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ENCLAVE DE BARRO

Antonio Marín Albalate 'Enclave de barro'

 

 

DEL BARRO DEL HOMBRE que soy,
lágrimas lloro.

Mira, mujer, cómo lo pongo
todo perdido; cómo todo
se pierde llorando.

Mira esta soledad de ropa vieja,
que muestra el miedo.

 

 

 

INSECTO de incierto futuro:
al fin me supe Samsa al contemplar
el trazado que, sobre el espejo,
el barro de mis pasos iba dejando.

 

 

 

PIENSO en los amigos
que no veo hace tiempo,
como si realmente
hubiesen muerto.

Y con la mirada vacía,
lágrimas de barro lloro.

 

 

 

DESDE la grandeza
del barro que me mengua.

Oigo cómo crecen mis hijos.

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Ángel Paniagua

¿CÓMO me verán
esas muchachas
con las que todavía
sueño fugarme
a no sé dónde?

¿Cómo me verán,
cuando así las miro,
Ángel, desde esta triste
miopía de canas y barro?

No te ven –dice Paniagua.

 

 

 

Marín Albalate, Antonio. Enclave de barro. Madrid; Ed. Huerga y Fierro, 2011.

 

CALIGRAFÍA DE LA NIEVE

Antonio Marín Albalate 'Caligrafía de la nieve'

 

 

DECIR tu nombre.

Entre ruido blanco de seres terribles
y con animales oscuros en mis ojos:
decir tu nombre.

A dentelladas comerme calles y noches
sólo por nombrarte.

 

 

 

QUE cada día contigo
sea
xxxuna fiesta,
xxxxxxxxxxxxuna fecha
a clavar con chincheta azul
en la nube blanca de mi locura.

 

 

 

CUANDO te pienso tan borracho de ti:
alucinan, la botella que me mira
y el hielo del vaso donde bebo.

 

 

 

MIRANDO a Oriente:
tu voz.

Mi encanecido corazón
cuenta aves, nubes,
tallos apretados,
agua honda,
mordeduras de plumaje,
luz resbaladiza.

Al declinar los verbos
de los días,
xxxxxxxxxxme inclino
hacia una tarde
sin sombra que,
en mis ojos de bucanero enfermo,
cobije lejanos sonidos de Ud,
Rabab, Rebec o Tanbur.

 

 

 

DEBO decirlo antes de que la cizalla
otorgue su corte al poema que,
bajo resbaladiza cuchilla,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxtiembla.

Como Alonso Quijano en la mejor edad de su vida,
he librado batallas.
No eran molinos, ni gigantes
mis contrarios.

He sufrido infamia y frío
de quienes nunca supieron leer más allá
de la semántica de las palabras.

Quiero acabar con el poema:

caiga, sin piedad, la afilada hoja del olvido.

 

 

 

CALIGARFÍA de la nieve.

Lentitud de tu voz tendida,
sinfonía blanca que fluye
y me convierte en agua.

Música, sólo música,
nube de mi sueño,
todo cuanto queda.

 

 

 

Marín Albalate, Antonio. Caligrafía de la nieve. Murcia; Ed. Tres fronteras, 2009.

 

QUE NADA IMPORTA

Antonio Marín Albalate 'Que nada importa'

 

 

NOCHE, sorbo lento
De brasa y silencio
Donde se humillan los diccionarios
Con inútiles palabras y verbos.

 

 

 

TANTO TIEMPO de frío
Quemando.

Tanta nieve,
Tanto daño.

 

 

 

Y VOLVER a escribir, nieve.

Tan sólo, nieve.

Nieve y nieve.

Nieve en la palabra.

 

 

 

ESCRIBIR nieve, como mujer,
Martillo, muerte,
Desierto, nada.

 

 

 

MIL VECES escribir nieve y nada.

 

 

 

ESCRIBIR, de nuevo,
Que nada importa.

 

 

 

Marín Albalate, Antonio. Que nada importa. Barcelona; Ed. Emboscall, 2002.

