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B MINOR

 

B minor

EN AQUEL TIEMPO, Kurt enchufó la guitarra,
se inclinó hacia su izquierda, habló
con el lenguaje de los ángeles
y, de un zarpazo,
cambió el curso del río Wishkah.

Cayeron catedrales. El mundo fue vendido
como si no importara nada.

Nosotros aprendimos a no pedir perdón,
a no tenerle miedo al ruido,
a revolcarnos en el suelo eléctrico.
Y aprendimos a enloquecer con calma
y a amar a aquella chica rubia
que —como todo— aún estaba por llegar
y ya se había ido.

 

 

 

García Cerdán, Andrés. Puntos de no retorno. Madrid; Los versos de Cordelia, 2017.

 

PETITE MORTE

 

PETITE MORTE

DESOBEDECE. Exige la belleza
no ser
atrapada, no ser descrita
con la palabra inútil de los hombres.

Que tus límites sean otros límites
lejos de esta ruindad insoportable,
lejos de tanta lentitud.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLo sabes.
Hace ya mucho tiempo que lo sabes:
indecente es decir
qué te conmueve
en el vuelo sagrado de los pájaros,
confesar por qué mueres
si suena otra vez —como por primera
vez— Lucha de gigantes.

Por qué todo es siempre tan por qué,
te preguntas.

xxxxxxxxxxxxxNo escribas tu poema.
Déjalo ir.
No intentes ponerle un dogal
a lo que ves. Al cabo,
la forma única de la insolencia
es esa nube rota
en las alturas de la tarde rota,
y tú no llegas hasta allí.

Ten muy claro que nada la atrapa ni la dice.
Ni siquiera Rimbaud
supo sentarla en sus rodillas.
Pruébala como él, apenas con la lengua:
aguanta su amargura
y su fiereza.

Desobedece y di que no y cállate.
Estás mejor callado.

 

 

 

García Cerdán, Andrés. Puntos de no retorno. Madrid; Los versos de Cordelia, 2017.

 

‘DENTRO’ (CON ANDRÉS GARCÍA CERDÁN)

Ayer apareció, físicamente, el nuevo libro de Andrés García Cerdán, ‘Puntos de no retorno’. El libro obtuvo hace unos meses el I Premio de Poesía San Juan de la Cruz y el poema que abre el libro tendrá para mí, desde ya, un sabor más que especial.

 

 

DENTRO

NO CANTAS, no: tu propia voz te infundes
como un veneno delicioso. La haces
girar dentro —como una piedra dentro—,
conteniendo su furia, estampándola
sin compasión entre los dientes
y el cielo de la boca, reteniéndola
para ti. No acaban los labios
de despegar, de abrirse nunca
del todo. No hay destello ni explosión
alguna mientras callas, mientras dices:
solo implosión salvaje, desatada.
No, no cantas, nunca has cantado. A solas
contigo mismo en tanto desenfreno,
te has limitado a perseguir los ruidos
entre la imantación y la pureza.
Dentro clama la luz de la mañana.
Dentro se oxida el cielo. El mundo
tiembla en la punta herida de tu lengua.

 

 

 

García Cerdán, Andrés. Puntos de no retorno. Madrid; Los versos de Cordelia, 2017.

 

EL PELIGRO Y EL SUEÑO – ANDRÉS GARCÍA CERDÁN

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ANDRÉS GARCÍA CERDÁN (Fuenteálamo -Albacete-, 1972) es doctor en Literatura por la Universidad de Murcia. Ha publicado los poemarios Los nombres del enemigo (Universidad de Murcia, 1997), Los buenos tiempos (Ayto. Ciudad Real, 1999), La cuarta persona del singular (ERM, 2002), Curvas (Celya, 2009), Carmina (Nausícäa, 2012), La sangre (Valparaíso, 2015) y Barbarie (Adonáis, 2015). Es responsable de la antología de poesía joven y contemporánea El llano en llamas (Fractal, 2013) y autor del ensayo La poesía de Julio Cortázar. Discurso del no método, método del no discurso (Editum, 2010). Ha sido codirector de Fractal Poesía y fundador de revistas como Thader o Los deseos. Con Leñadores grabó el disco Grizzly! (Parrix-Perdido, 2013). Entre otros ha recibido los premios internacionales Alegría, Barcarola, Ciudad de Almuñécar, Antonio Oliver Belmás o Ciudad de Pamplona. Como crítico colabora en publicaciones como Quimera, ABC Artes&Letras, La Tribuna, La Galla Ciencia, El coloquio de los perros, Barcarola y Dáctilo. Gestiona el blog Un cántico cuántico (dylanismo.blogspot.com)

 

 

Aquí tienen su poética y uno de los poemas que aparecen en la antología.

 

MISERIAS

xxxxxxxxxxProcura estar envuelto en esa miseria.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMiguel de Molinos‒

El tiempo pasa entre tus huesos
y arrastra en ese tránsito
unas pocas palabras de verdad.

No elegiste esta devoción
por el verbo que encarna la mañana,
pero te has dado a su aventura
enteramente, sin remedio,
fascinado por la vocal
que brilla entre despojos e inmundicias,
persiguiendo ese empuje más profundo
que llega desde el fondo de la roca.

Una y otra vez, cedes al ensalmo
en llamas de los días.

