Archivo

Posts Tagged ‘bartleby editores’

ESCUDRIÑÁNDOME BAJO EL AGUA MUDA

.

QUIRÓFANO

Y el bisturí corta el pecho, los ojos se ponen en blanco.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSale sangre de la boca,
de la lengua mordida, el rostro
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxse cubre de lágrimas y enrojece. La otra mano,
un puño al borde de la plataforma. El cuerpo atado
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxhabla.

.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

.
Está nevando, una nieve
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomo diminutos sedantes por todo el jardín,
nieve como dientes de bebé, ¡pero en tal cantidad! «Menudo tiempo»,
dice una maestra en el patio, moviendo las manos para llamar la atención de los niños.
«¡Nunca había visto
xxxxxxxxxxxxxxxxxxun tiempo así!». Nieve en los columpios, en las barras de mono,
cubriendo las astillas de madera. Escucha…

.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

.
El cuerpo en la plataforma dice: «No sé. No sé, no sé».

Cierra los ojos. Una incisión. Y otra.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxBajo las correas de tela
suspira y sacude la cabeza mientras la nieve se acumula en el alféizar,
azota la ventana,
xxxxxxxxxxxxxxxel vidrio decorado con un laberinto
de mentiras. No, puntillas. Hielo. El cuerpo quiere levantarse, pero no puede

.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

.
y, mientras, los niños en el patio quieren revolcarse en la nieve,
lanzarla al aire para que les caiga encima,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxles encanezca el pelo.
Las maestras ríen porque «es noviembre y ya está aquí»,
cae y cae, un silencio con buen aislante.

.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

.
El doctor dice: «Observe», y la incisión sonríe, con la boca abierta. «Hemostato,
hemostato», con la mano extendida. «Compresa»,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxvierte agua en el pecho
para limpiarlo. Los ojos, en blanco,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxse funden con el clima níveo del cráneo,
el paciente ya sin sentido, soñando, el paciente en otro tiempo,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxotro lugar,
jugando con la nieve…

.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJuega con la nieve,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxentre los niños,
que lo tiran al suelo y lo entierran…

.

.

.

.

.

EL NARCISO INCLINADO DE CARAVAGGIO

Entonces me acerqué hasta la orilla
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpara ver el barco malogrado en el bajío.
Inclinado al sol sobre la quilla podrida, los tablones superiores
blancos por la brisa marina,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel trinquete quebrado donde el viento
desamarrado la vela, el pantoque anegado y pudriéndose

.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

donde mi compadre el contramaestre flotaba con su equipo.
Estos años he sido

.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

amigo tan solo de las aves y las cosas que excavan en la arena:
la fragata, el cangrejo seminal,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxuna especie de cormorán que nunca había visto
y que bauticé como ave de sangre por su mata de pelo rojo en el cráneo.
El contramaestre…

.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

xxxxxxxxxxxxxxxxxse giró en la salmuera del gran vientre del navío
donde un día se había zambullido a por un cabo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy un pie se le enredó
impidiéndole emerger. Le echaba tanto de menos…
a mi amigo… la piel le colgaba alrededor de los huesos.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPor la noche

.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

arreciaban el viento y la lluvia: cada mañana quedaba menos barco.
Pronto, bien lo sabía, ya no estaría solo:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxun tormentoso oleaje
sacudiría la quilla, la desencajaría de la arena, la estrellaría contra las rocas
y, así, liberaría al contramaestre

.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpara que, a la deriva, llegase a la orilla,
los brazos y las piernas flácidos en el mar encrespado, la roja cabellera desplegada
como el loto alrededor del rostro dormido,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxlos ojos fijos bajo unos párpados de muñeca

.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

—recaló suavemente en una ensenada, donde se hundió—,

.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy allí, algún día,
como el Narciso inclinado de Caravaggio, arrodillado para lavarme las manos,
atisbaré su rostro atenuado e incierto
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxescudriñándome bajo el agua muda,
para que pueda llevármela al mío para beber.

.

.

.

.

Prufer, Kevin. Himno nacional (Trad. Luis Ingelmo). Madrid; Ed. Bartleby, 2021.

.

HIMNO NACIONAL

.

APOCALIPSIS

Fue por entonces cuando la ciudad se sumió en el silencio.

Me dijiste No me hagas daño y yo te dije Si tuviera intención de herirte, ya
xxxxxxxxxxlo habría hecho.

Dejamos atrás una tienda decadente de escaparates brillantes como gemas.
xxxxxxxxxxUna puerta que el viento batía. Me dijiste Deja que me vaya.

Como en una película del apocalipsis, un jadeo de periódicos pasó volando
xxxxxxxxxxa nuestro lado.

No te haré daño, te dije.

Un coche yacía muerto en la calle. Miré en su interior, pero no había qué
xxxxxxxxxxcomer.

La luna creció como un imperio, después cayó como una bomba

entonces dije que era una noche perfecta para dar un paseo, que
xxxxxxxxxxencontraríamos comida en la ciudad moribunda para
xxxxxxxxxxcompartirla con los otros, hambrientos.

En esos días, los televisores ya no nos molestaban. Ni los helicópteros ni los
xxxxxxxxxxfocos.

La ciudad cayó como la luna en un océano una escena funesta y una
xxxxxxxxxxnoche la lluvia arrastró los cuerpos del cementerio.

Te voy a contar un cuento, dije, para que no llores más. Paseamos por la
xxxxxxxxxxcalle al oscurecer.

Te conté que los muertos flotaban como marineros en sus ataúdes, botes
xxxxxxxxxxsin amarras, felices en la tormenta de camino al mar.

A la mañana siguiente rebusqué anillos y gemelos por la tierra, pero no
xxxxxxxxxxencontré ninguno

y entonces vi sobre las ramas bajas de un árbol el cuerpo de una niña,
xxxxxxxxxxdescompuesto. La riada la habría arrastrado hasta allí.