 

CEBOLLAS AZULES PARA UN BLUES

Antonio Marín Albalate 'Cebollas azules para un blues'

 

 

YA PUESTO ASÍ EL PIE sobre el estribo gris
De esa yegua tonta que es la tristeza,
Cuando se planta de pronto en el plato
De la sopa, completamente tonta,
Con el infame fin de atediarme aún más,
Ruth, como si no fuera suficiente
Con lo que llevo encima, tantos años
Así, de maruja, –tú ya me entiendes–
Y, a mi pesar, resignada y dolida.

Montando, otra vez más y otra y otra,
Sí, –son ya tantas–, esa tonta bestia
En miniatura con quien soy todavía
Más pequeña dentro de esta cocina
Maldita de mi ruina y mi destierro.
Y,
xxxComo una rueda de feria o circo,
Girando mecánicamente en torno
A ese plato, Ruth, en torno a ese plato,
Hasta hartarme y volver a mi tamaño.

Puesto, ya digo, el pie en ese estribo gris
Abro mi mano y abro mi memoria
Para escribir desde este lado oscuro
De la soledad, como una loca, Ruth,
Como una loca pelando cebollas
Azules para un blues, –¿sabes?–
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPara un blues.

 

 

 

ESTA SOY YO, RUTH, la que siempre perdió.
Paciente Penélope aquí esperando,
En tanto pasan días cargados de púas
Clavándome, cada vez más abajo,
A este madero de miedo y lamento.
¡Dios mío! Soy tan débil, Ruth, soy tan débil…

No sé cuánto tiempo resistiré aquí,
Tan quieta, tan sola, sangrando nieve.
No, no sé cuánto tiempo, hermana mía,
Esta muerte lenta y mansa como un río
De aceite llevándome de su mano,
Bajo los altos cipreses del dolor
Y la tristeza que se ramifica.

Esta soy yo, la que sólo contigo
Habla, Ruth, la que sólo y muy sola
Así, entre torpes endecasílabos
Blancos y versos quebrados de imperfección.
Esta soy yo, esta, la de la larga
Letanía de palabras que procuro
Para no ahogarme cada noche
Que paso en negro, rota, sobre un papel.
Esta, Ruth, la que así se atreve a escribir
Después de tanto tiempo de silencio.
La que, al fin, hizo del verso su verbo.
Esta que está llorando, sí, llorando
En esta cocina, a lágrima viva,
Ay, mientras pela cebollas azules
Para un desaguisado de oscuro blues.

 

 

 

NADIE ME LLAMA, RUTH, nadie me llama.

Y yo estoy al límite de todo, Ruth.
Contactando con agencias de viajes.
Fumando marlboros sin tregua alguna.
Intentando salir en cualquier vuelo.
Sáquenme de aquí, sáquenme de aquí, ¿oyes?

x
Al fin consigo ese billete (New York).

Lo que sea con tal de salir de aquí, Ruth.
Lo que sea, sí.
xxxxxxxxxxxxxLo que sea.

 

 

 

COMO ESA NEGRA DE HARLEM tocando
Blues en Manhattan, desgarrando el aire
De Manhattan, estoy en este territorio.
He venido sola, Ruth, con mi viejo
Macuto cargado de ropa amarga.
He venido a despojarme de todo
Lo que no sirve, ya entrada la noche,
Y a contar con los puentes más altos,
Por si acaso, a contemplar la lentitud
Oscura y desolada de sus aguas,
A ver cómo entra la luna en ese hondo
Y húmedo mundo extendido, a lo largo
De muchos, muchísimos kilómetros
De angustia, como una boa peligrosa.
He venido aquí a saber por mí misma
Que, al igual que esas aguas, no tiene fin
La angustia, y que su idioma es universal.
He venido aquí, Ruth, a contemplarme
En los espejos ustorios del viento
Y en los rostros rotos por el alcohol.
He venido aquí, alcohólica y ciega
De sombra, a beber más sombra todavía.
He venido a rasgar mi vestidura,
A tirar mi ropa al agua, siendo así
Una manera de irme yo con ella
Para siempre, Ruth, a ninguna parte.
He venido a quedarme desnuda, Ruth,
Desnuda como nadie se imagina.
He venido a que la lengua de trapo
De ese negro del saxo, ponga el betún
De sus labios ácimos en mis botas.
A sentir como una auténtica negra,
Como esa negra de Harlem tocando
Blues en Manhattan, Ruth.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSí,
A sentir en mi corazón, el polvo.
De sus torres caídas, he venido.

