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AMARU – CIEN POEMAS DE AMOR

septiembre 19, 2018 Deja un comentario

 

xxxxx12

Ella a sus amigas:

Cuando mis ojos se encuentran con sus ojos,
inclino yo mi rostro
y fijo en el suelo mi mirada;
obstruyo mis oídos,
por muy ávidos que estén
de oír su voz y sus palabras;
con mis manos oculto las gotas de sudor
que brotan en mis mejillas erizadas.
Mas, oh amigas, ¿qué haré?
los lazos de mi blusa se han soltado.

 

 

 

 

xxxxx18

El poeta:

Viendo a sus dos amadas
sentadas en el mismo lecho,
cautamente se les acerca por detrás;
y, como si jugara,
cubre con sus dedos
los ojos de una de las bellas;
y luego, volteando levemente la cabeza,
el muy astuto besa a la otra,
cuyos vellos se erizan de placer,
mientras su corazón palpita de emoción
y una sonrisa contenida ilumina sus mejillas.

 

 

 

 

xxxxx32

Ella:

Mis compañeras me dijeron: “Se ha dormido,
duerme tú también, amiga” y nos dejaron.
El amor me dominó
y, sin pensar dos veces,
puse mis labios sobre los labios de mi esposo,
mas, al erizarse de emoción su rostro,
comprendí que su sueño era fingido;
me avergoncé,
mas él, con actos apropiaados
puso fin a mi vergüenza.

 

 

 

 

xxxxx32

Él:

Cuando mi estrecho abrazo presionó sus senos,
su piel se erizó,
con la extraordinaria intensidad
de su apasionado sentimiento
su vestimenta resbaló de sus caderas,
mientras ella, con débil acento, me decía:
“No, no, ya basta”.
Y luego—
yo no sabré decir
si se quedó dormida o si desfalleció,
si se refugió en mi corazón
o si se derritió entre mis brazos.

 

 

 

 

xxxxx39

El poeta:

Después de larga ausencia,
lánguidos sus cuerpos
por la pena que les causa
su deseo insatisfecho,
están felices, juntos de nuevo,
los jóvenes amantes:
es cual si naciera un nuevo mundo para ellos.
Lentamente pasó el largo día
y llegaron las sombras de la noche,
mas tenían tanto que decirse,
que casi el tiempo les faltaba
para sus juegos amorosos.

 

 

 

 

xxxxx40

El poeta:

La guirnalda de homenaje
no fue hecha con azules lotos del estanque,
mas con las amorosas miradas de sus ojos;
ni con jazmines y con rosas
la oblación de flores,
mas con las dulces sonrisas de su rostro;
ni con el agua contenida en una copa
la ofrenda del agua de hospitalidad,
mas con sus hermosos senos
adornados con finas gotas de sudor:
así la bella da la bienvenida
al amante que recién llegaba
con los encantos de su propio cuerpo.

 

 

 

 

xxxxx48

Una amiga a ella:

Mujer de inconstante corazón
¿por qué en esta forma has desdeñado
al amante que llegó a tu casa
y se prosternó ante tus pies,
con los ojos húmedos de llanto?
Desde ahora, mientras vivas,
no conocerás la alegría y el placer
y las lágrimas serán tu único refugio;
sufre el fruto de tus nefastas iras.

 

 

 

 

xxxxx60

El poeta:

Los esposos
arrastrados por el torrente de su amor
y contenidos por el dique
de las personas mayores de la casa,
aun estando juntos
no pueden dar satisfacción a sus deseos.
Están el uno frente al otro,
sus cuerpos parecen ser pinturas,
y beben el néctar de las miradas de pasión,
que les brindan los negros lotos de sus ojos.

 

 

 

 

xxxxx84

Una amiga a ella:

Sin considerar las consecuencias
que podrían tener para tu amor,
sin respeto alguno para con tus amigas,
bruscamente, mujer irreflexiva,
te has dejado dominar por la cólera y los celos.
Con tu propia mano has echado sobre ti
carbones encendidos,
cuyas llamas resplandecen
cual el incendio de la disolución universal.
Basta ya de lágrimas:
es llorar en el desierto.

 

 

 

 

xxxxx86

El poeta:

Su amante regresó
y, llena el alma de deseos,
ella pudo, mal que bien, pasar el día;
luego fueron a su alcoba,
y sus desatinados servidores,
conversando y conversando, no se iban.
Mas al fin,
impaciente por gozar los placeres amorosos,
la bella exclamó: “Algo me ha picado”
y, agitando su fino chal de seda,
apagó la llama de la lámpara.

