Archivo

Posts Tagged ‘ángel paniagua’

NEGATIVOS, LECTORES Y PERTENENCIAS

 

NEGATIVO DE VERDE DE ANDRÉS Gª CERDÁN

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx…los niños por las calles irán en pos de mí diciendo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxputa, hechicera, vieja, falsa, malhechora […] y otros
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxmuchos ignominiosos nombres
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSancho de Muñón, Trgcm. de Lisandro y Roselía

Las cosas no van bien últimamente.
A cierta edad, la casa de los padres
es una casa ajena y tu desorden
no cabe allí. Pesadamente late
el corazón. No duermes bien, tus sueños
ya no tienen el ágil desenlace
que quisieras. Hay muchos libros nuevos
que no puedes comprar y que te hagan
aprender, descubrir. No te dedican
canciones en los bares ni te buscan
para sitios de culto. No disfrutas
de tu tiempo, no vas a recitales
con amigos —cansados de llevarte
y tener que pagar también las copas—.
Desayunas revueltas y cadáveres
en El Cairo o Damasco. Las palabras
no se presentan sin avisar ni dicen
esas cosas hermosas de la vida
—ni las musas acuden ya a salvarte
de la desdicha y de la soledad—.
La gente no te quiere. También tú
te alejas de los otros como nunca.
No hay nadie que te ame y te haga ir
a esa orilla del mar como una ola
de alegría. Te ven llegar las calles
y van en pos de ti diciendo puto,
hechicero, viejo, falso, malhechor,
y otros muchos ignominiosos nombres.

 

 

 

 

F. B. A UN LECTOR APESARADO DE PALABRAS A LA OSCURIDAD

Yo sé que esos poemas te hacen daño
como a mí me lo hicieron los de otros
escritos hace tiempo. Sé que ahora
tu vida —tan distinta de la mía—
te está dando a beber un aguardiente
amargo como pocos y que todo
tu ser, en tus entrañas, se rebela
contra cada camino y cada piedra.
Sé que el miedo está haciendo florecer
su semilla en tus manos, en tus ojos,
tus labios; que las horas —hasta ayer tan
hermosas— aceleran ya sus pasos
por las calles de siempre y los momentos
de placer duelen antes de acabarse.

Igual que tú ahora, no tenía
certezas, no sabía dónde iban
a terminar llevándome los años,
ni si era verdad aquel fulgor
que prometían ciertos cuerpos núbiles
—tan sin formar aún y tan rotundos—,
ciertos versos que no era todavía
capaz de comprender, pero apuntaban
allí, al anhelado paraíso; ni tampoco
si alguna vez tendría fin la búsqueda
en la que descubrí que me encontraba
embarcado cuando las luces últimas
del puerto se fundieron en un solo
crepúsculo violento, apresurado.

Sé que no eres feliz y que tus ojos
añoran una luz que tal vez sea
imposible de hallar, un brillo tenue
o fulgurante que quizás no exista.
Pese a todo —exista o no, la encuentres
o no la encuentres— puedo asegurarte
que la búsqueda no te será fácil
como no te lo ha sido hasta aquí mismo:
cada elección implica una renuncia,
cada sueño cumplido una derrota
y un arduo protocolo de onerosas
condiciones con las que resarcir
—de las horas gastadas en vencernos—
a la vida.
xxxxxxxxxNo caigas en la trampa
de creer que si hubieras sido otro
habrías esquivado tu destino.
No hay varios posibles para nadie,
ni siquiera para los que parecen
felices, cuyos días se deslizan
como un hábil surfista entre las olas
del tiempo. No te engañes, ellos sufren
también, y ni siquiera son capaces
de saberlo ni —menos todavía—
de expresarlo.
xxxxxxxxxxxxxxYa sé que no hay consuelo
posible en lo que digo: conocer
el dolor, saber su causa, no protege
del dolor, no lo borra ni atenúa
sus punzantes reclamos, y es inútil
ignorarlo. Camina, pues, sin miedo
ni esperanza, no esperes nada bueno
del futuro, y recuerda las palabras
finales de Cernuda en Peregrino:
“tus pies sobre la tierra antes no hollada,
tus ojos frente a lo antes nunca visto”.

