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AUTOPSIA. POESÍA 1989 – 2004

diciembre 26, 2017 Deja un comentario

Esta es para mí una de las joyas de mi pequeña biblioteca.

 

 

 

Y aquí dejo algunos poemas del libro.

 

FINAL DE UN AMOR

¿Acaso te sorprende haber llegado a esto?
A mí no, lo esperaba
como se espera un desenlace absurdo
tras la angustia creciente de un mal sueño.

Yo era un molde, la sed,
y tú desde el principio te empeñaste
en hacer de mí el hombre que no era.
Me imaginaste puro, incorruptible,
dueño de una paciencia que no tengo,
inocente: lo que jamás he sido.

Nunca quise engañarte, yo bien que te advertía, pero tú
siempre queriendo ver
en mí lo que tú mismo fuiste hace tanto tiempo:
un emblema de dulce adolescencia,
una certeza intacta.

Lo siento; este es el hombre que te ofrezco:
el residuo del tiempo, con los ojos en sombra,
uno que es incapaz
de habitar las estrellas que dibujas.

 

 

 

 

CANCIÓN DE ADOLESCENCIA

xxxxxI

Fue nuestro ese entusiasmo sin pretextos,
la primera mañana sobre el mundo,
las tardes temblorosas junto a un cuerpo intocado,
la noche de los tiempos,
creyéndonos hermosos y triunfantes.

Quisimos ignorar la idea de la muerte,
presintiendo que iríamos a llenarnos de sombras.
Por eso levantamos
un sueño a la medida de nuestros pocos años
y nos dormimos ebrios en brazos de una brisa que era nada.

Por supuesto, pasó la adolescencia,
dejándonos los labios secos y doloridos.
La sucedió un cansancio sin límites; el miedo
disipó la mentira que era nuestro refugio.
El silencio cayó sobre nosotros
y nos quedamos solos.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAhora mira
la ruina en que nos hemos convertido.

 

 

xxxxxII

Quisimos ver estrellas de colores
en cada rostro y en cada mirada.
Para olvidar el frío,
dijimos que era aquella una edad poderosa,
que era dulce y lujoso el abandono
de nuestros miembros en la arena cálida;
un engaño que nos mantuvo vivos.

Hoy habita el silencio entre nosotros.

 

 

 

 

AL DEJAR ATRÁS LA ADOLESCENCIA

Pero ya no vendrá otra primavera.
Seguiremos llevando nuestros nombres
con esta dignidad de perro viejo
y dejando pasar la inalcanzable
belleza sin mirarla.
Nos acostumbraremos al silencio;
ya verás que es muy fácil si no se espera nada
y una sombra muy ancha se dibuja en los labios.

No mires, ya no mires
lo que ha quedado atrás ni te lamentes
del borroso futuro que se te viene encima.

Piensa que siempre habrá
tiempo para la muerte.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMientras tanto
hagamos de estas ruinas un lugar habitable.

 

 

 

 

UNA VIDA MORAL

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxUna vida moral, es decir,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxreflexiva.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCarlos Marzal

El poema está allí donde la vida
requiere reflexión, cuando es preciso
conjurar la memoria, los fantasmas
que son nosotros mismos. En mi caso,

del sujeto civil al personaje
que asoma la nariz en mis poemas
hay poca diferencia. Siendo justos,
se me parece mucho. O él me copia.

Aunque soy el primero en sostener
que el poema es ficción, un artificio
para decir las cosas bellamente.

Y el principio es el mismo: lo ya escrito
por otros antes, nuestra propia imagen
más real en sus páginas. Más cierta.

 

 

 

 

DIPSOMANÍA

El temblor de las manos; la angustiosa
sensación de vacío que contrasta
con la euforia inicial; de pronto, el miedo,
porque la noche deja de parecer eterna
y el resto del sendero nos es bien conocido. Demasiado
tarde para volver atrás; nuestros propósitos
de enmienda han sido débiles
razones hace apenas unas horas.

Desde fuera nos vemos alejarnos.

Ciegos, contra el espejo, al día siguiente,
reconstruir al noche, paso a paso,
para ver si hemos hecho una vez más
algo ya irreparable.

 

 

 

 

LUZ DE ESE MOMENTO

Amanecer sin sol
en el lugar más triste de la tierra.

La bruma te dibuja con perfiles borrosos
mientras pasas sin verme.

Desapareces. Ya
eres como la lluvia. Otro fantasma.

 

 

 

 

APUNTE BIOGRÁFICO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLike dogs to bark at my world
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxStephen Spender

Pero también a mí me partieron la cara
en más de una ocasión. En aquel tiempo
temía —como Spender— a los chicos del barrio,
matones con jerseis de Benasque y playeras
que odiaban a las madres y a los niños con gafas.

