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BÚSQUEDAS Y VISITAS CON YEATS EN LA MEMORIA

 

EN MEMORIA DE W. B. YEATS

xxxxx(Enero 1939)

xxxxxI

Desapareció en medio del invierno
Los arroyuelos estaban congelados, los aeropuertos casi desiertos
Y la nieve desfiguraba las estatuas públicas;
El mercurio se hundía en la boca del agonizante día.
Los instrumentos de que disponemos están de acuerdo
En que el día de su muerte fue un día oscuro y frío.

Lejos de su enfermedad
Los lobos seguían corriendo por los bosques de coníferas,
El campesino río no se sintió tentado por los muelles de moda;
Por lenguas que se lamentaban
La muerte del poeta fue ocultada a sus poemas.

Pero para él fue su última tarde como sí mismo,
Una tarde de enfermeras y rumores;
Las provincias de su cuerpo se rebelaron,
Las plazas de su mente estaban vacías,
El silencio invadía los suburbios,
La corriente de su sentir falló; se convirtió en sus admiradores.

Ahora está desperdigado entre un centenar de ciudades
Y totalmente entregado a efectos poco familiares,
Para encontrar su felicidad en otro tipo de bosque
Y ser castigado bajo un código extranjero de conciencia.
Las palabras de un hombre muerto
Se ven modificadas en las entrañas de los vivos.

Pero en la importancia y el ruido del mañana
Cuando los cambistas estén rugiendo como bestias sobre el suelo de la Bolsa,
Y los pobres sigan padeciendo los sufrimientos a los que están razonablemente acostumbrados,
Y cada uno en su propia célula esté prácticamente convencido de su libertad.
Unos pocos miles pensarán en este día
Como uno piensa en un día en el que uno hizo algo ligeramente fuera de lo normal.
Los instrumentos de que disponemos están de acuerdo
En que el día de su muerte fue un día oscuro y frío.

 

 

xxxxxII

Fuiste tonto como nosotros; tu don sobrevivió a todo:
A la parroquia de mujeres ricas, a la degradación física.
A ti mismo. La Loca Irlanda tiene aún su locura y su clima,
Porque la poesía no hace que ocurra nada: sobrevive
En el valle que ella misma ha hecho, donde los ejecutivos
Jamás querrían inmiscuirse, fluye hacia el sur
Desde ranchos de aislamiento y desde los activos pesares,
Desde crudas ciudades en las que creemos y morimos; sobrevive,
Una forma de suceder, una boca.

 

 

xxxxxIII

Tierra, recibe a un huésped ilustre:
William Yeats es entregado a su descanso final.
Que el navío irlandés yazca
Vacío de su poesía.

En la pesadilla de la oscuridad
Todos los perros de Europa ladran,
Y las naciones vivientes esperan,
Todas secuestradas en su odio;

La desgracia intelectual
Grita desde cada mirada humana,
Y los mares de piedad yacen
Encerrados y congelados en cada ojo.

Continúa poeta, continúa hasta el mismo
Fondo de la noche,
Con tu voz no constrictora
Persuádenos aún de que nos regocijemos;

Con el cultivo de un verso
Haz de la maldición un viñedo,
Canta el fracaso humano
En un éxtasis de tristeza;

En los desiertos del corazón
Deja que arranque la fuente sanadora,
En la prisión de sus días
Enseña al hombre libre cómo alabar.

 

 

 

 

LA BÚSQUEDA

xxxxxXI

Sus padres campesinos se mataron de tanto trabajar
Para conseguir que su querido pudiera abandonar un suelo punzante
Para dedicarse a una de esas espléndidas profesiones que
Favorecen la respiración superficial, y hacerse rico.

La presión de su cariñosa ambición hizo
Que su tímido hijo amante del campo tuviera miedo,
ninguna carrera sensata era suficientemente buena,
Sólo un héroe podía merecer tal amor.

De modo que allí estaba sin mapas ni víveres,
A un centenar de millas de cualquier ciudad decente;
El desierto deslumbraba sus ojos enrojecidos,

El silencio rugía su descontento:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxmirando hacia abajo,
Vio la sombra de un Hombre Medio
Intentando hacer lo excepcional, y echó a correr.

 

 

xxxxxXIV

Todos los días se publican nuevos addendums
A la enciclopedia del Camino,

Notas lingüísticas y explicaciones científicas,
Y textos para escuelas con ortografía e ilustraciones modernizadas.

Ahora todo el mundo sabe que el héroe debe escoger el caballo viejo,
Abstenerse de tomar licor y de tener relaciones sexuales,

Y que debe buscar un pez perdido para poder ser bueno con él:
Ahora todo el mundo piensa que podría encontrar, si es que así lo deseara,

El camino sobre el erial hasta la capilla de la roca
Para una visión del Triple Arco Iris o del Reloj Astral,

Olvidando que su información procede en su mayor parte de hombres casados
A los que les gustaba pescar y aun especular con las carreras de caballos de cuando en cuando.

¿Y hasta qué punto es de fiar una verdad que se obtiene
Observándose a uno mismo e insertando después un No?

 

 

 

 

VISITA DE LA FLOTA

Los marineros desembarcan
De sus huecos navíos,
Muchachos de clase media con aspecto moderado
Que leen las tiras cómicas;
Un partido de «baseball» significa más
Para ellos que cincuenta Troyas.

Parecen un tanto perdidos, depositados
En este lugar no americano
Donde pasan nativos con leyes
Y futuros propios;
No están aquí porque
Sino sólo por-si-acaso.

La prostituta y el que-nunca-le-sale-nada-bien
Que les molestan con basuras.
A su mugrienta manera al menos
Están sirviendo a la Bestia Social;
Ellos no hacen ni venden,
No es de extrañar que se emborrachen.

Pero sus barcos sobre el vehemente azul
De esta bahía de hecho salen ganando
De no tener nada que hacer;
Sin una voluntad humana
Para ordenarles a quién matar
Sus estructuras son benévolas

Y, lejos de parecer perdidos,
Parece como si hubieran sido pensados
Para ser diseño abstracto puro
Por algún maestro del esquema y la línea,
Indudablemente valen cada céntimo
De los billones que deben haber costado.

 

 

 

 

HORAE CANONICAE

xxxxx3. SEXTO

xxxxxI

No hace falta ver lo que alguien está haciendo
para saber si es su vocación,

sólo hay que mirar sus ojos:
un cocinero preparando una salsa, un cirujano

haciendo una incisión primaria,
un funcionario completando una hoja de embarque,

muestran la misma expresión extasiada,
olvidándose de sí mismos en una función.

Qué hermosa es
esa mirada del ojo-en-el-objeto.

