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Posts Tagged ‘antonio marín albalate’

CONTRAPUNTO

 

AMEN

xxxxxxEs su cuerpo blanca seda iluminada por el sol,
xxxxxxPezones de plata, pubis de ébano y materia de alabastro sus piernas.
xxxxxxEn el espejo mudo ha caído una hembra que va sangrando por los escalones.
xxxxxxMentiras de un mundo extraño que cambia pezuñas por manos.
xxxxxxTen piedad, Señor, de la mujer que ha caído del cielo.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLucía Fraga
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(Mujer descalabrada, viernes 18 de marzo de 2011)

Y deja, Señor, deja que mis labios
alcancen la longitud de esa sangre,
sagrada forma de hembra deshecha
en hilos de seda, para así medir
el tamaño de su soledad tanta
desde la mudez del espejo. Deja
que recoja su desmayado, tierno
cuerpo, ya desnudo ante mis ojos.

Que su sangre contenida en el cuenco
obsceno de esta boca mía vierta
yo en su coño, deja, Dios mío, deja.
Deja que muerda en su vulva la vieja
manzana de la muerte, te lo ruego.
Haz conmigo el milagro de volverla
a la vida. Pezones, pubis, piernas,
cobren movimiento ante la dureza
extrema de mi sexo sentido. Sea
al fin su generosa entrega premio
y castigo de loca evocación.
Y así sea la ciega descalza
danza, de nuevo arriba en la escalera,
de esa mujer ya no descalabrada.

 

 

 

 

DESEXPERIENCIA

xxxxxxMirad mi cuerpo sin lujuria y sin vergüenza.
xxxxxxLiberado, al fin, de mentes lascivas y ojos desdeñosos.
xxxxxxSoy la mujer evaporada de vuestros sueños
xxxxxxQue se ha vestido con el grito del niño,
xxxxxxCon la pared deslumbrada, con la súplica del pájaro.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLucía Fraga
xxxxxxxxxxxx(Mirad mi cuerpo, martes 22 de marzo de 2011)

Mirad, soy cara triste, el hombre ese
que en su juventud solamente supo
abrir las puertas de los burdeles.
El hombre-blenorragia, el hombre-gota-
militar, el expulsado al desierto
de los coños con ladillas, el pierde-
paga de todas las putas del mundo.

Mirad, soy el infierno de quien llora
solo con el sexo en la mano todas
las noches que se llaman extravío.

Mirad mi cuerpo, su desexperiencia,
su apenas visible bulto colgando,
ya resignado, por la entrepierna.

Mirad en mí la derrota del amor.

 

 

 

 

MUJER TENDIDA

xxxxxxxxxxxxxFormas de mujer, geometría del sexo triangular.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLucía Fraga
xxxxxxxxxxxxxxx(Espejos cóncavos, lunes 11 de abril de 2011)

Reloj de arena. El tiempo de una mujer
es, triangularmente, el reloj de arena
del cuerpo donde se forma la vida
que nos sueñas y nos muere. Y es, sensual
y terrible en su belleza, epicentro
del más deseable de los seísmos,
en ese instante en que lujuriosos
relojes de hambre y sombra explotan
ante los ojos del hombre para ser,
a pie de pubis, su masculina sed.

 

 

 

 

SIEMPRE VEINTOCHO DE DICIEMBRE

xxxxxxxxxMe declaro inocente.
xxxxxxxxxNunca besé tus labios ni me deshice entre tus piernas.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLucía Fraga
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(Inocente, viernes 6 de mayo de 2011)

Nunca. Nunca el sabor de lo soñado
en mi boca. Nunca mis lujuriosos
labios poniendo su beso en tu piel.
Nunca la geometría de tu voz
escarbando sombra dura en mi sexo.
Nunca mi lengua de siete leguas
en la preciosa hendija de tu oreja,
para así medir la luz que oyes.
Nunca de cerca, siempre tan lejos tú.
Siempre yo, cercado por la locura.
Siempre a cuatro patas con tristeza
de perro abandonado a su soledad.
Siempre, siempre yo. Nunca tú.

Siempre con mucho ruido, es insufrible
oírlo, este pensamiento que arrastro
por oscuras galerías, penando.

Siempre este declararme inocente
con el juicio perdido de antemano.

Siempre, todos los días veintiocho.
Siempre esperando ese día todos
los meses que se vuelven diciembre.
Siempre un sin vivir este en escribiendo:
No podré escapar de la matanza.

 

 

 

Marín Albalate, Antonio. Contra el aplauso de un puñado de idiotas. Cartagena; Ed. Calblanque, 2019.