 

 

 

 

xxxxx90

El poeta:

Ella le dio, con cólera, la espalda
y, fingiendo descaradamente que dormía,
cerró los capullos de sus ojos;
él, experto en el Arte del Amor,
juntó su cuerpo con su cuerpo
y puso, suavemente, con temor, su mano
sobre la hebilla de su cinturón.
Ella, entonces, contrajo la cintura.

 

 

 

 

xxxxx97

Ella a una amiga:

Cuando mi amante subió a mi lecho,
de por sí sola se soltó la hebilla de mi cinturón
y, mal sostenido en mi cintura,
mi vestido se deslizó por mis caderas.
Eso es lo único que sé,
pues, apenas sentí el contacto de su cuerpo,
de todo me olvidé:
de quién era él,
de quién era yo,
de cómo fue nuestro placer.

 

 

 

Amaru. Cien poemas de amor (Trad. Fernando Tola). Barcelona; Barral editores, 1971.

 

UNA NOCHE CON HAMLET – OTROS POEMAS

julio 22, 2018 2 comentarios

 

SOBRE LA ACERA

Es una vieja vendedora de periódicos
que todos los días llega cojeando hasta aquí…
Cuando, agotada e incapaz de dar un paso,
deja caer su fardo de “Ediciones extraordinarias”,
se sienta encima y se adormece…
Los que suelen pasar por allí
están tan acostumbrados que ni siquiera reparan en ella
que, misteriosa y muda como una agorera,
hace visible lo que debiera ofrecer…

x
Empieza a llover…

 

 

 

 

EL BAÚL

Hay un viejo que lleva dos años
sin poder abrir su baúl porque ha perdido la llave
y no se atreve a pedirle a su hija dinero para el cerrajero.
Tiene en aquel baúl algunas chucherías
que podrían darle aún un poco de consuelo:
fotos de su juventud, de cuando fue soldado en Bosnia,
un fajo de cartas bastante descoloridas y emborronadas
sobre las que soñar,
un escorpión y un plastrón de baile
en que una vez estampó su firma Cleó de Mérode,
pero sobre todo tiene allí una buena escarpia
y una soga más fuerte que siete cabellos de ángel…

x
Oh, el viejo sabe muy bien que no hace falta cuerda ni escarpia
y que basta, simplemente, con saltar por la ventana…
Pero no sabe que es precisamente eso lo que espera, hace ya mucho tiempo,
el vecino de la casa inexorablemente
situada al otro lado de la calle,
el que se tiñe el pelo con lápiz-carbón
y asiste sólo a los funerales de suicidas…

 

 

 

 

LA BAILARINA

Eres la única realidad que puede cambiar de nombre
sin renegar de su nacimiento ni su estirpe… Y quizás precisamente por eso
no haya podido compararte nunca con propiedad
a un cuadro, una flor, una llama o al viento. Y quizás precisamente por eso
haya tenido siempre compasión
de tus bellos y pacientes pies descalzos
sucios de polvo del escenario. Y quizás precisamente por eso
seas para mí humana y de este mundo, y tu respiración, afanosa
desde el vientre a los senos, supersticiosos
como dos borrascas de la noche de San Juan.
Trabajos sin lagos… Mas la música brama y quiere beber
y se arrastra, en el anochecer de sus movimientos jadeantes,
hasta tu sudor, por lo menos,
mientras que yo, que no puedo mentir, me doy cuenta, sin ningún mérito,
de que todos los lugares a besar están, precisamente, sólo sobre tu cuerpo.
Pero tú los vas arrojando al vacío
ya que nada necesitas, ni siquiera a ti misma…

 

 

 

 

ENCUENTRO V

Detenido por una mujer a la puerta de una ciudad desconocida
le supliqué: Déjame pasar, entraré sólo
para salir en seguida, y de nuevo entraré
para volver a salir tan sólo,
porque temo a la oscuridad, como cualquier hombre.
Y ella me dijo: “¡Pues yo he dejado allí
la luz encendida!”

 

 

 

 

TE HA PREGUNTADO…

Te ha preguntado una muchacha: ¿Qué es poesía?
Quisiste decirle: El hecho de que existes, sí, de que existes
y que con temor y asombro,
testimonios del milagro,
envidio dolorosamente la plenitud de tu belleza,
y que no puedo besarte ni dormir contigo
y que nada poseo, y que a quien no puedo hacer regalos
no le queda más remedio que cantar…

x
Pero no se lo has dicho, te has callado
y ella no ha oído esta canción.