El ignorar a las diosas del apetito,
el abandonar los formidables santuarios

de Rhea, Afrodita, Deméter, Diana,
rezar en su lugar a San Phocas,

Santa Bárbara, San Saturnino,
O a cualesquiera que sea el patrón de uno,

por poder ser digno de su misterio,
qué prodigioso paso.

Debería haber monumentos, debería haber odas,
a los héroes sin nombre que lo dieron primero,

Al primer tallador de piedra
que se olvidó de su cena,

Al primer recolector de conchas marinas
que permaneció célibe.

¿Dónde estaríamos de no ser por ellos?
Ferales aún, no adaptados al hogar, aún

vagando a través de bosques sin
una consonante en nuestros nombres,

esclavos de Dama Amable, carentes
de toda noción de ciudad,

y, este atardecer, para esta muerte,
no habría agentes.

 

 

xxxxxII

No es necesario saber qué órdenes está dando
para saber si alguien tiene autoridad,

no hay más que fijarse en su boca:
cuando un general que dirige un asedio ve

Caer una muralla de la ciudad derribada por sus tropas,
cuando un bacteriólogo

se da cuenta en un instante dónde se había equivocado
en su hipótesis, cuando,

con una mirada al jurado, el fiscal,
sabe que el defendido será ahorcado,

sus labios y las arrugas en torno a ellos
se relajan, asumiendo una expresión

no de simple placer por lograr que las cosas se hagan
a su propia y dulce manera, sino de satisfacción

por estar en lo cierto, una encarnación
de Fortitudo, Justicia, Nous.

Puede que no nos gusten demasiado
(¿A quién le gustan?) pero les debemos

basílicas, divas,
diccionarios, versos pastorales,

las cortesías de la ciudad:
Sin estas bocas judiciales

(que en su mayor parte pertenecen
a grandísimos sinvergüenzas)

Cuán escuálida resultaría la existencia,
atada para toda la vida a algún poblado de chozas,

asustados de la serpiente local
o del demonio del fiordo local,

hablando el dialecto local
de unas trescientas palabras

(piensen en que las disputas familiares y los
anónimos, piensen en la endogamia),

Y este mediodía, no habría autoridad
para ordenar su muerte.

 

 

xxxxxIII

En donde quiera, en algún lugar
sobre la tierra de amplio pecho donadora de vida,

en cualquier lugar entre sus tierras de sed
y el imbebible océano,

La multitud permanece perfectamente quieta,
sus ojos (que parecen uno solo) y sus bocas

(que parecen infinitamente numerosas)
carentes de expresión, perfectamente vacías.

La multitud no ve (lo que todo el mundo ve)
un combate de boxeo, un accidente de ferrocarril,

la botadura de un buque de guerra
no se pregunta (como se pregunta el mundo)

quién ganará, qué bandera ostentará,
cuántos serán quemados vivos,

jamás se ve distraída
(como todo el mundo se ve siempre distraido)

por perros ladrando, el olor a pescado,
un mosquito sobre una cabeza calva:

la multitud ve sólo una cosa
(que sólo la multitud puede ver),

una epifanía de aquello
que hace lo que quiera que sea que se ha hecho.

Cualquiera que sea el Dios en el que crea una persona
cualquiera que sea su forma de creer

(no hay dos exactamente iguales),
como miembro de la multitud cree

y sólo cree en aquello
en lo que sólo se puede creer de una forma.

Pocas personas se aceptan las unas a las otras, y la mayor parte
jamás hará nada como Dios manda,

pero la multitud no rechaza a nadie, el unirse a la multitud
es la única cosa que pueden hacer todos los hombres.

Sólo a causa de eso podemos decir
que todos los hombres son nuestros hermanos,

superiores, a causa de ello,
a los dermatoesqueletos sociales: ¿Cuándo

Han ignorado jamás a sus Reinas;
detenido por un segundo el trabajo

en sus ciudades provincianas, para venerar
Al Príncipe de este mundo como nosotros,

en este mediodía, sobre esta colina,
en la ocasión de esta muerte?

 

 

 

Auden, W. H. Poemas escogidos (versión de Antonio Resines). Madrid; Ed. Visor, 1996.

 

POEMAS ESCOGIDOS DE W. H. AUDEN

 

¡OH!, ¿QUÉ ES ESE SONIDO?

¡Oh!, ¿qué es ese sonido que tanto emociona el oído
xxxxxAbajo en el valle, tamborileando, tamborileando?
Sólo los soldados escarlata, querida
xxxxxLos soldados que vienen.

¡Oh!, ¿qué es aquella luz que veo relampaguear tan claramente
xxxxxA lo lejos, brillante, brillante?
Tan sólo el sol sobre sus armas, querida,
xxxxxMientras marchan ligero.

¡Oh!, ¿qué es lo que hacen con tanto equipo,
xxxxxQué están haciendo esta mañana, esta mañana?
Tan sólo sus habituales maniobras, querida.
xxxxxO tal vez sea una advertencia.

¡Oh!, ¿por qué han abandonado la carretera allá abajo?
xxxxx¿Por qué de repente, están dando vueltas, dando vueltas?
Tal vez un cambio de órdenes, querida.
xxxxx¿Por qué estás de rodillas?

¡Oh!, ¿no se han detenido para que les atienda el doctor,
xxxxxNo han detenido sus caballos, sus caballos?
Bueno, ninguno de ellos está herido,querida,
xxxxxNinguno en estas tropas.

¡Oh!, ¿es al cura a quien buscan, con su pelo blanco?
xxxxx¿Es el cura, lo es, lo es?
No, están pasando junto a su puerta, querida,
xxxxxSin visitarle.

¡Oh!, ¿será al granjero que vive al lado?
xxxxx¿Será al granjero tan astuto, tan astuto?
Han pasado ya de largo la granja, querida,
xxxxxY ahora han echado a correr.

¡Oh!, ¿dónde vas? ¡Quédate aquí conmigo!
xxxxx¿Acaso tus juramentos fueron un engaño, un engaño?
No, prometí amarte, querida,
xxxxxPero he de irme.

¡Oh!, está roto el cerrojo y astillada la puerta,
xxxxx¡Oh!, es a nuestra puerta donde vienen, vienen;
Sus botas resuenan pesadamente en el suelo
xxxxxY sus ojos son ardientes.

