Archivo

Posts Tagged ‘¡Ay’

JAVIER RUIBAL

Javier Ruibal

 

La primera vez que escuché hablar de Javier Ruibal fue en Madrid, en el Libertad8, en diciembre de 1999. Carlos Chaouen estaba dando un concierto junto a Carlos Tato y José Congosto y tras 18 canciones –aunque una de ellas fue de Carlos Tato– (tengo guardada la grabación de ese concierto como oro en paño) tocó como bis ‘La gloria de Manhattan’…y quise saber quién era el tipo aquel al que Chaouen le versionaba un tema de vez en cuando. El caso es que escuché ‘Pensión Triana’ y no terminó de convencerme la voz de este gaditano.

Todo estaba tranquilo hasta que el programador de uno de los auditorios de esta región y yo nos pusimos a hablar, y cuando le dije que Ruibal no me gustaba puso el grito en el cielo. Su siguiente propuesta me pareció de las mejores invitaciones que me han hecho en la vida; me dijo: “la próxima vez que venga te invito a que lo veas en directo, y si después de eso sigues pensando que no te gusta no te daré más la brasa”… Joder, decir que aluciné con el torrente de voz de Ruibal es poco. Bueno, no sé si es suficiente decir que ya he perdido la cuenta del número de veces que lo he visto.

Como con Ruibal me sucede lo mismo que con Krahe, me apetece dejarles aquí algunos temas suyos para que sepan de lo que es capaz este hombre nacido en el Puerto de Santa María que tiene todos los sonidos del Mediterráneo en sus manos y en su garganta.

 

 

¡AY, PELAO!

El Muelas con el Pelao
se apalancan en la esquina
cantando por Los Chunguitos
no sé qué de la heroína.

El Pelao a la guitarra
y el Muelas por alegrías,
y no hay más arte en el mundo
que en la puerta Galerías.

Y entre “Libre, libre quiero ser”,
“Yo quiero a May” y “El Farruquito”
si no estira pa’ comer,
nunca falta un canutito.

¡Ay!, Pelao, qué vacilón,
pa’ que digan los colgaos
que este arte es del montón.
¡Ay!, ¡ay!, ¡ay!, Pelao, qué vacilón,
que el día menos pensao
salimos por televisión.

Cuando el Pelao era el Juani,
el Muelas era el Ramón,
y la frontera del barrio
un solitario callejón.

De una mañana para otra
se juntó la mala suerte
y a punta de excavadora
acorralaron a su gente.

Carne de vendimia y maletón,
hombres que suben a los trenes,
pero el Muelas y el Pelao
tienen claro lo que quieren.

¡Ay!, Pelao, la solución:
tú me tocas por rumbitas
pa’ que te las cante yo.
¡Ay!, ¡ay!, ¡ay!, Pelao, qué vacilón,
que el día menos pensao
salimos por televisión.

Al Muelas una mañana
se le cruzaron los cables,
fue visto por la estación
hasta el momento del desastre.

Cuando el Pelao lo leyó,
desesperao de amargura,
le atragantó su guitarra
al camión de la basura.

Lágrimas y lágrimas lloró
y entre sollozos sonreía
cuando quiso imaginar
lo que el Muelas le diría.

¡Ay!, Pelao, qué sofocón,
que me he ido sin despedirme
y te he roto el corazón.
¡Ay!, ¡ay!, ¡ay!, Pelao, qué maricón,
con lo bien que la tocabas
y se l’ha lleva’o el camión.

¡Ay!, ¡ay!, ¡ay!, Pelao, qué vacilón,
que el día menos pensao
te sacan por televisión.

 

 

 

 

LA ROSA AZUL DE ALEJANDRÍA

Bastaba con una canción,
un vino para repetir,
un solo beso en Plaza Nueva.
Sonámbulos por el calor,
la noche no tenía fin
entre tu cuello y tus caderas.

Ritos de amor, decías,
una rosa y seré para ti.
No encontrarás la mía,
la que quiero no está en un jardín.

Vino el invierno y blanqueó
de punta a punta esta ciudad:
no siempre hay rosas en Granada.
Y decidiste proseguir
en tu aventura de encontrar
la rosa azul, la más preciada.

Por más que la nombraba,
yo no entendía:
ella buscaba la Rosa de Alejandría.