 

CONTRA EL APLAUSO DE UN PUÑADO DE IDIOTAS

 

ECOS DE FRANCIA CON CHAL

En los tejados las viejas antenas
se quejan del viento de la noche
y su azote.

Ladran perros y parias.

París es una lluvia de chalecos
amarillos, huele a fosforescencia
y números quebrados,
inundándolo todo.

¿Cuándo lloverá así en España?

 

 

 

 

CAMBIO DE TIEMPO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Leopoldo María Panero,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxin memoriam.

Entre brújulas locas de afonía,
gritándole a la nada
en el eje del huracán,
infierno y nadie estoy.

Campanilla yace violada al pie
del árbol del ahorcado.
Wendy se arrodilla ante la verga
de Peter Pank. Satán es un loquero
kamikace que sueña con destruir
la Capilla Sixtina.
Los cuervos devoran palomas
en la Plaza de San Pedro, ahora
laguna de sangre para el vampiro.
El papa baila y la mama,
lolailolailo lolailolá.
Neverland ya no existe.

El Vaticano es la pesadilla
de Los Niños Perdidos.

Murió Leopoldo María Panero.
La pesadilla se muerde la cola.

Solloza el universo del poema,
agujero llamado Nevermore.

Un ciervo herido cruza la sombra
sin hueso del desierto. Bambi llora
su fracaso, ante la selva arrasada.

Estoy, infierno y nadie,
entre las flores del fuego que el viento
de la noche aviva emboscándolo todo;
con la dignidad del miedo en la mirada,
mientras aguardo un cambio de tiempo.

 

 

 

 

CARA AL SOL

Oigo cómo cruje el hojaldre de tanta
bandera, sin agua, marchitándose
en los balcones de un país de risa

y me pongo a la sombra.

 

 

 

 

CURA

Casi perfecto el nudo en la garganta,
con cuerda por corbata
—la sotana en una silla—,
anduvo los pasillos de una casa,
buscando exactamente
la viga de su muerte,
no sin antes masturbarse a la salud
del último monaguillo enculado.

 

 

 

 

RECUERDO

Recuerdo el fresco rumor de las ranas,
su croar sobre el agua de la vieja
balsa en aquellas tardes de verano.

Recuerdo mi niñez en la enfermedad.
Y el terror de una casa siempre en sombra.

Y al niño aquel que mataron un día
en la flor del invierno, yo recuerdo.

 

 

 

 

A VECES SUCEDE

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEs más fácil que un camello pase por el ojo de una
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxaguja, que el que un rico entre en el reino de Dios.

Para despistar a la policía,
un camello pasa por el ojo de una aguja
y desaparece con la mercancía.

 

 

 

 

CONCIENCIA

Siempre nunca nadie donde siempre.

 

 

 

 

HUM EDAD DEL HAMBRE

Un día más de lluvia y juro que dejo
el caracol de mi boca en tu puerta.

 

 

 

Marín Albalate, Antonio. Contra el aplauso de un puñado de idiotas. Cartagena; Ed. Calblanque, 2019.

 

CAMBIO DE TIEMPO

Sigo con los poemas de la antología ‘Contra. Poesía ante la represión’. Hoy dejo aquí el poema de Antonio Marín Albalate.

 

Contra Antonio Marín Albalate

 

CAMBIO DE TIEMPO

xxxxxxxxxxxxxxPara Luis Eduardo Aute y Carlos, Solito Trovador,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxgiralunas de la amistad.
xxxxxxxxxxxxxxxxxY para Leopoldo María Panero, in memoriam.

Entre brújulas locas de afonía
gritándole a la nada,
giralunas en el eje del huracán:
tor-pedo, desnortado fantasma, estoy.

Campanilla yace violada al pie
de El árbol del ahorcado.
Wendy se arrodilla ante la verga
de Peter Pank. Satán es un loquero
kamikace que sueña con destruir
la Capilla Sixtina.
Los cuervos devoran palomas
en la Plaza de San Pedro, ahora
laguna de sangre para el vampiro.
El papa baila y la mama,
lolailolailo lolailolá.
Neverland ya no existe.

El Vaticano es la pesadilla
de Los Niños Perdidos.
La pesadilla se muerde la cola.

Murió Leopoldo María Panero.
Solloza el uni-verso, intemperie
del poema, agujero negro llamado
derrota y Nevermore.

Un ciervo herido cruza la sombra
sin hueso del desierto. Bambi llora
fracaso, ante la selva arrasada.