Y con Anne Sexton en la mirada.

 

 

 

LA SOLEDAD para quien la trabaja.

Y la alegría, ay,
xxxxxxxxxxxxxxLa alegría, Ruth,
Para quien con ella se sorprenda
Y cante de pronto contra su antónima.

 

 

 

Marín Albalate, Antonio. Cebollas azules para un blues. Gran Canaria; Ediciones Tepemarquia, 2002.

 

SERRAT EN SET CANÇONS

Antonio Marín Albalate 'Serrat en set cançons'

 

 

LA MORT DE L’AVI

 

LA MUERTE DEL ABUELO

Duele el llanto de esa luna quieta,
Con su anillo de luto, girando
En torno a la barca triste y sola
Del viejo pescador.

Duele la noche misma
Entrando por los agujeros del agua
Y sus pañuelos de verde moho
Y negra lágrima.
Duele la voz, sin rostro, del viento
Arañando como un diamante muy frío
Esa soledad tan seria
De quien ya dejó de respirar.
Duele, como una picadura
El silencio seco de su tabaco,
Y su pipa apagada. Duele.

Duele escribir la palabra desolación,
Ahora que todo es sombra
Grande y pena inyectada
En las venas de los aparejos.
Mar amarga entrando
En el corazón de la nieve.

Duele decir que mañana,
Nadie pensará en el viejo,
Que cuando los niños
Jueguen en la calle, un sol
De olvido hundirá su espada
En las tranquilas aguas
De este pueblo marinero.

Es la vida, amigos, la vida.
La vida de al fin morir.

 

 

 

 

CAMINANT PER L’HERBA

 

CAMINANDO POR LA HIERBA

Atardecía septiembre
Sobre la hierba,
Cuando las hadas
Sorprendieron mis pasos
Por primera vez.

Creedme. Jamás
Tuvo tanta luz
Mi mirada,
Caminando
Sobre el verde.

Por eso vuelvo,
A menudo, al lugar
Donde el aire
Es más dulce,
Para seducir a Venus
A esa hora en que
xxxxxxxxxxxxxxxxBajando
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxDe una nube,
Viene a provocarme.
O para celebrar
La ascensión
De la yerba
A mi cabeza,
Y ser paisaje.

 

 

 

Marín Albalate, Antonio. Serrat en set cançons. Murcia; Ed. Nausícaä, 2001.

 

LA NIEVE TODA

Antonio Marín Albalate 'La nieve toda'

 

 

BAJO LA LLUVIA Y EL TRUENO BLANCO DE SUEÑO Y AVES

Me cansan las horas lentas,
Los relojes de tierra y el mundo,
La soledad de los planetas,
La sombra que vivo y sufro.

Deja, amor, que destruya
La inutilidad de los días impares.
El corazón de piedra de agosto,
El veneno de sus alacranes.

 

 

 

BUSCÁNDOTE

Por la hojarasca de un otoño amargo
Anda mi corazón descalzo y solitario.

 

 

 

TAL VEZ EL DESIERTO

Un perro solo en la nieve.
Un minuto de miedo.
Una mujer.

Ese silencio.

 

 

 

MANERAS DE VIVIR

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPara y en Carlos Edmundo de Ory

Muñeco de nieve frente a los perros amarillos de la luna,
Estoy espejo en paciencia.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSigo invierno impasible
Y muy nocturno
xxxxxxxxxxxxxxxEsperando.

 

 

 

DESOLACIÓN

Será la nieve, dejando su beso violeta,
En mi piel de acíbar y yeso,
El desenlace fatal de algo, acaso muy negro,
Cuando solo al fin muerda su desierta morada.

 

 

 

Marín Albalate, Antonio. La nieve toda. Murcia; Editora Regional de Murcia, 2003.

 

ÁNGEL DE TIERRA

Antonio Marín Albalate 'Ángel de tierra -Provincia-'

 

 

UNA CIERTA Y ANTIGUA SABIDURÍA

Mi padre sabio tiende el pan al aire y al sol
Para que se ponga duro –dice.

