora a hora.
No es un estado, es una condición.
Estar enferma.
Puro centro, puro milímetro donde asentir lo humano.
También la felicidad de esta voz que acompaña.

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xxxxx14

He tenido que llegar hasta aquí para reírme del suicidio de
mis pestañas.

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xxxxx15

Habito en la circunscripción .del .miedo. No se puede pedir
más a esta suma de .átomos .desparramados: una aguja y
su desquite, otra llamada a la puerta, el ímpetu del médico
en su currículum.
Bastaría .con .retroceder .hasta .cuándo, llegar al dónde en
que .comenzó .todo .y .saltar, .serenamente, con la firmeza
del pájaro en extinción.

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xxxxx20

Dilato mis pupilas .para .volver .a .nacer, aunque .a .decir
verdad los niños recurren .a .sus .ojos cerrados porque no
abarcan tanto estímulo. Nacen con las yemas de los dedos
ya .labradas. ¿Las .huellas .iniciales .del .sacrificio? Nacen,
crecen, se .reproducen .y .los .pliegues .primeros .aran .el
cuerpo a golpe de gesticulación. Nacen y crecen y quizá se
reproducen .para .cardar .el .tedio, para .intuir .lo .lineal o
alambrada que trunca. Nacen, como todos, sin migas para
el retorno, cáncer que no supe.

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xxxxx30

El aislamiento y niños pseudoepilépticos con pantallas por
ojos. Pupila .cuadrada, .cerebro .romboide .que .suena .a
robot .infantil .como la de aquel anciano que va olvidando
la escritura. La generación de los selfi se relata a ritmo de
instantánea, construye su maldita biografía .porque quién
es .nadie .para .decirles .que .«no». .Presente .puro .para
narrar .que .están .comiendo xal xsol xen xun xchiringuito
cualquiera xo .que .este .cordero .lechal .está .divino. Las
comisuras del presente y .del .pasado .limadas en un «me
gusta» .porque .aquí .sólo .la .aprobación .de .los .demás.
Rehenes de una tecla. Distopía del viejo examen.

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xxxxx31

Llega la pieza de fruta. Es la esperada. Exactitud que poco
revela en este espacio de leyes casi granizo .y .mi .cuerpo,
como .una .esponja .de .corcho, extiende una sonrisa que
concibo xmía xporque xdicen xla xprocepción. .Bulto xque
reflexiona.
Depender es tener que dar las gracias permanentemente.

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xxxxx36

Como .reconocía .Pascal, quizá .la .única .manera que tenga
el xmar xde xconocer xla xmuerte xsea x.sentirnos x.en xél,
ahogándonos .sin .saberlo. ¿Ser .testimonio .del .transcurrir
ajeno .xacelera .xsu .xfin? x¿Entonces xlos xhospitales, xsus
anestesias, sus permanentes ceremonias de la confusión? El
marco .se .contamina .del .centro .y .la voz imperiosa en los
pasillos…

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xxxxx39

Agua lustral y mortífera. Bosque de gotas sosteniéndose a
cada .segundo: .cambio .climático. No asusta .el .final y sí
esta cantarina sordera, el sacrificio que .se .creyó liviano e
hizo del hombre su propio salvaje. Jibarizador del segundo
y .tercer .mundo, linfático .balancín .de .otoño. Quizá .sólo
el .cavernícola xsupo xde xla xsangre xpara xel .equilibrio,
tormenta .exacta .del «tienes-te-doy». Colmillo .ancho .de
garra .leve, .tuyo .será .al .final .todo. Falta .léxico, .faltan
letras… Y el mundo era sólo un tanatorio azul…

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xxxxx41

Sólo la idea de poder matarme me .ayuda .a .vivir. Charco
sin agua, luz .que .domina .la .posibilidad .del .ahogo. Luz
blanca que me ayudaste a coger aire y ahora estorbo para
ceder con .ligereza al final, casi .casi .resbalando, por esta
bilis inaudita y ancha sin paréntesis…

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xxxxx46

¿Ir .xdeshaciendo, .xrevocando .xel .xcuerpo .xen .xformas
geométricas, para así suspender el dolor? La rótula circular,
los dientes algo rectangulares, el cuadrado .de .la palma de
la mano y así hasta que Euclides .pudiera explicarnos como
un .mapamundi .sin .huecos. La .idea .me .divierte. ¿Hasta
dónde .llegaría .la .amputación? ¿Qué quedaría de mí .en la
cama del hospital? Sonrío. Las .sábanas .quedan .a un lado,
sobrantes, como todo mausoleo.

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xxxxx48

Cuando morir es una guerra en .la .que todos los bandos
están .de .acuerdo. Momento .azul .que .libera, síndrome
de Estocolmo que se convierte .en .verdad mineral o esta
plaza de rincones accesibles. Así se mitiga el dolor .en su
macabro .tráfico .de .días, así .la .esperanza en su rutina
absurda, .así .la .conciencia .en .su .irracional .comparsa.
Reconocer, entonces, que el minotauro acierta y devuelve
al mar sus muertos de carne galopante.

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Agudo, Marta. Sacrificio. Madrid; Bartleby editores, 2021.

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P.D. Échenle un vistazo a esta crítica que hizo Alberto García Teresa sobre ‘Sacrificio’.

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EN OCASIONES LOS PÁRPADOS

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SACRIFICIO

xxxxx42

He tenido que llegar hasta aquí para comprender que en
ocasiones los párpados no quieren cerrarse.

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Agudo, Marta. Sacrificio. Madrid; Bartleby editores, 2021.

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