Una y otra vez, sucumbirás
a la corriente desbocada
del río del lenguaje.

Oirás dentro de tu sangre
la lujuria y el canto,
los altísimos goces de la carne poética.
Lamerás esa carne
y encontrarás en su miseria
lo que has ido buscando con locura
durante tanto tiempo
como un ángel insomne,
como un ser elegido por la fiebre.

 

 

 

 

ALUCINACIONES

Asistes fijamente a las formas del fuego.
Te ha parecido ver ahí un dragón,
tal vez una serpiente. A su lado,
hechizada en volutas rojas, verdes,
una tarántula destila en la profundidad
de la tierra su nido. Puede ser
que sobre las ascuas inmaculadas
salte un tigre. Puede ocurrir que llueva
dentro del fuego: larvas, proyectiles
arrebatados, vainas de sangre, incendios
mínimos dentro del incendio, llamas
que se funden sobre otras llamas.
En este arder sin fin hay un oscuro
designio: una hiena infatigable
que se alza sobre sus sucias patas
y se deja caer entre azucenas.
Sí, parece que es así. Las últimas
ficciones te entregan a un río lleno
de cocodrilos, a un tiburón blanco,
al carbón derretido sobre un olmo.
Arden las amapolas, se consumen
las luciérnagas, un jaguar, un perro.
Y así desapareces tú también.
Entre muros que se derrumban, huyen
los últimos coyotes, las hormigas,
las harpías. En otros altos hornos
serán mañana sueño estas figuras.
Hoy son fulgor que abrasa y que se extiende
consumiéndolo todo, chupándole la sangre
a la materia, extinguiéndose en flor.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(de La sangre)

 

EL PELIGRO Y EL SUEÑO – TERRITORIOS PARA UNA POESÍA DEL SIGLO XXI

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0. EL PELIGRO HERMOSO

xxxxAlgo ha ocurrido estos últimos tiempos en la poesía escrita en
Albacete. Un número inédito de creadores de gran coherencia y pro-
yección ha ido abriendo sus puertas a la poesía del siglo XXI en len-
gua española. Se han sucedido los premios, los reconocimientos, las
publicaciones en las principales editoriales, el encuentro con la crí-
tica. Al unísono, como el reclamo generoso de una onda expansiva
intergeneracional, los poetas han dado su verdad y su inteligencia en
libros en que conviven el conocimiento y el riesgo, convirtiendo esta
llanura de nadie en una tierra de promesas. A despecho de todos los
sinsabores y todas las flaquezas, el desierto ha florecido. Para intentar
decir este esplendor, para buscar los orígenes de la aventura, escribo
estas palabras.
xxxxSí, atrae el peligro hermosos del poema como un imán irresistible.
A su paso arrastra todo, nos arrastra. Cedemos de buena gana a su
pulsión indómita, a su llamada salvaje, como el hierro doblándonos,
como la espiga. Retrocedemos a ese impulso animal primero, que en
nosotros está y que en nosotros teje una nutrida red de sueños. Re-
trocedemos a ese impulso desde el lenguaje. En tiempos en que la
normalidad asfixiante, la hipócrita corrección y el sentido demasiado
común se imponen en toda su banalidad y toda su violencia, quizá la
única puerta abierta sea esta de la ficción y la audacia del poema.
xxxxNo es un lujo la literatura: es una lujuria, una búsqueda de la
corriente eléctrica, una comunicación alada, un calambre. No es un
hobby la poesía: es una alarma que salta en nuestra sangre. Los poe-
tas surfean la ola enorme de la imaginación y la sensibilidad como
único antídoto contra tanta grisura, tanta formalidad estéril. Los poe-
tas quieren llevar su inundación al mundo entero, ahora, desde antes,
ya mismo, mientras los sistemas del orden y el progreso hacen aguas
y evidencian una fisura inmensa por la que se esfuman, subrepticia-
mente, las ideas del bien, la belleza, la ilusión, la crítica. Una oscura
connivencia con la vulgaridad pretende acallar la voz del que está des-
pierto. Se ningunean la cultura, la ciencia, la invención en un mundo
en el que solo parece regir el dinero.
xxxxLejos de la imagen de perdidos en la nube, los poetas ponen el
pie en tierra y se agarran al vértigo de las palabras, a su borde y a sus
márgenes. Así devuelven una imagen verdadera de la realidad. Una
vez más, son ellos la sensatez en el caos, la revolución del espíritu. En
sus manos están la cordura del mundo, lo sagrado y lo hermoso, la
palabra y el asombro, la inteligencia y el baile. En el altar del poema lo
ofrecen todo cada día. No dejarán que les digan esta vez cómo hay que
hacer las cosas, por qué hacerlas o no. Saben muy bien cuál es su sitio:
del lado de la palabra, del lado del hombre, del lado de la entrega. El
peligro soñado, la rebeldía del sentido, la atracción luminosa por la
realidad —que duele, pero que es nuestra— son asumidos en cuerpo
y en alma.
xxxxEl siglo XXI necesita volver a las raíces de lo humano y el poe-
ma es, como nunca, un río de conocimiento, acción, trascendencia,
reconciliación con la naturaleza. Este peligro poético es un peligro
hermoso, el sueño que hace que las cosas sean, de una vez por todas,
verdad.