Luego calla y lo come con ajos crudos
Como el mejor de los manjares.

Mi padre –pellejo de odre y fermento–
Muerde así, desde hace años,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLa vida.

 

 

 

ELEMENTAL

Mi padre se quitó un día la boina aquella,
Tantos años pegada a sus ideas.

Mi padre decidió entonces,
Ponerse el mundo por montera.

 

 

 

HUMANAMENTE HABLANDO

Mi padre es ya casi un ocaso,
Sombra y nada más que sombra
Según se lee en sus manos de blues
Una víspera –como dijo Vallejo.

Mi padre, inevitablemente, tiene un número
De cansancio en la mirada.

 

 

 

RAP

Búscame un sitio, padre, donde olvidar
El nombre que hace cuarenta años me diste.
Muéstrame pronto la bondad de ese lugar,
Pan de tu paz, que tú sabes que existe.

Entrame ahí, donde mi alma pueda estar
Sin odio, sin ira, serena, triste
En su catarsis, bella en su pintiparar.
Dime que, al fin, el lugar elegiste.

Bueno es, ya veo, que sea aquí a este lado
De tu silencio, el sitio de las rosas
De soledad que mis manos cortaron.

Al fin empiezo a entender ese estado
Tuyo de no estar estando en las cosas.
Al fin, padre, éstas me pacificaron.

 

 

 

ÁNGEL DE TIERRA

Mi padre, sin saberlo, abre caminos
–Antiguas heridas–, cuando recuerda
La boina negra de su juventud tendida
Como una alfombra en las solitarias alamedas
Por donde discurrían tábanos los domingos.

Mi padre, sin pedirlo, fue cauce con el agua
A lo largo de las boqueras.
Un ángel de tierra y raíces
Entre los arados y las bestias.

La luz de un candil, su mecha en la noche.

Mi padre en 1927 comía pan con pringue,
Soñando con llevarse alguna novia al pajar.

 

 

 

INVIERNO

Mi padre teme la industria del frío.
Su pesada maquinaria.

Mi padre teme esos duros mecanismos
Que el invierno pelea por poner
En sus manos lentas de blues y raíces.

Mi padre nocturno teme, sobre todas las cosas,
La nieve violeta de los telediarios en diciembre.

 

 

 

TIEMPO ÚNICO

El tiempo de un poeta es,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSin duda,
Un tiempo aparte, nunca perdido.
Como el de mi padre cuando lo pienso
Teniendo en cuenta el día por venir.

El tiempo de un poeta se mide, por tanto,
Según la tinta necesaria por metro lineal
Para el alumbramiento de las palabras
A lo largo del papel. Y también, es cierto,
Por el miedo a perder de pronto y para siempre
Todo cuanto se ama.

El tiempo de un poeta es,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxRealmente,
Un tiempo no común al resto de la tribu.

 

 

 

LA VOZ DE LA EXPERIENCIA

Todo llega en esta vida
Dice mi padre con su voz más vieja,
Mientras amarra la soga a la viga,
Por si acaso.

Sí, todo llega en esta vida,
Aunque el camino sea largo.
Todo llega en esta vida,
Como llegó la lluvia honda
Cuajando dentro de mis ojos.
Todo llega en esta vida.

Elemental, imparable,
La muerte –como la vida casi siempre–
Es sólo un principio de nada,
Un irse en el tiempo,
Atravesando sendas,
Bordeando abismos.

La muerte
xxxxxxxxx–Ahora lo sé–
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPuede ser mi padre esperando.

 

 

 

Marín Albalate, Antonio. Ángel de tierra. León; Diputación de León, 2001.

 

TODAVÍA LA NIEVE EN LA PALABRA

Antonio Marín Albalate 'Todavía la nieve en la palabra'

 

 

AQUEL FANTASMA DE MIL NOVECIENTOS SETENTA Y NUEVE

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Reme, que seguirá habitando a Jim Morrison

Escucha en la noche los pasos de la nieve,
La voz de Melbourne inyectada en heroína,

Ese ruido blanco que sólo unos pocos
Alcanzaron a entender.