 

 

 

 

PERTENENCIAS

Están acostumbrados a perdernos
y unas horas después nada es distinto.
Un atenuado amago de nostalgia
—que no dolor, por mucho que las lágrimas
de tanto en tanto afloren— les acompañará
durante algunos días, para ir
diluyéndose luego entre las fotos,
ropa, libros, películas y discos
—incluso algunos sin desprecintar—
que poco a poco habrá que ver si pueden
venderse o regalarse, y los que no,
tirarse a la basura. Poco importa
si todas esas cosas fueron parte
del muro que construimos para aislarnos
del exterior —del mundo, la familia,
los amigos incluso— o si conservan
un resto del afán con que nos fuimos
rodeando de ellas, ordenándolas
a nuestro alrededor para sentirnos
un poco menos solos al mirarlas.
Poco importa. Son un estorbo y deben
deshacerse de ellas para vender la casa
y seguir con sus vidas cuanto antes.

 

 

 

Paniagua, Ángel. Debajo de los días. Murcia; Ed. Raspabook, 2018.

 

DE FRACASOS, SECRETOS Y AMIGOS

diciembre 17, 2018 Deja un comentario

 

LA ESCRITURA DEL FRACASO

A un fracaso le sigue otro fracaso,
una histeria le sigue a otra, todo
parece conjurarse de algún modo
para hacer de la dicha un bien escaso.

Comienza así la noche a abrirse paso
tras la lluvia, los pies manchan de lodo
las baldosas, y la tristeza, codo
a codo con las sombras del ocaso,

difuminan el mundo conocido
—fotografías, libros, esas cosas
sin importancia apenas que acompañan

cualquier vida— y la rabia que han traído
también los pies, escribe en las baldosas
las palabras que más y mejor dañan.

 

 

 

 

EN SECRETO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Inocencio Mateos Navarro

En secreto me digo que la vida
no merece la pena, pero sigo
intentando vivirla como si
de verdad creyera lo contrario.

 

 

 

 

DE AMICITIA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿He escrito ya que las amistades envejecen?
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAlberto Chessa, Sinopsis de la hipnosis.

Aunque siempre parezcan los amigos
recordarnos, es más anhelo nuestro
que verdad su interés hacia nosotros:
ellos viven sus vidas y en contadas
ocasiones recuerdan que existimos.

Sólo viven sus vidas, no precisan
de nosotros para sentir que viven.
Y nosotros gastamos nuestro tiempo
esperando que un gesto suyo diga
que somos y que estamos junto a ellos.

 

 

 

Paniagua, Ángel. Debajo de los días. Murcia; Ed. Raspabook, 2018.

 

MACBETH EN LAS MURALLAS

 

PENSAR EN VERSO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAprender a pensar
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxen renglones contados.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJ. G. de Biedma, El juego de hacer versos

Algunos aún se asombran de que haya
personas que divaguen sobre el mundo
y sus formas tangibles o intangibles
—realidades o simples pensamientos—,

de que cosas sencillas como el agua,
la luz o las distancias, den lugar
a poemas o largas reflexiones
donde mezcladas viven con nosotros.

Con lo fácil que nos resultaría
seguir el curso que dibujo el mundo
sin desviar la vista o detenerla
en algún recoveco del camino…

Pero hablamos, vivimos, nos movemos,
amamos y después nos gusta ir
buscando explicaciones, recordando
dónde estábamos antes de llegar.

Se asombran. Les parece que perdemos
el tiempo convirtiendo en un obstáculo
para el hoy el ayer. Y les parece
un ejercicio inútil la costumbre

de pararse a pensar sobre lo sido,
cuanto más el buscarles acomodo
—retorciendo el lenguaje— a todas esas
reflexiones en versos que detestan

o dicen no entender, porque les quitan
la razón, desdibujan esos nítidos
perfiles de las cosas y los seres,
les colocan —desnudos de certeza—

delante el engaño, y sienten frío
al tener que salir de su seguro
refugio de inocencia. Entonces dicen
la vida hay que vivirla y los poetas

sólo piensan en verso sobre ella…
Habría que ir pensando en arrancarles
los ojos y arrojarles en medio del
océano, para que no molesten.

