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SACRIFICIO

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xxxxx5

Centro .o .periferia. ¿Dónde .se .escancia .el .soplo? Todo
centímetro .vive .su .máxima .expresión y en la camilla la
amplitud es materia de reconquista. Centímetro uno. Esta
falange que ayer no emitía señal alguna…
Cada .aguja .un .centro. Agujas .que .hilvanan .para .que
recuerdes que ninguna red podrá sostenerte.
Disponibilidad .de .la .carne .hasta .dónde. .Frontera .que
reescribir hora a hora.
No es un estado, es una condición.
Estar enferma.
Puro centro, puro milímetro donde asentir lo humano.
También la felicidad de esta voz que acompaña.

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xxxxx14

He tenido que llegar hasta aquí para reírme del suicidio de
mis pestañas.

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xxxxx15

Habito en la circunscripción .del .miedo. No se puede pedir
más a esta suma de .átomos .desparramados: una aguja y
su desquite, otra llamada a la puerta, el ímpetu del médico
en su currículum.
Bastaría .con .retroceder .hasta .cuándo, llegar al dónde en
que .comenzó .todo .y .saltar, .serenamente, con la firmeza
del pájaro en extinción.

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Dilato mis pupilas .para .volver .a .nacer, aunque .a .decir
verdad los niños recurren .a .sus .ojos cerrados porque no
abarcan tanto estímulo. Nacen con las yemas de los dedos
ya .labradas. ¿Las .huellas .iniciales .del .sacrificio? Nacen,
crecen, se .reproducen .y .los .pliegues .primeros .aran .el
cuerpo a golpe de gesticulación. Nacen y crecen y quizá se
reproducen .para .cardar .el .tedio, para .intuir .lo .lineal o
alambrada que trunca. Nacen, como todos, sin migas para
el retorno, cáncer que no supe.

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El aislamiento y niños pseudoepilépticos con pantallas por
ojos. Pupila .cuadrada, .cerebro .romboide .que .suena .a
robot .infantil .como la de aquel anciano que va olvidando
la escritura. La generación de los selfi se relata a ritmo de
instantánea, construye su maldita biografía .porque quién
es .nadie .para .decirles .que .«no». .Presente .puro .para
narrar .que .están .comiendo xal xsol xen xun xchiringuito
cualquiera xo .que .este .cordero .lechal .está .divino. Las
comisuras del presente y .del .pasado .limadas en un «me
gusta» .porque .aquí .sólo .la .aprobación .de .los .demás.
Rehenes de una tecla. Distopía del viejo examen.

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Llega la pieza de fruta. Es la esperada. Exactitud que poco
revela en este espacio de leyes casi granizo .y .mi .cuerpo,
como .una .esponja .de .corcho, extiende una sonrisa que
concibo xmía xporque xdicen xla xprocepción. .Bulto xque
reflexiona.
Depender es tener que dar las gracias permanentemente.

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Como .reconocía .Pascal, quizá .la .única .manera que tenga
el xmar xde xconocer xla xmuerte xsea x.sentirnos x.en xél,
ahogándonos .sin .saberlo. ¿Ser .testimonio .del .transcurrir
ajeno .xacelera .xsu .xfin? x¿Entonces xlos xhospitales, xsus
anestesias, sus permanentes ceremonias de la confusión? El
marco .se .contamina .del .centro .y .la voz imperiosa en los
pasillos…

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Agua lustral y mortífera. Bosque de gotas sosteniéndose a
cada .segundo: .cambio .climático. No asusta .el .final y sí
esta cantarina sordera, el sacrificio que .se .creyó liviano e
hizo del hombre su propio salvaje. Jibarizador del segundo
y .tercer .mundo, linfático .balancín .de .otoño. Quizá .sólo
el .cavernícola xsupo xde xla xsangre xpara xel .equilibrio,
tormenta .exacta .del «tienes-te-doy». Colmillo .ancho .de
garra .leve, .tuyo .será .al .final .todo. Falta .léxico, .faltan
letras… Y el mundo era sólo un tanatorio azul…

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Sólo la idea de poder matarme me .ayuda .a .vivir. Charco
sin agua, luz .que .domina .la .posibilidad .del .ahogo. Luz
blanca que me ayudaste a coger aire y ahora estorbo para
ceder con .ligereza al final, casi .casi .resbalando, por esta
bilis inaudita y ancha sin paréntesis…

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¿Ir .xdeshaciendo, .xrevocando .xel .xcuerpo .xen .xformas
geométricas, para así suspender el dolor? La rótula circular,
los dientes algo rectangulares, el cuadrado .de .la palma de
la mano y así hasta que Euclides .pudiera explicarnos como
un .mapamundi .sin .huecos. La .idea .me .divierte. ¿Hasta
dónde .llegaría .la .amputación? ¿Qué quedaría de mí .en la
cama del hospital? Sonrío. Las .sábanas .quedan .a un lado,
sobrantes, como todo mausoleo.

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Cuando morir es una guerra en .la .que todos los bandos
están .de .acuerdo. Momento .azul .que .libera, síndrome
de Estocolmo que se convierte .en .verdad mineral o esta
plaza de rincones accesibles. Así se mitiga el dolor .en su
macabro .tráfico .de .días, así .la .esperanza en su rutina
absurda, .así .la .conciencia .en .su .irracional .comparsa.
Reconocer, entonces, que el minotauro acierta y devuelve
al mar sus muertos de carne galopante.

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Agudo, Marta. Sacrificio. Madrid; Bartleby editores, 2021.

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P.D. Échenle un vistazo a esta crítica que hizo Alberto García Teresa sobre ‘Sacrificio’.

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EN OCASIONES LOS PÁRPADOS

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SACRIFICIO

xxxxx42

He tenido que llegar hasta aquí para comprender que en
ocasiones los párpados no quieren cerrarse.

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Agudo, Marta. Sacrificio. Madrid; Bartleby editores, 2021.

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CARENCIAS -IV-

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0. Si cuando caminas levantas una polvareda probablemente tu huella será indeleble.

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1. Solo en la distancia urge tener un propósito. Por eso el hombre resuelto hace de su vida un exilio.

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2. Cuanto más tañían las campanas —con mayor soberbia y altitud—, más sordos los hombres se hicieron a Dios en la tierra.

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3. La soledad buena no es ausencia: es plenitud, conciencia soberana de todo lo que nos rodea.

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4. La compasión es un acto de humildad, nunca de generosidad. Solo si te dejas acoger por el abrazo del caído tu impulso servirá para levantarlo.

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5. Si os dan una Patria, declinad el ofrecimiento ¿De qué sirve el suvenir de un viaje que no has hecho?

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6. Nuestros principios son el instrumento. Con ellos pretendemos abrir y cerrar cualquier cosa. No es nada sustancial. Una ganzúa o un arma, en ocasiones, hicieron lo mismo.

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7. Líbrate de los predicadores que solo utilizan el verbo y se olvidan de los circunstanciales necesarios. (Los conocimientos de sintaxis, al fin, deben servirte de algo).

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8. Subir a la Gloria o descender a los Infiernos. Levantarse o caer. Volar o hundirse en el barro. Pero el árbol ha crecido siempre, unánime, en las dos direcciones.

