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Posts Tagged ‘ana gorría’

DE SILUETAS Y FALTA DE RESPUESTAS

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SILUETAS

¿Para .qué .resistirse .a .la .frontera? Hay .un .desvestimiento
en .las .paredes .en .las .que .forjo .el .habla .por .extender la
lengua; .siempre .como .pequeñas .marionetas .en .un .teatro
sin hilos, abrimos nuestras cuerdas vocales .agitadas al viento.
Tu sombra .ha .iluminado .cuanto .de ..interpreta: la mujer
impaciente que espera el autobús, aquel adolescente que llega
tarde a clase y los .que .van .al .raso, sin abrigo, los que duer-
men .y .callan. Todo lo que se encuentra iluminado .no es más
que sombra exacta, propia .del .resplandor .de una caverna de
la que afloro .con .la .brutal violencia del sexo golpeado por la
sangre. Es a través del cuerpo .que .tira de los ojos por el que
ya el contorno .no es contorno; como un diminuto fuego fatuo
tus ojos encendidos.

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DESPLIEGUES

Sobre xlos xcauces xde xla xmemoria, xarcos: .hilos .entre .los
vértices. La xligera .espesura .que .media xentre xel .paladar .y
los xoídos, .sonoros, .lo xque xqueda xtan xleve. Lo .que .pulsa
hacia .afuera. Como .células .que .se multiplican, metástasis del
aire. Ser .soñada .por .ojos que han soñado que sueñas. Es rapi-
dez. Abierta, una vez más, la cuenca del deseo apaga el día y la
noche. Para dejar .pequeños .surcos que se abren, que se abren,
que .se .abren. Con .la .fugacidad .del .propio .rastro, del .rostro
que se hunde sobre sí mismo, elástico.

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Apenas escondida de mí misma, la fuga
en la orfandad, el sosiego
en que invento la niña que no fui.

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Soy
la que nunca soy
cuando soy

yo

la sombra sin figura
el paso sin camino soy

la que nunca fui
cuando soy

yo

avanzo sin paisaje
construyo sin pilares
mi habitación

el añico
el cristal que se rompe
contra sí mismo

soy

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En el vientre vacío
una pregunta

padre

la soledad que acuno
el óxido del tiempo el relámpago
súbito
que inventa la respuesta imaginada
una pregunta

padre

una pregunta un sueño un embrión
de la nada que se enciende en la noche
que se incendia
contra la oscuridad
del laberinto
contra la propia línea de la sombra
en el suelo
ahora y en la hora de nuestra muerte

padre

la pregunta

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Una paloma
se introduce en la noche
ciego es el infinito
que se abre
contra el final del viento

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La rapidez de la ciudad, su prisa cuando al anochecer
entre los rascacielos se levantan restos de las batallas
y a través de sus calles la vida se pregunta
por la vida.
Aquí pudo ser la ira de Dios.
Jamás hubo respuesta.

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Gorría, Ana. De la supervivencia. Poemas 2006-2016. Madrid; Ed. Los libros de la marisma, 2018.

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HAMBRE DE SER

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Pasan los cuerpos rápidos contra
mi cuerpo:
solo
minuciosas estampas, hambre de ser.
Minuciosos
latidos contra el asfalto son
vacíos que se rompen en la pregunta última.
Encadenados, torpes
cadenas, unos contra otros.

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En la extrañeza de saberme sola estás tú aquí
Me miras y te miro. Viene
entonces el látigo del reconocimiento.
La pupila se agranda
el futuro no es y
en el centro estás tú y
el pasado no fue
la aguja de la carne contra la carne,
el dardo,
la diana,
la orfandad,
la metáfora:
la grieta de la carne contra la carne.

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Contra tu sombra
el hilo de la música en que duermes,
la música que escuchas de mis manos
y que te trae hasta mí
desde tu sueño,
desde la esclavitud,
un acorde que une y que desune
en la vigilia:
negro, blanco, negro, otro gris,
en la guerra
un acorde,
otro gris,
desde mi esclavitud
mis ojos en tus ojos.
Tu violencia.

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Desnudos, despojados
vamos acariciando el ritmo que decrece
con la herrumbre del tiempo demorado:
el recuerdo.
Redonda, blanca, negra.
Otra clave de sol.