 

 

 

 

LA VIDA DEL PINTOR

Está toda su vida por el suelo
desparramada, están sus muebles rotos,
sus dibujos, sus libros, colecciones
de láminas de arte —las que ofrecen
a modo de reclamo los periódicos—,
todo eso que fue probablemente
tan querido por él metido en esas
enormes bolsas de basura yace
en la calle, a merced de los viandantes.
Hay frascos de cristal de diferente
tamaño y formas, lámparas, enchufes,
productos de pintura, portafolios
sin nada en su interior… Y sobre todo
vida roto y ausente ya, quebrada
como algunas figuras del curioso
ajedrez medieval que a buen seguro
reunió también de algún diario. Algunos
magrebíes rebuscan cuanto pueda
serles útil, un grupo de señoras
que parecen haberle conocido
se llevan algún libro, algún boceto
de su mano, “como recuerdo”, dicen.

Y todo ante la incómoda mirada,
de sus hijos, que intentan evitar
el vergonzoso expolio que han causado,
pidiéndoles que cojan lo que quieran
pero que por favor no dejen todo
aún más esparcido, que no rompan
las cajas y las bolsas de basura
en que han ido bajando hasta la calle
todo aquello… Sin éxito. Apenas
una mujer se vuelve, les pregunta
cuándo, cómo ha ocurrido, mientras sigue
buscando entre los libros y las láminas
sin esperar respuesta, y ellos tratan
de meter otra vez todo en las bolsas.

Yo he intentado reunir las figurillas
de ajedrez medieval pintado a mano
y una curiosa biblia de la Watch Tower
Bible and Tract Society of Pennsylvania
vertida del inglés —muy diferente,
me parece, de la de Casiodoro
de Reina— y me he sentado en un pequeño
jardín para anotar esta somera
descripción del expolio del que he sido
partícipe también, espectador
y actor, tan miserable como el resto
de los que allí se untaban, impasibles,
las manos con el barro de la muerte.

 

 

 

 

UN POISON TUTELAIRE

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(S. Mallarmé, Le tombeau de Charles Baudelaire)

Qué quieren que les diga, no parece
que éste sea el lugar para que tontos
del culo vengan a escribir soflamas
incendiarias sobre lo que se hace
o se deja de hacer en la poesía
actual… Porque siempre estuvo clara
mi opinión al respecto: Baudelaire
ya escribió esa fiebre de mirarse
vivir y ver tan sólo lo que pasa
alrededor, o sea del vacío de la propia
identidad. Lo dijo con palabras
más cargadas de ritmo y de sentido
y de abismos y fuerza y de nostalgias
absurdas y precisas y tremendos
nubarrones de asco hacia sí mismo
y de piedad también, sí, de infinita
piedad de su figura miserable,
su siglo desquiciado y de los pobres
humanos tan absurdos que veía
claudicar ante el reto de la sangre.
No es el lugar ni el tiempo de contarles
lo que ya deberían haber leído,
lo que ya deberían haber vivido
ni que dejen de usar ese lenguaje
tan pomposo y vacío para hablarnos
de infiernos que seguro desconocen,
por mucho que se empeñen en llenar
con ira de fogueo sus bitácoras.

 

 

 

 

Y POR FAVOR NO LEAN A VALLEJO

Sigan dándole vueltas al oscuro
misterio de los astros, al tranquilo
discurrir —tan terriblemente ajeno—
de las horas, al lento sucederse
de los años sobre las estaciones
cada vez más iguales y propensas
a extraños cataclismos; sigan dándole
vueltas y buscando en ese gesto
displicente y cansado con que el mundo
nos mira, hormigas crédulas, cigarras
engreídas que nada ven u oyen
de lo que se nos viene encima, aquéllas
afanadas colmando sus estrechos
hormigueros para el invierno y éstas
absortas en su cháchara ruidosa,
disfrutando el calor de un sol con fecha
—no por lejana menos inquietante,
segura y cierta— de caducidad.