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9. En lo pequeño la grandeza es humilde. Lo grande y ostentoso a todos empequeñece.

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10. Lo bello nunca es neutro. O nos conduce al Bien o lo pervierte en mera estética, paroxismo, iniquidad.

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11. Si huyes hazlo siempre sin sombra que te delate. Aunque peor que huir es convertirte en tu propia ancla.

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12. El pájaro —del que envidias las deliciosas acrobacias— no tiene brazos para atarse a una cintura ni para pasarlos por encima de los hombros de un amigo.

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13. El fracaso es como el esparto, o el cáñamo: rasca, escuece; pero es muy útil para fabricar alpargatas y salir caminando con paso ligero.

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14. Hablar del amor es como hablar de poesía: se desvanece el misterio y perdemos la fe.

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15. La palabra escogida debe encender el poema solo cuando estés preparado para controlar el perímetro del fuego. Así, tus actos en la vida.

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16. Cuando te recojas y cierres la puerta recuerda que, también, sigues estando fuera. Sólo así tus sueños serán prudentes.

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17. Entre los tuyos sé de los otros. Entre los otros sé tú mismo. Entre todos sé uno más.

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18. El éxito puede producir grandes metástasis. Procura que no afecte a órganos vitales como la humildad y la compasión.

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Martínez Serra, Esteban. Carencias. Madrid; Bartleby editores, 2015.

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ESTE ES OTRO PRECIO DE LA INSURRECCIÓN

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ESTE es otro precio de la insurrección: un .jardín caó-
tico, una mala imitación .del paraíso. ¿Crecerá bien la
petunia bajo el sauce? —te .preguntas— ¿Cómo debo
expurgar la buganvilla o enderezar .el .viejo jazmín o
injertar en .el .naranjo .la .ramita .tierna .del .cerezo?
¿Afectará .a .los .lirios .la floración excesiva del rosal?
¿Qué simpatías .pueden .romperse? Bajo .tierra, ¿qué
guerras .coloniales .pueden desencadenarse entre raí-
ces? Quisiste ejercer de Dios, levantar edenes a tu an-
tojo, pero .la .Tierra .te .recordó .que en su útero sólo
mandaba ella.

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Martínez Serra, Esteban. Carencias. Madrid; Bartleby editores, 2015.

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CARENCIAS

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NUNCA .se .vuelve .de una guerra. El desarraigo es to-
tal. La misma razón .que .los .convirtió en súbditos les
negará .el .instinto .de .vuelta. El ave que es capaz de
deshacer cuatro mil kilómetros .y encontrar su nido en
el granero remoto, bajo .la .teja quebrada y minúscula,
no tiene otro pasado que el insecto que lleva ahora en
el pico. No carga la culpa sobre un ala .ni sobre la otra
el perdón. No, no esperéis que la .guerra .os devuelva
al hijo, al esposo, a la mujer que combate. La esperan-
za es siempre un camino de cenizas.

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CUANDO el agua resbaló de la coronilla .a .la .nuca .la
iglesia le concedió a su llanto .la .gravedad .de la litur-
gia. ¡No .llores, hijo .de .Dios, la paz irá contigo! Perte-
neces ya al reino de los cielos en la tierra. Todos estos
que ves y muchos .más .son .tus .hermanos. El río Jor-
dán cabe en esta concha con .la .que .hoy .te .bautiza-
mos. Limpio estás .del .pecado .que .no .conoces. Lim-
pio de los .malos .pensamientos que no tienes… La ce-
remonia .hoy .concluye: diecinueve .años .después, la
sangre sigue el mismo camino .del .agua bendita pero
no hay brazos que te sostengan mientras caes en la fo-
sa que te han obligado a abrir.

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ACEPTA la .hospitalidad .de .la .des-esperanza. No re-
nuncies a ella .por .lo .que .de .ella te hayan dicho. Es
una oportunidad única. Todo lo vivo que te rodea: vive
sin esperanza. ¿Espera la oruga el .tiempo .pacífico de
la crisálida?, ¿la .nueva .mariposa .su .aniquilación .en
apenas veinticuatro horas? ¿Deposita la lluvia .toda su
fe, su único sentido, en la .semilla? [Cada acto de vida
es un hecho; cada esperanza una pedrada a la niebla.]
¿Qué esperas .para tirar los dados, o barajar las cartas
y ponerlas .sobre .la .mesa? No hemos aprendido nada
de Auschwitz.

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EL no-sentido de .esta .guerra .encuentra .su glosa final
en las cunetas. La madre que carga .con .el .cadáver de
su hijo sale del camino. El brazo fuerte —pero vencido—
de un soldado .le .ayuda .a .cavar .en .una .tierra .dura.
Cuando .la .mujer con la punta del pie .tapa .y .apelma-
za reiteradamente la fosa .recuerda .el .balanceo .de .la
cuna. Cuna y cunetas.

[…] Pero el soldado .recuerda .en .ese .momento .el .pe-
dal .de .la .máquina .de .coser de su madre. Una Singer.
Y .piensa .en .que .no .hay .costura .posible. Que es tan
grande el desgarro que .la .tierra .siempre .se va a doler
por el mismo sitio.

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LA voz del poeta es la .mueca .torcida del frutero cuan-
do le sorprende .la .acidez .de .la .pulpa. La mirada del
poeta está en el desaire de las pieles opacas y rugosas,
no en .las .amables .transparencias, en los destellos fa-
bulosos. Su oído es obstinado .porque desoye con gran
atención el canto de .la .Sibila tanto como se desoye a
sí mismo, descreído al fin. El poeta, en .su .mejor .ver-
sión, utiliza .la .palabra como un órgano para ver, oír y
poder .vender .luego —con algo de entereza y aparien-
cia de honestidad— la fruta más amarga.

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Martínez Serra, Esteban. Carencias. Madrid; Bartleby editores, 2015.

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TUVIMOS

 

En el prólogo del libro escribe Jenaro Talens: “La autora no tiene (…) la voluntad de convertir su aventura en pensamiento abstracto; su reflexión antes bien se articula en torno a una voluntad explícita de introspección individualizada, de un relato que se construye entre el ir y venir de un muy contenido y muy matizado auto-biografismo difuso y la continua utilización de personajes y anécdotas, históricos o mitológicos, como correlato objetivo de lo que se nos cuenta, sin que ninguno de los extremos incline nunca la balanza a favor de uno u otro. Ese difícil equilibrio es, en mi opinión, una de las virtudes mayores del volumen. hablar del dolor sin permitir la falta de delicadeza del descontrol; llorar, pero sin lágrimas.
Visto desde ese ángulo, Tuvimos podría considerarse como una suerte de viaje iniciático hacia el conocimiento y el reencuentro de sí. La memoria personal recupera vivencias, recuerdos, sensaciones sin que la nostalgia o la elegía se enseñoreen del territorio. Lo hace siempre en presente, porque la memoria, aunque hable del pretérito, perfecto o imperfecto, no puede manifestarse más que en presente de indicativo. Ello le otorga un poder analítico considerable. Por eso, en estos poemas, las figuras del padre o de la madre, contempladas en su decadencia, no son vistas en contraposición a lo que fueron, sino a lo que representaron para quien las mira en la actualidad. En ese lento e irremediable caminar hacia la desaparición, Rosa Lentini no describe el deterioro o la muerte de ningún otro, sino el progresivo apagamiento de una mirada, la suya propia, en el momento de tomar conciencia de que lo que creyó ver en los demás no era sino la proyección de su propio deseo.