El miedo, pienso ahora,
es una presa fácil. No se explica
de otro modo la astucia, aquella maña
que se daban para atraparme siempre,
aunque volviera por otro camino
de la escuela o bajase a comprar pan
a donde era más caro pero estaba más cerca.

Eran hábiles con el cigarrillo,
conocían las zonas donde la quemadura
podía doler más. Algunas veces
les bastaba el insulto desde lejos.
En los días de fiesta eran más peligrosos
porque tenían tiempo de sobra por delante
y el escenario idóneo de una calle aburrida.

Y lo que más lamento ya no son los cuadernos
de dibujo manchados de tinta o los tebeos
que un día me quitaron, sino el otro
expolio de mi infancia ignorante y feliz,
la fe ciega en un orden de las cosas,
la armonía del mundo que, prematuramente,
hicieron mil pedazos en medio de la calle.

Y sobre todo el odio, el rencor insensato
de tantos años hacia los adultos:
Pasaban en silencio, sin mirarnos.
Siempre llegaban tarde a impedir las peleas.

 

 

 

 

PARA EL LIBRO DE AMOR

Pude haber muerto tantas malas noches
en que no estabas tú, no conocerte,
vivir otra existencia irremediable,
más absurda, mientras vivías lejos.

Y encontrar a cualquier otra persona
y amar en el engaño a quien no eras
tú, ignorar la verdad, creer que amaba
lo que en ti estoy amando, lo que es cierto.

O pude ser cobarde, no apostar
la vida y el amor, dejarte ir
para luego olvidarte, y vivir solo
en el hueco invisible de tu ausencia,
y hasta soñar contigo sin saberlo
algunos años más, algunas noches.

 

 

 

 

DEFENSA DE LA FAMILIA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxYo aprendí en el hogar en que se funda
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxla dicha más perfecta…
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxGabriel y Galán

Aquí donde no tienen cabida los maricas
y a cometer los propios errores se prefiere
cometer los errores tranquilos de los padres,
uno es merecedor de este legado:
seguridad y pan,
paz y severidad y algún consejo.

Y, piénsalo, no es poco
si tras esa ventana miras el mundo hostil
en donde los extraños a su vez se amontonan
en cómodas colmenas y contraen
también sólidos vínculos frente a ti y los tuyos.

Un modo complicado
de sentirnos seguros, la familia.

Porque probablemente es cierto todo eso
de que se hará por ti lo que haga falta,
que responder de ti para eso estamos
y que en cualquier momento, porque nunca se sabe.

Y luego están las fotos, los recuerdos,
verano aquí y allá, noches de Reyes,
tantos besos ruidosos en mejillas que lloran,
cumpleaños, juguetes… Y todo agradecible.

No hay duda, te enseñaron
muy bien cómo se juega a la familia:
intereses y afectos, en sutil equilibrio,
delimitan el campo donde mueves las piezas,
y lo que resta al fin es un modelo
y una conciencia, un orden de la dicha.

Así que nunca cortes
un árbol que es más viejo que tú mismo
y haz pronto de tus padres abuelos complacientes.

¿O vas a aventurarte entre vados ajenos
a pecho descubierto, con tu cara
y ademanes —pardillo—, solamente
por no deber a nadie, a ver, qué logros
o cuál identidad que no repita
esa mirada en sepia de cuantos te preceden?

Alguna noche ociosa,
mientras la porcelana duerme el sueño
de las cosas inútiles y adorna
para nadie el jarrón y están los cuadros
contentos de ser manchas en la pared del fondo,

tú te preguntas

de dónde viene esta capacidad
de adaptación y si imitamos tanto
por puro instinto de supervivencia,
si habrá algo esencial que aún ignoramos
sobre nosotros mismo, otra forma
de no ofender a nadie y ser distintos.

Y si en el mundo queda todavía
una maldita cosa que sea gratis.

 

 

 

 

PALABRAS DE CAÍN ADOLESCENTE

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxYavé se complació en Abel y su ofrenda, mientras que
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxle desagradó Caín y la suya. Caín entonces se encoleri-
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxzó y su rostro se descompuso. Yavé le dijo: ¿Por qué te
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxencolerizas y te muestras malhumorado?
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxGen 4, 4-6

Me he pasado la vida malgastando el cariño en personas que nunca me quisieron.
Yo sólo deseaba ser del grupo.

Tratado como un corruptor de sueños,
mantenido a distancia de niños y mascotas, como a quien por extraño no se
xxxxxxxxxxrecibe en casa,
he tenido que oír ya demasiadas veces que soy un impostor.

Tarde para los besos, para estrechar las manos,
tarde para las lágrimas y el arrepentimiento,
tarde para cualquier palabra.
Tarde:
por lo visto yo llego siempre tarde.