Sigan, sigan quitándose de en medio
los obstáculos para su insaciable
afán de construir, de perforar
de organizarlo todo a su manera
para un futuro estable. Del presente
no vayan a acordarse ahora, sólo
supondría un obstáculo y tendrían
que quitarlo también de en medio, igual
que las selvas inmensas donde apenas
algunos centenares de salvajes
—recelosos y sin civilizar—
se empeñan en seguir siendo el estorbo
mayor a su tarea.
xxxxxxxxxxxxxxxxxNo claudiquen
—les suplico— en su empeño, aunque falten
todavía unos cuatro mil millones
de años hasta que ese mismo sol
que sigue iluminando sus hazañas,
se convierta en estrella roja y borre,
abrase con su fuego, engulla toda
huella de este planeta. Mucho tiempo,
¿verdad? Por eso —insisto— sigan dándole
forma a ese inefable paraíso,
confiados en el agradecimiento
de las generaciones venideras.

No hagan caso de nuestra pobre cháchara
desencantada, sigan adelante
y, por favor, no lean a Vallejo
ni a Szymborska, ni a Milosz, ni a ninguno
de sus torpes, inútiles congéneres:
ya se irán —como las cigarras— cuando
no quede ningún árbol desde donde
parlotear en contra del progreso.

 

 

 

Paniagua, Ángel. Debajo de los días. Murcia; Ed. Raspabook, 2018.

 

LA GUSANERA DEL FRACASO

noviembre 14, 2018 Deja un comentario

 

¿OTRA VEZ ÍTACA?

Ahora, cuando siento que la vida
le ha regalado a otros lo que yo
anhelaba, cuando empiezo a entender
que sus promesas no eran más que sueños,
fabulaciones crédulas de mi imaginación,
cuando los vientos del futuro
hinchan velas de barcos más ligeros,
modernos y veloces que mi pobre
chalupa, me pregunto
si mereció la pena el alto precio
que tuve que pagar: dejar atrás familia,
casa, amigos, seguridad, cariño
—exigente, pero cariño al fin—
para subir en ella con la vaga esperanza
de aquel mundo dorado, libre, fácil,
independiente y pleno.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxRefulgían
oros en la distancia, destellaban
cúpulas de imaginados templos
donde cada deseo se vería
satisfecho con sólo hacer al dios
la pertinente ofrenda. Se escuchaba
—muy lejos— el galope de caballos
hermosos, los más bellos
que pudieran haberse imaginado,
y la sangre en el corazón latía,
corría por las venas con una amarga urgencia
por escapar de allí, me golpeaba
las sienes con un ansia desmedida de riesgo,
peligro y aventura eran las únicas
palabras del exiguo diccionario.

Ahora, cuando pone la vida ante mis ojos,
con insana delectación, aquello
que yo anhelaba, me hago una pregunta
—sin pretender siquiera que algo o alguien
la pueda responder o me demuestre
que ni es la correcta ni la única
que debo hacerme—:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿dónde hallar, al menos,
esa sabiduría que los viejos
de mi pueblo de origen poseían
sin haberlo jamás abandonado
ni desear hacerlo? ¿Dónde hallar
la calma de sus ojos al mirarme
—condescendientes, neutros— cuando niño?
¿Es posible esa paz en este mundo?

Aunque algunos minutos —dos, tres, cinco,
media hora a lo sumo— cada muchos,
muchos meses, pretenda la hechicera,
sucia vida de aquí, reconciliarme
con su dorada escoria mediante vanos trucos
y trasuntos de la felicidad,
esa que muchos, que casi todos dicen
disfrutar ya o estar a punto,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy aunque cada
vez parezcan sus espejismos más
reales, esa efímera chata plenitud
—rodeada de fango que se niegan
a ver, reconocer que lo están viendo
cada día, que hunden sus zapatos
en él cada mañana—, entreverada
de este mismo deseo de final,
de acabamiento lúcido y sensato,
que nos niegan por ley incluso,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxaun
así, respondo a mi pregunta: no,
no es posible esa paz en este mundo.