 

 

 

 

PENSIÓN TRIANA

Nada como la luz que se colaba
a revelarme tu cuerpo desnudo,
tenía entonces la Pensión Triana
un corazón pintado en la ventana
y un horrible diván como salido
de algún fondo de la beneficencia,
tenía entonces la Pensión Triana
un aire de desgana
y un morbo que robaba la inocencia.

Yo sufría un sofoco en el balcón
mientras alguien se daba un atracón
en ese cuerpo que era tan mío.
Y un picor de franela y de pasión
me subía por el pantalón,
y, en la espalda, un sudor frío.

Pero tuvo que ser un jueves santo
cuando se presentó la brigadilla
en medio de la juerga de un torero,
cayendo en cueros toda la cuadrilla.
Llegó Resurrección y no hubo toros,
lo trajo el ABC a toda plana
y la pensión del pasaje del moro,
la gran Pensión Triana,
llegó a alcanzar la cumbre de la fama.

Siempre imaginé tu habitación
como aquella que pintó Van Gogh:
una camita y nosotros dentro.
Y un picor de franela y de pasión
corre y corre por mi corazón
cada vez que te recuerdo.

Mi padre se metió en comprar un piso
y la misma noche de la mudanza
andaba yo desnudo por tu cuarto,
borracho y decidido
a tomarme por fin una revancha.

Se acabó sufrir desde el balcón,
tú me regalaste un atracón
hasta que yo caí rendido.
Y un picor de franela y de pasión
te guarda este viejo corazón,
pa que veas que no te olvido.

Yo sufría un sofoco en el balcón
mientras alguien se daba un atracón
en ese cuerpo que era tan mío.
Siempre imaginé tu habitación
como aquella que pintó Van Gogh,
y en la cama tú conmigo.

 

 

 

 

LA GLORIA DE MANHATTAN

Airoso como los cabales,
bajaba la 42
con un vasito de cerveza
y un cantecito echao a media voz.

A la hora de los miserables,
entre el ocaso y el neón,
hay un sin casa y un don nadie
montando un trullo de cartón.

Y qué me estas contando, “my friend”,
a mí de tu bahía
si yo soy de la isla,
mira tú qué arte y qué alegría.
Si a mí no me faltara
mi hembra y sus lunares,
sabrían en el Madison
que el cante grande es lo que vale.

Ella se defendía el baile,
él nunca había sido “El Caracol”,
pero decía bien el cante
con una pataíta y un farol.

Llegaron con aquellos barcos,
y con su cara de media ración
no pudo hacer su flamenquito
contra las torres de oro y hormigón.

Después de casi un año tiraos
no me queda un garito,
y ella se fue en un barco
que iba pa la isla derechito.
Y otro gallo cantara, “my friend”,
si me lo hubieran dicho:
la gloria de Manhattan
empieza a partir del quinto piso.

Y en la venta de Vargas dijo
que no pisaba la calle Real
pa mendigar un sueldo fijo,
pa terminar comido por la sal.

Yo he nacido para la gloria,
yo reinaré por soleás,
y bailará por bulerías
hasta la Estatua de la Libertad.

No vayas a joderme, “my friend”,
yo duermo en esta esquina:
si me haces un laíto
voy a echarte un cante de Porrinas.
Si a mí no me faltara
Lucía y sus lunares,
sabrían en el Madison
que el cante grande es lo que vale.

Y qué me estás contando,”my friend”,
a mí de tu bahía,
si yo soy de la isla,
mira tú que arte y que alegría.
Y otro gallo cantara,”my friend”,
si me lo hubieran dicho:
la gloria de Manhattan, “brothers”,
empieza a partir del quinto piso.

 

 

 

 

SI UN ÁNGEL SE DESNUDA

Aquel bendito chaparrón
que acabó con el verano
alas le puso al corazón
y en mis manos un regalo;
y, sin mediar palabra, tú,
queriendo sentir mi peso,
me entregabas un alud
de humedades y de besos.

Y rodaba por las dunas
con un ser de las alturas:
la pasión bajo el plumaje
cuando se desnuda un ángel.

Hay sitio en casa, quédate
tú sin irte por las ramas,
te hiciste hueco para un mes
que vivimos en la cama.
De tanto perder el tren
y entre tanta despedida
llegó el desorden al Edén:
esa gloria no era vida.