Estoy, infierno y nadie,
entre las flores del fuego que el viento
de la noche aviva emboscándolo todo;
con la dignidad del miedo en la mirada,
mientras aguardo un cambio de tiempo.

 

LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (XXXIX)

IMG_20160430_125135

 

En este último mes, un par de amigos me han hecho unos regalos de los que quiero dejar constancia. Y quiero hacerlo porque gracias a ellos tanto mis conocimientos como mi biblioteca y mi discoteca particulares siempre suben varios enteros.

El primero fue Carlos Chaouen, que cuando estuvo hace un mes aquí me dio una copia de su último disco, ‘En la frontera’. Del disco voy a dejar un par de temas.
El primero es ‘Quiero vivir’, que en el disco está cantado a medias con José Luis Campuzano ‘Sherpa’.

 

 

QUIERO VIVIR

Quiero vivir al otro lado de este suelo
quiero sentir el otro lado del pellejo
quiero beber todo el licor que sepa añejo
quiero morir antes de gusto que de miedo

Quiero saber porque maquillas parte de tu piel frente a un espejo

Quiero volar como las águilas del cielo
quiero saltar a 20 metros de mis huesos
quiero comer toda la carne hecha verbo
quiero bailar como quien se mueve en un beso

Quiero saber porque te olvidas de parte de mi cuando estoy lejos

Y yo encontré mi salvación en el silencio
Que yo te doy mi corazón y tú a mí patada y tentetieso

Quiero el amor que es lo que empuja siempre al viento
quiero querer no más de lo que quiero
quiero el calor de una tormenta en el desierto
quiero el sabor para saber a qué yo huelo

Quiero saber por qué te olvidas de parte de ti cuando estoy lejos

Y yo encontré mi salvación en el silencio
que yo te doy mi corazón por uno de tus besos

Y yo encontré mi salvación en el silencio
que yo te doy mi corazón por uno de tus besos

 

 

Y el segundo es ‘Tragaluz’, que en el disco tiene una maravillosa colaboración de Andreas Lutz (de ‘O’Funk’illo’).

 

 

TRAGALUZ

¿Tú quieres quién quiere? que nadie se lo quede por ahí
aquello que te dije dice el coyote que no es así
¿tú tienes quién tiene? parece que la cosa está por allí
¿tú que haces aquí? yo no quería venir pero ya sabes.

Tragaluz, ese punto de vista
Tragaluz, cuestión de aristas
Tragaluz, tu corazón te pide pista
Tragaluz, el único artista eres tú

Yo no estoy casi nunca, pero es que hoy es una excepción
has visto el gol del nueve? Que sí que ha dado lluvia a la televisión
que te estaba diciendo yo, ah eso, que qué haces tú aquí
yo no iba a venir, igual que tú, pero ya sabes la guasa de ese

Tragaluz, un ocaso en mar adentro
Tragaluz, y amanecer en algún puerto
Tragaluz, como aliado de los vientos
Tragaluz, el único centro eres tú

Tragaluz, ese punto de vista
Tragaluz, cuestión de aristas
Tragaluz, tu corazón te pide pista
Tragaluz, el único artista eres tú

 

 

 

Los otros dos regalos que se pueden ver en la fotografía me los ha hecho el poeta Antonio Marín Albalate. El primero es ‘Infierno y nadie’, una antología poética (1978-2014), editada, seleccionada, con un estudio preliminar y notas a cargo de José Luis Abraham López.
Dejo hoy aquí dos poemas de las trescientas páginas de poesía de este libro.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Germán Coppini, In memoriam,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpor cantarlo en el disco “En boca ajena”.

COMO esos perros que abandona el verano
en las cunetas:
xxxxxxxxxxxxxya
xxxxxxxxxxxxxyo:
xxxxxxxxxxxxxxxxbarro.

Sobre mi cabeza,
ruido de nubes.

Y coches que pasan
de vez en cuando.

 

 

 

ORDEN DEL DÍA. PUNTO CERO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPara Cristina Morano
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy Mamen Piqueras

Quiero decirlo para que se sepa:
una soledad muy grande me pone
contra las cuerdas; sin piedad alguna
me golpea y caigo en la lona así,
ensangrentado y sucio como un pobre
diablo que, en el ring de la vida,
nunca supo pelear como mandan los cánones.

No tiene mayor importancia, lo sé.
Sólo quería que constara en acta.