 

 

 

 

EL VELLOCINO DE ORO

Si tus cabellos van encaneciendo,
las luces apagándose y las vanas
esperanzas dejándose arrastrar
por fríos vientos que proceden siempre
del lugar al que estabas intentando
llevar tus pasos, cada vez más lentos;

si empiezas a notar que las alegres
miradas de los jóvenes se vuelven
y se alejan apenas te saludan
no aparentas la edad que tienes, dicen—
mostrándote —si no te habías dado
cuenta aún— que por mucho que te gusten
e insistas —les encanta— para ellos
ya estás del otro lado de la cumbre;

si tu cuerpo no aguanta como antaño
largas horas de búsqueda y excesos
—que no te brindan el deslumbramiento
de ayer, más bien te aburren— y te cobra
cada noche de turbios recorridos
con tres o cuatro días de agotamiento;

si la vida —que ya te parecía
hace años tan frágil y en peligro—
parece estar tornándose tan árida
que te aterra poner cada mañana
los pies sobre la alfombra y afrontarla
con ánimo, no debes sorprenderte
ni arrepentirte.
xxxxxxxxxxxxxxxPiensa que de cuantos
senderos ante ti se presentaban
—a pesar de las muchas opiniones
contrarias— elegiste el más agreste:
pensaste —¿lo recuerdas?— que el camino
natural —relación estable, casa
propia, hijos— no era el tuyo, no
podía conciliarse con la vida
verdadera,
xxxxxxxxxxxcon el constante riesgo
de naufragar sin alcanzar siquiera
a entrever el fulgor del vellocino
brillando en la distancia, con la firme
convicción —¿en verdad llegó a importarte?—
de que muchos amigos quedarían
rezagados, cansados de remar
en tu provecho o tú los dejarías
atrás cuando ya no te hicieran falta.

¿En verdad te sorprende estar varado
en esta costa, solo…? ¿Y en verdad
te arrepientes de haber dilapidado
sin pudor la confianza y el apoyo
de cuantos se atrevieron —atraídos
por tu arrojo quizás o por la magia
falaz de tus palabras— a emprender
a tu lado tan insensato viaje…?

 

 

 

 

REPRESÉNTASE LA BREVEDAD…

En las fotos buscadas, en los sueños sepultos,
en el aire voraz que ya ha abrasado
las pocas ilusiones, en tu carne imposible
y en el beso que nunca y en la luz que
jamás, en todo toco la vida desquiciada,
desordenada, inútil, vacía,
que no podré vivir o que viví sin saberla
—¿alguien sabe la vida mientras vive?—
y ya es tarde y no puedo volver hasta la noche en
la que dije que no a aquellos labios,
al imposible tiempo en el que quise, —o creí
que quería— que no faltaras nunca,

ni a los cuartos oscuros donde sólo las manos,
los cuerpos y el sudor y los murmullos,
los súbitos mecheros, la prisa, el desenfreno
por correrse y salir y —sin lavarse
las manos, sin apenas mojarse un poco el pelo—
regresar a la pista, el loco baile
y a las turbias miradas —sólo tiene unos ojos
el deseo—, y ya es tarde y todo aquello
no existió ni tampoco lo recuerdo aunque crea
que puedo recordarlo: no hubo noche,
pista de baile, cuarto oscuro, sexo aún
más oscuro y luego lluvia de amor que
todo aquello limpiaba y arrastraba en torrenteras,

es tarde ya, pasado, vida vete
de aquí, ya no atormentes el alma de quien no te
reconoce ni acepta tus fantasmas
y su cháchara vana, no recuerdo, no quiero
recordar, ya no estamos, ni queremos
ni somos, ni pensamos lo mismo, no podemos
hablar el mismo idioma. Es tu turno,
futuro, habla, dile, interpreta para ella
mis palabras, para que al fin entienda
que no creo ni en ti ni en ella, sólo en la tibia y
falaz inexistencia que llamamos
presente y que se esfuma al decirlo, que no dura
ni el tiempo de decir esas tres sílabas.