Las cuencas de los ojos eran pequeñas cuevas para los pájaros.

Le toqué el cráneo, después le saqué un anillo de oro de un dedo muerto.
xxxxxxxxxxTú reías.

La ciudad era todo silencio y el anillo de la niña muerta me apretaba el
xxxxxxxxxxdedo. No te haré daño, te dije.

Junto a una farola rota sonreíste. Qué dientes tan afilados. Por entonces
xxxxxxxxxxteníamos un hambre insaciable.

.

.

.

.

.

PARQUE INFANTIL

Es fácil olvidar que son mortales:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel chico que sube
la alta escalera del tobogán,

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

el niño entre los columpios, llorando para que su madre le atienda,
su rostro como un pétalo,

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy las nubes que los riegan para que crezcan,
y las madres que charlan en los largos bancos del parque:
flores que se mecen sobre sus tallos.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxHoy son solo recuerdos,
hierbajos agonizantes. En otoño, las hojas tosían y morían en los árboles.
A veces

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

xxxxxxxxximagino que se me ha otorgado cierto don. Vuelvo a ser un niño,
amnésico, de muñecas raquíticas,

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy Dios, que habita las altas hojas, Dios,
cuya cabeza coronan unas ramitas, cuyos dedos multiarticulados
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxrebuscan
arañando entre las vainas…

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

Como todo, las hojas mueren en las ramas

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

y el niño llora en el parque. Lo hará
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxhasta desaparecer.

.

.

.

.

.

PÁJARO MORIBUNDO

El suelo seguía elevándose en su dirección:
floración en el jardín, una maraña

de tallos impetuosos y arriate.
El pájaro renqueaba al sobrevolar las tejas,

murió sobre el tejado
y, por el cuello de la chimenea,

cayó en la casa, donde yo, un niño, leía.
Quedó tendido en el hogar: suave montículo.

Más tarde estuve pensando en él,
miré por la ventana

y vi la nieve. Leí cómo, un invierno, unos soldados
dispusieron a los hijos del zar en un salón,

lejos de su casa, como para sacarles una foto,
y los fusilaron. Dibujaron un trino en la pared.

Mi hermano lloró durante la cena al enterarse
de que algún día iba a morir. Yo comía con desgana

y soñaba con ser un desconchado en la pared
o una mancha que nunca pudiera limpiarse.

Mi madre se lo llevó a su habitación.
El pájaro yacía inmóvil

en el hogar. Sus alas dibujaban
un arco en el hollín. Lo estuve observando

durante un buen rato, pero no quise tocarlo.

.

.

.

.

Prufer, Kevin. Himno nacional (Trad. Luis Ingelmo). Madrid; Ed. Bartleby, 2021.

.

DOS POEMAS DE KEVIN PRUFER

septiembre 26, 2021 Deja un comentario

.

NO HAY PÚBLICO PARA LA POESÍA

Querían que dejase de dar tantas patadas:
los ojos les giraban en espiral, taladraban el sol en el cielo
y la luz brotaba como la sangre por un escape.
Se negaba a morir el chico que llevaban en el maletero.

Siguieron conduciendo y él abolló la tapa bien cerrada,
les insultó, aporreó el hueco de la rueda de repuesto
con una llave para llantas. El sol les inundaba
el cráneo, se encontraban medio enfermos

y el cuerpo del maletero les ignoraba. Cualquiera pensaría
que estaría abrasado de calor, que se habría desmayado
o tranquilizado, pero no. El chico del maletero
no paraba de dar golpes

hasta que el ruido se hizo insoportable pordiosbendito
y no les quedó otra que desviarse hacia una arboleda,
salir del coche, hacer autostop con alguien
que estuviera callado, alguien que supiera

escuchar sin interrumpir. Había sido un día caluroso.
La carretera hervía bajo un cielo sobrecalentado.
Pero incluso desde lejos seguían oyéndolo, al chico
en el maletero, su hueco llanto.

.

.

.

.

.

PLEGARIA

Me encontrarás en una maleta. Me encontrarás en un coche.
Señor, enderézame las piernas. Señor, álzame para que vea.
La luna roja de invierno es la memoria de las velas,
el cielo como vidrieras de iglesia por las que el sol se asoma.
Señor, me hallarás en un coche abandonado. Desmayado en el maletero,
con la cabeza rodeada por pájaros y la boca llena de cristales.
Pájaros que vuelan a mi alrededor, Señor, y sangre en la barbilla.
¿Estoy feo así, con las manos atadas a ala espalda? ¿Con los ojos
bien cerrados? Tócame el rostro con la palma de la mano,
con esas manos tuyas, rugosas y ancestrales, que tanto trabajaron.
Un coche en medio de un campo donde crece alta la maleza,
con el maletero bien cerrado para que no entre aire. Desátame,
álzame hacia el cielo cristalino. Tus brazos como mazos…
No tengo palabras para describir cómo tendrás los brazos.

.

.

.

.

Prufer, Kevin. Himno nacional (Trad. Luis Ingelmo). Madrid; Ed. Bartleby, 2021.

.

SACRIFICIO

.

xxxxx5

Centro .o .periferia. ¿Dónde .se .escancia .el .soplo? Todo
centímetro .vive .su .máxima .expresión y en la camilla la
amplitud es materia de reconquista. Centímetro uno. Esta
falange que ayer no emitía señal alguna…
Cada .aguja .un .centro. Agujas .que .hilvanan .para .que
recuerdes que ninguna red podrá sostenerte.
Disponibilidad .de .la .carne .hasta .dónde. .Frontera .que
reescribir hora a hora.
No es un estado, es una condición.
Estar enferma.
Puro centro, puro milímetro donde asentir lo humano.
También la felicidad de esta voz que acompaña.

.

.

.

.