 

1. LOS OTROS PELIGROS

xxxxSon muchos los otros peligros y las desavenencias a que se
enfrenta la poesía escrita desde Albacete en estos tiempos. En res-
puesta a la agresión, en el lugar que debería ser del desencanto se alza
indómita, con rotundidad y gracia, la flor del poema. A nuestro alre-
dedor, parece haberse erigido un círculo excepcional, casi inexpug-
nable, de inteligencia, lucidez y hermosura. El día a día en el mundo
de las letras va dando la razón a este llano en llamas de la poesía. Y
es este el momento de que se oiga alta y clara la voz de una genera-
ción difícilmente comparable en calidad a cualquiera otra anterior. La
fórmula alquímica de su éxito es simple: dejarse invadir por la reali-
dad y buscar el lenguaje, más allá de las palabras, como pedía Tomas
Tranströmer en El deshielo.
(…)
xxxxCuando hablaba de dificultades, me refería, por ejemplo, al hecho
de que la literatura de Albacete sea y haya sido una literatura de pro-
vincias. El cariz provinciano ha venido con frecuencia sacudido por lo
peyorativo. La pobreza material se convertía en pobreza cultural, in-
telectual, vital, y esto —supuestamente— se traducía al texto literario.
La falta de Universidades, de grupos culturales decisivos, de amplios
intercambios artísticos convirtió la provincia en el extrarradio, en las
afueras de la cultura durante siglos. Salvo gloriosas excepciones, que
han sentado precedente y se han erigido en modelos y referencias, el
escritor de esta geografía no llegaba a ningún sitio, de ningún sitio
procedía. La lejanía de los centros del poder, los medios y la cultura
lo condenaba al ostracismo, a un silencio hosco. La pobreza se re-
troalimentaba en pobreza. Y, sin embargo, las cosas han cambiado.
(…)
xxxxEscribir desde provincias debe admitir hoy en día una lectura ab-
solutamente positiva, en tanto implica, a mi parecer, dos elementos
fundamentales para el proceso creativo: la independencia y la críti-
ca. El poeta que escribe desde Albacete no responde a otra presión
que la propia del poema. En ella se vuelca y a ella acude con los ojos
abiertos. Alimentado por un caudal increíble de poesía, accesible con
facilidad, el poema se vuelve global sin dejar de tener una personali-
dad propia. De nuevo se opera un proceso de decantación estilística y
vital. El poeta es capaz de mantener la personalidad y de compartirla
con sus compañeros de generación, de grupo, de ciudad, sin dejar de
estar perfectamente ilustrado en las artes contemporáneas, en lo que
sucede en Madrid o en Nueva York, en Shanghái o en Rotterdam. Sin
dejar de escribir en su misma soledad, en sus afueras. Esta lejanía fi-
sica, esta falta de exposición a las grandes tendencias, se traduce en la
actualidad en una independencia que no obedece más que a la calidad
artística de la que vive el poema y a las leyes de un proceso creativo
muy exigente y muy cuidadoso. Por otro lado, la vida en perspectiva
de la poesía que se escribe en el ámbito hispánico y en otras lenguas
es asumida desde Albacete con un riguroso y afilado sentido crítico.
Lo que se hace es puesto en cuestión desde el prisma del poeta, que
no responde a nada excepto al sentido común artístico, al deseo de
escribir el poema como momento culminante y como rebelión.
xxxxMás allá de los límites materiales, se observa décadas atrás, igual-
mente, una cerrazón espiritual, una baja percepción del valor de lo
hecho. Da la sensación de que no existiera lo que no ha aparecido en
los medios y eso, añadido al desencuentro con los soportes oficiales
de la cultura, sume al poeta en una especie de abandono intemporal y
de dejadez propia y ajena. Salvo honrosas excepciones, como he dicho
antes. A esto hay que añadir la presencia indeleble de los agoreros,
que se empeñan en negar a los demás lo que no ha sido nunca suyo.
Lo hace despreciando un trabajo que está a años luz de lo que él pu-
diera haber hecho nunca y lo hace enconándose en peleas de barrio
o pregonando la muerte de la cultura, la falta de sentido de la poesía,
su papel ridículo, marginal o raro. Repite ante quien quiera oírlo que
la poesía ya no es, que lo que se escribe no tiene el más mínimo va-
lor, que más allá de las experiencias simbolistas de Baudelaire o de
la vanguardia del principio del siglo XX ya no hay nada. Que en Frie-
drich Hölderlin y en James Joyce se certifica la muerte de la novedad.
Yo aduciría tres razones en respuesta. Que el mundo es más grande
que Europa. Que desde Homero todo está dicho y que insistimos en
decirlo una y otra vez porque la poesía es eso, decirlo todo otra vez, y
que es connatural al ser humano, igual que el deseo de belleza, de reli-
gión, de comunicación. Que hay un muchacho de 15 años escribiendo
en un cuaderno las letras para sus canciones y sus primeros poemas
porque él quiere ser y él es, sin duda, el presente y el futuro. Nos equi-
vocaríamos si cerráramos los ojos al caudal que tras nosotros bulle,
efervescente, siempre nuevo y siempre antiguo. Nos equivocamos si
no miramos a nuestro lado y concluimos que el mundo está vivo y que
una sola palabra crea y construye cada vez, de nuevo, el mundo.
(…)
xxxxPor la poesía es posible escapar de este utilitarismo ramplón que
nos inunda y de un liberalismo caníbal que, aplicado a la realidad, se
muestra en toda su deficiencia, su injusticia y su insuficiencia. Otros
ritmos laten en el corazón de la poesía. El poeta ha sabido escuchar.