 

 

 

Paniagua, Ángel. Debajo de los días. Murcia; Ed. Raspabook, 2018.

 

ESTA TARDE: PRESENTACIÓN DE ‘DEBAJO DE LOS DÍAS’, EL NUEVO LIBRO DE ÁNGEL PANIAGUA

Esta tarde, a las 19:00 h, en el Hemiciclo de la Facultad de Letras de la universidad de Murcia, y acompañado por el también poeta y periodista José Antonio Martínez Muñoz, se presenta ‘Debajo de los días’, el nuevo libro de Ángel Paniagua, editado por la editorial Raspabook.

 

 

Y aquí tienen dos poemas del libro.

 

 

UNAS FOTOGRAFÍAS

Miro ahora las fotos y no puedo
dejar de preguntarme qué conservan
de mí, qué soy aún de aquel que entonces
fijaron en el tiempo.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxApenas nada
queda ya: ni la casa en la que fueron
tomadas es la mía, ni la gente
que en ellas me rodea esta a mi lado
ahora, ni la intimidad risueña
que parece flotar alrededor
es nuestra ya.
xxxxxxxxxxxxxxEl tiempo —separando
esas vidas y borrando los afectos
que las unían— ha convertido todo
en imágenes sin significado,
como ruinas de un templo que tal vez
no existió de verdad.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxUn sueño vacuo
que ahora, al despertarme, se deshace
en pequeños fragmentos inconexos
que la luz difumina y va borrando.

 

 

 

 

AUGURIOS

Ya no es tiempo de andar con los recuerdos
a cuestas todo el día, de mirar
al pasado como una Arcadia virgen
presente siempre en la memoria, haciéndonos
sentir a ratos bien, a ratos mal,
con la sola mirada de sus tercas
imágenes.
xxxxxxxxxxxAhora que es tan tarde
para mirar atrás como imposible
hurgar en el destino, consultar
quiromantes y astrólogos, no es tiempo
de andar con la mirada puesta siempre en
las vueltas del futuro, suplicándole
esos cambios que no nos atrevemos
a emprender sin ayuda.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAhora es tiempo
de convencerse al fin de que no existen
más que las consecuencias de los actos
que llevamos a cabo y un sentido
de culpa que termina transformándolos
para salvarnos de nosotros mismos.

 

 

 

Paniagua, Ángel. Debajo de los días. Murcia; Ed. Raspabook, 2018.

 

DESPUÉS DE LA VISITA DE CANDAYA Y BANDA LEGENDARIA A MURCIA

Qué auténtico gustazo la tarde/noche de ayer.

Siempre es un auténtico placer recibir la visita de los responsables de la editorial Candaya en Murcia. Su saber hacer, el trabajo que dedican a cada uno de los libros que editan y el amor hacia la palabra, consigue que quererlos sea sencillísimo. Aunque la excesiva exposición de teoría filosófica, literaria y de la imaginería que utiliza el autor hizo que la presentación se me hiciera algo pesada, no es menos cierto que tanto el planteamiento como algunas de las pinceladas que contó Álex Chico sobre cómo la había llevado a cabo, consiguió que me picara la curiosidad, así que en cuanto pueda intentaré hacerme con la novela.

 

 

 

 

 

La presentación de la revista 21veintiúnversos, así como de las ediciones que lleva a cabo la editorial Banda Legendaria, fueron de las que hacen uno vuelva a casa con las baterías cargadas para varios días.
La revista 21veintiúnversos es, sencillamente, genial; la mezcla de nombres y diseño es absolutamente maravillosa. Pero es que las otras dos colecciones que tienen, además de la revista, es para hacerse con ellas sin pensárselo.
Ojalá se les pudiera ver por Murcia con más asiduidad.

 

 

Y luego, ya saben: unas cervezas, que estas cosas dan mucha sed, y hablar de amigos comunes. Y, lo repito: ojalá se repitieran estas noches con algo más de frecuencia.