 

 

 

 

MUSEE DES BEAUX ARTS

Jamás se equivocaban acerca del sufrimiento,
Los Viejos Maestros: cómo comprendían
Su posición humana; cómo tiene lugar
Mientras algún otro está comiendo o abriendo una ventana o
xxxxxxxxxxsencillamente andando aburridamente;
Cómo, mientras los ancianos están esperando reverente, apasionadamente
El milagroso nacimiento, siempre tiene que haber
Niños que no tenían ningún deseo especial de que se produjera, patinando
Sobre un estanque en el borde del mundo:

Jamás olvidaron
Que incluso el temible martirio ha de llegar a su fin
De cualquier manera en una esquina, en algún punto deseado
Donde los perros viven su perruna vida y el caballo del torturador
Se rasca su inocente trasero contra un árbol.

En el Ícaro de Brueghel, por ejemplo: cómo se aleja todo
Calmadamente del desastre; el hombre del arado puede
Que haya oído el chapoteo, el grito desesperado,
Pero para él no era un fracaso importante; el sol brillaba
Como debía sobre las blancas piernas que desaparecían en la verde
Agua; y el valioso y delicado barco que tenía que haber visto
Algo asombroso, un muchacho cayendo del cielo,
Tenía que llegar a alguna parte y seguía calmoso su camino.

 

 

 

 

SONETOS DESDE CHINA

xxxxxVI

Observaba las estrellas y percibía las aves en vuelo,
Un río se desbordaba o caía una fortaleza:
Hacía predicciones que en ocasiones eran ciertas;
Sus conjeturas afortunadas eran bien recompensadas.

Enamorado de la Verdad antes de conocerla,
Cabalgó hasta tierras imaginarias,
Intentó atraerla por medio de la soledad y el ayuno,
Y se burlaba de aquellos que la servían con sus manos.

Atraído como se sentía por la magia y la oblicuidad,
Creía en Ella honestamente, y cuando,
Al fin, Ella le hizo señas, él obedeció,

La miró a los ojos: anonadado pero sin miedo,
Vio en ellos reflejada cada debilidad humana,
Y supo que él era uno entre muchos hombres.

 

 

xxxxxXII

Aquí la guerra es impotente como un monumento:
Un teléfono habla con un hombre;
Las banderas sobre un mapa declaran que fueron enviadas tropas;
Un muchacho trae leche en cuencos. Hay un plan

Para hombres vivos que temen por sus vidas,
Que tienen sed a las nueve cuando debían tenerla a mediodía,
Que pueden perderse y lo están, que echan de menos a sus esposas
Y, al contrario que una idea, pueden morir demasiado pronto.

Y, no obstante, las ideas pueden ser verdad, aunque mueran hombres;
Porque hemos visto una miríada de caras
Extáticas por una mentira,

Y los mapas pueden realmente apuntar hacia sitios
Donde la vida es malvada ahora.
Nanking. Dachau.

 

 

 

Auden, W. H. Poemas escogidos (versión de Antonio Resines). Madrid; Ed. Visor, 1996.

 

CLOWN

 

CLOWN

xxxxx1

La risa muere mucho después que el chiste
El bromista no se ríe de ninguna broma
Un clown en una tumba
Los guasones lloran en el Purgatorio
La risa muere mucho después que el chiste
Gozo
Bella, la memoria del corazón
Y aún así la cara es la de un bromista sin sonreír con broma alguna.

 

 

xxxxx2

Como el bufón que apaga los candiles
De puntillas con sus pies llenos de campanillas
para que su amo soñara victorias
—de igual forma me arrastro y soplo.
para que el gato y el canario duerman.

Yo no tengo casco emplumado, ni ropas blanquiazules;
y ningún antiguo bufón viene a animarme a seguir.
Yo mismo soy mi propio tonto feliz.

Dado que no hay campos para que yo libre de dragones
—es imposible que me arrodille ante las damas
y bese sus floreadas vestimentas.
No puedo hacer más que caminar de aquí para allá las manos a la espalda
soñando con calabozos y púas y potros chirriantes.

Para el vulgo, me pongo cosas en la nariz
Y ando de puntillas con la gracia del oro
Para aquéllos a quienes amo me siento triste junto a cristales emplomados
—toda mi faz el misterio de alguna broma.
Y para Dios estoy preparado con una bocanada de pingüinos.
¡Me encierro!
Lavo aves de mirto en el lavabo.
Sí, yo mismo soy mi propio tonto feliz
—rancio de bromas insomnes.

¿Me importa? Sí me importa. Quiero hacer risa.
O si tan sólo fuera un juguete de cuerda
o simplemente un conejo de invierno
xxxxxxen la inmensa empanada de algún imbécil.

¡Conozco la risa! ¡Conozco cantidades de risa!
Aun así sólo puedo caminar de aquí para allá, las manos a la espalda
Soñando con calabozos y púas y potros chirriantes.

 

 

xxxxx3

¿Y por qué dicen sé un hombre, no un clown?
¿Y cómo es ser un hombre?
Puedo bromear como un santo para mis necesidades,
ofrecer a cambio de una pata de ganso, un resplandor;
No necesito conocer jamás este gozo que engraso por la vida
o afirmar mi lamentable dieta sustancial en el dolor.
Gordo si es que quiero estar gordo!
Es tan fácil adornar el humor de uno
—abanicar el sol.
Es tiempo de que el idiota
Pose con una sonrisa y un pie sobre el león muerto
(la encarnación del hombre sin clown)—
Es tiempo de dejarse un mostacho; sorber ginebra;
Y conquistar a la difícil damisela.
Tiempo de volver del viaje por las estrellas
y fregar la tierra.
¿Dónde estoy en tierras salvajes?
¿Qué criatura trajo mis huesos a esto?
Aquí no hay Edén— esto es mi almacén:
¡Habitaciones! ¡Habitaciones! ¡Luces eléctricas!
Un océano gigantesco en cada playa.

Soy acaso el hombre que salta de la cajita de sorpresas
a cada desgracia del hombre, ya sea enfermedad
muerte o simplemente infelicidad?
¿Ese hombre? ¿Ese viejo clown
xxxxxxde sombrero doblado y barba entubada?
¿Ese loco que recuerda su
xxxxxxpelota arco iris?

¡No! Patead hasta el infierno a la sota de bastos!
¡Dad saltos mortales en el féretro-circo!
¡El Sr. Muerte tiene al héroe cogido por las pelotas!

—Yo también puedo conmemorar la risa negra.

 

 

xxxxx4

No sé aún si el clown debe morir;
Está aún el perro negro, la leonada hacha de batalla;
El campeón de los cielos apoyado en una nube
xxxxxxcentrado en la guerra del hombre.

Si no hubiera clown
sino demoníacos bigotes agitando flores azul pálido;
Si no hubiera sonrisa
no hubiera escalera de querubines con laúd y trompa
no hubiera baúl plateado, no hubiera copón acuñado por el sol, no hubiera estanque para cisnes
ni la propia delicada forja;
dudo que el premio del Paraíso
sea un lugar donde se encuentren, felices los viejos amigos.