Y tomaste tu camino,
yo la senda de un mal vino:
un dolor duro y salvaje
cuando te abandona un ángel.

Tus besos son mi religión,
en la playa de poniente
vuelvo a cantarte tu canción
con las nubes de septiembre.
Un rayo en el corazón
y en mis venas un naufragio
si un bendito chaparrón
se convierte en el presagio.

De tus pasos en la arena
la nostalgia me envenena:
un dolor duro y salvaje
cuando no regresa un ángel.

Yo rodaba por las dunas
con un ser de las alturas:
la pasión bajo el plumaje
cuando se desnuda un ángel.

 

 

 

 

AURORA

Campana de la alegría
por la plazuela del Gato
-¡Dios me ampare!-,
yo te vi salir;
y temblaron las paredes
cuando pregunté “¿te vienes?”
Tu silencio me dijo que sí.

Ante tanta primavera,
qué cristiano no se entrega,
y me hice devoto de tu piel.
Y de tu piel un rosario,
trampantojo de los labios,
fuimos de los besos a la miel.

¡Ay, ay, Aurora!,
no terminaba de amanecer:
cuéntame el secreto que hay en tu cama.
¡Ay, ay, Aurora!,
el tiempo nunca pasó por ti:
yo sigo ardiendo en la misma llama.

Fueron de lunes a jueves
un derroche de claveles,
una sobredosis de pasión.
Un infierno de relojes
acechaba las ventanas:
sólo quiero oír tu corazón.

Y hasta el Carmen de los Fuentes
me trepé el último día
a robar magnolias y azahar.
Suspirabas por el puente:
cómo duele de repente
todo lo que tiene que acabar.

¡Ay, ay, Aurora!,
dime que más se puede pedir,
si la vida ya me la regalabas.
¡Ay, ay, Aurora!
el tiempo nunca pasó por ti:
yo sigo ardiendo en la misma llama.

Campana de la tristeza
por la plazuela del Gato
-¡Dios me ampare!-,
fue la soledad
aquel viernes de ceniza
que lloraste una sonrisa
y llovió toda una eternidad.

 

 

 

 

LO QUE ME DICE TU BOCA

Si no te pinto bonita
no es porque yo no te quiera,
que si te pinto igualita
igual son ocho que ochenta,
que contigo nunca
me salen las cuentas.

De tanto quererte tanto
tanto más daño me harías:
ni mi vida es lo que era,
ni soy dueño de mis días,
pero yo me moriría
si te fueras.

No puede ser que me dejes,
que yo ya no pinte nada
y, como un tonto de babas,
te llore por las esquinas,
como un niño derramando
lágrimas de tinta china.

Ni todo el Puente de Brooklyn,
los Londres y los Parises,
que a mí ya nada me dice
lo que me dice tu boca
y la huella de tus labios
en mi copa.

Te mire como te mire,
te veo como te pienso.
¿Quién no te piensa desnuda
bajo la luz oportuna
y tu ropa sobre el lienzo
de la luna?

Ni que te vayas del todo,
ni que te quedes pa siempre,
ni que yo salga y tú entres:
quiero posarme en tu piel
y dejar este clavel
sobre tu vientre.

¡Que me quiten lo pintao!
¿Quién quiere que lo demuestre,
que todo el arte rupreste
y la pintura moderna
no son nada comparado
con tus piernas?

 

 

 

 

DE MÁLAGA, MALAGUEÑITO

¡Ay, Pablo Ruíz, qué travieso!
Corazón de plastilina,
la vida te tira un beso,
la gracia te da propina.

Este niño, que es un caso,
apunta buenas maneras,
pero cuando pinta un vaso
y el agua la pone afuera.

Y sin ningún miramiento
ha retratao a su abuela
un ojo tuerce pa dentro
y el otro pa’ donde quieras.

De Málaga, malagueñito,
tú nunca fuiste pobre
ni señorito.

El divino impertinente
se tutea con la gloria,
con su pincel insolente
se va escribiendo la historia.

De cuadro en cuadro, al asalto
saltabas como un chiquillo
huracanes de cobalto
temporales de amarillo.

Y de la ceca a la Meca
de la locura a las damas,
¿cuál de todas tus muñecas
puso color en tu cama?