.

xxxxx14

He tenido que llegar hasta aquí para reírme del suicidio de
mis pestañas.

.

.

.

.

.

xxxxx15

Habito en la circunscripción .del .miedo. No se puede pedir
más a esta suma de .átomos .desparramados: una aguja y
su desquite, otra llamada a la puerta, el ímpetu del médico
en su currículum.
Bastaría .con .retroceder .hasta .cuándo, llegar al dónde en
que .comenzó .todo .y .saltar, .serenamente, con la firmeza
del pájaro en extinción.

.

.

.

.

.

xxxxx20

Dilato mis pupilas .para .volver .a .nacer, aunque .a .decir
verdad los niños recurren .a .sus .ojos cerrados porque no
abarcan tanto estímulo. Nacen con las yemas de los dedos
ya .labradas. ¿Las .huellas .iniciales .del .sacrificio? Nacen,
crecen, se .reproducen .y .los .pliegues .primeros .aran .el
cuerpo a golpe de gesticulación. Nacen y crecen y quizá se
reproducen .para .cardar .el .tedio, para .intuir .lo .lineal o
alambrada que trunca. Nacen, como todos, sin migas para
el retorno, cáncer que no supe.

.

.

.

.

.

xxxxx30

El aislamiento y niños pseudoepilépticos con pantallas por
ojos. Pupila .cuadrada, .cerebro .romboide .que .suena .a
robot .infantil .como la de aquel anciano que va olvidando
la escritura. La generación de los selfi se relata a ritmo de
instantánea, construye su maldita biografía .porque quién
es .nadie .para .decirles .que .«no». .Presente .puro .para
narrar .que .están .comiendo xal xsol xen xun xchiringuito
cualquiera xo .que .este .cordero .lechal .está .divino. Las
comisuras del presente y .del .pasado .limadas en un «me
gusta» .porque .aquí .sólo .la .aprobación .de .los .demás.
Rehenes de una tecla. Distopía del viejo examen.

.

.

.

.

.

xxxxx31

Llega la pieza de fruta. Es la esperada. Exactitud que poco
revela en este espacio de leyes casi granizo .y .mi .cuerpo,
como .una .esponja .de .corcho, extiende una sonrisa que
concibo xmía xporque xdicen xla xprocepción. .Bulto xque
reflexiona.
Depender es tener que dar las gracias permanentemente.

.

.

.

.

.

xxxxx36

Como .reconocía .Pascal, quizá .la .única .manera que tenga
el xmar xde xconocer xla xmuerte xsea x.sentirnos x.en xél,
ahogándonos .sin .saberlo. ¿Ser .testimonio .del .transcurrir
ajeno .xacelera .xsu .xfin? x¿Entonces xlos xhospitales, xsus
anestesias, sus permanentes ceremonias de la confusión? El
marco .se .contamina .del .centro .y .la voz imperiosa en los
pasillos…

.

.

.

.

.

xxxxx39

Agua lustral y mortífera. Bosque de gotas sosteniéndose a
cada .segundo: .cambio .climático. No asusta .el .final y sí
esta cantarina sordera, el sacrificio que .se .creyó liviano e
hizo del hombre su propio salvaje. Jibarizador del segundo
y .tercer .mundo, linfático .balancín .de .otoño. Quizá .sólo
el .cavernícola xsupo xde xla xsangre xpara xel .equilibrio,
tormenta .exacta .del «tienes-te-doy». Colmillo .ancho .de
garra .leve, .tuyo .será .al .final .todo. Falta .léxico, .faltan
letras… Y el mundo era sólo un tanatorio azul…

.

.

.

.

.

xxxxx41

Sólo la idea de poder matarme me .ayuda .a .vivir. Charco
sin agua, luz .que .domina .la .posibilidad .del .ahogo. Luz
blanca que me ayudaste a coger aire y ahora estorbo para
ceder con .ligereza al final, casi .casi .resbalando, por esta
bilis inaudita y ancha sin paréntesis…

.

.

.

.

.

xxxxx46

¿Ir .xdeshaciendo, .xrevocando .xel .xcuerpo .xen .xformas
geométricas, para así suspender el dolor? La rótula circular,
los dientes algo rectangulares, el cuadrado .de .la palma de
la mano y así hasta que Euclides .pudiera explicarnos como
un .mapamundi .sin .huecos. La .idea .me .divierte. ¿Hasta
dónde .llegaría .la .amputación? ¿Qué quedaría de mí .en la
cama del hospital? Sonrío. Las .sábanas .quedan .a un lado,
sobrantes, como todo mausoleo.

.

.

.

.

.

xxxxx48

Cuando morir es una guerra en .la .que todos los bandos
están .de .acuerdo. Momento .azul .que .libera, síndrome
de Estocolmo que se convierte .en .verdad mineral o esta
plaza de rincones accesibles. Así se mitiga el dolor .en su
macabro .tráfico .de .días, así .la .esperanza en su rutina
absurda, .así .la .conciencia .en .su .irracional .comparsa.
Reconocer, entonces, que el minotauro acierta y devuelve
al mar sus muertos de carne galopante.

.

.

.

.

Agudo, Marta. Sacrificio. Madrid; Bartleby editores, 2021.

.

P.D. Échenle un vistazo a esta crítica que hizo Alberto García Teresa sobre ‘Sacrificio’.

.

EN OCASIONES LOS PÁRPADOS

.

SACRIFICIO

xxxxx42

He tenido que llegar hasta aquí para comprender que en
ocasiones los párpados no quieren cerrarse.

.

.

.

.

Agudo, Marta. Sacrificio. Madrid; Bartleby editores, 2021.

.

Categorías: Poesía Etiquetas: , ,

CARENCIAS -IV-

.

0. Si cuando caminas levantas una polvareda probablemente tu huella será indeleble.

.

.

.

.

.