 

 

 

El otro regalo que me hizo Antonio Marín fue un libro de Mariano Pascual de Riquelme, publicado por la editorial Huerga & Fierro, con edición, estudio preliminar y notas de José Luis Abraham López. El volumen en cuestión llevas los libros ‘Más allá del silencio’, ‘Los ojos de la noche’ y ‘Viento en la tarde’.
Mariano Pascual de Riquelme fue un poeta cartagenero que falleció en 1994 y que en vida sólo publicó tres libros. Y del primero de los libros de este volumen del que les hablo, que se abre con una cita de Heine que dice: “Cuando mueren las palabras / empieza la música”, les dejo el primero de sus poemas.

 

INNOMINADO

La poesía,
la verdadera poesía,
es muda.

No tiene palabras.
No encuentra palabras.

Está ahí,
desde la eternidad
y para siempre,
inmutable,
Egipcia.

Es
lo que tiene que ser.
Como la tierra.

La tierra no canta.
Florece.

 

ENDECASÍLABAMENTE NUESTRO

Endecasílabamente nuestro

 

POEMA DE “MONÓLOGOS EN EL VACÍO”

Para estar en pie me levanto, solo
para eso, para seguir constatando
el vértigo de la vida ante el abismo; o
para leer Percy Shelley en el Ariel
y llorar ante la perfección de un
“da pena esta limpieza de mi cuerpo”.
Y ponerme muy serio en el verso último
‒”me siento ya muy sucio, voy al baño”‒
del poema Un poeta español prevé
su muerte. Porque al igual que tú, Ángel,
dejas aquí este libro, dejo yo
estos versos míos, descalzo, blancos
versos como de andar por casa, para
‒tú lo has dicho‒ la justicia del tiempo;
sabiendo ya Navegante de Cortés que
“el dorado equipaje de los años
empieza a deshacerse por sí solo…”;
en mi caso ya deshecho del todo,
como mi mundo de nieve y de barro
donde nunca ni nadie, acaso
porque igual que en tu Sueño de Empédocles
“dije tierra y el mundo se deshizo”,
dije tristeza como algo sublime,
dije lentitud de voz en la tarde,
dije ficciones ‒todo es mentira‒,
dije yo Never more ‒tampoco es cierto‒
con el cuervo de Poe sobre mi hombro
y dije cuanto acaso nunca dije.

Para estar en pie me he levantado yo
esta mañana de un día domingo
en las claras ojeras de mis ojos,
como jamás escribiera Vallejo;
para acordarme del barco fantasma
donde tan absurdamente payaso
en noches de borrachera navego,
a la deriva y sabiéndome ya hundido,
y sin embargo todavía clara-
mente leyendo el aserto del verso
tercero de El holandés errante
cuando escribes ciertamente diciendo:
“veo sucias de barro las baldosas”;
y mucho más adentro, con un duro
“pero siguen hablando sin mirarme,
diciendo del grito que oyes, del balcón…
de la caída diciendo…
del cadáver
que es para mí el poema cubierto
con la sábana gris de la desmemoria.

Para estar en pie sigo levantado
De noche, con Vallejo y tu palabra
para contemplar, desde lo que somos,
“la soledad, la lluvia, los caminos”
y así reconciliarme con la Nada
ante tus Monólogos en el vacío;
o para sentir, en el último instante,
la caricia de la cuerda en el cuello, o
para espantarme y continuar huyendo.

Y por la costumbre esta de estar en pie.
Acaso por eso, por pura inercia;
sin acritud lo digo, puedes creerme.
Ya sabes, amigo, nadie es perfecto.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxAntonio Marín Albalate

 

 

 

SI NO FUERAS TAN HAMLET

Si no fueras tan Hamlet
y tu peinado probara tu oculta
culpabilidad podría ofrecerte
la cabeza de Desdémona, bella
de ojos fríos, junto a un viejo amigo
de ojos moriscos que un día llamaste
Otelo, mientras tus versos de acento
veneciano siguen la goleta negra
que abre la herida de tu calavera.
Si fueras tempestad, gentil amigo,
no estarías ya hace tiempo, lejos
siempre de vestir el naufragio,
y la noche se hubiera despedido
con la misma bienvenida taimada
que nos brindas en cada abrazo.
Si fueras ya recuerdo, busto vago
de la memoria que nos aniquila,
recitaría como bardo
la traición y perfidia de las brujas
que acecharon tantas noches de insomnio,
tus veladas aguardando ese crimen
que despertara tu viejo puñal
para escribir el verso último, nada
y nadie Ángel, siempre
el final de un quinto acto
donde reside el odre de tus versos.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxVicente Velasco

 

LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (XXXV)

María

 

MENTIRA

xxxxxxxxxxxxxxxPara María de Andrés

Es mentira el mar si me asomo
al poema de sus aguas y
en ellas no hallo a Héctor, María.