 

 

 

ESTIVAL MEMORIA

Acaso sea la nieve en mi memoria,
Una ventana abierta a la belleza
Donde tan peligroso resultaba asomarse.

 

 

 

VIENTO DEL NORTE

Como un cuchillo helado en mi sangre,
El maldito viento.
xxxxxxxxxxxxxxxxEse sordo escalofrío
En la columna vertebral del sueño.

Su anillo de nieve.

 

 

 

UNA MANERA DE MORIR

Sólo el poeta pone la voz más auténtica a la tristeza,
Cuando frente a la nieve se detiene
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxY al fin,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEntra.

 

 

 

Marín Albalate, Antonio. Todavía la nieve en la palabra. Madrid; Ed. Vitruvio, 2000.

 

DONDE ACABA EL HORIZONTE…Y UN POEMA

Antonio Marín Albalate 'donde acaba el horizonte...y un poema'

 

 

SENTADO EN EL MUELLE DE LA BAHÍA,
Alguien muy oscuro tira una línea
De plata paralela a un horizonte
Cuajado de boria y lejanas chalupas
Semejantes a puntos suspensivos.
Una línea de plata profunda
Como el color de sus ojos arrasados
Por el viento. Una línea, alguien…
Toda la soledad del mundo
En esa mirada que apenas sostiene.

 

 

 

SENTADO EN EL MUELLE DE LA BAHÍA,
Alguien, un hombre en solitario, es, nunca una estatua
–Aunque lo parezca a lo largo de las horas por venir
Y a juzgar por el peso de su barba–, y, siempre, siempre,
–Aunque no se llame Job, ni semejante o así–
El perfil de la palabra paciencia.

 

 

 

SENTADO EN EL MUELLE DE LA BAHÍA,
Un hombre, ya sin rostro apenas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxQue añadir al paisaje
Indaga en el agua, –como un ángel de piedra–,
La inmersión de la luz del crepúsculo
En el blando corazón algológico
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxDe una muy seria marea.
Su profunda, imposible y submarina belleza.

 

 

 

SENTADO EN EL MUELLE DE LA BAHÍA,
Un hombre con ademán sediento –como de arena–
Sueña que se bebe todo el mar de pronto y canta.
Como un dios oscuro de norays, canta
El cruce casi ebúrneo y copulativo del pico de sal
De una gaviota con el infinito.

 

 

 

COMO LA VOZ SORDA DEL VIENTO Y SU MEMORIA –siempre a temer en cuenta–:
El agua fría y fatal de la noche que se extiende a perpetuidad,
Tiene filos donde herirse seriamente si en ella entra el hombre
Con ojos de estatuay números quebrados.

El agua, sí, el agua oscura y maldita
De los condenados al marfil de los tiburones.
El agua traidora que se aquieta bajo la luna para que se confíen
Los barcos que serán naufragio pasado mañana.
El agua mala de una ciudad fantasma.

Y…temblando, ya definitivamente sobre el papel, un poema.

 

 

 

Marín Albalate, Antonio. Donde acaba el horizonte…y un poema. Murcia; Ed. Nausícaä, 1999.

 

UN MAL DÍA LO TIENE CUALQUIERA

Antonio Marín Albalate 'Un mal día lo tiene cualquiera'

 

 

Un mal día lo tiene cualquiera,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEs cierto.

Lo triste es que, luego, vengan los demás,
–Haciéndolo suyo–, a contarlo por ti.

 

 

 

Marín Albalate, Antonio. Un mal día lo tiene cualquiera. Salamanca; Ed. lf ediciones & el sornabique, 1999.

 

LA MEMORIA DEL VIENTO

Antonio Marín Albalate 'La memoria del viento'

 

 

EN TANTO NO LLEGAN MIS LABIOS A TU BOCA

Derramando agua de fuego,
Mi corazón (caballo loco) cabalga
Como un sioux desesperado.

 

 

 

PORQUE TE QUIERO

Te entrego la noche de plata
De mi pelo.
xxxxxxxxxxxY con un beso
La luna exacta de mi alma.

Y mi sombrero.

 

 

 

DESPIERTO AMOR BAJO LA PIEL ARDIENDO

No un sueño.