 

 

Y aquí dejo algunos poemas del libro.

 

 

LA VISITA

Envía primero al emisario.
Si advierte una respiración pesada,
xxxximpenetrable y al acecho
como el aliento de una piedra
(si fuera posible),
no hay ni un cálido puerto ni una habitación fresca
xxxxdonde guarecerse.

Pero si pestañea
como el planeo aleatorio de un insecto
debes acudir a su casa
xxxxlista para el próximo asalto
escudada al menos tras una tabla de ébano
con el extremo sigilo de aquel personaje
que al escalar un edificio
xxxxa la velocidad de la luz
encuentra su futuro en la planta de arriba.

Mi madre es una experta lanzadora de dardos
que tuerce la boca si no da en la diana.
Su mano pequeña en la tuya parece una larva
que roe una hoja, ajena a su futuro de vuelo.
Cuando la bañas su piel perfumada y fresca
huele a lavanda, y su ralo cabello teñido de rubio
reluce sobre su camisón de raso encarnado.

Pero de pronto su mirada empañada
calcula el siguiente lanzamiento
deseosa de hacer blanco en medio de tu frente
xxxxxxxxxxxxxxxxxxy la intimidad acaba.
Su boca desprende láminas de sal
cuando pregunta si ya te vas.

La huida se pone en marcha
y el agua profunda del espejo devuelve
una figura dispuesta a abandonarla
xxxxjunto a sí misma.

Existimos sincrónicamente:
el mensajero llamando al timbre
la rendija luminosa bajo la puerta
el alto precio de un alma poseída
xxxxxxixxxxxcuando cierras.

 

 

 

 

HERMANOS

Podríamos asomarnos
xxxxa nuestra propia historia
contada por un bardo ciego
y mirar atrás, al momento en que,
orillados al borde de la cama,
nuestros padres tuvieron
xxxxel primer desencuentro,
violento como el enfado contra Agamenón
de un Aquiles furioso al serle arrebatada
su esclava de Lerneso. Luego,
a cambio de un mejor pago, el pacto,
y vendríamos nosotros,
xxxxblancas pieles
xxxxxxxxrecubiertas de sangre y llanto,
xxxxxxxxxxxxcuerpos que ellos defenderían
a cualquier precio…

Y la fría, la deliberada indiferencia,
interpuesta entre ellos y tú,
de aquella primera vez en que,
xxxxintroducidos en sus cabezas,
sus dobles agrietaron como raíces
xxxxlos suelos de las casas cercanas.

Y el rostro del hermano interpuesto en la escena,
su rodilla sobre esa mancha carmesí, tu cabeza,
un orgulloso cazador que sueña degollar un cuello
xxxxcon el cuchillo de un dedo,
xxxxxxxxy su otra mano que amenaza sin prisa…

Descorremos el velo del castigo impuesto.
Miramos al bardo sentarse
a contar su historia un día cualquiera.

 

 

 

 

CLASE DE ANATOMÍA

La piel plateada de un niño de Hiroshima
fijó como un icono doloroso el pasado,
un faro de luz en brazos de su madre.
Y ni un solo día mi pellejo,
xxxxxxxxcolgado cual abrigo
xxxxsolitario en el pasillo
me cubría al tener que posar en carne viva
ante los amantes nocturnos de la profesora.

Amante madre, si tocabas los dos brotes
despuntados en mi pecho
o si mi bosque aún ralo pasaba
bajo tus ojos golosos,
mi identidad vibraba, sin descubrirse,
como la cuerda tensa del arco de doble cuerno de Ulises.

Yo me entregaba en secreto al placer
sin variar en lo fundamental la clase de anatomía.
Desde el último pupitre, un enamorado,
xxxxesbelto o rudo, moreno o de piel rosada,
xxxxxxxxme llevaba consigo a fronteras
que cruzábamos cada vez que la bomba de endorfinas
de mi maestra hacía irrespirable el aula.

Los verdaderos amores llegaron con los simunes.
En idiomas antiguos acudieron a mi llamada
asomando con tiento, surgiendo como gatos
antes de que nada fuera a rodar o a caer,
formas terrenales surcando el océano
con barcas llevadas por largas ramas de ceibo
xxxxque aventaban el agua hacia las simas.

La espiral se estrechaba. Las continuas horas de uso
astillaban la vara de castigo, y el cuerpo que la sostenía
se hinchaba como una tierra roturada
xxxxsin pasar por el mío.

Nada es más maleable que un niño y nada lo es menos
que un niño blindándose.

Y la puerta de la escuela se cierra
definitivamente tras el sonar de la campana.
Ninguna inspección la abrirá.

Ni el pringoso xáspero xpútrido sedimento de humedad
xxxxxxxxxixxxxxxxxxxxxxxxxxxy bulbo reseco
de esta tardía primavera.

 

 

 

 

LA ÚLTIMA CENA

Como fantasmas reunidos a la mesa,
los platos estampados en azul frente a cada uno
nos distraían con los motivos paisajísticos del siglo XVIII:
una casa de campo cercana al río,
y árboles junto a la carreta tirada por las mulas.
A la derecha los servilleteros de madera rodeaban
con suavidad los paños de algodón,
xxxxnadie podría decir que no simpatizáramos
con la idea de estar muertos.

Aprendimos a leer la historia de nuestro pasado,
cuando la intimidad desprendió
un humor amargo y durante años las suturas
xxxxtironearon de una mujer, de un hombre,
de sus dos hijos, hasta que de la vida en común en la barricada
quedó una única hilacha.

Todavía hoy un pie debajo de la mesa se estira
y estira hasta golpear mi rodilla…

Pienso en el viento frío
que nos arrastra a todos hacia la noche,
pienso en la intemperie, el río helado,
xxxxel temporal de nieve,
o en el hombre desnudo que ara sobre la mujer
y clava en su vientre
el misterio que somos mi hermano y yo
xxxxsaliendo de sus cuerpos.

Nosotros olvidamos que llegamos a estar allí,
ellos olvidaron que allí estuvimos.

 

 

 

 

ACCIDENTE

xxxxx1

Una opción contiene a otra
la verdad a la mentira
la mentira a tu sueño.

Tu cicatriz un lugar
donde asentarse
devora el sello xel recuerdo
y luego nada
el frasco explica al velero
xxxxembotellado viaje
xxxxde regreso.

La voz era esto
decir pérdida y contemplarse
xxxxun frasco en busca
xxxxde su olor.

Una opción contiene a otra
la vida que llevamos nos lleva

xxxxnosotros, habitantes
xxxxde su vientre.

 

 

xxxxx2

Los negros, negros
xxxxnubarrones de tormenta
se cierran sobre el campo donde
el coche ha derrapado.

Y nada se alcanza a ver salvo
un contorno de formas quietas
xxxxa la espera
como postales para el recuerdo
en sus olvidadas maderas.

Una garza se salva con un gran
movimiento majestuoso.