 

 

GAVIOTAS DESDE EL ARIEL

 

GAVIOTAS DESDE EL ARIEL

xxxxxIV

Allí donde por siempre nos quisimos
estaba también dios, el dios perfecto
que nunca fue creado por mortal
ni revelado por ángel o profeta
de estirpe humana.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxEstaba
con nosotros, y éramos, mi muerte,
la única unidad, la luz, el nido
donde hicimos —¿recuerdas?—
el amor tantas noches, mientras sólo
las rapaces nocturnas nos guardaban
del vuelo de los pájaros, y eran
aquellas voces suyas, tan iguales,
los únicos sonidos que mostraban
nuestra presencia al cielo: cuántas noches,
cuántos besos robados a la luz,
cuánta gracia sobre mi voz la tuya
derramaba… ¡Y no puedo recordarlo!

Escogiste el refugio de la noche
para amarme, la hermosa tienda en medio
de un desierto cuyo camino ignoro:
como Psique, llevé mi lamparilla
para amarte una vez en la penumbra
del aceite, pero una gota ardiente
reveló la trampa, y al momento
tornó el amanecer en luz del día
cuanto allí descubrió el fulgor tan breve:
tu cuerpo derramado como hierba
que duerme sobre el cielo: un brillo tenue
debajo de los párpados,
un brillo sin color, pero más raro,
más hermoso.
xxxxxxxxxxxxxAllí tuve conciencia
de tu dulce belleza, de tu extraña
crueldad y del error de haber querido
amarte, siendo sólo
una víctima más de tu hambre ciega.

 

 

 

 

xxxxxXV

Es como si de pronto todo hubiera
dejado de existir, el ruido informe
de truenos ya cercanos, las imágenes
con que intenta mi mente darte rostro,
las luces de la tarde que se alejan
dejando todo en sombras;
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomo si
se hubiera suspendido en las miradas
el tiempo y una sola,
la tuya, avanzase por la senda
de minutos y horas que nos hacen
envejecer…
xxxxxxxxxxxComo si de repente
vinieras a tocarme, y no me hablaras,
y yo no te nombrara, y dibujases
tu sombra a mis espaldas y la luz
me permitiera verla atravesando
mi pecho con los ojos…
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxTodo ha sido
relativo y fugaz, y ahora te marchas,
me abandonas apenas comenzada
nuestra conversación,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy el tiempo vuelve
y me retiene aún junto a la vida…

 

 

 

 

xxxxxXVII

La vida entre la bruma
de aquel rumor antiguo se me vuelve
pesada carga inútil. Aún diviso
esas playas que no me pertenecen,
en las que no nací y que a mis preguntas
muestran sólo insondable
aletear de gaviotas sobre el agua
picada del misterio,
lanzarse cuando advierten
el tenue movimiento conocido
bajo la superficie, alimentarse
allí y ascender luego.

Sólo esto me es dado contemplar
donde no quedan sino
estelas que las olas van borrando
más deprisa que el barco las dibuja,
pasos ciegos de ingenuo caminante
que en su sed precipita los hallazgos
y de nuevo, ya tarde,
siente el beso en sus labios de la arena
quemada por el sol.

Aquella inmensidad ardiente y ésta
tienen mucho en común:
el desierto es de agua
como el mar es de arena y sus respuestas
conducen a la nada. Allí serpientes
navegan por la arena sin apenas
tocarla, sin quemarse,
y aquí simples gaviotas impertérritas
descienden al abismo, se alimentan
en sólo un breve lapso de su vuelo
y ascienden otra vez, sobrevolando
la vida.
xxxxxxxAquí espero
las palabras de una definición
que baste para conjurar la sombra,
para abrir en su anverso los celajes,
la torpe reducción a polvo estéril
de aquel cuerpo de luz ensimismada
que dibuja siluetas
en el agua, gaviotas en el aire,
dando forma al vacío,
mudándolo en azogue de mis ojos.

Ahora intento ocultar mi rostro al cielo
y miro cómo un ave vuela en pos
de unas olas pequeñas,
y se lanza y consigue todavía
hurtar un cuerpo inerte de las aguas.
Pero siguen más olas empujándose,
creciendo desde el último
confín del horizonte hasta aquí mismo.