La imagen suspendida mientras
la música no cesa y
tu mano está en mi mano y
me acompaña lejos

se introduce
en el cuerpo
mientras la guerra no deja de sonar

¿Quién escucha la guerra?

Y nuestra esclavitud ciega
los laberintos

nos pesa sobre el cuerpo
la voz agria del día,
el temblor,
su estridencia.

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Apenas reconozco la música que suena en nuestras manos,
larva incipiente del pasado que espera más allá
de Tannhäuser,
más allá
de lo dulce y de lo trágico
mientras la niebla espesa contra los edificios
y los cuerpos no alcanzan a saberse
voy
de vuelo.

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En esta noche oscura te persigo incluso cuando es la noche
xxxxxya solo es
humedad extendida contra el regazo.

Incluso cuando no es más que luz de cobre que cae
disfruto de la luz porque parece la blancura del llanto que
xxxxxaún no se ha producido.

Habrá otra voz, la arista de la tarde al nivel del pantano.
El mordisco del animal que ha herido mi interior.
El amor que no pasa.

La lechuza y su vuelo
que despierta en mi lengua la posibilidad de los sentidos.

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Gorría, Ana. De la supervivencia. Poemas 2006-2016. Madrid; Ed. Los libros de la marisma, 2018.

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DE LA SUPERVIVENCIA

septiembre 28, 2021 Deja un comentario

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EN AUSENCIA DE SÍMBOLOS

la voz en su mediana incandescencia

así

la lejanía

leve espiral de sol
vientre
llanto

decir es lo que duele

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ENTRAÑA

golpe tras golpe
como pólvora seca
sobre la escarcha

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[ETC]

A la altura del ojo pasan coches

semáforos
obstáculos.

Quizá la voz cansada
su descomposición

el corazón de los cansados sabe.

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MARÍA MAGDALENA Y EL BARRO

Casi sucia la nieve va
ungiendo de alquitrán
el regazo del sueño.

Le da forma la voz
que arrasa los escombros

lenta y torpe

como el cauce que arrastra su inquietud

apenas cristalino.

La polución xxxla ruina
en el regazo
iluminado apenas.

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LA LLUVIA

trae
otra lluvia.
Contra mis ojos ciegos la humedad
trae otra noche.

Vuelvo a esperar.
Sigue pasando el tiempo sin medida,
sigue cayendo el agua al precipicio,
sigue soñando el dios
que está dormido.

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Gorría, Ana. De la supervivencia. Poemas 2006-2016. Madrid; Ed. Los libros de la marisma, 2018.

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CLEPSIDRA

septiembre 15, 2013 Deja un comentario

ana gorria

 

 

BREVE HISTORIA DEL TIEMPO

Antes incluso que la piel y el agua era escanciado
el paso de los años y el libro de los siglos, el
único presente ante el testigo intacto de los soles.
xxTras ese extenso lapso de prehistoria, y cuando
el mar se decidió a ser mar sobre la tierra ignota,
en un único instante el transcurrir del tiempo,
enamorado, cesó primero y osciló después para
volver más tarde, y con la lentitud de un sol de
invierno, a su exacto trabajo de metrista.
xxY como en los anales de los cosmos se repite
en algunos esa benévola consagración a Eros,
inmolación marina, para elevarse, rasos, allí
donde son superadas las prisiones del tiempo.

 

 

 

CLEPSIDRA

 

xxxxxV

Porque todos mis nervios son susurros
desiertos en silencio
y barro con mi aliento
el cuerpo que se agita
como un pez de color
aparece este tiempo feliz,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxdúctil
entre las pausas de la alcoba añeja.

 

 

xxxxxIX

Con la misma destreza
que una mano extendida
en las altas paredes
del cielo o del océano,
la danza de Calypso
se trenza en sus pupilas.

 

 

xxxxxX

Murmuraba un milenio
de caricias y voces.
Su cuerpo era una línea tan perfecta
como una sombra erguida a mediodía.
Su saliva, rendida marejada
a mis enseres de naviera y bruma.
xxxxxMi boca,
xxxxxxxxuna ciudad conmocionada
en el último instante del desastre.

 

 

xxxxxXIV

Morir en un relámpago segundo
resucitar después y
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxbeso espada,
terrible Apocalipsis conmovido,
querer crear de nuevo un Universo.