Oímos el flap flap de su migración
xxxxxxxxxxxxxxxxdirigiéndose a poniente
atrapados en esta atmósfera
a punto de descarga;

y el vuelo sobre nuestras cabezas
ese tiempo de sueño recién creado
que toda promesa falsamente contiene

la órbita en su curva de regreso

como si pudiéramos…

 

 

 

Lentini, Rosa. Tuvimos. Madrid; Bartleby editores, 2013.

 

‘LIBRO DE JAIKUS’, DE JACK KEROUAC

 

El árbol parece
xxxxxun perro
Ladrando al Cielo

 

 

 

 

¡Mira cómo cantan los pájaros!
xxxxx¡Todos esos pajarillos
Que morirán!

 

 

 

 

Las suelas de mis zapatos
xxxxxestán limpias
De andar por la lluvia

 

 

 

 

El saludo de sus muñecas amarillas
xxxxxdesde la estantería—
Mi abuelastra muerta

 

 

 

 

Perfecta noche de luna
xxxxxestropeada
Con discusiones familiares

 

 

 

 

Aplicándome con los sutras,
xxxxxel gatito sobre la página
Reclama cuidado

 

 

 

 

Escuchar cómo los pájaros usan
xxxxxvoces diferentes, perder
Mi perspectiva de la Historia

 

 

 

 

La silla de verano
xxxxxpor sí sola se mece
En la ventisca

 

 

 

 

Entre los pájaros nerviosos
xxxxxla paloma negra
Picotea tranquila

 

 

 

 

Leo mis notas—
xxxxxLa mosca pasa de
La página al dedo

 

 

 

 

Coge un vaso de agua
xxxxxdel mar
Y ahí estoy yo

 

 

 

 

Porque, caminemos los mismos o diferentes
xxxxxcaminos
A todos sigue la luna

 

 

 

 

Las gotas de lluvia tienen
xxxxxmucha personalidad—
Cada una

 

 

 

 

Perseguí ese
xxxxxcuerpo—perseguí
Un fuego furioso

 

 

 

 

Aquí estoy de vuelta en medio
xxxxxde ninguna parte—
Por lo menos eso creo

 

 

 

 

Por la tarde—
xxxxxno es el vacío
Lo que ha cambiado

 

 

 

 

Venían neblinas, tocaba
xxxxxCerrar los ojos,—
Que la estufa llevara la conversación

 

 

 

 

El sonido del silencio
xxxxxes toda la enseñanza
Que recibirás

 

 

 

 

Desolación, Desolación
xxxxx¿de dónde
Sacaste tu nombre?

 

 

 

 

Desolación, Desolación,
xxxxxtan difícil
De ti desprenderse es

 

 

 

 

El sueño de Dios,
xxxxxEs sólo
Un sueño

 

 

 

 

En Desolación
xxxxxera el hombre más solo
del mundo

 

 

 

 

Rendiste homenaje
xxxxxa la luna,
Y se hundió

 

 

 

 

Camina por el agua
xxxxxmi sombra,
Más pesada que el plomo

 

 

 

 

¡Oh, me bebería
xxxxxEl Río Amarillo entero
Por amor a Li-Po!

 

 

 

 

Con un vendaval tremendo
xxxxxque todo lo entierra
Mi gato se aparea fuera

 

 

 

 

Noche de primavera—el brillo
xxxxxdel ojo de la cabeza del pescado
En la yerba

 

 

 

 

Mis críticos zarandean
xxxxxconstantemente como
Ortigas en la lluvia

 

 

 

 

El otro hombre, tan
xxxxxsolo como yo
En este universo vacío

 

 

 

Kerouac, Jack. Libro de jaikus (Trad. Marcos Canteli). Madrid; Bartleby editores, 2007.

 

PRESENTACIÓN DE ‘EN LEGÍTIMA DEFENSA. POETAS EN TIEMPOS DE CRISIS’ EN MURCIA

Esta mañana, Bartleby editores ha subido a Youtube un montaje con la participación de cuatro de los que estuvimos presentando la primera edición de ‘En legítima defensa. Poetas en tiempos de crisis’ (conviene recordar que publicó tres ediciones de la antología) en la ciudad de Murcia el 11 de abril de 2014.

Aquí tienen el vídeo.

 

 

ELEGÍA

 

PAISAJE CON CAÍDA DE ÍCARO

¿Cómo he podido fallarte así?
pregunta el sujeto

al objeto. El objeto es una urna
de cenizas. Cómo no he logrado salvarte,

muchacho de carne y hueso. Muchacho
compuesto de mente. De años. Una mano

y pintura sobre tela. Una escultura en mármol.
Por qué no puedo alcanzarte donde estés

y tirar de ti. Por qué yo soy
y tú no. Estás para siempre en el andén

mirando la puerta del vagón al cerrarse.
Y luego la estela plateada de mi partida.

¿Qué tren era? El número 6.
¿Qué día era? Miércoles.

Habíamos admirado juntos los mosaicos
del Museo Metropolitano.

Aquel vagón debería estar sellado en ámbar.
Aquel día tan doloroso debería estar

engastado en ámbar.
En granate. En ámbar. En ópalo. Para

poder seguir. Cómo puede ser
que esto no signifique nada para nadie que no sea yo.

 

 

 

 

CORTINAS DE VACÍO

Esto es lo que él no podía ver:
el sendero hasta el mar, restos verticales de roca
hecha añicos por la fuerza de la dinamita.
Así estaba él. Demolido.

Sin embargo la mente de ella palpitaba
con su presencia silenciosa. ¿Cómo se puede vivir
con tanta tristeza? La mano de él sobre su hombro
para decirle, tu afán

por la precisión sólo te traerá problemas.
Tu sentido de la carencia, también.
Soñaba que estaba vivo y enfermo.
Como la Pietà. Soñaba con él

a cualquier edad. Diez años o menos. Catorce y más alto.
Un tictac adelante y atrás como el mar
rompe contra la húmeda roca negra
de la claridad y la circunstancia.

La escena de patinaje vista una
y otra vez, la repetición de una fiebre a los cuatro años,
el día de mayo que estaba con síndrome de abstinencia
y el médico dijo que casi se muere.

Palabras desde donde
lo miraban mientras se comía un helado blanco
con una cuchara de madera. Exclamó: ¡Pero
qué bien sabe esto!

Haciéndonos a todos pensar que quería vivir
para siempre. Ahora ella asqueada
por la esencia de tanto recuerdo.

 

 

 

 

VOLVAMOS ATRÁS

al comienzo de la mañana que amanece
con el alumbramiento de todo
lo que tú serías. La gélida mano
de enero enseñándole el tiempo al reloj.

Y ahora en julio, ese escalón de tu medio
cumpleaños que no marca sino un rastro
para empujar la jauría
de perros salvajes hacia la jaula.

No hay nada peor
que este último acto en el que desapareces
tras la cortina de la catástrofe de tu adicción.
Mira qué acto
más sencillo. Y ahora ya no hay más.