Si el clown estuviera muerto
El mes de Agosto se vería cargado
xxxxxxde sacos de trigo agrio.

¡Muerto el clown, sería el caos!
¡El ábside enjoyado del ángel
xxxxxxcolisionaría

xxxxxxy aplastaría un rayo de palomas!
¡Los Faunos destrozarían el bosque
xxxxxxcon bebés masticados por faunos!
Accitosa melancolía se ajusta a la bota negra
ahora que el clown piensa en morir
Hombres del tamaño de islas
xxxxxxhunden su gozo en la impotente protección de la Muerte.

¡O qué totalidad la de tragedia! ¡su peso!
con quejas a la risa no llegada—
Hacedle entonces cosquillas al bufón para que se duerma ya que sueño necesita;
oscuros días desnuda la pobre América—
La vieja América podía hablar de la risa tan a menudo como los clowns—
¡Ben Franklin, W.C. Fields, Chaplin, lo magro del gozo!
¡Su luz de felicidad es una falange falsificada, al ataque!

La serpientes otean el cielo en busca de conejos voladores;
Monos bosquejan chaquetas— ¿ha muerto el clown?
Compadezco los futuros con una sonrisa de pescado,
Porque tal como yo soy veo oscuridad de historia.
¡Una cómica corrupción! ¡La inmortalidad de la Muerte!
El campaneo de hoz de la torre del reloj
Promete al dolor y a la vida del hombre la misma duración.

 

 

xxxxx5

¡Orgulloso y presumido bufón! a tope tus fantasías
se balancean rápidamente de añojoven a añoviejo.

¿Es para la muerte para la que arrancas negro beneficio,
esta pequeña vanidad me merecía?

Es la vida la que ha introducido fallas en mi dulce canción:

triste ejemplos de inteligencia mi secreto y rico comportamiento,
o primero de entre los médicos que están a mi lado en mi muerte

¡Buen truquista! Distingo tus suelos retorcidos
Tus muebles con cintas, tus angustiadas puertas.

¡Ho! ¡tu bendita peste loca de gozo!
No apuñalaré tus ojos con la noche,

ni pondré el gancho simiesco de un vigilante
para atraparte con su cosquilleo moral.

No eres cosa de risa
Jamás has sido cosa de risa
Tú siempre has sido tú, clown!
—un trasplante de locura en la diadema de los cielos.

Y aún así muero en ti;
llena tu corazón mi tumba—

Perdóname, adorable persona
¡o, está en mí aquello que desearía que cada risa
tejiera una eternidad de hilaridad!
No no atiborraré tu cerebral tumba;
es suficiente que ascienda tu alegre escalera
y que los planetas me arrojen polvo a los ojos.

No desesperes amable muchacho de alegría,
llegarás a Dios
y aflojarás su terrible dogal.

 

 

xxxxx6

Los puñetazos del invierno noquearon a un rebaño de ciervos.
El invierno dejó el bosque como un plato de huesos de pollo.
El clown desnudo tiembla junto al nevado torrente;
el oso durmiente despierta para hacer burla de sus huesadas piernas azules.
¡Aguanta clown!
Cada piedra es cosmos;
todos los árboles hechos de materia de risa.
¡Píntate una ancha boca blanca!
¡Improvisa unas orejas con hojas de olmo!
¡Enrojece tu nariz con lagartijas!
¡Estate presto!
Pronto la primavera saldrá de detrás de
xxxxxxun árbol
xxxxxxxxxcomo Eva del costado de Adán.

Tang-a-lang-boom! Fife feef! Toot
La primera bienvenida por un desfile Barnum despeja la melancolía atascada
—tráfico de una era sin risas,
Madres se rompen la espalda por sacar niños de invierno.
Los niños trepan osadamente
xxxxxxy se sientan en mangas de camisa sobre los hombros de las estatuas.
Flores de cerezo hinchan el gozo en los corazones de los ancianos.
Las niñas saltan, los muchachos se reúnen, los perros saltan, los gatos saltan—
¡Primavera!
Es bueno ir al East River
Y sentarse ante Brooklyn
xxxxxxcon conocimientos frescos de Hesiodo sobre cultivos;
Bueno estar inmerso en el Maiden Song de Alcman
sentarse a gusto durante horas re-aprendiendo
xxxxxxel oficio del verso clásico—
¡Bienvenida oda Epinicia!

¡Yo! ¡Yo! Mitos de calamidad
anuncian calor calor a la luz de mediodía
xxxxxxgrano y abejas de baya.
Los elfos traen brazadas de Primavera
xxxxxxal moribundo rey del invierno;
El viejo Crinch envenenado con bayas
xxxxxxpronto estará muerto
xxxxxxpronto estará muerto.

¡Sabía que vendrías, salvaje arquitecto!
¡Es a ti a quien quiero; o, río con entusiasmo!
¿Por qué continuar molestándose con el rescate profano de Roma
cuando estás tú aquí? que los Turcos y las narices que faltan de Grecia
se revuelvan en el fondo del pote de grasa del Otomano.

¡Yo! ¡Dios! idos vosotros perros de la nieve y fumigaciones!
Al contrario que los faunos de las riberas del Tíber
hay guarderías para los pies hendidos de esta era.

Invierno del que he sido el clown
del que he leído la gotosa escritura
—No te guardo rencor.
Mi gozo jamás podría salir libre
xxxxxxde la vieja grieta del dolor.

 

 

xxxxx7

Aférrate al unicornio, fracasando
No risible amante del hombre; tu roja nariz
es la anti-muerte—

Un zote de marzo es lo que eres—
Nacido en la burla, ¡o aquel loco mes!
Pero nacido en la burla como todos los hombres
xxxxxxde la ventruda cabeza de un cicatero,
un punzante ser repulsivo que consiguió grandes emociones
a base de no decirte cuándo cómo y por qué la vida.

Suficiente. Volvamos al unicornio
El salario de gozo del clown al hombre es inútil
El hombre está pegado al dolor y no hay escapatoria.
Todo tu oro bufonesco… inútil.

¡Vete! aférrate al unicornio con falsas orejas y peludos sombreros

—jamás conseguirás sacudirte la risa de misericordia de la Muerte, ¡pobre loco!

¡Clown!
¡Un Clown errante en serio!

 

 

xxxxx8

Por supuesto el unicornio morirá
de modo que no pienses que tu nariz roja
tu bocaza
tu risa de un millón de dólares no lo harán.

Por supuesto el circo se pondrá de luto.
La mujer gorda será menos llorada.