 

 

xxxxxXVIII

¿Podrá su piel caduca
superar la barrera
y
restaurar el tiempo
como un terrible tálamo?

 

 

 

Gorría, Ana. Clepsidra. Córdoba; Ed. Plurabelle, 2004.

 

FRACTAL 2012

noviembre 5, 2012 4 comentarios

El viernes y el sábado no subí nada al blog porque Cris y yo estábamos en Albacete, disfrutando de la segunda edición Festival Fractal de Poesía Joven. Es cierto que nos perdimos la presentación de la antología publicada para esta segunda edición y el primero de los recitales (el que dieron Maurice Chandler, María Moreno y Javier Temprado el jueves en el Café Época), pero asistimos a todo lo que desde Fractal estaba previsto durante el viernes y el sábado.

Una de las razones por la que fuimos al Festival Fractal fue porque el año pasado Cris y yo participamos en él y fuimos incluidos en la primera de las antologías que han publicado (una antología en la que compartíamos espacio con poetas de la talla de Pablo García Casado, Joaquín Pérez Azaústre, Elena Medel, Javier Moreno, Ben Clark, Ángel Paniagua, Alberto Chessa, Raquel Lanseros, Alberto Santamaría, Raúl Quinto, Ana Gorría o Luna Miguel); la otra razón es que uno de los organizadores y su compañera nos insistieron tanto que no pudimos negarnos a estar con ellos un par de días.

 

 

El cartel de este año, que demostraba que Fractal quería mayor fusión entre las distintas disciplinas artísticas, ha corrido a cargo de Chema Arake y era éste:

 

 

Y la antología publicada este año, y preparada por Rubén Martín Díaz, incluye a Jesús Bernal, Mercedes Díaz Villarías, Juan Andrés García Román, Sara Herrera Peralta, Javier Lorenzo Candel, Luis Martínez-Falero, José Martínez Ros, José Ignacio Montoto Mariscal, Antonio Praena, David Eloy Rodríguez, Elena Román, Basilio Sánchez, Estelle Talavera, Javier Temprado y Arturo Tendero.

 

 

Fue genial asistir a la inauguración de la exposición conjunta de fotopoesía, escultura y libros de artista albergada en el Museo Provincial de Albacete; digo que fue genial porque quedó demostrado que los políticos son iguales en cualquier parte del territorio nacional: un cúmulo de excusas baratas, tópicos y demagogia  de supermercado; y fue genial porque algunas de las fotografías y las esculturas nos parecieron absolutamente geniales, así como muchos de los poemas visuales creados por alumnos de la Escuela de Arte de Albacete. Aquí tienen a Andrés García Cerdán dando paso a la inauguración de la exposición:

 

 

Por la noche, en el Viktor’s Café asistimos al recital que ofrecieron Matías Miguel Clemente y Javier Moreno. Matías Miguel Clemente fue un descubrimiento del que habíamos oído hablar y que nos impresionó con su búsqueda de los límites. De Javier Moreno, que leyó poemas de su último libro, ‘Cadenas de búsqueda‘, no puedo decir nada en este blog que no sea que Javier me parece uno de los mejores poetas que hay en este país (a la misma altura que su vertiente de escritor). Aquí los tienen en acción.

 

 

 

 

 

Y aquí dejo un poema de cada uno de ellos:

 

predolor

no quiero hablar del dolor para eso ya están las agujas y los pies
descalzos y los padres y alguna materia viscosa no quiero hablar
sino del predolor de lo anterior  de  la  hacienda  de  lo  pretallado
y de lo que hizo al  hierro  volverse  amarillo  y  pudrirse  debajo
de las manos aquellas que labraron a golpes de cuello una savia
que no absorbe y quiero hablarlo desde una silenciosa caravana
de cometas que amenace con cumplir su neura de mudanza
aleteando desde el  cielo con lámparas de infierno  y peregrinos

hablaré desde allí de lo que se hizo antes del dolor lo haré
y lo haré bien  porque  la piel desertizada  sabe lo que pasa antes
lo que inaugura lo que predestina y rige la piedra y su chispa

 

(Matías Miguel Clemente)

 

 

