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TOPOLOGÍA DE UNA PÁGINA EN BLANCO

noviembre 15, 2019 Deja un comentario

Ojalá existieran más libros como éste. Desde hace mucho tenía curiosidad por leerlo y ha sido una de las mejores cosas que podía haber hecho. La manera en que Alejandro Céspedes barre todos los convencionalismos que se han ido asumiendo sobré qué es y cómo ha de escribirse la poesía es absolutamente magistral, muchísimos apriorismos se tumban en esta ‘Topología de una página en blanco’. Y por eso es más que necesario leer libros como éste, en el que se confirma que escribir es elegir y que el poeta ha de espiar sus actos oculto tras letras no pulsadas.
Pueden echarle un vistazo a la crítica que Ainhoa Sáenz de Zaitegui hizo del este libro lleno de lucidez, ese lugar del que jamás se vuelve.

 

 

Me resulta imposible dejar aquí la inmensidad de los poemas de este libro, así que transcribo tres de los poemas que puedo subir al blog.

 

 

ante la indiferencia de los mundos posibles el lenguaje
aleatoriamente combinado busca el orden

alguien escribe cueva y en unos ojos surgen realidades
oscuras
sobre el blanco

pensar en una casa
xxxxxxxxxxxxxxxxxxpara ser expulsado de otra en algún sitio
dibujar una casa
entrar en ella
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxe interpretar los gestos de la desolación
escribir casa
xxxxxxxxxxxxixxxxxxxxxxy derribar las que se han imaginado

todo es igual de cierto y de insignificante otras miradas
al moverse por encima de los mismos signos
los deforman
realidad inconclusa que intenta verificarse por fin
ante unos ojos

pero una vez redimidas seguirán siendo las palabras
quienes pongan en duda
la existencia

 

 

 

 

xxixcuanto más anchos se hacen los huecos de los ojos
xxxixpara abarcar las sombras en la página más noche
xxxxxxixxxxxxxse introduce en el lenguaje

xxxxixxixxxxxxxdecide limitar el territorio
xxxxixxxxsobre esa dimensión acorralada el mundo
xxxxxxxxxxxxxxxes mucho más vigilable

xxxxxsúbdito de una indiferente geometría sus esferas
xxxxxxxxexpandiéndose dentro de ese rectángulo

el silencio le deja su polvo por los ojos más allá del cansan-
xxcio más acá del instante que no acepta que sea posible
xxxxxescribir sin consecuencias sigue en el combate
xxxxxxxpalabra por palabra con el mismofervor del
xxxxxxxxxxprimer trazo aprender en ese territo-
xxxxxxxxxxxxrio inexplorado que delimita un
xxxxxxxxxxxxxxmargen cada vez con menos
xxxxxxxxxxxxxxxxxsuperficie a dividir a la
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxmitad exacta la mi-
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxtad que quedó
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxla última
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxvez

 

 

xxxxxxxxxxxxpero no logra encontrar esa rendija
xxxixxxxxxxxxpor la que el polvo sigue entrando

 

 

 

 

qué fértil la esterilidad de los lenguajes

xxxxxxxxxxxxxla realidad del mundo se formula todo apela
a un discurso que a su vez necesita otro discurso
a una idea que naufraga en otra idea
xxxxpara terminar sabiendo que el Principio de Arquímedes
sólo explica por qué flotará el cuerpo de un ahogado

 

 

 

Céspdes, Alejandro. Topología de una página en blanco. Madrid; Ed. amargord, 2012.

 

LA COMEDIA ELÉCTRICA

 

CANTO 1 [36]

Al principio fue la carne,
y la carne se hizo palabra,
y la palabra se hizo memoria,
y nuestra memoria se hizo eléctrica.
Luego, en un abrir y cerrar de ojos,
desapareció la edad de los Ancestros,
desapareció la edad de la Historia.
Todos los exteriores cambiaron.
El desierto, el ártico,
y todo lo que se hallaba entre ellos se desvaneció,
o con más precisión, reapareció como otra cosa.
Muy pocos de nosotros lo vimos:
un mundo feliz
nacido de un útero sin sangre.
Algunos de nosotros —los valientes— montamos
en nuestros vehículos y salimos
a explorar el nuevo mundo,
esperábamos encontrar las prometidas señales de una vida nueva.
Pero cuando llegamos allí,
no había nada.
Un engaño, una mentira:
el interior no había cambiado en absoluto.
Decepcionados,
algunos de nosotros volvimos
cegados por estrellas artificiales, y lo que es peor
algunos de nosotros nunca regresamos,
quedamos atrapados en una red
de la que era imposible escapar.
Con todo, muchos de los habitantes de aquí
piensan que este es el mejor
de los mundos posibles:
protegido, limpio, seguro y ético.
Pero, ¿dónde está la sangre?
¿Dónde está el cuerpo?
Y esta cosa llamada «mente artificial»,
¿qué puede ser en realidad?
Cualquiera que haya estudiado filosofía
sabe que una sustancia virtual
es un contrasentido.
«Sí, pero como todos saben aquí,
gracias a la electricidad
lo ARTIFICIAL se convierte en lo REAL»,
me lo recuerda un jovencito insaciable,
plenamente capacitado
pero falto de atributos.
Así, nuestros sueños, nuestras pesadillas,
nuestros anhelos, nuestros deseos
se han hecho eléctricos, sutiles,
incluso transparentes.
No más cadenas,
no más poleas…
sino pulsaciones eléctricas
transferidas a una velocidad excesiva
por nuestras «nuevas y mejoradas»
máquinas deseantes.