1. Solo en la distancia urge tener un propósito. Por eso el hombre resuelto hace de su vida un exilio.

.

.

.

.

.

2. Cuanto más tañían las campanas —con mayor soberbia y altitud—, más sordos los hombres se hicieron a Dios en la tierra.

.

.

.

.

.

3. La soledad buena no es ausencia: es plenitud, conciencia soberana de todo lo que nos rodea.

.

.

.

.

.

4. La compasión es un acto de humildad, nunca de generosidad. Solo si te dejas acoger por el abrazo del caído tu impulso servirá para levantarlo.

.

.

.

.

.

5. Si os dan una Patria, declinad el ofrecimiento ¿De qué sirve el suvenir de un viaje que no has hecho?

.

.

.

.

.

6. Nuestros principios son el instrumento. Con ellos pretendemos abrir y cerrar cualquier cosa. No es nada sustancial. Una ganzúa o un arma, en ocasiones, hicieron lo mismo.

.

.

.

.

.

7. Líbrate de los predicadores que solo utilizan el verbo y se olvidan de los circunstanciales necesarios. (Los conocimientos de sintaxis, al fin, deben servirte de algo).

.

.

.

.

.

8. Subir a la Gloria o descender a los Infiernos. Levantarse o caer. Volar o hundirse en el barro. Pero el árbol ha crecido siempre, unánime, en las dos direcciones.

.

.

.

.

.

9. En lo pequeño la grandeza es humilde. Lo grande y ostentoso a todos empequeñece.

.

.

.

.

.

10. Lo bello nunca es neutro. O nos conduce al Bien o lo pervierte en mera estética, paroxismo, iniquidad.

.

.

.

.

.

11. Si huyes hazlo siempre sin sombra que te delate. Aunque peor que huir es convertirte en tu propia ancla.

.

.

.

.

.

12. El pájaro —del que envidias las deliciosas acrobacias— no tiene brazos para atarse a una cintura ni para pasarlos por encima de los hombros de un amigo.

.

.

.

.

.

13. El fracaso es como el esparto, o el cáñamo: rasca, escuece; pero es muy útil para fabricar alpargatas y salir caminando con paso ligero.

.

.

.

.

.

14. Hablar del amor es como hablar de poesía: se desvanece el misterio y perdemos la fe.

.

.

.

.

.

15. La palabra escogida debe encender el poema solo cuando estés preparado para controlar el perímetro del fuego. Así, tus actos en la vida.

.

.

.

.

.

16. Cuando te recojas y cierres la puerta recuerda que, también, sigues estando fuera. Sólo así tus sueños serán prudentes.

.

.

.

.

.

17. Entre los tuyos sé de los otros. Entre los otros sé tú mismo. Entre todos sé uno más.

.

.

.

.

.

18. El éxito puede producir grandes metástasis. Procura que no afecte a órganos vitales como la humildad y la compasión.

.

.

.

.

Martínez Serra, Esteban. Carencias. Madrid; Bartleby editores, 2015.

.

ESTE ES OTRO PRECIO DE LA INSURRECCIÓN

.

ESTE es otro precio de la insurrección: un .jardín caó-
tico, una mala imitación .del paraíso. ¿Crecerá bien la
petunia bajo el sauce? —te .preguntas— ¿Cómo debo
expurgar la buganvilla o enderezar .el .viejo jazmín o
injertar en .el .naranjo .la .ramita .tierna .del .cerezo?
¿Afectará .a .los .lirios .la floración excesiva del rosal?
¿Qué simpatías .pueden .romperse? Bajo .tierra, ¿qué
guerras .coloniales .pueden desencadenarse entre raí-
ces? Quisiste ejercer de Dios, levantar edenes a tu an-
tojo, pero .la .Tierra .te .recordó .que en su útero sólo
mandaba ella.

.

.

.

.

Martínez Serra, Esteban. Carencias. Madrid; Bartleby editores, 2015.

.

CARENCIAS

.

NUNCA .se .vuelve .de una guerra. El desarraigo es to-
tal. La misma razón .que .los .convirtió en súbditos les
negará .el .instinto .de .vuelta. El ave que es capaz de
deshacer cuatro mil kilómetros .y encontrar su nido en
el granero remoto, bajo .la .teja quebrada y minúscula,
no tiene otro pasado que el insecto que lleva ahora en
el pico. No carga la culpa sobre un ala .ni sobre la otra
el perdón. No, no esperéis que la .guerra .os devuelva
al hijo, al esposo, a la mujer que combate. La esperan-
za es siempre un camino de cenizas.

.

.

.

.

.

CUANDO el agua resbaló de la coronilla .a .la .nuca .la
iglesia le concedió a su llanto .la .gravedad .de la litur-
gia. ¡No .llores, hijo .de .Dios, la paz irá contigo! Perte-
neces ya al reino de los cielos en la tierra. Todos estos
que ves y muchos .más .son .tus .hermanos. El río Jor-
dán cabe en esta concha con .la .que .hoy .te .bautiza-
mos. Limpio estás .del .pecado .que .no .conoces. Lim-
pio de los .malos .pensamientos que no tienes… La ce-
remonia .hoy .concluye: diecinueve .años .después, la
sangre sigue el mismo camino .del .agua bendita pero
no hay brazos que te sostengan mientras caes en la fo-
sa que te han obligado a abrir.

.

.

.

.

.

ACEPTA la .hospitalidad .de .la .des-esperanza. No re-
nuncies a ella .por .lo .que .de .ella te hayan dicho. Es
una oportunidad única. Todo lo vivo que te rodea: vive
sin esperanza. ¿Espera la oruga el .tiempo .pacífico de
la crisálida?, ¿la .nueva .mariposa .su .aniquilación .en
apenas veinticuatro horas? ¿Deposita la lluvia .toda su
fe, su único sentido, en la .semilla? [Cada acto de vida
es un hecho; cada esperanza una pedrada a la niebla.]
¿Qué esperas .para tirar los dados, o barajar las cartas
y ponerlas .sobre .la .mesa? No hemos aprendido nada
de Auschwitz.