 

 

 

 

FUISTE ERES ELEGÍA

Frágil como un niño es frágil.
Destinado a no durar siempre.
Destinado a convertirse en otro
para la madre. Aquí estoy
sentada en una silla, pensando
en ti. Pensando
en cómo era hablar contigo.
Cómo a veces era maravilloso
y otras veces horrible.
Cómo las drogas cuando había drogas
deshacían lo bueno casi por completo
pero no por completo
porque lo bueno siempre podía ser visto
brillar como brilla el lamé
en el escaparate de una tienda
llamada Las Cosas
Hermosas Nunca Duran Siempre.
Te amé. Te amo. Eras.
Y eres. La vida es experiencia.
Así de simple es todo. La experiencia es
la silla en que nos sentamos.

Sentarse. Pensar
en ti donde eres un vacío
que llenar
por la añoranza. Te amaba.
te amo como amo
todas las cosas hermosas.
La auténtica belleza rara vez es auténtica.
Eras. Eres
en mayo. Mayo mirando
hacia junio que llega.
Así es como mido
el año. Todo Fue Culpa Mía
es el título de la canción
que he estado cantando.
Incluso cuando me pedías calma.
No he tenido calma alguna,
he estado llorando. Creo que tú
me has perdonado. Todavía me pones
la mano en el hombro
cuando lloro.
Gracias por eso. Y
por tu inefable sentido
de la continuidad. Eras. Eres
la cosa más brillante en el escaparate de la tienda,
lo más singular y hermoso que he visto en mi vida.

 

 

 

Bang, Mary Jo. Elegía (Trad. Jaime Priede). Madrid; Bartleby editores, 2010.

 

YACIENDO EN LA LOBA

 

YACIENDO EN LA LOBA

Caperucita
La noche de niebla
En que te leí
Tu cuento

Aquella luna que fuimos
Pasando una a una
Las sábanas sobre
Tu pecho

Te arrojaste
A mis fauces
Como si tú y no yo
Fueses la Bestia

Me mordiste
Me arañaste
Me azotaste
A tu antojo

Me jodiste como
Sólo sabe joder
Una animal
Loca

Ahora desde ese día
Soy yo todo hambre
Descosido quien aúlla
Por ti dentro de ti

Dispuesto a devorar
A todos mis rivales
En el umbral rojo
Y negro de

Tu coño

 

 

 

Abeleira, Xoán. Animales animales. Madrid; Bartleby editores, 2009.

 

ELOGIO DEL CRÁTER

 

ELOGIO DEL CRÁTER

I

La marea que esparce el volcán
Vuelve la tierra más fértil

Y yo
Tomo todo lo que me das

Permanezco avisado
A la orilla de este cráter
A la espera de la alianza
O de una nueva erupción

Y como todo lo que me das
Sin cuestionar su origen

Igual tu lava hermana mía que toda su ceniza

 

 

II

Ojo del cráter

Quien mira en él se mira
Más allá de él

Labios del cráter

Quien los lame por siempre lame
El nudo de su sed

 

 

 

Abeleira, Xoán. Animales animales. Madrid; Bartleby editores, 2009.

 

FAIRY

 

FAIRY

xxxPor Hélène .se .conjuraron .las .savias .ornamentales
en las sombras vírgenes y las claridades impasibles en el
silencio astral. El ardor del verano .le fue confiado a unos
cuantos .pájaros .mudos, y la indolencia requerida a una
barca .de .lutos .inapreciable .por .ensenadas de amores
muertos y de perfumes abatidos.
xxx— Después .el momento del canto de las leñadoras al
rumor .del .torrente .bajo .la .ruina .de .los .bosques, del
cascabeleo del ganado al eco de los valles, y de los gritos
de las estepas. —
xxxPor la infancia .de .Hélène .tiritaron .los .pelajes y las
sombras, — y el pecho .de los pobres, y las leyendas del
cielo.
xxxY .sus .ojos .y .su .danza, .superiores xincluso .a .los
esplendores preciosos, a .los .fríos .influjos, al placer del
decorado y de la hora únicos.

 

 

 

Rimbaud, Arthur. Illuminations (Trad. Xoán Abeleira). Madrid; Bartleby editores, 2013.

 

ILLUMINATIONS

 

INFANCIA

xxxxxII

xxxEs .ella, .la .pequeña .muerta, .detrás .de .los rosales.
— La joven mamá difunta .baja la escalinata. — La calesa
del primo .chirría en la arena. — El hermano pequeño (¡el
que vive en las Indias!) ahí, ante el ocaso, en el prado de
claveles. — Los viejos enterrados, tiesos del todo, junto a
la muralla de los alhelíes.
xxxEl .enjambre .de .hojas .doradas .circunda .la casa del
general. Sus habitantes se han ido al sur. — Para llegar al
albergue vacío hay que seguir el .sendero .rojo. El castillo
está .en .venta; las persianas, caídas. — El cura se habrá
llevado .probablemente la llave de la iglesia. — Alrededor
del .parque, .las .garitas .de .los .guardas, .deshabitadas.
Los .setos .son .tan altos que tan solo dejan ver las copas
rumorosas de los árboles. De todas maneras, no hay nada
que ver ahí dentro.
xxxLos prados refluyen .hacia .las .aldeas .sin .gallos, sin
yunques. La esclusa está abierta. ¡Oh .cruceros y molinos
del desierto, islas y piedras volanderas!
xxxFlores xmágicas xzumbaban. .Los .taludes .lo .mecían.
Animales xde .fabulosa .elegancia .circulaban .a .su .aire.
Los nubarrones .se .condensaban sobre la alta mar hecha
de una eternidad de lágrimas vivas.

 

 

 

 

CUENTO

xxxUn .Príncipe .estaba .molesto .por .haberse .dedicado
exclusivamente a la perfección de las generosidades vul-
gares. Él, .que .preveía .sorprendentes .revoluciones .del
amor, que intuía en sus mujeres algo mejor que esa com-
placencia adornada .de .cielo .y .de lujo, quería ver la ver-
dad, la hora del deseo y de la satisfacción esenciales.
Fuese o no ese anhelo suyo una aberración piadosa, que-
ría realizarlo. Poseía, al .menos, .bastante poder humano
para conseguirlo.
xxxTodas .las .mujeres .que .lo .habían .conocido .fueron
asesinadas. ¡Qué saqueo del jardín de la belleza! Bajo .el
sable, .ellas .le .bendijeron. Él .ya .no .pidió más mujeres
— Pero ellas reaparecieron.
xxxEl mPríncipe mmató ma xtodos xcuantos xle xseguían,
después .de .la .cacería .o .de .las libaciones. — De nuevo,
todos le seguían.
xxxEntonces xse xrecreó xdegollando .a .los .animales .de
lujo. Ordenó .incendiar .los .palacios. Arremetía .contra .la
gente y la descuartizaba. — Pero la multitud, los techos de
oro, los hermosos animales seguían existiendo.
xxxAh, ¡cómo .puede .uno .extasiarse xen .la .destrucción,
rejuvenecer xmediante xla xcrueldad! xEl .pueblo .no mur-
muró. Nadie dio su parecer.
xxxUna xtarde, xmientras xel xPríncipe xgalopaba xaltiva-
mente .se .le .apareció xun xGenio .de .belleza .inefable,
incluso inconfesable. De su aspecto .y .de .su porte resur-
gía la promesa .de .un .amor .múltiple .y complejo, de un
alborozo .indecible, .incluso .insoportable. El Príncipe .y el
Genio se .aniquilaron .probablemente .en .la .salud .esen-
cial. ¿Cómo no iban a morir .a .causa .de .ello? .Así .pues,
murieron juntos.
xxxPero xaquel xPríncipe .falleció, xen xrealidad, xen .su
palacio, a .una .edad .vulgar .y .corriente. El Príncipe era
el Genio. El Genio era el Príncipe.
xxxLe falta música sabia a nuestro deseo.