 

 

 

 

CANTO 8

Este es tan solo un momento breve en la vida de un hom-
bre y una mujer que nacieron en iuna icueva y que nunca
la iabandonaron. iSe ipusieron ilos inombres ide iXXApPL-
S4U (mujer) y GnxDYsr4u (hombre).

XXApPLS4U: Te va costar 150 dólares por 15 minutos.
GnxDYsr4u: Muy bien.
XXApPLS4U (poniéndose el visor): ¿Estás listo?
GnxDYsr4u (poniéndose el visor): Sí.
Tres mil kilómetros de distancia.
Él extiende sus manos,
no toca nada,
una imagen.
Sus manos recorren un «cuerpo»
en algún lugar del espacio…
«tantea… tantea… siente…»
cada palmo de su carne
muy despacio, con la yema de los dedos…
acaricia con delicadeza los «pechos»
acerca la «boca», cerca, cada vez más cerca…
rodea los «pezones» con los «labios»…
recorriendo con la «lengua» las «puntas».

Ella responde en modo digital,
él la imagina carnalmente.
Tres mil kilómetros de distancia.
Se abre de «piernas»… toma su «mano»
la pone en el «coño»:
«Completamente empapada» dice ella.
Empapada. Ella le coge la «polla»
y dice «la tienes muy dura».
Dura. «Quiero que me la metas»
Metémela. Dentro.
«Te voy a meter la polla dentro» dice
a tres mil kilómetros de distancia.
Quedan 40 dólares.
Dentro de ti.
Ella introduce la «polla» en el «coño».
Dentro de ella.
Tres mil kilómetros de distancia.
Él puede sentir la «polla dentro de ella».
Y la «mete… y la saca…»
«Qué gusto», dice ella.
«Oh, sí, estás mojadísima…
me voy a correr…»
«Córrete para mí, cariño, córrete…»
Quedan 01:30 minutos.
Quedan 7 dólares.
Tres mil kilómetros de distancia.

x

Él puede sentir la excitación
de manera electrónica… la forma
en que ella responde a los impulsos
de un alma que se compra y se paga
con la sagrada moneda de cambio
del que tiene y del que no tiene.
Él le agarra el «culo» con fuerza
y, luego, incapaz
de contener la «fricción»
de un universo sin fricción
con solo 75 centavos,
«se corre dentro de ella»
quedan 0:00 minutos
en su visa provisional.

GnxDYsr4u: ¡Ahhh!
XXApPLS4U: Ya está.

Él se quita el visor y ella también
en sus cuevas con aire acondicionado
a tres mil kilómetros de distancia.

 

 

 

 

CANTO 8 ½

¡Luces! ¡Cámara! ¡Acción!
Él trata de evocar algunas imágenes
mientras ella se tiende en la cama
de noche y lleva su mano hacia abajo,
cerrándole los ojos,
tocándola con delicadeza…
intenta introducirse
en su imagen,
en el cuerpo de él mientras mueve
su mano con él…
pero no sucede nada.
Algo no funciona…
no lo consigue.
Coloca la carcasa de plástico oscuro
en una caja negra
y ella empieza de nuevo…
esta vez es mucho mejor.
Las imágenes parpadean…
la mano de ella se mueve más rápido…
los dedos de ella le acarician
mientras él siente
la excitación… coincidiendo
con las imágenes predigeridas
y eléctricas de la mortal caja negra.
Ah… ah… ah… petite mort
del suplemento más peligroso.
La mano descansa, los dedos se doblan.
Algún día él no será capaz
de volver a hacer esto
sin tener delante la ayuda
una caja mágica,
como predijo Thamus.
Oh, mi dulcísima, querida Dulcinea,
te veo reemplazada con frialdad
por multitud de proyecciones externas.
Y ahí empieza la tragedia
del simulacro como realidad.
Ojo!: un altro film senza speranza.