Haces reír a los niños para ganar dinero
de modo que no pienses que eres un clown de oro.
La ocasión en que maldijiste a un acróbata
la ocasión en que rechazaste a un mendigo
la vez en que lloraste.

Ah, no es al clown del circo al que yo canto;
no al trastabilleante enano ante el conquistador
xxxxxxobligado a bailar ante caballos,
ni al Bufón cuyo arsenal de dientes
xxxxxxse carcajea explosivamente hasta salirse de las encías;
no, tampoco es al Truquista en cuya mano termina la cuerda.

 

 

xxxxx9

¡A la comedia se ha vuelto loca!
Pobre clown, el clima del dolor.

¡La casa del clown está EN VENTA!
xxxxxxLlorosos ladrillos y porche
xxxxxxPodredumbre en la puerta y las ventanas
xxxxxxy cuidadas vertientes de campanillas.

Esta noche el clown acabado
sus muñones se agitan en la caravana de gitanos
La oscilante linterna objeta que se vaya de casa.
Él es un fantasma para el cristal;
para los oídos es una pasta peluda;
el vistazo al futuro de la vieja bruja
casi no le concede ni identidad.
Las vestimentas de la luna una nube;
el último carromato ceba dos árboles;
Él coje su arrugado cogote
— ¡Sooo! — ¡su meloso olor!
Las aves tragan sus amuletos sus chucherías y dijes.

¡El clown está muerto!
¡Pasad por las autopistas de 1959— todos los clowns están muertos!
Ved los grandes vertederos de ellos atiborrados de gaviotas;
xxxxxxsus peludos sombreros deshilachados
xxxxxxlas narices de sus caras y sus oídos echando humo
xxxxxxsus trajes a grandes lunares oscureciéndose
xxxxxxbajo el nocturno aguijón final del hada solar.

¡El infernal jefe de pista hace restallar su látigo!
¡La gran caridad del circo dispara fuego!
¡Los acróbatas roen sus alambres!
¡Esqueléticos monos retuercen plátanos sin carne!
¡La huesuda mandíbula del domador de leones
xxxxxxchoca contra la huesuda mandíbula del león!
¡Perros calientes y coca-cola para el osario!
¡Polvo para bromas de elefantes a escala de purga!
Cincuenta clowns envueltos en sudarios se apilan saliendo
xxxxxxde una tumba diminuta.

 

 

xxxxx10

Pero
yo soy un clown para siempre
y no necesito hacer gramática
xxxxxxel diámetro de la Muerte
La Muerte, como el rabo de un mono
se enrolla en espiral sobre un poste
xxxxxxsiempre creciente siempre creciente

Como poder trepar y sentarse en la torreta
lejos de la respiración de los enfermos
lejos de las almas que duermen
xxxxxxen la cilídrica patada de la Muerte—
Ah.
xxxxxxeste empacho de charlatanería
jamás abandonará mi píxide orgánico
xxxxxxgracias a Dios

 

 

 

Corso, Gregory. El feliz cumpleaños de la muerte (Trad. Antonio Resines). Madrid; Ed. Visor, 1978.

 

EL FELIZ CUMPLEAÑOS DE LA MUERTE

 

TRANSFORMACIÓN & ESCAPE

xxxxx1

Llegué al cielo y era almibarado.
Era opresivamente dulce.
Croantes sustancias se pegaban a mis rodillas.
De todas las sustancias la más pegajosa era S. Miguel.
Le agarré y me lo pegué a la cabeza.
Descubrí que Dios era un gigantesco papel cazamoscas.
Me mantuve apartado de su camino.
Caminé por donde todo olía a chocolate quemado.
Mientras tanto S. Miguel estaba ocupado con su espada
atacando mi pelo.
Encontré a Dante desnudo en medio de un pegote de miel.
Los osos lamían sus muslos.
Agarré la espada de S. Miguel
Y me trinché a mí mismo en un gran adhesivo circualr
Mi torso cayó sobre un equilibrio elástico.
Como disparado con una honda
mi torso silbó hacia el papel atrapamoscas Dios
Mis piernas se hundieron en algún cieno inimaginable.
Mi cabeza, aunque lastrada por el peso de S. Miguel,
no cayó.
Delgados hilillos de goma multicolor
la dejaron suspendida allí.
Mi espíritu detenido por mi torso entrampado.
¡Tiré de él! ¡volvía a tirar! ¡lo giré de izquierda a derecha!
¡Se magullaba! ¡se ablandaba! ¡no podía liberarse!
La pugna de una Eternidad
¡Una Eternidad de tirones! ¡de tirones!
Volví con mi cabeza,
¡San Miguel me había chupado el seso hasta dejarlo seco!
¡Cráneo!
¡Mi cráneo!
¡El único cráneo del cielo!
Fui hacia mis piernas.
¡S. Pedro estaba abrillantándose las sandalias con mis rodillas!
¡Cargué sobre él!
¡Machaqué su cara en azúcar en miel en mermelada!
¡Hui con mis piernas bajo cada brazo!
¡La policía de los cielos me seguía de cerca!
Me escondí en la sopa de S. Francisco
Jadeando en la confitería de su gentileza
Lloré, acariciando mis intimidades piernas.

 

 

xxxxx2

Me cogieron.
Se llevaron mis piernas.
Me sentenciaron en el firmamento de un asno.
¡La prisión de una Eternidad!
¡Una eternidad de trabajo! ¡de rebuznos!
Cargado de sucias vestiduras de santos
planeé la escapada,
cargando el relleno diario de las ampollas
planeé la escapada.
Planeé trepar montañas imposibles.
Planeé bajo el látigo de la Virgen.
Planeé al sol del gozo celestial.

Planeé al sol del gozo celestial.
Planeé el son de la tierra,
el llanto de los niños,
los gemidos de los hombres,
los golpes de los ataúdes.

Planeé escaparme.
Dios estaba ocupado cambiándose de mano las esferas.
El momento había llegado.
Me partí las mandíbulas
Me rompí las piernas.
Me derrumbé de tripa sobre el arado
sobre la horca
sobre la guadaña.
Mi espíritu goteó de las heridas.
Todo un espíritu se reunió.
Me alcé del cadáver de mi tormento.
Me alcé en el borde del cielo.
Y juro que aquel Gran Territorio tembló
cuando caí, libre.

 

 

 

 

YO TUVE EN MIS MANOS UN MANUSCRITO DE SHELLEY

(Escrito en la biblioteca Houghton, Harvard)

Mis manos quedaron dormidas ante la belleza
al extenderse hacia la muerte y apretarse!

¡O soberano fue mi tacto
sobre la frágil página de tinta tostada!