 

2. SELECCIÓN

xxxxEs el caso que el grupo intergeneracional aquí representado, am-
plio y diverso, pero sólido, acoge a autores nacidos en los años 60, 70 y
80: Arturo Tendero, Luis Martínez-Falero, Vicente Cervera, Constan-
tino Molina Monteagudo, María Moreno, Rubén Martín Díaz, León
Molina Pantiga, Juan García Rodenas, Antonio Rodríguez Jiménez,
Francisca Gata Amate, Ángel Antonio Herrera, Ana Martínez Castillo,
Javier Lornzo Candel, Mercedes Díaz Villarías, Juan Carlos Gea, Da-
vid Sarrión Galdón, Lucía Plaza Díaz, Julián Cañizares Mata, Ángel J.
Aguilar Bañón, Miguel Úbeda, Pedro Gascón, Valentín Carcelén, Ma-
tías Miguel Clemente, Jaufré Rudel, Frutos Soriano y Gracia Aguilar.
Javier Temprado, benjamín, epígono y genial, nació en el año 92. De
alguna forma se procura en esta antología —que no puede ser exhaus-
tiva— una conciliación de los dos grandes movimientos que coexisten
en la ciudad y sus alrededores desde principios del siglo XXI, que po-
dríamos llamar “Confitería” y “Fractal”, por más que algunos de los
autores se muevan en ámbitos independientes o hayan desarrollado
su obra en otras latitudes. Con todo, el núcleo duro de la antología
recoge a gentes unidas al espíritu de estas dos grandes agrupaciones
poéticas. No defenderé la uniformidad, por más que hay elementos
que los unen a todos. Sí hablaré, sin embargo, de ondas expansivas,
de cómo la labor de unos, la obra de otros han ido mojando a los que
venían por detrás, a los que estaban al lado, y cómo unos han acabado
envolviendo a otros en sus inquietudes sociales y estéticas.
xxxxEn otro sentido, han sido influyentes otros sucesos culturales: la
revista Barcarola, coordinada por José Manuel Martínez Cano y Juan
Bravo, cuya sombra es alargada y nutricia en todos estos años; el Ciclo
de Poetas en Otoño, que permitió el paso por la ciudad de grandes
nombres de la poesía española contemporánea, desde Ángel González
a Roger Wolfe o Eloy Sánchez Rosillo; las publicaciones de La Siesta
del Lobo de Arturo Tendero y Juanjo Jiménez y El problema de Yorick
de Eloy M. Cebrián y Antonio García; el cruce interartístico de La Bici-
cleta Azul, 967, Indie Colors o Lalata; el movimiento fanzine de prin-
cipios de siglo, con Ayvelar, ADN, Cyborg, Isla desnuda, Carpe Diem,
Los deseos, Aventis, Fábulas extrañas, entre otros ensayos alternati-
vos; el Festival Fractal Poesía, que, priorizando el talento joven y el
ámbito nacional, aglutina en sus programaciones y en sus dos antolo-
gías, El llano en llamas y Una generación de fuego, los vínculos entre
las diferentes artes y los diferentes colectivos creativos de la ciudad.
También los días poéticos de Indiano Café Literario, Viktor Gastro-
Café, Nido de Arte, Café Época, La Leche Militina y Café del Sur.
xxxxNo olvidaré el muy valioso legado de generaciones y personali-
dades anteriores, que mantuvieron viva la llama en la ciudad o que
siguen en activo, en torno al grupo Alcandora (Paco Jiménez Carre-
tero, Alfonso Ponce, Daniel Sánchez, Manuel Terrín, Isidoro Balles-
teros, Mercurio García Iris…), el Instituto de Estudios Albacetenses,
las lejanas publicaciones de la Diputación de Albacete y los actos del
Ateneo de la ciudad. Para todos ellos mi reconocimiento sincero.
xxxxAsimismo, ocupan un lugar especial en este mapa desdibujado
aquellas convocatorias del premio de poesía Jóvenes Artistas de Cas-
tilla-La Mancha, que muchos de los antologados ganaron, y algunos
encuentros poéticos anteriores en la ciudad. Fundamentales han sido
también el trabajo al frente del primer Cultural Albacete de Antonio
Yébenes, la didáctica de la literatuta de Luis Morales y Nani García de
León, el ejemplo de Joaquín Barceló, la cervantina pasión poética de
Carmina Useros, el apoyo periodístico de Antonio Díaz, la devoción
oriental de la gente del haiku (Elías Rovira y tantos otros), la apuesta
de Juan Ángel Fernández en El brillo de los días y el blog Stone o la
aventura editorial de Andrés Gómez Flores en La Pequeña Compañía
del Sur. De notable interés fueron las selecciones poéticas anterio-
res de José Manuel Martínez Cano, Arturo Tendero y Miguel Casado.
Hay que añadir en la actualidad la fundación de Chamán Ediciones
por Pedro gascón y Ana Toboso. De todo esto y de todo aquello reco-
gemos hoy una buena cosecha.