Y de noche, en la casa en donde todos duermen,
mientras fumo asomado a la ventana,
o en la mañana sórdida de cafés y cristales empañados, a solas con el mundo,
o en la blancura estéril de una página,
he comprendido —tarde— que es inútil querer ser otra cosa que el fantasma
xxxxxxxxxxembustero que habéis hecho de mí,
un no-muerto cortado a la medida de todo lo que nunca quise ser,
alguien a quien sin duda me parezco, como un hombre a su máscara:
el hipócrita, el sucio y el que no es de fiar,
a un paso del ridículo (el cantante de moda o el bachiller con granos),
a un paso del horror (el buen chico que sale en los sucesos).

Soy el que traicionó tus confidencias.
El que maltrató al tonto de la clase.
El que lo enredó todo cuando los dos amigos disputaban la misma chica idiota.
El que habló mal de ti cuando no estabas y trató de poner en contra tuya
xxxxxxxxxxal grupo.
El que usó del chantaje
sentimental (es fácil entre amigos)
para ahuyentar del grupo a los extraños,
vuestros otros amigos, que eran más ocurrentes, más experimentados y,
xxxxxxxxxxqué pena,
más incautos.
El que juró y juró, “podéis creerme…” y “no sabía…”, y sí
sabía y consiguió que le creyeran.

Soy el que habló al oído de una chica asustada y —aún me acuerdo—
le imaginó un futuro más honorable, una salida digna, “hazlo, mujer”,
y durante un momento era todo posible, matar con una frase, aquel horror…

Mi máscara lo ha dicho, que soy ese:
agazapado, sórdido,
al que puedes tumbar con un buen puñetazo y zumba en torno tuyo,
pero nadie es al fin tan peligroso —piensas— cuando puedes tumbarlo
xxxxxxxxxxcon un buen puñetazo,
y luego es tarde, mira, ya te tengo.
Todos llegamos tarde alguna vez.
¿Y nada más? ¿Acaso os preguntasteis un instante qué oculta la máscara
xxxxxxxxxxde un monstruo?
Me acuerdo de esa infancia interminable,
a caballo en la rama más valiente del árbol de los juegos.
Eso era algo; no
el paraíso exactamente, pero
—ternura pronta, cándido heroísmo y la avidez legítima del cachorro
xxxxxxxxxxintocado—
allí existía el orden. Y es curioso
que a la luz de una infancia ideal los enemigos sean menos enemigos.
También ellos tuvieron ese miedo indefenso que redime.
y una conmovedora propensión al llanto.

¿Sabéis quién soy a solas? El que escucha
canciones tristes.

He soñado a menudo redimir mi egoísmo con un gesto, dar mi vida
a cambio de otra vida,
ser el súbito héroe que muere en el incendio.

Pensad en mí lejano, la cabeza inclinada.
Toda esa gente afuera, tanto frío, las calles se bifurcan y el camino que
xxxxxxxxxxlleva a la casa segura no termina nunca.

Yo he pensado en la muerte y a menudo he ensayado una muerte inofen-
xxxxxxxxxxsiva, de poca sangre y mucho, mucho miedo,
sólo para ahuyentar de mí todo el ridículo y el asco de mí mismo:
cuchilla en las muñecas, quemadura en los brazos para seguir viviendo,
porque al fin el dolor es la consciencia, es el ruido del mundo que a tu
xxxxxxxxxxalrededor chilla y te agita los hombros.

Te aferras a la vida con desesperación y, sin embargo,
eres adolescente: nunca sabes qué hacer ni qué decir, dónde poner las
xxxxxxxxxxmanos y los ojos.
Tu cuerpo ya es grotesco y esas chicas se ríen. No te gusta tu cara.
Estás enamorado. Más allá de las fórmulas, los libros te insinúan una vida
xxxxxxxxxxmás fácil en cualquier otra parte.
Los libros te consuelan en todo lo esencial.

Y tú en tu jaula estéril te revuelves, inútil, sudoroso, como en la noche
xxxxxxxxxxinsomne cuando el calor te ahoga.
Dando palos de ciego. La novia de tu amigo. Matarías con gusto cualquier
xxxxxxxxxxsigno de amor.
Usa de ese poder, usa los libros,
porque luego el perdón de Dios es una fórmula
y tú eres el no-muerto que debe defenderse, el hipócrita, el sucio y el
xxxxxxxxxxcorruptor de sueños.

Dolorosa esta edad en que siempre estás solo
y a tu alrededor nace
la flor limpia de un mundo que nunca es para ti.

 

 

 

Piquero, José Luis. Autopsia Poesía 1989-2004. Barcelona; DVD Ediciones, 2004.

 

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