Rápidamente, mi ojos se movieron rápidamente,
¡Busqué olor,polvo, encajes
xxxxxxxxpelo seco!

¡Me hubiera llevado la página
respirando en el crimen
Dado que no he conseguido extraer evidencia alguna de los sueños—
y no obstante ¿qué triunfo hay en las creencias privadas?

A menudo en algún difícil libro ancestral,
cuando me encuentro envuelto en manzanas-leopardo
xxxxxxxxy setas antorchadas
mi madeja chipresiana desborda la era registrada
y yo, como el que inclina una jarra de leche,
vierto el secreto sobre la página moribunda.

 

 

 

 

DEDICADO A K.R., QUE SE SUICIDÓ
EN LA CÁRCEL DE CHARLES STREET

¡El día más cruel de la Muerte!
La noche coloca su caído tocado
xxxxxxen la balda de los cielos.
¡Calva confusión! ¡La nada empabellonada!
¿Por medio de qué luz se pueden seguir demonios cosechadores
xxxxxxHacia
xxxxxxxxxabajo
xxxxxxxxxxxxabajo
xxxxxxxxxxxxxxxsecretos catedralicios
xxxque iluminan la celda de húmeda paja donde
xxxxxxUna mujer muere en plena juventud?
¡Vejestorio de juventud! ¡Hueso de Infancia!
¡Abajo en la muerte recoge luz de ventanas humanas!
Los ojos están consumidos por sí mismos
La luz es el hueso de los ojos—

Las tetas de Lethe mamadas por aquel único poeta que conocí
Su iluminada rosa de dolor creció bajo semejante luz—

¡O arrancad las estrellas y cambalachead sus abalorios de luz!
¡Obligad a bajar al ángel de la humanidad
xxxxxxy bayonetead
xxxxxxxxxa plena luz!
Por la luz sigue, O hijo de la oscuridad, ¡abrázate en la luz!
xxxxxxToma
xxxxxxxxxToma mi mano eléctrica

 

 

 

 

FUERA DURANTE UN AÑO

Pienso en la ciudad de Nueva York perdida en las estrellas
olvidada como una mascota de pelo azul de amores infantiles—
Esta noche la noche es plena;
el silencioso Alcalde con su espléndida disciplina
se mueve en proporción como una gran joya con pies peludos;
golpea suavemente su larga y recta nariz a través de sus años de servicio,
un fantasma con preocupaciones —pensamientos de la ciudad—
Bajo el arco de Washington Square finge olvidar
las nuevas denuncias del día.
Este jamás ha sido el Alcalde de mi ciudad
detniéndose ocasionalmente en un área estéril
con magníficos cimientos en sus ojos.

No he prometido bendiciones al abandonar la puerta de Gotham;
en ciudades más bonitas me uno con mis sueños de cuyo cuidado dependo
aunque sin conocer ni una sola vez el amor hacia ciudad alguna que no sea la de mi corazón.
La Ciudad de Nueva York. Ahora es fiera; amarrada a un carro en los cielos
como un ciervo rascándose la espalda contra montañas.
Fiera como una lúgubre visión, otorgando lamentables gramos de piedad.
En los ojos Egipcios de un gato moribundo
el hermoso ratón es un hombre de sueños, al igual mi ciudad:
soñadora, solaz de ríos y puentes y brillantemente cubierta de piel de cebolla en la noche.

Muchas avenidas puerco-espín abajo
veo los días de mi ciudad haciendo crecer la barba en su cara.
su medida de esqueleto resonando como una estufa
la concha de la Muerte llegada para llevar navegando a una ciudad hasta la tumba.

 

 

 

 

EN EL PALATINADO

Vía Sacra te miro por encima del hombro
yo mismo tribunal
Ante el Saturno de seis columnas
y el triplemente agraciado Castor y Pollux
—Veo en onírico combate
en la Rostra llena de ecos de dolor
la toga plegada de un emperador
invadida por espinosos bichos que se arrastran
—En el estanque de la Vesta.

Veo una banda guerrera de Brooklyn
amontonada muerta y abandonada
—Tras de mí,
debajo de Tito relampagueado por el sol
un catequista de mi juventud
exige que vuelva a América
—¿Es aquel mi compañero de prisión
destrozando sus puños contra
los pilares de Júpiter?
—¡O Dios! ¡Dios!
¡Jamás veré las cosas como son!
Viciado de sueños
Mis ojos son impuros para ver;
No me atrevo a visitar Grecia.

 

 

 

 

DEDICADO A BUNNY LANG

Allí en la más intensa luz
en la temblorosa urgencia de la noche
Veo a una música muerta
xxxxperseguida por un oyente muerto

 

 

 

 

CASTIGO MORTAL

Pienso en Polifemo aullando su baja miseria
sentado en lo alto de un farallón
piernas tensadas por el sol balanceándose hasta el mar
sus torpes manos agarrando su ojo abrasado
Y creo que así permanecerá
porque para él es imposible morir—

Ulises está muerto
a estas alturas está muerto
¿Y hasta qué punto fue sabio
el que cegó una cosa inmortal?

 

 

 

 

DESDE OTRA HABITACIÓN

El estúpido genio sopla
débil respiración en mi habitación sin ventanas
El—el mundo sagaz
redoblando un código o el desastre
el borracho se lió a puñetazos con la pared para lograr su tormento!
¡A través de la grieta! ¡A través de la grieta!
Mi festejo estuvo en la fácil sangre que fluyó.

 

 

 

 

1959

Año poco comprometedor — no veo significado alguno a la vida.
Aunque este ser capacitado que soy esté aquí de todas formas,
Ya sea en comercio oro o en gramaticidad,
Dejo caer el sencillo principio del artesano fabricante de ruedas—
¿Por qué tejer la guirnalda? ¿Por qué repicar las campanas?

Carnicería de penuria estos años notoriamente humanos,
estos confiados nacimientos estas lúcidas muertes estos años.
La carne y los huesos de los sueños bajan a la realidad el misterio de la vida—
no hay misterio.
La fría historia no sabe de dinásticas Atlántidas.
El mito habitual está deseando dimitir.

No puede encontrársele significado alguno a la vida en este lenguaje sagrado
Ni más allá del tema inescapable del lírico fabricador
se encuentra el detestable hallazgo — no hay nada que encontrar.

¡Plan de muerte multitudinario! O este pobre sínodo—
Esperanzados y buscadores alegando significado al significado,
anexionando lo que pueda ser significativo, lo que puede no significar nada.