 

3. CORRIENTES SUBTERRÁNEAS

xxxxLa literatura de que se alimenta este grupo de poetas concilia las
experiencias más interesantes de la literatura universal.
(…)
xxxxHay que advertir también que este poeta se sirve espiritualmente
de todo lo que encuentra a su paso: los libros, el spot publicitario, la
videocreación, la naturaleza, el cine, la música pop-rock, el grafiti, los
videojuegos, las música clásica, el arte postmoderno, la cultura urba-
na, las experiencias cotidianas, etc. Lo que resulta maravilloso es la
forma como se procesa ese material y se convierte en poema que atra-
pa una intensidad, una sublimación o un éxtasis desde una sensibili-
dad especialmente efervescente. El poema de hoy es un poema que no
rehúye la realidad inmediata; antes bien, en ella se sumerge, en ella
bucea, ante ella se desnuda, a ella se atreve, con los ojos visionarios
del explorador, del buscador de revelaciones.
xxxxDe otro lado, creo que ha sido fundamental en la poesía del siglo
XXI la herencia musical del siglo XX. De Billie Holiday a Thelonious
Monk o Chet Baker. De Stravinsky a Los Planetas. El poema contem-
poráneo es, a veces, próximo en sus inquietudes a la canción de Lou
Reed, Patti Smith o David Bowie, el arrebato lírico de Leonard Co-
hen o Johnny Cash, a la denuncia y la experimentación de Bob Dylan.
El punk, el grunge y el hard rock americano de los 90 son también
referencia cultural: Ramones, Nirvana, Pearl Jam, The Smashing
Pumpkins. La difusión masiva de estas oleadas musicales irrumpió
en la sensibilidad de los poetas atronadoramente. En unos casos más
que en otros, se aprecia su impronta directa, reivindicativa, alucinada
o rebelde en los poemas. También la música pop española deja su
huella en la producción lírica de principio del nuevo siglo. Cantantes
como Antonio Vega o Nacho Vegas, bandas como Surfin’ Bichos, Los
Enemigos o Ilegales han incidido en una perspectiva contracultural,
indie, que ha de reflejarse también, como un poso inextinguible, de
distinta forma, en la poesía.
xxxxQuizá la suma de todos estos aspectos y todas estas fuentes ha
dado lugar, al mismo tiempo, a una poesía menos patética, más ale-
jada del sentimentalismo, más desatada en las formas, menos acom-
plejada de verdad. Y, sobre todo, más directa y más incisiva en su
denuncia de las irregularidades, las vulgaridades, los abusos y las
insensibilidades de un sistema social y político con frecuencia desola-
dor, injusto y humanamente muy vacío. La independencia poética ha
confluido con la lección de los clásicos, antiguos y contemporáneos,
para abrir la lata del desenfreno. La lección de fondo, la sinfonía pro-
funda, pone el dedo en las heridas de la cultura contemporánea, apar-
cada en un rincón, considerada superficial y decorativa, banalizada.
Contra este proceso de degradación de lo espiritual y lo artístico alzan
su voz los poetas, recomponiendo de forma clara y decisiva el mapa
de los sueños, que siguen intactos y que son suyos y de nadie más y
también de todos. El poema no es un bien de consumo, no se sujeta a
las leyes de los mercados: obedece a una pulsión que reconquista lo
prístinamente humano, lo verdadero, lo vivo, el lenguaje.

 