Las gaviotas se alejan asustadas,
ninguna ya se atreve a profanar
la furia despeinada de las aguas,
la costa se ha perdido
de repente entre el cielo gris de nubes
que amenazan caer; ellas lo saben
y vuelan ya lejanas, avisadas
por el extraño olor que ya hace rato
trajo el viento: es su furia
—que hace noches los días y oscurece
y afila los temores con la sola
presencia de su voz— la única
verdad fiel a sí misma desde cuando
yo era un niño, el viento pertinaz
que golpea las cuerdas y las hace
sonar contra los mástiles,
dibuja sueños ciegos y otra vez
los sepulta en las bodegas con silbidos
atroces…
xxxxxxxxx¡Tiempo inerte
cuyo último escalón temblando asciendo
en busca de la otra plenitud
verdadera, ¿cuándo esta tormenta
oscura y estas olas
que en masa alrededor de mí retumban
dormirán en la prodigiosa luz
de la hora que aguardo, donde el cielo
y el infierno me dejarán inmune
al universo del destino…?
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAhora,
cuando ya nada siento inamovible
—ni la mentida luz artificial
de esos pocos fanales,
ni la sombra que ya nada circunda
pues todo es ella misma
ni mi rostro azotado por las olas—,
cualquier pregunta me resulta inútil…

El hechizo persiste, aquel anhelo
primero permanece, y sólo siento
batir contra mi alma las respuestas
que busco y que le fueron otorgadas
alguna vez, lo sé, al visionario con fuerza
suficiente para rendir su vida,
sin tiempo de escribirlas: aun ahora,
comprendiendo la inútil vanidad
de tentar el misterio, envidio su destino.

Y al sentirlo imposible quimera literaria
me refugio en la imagen de esas aves
que impertérritas bajan al abismo,
se alimentan en sólo un breve lapso
de su vuelo y ascienden otra vez,
sobrevolando la vida.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¡Triste imagen
me ofrecen de mí mismo…!
Vuelvo sobre mis pasos,
cabizbajo, y me alejo de la borda,
convencido por fin de no ser uno
de aquellos elegidos que murieron
al mirar descifrado el imposible.

 

 

 

Paniagua, Ángel. Gaviotas desde el Ariel. Valencia; Ed. Pre-textos, 2005.

 

Daftar Harga Mobil Bekas

Literatura, música y algún vicio más

El lenguaje de los puños

Literatura, música y algún vicio más

Hankover (Resaca)

Literatura, música y algún vicio más

PlanetaImaginario

Literatura, música y algún vicio más

El blog tardío de Elena Román

Literatura, música y algún vicio más

Del verso y lo adverso 9.0

Literatura, música y algún vicio más

DiazPimienta.com

Literatura, música y algún vicio más

El alma disponible

Literatura, música y algún vicio más

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

Literatura, música y algún vicio más

Las ocasiones

Literatura, música y algún vicio más

AJUSTES Y OTRAS CUENTAS

Literatura, música y algún vicio más

RUA DOS ANJOS PRETOS

Blog de Ángel Gómez Espada

PERIFERIA ÜBER ALLES

Literatura, música y algún vicio más

PERROS EN LA PLAYA

Literatura, música y algún vicio más

Funámbulo Ciego

Literatura, música y algún vicio más

pequeña caja de tormentas

Literatura, música y algún vicio más

salón de los pasos perdidos

Literatura, música y algún vicio más

el interior del vértigo

Literatura, música y algún vicio más

Luna Miguel

Literatura, música y algún vicio más

VIA SOLE

Literatura, música y algún vicio más

El transbordador

Literatura, música y algún vicio más

Como no iba diciendo

Literatura, música y algún vicio más

SOLIPSISTAS DEL MUNDO

Literatura, música y algún vicio más

MANUEL VILAS

Literatura, música y algún vicio más

El fin de las siestas

Literatura, música y algún vicio más

Escrito en el viento

Literatura, música y algún vicio más

un cántico cuántico

Literatura, música y algún vicio más

Peripatetismos2.0

Literatura, música y algún vicio más

Hache

Literatura, música y algún vicio más