Pesadilla repetida, lachrymae lachrymae—
un fuego detrás de una gruta, una espesa niebla, mástiles destrozados
las redes echadas—y el indescriptible monstruo cazado.
¿Quién fue quien le dijo a aquella manga de roja carne estate quieta?
Ya que uno con manos hábiles con unas tenazas
le cortó el hocico—murió como un bostezo
Y cuando el hígado le fue arrancado
No pude seguirlo hasta la sartén.

No pude seguirlo hasta la sartén—
Me desperté a la realidad de automóviles; ¡Oh
el terrible privilegio de aquella visión!
No quedaba ni una sola de las antiguas facciones;
Egipto, Roma, Grecia,
y todos los sueños de pedigree semejante huyeron.
¡Los automóviles son reales! La Eternidad ha palmado.
La amenaza de la Nada se renueva.
Toco lo intocado.
Merezco el rango de la rosa militante.
Niego, reniego de los gustos y hábitos de la era
Yo soy su miserable debauché… Un fiero pasquín
buscando heredar lo que es necesario confiscar.

¡Mentiras! ¡Mentiras! ¡Mentiras! ¡Yo miento, tú mientes, todos mentimos!
No hay nosotros, no hay mundo, no hay universo,
no hay vida, no hay muerte, no hay nada—todo carece de significado,
y esto también es una mentira—¡O maldito 1959!
¿Debo acaso secar mi inspiración en este triste concepto?
¿Delinear la totalidad de mi estratagema?
¿Debo acaso asumir la fantasmagoría
y no decir que comprendo las cosas mejor que Dios?

 

 

 

Corso, Gregory. El feliz cumpleaños de la muerte (Trad. Antonio Resines). Madrid; Ed. Visor, 1978.

 

MEMORIAS DE UN MUJERIEGO

diciembre 20, 2013 Deja un comentario

Cohen 4

 

 

ME ARRODILLÉ JUNTO A UN ARROYO

xxMe arrodillé junto a un arroyo que se estaba manifestando sobre un suelo de madera pulida en un apartamento que daba sobre Central Park. Fijo a mi antebrazo izquierdo llevaba un escudo emplumado. Sobre mi cabeza había sido colocado un yelmo emplumado. Estaba investido con el deber de proteger al huérfano y la viuda. Esto me hacía sentirme tan bien que me subí a la cama de matrimonio de Alexandra y sollocé de manera general por el sino de los hombres. Después la seguí al cuarto de baño. Pareció transformarse en oro. Ella se erguía frente a mí inmensa como el guardián de una bahía. ¿Cómo había podido yo llegar a pensar en domeñarla? Con mano de cromo y un inmenso cigarrillo Gauloise me sugirió que me diera por vencido y la adorase, cosa que hice por espacio de diez años. Así comenzó el obsceno silencio de mi carrera como mujeriego.

 

 

 

LAS NOTICIAS QUE REALMENTE DETESTAS

xxTú jodida puta, pensé que estabas realmente interesada en la música. Pensé que el corazón estaba un tanto apenado. Podía haberme metido contigo bajo la mesa y haberme comida un huevo pasado por agua. Le pienso decir a mi hermano pequeño que no haga lo que yo he hecho. Voy a afinarte hasta que se rompa ña cuerda. Los Comunistas no saben hasta qué punto eres realmente malvada.
xxSomos diferentes de ti. Esas son las noticias que tú realmente detestas. Esa es la noticia que hace tañer las campanas y empezar los fuegos mientras tu amiguito te sirve la comida de pelota peluda. He sido admitido a través de las sombras de cristales emplomados donde tu hedor no es bienvenido. ¿Cómo te atreves a prestarnos un ápice siquiera de atención? Voy a comer ahora. Te he declarado la guerra por los siglos de los siglos. Disfrazado de sombrero te arrancaré las cejas. Pienso estar aquí al sol un largo tiempo. La fragancia asciende denuevo. A ti no te alcanza. No te invita a cerrar los ojos en medio de una tormenta. Las trompetas atruenan dentro de mí y mi rey está en casa. Una vez más he sido juzgado con caridad, mercy.

 

 

 

DECIDÍ

xxDecidí hacer saltar la literatura hacia adelante unos cuantos años. Ya que estáis irritados, decidí enfureceros. Estoy infectado con el delirante veneno del desprecio cuando froto mi enorme nariz contra vuestras vidas y vuestros trabajos. Filisteo implica un vigor que vosotros no poseéis. Este párrafo no puede ser asido por un puño de hierro. Se entiende inmediatamente. Rehúye vuestro amor. Ha disfrutado de vuestra compañía. Mi trabajo está vivo.

 

 

 

TU CHICA

Ponla en cualquier parte
xxapoyada contra una pared
Desnuda sobre tu lecho
xxvestida de gala para el baile
Métele algunos pensamientos
xxen la cabeza
Ponle algo de dinero
xxen las manos
Asegúrate de que puedes hacerla correrse
al menos una segunda vez
Hermano, esa es tu chica

 

 

 

UN HOMBRE TRABAJADOR

xxTodo nos importa una mierda, así que no intentes amenazarnos con insinuaciones de un Orden Nuevo. Los seres que flotan en torno a esta mesa han derrocado ya al Mundo y te lo han vuelto a meter por el culo exactamente como ocurrió anteriormente.

 

 

 

Cohen, Leonard. Memorias de un mujeriego (Trad. Antonio Resines). Madrid; Ed. Visor, 2002.

 

PARÁSITOS DEL PARAÍSO

diciembre 19, 2013 Deja un comentario

Cohen 3

 

 

TÚ SABES DE DÓNDE VENGO
Por qué están tan despellejadas mis rodillas
Me gustaría hablar contigo
Contigo que podrás ver lo que vi

Algunos hombres que me vieron caer
Difundieron la noticia del fracaso
Deseo hablar con ellos
Con los perros de la literatura

Pasa junto amí al igual que yo orgullosamente
Pasé junto a los otros
Que se arrodillaban en secreta huida
Pasad orgullosamente junto a nosotros Hermanos

 

 

 

COMÍ Y COMÍ Y COMÍ,
no me perdía ni un plato.
¿Cuánto cuestan estas comidas?
Nos lo cobraremos en odio.

Yo gastaba mi odio por doquiera,
en cada trabajo, en cada cara.
Alguien me concedió deseos
Pedí un abrazo.

Varias muchachas me abrazaron, entonces
fui abrazado por hombres.
¿Es perfecta mi pasión?
Hacedlo de nuevo.

Yo era hermoso, yo era fuerte,
conocía la letra de todas las canciones.
¿Os gustaron mis canciones?
Las letras que cantaste estaban equivocadas.

¿Quién eres tú a quien me dirijo?
¿Quién anota lo que confieso?
¿Eres acaso una maestra del corazón?
Un coro respondió Sí.