4. LA ESCUELA DE ALBACETE

xxxxSe despereza el río, ahí al lado, en los poemas de Arturo Ten-
dero. Constantito Molina escucha el corazón del mármol dentro de
la montaña. Antonio Rodríguez lucha con un poema que se resiste
bajo una lluvia imparable e injusta. Rubén Martín Díaz se anega en la
mirada de miel del ciervo. León Molina regresa a la inteligente maña-
na de la neturaleza. Ángel J. Aguilar es río y lluvia y lago verso a verso.
María Moreno se desliza por las rendijas del oprobio. Ana Martínez
se baña en las cenizas. Miguel Úbeda contempla la elegancia indoma-
ble en la caída de Séneca. Juan García Ródenas juega con dinosau-
rios. A Valentín Carcelén le sucede un poema. Francisca Gata fuma
en el escenario del crimen más hermoso. Gracia Aguilar desanda los
pasos hacia sí misma. Frutos Soriano se extasía en la brevedad in-
conmensurable de un haiku. Javier Temprado, tendido en las arenas
de una playa, es un hombre futuro. Luis Martínez Falero escribe los
márgenes. Javier Lorenzo muere por los dos que es al unísono. David
Sarrión baila, derviche, el baile del caos. Jaufré Rudel escribe en la
piel del agua. Lucía Plaza localiza en el GPS una emoción y una ciu-
dad. Matías Miguel Clemente hunde sus dedos en la lúcida carga de
sombra de los pozos. Julián Cañizares rompe y fragmenta el lenguaje
para volver a Vavilonia. Mercedes Díaz grita Finlandia con todas sus
fuerzas. Vicente Cervera salva, no inútilmente, el mundo. Pedro Gas-
cón busca lo sagrado más allá de los puentes de madera. Juan Carlos
Gea rompe el hielo desde el DeLorean. Ángel Antonio Herrera afina
el piano del pirómano.
xxxxUna onda expansiva recorre la poesía de Albacete. Han pasado
muchas cosas estos últimos tiempos. Muchos han mordido el anzue-
lo. La explosión poética de la ciudad no es, en absoluto, uniforme. Y,
sin embargo, da la sensación de que hay elementos en común. Para
empezar, se ha superado en gran medida la asunción simplista de la
poesía como experiencia sentimental y confesional. Un paso más allá,
el poema se convierte en inquisición metapoética sobre el lenguaje,
sus límites y sus vínculos con la filosofía. A esta poesía del conoci-
miento se suma otra que hace de la lectura de la naturaleza su asun-
to, enarbolando una mirada cercana al misticismo, contemplativa o
existencial. Otra línea se desborda hacia las formas y los contenidos
de una especie de clasicismo contemporáneo. Por último, el poema se
convierte en instrumento de análisis de la realidad, de forma indirec-
ta o anclándose en la actualidad más caliente.
xxxxEn estas grandes líneas encontraríamos los perfiles de una posi-
ble Escuela poética de Albacete. En todo caso, la poesía del momento
cristaliza en un cuidado exquisito de las formas, en la densidad inte-
lectual de los textos, en el desvelo de inquietudes públicas o privadas
y en una embriagadora selección del lenguaje. Como contrapartida, el
poema es raramente vanguardista, rara vez se deja llevar de más por
lo irracional, en no demasiadas ocasiones hay una denuncia social
explícita. Como he dicho, se trata, más bien, de una depuración de
las crispaciones, los riesgos y las propuestas novedosas, ante las que
se guarda reserva. Se asume un discurso comunicativo, pero culto y
cuidadoso. La inspiración desatada y la entrega visceral se acomodan
con el pensamiento y la profundidad, sin que esto llegue a asfixiar
el poema. Se sobrevuelan los grandes abismos. Se pisa la tierra y su
abundancia. Al impulso se impone un orden libre y consciente. Ese es
el punto de ebullición y de equilibrio.

 

5. EN LA RED

xxxxEl lugar que ocupan las redes sociales en la difusión y el inter-
cambio de cultura y de poesía es relevante. Una microrred poética se
extiende silenciosa ante nosotros. Más allá de las frivolidades y las
insignificancias de los masivo y lo insípido, las redes sociales pueden
ser un muro de exposición continua de movimientos de alma, de ac-
titudes vitales poéticas.
(…)
xxxx (…) La pantalla está viva. Sin duda, el de Internet es un
mundo de experiencias, capaz de proponer intercambios de creativi-
dad instantáneos. Fluye la información a toda vela, se multiplican las
propuestas, todo está al alcance de la mano. Quizá demasiado acce-
sible todo. Quizá demasiado superficial. Quizá demasiado. Imposible
procesar ni un 1% del fluido de información que pasa ante nuestros
ojos. Es como el cauce desesperado de las riadas, arrastrando colcho-
nes, contenedores, ramas, guitarras eléctricas, botellas de butano,
tractores, libros, postales de Berlín, lirios, animales ahogados. De-
masiado. Demasiado marrón. Quizá sea Internet una metáfora del
mundo en que vivimos con sus detritus y sus brillos, su velocidad y su
contradicción, sus miserias egoístas y su heroísmo. Frente a todo ese
manantial desesperado, la paciencia del árbol, la permanencia.
xxxxEn el fondo, desde el principio, creo que este libro obedece a esa
llamada: recoger en unas pocas páginas la belleza, la inteligencia, la
sensualidad, la imagen y la palabra de los poetas para que permanez-
can. Y luego, como si no fueran de nadie, dar estas voces de nuevo
al aire y que en el aire sean de todos y que las sepan todos. Claudio
Rodríguez, como nadie, lo sabía.

xxxxxxxxxxFuenteálamo, 22 de junio – Charleville, 11 de julio de 2016

 

EL PELIGRO Y EL SUEÑO

el-peligro-y-el-sueno

 

En octubre del año pasado salía, en la editorial Celya, la antología ‘El peligro y el sueño. La escuela poética de Albacete. (2000-2016)‘, selección poética realizada por Andrés García Cerdán en la que aparecen Ángel Javier Aguilar Bañón, Modesto Ballesteros, Julián Cañizares, Valentín Carcelén, Vicente Cervera Salinas, Matías Miguel Clemente, Mercedes Díaz Villarías, Andrés García Cerdán, Juan García Ródenas, Francisca Gata, Juan Carlos Gea, Ángel Antonio Herrera, Javier Lorenzo Candel, Juan Carlos Marset, Rubén Martín Díaz, Ana Martínez Castillo, Luis Martínez Falero, Constantino Molina Monteagudo, León Molina Pantiga, María Moreno, Lucía Plaza Díaz, Antonio Rodríguez Jiménez, David Sarrión Galdón, Frutos Soriano, Javier Temprado y Arturo Tendero.