.

.

.

.

.

EL no-sentido de .esta .guerra .encuentra .su glosa final
en las cunetas. La madre que carga .con .el .cadáver de
su hijo sale del camino. El brazo fuerte —pero vencido—
de un soldado .le .ayuda .a .cavar .en .una .tierra .dura.
Cuando .la .mujer con la punta del pie .tapa .y .apelma-
za reiteradamente la fosa .recuerda .el .balanceo .de .la
cuna. Cuna y cunetas.

[…] Pero el soldado .recuerda .en .ese .momento .el .pe-
dal .de .la .máquina .de .coser de su madre. Una Singer.
Y .piensa .en .que .no .hay .costura .posible. Que es tan
grande el desgarro que .la .tierra .siempre .se va a doler
por el mismo sitio.

.

.

.

.

.

LA voz del poeta es la .mueca .torcida del frutero cuan-
do le sorprende .la .acidez .de .la .pulpa. La mirada del
poeta está en el desaire de las pieles opacas y rugosas,
no en .las .amables .transparencias, en los destellos fa-
bulosos. Su oído es obstinado .porque desoye con gran
atención el canto de .la .Sibila tanto como se desoye a
sí mismo, descreído al fin. El poeta, en .su .mejor .ver-
sión, utiliza .la .palabra como un órgano para ver, oír y
poder .vender .luego —con algo de entereza y aparien-
cia de honestidad— la fruta más amarga.

.

.

.

.

Martínez Serra, Esteban. Carencias. Madrid; Bartleby editores, 2015.

.

TUVIMOS

 

En el prólogo del libro escribe Jenaro Talens: «La autora no tiene (…) la voluntad de convertir su aventura en pensamiento abstracto; su reflexión antes bien se articula en torno a una voluntad explícita de introspección individualizada, de un relato que se construye entre el ir y venir de un muy contenido y muy matizado auto-biografismo difuso y la continua utilización de personajes y anécdotas, históricos o mitológicos, como correlato objetivo de lo que se nos cuenta, sin que ninguno de los extremos incline nunca la balanza a favor de uno u otro. Ese difícil equilibrio es, en mi opinión, una de las virtudes mayores del volumen. hablar del dolor sin permitir la falta de delicadeza del descontrol; llorar, pero sin lágrimas.
Visto desde ese ángulo, Tuvimos podría considerarse como una suerte de viaje iniciático hacia el conocimiento y el reencuentro de sí. La memoria personal recupera vivencias, recuerdos, sensaciones sin que la nostalgia o la elegía se enseñoreen del territorio. Lo hace siempre en presente, porque la memoria, aunque hable del pretérito, perfecto o imperfecto, no puede manifestarse más que en presente de indicativo. Ello le otorga un poder analítico considerable. Por eso, en estos poemas, las figuras del padre o de la madre, contempladas en su decadencia, no son vistas en contraposición a lo que fueron, sino a lo que representaron para quien las mira en la actualidad. En ese lento e irremediable caminar hacia la desaparición, Rosa Lentini no describe el deterioro o la muerte de ningún otro, sino el progresivo apagamiento de una mirada, la suya propia, en el momento de tomar conciencia de que lo que creyó ver en los demás no era sino la proyección de su propio deseo.»

 

 

Y aquí dejo algunos poemas del libro.

 

 

LA VISITA

Envía primero al emisario.
Si advierte una respiración pesada,
xxxximpenetrable y al acecho
como el aliento de una piedra
(si fuera posible),
no hay ni un cálido puerto ni una habitación fresca
xxxxdonde guarecerse.

Pero si pestañea
como el planeo aleatorio de un insecto
debes acudir a su casa
xxxxlista para el próximo asalto
escudada al menos tras una tabla de ébano
con el extremo sigilo de aquel personaje
que al escalar un edificio
xxxxa la velocidad de la luz
encuentra su futuro en la planta de arriba.

Mi madre es una experta lanzadora de dardos
que tuerce la boca si no da en la diana.
Su mano pequeña en la tuya parece una larva
que roe una hoja, ajena a su futuro de vuelo.
Cuando la bañas su piel perfumada y fresca
huele a lavanda, y su ralo cabello teñido de rubio
reluce sobre su camisón de raso encarnado.

Pero de pronto su mirada empañada
calcula el siguiente lanzamiento
deseosa de hacer blanco en medio de tu frente
xxxxxxxxxxxxxxxxxxy la intimidad acaba.
Su boca desprende láminas de sal
cuando pregunta si ya te vas.

La huida se pone en marcha
y el agua profunda del espejo devuelve
una figura dispuesta a abandonarla
xxxxjunto a sí misma.

Existimos sincrónicamente:
el mensajero llamando al timbre
la rendija luminosa bajo la puerta
el alto precio de un alma poseída
xxxxxxixxxxxcuando cierras.

 

 

 

 

HERMANOS

Podríamos asomarnos
xxxxa nuestra propia historia
contada por un bardo ciego
y mirar atrás, al momento en que,
orillados al borde de la cama,
nuestros padres tuvieron
xxxxel primer desencuentro,
violento como el enfado contra Agamenón
de un Aquiles furioso al serle arrebatada
su esclava de Lerneso. Luego,
a cambio de un mejor pago, el pacto,
y vendríamos nosotros,
xxxxblancas pieles
xxxxxxxxrecubiertas de sangre y llanto,
xxxxxxxxxxxxcuerpos que ellos defenderían
a cualquier precio…

Y la fría, la deliberada indiferencia,
interpuesta entre ellos y tú,
de aquella primera vez en que,
xxxxintroducidos en sus cabezas,
sus dobles agrietaron como raíces
xxxxlos suelos de las casas cercanas.