 

 

 

 

REALEZA

xxxCierta .hermosa .mañana, .en .un lugar habitado por
un pueblo .muy amable, .un .hombre .y .una .mujer .ex-
traordinarios .gritaban en la plaza: «¡Amigos, quiero que
ella sea reina!» «¡Sí, .quiero .ser .reina!» Ella reía y tem-
blaba. Él hablaba a sus amigos de revelación, .de prueba
concluida. Y ambos desfallecían de dicha, el uno sobre la
otra.
xxxY, en efecto, .fueron .reyes .durante toda una mañana
en la que los tapices carmesíes volvieron .a .relucir en las
casas, y .toda .una tarde en la que juntos se aventuraron
por los jardines de palmeras.

 

 

 

 

A UNA RAZÓN

xxxCon un solo golpe de dedo en .el .tambor .descargas
todos los sonidos e inicias la nueva armonía.
xxxCon .un .solo .paso .provocas .el .alzamiento .de .los
hombres nuevos y su avance.
xxxTuerces la cabeza: ¡el nuevo amor! Vuelves la cabeza:
¡el nuevo amor!
xxx«Haz .que .cambie .nuestra .suerte, .criba .las plagas,
empezando por el tiempo», .te .cantan los niños. «Eleva,
hasta donde sea, la sustancia de nuestras fortunas .y de
nuestros anhelos», te suplica la gente.
xxxA ti, que llegas desde siempre e irás a todas partes.

 

 

 

 

FRASES

xxxCuando el mundo .sea .reducido .a .un único bosque
negro para nuestros cuatro ojos atónitos, — a una playa
para dos niños fieles, — a una casa musical para nuestra
clara simpatía, — os encontraré.
xxxCuando .no .quede .aquí .abajo .más .que .un .viejo
solitario, .tranquilo .y .hermoso, .rodeado de un “lujo in-
audito”, — estaré a vuestros pies.
xxxCuando yo haya realizado .todos vuestros recuerdos,
— cuando al fin devenga .en .esa que os sabe agarrotar,
— os asfixiaré.

 

xxxxxxxxxxxx——————————————

 

xxxCuando msomos mmuy mfuertes, — ¿quién xrecula?
Cuando estamos muy alegres, — ¿quién cae en la ridicu-
lez? Cuando .somos .muy .malos, — ¿qué podrían hacer
con nosotros?
xxxEngalanáos, xbailad, xreid. — Jamás .podré .tirar .el
Amor por la ventana.

 

xxxxxxxxxxxx——————————————

 

xxx— ¡Compañera mmía, mmendiga, xniña xmonstruosa!
Qué poco te importan estas infelices y estos tejemanejes,
y .mis .apuros. Pero .únete .a nosotros con tu voz imposi-
ble, ¡tu voz!, único ser adulador en esta vil desesperanza.

 

 

 

 

ALBA

xxxAbracé al alba de verano.
xxxNada .bullía .aún .en la frente de los palacios. El agua
estaba muerta. Los ejércitos de sombras no se decidían a
abandonar el .camino .del .bosque. Caminé, despertando
los hálitos vivos y .tibios, y las piedras preciosas miraron,
y las alas alzaron el vuelo en silencio.
xxxMi .primera .conquista .fue, en .el sendero .ya .repleto
de frescos y .pálidos .fulgores, una .flor .que .me .dijo .su
nombre.
xxxSonreí a .la .rubia wasserfall mientras se desmelenaba
a través de los abetos: en la .cima .plateada reconocí a la
diosa.
xxxEntonces .fui .quitándole, .uno .a .uno, los velos. En la
alameda, agitando los brazos. Por la llanura, donde la de-
nuncié .al .gallo. En .la .ciudad, .donde .huía por entre los
campanarios .y .las .cúpulas .mientras yo la perseguía co-
rriendo como un mendigo por los muelles de mármol.
xxxEn .lo .alto .del .camino, .junto .a .un bosque de laure-
les, la envolví con la guilla de sus velos y palpé levemente
su inmenso cuerpo. El alba y el niño .cayeron al fondo del
bosque.
xxxAl despertar ya era mediodía.

 

 

 

 

ANGUSTIA

xxx¿Será .posible .que .Ella .me .haga perdonar las ambi-
ciones .continuamente .pisoteadas, — que xun .final .aco-
modado nos resarza de los períodos de indigencia, — que
un .día .de éxito nos adormezca en la vergüenza de nues-
tra fatídica inhabilidad.
xxx(¡Oh xpalmas!, ¡diamante! — ¡Amor, xfuerza! — .más
alto que todas las alegrías .y que todas las glorias! — de
todas las maneras, en todas las partes, — Demonio, dios,
— Juventud de este ser: ¡yo!),
xxxQue veamos en unos accidentes .de .hechicería cien-
tífica y en unos movimientos de fraternidad social la res-
titución progresiva de la ansiada libertad primigenia?…
xxxPero la Vampira que nos vuelve amables .nos ordena
entretenernos con lo que ella .nos deja o, si no, que sea-
mos más tunantes.
xxxAndar .a .las .heridas, .por el aire fatigoso y el mar; a
los suplicios, por el silencio de las aguas y del aire letales;
a las torturas risueñas, en su silencio .atrozmente encres-
pado.

 

 

 

 

SALDO

xxx¡Compren, .señores, .compren! Lo .que .jamás .ven-
dieron los judíos, lo que nunca degustaron ni la nobleza
ni .el .crimen, lo que ignoran el amor maldito .y la probi-
dad infernal de las masas, .lo que ni el tiempo ni la cien-
cia han de reconocer.
xxxLas .Voces .reconstituidas. El .despertar .fraterno de
todas las energías corales y orquestales, y los múltiples
modos de aplicarlas al instante. ¡La ocasión, única, de li-
berar nuestros sentidos!
xxx¡Compren, .señores, .compren! Los Cuerpos de valor
incaculable, xmás xallá xde xcualquier xraza, xcualquier
mundo, .cualquier .sexo, cualquier descendencia. Las ri-
quezas que brotan a cada paso. ¡Saldo de diamantes sin
control!
xxxLa .anarquía .para .las .masas. La satisfacción irrepri-
mible para los aficionados de gusto superior. La .muerte
atroz para los fieles y los amantes.
xxx¡Compren, señores, compren! Las .habitaciones y las
migraciones. Comedias de magia, deportes y bienestares
perfectos, y el ruido, y .el .movimiento, y el porvenir que
estos propician.
xxxLas aplicaciones de cálculo y .los .saltos .de .armonía
inauditos. Los .hallazgos .y .los .términos insospechados:
¡Entrega inmediata!
xxxEl .impulso .insensato e .infinito para alcanzar los es-
plendores .invisibles, .las delicias insensibles, — y los se-
cretos enloquecedores para cada vicio, — la alegría ate-
rradora para la multitud, que ese impulso propicia.
xxx¡Compren, xseñores, xcompren! xLos xCuerpos, xlas
Voces, la inmensa opulencia incuestionable, lo que nadie
venderá jamás. ¡Vamos, anímense! ¡Los vendedores aún
tienen existencias! ¡Y los viajantes a comisión no han de
rendir cuentas en seguida!