Real,
xxxxxComo el incendio de una rosa en la noche,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxTu cuerpo.

 

 

 

ENERO Y FEBRERO

Escucha, amor, el largo gemido
De los tigres en las azoteas.

Esta hora del viento negro
Mordiendo el corazón del invierno.

 

 

 

Marín Albalate, Antonio. La memoria del viento. Madrid; Ed. Huerga y Fierro, 1998.

 

ESCALERA DE PALABRAS PARA BAJAR

Antonio Marín Albalate 'Escalera de palabras para bajar'

 

 

COSTUMBRES

Nada nuevo,
Satisfecho ya el instinto animal
De quienes se amaron en esa habitación.

La mujer que habitó, desnuda y soluble,
La cama (ahora deshecha), duerme,
Como una bestia dulce, cubierta de amor.

Lejos de ella,
Un hombre escribe
Acerca de lo efímero de la dicha
Que ha creído alcanzar.

 

 

 

ESCALERA DE PALABRAS PARA BAJAR

Ni amor,
xxxxxxxxNi ternura,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxNi belleza,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNi morbo.

Ni pasión,
xxxxxxxxxNi deseo,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxNi aventura,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNi besos
Rabiosos,
xxxxxxxxxNi números obscenos.

Nada.
xxxxxxNada.
xxxxxxxxxxxxNada,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxSin
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSexo.

 

 

 

PLAZA CASTELLINI

El paso de luz de un pie púber.
Ese golpe de belleza en su mirada.

Perfil de invierno en la palabra pull-over.

Palomas en la plaza.

 

 

 

UN DESTINO

De nada sirve huir del mar muerto de un espejo.

Ese es tu rostro.
xxxxxxxxxxxxxxxEse tu cuerpo.

Acéptalo así o zambúllete ciego en sus aguas
De dudosa geometría
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxY algología quebrada,
Para romperte infeliz contra tu propia imagen
Como un kamikace.

 

 

 

Marín Albalate, Antonio. Escalera de palabras para bajar. Cartagena; Fundación Emma Egea, 1998.

 

OPÚSCULO

Antonio Marín Albalate 'Opúsculo'

 

 

SINTIENDO EL TORCIDO BESO DE LA TARDE SOBRE EL ROSTRO DEL ABANDONO

Qué triste es estar solo, hija mía.
Oblicuamente solo.

 

 

 

A FAVOR Y EN CONTRA

A favor
Las horas por venir.

En contra
Este minuto tan triste.

 

 

 

SI NO FUERA

Si no fuera por ti, hija mía,
El mundo sería una bola loca
En mis manos de asesino.

 

 

 

VENTANA TRISTE DE OTOÑO

Pegada a un cristal,
Una mujer llorando,
Es siempre un planeta
Deshabitado.

 

 

 

TRISTE COMO LOS OJOS DE TU MADRE BRILLANDO EN LA OSCURIDAD DE UN CUARTO CERRADO

Cae una lluvia muy triste
Densa y amarga como los ojos de tu madre
Brillando en la oscuridad de un cuarto cerrado.

Sí.
Cae una lluvia muy triste.

Parece que fuera otoño en toda la tierra,
Hija mía.

 

 

 

LLUVIA EN LA TARDE

De nuevo la lluvia en la tarde,
La desolación de un cuerpo.

El lento hundimiento
De un corazón de piedra.

 

 

 

Marín Albalate, Antonio. Opúsculo. Málaga; Vizland&Palmart, 1996.

 

BARCAIAR (CUARENTA POEMAS Y UN DÍA)

Antonio Marín Albalate 'Barcaiar'

 

 

UNO

Espantado del espejo como las ovejas del lobo,
Extraigo de la manzana de la noche su gusano
De miedo y fermento.
Y grito, corriendo grito,
Con la metralla del mundo a mis espaldas,
Bajo la fría matemática de un abejorro
Metálico. Y huyo.
(Dicen que huyendo se mide la angustia).
Huyo mientras el mal asola y golpea
Con su martillo de azufre mi nuca.
Huyo y me desordeno junto a esa página
Tan triste del libro que yace abandonado
En el corazón de un yunque.
Huyo en tanto se organiza la piedra
En la sábana para ser arrojada.
Huyo como una novia olvidada
En la última señal del día.
Huyo porque ya no soy yo.