Y el rostro del hermano interpuesto en la escena,
su rodilla sobre esa mancha carmesí, tu cabeza,
un orgulloso cazador que sueña degollar un cuello
xxxxcon el cuchillo de un dedo,
xxxxxxxxy su otra mano que amenaza sin prisa…

Descorremos el velo del castigo impuesto.
Miramos al bardo sentarse
a contar su historia un día cualquiera.

 

 

 

 

CLASE DE ANATOMÍA

La piel plateada de un niño de Hiroshima
fijó como un icono doloroso el pasado,
un faro de luz en brazos de su madre.
Y ni un solo día mi pellejo,
xxxxxxxxcolgado cual abrigo
xxxxsolitario en el pasillo
me cubría al tener que posar en carne viva
ante los amantes nocturnos de la profesora.

Amante madre, si tocabas los dos brotes
despuntados en mi pecho
o si mi bosque aún ralo pasaba
bajo tus ojos golosos,
mi identidad vibraba, sin descubrirse,
como la cuerda tensa del arco de doble cuerno de Ulises.

Yo me entregaba en secreto al placer
sin variar en lo fundamental la clase de anatomía.
Desde el último pupitre, un enamorado,
xxxxesbelto o rudo, moreno o de piel rosada,
xxxxxxxxme llevaba consigo a fronteras
que cruzábamos cada vez que la bomba de endorfinas
de mi maestra hacía irrespirable el aula.

Los verdaderos amores llegaron con los simunes.
En idiomas antiguos acudieron a mi llamada
asomando con tiento, surgiendo como gatos
antes de que nada fuera a rodar o a caer,
formas terrenales surcando el océano
con barcas llevadas por largas ramas de ceibo
xxxxque aventaban el agua hacia las simas.

La espiral se estrechaba. Las continuas horas de uso
astillaban la vara de castigo, y el cuerpo que la sostenía
se hinchaba como una tierra roturada
xxxxsin pasar por el mío.

Nada es más maleable que un niño y nada lo es menos
que un niño blindándose.

Y la puerta de la escuela se cierra
definitivamente tras el sonar de la campana.
Ninguna inspección la abrirá.

Ni el pringoso xáspero xpútrido sedimento de humedad
xxxxxxxxxixxxxxxxxxxxxxxxxxxy bulbo reseco
de esta tardía primavera.

 

 

 

 

LA ÚLTIMA CENA

Como fantasmas reunidos a la mesa,
los platos estampados en azul frente a cada uno
nos distraían con los motivos paisajísticos del siglo XVIII:
una casa de campo cercana al río,
y árboles junto a la carreta tirada por las mulas.
A la derecha los servilleteros de madera rodeaban
con suavidad los paños de algodón,
xxxxnadie podría decir que no simpatizáramos
con la idea de estar muertos.

Aprendimos a leer la historia de nuestro pasado,
cuando la intimidad desprendió
un humor amargo y durante años las suturas
xxxxtironearon de una mujer, de un hombre,
de sus dos hijos, hasta que de la vida en común en la barricada
quedó una única hilacha.

Todavía hoy un pie debajo de la mesa se estira
y estira hasta golpear mi rodilla…

Pienso en el viento frío
que nos arrastra a todos hacia la noche,
pienso en la intemperie, el río helado,
xxxxel temporal de nieve,
o en el hombre desnudo que ara sobre la mujer
y clava en su vientre
el misterio que somos mi hermano y yo
xxxxsaliendo de sus cuerpos.

Nosotros olvidamos que llegamos a estar allí,
ellos olvidaron que allí estuvimos.

 

 

 

 

ACCIDENTE

xxxxx1

Una opción contiene a otra
la verdad a la mentira
la mentira a tu sueño.

Tu cicatriz un lugar
donde asentarse
devora el sello xel recuerdo
y luego nada
el frasco explica al velero
xxxxembotellado viaje
xxxxde regreso.

La voz era esto
decir pérdida y contemplarse
xxxxun frasco en busca
xxxxde su olor.

Una opción contiene a otra
la vida que llevamos nos lleva

xxxxnosotros, habitantes
xxxxde su vientre.

 

 

xxxxx2

Los negros, negros
xxxxnubarrones de tormenta
se cierran sobre el campo donde
el coche ha derrapado.

Y nada se alcanza a ver salvo
un contorno de formas quietas
xxxxa la espera
como postales para el recuerdo
en sus olvidadas maderas.

Una garza se salva con un gran
movimiento majestuoso.

Oímos el flap flap de su migración
xxxxxxxxxxxxxxxxdirigiéndose a poniente
atrapados en esta atmósfera
a punto de descarga;

y el vuelo sobre nuestras cabezas
ese tiempo de sueño recién creado
que toda promesa falsamente contiene

la órbita en su curva de regreso

como si pudiéramos…

 

 

 

Lentini, Rosa. Tuvimos. Madrid; Bartleby editores, 2013.

 

‘LIBRO DE JAIKUS’, DE JACK KEROUAC

 

El árbol parece
xxxxxun perro
Ladrando al Cielo

 

 

 

 

¡Mira cómo cantan los pájaros!
xxxxx¡Todos esos pajarillos
Que morirán!