LUBINA SALVAJE

Fui al mercado, caminando deprisa a través del frío
de diciembre hasta la pescadería. Allí pregunté por la lubina
y, a pesar del precio, opté por la salvaje
Me gustó la reciedumbre de sus escamas
su color oscuro, como si todavía guardase algo de la profundidad
del mar pegada a su piel. Y salí del mercado con mi lubina
bajo el brazo, y al llegar a casa me di cuenta de que no
cabría de ninguna manera en la vaporera
Así que me puse manos a la obra, tomé el cuchillo
más grande de casa y me dispuse a trocearla
Era una tarea de pescadero. Algo difícil abrirla
longitudinalmente, hacer que el filo
hendiese la carne tangente a la espina
cortar la cabeza
Tuve que ayudarme del mazo del mortero
para seccionar la enorme cola
Las escamas parecían de acero
Comenzaba a sudar, a pesar del frío
Entendí que ser salvaje era una cualidad de algunos cuerpos
una resistencia a ser atravesados por personas
que leen y hacen versos
Y entonces sentí por un momento envidia de aquella lubina
de aquel ser salvaje

 

(Javier Moreno)

 

 

 

El sábado por la mañana empezaron a torcerse las cosas (visto desde fuera por alguien que ha asistido los dos años seguidos al Festival). Y es que una de las mejores ideas del Festival, las ‘Cañas poéticas‘ –un evento en el ‘Shangri-Lá Bar’ en el que los asistentes leen poemas que no sean suyos y a ser posible que se encuentren en la antología que publica Fractal mientras se remoja todo en cerveza– fueron este año un caos organizativo, un evento deslabazado al que sólo asistió durante todo el evento uno de los organizadores…sí, lo han adivinado: Andrés García Cerdán.

Ya por la tarde, en el Café Indiano, asistimos a la presentación de tres libros premiados en el último año de tres autores albaceteños (Antonio Rodríguez, Javier Lorenzo Candel y Rubén Martín Díaz), que junto a Arturo Tendero ofrecieron una lectura poética excesivamente reposada a mi parecer. Después, una Mesa Redonda bajo el título ‘Poesía y crisis’ que moderó la poeta Cristina Morano, mostró a unos autores que se fueron demasiado por las ramas ante preguntas directas como el planteamiento de los temas clásicos en la poesía actual que los poetas de la mesa contestaron refugiándose en los autores clásicos y en la tradición y sin contestar a la pregunta de si el planteamiento debe cambiar o no.

 

 

 

Y casi para terminar el Festival llegó la bomba del mismo, un evento ante el que los amantes y los curiosos de la poesía deberían estar haciendo cola, un acto en el que se pudo palpar lo que cierto amigo dice que le falta a la mayoría de la poesía española actual: volar. Pues bien, si hubieran visto el recital que se llevó a cabo como penúltimo evento de este Festival Fractal, habrían escuchado, visto y sentido en cada poro de su piel cómo la poesía puede volar hasta cotas insospechadas. El recital en cuestión lo dio Juan Carlos Mestre y sé a quién se le saltaron las lágrimas viendo a este poeta que este país ignora enciclopédicamente. Joder, qué amor a la palabra, qué lucha a brazo partido ante quienes pretenden robarnos el significado de los más altos términos, qué musicalidad en la sabiduría…joder, qué gustazo haberlo visto, haberlo escuchado y haberlo disfrutado como pude hacerlo el sábado en Albacete.

 

 

 

 

 

La despedida definitiva se llevó a cabo en el ‘Torito Bar’ y corrió a cargo de La Cooperativa DJ. Esa es una de las mejores maneras de terminar una fiesta como Fractal Poesía (no se imaginan la sed que dan estas cosas).

Eso sí, aunque fue un placer reencontrarse con Luis Merino, con Antonio Rodríguez o con Constantino Molina, y conocer a jóvenes poetas como Javier Temprado, esperamos que el año que viene se solventen hechos como que de todos los organizadores sólo uno estuviera en todos y cada uno de los eventos (no como ocurrió el año pasado), porque si no es así, el evento podría terminar muriendo de agotamiento por culpa de muchos de los males que aquejan al mundo poético español. Desde aquí espero que todo se solucione y vaya mejor el año que viene, porque es este un festival que merece la pena.

 

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