 

 

 

 

DEVOCIÓN

xxxA .mi .hermana .Louise .Vanaen .de .Voringhem: — .su
toca .azul .vuelta .hacia .el .mar .del .Norte. Para .los .náu-
fragos.
xxxA .mi .hermana .Léonie xAubois xd’Ashby. xBaou — .la
hierba de verano zumbadora y apestosa.
xxxA .Lulu —demonio, — a .quien .le .siguen .gustando .los
oratorios .de .la .época .de .Les Amies .y .de .su .educación
incompleta. ¡Para los hombres! — A la señora * * *.
xxxAl .adolescente .que .fui. A .ese .santo .anciano, ermita
o misión.
xxxAl espíritu de los pobres. Y a un altísimo clero.
xxxAsimismo, .a .todo .culto .en xcualquier xlugar xconme-
morativo de culto .y .sea .cuales .sean .los acontecimientos
a los que haya que rendirse, .siguiendo .o .bien .las .aspira-
ciones del momento, o bien nuestro propio, serio vicio.
xxxEsta xnoche, xa xCicerto .de .los .altos hielos, grasienta
como el pescado y .colorada .como .los .diez .meses .de .la
noche roja — (su corazón ámbar y spunk). — Para mi única
plegaria, .muda .como .estas .regiones de noche y previa a
unas bravuras más violentas que este caos polar.
xxxA .cualquier .precio .y .con .cualquier .aire, .incluso .en
viajes metafísicos. — Pero más entonces.

 

 

 

Rimbaud, Arthur. Illuminations (Trad. Xoán Abeleira). Madrid; Bartleby editores, 2013.

 

‘ILLUMINATIONS’, DE ARTHUR RIMBAUD

Qué maravilla la traducción y las notas que muestran parte del trabajo que Xoán Abeleira llevó a cabo para traducir las ‘Illuminations’ de Rimbaud.
Es ésta una maravillosa edición bilingüe que cualquiera debería tener en su biblioteca particular.

 

 

VIDAS

xxxxxIII

xxxEn un granero donde me iencerraron ia ilos doce años
conocí iel imundo, iilustré ila icomedia ihumana. xEn iuna
bodega aprendí historia. En alguna farra nocturna de una
ciudad xdel xnorte ime itopé con todas las mujeres de los
pintores antiguos. En iun iviejo ipasadizo ide iParís me en-
señaron ilas iciencias iclásicas. iEn una morada magnífica,
cercada por el Oriente entero, iconcluí imi iinmensa iobra,
pasé mi ilustre retiro. iBraceé imi isangre. iAhora ya estoy
exento de imi ideber. Ni siquiera debo pensar más en ello.
Soy realmente de ultratumba, así que nada de encargos.

 

 

 

 

MAÑANA DE EBRIEDAD

xxx¡Ah imi iBien! ¡Ah imi iBeldad! ¡Fanfarria xatroz xen xla
que ya no trastabillo! ¡Potro ifeérico! ¡Hurra xpor xla xobra
inaudita iy ipor iel icuerpo imaravilloso! ¡Hurra ipor ila ipri-
mera vez! Esto empezó ibajo iel sonido ide ilas risas de los
niños iy iconcluirá icon iél. iEste iveneno ipermanecerá ien
cada iuna ide inuestras venas aun cuando, al tornar la fan-
farria, iseamos idevueltos ia ila xantigua xinarmonía. i¡Ah!,
ahora inosotros, itan idignos ide itales itorturas, recojamos
fervientemente esta promesa sobrehumana ihecha ia nues-
tro cuerpo y a nuestra alma icreados: ¡esta promesa, esta
demencia! ¡La xelegancia, xla iciencia, ila iviolencia! La pro-
mesa de que el iárbol idel ibien iy idel imal iserá ienterrado
en ila isombra, de que las honestidades tiránicas serán des-
terradas, a ifin ide ique inosotros iaportemos inuestro purí-
simo iamor. iEsto xempezó xcon xuna xcierta xrepulsión, y
acaba — ya que no podemos asir en el acto esta eternidad
— con una desbandada de perfumes.
xxxRisa xde xlos xniños, discernimiento xde xlos iesclavos,
austeridad de las vírgenes, ihorror ia ilas figuras y a los ob-
jetos de aquí: ique iel irecuerdo de esta vigilia os consagre.
Esto empezó con la mayor zafiedad, iy iacaba icon ángeles
de llama y de hielo.
xxxBreve xvigilia xde xebriedad, ¡santa!, iaunque isolo isea
por las máscaras con la que nos has gratificado. ¡Nosotros
te iafirmamos, imétodo! Nosotros ino iolvidamos ique ayer
glorificaste itodas xnuestras xedades. xNosotros xtenemos
fe ien iel iveneno. iNosotros isabemos idar ila ivida ientera
cada día.
xxxHa llegado el tiempo de los Asesinos.

 

 

 

 

CIUDAD

xxxSoy iun iefímero iy ino idemasiado idescontento ciuda-
dano de una metrópolis ique ipasa ipor iser imoderna ide-
bido ia ique, itanto ien iel mobiliario y en el exterior de las
casas como en el trazado de la ciudad, sus habitantes elu-
dieron icualquier igusto iconocido. Aquí ino ihallaréis ives-
tigios ide iningún imonumento ia la superstición. La moral
y la lengua ihan isido ireducidos, ¡por fin!, ia isu expresión
más sencilla. Estos imillones ide iindividuos ique ino preci-
san iconocerse ientre iillevan de manera tan uniforme la
educación, iel itrabajo iy ila ivejez ique el transcurso de su
vida idebe ide iser imuchísimo imenos ilargo xde xlo xque
apunta cualquiera de esas locas estadísticas con respecto
a los pueblos del continente. Así, idesde imi iventana, veo
nuevos espectros errando por entre la espesa y eterna hu-
mareda xde xcarbón —¡nuestra xsombra xde ilos bosques,
nuestra noche de verano!,— nuevas Erinias ante esta casa
de icampo ique ies imi ipatria iy imi ientero icorazón, dado
que todo ise iasemeja ia iél iaquí, — veo ia ila imuerte isin
llanto, inuestra iactiva idoncella xy xservidora, — xveo un
Amor xdesesperado, xy xun iCrimen imuy ibonito gimote-
ando en el fango de la calle.

 

 

 

 

GUERRA

xxxDe xniño, xciertos xfirmamentos xafinaron imi ióptica:
todos los icaracteres matizaron imi ifisionomía. iLos iFenó-
menos se activaron. — Ahora ila iinflexión ieterna ide ilos
momentos y el infinito ide ilas imatemáticas me acosa en
este imundo idonde ipadezco xtodos xlos xlogros xciviles,
donde gozo del respeto de la niñez extraña y recibo enor-
mes muestras de afecto. — Sueño icon iuna iGuerra, legí-
tima o forzosa, de lógica bien imprevista.
xxxTan sencillo como una frase musical.