 

 

 

DOS

Hoy el mar está cercano, lo huelo.

Sobre un andamio de espuma
Una barca atraviesa mi garganta,
Mientras estalla un pez.

Es la hora del agua,
Y yo tengo sed.

 

 

 

SIETE

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Nuria Marín

La tierra entera se hace hermosa
Cuando dice mi hija:
Píntame un poema, papá.

(La ecuación del infinito
Es una incógnita a despejar).

Píntame un poema, papá.

(Nunca me gustaron las matemáticas).

Píntame un poema, papá.

Que se pajareen todos los poetas locos.
Es lo único que importa.
B a r c a i a r.

 

 

 

NUEVE

La noche es un sorbo lento
De brasa y silencio
Que me quema y bebo.
Mientras se hunillan los diccionarios
Con inútiles palabras y verbos.

 

 

 

ONCE

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Carlos Edmundo de Ory

Con un coño incrustado en el cerebro,
Mariposo insaciablo varonilo,
Voy de sexo en sexo.

 

 

 

DOCE

Como el verso que nace muerto,
La vida tiene hoy el color amarillento
De un tren triste y sin regreso.

 

 

 

VEINTICUATRO

Por ti he vertido, ciego y absoluto
De whisky en esas noches sin luna del Mar Menor,
Desconsolados y emocionados discursos
Que nadie entendió.

Vamos a pasar esta oscura y triste página.

La mano abierta sobre el cuchillo
Aguarda pronunciar con elegancia
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSu última palabra.

 

 

 

VEINTICINCO

Como el pez cuando muerde el anzuelo
El hombre muere por la boca.

 

 

 

UN DÍA

Porque sabía que podía estar
Allí esperándome,
Me fui desnudo y solo
A encontrarme con ella
–La vida–,
En esas luengas playas
Anilladas de aceite
–Con sus mil lenguas de luz morena–,
Donde niñas abiertas como mandarinas
En su jugo me ofrecerían su gajo mejor.

Y nada entonces, excepto yo, ardiendo
Junto a esos cuerpos, tendría sentido.

Cuando al fin mi pie, lento de plomo y raíces, pisó
El blando litoral de aquella mar sin tiempo
Que tanto soñé,
El verano ya se había ido con sus niñas, su luz
Y su aceite.

Otra vez el caballo del viento,
Saltándose el otoño,
Señalaba delante de mí
Un Norte desierto
Cuajado de miedo y silencio.

Me dio mucho frío, muerto ya mi sueño,
Aquel día tan grave. Y volví a vestirme.
Volví otra vez al espejo.
Para espantarme y seguir huyendo.

 

 

 

Marín Albalate, Antonio. Barcaiar (cuarenta poemas y un día). Vitoria; Diputación Foral de Álava, 1996.

 

HASTA ENCONTRARME A MÍ

Antonio Marín Albalate 'Hasta encontrarme a mí'

 

 

POEMA INFLAMABLE

Por toda la gran soledad
De los poetas universales:

Hoy pronuncio mi verso
Hacia el aire en combustión,
Con una cerilla encendida.

 

 

 

SUEÑO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPregunté al mar si podía comérmelo,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy el mar me dijo que podía.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxGregory Corso

Blandamente, bajo la sombra
De un mar sin aristas,
Los ahogados duermen.

 

 

 

CALLE CONDE DE ASALTO

En el corazón de la noche.
Allí tú.

Esperando, como Penélope,
A Ulises,

Para librar la más hermosa
De las batallas.

 

 

 

SOLITARIO DE AMOR ALCANZANDO EL DURO OBJETO DE PLACER

Miro, amor, esa tu fotografía, bella y magnífica,
Con tanto acierto colgada en la pared:

Y ya mis ojos febriles y delirantes,
Adelantan el inmediato acontecimiento
De una mano silenciosa y tensa,
Con cinco dedos como cinco días,
Alcanzando el duro objeto del placer.

 

 

 

Marín Albalate, Antonio. Hasta encontrarme a mí. Burgos; Ed. Estío, 1996.

 

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