 

La antología está precedida por un texto escrito por el maestro Antonio Gamoneda. Éste:

xxxxFRONTISPICIO Y RECADO, PROVISTO CON NUMEROSOS
xxADVERBIOS EN “MENTE”, QUE SE HACE A LOS/LAS POETAS
xxxxxxxxxxDE LA LLAMADA ESCUELA DE ALBACETE
xxxxxxxxxxxxxxxxxxA NINGÚN EFECTO*

En esta ciudad hecha para el olvido, del mismo alero descienden crá-
neos sonrientes, cadáveres plenarios y suspiros metafísicos; pétalos
negros suceden a las estípulas amarillas. No sólo el leño sangra; pue-
den verse los párpados por el suelo.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEfectivamente, en esta tierra ne-
gra, repleta de lombrices y de coleópteros ciegos, compañía tenaz de
dichos difuntos, la única lengua es el idioma del fracaso; la única
actividad, avanzar por el miedo y contemplar el espanto; efectiva-
mente, contemplar el espanto urbano.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMuchachos, ¿qué ha sido de
vosotros, qué ha sido de mí, de nuestras alegres bufandas; qué ha
sido de nuestra verde, impávida avispa en el páramo soleado, cerra-
das estas desventuradas, al parecer, calendas? Y vosotras, las poetas
esbeltas, ¿dónde está vuestro canesú profundo, vuestra cauda dorada,
qué ha sido de aquella sonrisa ecuménica? ¿Qué se hizo de los sustan-
tivos de antaño?
xxxxxxxxxxxxxxxPerdonadme, por favor, estas infecciosas lágrimas.
Bien puedo ser yo, sólo yo, el poseído infecundo, el desastrado peni-
tenciario, el que ya no puede con su febril soledad de gárgola. Perdo-
nadme, por favor: os quiero como si todos juntos fueseis una misma
paloma, el mismo alado tubérculo. Por favor, por favor,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxquien de vo-
sotros sea todavía, aún, el edecán mayor del optimismo asfáltico, o
tenga un recorte de alegría solar, o un simple puñado de azahar y
ruiseñores, o un mendrugo, un breve y duro mendrugo de dura espe-
ranza, que no le importe que la esperanza sea un lugar deshabitado,
que dé un paso al frente,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxo un paso atrás, cualquier paso, que yo no
estoy acá ni allá, y me reconvenga por mi intempestiva condición de
epitafio; de inútil epitafio que murmura la mortandad entre las som-
bras, y me diga, de una púnica, puñetera vez, que ya la música abrió
el arco y emergió la ebriedad, por favor, por favor,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxÉste sería, será,
ha de ser un instante más puro que el recuerdo. Sucederá. Sucede-
rá y volveréis a vosotros mismos. Saludad entonces alegremente a
Claudio que, en su oncogénica beatitud luminiscente, Santo, Santo,
espera el retorno. Y despedíos de mí alegremente; alegremente, por
favor.
xxxxxxDespedíos, sí, del ancianito erróneo, crionizado para siempre
en realidad, aunque una luz unte de otoños amablemente, todavía,
sus erupciones cutáneas, pero no le recomendéis nada, no le recon-
vengáis demasiado. Él es ya como los restos lívidos de la porcela-
na, como aquellos peces que creían que el mar era eterno, como una
cualquiera de las primeras o de las últimas polillas de la temporada.
En el peor, en el más obstinado y senil de los casos, ordenad que le
traigan la cicuta.
xxxxxxxxxxxxxxxProbablemente no será necesario.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEn realidad, el
ancianito emérito de sí mismo no ha sido universalmente un mal bi-
cho; ninguno de vosotros puede decir es o ha sido como una tarántu-
la que corre o corrió por mis venas. El ancianito emérito es, simple-
mente,
xxxxxxxuna estreñida y verde calamidad reptante.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPorque, ciertamen-
te, no disimulemos, dado que el ancianito soy yo, os digo; balbucean-
do, os digo lo siguiente:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxOs conocí, o soñé, conocer es mucho decir, en
vuestra vibratoria vertical insomne, distribuyendo caricias caníba-
les y heroicos alcoholes, alumbrando la cueva civil desde un cráneo.
Desde un cráneo, sí, pero desde lo alto de un cráneo celeste, jocundo,
feliz, fosforescente. Comprended, comprended al ancianito verde.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxOs
soñé y os envidié. Yo también quería levantar una música concebi-
da desde duros registros, desde turgentes registros; aceptaba morir,
pero únicamente aceptaba morir bailando. A vuestro son; a un son
que me llevase bailando a mi particular eternidad; una eternidad va-
cía, naturalmente bailando.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNo pudo ser. Mi única música es, la co-
nocéis, el idioma del fracaso. Conocéis esta música, sido, pero, en mi
caso, digo, no es música transitoria. Sí en vuestro caso. Dejad, pues,
que esa maldita música se vaya de vosotros; que se vaya, si es posible,
a la mierda.
xxxxxxxxxxxYo, provisionalmente, me adormeceré en noches pares,
envuelto en un olor a gusano y a yogur, contemplando con indife-
rencia la cosmética azul de las estrellas, o leyendo un periódico de
antesdeayer, durmiendo un periódico de antesdeayer, quiero decir.
Pero vosotros, por favor, no. Por favor,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxno olvidéis que la inspiración
pernocta en las azoteas y que cada uno con su frutal enhiesto, resol-
véis vuestro fervor en la maduración recóndita del fruto. No seáis
haraganes, por favor.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxSi es necesario, vestíos ropa nueva para que los
espíritus no entren por los agujeros, y no hagáis caso, en ningún
caso, al óxido ni al musgo. Recordad que la arteria en que os con-
sumís es redonda: no hay, pues, consunción, sino retorno de las más
bellas culebras,
xxxxxxxxxxxxxxde vuestros más hermosos pecados.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSi os dicen que
en Kenya, 2015, el hombre ha muerto y Dios también, no hagáis caso;
son infundios mediáticos; Dios no ha nacido, aunque podría hacerlo
un día de éstos, y el hombre tampoco; el hombre no, no va a nacer
nunca ¿para qué?
xxxxxxxxxxxxxxxxVosotros sí; vosotros, por casualidad cósmica
auténtica, sí habéis nacido. Por tanto, la niebla se despeja. Habéis
adquirido una tremenda y tremante obligación que da al traste con
todos los trastos: los aleros; los cráneos, sonrientes o no; los “cadáve-
res, exquisitos” o no; las estípulas etcétera. En tal caso,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxab initio, por
mera pulcritud operativa, escarbando lo necesario, retirad de junto al
río heridas y raíces, flores tan profundas como las haya (pasad de las
osamentas roídas, no interesan) y, habiendo escarbado la sanidad
fluvial,
xxxxxxdisponed unánimes cuanto quede de río en vuestras venas.
Que nadie ande, como sus majestades pretéritas, pastoreando en
Babia, ni como sus excelencias de hogaño, prevaricando por ahí. Vo-
sotros, acá o allá, en cualquier lugar, pero siempre cismontano u or-
gánico, nunca en un probable raquítico cerebro, ya sabéis, unánimes,
disponed mayormente, ya sabéis,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxlas juveniles venas, las privadas ca-
néforas, utriusque, dándose, “las alegres comadres” íntimas interio-
res, los dulces tigres de la música, la mano de fuego que arde y no
hiere, que acaricia la piel para que cada uno aúlle feliz.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEn una pala-
bra, todo cuanto sea carnal, purísima, alada blasfemia sobre la tierra,
es decir, alta salud y arte blasfematoria, corporalmente hablando. Y
todo ello lo llevaréis volando en volandas a la gran cumbre etílica, a la
encumbrada, encimera
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcima de las máscaras.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSi estando en éstas, lle-
ga el emisario con su misiva: el probado profeta plúmbeo, en una de
sus duermevelas, fugazmente traspuesto por la fatiga y por el barniz
de poliuretano, se ha declarado efectivamente intratable y se ha
puesto a morir una muerte lenta entre las rosas, ni caso: despedid al
emisario.
xxxxxxxxxVosotros, a lo vuestro.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxVosotros, gozando, subiendo la ár-
dua, trepante escalera, jubilosamente trepando, tremolad insignes las
incesantes banderas, las imperativas banderas:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx“Revolución, revolu-
ción. Esta es la revolución de la troncal carne futura, de la insurgente
poética de la afirmación. Somos los que vamos a ser. Preparad las
copas generales, preparad el músculo ibérico. Si así no lo hacéis, ¡ah
de nosotros, los mentolados pretéritos, ah también de los otros, los
eventuales históricos o histéricos, ah igualmente de los resabidos y de
los condecorados, ah!”.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAsí os lo dice y condice, encomienda y reco-
mienda vuestro efímero, y lo escribe y suscribe en el monte Mouruso
(rebecos, zorras, tejones), feudo que fue de los Gamoneda marqueses,
descendiente él, el efímero, de los tales por vía bastarda naturalmente,
siendo los días incendiarios del mensual agosto, en la feliz defunción
función o funciones marianensis, annus horribilis 2016.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAntonio Gamoneda