 

 

 

 

H

xxxTodas ilas imonstruosidades iviolan ilos igestos atroces
de Hortense. Su isoledad ies ila imecánica ierótica; su lasi-
tud, xla xdinámica xamorosa. Bajo ila imirada vigilante de
toda una infancia, xella xfue, ien numerosas épocas, la ar-
diente higiene de las razas. Su puerta está abierta a la mi-
seria. xEn xella, xla xmoralidad xde xlos iseres actuales se
descorpora en su pasión o en su acción. — ¡Ah, el terrible
escalofrío de los amores novicios, ien iel suelo ensangren-
tado y al claror del hidrógeno! Encontrad a Hortensia.

 

 

 

 

DEMOCRACIA

xxx«La ibandera imarcha ihacia iel ipaisaje iinmundo, iy
nuestra jerga ahoga el tambor.
xxx»En ilos icentros ialimentaremos ila imás icínica pros-
titución. Aniquilaremos las revueltas lógicas.
xxx»¡Ea, ia los países especiados y embebidos! — al ser-
vicio ide ilas iexplotaciones iindustriales iy imilitares más
monstruosas.
xxx»Adiós ia ieste ilugar, ino iimporta iadónde. iReclutas
de la buena voluntad, nuestra guía será la filosofía feroz;
demasiado ignorantes para la ciencia, idemasiado iroda-
dos ipara iel ibienestar; la muerte en nombre del mundo
que marcha. Este ies iel verdadero avance. ¡Vamos, ade-
lante!»

 

 

 

Rimbaud, Arthur. Illuminations (Trad. Xoán Abeleira). Madrid; Bartleby editores, 2013.

 

MUJER QUE SOY – CRISTINA LACASA

septiembre 23, 2019 Deja un comentario

 

HOY ME SIENTO…

Hoy me siento venir de un extraño sonido
de voz humana.
De una nube prehistórica de sangres
luchando por su brava hegemonía
con un sílex caliente y rotatorio.
De un surco atroz, de un ala de centellas,
de una orfandad nevada.
De una trémula gota de rocío
o de un fiero huracán hendiendo dólmenes,
ajustándose piezas o armaduras.

Hoy me llamo a mí misma por las ánforas
de los museos arqueológicos
y me responde un eco de ola antigua,
una mordiente herrumbre de algas fósiles,
un polvo sideral.

Yo sufro en mí del peso de otros cuerpos
que fueron mies; yo avanzo hacia la estrella
con una carga en haz de viejas sombras,
con un río de labios dando el beso
supremo, entre una ronda de invasiones
incendiarias; abriéndole al silencio
sus venas primitivas; (la palabra,
un borbotón de aire milagroso
alzando torreones, puentes, lazos).
Sobre mi anchura de mujer, manzana
de elástica raíz, tersura tibia
cubriendo enigmas, orlas de relámpagos
han esculpido el barro primordial
con su fuego sagrado.

Y hay una voz de musgo desdoblándose
en cada gota de sudor arcaico
en mi frente y un pez entre mis ojos
reclamando extensiones oceánicas.
Hoy me llamo a mí misma y me responde
todo el mundo en un eco.

 

 

 

 

ME REBELO

Me rebelo
todos los días, ola aherrojada,
mano sin su motivo, pulso que no tiene
espacio suficiente
para latir.
Tengo un nudo de gritos
en la garganta.

Me rebelo
aun con los párpados perdidos
en quietudes forzosas,
cuando lo oscuro impera y han caído los pájaros
heroicamente en el silencio.

Me rebelo entre muertes y entre vidas
que en el misterio hunden su estructura
inasible.
La garganta se estrecha
para guardar atados tantos gritos
que piden libertad.

Libertad para horadar el aire
y denunciar las manos que están sucias
de holganza o de apilar
las hogazas y el sueño de los otros.
Para mostrar los ojos de los niños
perdiendo su inocencia entre mendrugos
y harapos. Grito, grito
por todos los que van por los caminos
del mundo en busca de agua
limpia; en busca de pan
amasado de amor, de harina, de esperanza.
Por los que dejan recorrer su piel
al río del sudor, por los que dan
el pecho descubierto en las esquinas
de las diarias acechanzas.

Suelto este grito, uno solamente,
del manojo apretado que se anuda
en mi garganta, suelto esta demanda
de justicia. Escuchadme:
Todos los que habitáis forzosamente
en la herrumbre, cadena que se aferra
siempre al sudor del pan;
todos los que tenéis el labio ancho
en la dádiva;
los que dejáis brotar las manos
y el corazón junto a la pena de los otros.
Escuchadme vosotros, los heridos
por la impiedad y el egoísmo
del monstruo que mora en tantos ojos
y en tantas cajas fuertes,
que sustituyen pechos, su posible
pálpito de hermandad, oh, escuchadme:
Rompo mi lengua en este grito,
lanza teñida en sangre de su herida;
levanto hasta la voz vuestra sangría anónima
y vuestro llanto, centro de los míos,
y en el cohete que asciende extiendo la bandera
de la rebelión. Por todos,
voy gritando incansable.

Pido a la rosa el pétalo, a la arena
su peso, al huracán su ímpetu
y suelto el mundo de los gritos:
¡Me rebelo, oh hermanos, me rebelo!

 

 

 

 

SI HE DE TOMAR PARTIDO

Si he de señalar algo
señalo el día;
me acojo a su estallido
de luz, me desabrocho
todas las sombras de que fui investida;
todas las convenciones, las raíces
que uncieron a la rueca
mi más secreto rayo.

Lanzo mi no a lo oscuro, a la bandera
agrupadora de desesperanzas,
salpicada de sangre
de todos los soldados inocentes,
empapada de llanto y de bocas hambrientas;
mi no hacia toda bota
brutal; mi no a la inercia;
ahí van mis noes
hacia el muro, la bomba, los cerrojos,
el miedo y la injusticia;
mi no y mi no
abrupto, terco, cónico;
mi no-saeta; y suelto
un torrente de síes que me llevan
no barca a la deriva, sino remo insalvable
a rescatar orillas y canciones
olvidadas, semillas o sonrisas
de dicha o de esperanza;
estoy comprometida hasta los huesos
con aquel niño que no tiene escuela,
con la mirada blanca de aquel negro;
con cien, con mil, con todos los andamios;
con las luciérnagas que laten en el fondo de las minas
(hombres-chispa-carbón, sudor heroico);
con la música ronca
de la mano-herramienta,
sea red de la mar, sea taladro,
máquina de escribir o microscopio;
con el perro perdido,
el pájaro o la hierba
que alguien derriba y pisa con desprecio.

Si he de señalar algo,
será la libertad, el pan, el día.
Si he de tomar partido,
lo tomo, sí, lo tomo
ya para siempre y de una vez por todas
hacia los indefensos.

 

 

 

VV. AA. La voz femenina en la poesía social y testimonial de los años cincuenta (Introducción, selección y notas de Angelina Gatell). Madrid; Bartleby editores, 2006.

 

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