 

 

 

 

Las suelas de mis zapatos
xxxxxestán limpias
De andar por la lluvia

 

 

 

 

El saludo de sus muñecas amarillas
xxxxxdesde la estantería—
Mi abuelastra muerta

 

 

 

 

Perfecta noche de luna
xxxxxestropeada
Con discusiones familiares

 

 

 

 

Aplicándome con los sutras,
xxxxxel gatito sobre la página
Reclama cuidado

 

 

 

 

Escuchar cómo los pájaros usan
xxxxxvoces diferentes, perder
Mi perspectiva de la Historia

 

 

 

 

La silla de verano
xxxxxpor sí sola se mece
En la ventisca

 

 

 

 

Entre los pájaros nerviosos
xxxxxla paloma negra
Picotea tranquila

 

 

 

 

Leo mis notas—
xxxxxLa mosca pasa de
La página al dedo

 

 

 

 

Coge un vaso de agua
xxxxxdel mar
Y ahí estoy yo

 

 

 

 

Porque, caminemos los mismos o diferentes
xxxxxcaminos
A todos sigue la luna

 

 

 

 

Las gotas de lluvia tienen
xxxxxmucha personalidad—
Cada una

 

 

 

 

Perseguí ese
xxxxxcuerpo—perseguí
Un fuego furioso

 

 

 

 

Aquí estoy de vuelta en medio
xxxxxde ninguna parte—
Por lo menos eso creo

 

 

 

 

Por la tarde—
xxxxxno es el vacío
Lo que ha cambiado

 

 

 

 

Venían neblinas, tocaba
xxxxxCerrar los ojos,—
Que la estufa llevara la conversación

 

 

 

 

El sonido del silencio
xxxxxes toda la enseñanza
Que recibirás

 

 

 

 

Desolación, Desolación
xxxxx¿de dónde
Sacaste tu nombre?

 

 

 

 

Desolación, Desolación,
xxxxxtan difícil
De ti desprenderse es

 

 

 

 

El sueño de Dios,
xxxxxEs sólo
Un sueño

 

 

 

 

En Desolación
xxxxxera el hombre más solo
del mundo

 

 

 

 

Rendiste homenaje
xxxxxa la luna,
Y se hundió

 

 

 

 

Camina por el agua
xxxxxmi sombra,
Más pesada que el plomo

 

 

 

 

¡Oh, me bebería
xxxxxEl Río Amarillo entero
Por amor a Li-Po!

 

 

 

 

Con un vendaval tremendo
xxxxxque todo lo entierra
Mi gato se aparea fuera

 

 

 

 

Noche de primavera—el brillo
xxxxxdel ojo de la cabeza del pescado
En la yerba

 

 

 

 

Mis críticos zarandean
xxxxxconstantemente como
Ortigas en la lluvia

 

 

 

 

El otro hombre, tan
xxxxxsolo como yo
En este universo vacío

 

 

 

Kerouac, Jack. Libro de jaikus (Trad. Marcos Canteli). Madrid; Bartleby editores, 2007.

 

PRESENTACIÓN DE ‘EN LEGÍTIMA DEFENSA. POETAS EN TIEMPOS DE CRISIS’ EN MURCIA

Esta mañana, Bartleby editores ha subido a Youtube un montaje con la participación de cuatro de los que estuvimos presentando la primera edición de ‘En legítima defensa. Poetas en tiempos de crisis’ (conviene recordar que publicó tres ediciones de la antología) en la ciudad de Murcia el 11 de abril de 2014.

Aquí tienen el vídeo.

 

 

ELEGÍA

 

PAISAJE CON CAÍDA DE ÍCARO

¿Cómo he podido fallarte así?
pregunta el sujeto

al objeto. El objeto es una urna
de cenizas. Cómo no he logrado salvarte,

muchacho de carne y hueso. Muchacho
compuesto de mente. De años. Una mano

y pintura sobre tela. Una escultura en mármol.
Por qué no puedo alcanzarte donde estés

y tirar de ti. Por qué yo soy
y tú no. Estás para siempre en el andén

mirando la puerta del vagón al cerrarse.
Y luego la estela plateada de mi partida.

¿Qué tren era? El número 6.
¿Qué día era? Miércoles.

Habíamos admirado juntos los mosaicos
del Museo Metropolitano.

Aquel vagón debería estar sellado en ámbar.
Aquel día tan doloroso debería estar

engastado en ámbar.
En granate. En ámbar. En ópalo. Para

poder seguir. Cómo puede ser
que esto no signifique nada para nadie que no sea yo.

 

 

 

 

CORTINAS DE VACÍO

Esto es lo que él no podía ver:
el sendero hasta el mar, restos verticales de roca
hecha añicos por la fuerza de la dinamita.
Así estaba él. Demolido.

Sin embargo la mente de ella palpitaba
con su presencia silenciosa. ¿Cómo se puede vivir
con tanta tristeza? La mano de él sobre su hombro
para decirle, tu afán

por la precisión sólo te traerá problemas.
Tu sentido de la carencia, también.
Soñaba que estaba vivo y enfermo.
Como la Pietà. Soñaba con él

a cualquier edad. Diez años o menos. Catorce y más alto.
Un tictac adelante y atrás como el mar
rompe contra la húmeda roca negra
de la claridad y la circunstancia.

La escena de patinaje vista una
y otra vez, la repetición de una fiebre a los cuatro años,
el día de mayo que estaba con síndrome de abstinencia
y el médico dijo que casi se muere.

Palabras desde donde
lo miraban mientras se comía un helado blanco
con una cuchara de madera. Exclamó: ¡Pero
qué bien sabe esto!

Haciéndonos a todos pensar que quería vivir
para siempre. Ahora ella asqueada
por la esencia de tanto recuerdo.

 

 

 

 

VOLVAMOS ATRÁS

al comienzo de la mañana que amanece
con el alumbramiento de todo
lo que tú serías. La gélida mano
de enero enseñándole el tiempo al reloj.

Y ahora en julio, ese escalón de tu medio
cumpleaños que no marca sino un rastro
para empujar la jauría
de perros salvajes hacia la jaula.

No hay nada peor
que este último acto en el que desapareces
tras la cortina de la catástrofe de tu adicción.
Mira qué acto
más sencillo. Y ahora ya no hay más.