 

 

*En el texto que antecede, las palabras y frases que aparecen en letra cur-
siva se corresponden, exceptuando los desastrados latines, con otras tales escritas
en diverso número por poetas de la llamada Escuela de Albacete, y figuran en los
respectivos capítulos de este libro. Son, simultáneamente, préstamos y presencias
de estos poetas, a quienes corresponde la autoría. En dichos fragmentos textuales,
en algunos de ellos, pueden darse mínimas variantes (en desinencias, en tiempos
verbales, en número de nombres, pronombres y adjetivos, por ejemplo) que ha sido
necesario hacer para encajar correctamente el léxico en su contexto. También, alguna
transposición de lugar dentro de frases. No se alteran en modo grave, a juicio del
autor secundario y firmante, las denotaciones o funciones expresivas propuestas por
los primeros autores.

 

LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (XLII)

Los regalos no tienen por qué ser tangibles. Uno de ellos lo recibí/recibimos ayer. Fue la lectura que dio Andrés García Cerdán en la apertura del mursiya poética de este año, en la que estuvo acompañado de David Sarrión y Cristina Olmedilla.

Ojalá lecturas como la de ayer se grabaran en vídeo.

Qué pena aquellos que no quisieron acercarse a verlos y a disfrutar de una maravilla como la que sucedió anoche en Murcia.

 

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Pero es que si después de un recital como este, en el que los poemas tienen una calidad tan alta y la participación de los músicos sirve exactamente para que el recital alcance un punto más de calidad, a uno le hacen dos regalos como los que se pueden ver en esta última foto, uno se queda sin palabras para agradecer el haber conocido a gente como Andrés, David o Cristina. Ni aun con las cervezas que nos tomamos después del recital (ya saben ustedes la sed que dan estas cosas).

 

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