Profesores, ¿han terminado mis lecciones,
o debo tomar alguna más?
Rieron y rieron:
Hijo, no has hecho más que empezar.

 

 

 

HE VISTO ALGO DE HISTORIA SOLITARIA
Que el corazón no puede explorar
He arañado algunas pizarras vacías
Para las que no hay profesores

He arrastrado a mis magros demonios
Desde Jerusalén a Roma
Tenía una invitación
Pero el anfitrión no estaba en casa

Había ejércitos contagiosos
Que extendían su uniforme
Hasta el último reducto de mi cuerpo
Excepto donde estaba caliente

De modo que utilicé un casco
Con una secreta señal de neón
Que iluminaba todas las fronteras
Para poder estar así siempre en el límite

Mis botas se cansaron mucho
Como no deberían cansarse nunca las botas de un centinela
Yo caminaba sobre un alambre
Que estaba hundido en el barro

En pie en el drugstore
Resultaba difícil aprender
Que aunque mi nombre estaba en todas partes
Tenía que aguardar mi turno

Estoy aquí en pie ante vosotros
no sé lo que traigo
Si podéis escuchar la música
Por qué no me ayudáis a cantar

 

 

 

SUZANNE TE CONDUCE
hasta su casa cerca del río,
se escucha el paso de los barcos
puedes pasar la noche junto a ella
Y sabes que ella está medio loca
pero es por eso por lo que deseas estar allí
y ella te da de comer té y naranjas
traídos desde China.
Y precisamente cuando tenías pensado decirle
que no tienes regalos que ofrecerle
te toma en su longitud de onda
y deja que responda el río
que siempre has sido su amante.
xxxxxY deseas viajar con ella,
xxxxxdeseas viajar a ciegas
xxxxxy sabes que puedes confiar en ella
xxxxxporque has tocado su cuerpo perfecto
xxxxxcon tu mente

Jesús fue un marinero
cuando caminó sobre las aguas
y pasó un largo tiempo observando
desde una solitaria torre de madera
y cuando supo con certeza
que sólo los hombres que se ahogan podían verle
dijo Todos los hombres serán pues marineros
hasta que el mar les libere,
pero él mismo se vio roto
mucho antes de que se abrieran los cielos,
abandonado, casi humano,
se hundió bajo tu sabiduría como una piedra.
xxxxxY deseas viajar con él
xxxxxy deseas viajar a ciegas
xxxxxy crees que tal vez podrás confiar en él
xxxxxporque ha tocado tu cuerpo perfecto
xxxxxcon su mente

Suzanne te coje de la mano
y te conduce hasta el río,
viste harapos y plumas
de los mostradores del Ejército de Salvación.
El sol se vierte como miel
sobre nuestra señora de la bahía
mientras te muestra donde buscar
entre la basura y las flores,
hay héroes en las algas
hay niños en la mañana,
se inclinan haciendo amor
se inclinarán así para siempre
mientras Suzanne sostiene el espejo.
xxxxxY deseas viajar con ella
xxxxxy deseas viajar a ciegas
xxxxxy estás seguro de que ella sabrá encontrarte
xxxxxporque ha tocado su cuerpo perfecto
xxxxxcon su mente.

 

 

 

Cohen, Leonard. Parásitos del paraíso (Trad. Antonio Resines). Madrid; Ed. Visor, 2007.

 

LA ENERGÍA DE LOS ESCLAVOS

diciembre 17, 2013 2 comentarios

Cohen 1

 

 

2

Abrí las persianas,
la luz bañó este poema.
Iluminó el nombre de una persona
torturada en una terraza
que da a una calle muy conocida.
Juré por la luz del sol
vengar sus pies rotos.

 

 

 

3

Abrí las persianas,
la luz bañó estas líneas
(que están incompletas).
Iluminó dos palabras
que tendré que borrar:
el nombre de una persona
torturada en una terraza
que da a una calle muy conocida.
Juré por la luz del sol
seguir su consejo:
suprimir de mis versos toda evidencia,
olvidarme de sus pies perforados.

 

 

 

5

Todos los hombres te encantan.

Si alguna vez lees esto
piensa en el hombre que lo ha escrito,

él odiaba al mundo en tu nombre.

 

 

 

13

Nunca supe
xxxxxhasta que te diste media vuelta para irte
que tenías el más perfecto de los traseros.
Perdóname
xxxxxpor no haberme enamorado
de tu cara ni de tu conversación.

 

 

 

42

No hay nadie
a quien enseñar estos poemas.
No llaméis a un amigo para ser testigo
de lo que tenéis que hacer solos.
Estas son mis cenizas.
No pretendo ahorraros ningún trabajo
quedándome callado.
Todavía no sois tan fuertes como yo.
Me creéis,
pero yo no os creo.
Esto es la guerra.
Estáis aquí para ser destruidos.

 

 

 

49

Un día de éstos
serás el blanco
del desprecio de los esclavos.
Entonces no hablarás con tanta tranquilidad
sobre tu libertad y tu amor.
Entonces te aguantarás las ganas
de ofrecernos tus respuestas.
Tú tienes muchas cosas en la cabeza.
Nosotros sólo pensamos en la venganza.

 

 

 

64

Quizá sea porque mi música
no canta para mí.

Odio mi música,
añoro las armas.

Algunos hombres sacan fuerzas
de andar solos su solitario camino,
intentemos ser lo que podamos para ellos.

 

 

 

92

Los asesinos que dirigen
xxxxxxxxxxlos demás países
están intentando que nosotros
derribemos a los asesinos
xxxxxxxxxxque dirigen el nuestro.
Yo por mi parte
prefiero el yugo
xxxxxxxxxxde los asesinos nativos.
Estoy convencido
xxxxxxxxxxde que el asesino extranjero
mataría a más de nosotros
que nuestros viejos y conocidos asesinos.
xxxxxxxxxxFrancamente no creo
que ninguno de esos de fuera
quiera que resolvamos
nuestros problemas sociales.
xxxxxxxxxxPara decir esto me baso en lo que siento
hacia el vecino.
Sólo espero de él que no se vuelva más feo.

Por lo tanto, yo soy un patriota.
No me gusta ver
xxxxxxxxxxquemar una bandera,
porque eso excita
a los asesinos de los dos lados,
hasta que llegan a excesos desafortunados
que continúan alegremente,
xxxxxxxxxxcasi totalmente incontrolados,
hasta que todo el mundo ha muerto.

 

 

 

111

Cada hombre
tiene una manera de traicionar
a la revolución.
Esta es la mía.

 

 

 

Cohen, Leonard. La energía de los esclavos (Trad. Antonio Resines). Madrid; Ed. Visor, 1999.

 

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