 

 

 

 

FUISTE ERES ELEGÍA

Frágil como un niño es frágil.
Destinado a no durar siempre.
Destinado a convertirse en otro
para la madre. Aquí estoy
sentada en una silla, pensando
en ti. Pensando
en cómo era hablar contigo.
Cómo a veces era maravilloso
y otras veces horrible.
Cómo las drogas cuando había drogas
deshacían lo bueno casi por completo
pero no por completo
porque lo bueno siempre podía ser visto
brillar como brilla el lamé
en el escaparate de una tienda
llamada Las Cosas
Hermosas Nunca Duran Siempre.
Te amé. Te amo. Eras.
Y eres. La vida es experiencia.
Así de simple es todo. La experiencia es
la silla en que nos sentamos.

Sentarse. Pensar
en ti donde eres un vacío
que llenar
por la añoranza. Te amaba.
te amo como amo
todas las cosas hermosas.
La auténtica belleza rara vez es auténtica.
Eras. Eres
en mayo. Mayo mirando
hacia junio que llega.
Así es como mido
el año. Todo Fue Culpa Mía
es el título de la canción
que he estado cantando.
Incluso cuando me pedías calma.
No he tenido calma alguna,
he estado llorando. Creo que tú
me has perdonado. Todavía me pones
la mano en el hombro
cuando lloro.
Gracias por eso. Y
por tu inefable sentido
de la continuidad. Eras. Eres
la cosa más brillante en el escaparate de la tienda,
lo más singular y hermoso que he visto en mi vida.

 

 

 

Bang, Mary Jo. Elegía (Trad. Jaime Priede). Madrid; Bartleby editores, 2010.

 

YACIENDO EN LA LOBA

 

YACIENDO EN LA LOBA

Caperucita
La noche de niebla
En que te leí
Tu cuento

Aquella luna que fuimos
Pasando una a una
Las sábanas sobre
Tu pecho

Te arrojaste
A mis fauces
Como si tú y no yo
Fueses la Bestia

Me mordiste
Me arañaste
Me azotaste
A tu antojo

Me jodiste como
Sólo sabe joder
Una animal
Loca

Ahora desde ese día
Soy yo todo hambre
Descosido quien aúlla
Por ti dentro de ti

Dispuesto a devorar
A todos mis rivales
En el umbral rojo
Y negro de

Tu coño

 

 

 

Abeleira, Xoán. Animales animales. Madrid; Bartleby editores, 2009.

 

ELOGIO DEL CRÁTER

 

ELOGIO DEL CRÁTER

I

La marea que esparce el volcán
Vuelve la tierra más fértil

Y yo
Tomo todo lo que me das

Permanezco avisado
A la orilla de este cráter
A la espera de la alianza
O de una nueva erupción

Y como todo lo que me das
Sin cuestionar su origen

Igual tu lava hermana mía que toda su ceniza

 

 

II

Ojo del cráter

Quien mira en él se mira
Más allá de él

Labios del cráter

Quien los lame por siempre lame
El nudo de su sed

 

 

 

Abeleira, Xoán. Animales animales. Madrid; Bartleby editores, 2009.

 

FAIRY

 

FAIRY

xxxPor Hélène .se .conjuraron .las .savias .ornamentales
en las sombras vírgenes y las claridades impasibles en el
silencio astral. El ardor del verano .le fue confiado a unos
cuantos .pájaros .mudos, y la indolencia requerida a una
barca .de .lutos .inapreciable .por .ensenadas de amores
muertos y de perfumes abatidos.
xxx— Después .el momento del canto de las leñadoras al
rumor .del .torrente .bajo .la .ruina .de .los .bosques, del
cascabeleo del ganado al eco de los valles, y de los gritos
de las estepas. —
xxxPor la infancia .de .Hélène .tiritaron .los .pelajes y las
sombras, — y el pecho .de los pobres, y las leyendas del
cielo.
xxxY .sus .ojos .y .su .danza, .superiores xincluso .a .los
esplendores preciosos, a .los .fríos .influjos, al placer del
decorado y de la hora únicos.

 

 

 

Rimbaud, Arthur. Illuminations (Trad. Xoán Abeleira). Madrid; Bartleby editores, 2013.

 

Daftar Harga Mobil Bekas

Literatura, música y algún vicio más

El lenguaje de los puños

Literatura, música y algún vicio más

Hankover (Resaca)

Literatura, música y algún vicio más

PlanetaImaginario

Literatura, música y algún vicio más

El blog tardío de Elena Román

Literatura, música y algún vicio más

Del verso y lo adverso 9.0

Literatura, música y algún vicio más

DiazPimienta.com

Literatura, música y algún vicio más

El alma disponible

Literatura, música y algún vicio más

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

Literatura, música y algún vicio más

Las ocasiones

Literatura, música y algún vicio más

AJUSTES Y OTRAS CUENTAS

Literatura, música y algún vicio más

RUA DOS ANJOS PRETOS

Blog de Ángel Gómez Espada

PERIFERIA ÜBER ALLES

Literatura, música y algún vicio más

PERROS EN LA PLAYA

Literatura, música y algún vicio más

Funámbulo Ciego

Literatura, música y algún vicio más

pequeña caja de tormentas

Literatura, música y algún vicio más

salón de los pasos perdidos

Literatura, música y algún vicio más

el interior del vértigo

Literatura, música y algún vicio más

Luna Miguel

Literatura, música y algún vicio más

VIA SOLE

Literatura, música y algún vicio más

El transbordador

Literatura, música y algún vicio más

naide

Literatura, música y algún vicio más

SOLIPSISTAS DEL MUNDO

Literatura, música y algún vicio más

MANUEL VILAS

Literatura, música y algún vicio más

El fin de las siestas

Literatura, música y algún vicio más

Escrito en el viento

Literatura, música y algún vicio más

un cántico cuántico

Literatura, música y algún vicio más

Peripatetismos2.0

Literatura, música y algún vicio más

Hache

Literatura, música y algún vicio más