Es mentira su espuma sin zarpazo
en la cresta de tanta ola sin hache
que sólo viene a ser verdad de un adiós.

 

 

 

 

VERDAD

xxxxxxxxxxxxxxxPara Héctor de María

Es verdad el mar si me asomo
al poema de sus aguas y
en ellas hallo a María, Héctor.

Es verdad su espuma con zarpazo
en la cresta de tanta ola con hache
que sólo viene a ser mentira de un adiós.

 

 

 

Marín Albalate, Antonio. Poemas de cuerpo presente. Murcia; sinisbnedicion.es, 2014.

 

NEMETON 6

Nemeton 6

 

 

ANTONIO MARÍN ALBALATE

PLEAMAR DE PALABRAS PARA UNA INMERSIÓN

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEls silencis en veu alta
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxi la música secreta
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxinunden la meva cambra.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPuja la marea.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPere Quart

Como un alto acompañamiento, vivo
Y veo la latitud de la sombra y su basto pelo.
Y así me ando por dentro, lejos de la luz,
En busca del niño azul aquel que asustado
Y delirante, entre el mercurio y el piramidón,
Solía morder la sal de la fiebre en invierno
Mientras su madre buena rezaba
Hincada frente a la imagen rota
De un Sagrado Corazón –Cor de Jesús,
Cor de Jesús, heus aquí el meu fill malalt…
Su madre, aquella mujer hecha de pan
De ángel, a menudo entregada a Santa
Bárbara junto a una llama flotando
En aceite, cuando el relámpago y el trueno
Hacían temblar los caminos por donde
El cartero peleaba, pedaleando
Sobre el barro, para poner en sus manos
Dulces cartas con matasellos de Barcelona.

Ah, el niño azul aquel -espíritu
De alambre, carne de psicoanálisis-
Siempre bajo la sombra de las estatuas,
Con lágrimas y pececillos
Para el acuario de su rostro.
(De eso hace ya tantas estaciones…)

Yo lo busco entre los nombres comunes
Al fango y al fuego por ese territorio fungible
De raíces agrias y venas de agua,
Y también a través de los adjetivos
Y los verbos más oscuros del poema.
Y en el recuerdo mismo de entonces
Cuando el mundo era una rebanada de pan tierno.
Y lo busco precisamente ahora
Que mi padre -como un oboe olvidado
Y muy frágil- va perdiendo estatura,
Mientras escarba -con luto en las uñas
Y sumergido hasta las orejas-
En este silencio mío tan lleno de plumas,
Sin tinta apenas para escribirlo.

Lo busco con un desamparo muy grande,
Por esa senda de la memoria
Que es el tiempo que pasa borrándolo todo.
Y hasta en la epidermis de mi padrepellejodeodre
Lo busco, cuando lo toco abriendo mis ojos y mis brazos
Al cielo para contar lo que me pasa:
“Heus aquí al meu pare solitari, massa malalt.
Pietat, deus de la tempesta, pietat, pietat”.

Y así me sigo andando por dentro, lejos de la luz,
Y tan cerca de esta angustia oceánica
Llena de cetáceos y colmillos.

Y en tanto sigue subiendo la marea
Hasta alcanzarme, adviene al fin
Como los lieder de Mahler
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx-Eso me redime-,
Los versos y los acordes de un viejo
Vinilo que recuerdo escuchando cierta tarde junto a mi padre:
Unes gotes de lluna als ulls dels vells
ajuden a esperar la mort en pau.

 

 

 

 

ENRIQUE FALCÓN

NÚMERO CINCO

Abúlico. Jo
der.
Fue capaz de alumbrar los desastres
con apenas una rectificación de lobo en sus esporas.
Sin admitir apuestas. Sin
que pudieran verle
xxxxxxxxxxxxxxxxxcon la esquirla y el humo
de todos sus objetos.
Retuvo en el gran juego de rehenes azules
los discretos sobrenombres de todas las coristas;
allí: en los solares. Durante cuatro meses.
Para estudiar sus movimientos de raya eléctrica
a la aplicación del pentotal.
Para esconder sus avionetas de niños ricos, lastimados.
“Payasos”.
Yo puedo imaginarle
bautizándose con ternura en los helechos del barrio
y cubriendo los naufragios al hartarse de arañas.
Sin saber aquello con la suficiente precisión,
descendió a las cárceles con su lazo de héroe.
Después fue su abulia, sólo luego,
y sus quince botellas estrelladas al mar.

 

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