De Málaga, qué buena suerte,
este torero, primo,
pinta de muerte.

Cuando un perfume exquisito
a dólar y trementina
te viene abriendo las puertas
a medida que caminas.

Y el eco de tu presencia
se lo rifan los señores
tú defiendes tu conciencia
a brochazos tricolores.

¡Ay, Pablo Ruíz, niño chico!
Recuérdalo, por si acaso:
tú siempre serás Pablito,
aunque te llamen Picasso.

De Málaga, ¡ay! malagueño,
tú que lo tienes todo,
no eres tu dueño.

De Málaga, Málaga,
malagueñito,
tú nunca fuiste pobre
ni señorito.

 

 

 

 

ATUNES EN EL PARAÍSO

El paraíso es un sueño,
pa’ que te voy a engañar.
Aquí todo tiene dueño,
como en la vida real.

Ya tiene dueño el paisaje,
el aire, el agua y el mar,
y dinero es de un malaje
que no sabe ni sumar.

En el reino de los mansos,
el masoquista es el rey.
Por quererte sin descanso,
soy un fuera de ley.
Y aunque yo no te merezca,
torpe, lacio e indeciso,
yo soy el guapo que pesca
atunes en el paraíso.

El paraíso no tiene
ni pecado ni serpiente
que me muerda ni me tiente,
ni principio ni final,
ni gracia si no es contigo
dormir la siesta al abrigo
del árbol del bien y del mal.

En la costa del edén
hay un nido de tunantes,
y, por chulos, que les den
por donde salta el levante.

Que me llamen infeliz
y que me encierren por loco,
si no es bonito vivir
siempre nadando con chocos.

Dame un beso de tornillo
antes de ir a la alcoba,
que lo mejor del morrillo
será mi tarta de bodas.

No será lo que pedías
pero soy quien más te quiso:
no se pescan to’ los días
atunes en el paraíso.

Mira si estamos casa’os,
si pasamos de la gente,
que nos quiten lo baila’o,
y reviente el que reviente.

Ya no hay nada que me importe,
yo cumplí mi compromiso:
no se pescan por deporte
atunes en el paraíso.

 

 

 

Y de propina, esta joya:

 

 

 

 

 

¡AY, CARMELA!

525153_401325639945795_1328812600_nXxxxxxxX734693_10151320362253246_780220966_n

 

Hoy, mañana y pasado en el Teatro Circo de Murcia.

 

 

Daftar Harga Mobil Bekas

Literatura, música y algún vicio más

El lenguaje de los puños

Literatura, música y algún vicio más

Hankover (Resaca)

Literatura, música y algún vicio más

PlanetaImaginario

Literatura, música y algún vicio más

El blog tardío de Elena Román

Literatura, música y algún vicio más

Del verso y lo adverso 9.0

Literatura, música y algún vicio más

DiazPimienta.com

Literatura, música y algún vicio más

El alma disponible

Literatura, música y algún vicio más

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

Literatura, música y algún vicio más

Las ocasiones

Literatura, música y algún vicio más

AJUSTES Y OTRAS CUENTAS

Literatura, música y algún vicio más

RUA DOS ANJOS PRETOS

Blog de Ángel Gómez Espada

PERIFERIA ÜBER ALLES

Literatura, música y algún vicio más

PERROS EN LA PLAYA

Literatura, música y algún vicio más

Funámbulo Ciego

Literatura, música y algún vicio más

pequeña caja de tormentas

Literatura, música y algún vicio más

salón de los pasos perdidos

Literatura, música y algún vicio más

el interior del vértigo

Literatura, música y algún vicio más

Luna Miguel

Literatura, música y algún vicio más

VIA SOLE

Literatura, música y algún vicio más

El transbordador

Literatura, música y algún vicio más

naide

Literatura, música y algún vicio más

SOLIPSISTAS DEL MUNDO

Literatura, música y algún vicio más

MANUEL VILAS

Literatura, música y algún vicio más

El fin de las siestas

Literatura, música y algún vicio más

Escrito en el viento

Literatura, música y algún vicio más

un cántico cuántico

Literatura, música y algún vicio más

Peripatetismos2.0

Literatura, música y algún vicio más

Hache

Literatura, música y algún vicio más