 

 

 

 

POESÍA

Si un hombre no se siente perdido,
está perdido para todo lo que sucede en los demás
y lo que a él ha de sucederle.
Y así perdido escribe una carta y un sobre,
la sella, y subraya: ¡Ábrase después de mi muerte!

x
Pero estar perdido y resistir, y tener
la luna ya en el libro pero la noche tan sólo en el leer,
no conocerse ni fin ni orilla,
no estar solo, pero estar perdido,
es como si el dolor propio y alguno ajeno
engendrasen un tercer corazón…

 

 

 

 

LA HERENCIA

Lo que aquí dejan los poetas
lleva siempre marcada la injuria del tiempo, los pecados
y el destierro. El más veraz de ellos,
el más desconocido, el más plácido, el que más ama,
no se os impondrá con nada: ni con una parábola
ni con el desprecio, ni con el consuelo, y mucho menos con el amor…
Presente, ya está ausente. Y Picasso
al hacer un monigote de nieve, sí que comprendió
que la inmortalidad del arte
se halla en el tiempo, los pecados, el destierro,
que urge redimir con el sol
hasta a las lágrimas, la fuente, el río, el mar, o la nada…

 

 

 

 

EL PINO

Qué hermoso es ese viejo pino blanco
de la colina de tu infancia,
que hoy volviste a visitar…
Su susurro te recuerda a tus muertos
y piensas cuándo te llegará el turno.
Su susurrar te hace sentir
como si hubieras terminado de escribir tu último libro
y tuvieras entonces que callarte y llorar
para que empezara a brotar la palabra…

x
¿Qué fue de tu vida? Abandonaste lo conocido por lo desconocido.
¿Y tu destino? Te sonrió una sola vez,
y tú no estabas allí…

 

 

 

 

LA NIEVE

La nieve empezó a caer a medianoche. Y no hay duda
de que como mejor está el hombre es sentado en la cocina,
aunque sea la del insomnio.
Allí se está caliente, te preparas cualquier cosa, bebes vino
y contemplas por la ventana la eternidad familiar.
Por qué ibas a atormentarte queriendo saber si nacimiento y muerte son sólo dos puntos,
sabiendo que la vida no es una línea recta…
Por qué te ibas a torturar al ver el calendario
y a inquietarte queriendo saber qué valor hay en juego.
¿Y por qué ibas a confesarte que no tienes dinero
para comprarle unos zapatos a Saskia?
¿Y por qué ibas a jactarte
de que sufres más que los otros?

x
Aunque no hubiese silencio en la tierra
este nevar ya lo habría creado en su sueño.
Estás solo. Ni un gesto. Nada de ostentación.

 

 

 

 

¿ES SUFICIENTE?

¡No, no puedo responder a una máscara con otra máscara!
¡Tampoco puedo retroceder!
Más vale que mi visión no halle voz con que expresarse,
que todo lo que pierde la pasión
lo devuelva la melancolía
en el retorno de la desesperación.
Ésta fue la única cosa
que de hecho he conocido…
¿Quién se preocupa de mí todavía?
El laurel aromatiza sólo después de marchitarse…

 

 

 

 

SUEÑO

La seca profundidad de los confines de la memoria
se deshace en hilachas que llegan al infierno.
La continencia apremia desvergonzadamente. Risa.
Nunca he tomado en serio a los hombres,
dice Lady Macbeth,
y examina sus manos
sangrientas de matar mosquitos borrachos…

 

 

 

 

ADIÓS

Otra vez la tempestad vuelve a pasar por el cuchitril del destino.
La conciencia, sobrecogida por su propio desfallecimiento,
se asombra ante el desorden de todo lo corpóreo.
¿Quién baila con una capa de alas de murciélago?
¿Quién enmudece ante el estrépito de lo que ha vislumbrado?
El agua del pozo atrae al mancebo, el hombre busca la fuente.
Todo esto pasó. Hay palabras
de las que no se puede hablar.
Nunca más llegarás a cumplir la promesa que hiciste.
Tus ojos son el sueño de una calavera…

 

 

 

 

PREGUNTAD

El deseo satisfecho en que se despereza la alegría.
El sueño frustrado por la realidad.
La imagen, loca mientras no se explique
por qué no tiene semejanza en la naturaleza.
El vacío espacio de la comprensibilidad…

x
Preguntad a la lágrima qué hay que destruir.

 

 

 

 

GORRIÓN

El gorrión, al abandonar una ramita helada,
la hizo oscilar, de modo que ésta asiente
a la ciega emotividad, negándola.

x
Un poco de nieve cae de la ramita.
Pronto será un alud.

 

 

 

 

PERO

Hace ya mucho, el Dios de risas y cantos
cerró tras de sí la eternidad.
Desde entonces, sólo de tarde en tarde
el eco en nosotros de un recuerdo cada vez más vago.
Pero el dolor de entonces es lo único
que nunca adquiere dimensión humana,
siempre es mayor que el hombre,
y sin embargo tiene que caberle en el corazón…

 

 

 

Holan, Vladimir. Una noche con Hamlet y otros poemas (Trad. Josef Forbelsky). Barcelona; Barral editores, 1970.

 

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