 

 

 

 

CANTO 14

Ocupado lector,
entiendo que tienes poco tiempo
para ti, para tus amigos
y para tu familia.
Desde que inventamos ingeniosamente
una forma de marcar el tiempo
—como si en última instancia, esto fuera posible—
hemos estado persiguiendo
sombras en el suelo
o números en un marcador.
Y durante esa breve historia
se nos han hecho promesas
de que la sombra que estábamos persiguiendo
algún día, muy pronto, disminuiría su velocidad,
como si sombra y cifras
pudieran existir sin nosotros.
Pero la sombra, digital ahora,
no ha disminuido, sino que ha incrementado su distancia
con las maravillas de la electricidad.
La Producción deseante es el maná de
Cronos, el único Dios que nos queda,
quien devora a sus hijos de manera constante.
Así que, si me pudieras conceder unos segundos
fuera de tu apretada agenda
y apagar tus «dispositivos» móviles
y tus eléctricas cajas mágicas…
prometo ser breve,
como has visto hasta ahora
mi Comedia es concisa,
aunque requiera un poco de «reflexión».
Lo sé, lo sé, esas palabras hoy en día
provocan una sonrisa…
de vez en cuando también alguna carcajada.
Pero «hay que ser bufón
para ser filósofo», dijo el Capitán N
en los días previos al tendido eléctrico.
Era cierto entonces
y aún más cierto es hoy
en la época de nuestra «democracia» virtual
donde todos somos iguales,
y estamos igual de cansados.
Hace cien años
algunos enemigos de las máquinas «ahorratrabajo»
llegaron a las fábricas
con martillos y picos
porque querían un poco más de tiempo
para poder jugar.
Ocupados, como tú, vieron la sustitución
del alma por la Producción deseante,
y quisieron derribar el sistema.
Nada hay de gracioso;
pues nada es tan serio como
el espíritu del juego.
Hoy nuestros hijos
lo han olvidado todo
y estos enemigos de la tecnolopolis
se nos presentan como ridículos
«enemigos del pueblo»
en treinta segundos o menos.
El río Leteo recorre
la casa de cada niño:
beben de esta agua
y se olvidan del río mientras beben.
Lo siento, empiezo a sentir que
te pierdo, que te aburro,
que he hablado demasiado.
Por favor, no permitas que te entretenga más,
acabaré aquí
para que puedas volver a encenderlo todo,
si es que no lo habías hecho ya
(y leías estas palabras
mientras te ocupabas
de otras cosas importantes).
Por supuesto, mucho menos importantes
son las palabras de este bufón
que combate con molinos «imaginarios» de viento.
Porque, ¿qué sentido tienen
lo inalámbrico y lo alámbrico
cuándo perdurarán para siempre?
«Eres un Ludita»,
te dicen,
y continúan cambiando de canal.

 

 

 

Pérez, Rolando. La comedia eléctrica (Trad. Óscar Curieses). Madrid; Amargord ediciones, 2017.

 

PEQUEÑAS CONVERSACIONES

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx«Hay quienes adquieren la mala
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcostumbre de ser infelices»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxT.S. Eliot

xxxxxI

Amarte es perderme el respeto,
caer de nuevo en el vagabundeo
que tanto nos gusta,
y no es plan de ser feliz así,
tan de repente.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx«[…] estos besos fríos, esa espuma
xxxxxxxxxaunque no sea éste el mar que habíamos escogido«.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAlberto R. Torices

xxxxxIV

Y cómo decirte que cada vez
me acuerdo más de nuestras ausencias,
de nuestras vidas putas
y no pobres una junto a la otra.

Cómo decirte lo bien que lo pasé
y lo que nos molestábamos unidos.

¡Éramos tan bellos como dicotomía!
¿Te acuerdas?
Tú de rojo y yo de azul…
eso fue lo más cerca que estuvimos el uno del otro.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx«Nos prohíbes las lágrimas ahora.
xxxxxxxxxxxxNo nos queda otro remedio que ser hombres»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJaime Sabines

xxxxxVI

Sabemos a qué atenernos,
sabemos a qué atenernos por separado.
Tú anuncias tu libertad,
yo la amontono en las esquinas
y no consigo diferenciarla
de todas las libertades mías.

Tal vez me pese demasiado
darme cuenta de que hoy,
como hace tantos milenios,
te resuelva en el vaso de ningún lugar en concreto,
te absuelva en el hueco de nadie, en efecto.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx«El que sospecha invita a
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxtraicionarlo»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxVoltaire

xxxxxVII

Que dios te quiera es aparte de mi estado.
Nunca los celos me avisaron de ti,
de esas esdrújulas que alivias en pequeños jirones,
aspectos propios de párpados recién planchados.

Anoche salimos vivos de nosotros mismos.

 

 

 

 

CANCIÓN SEGUNDA

¡Tanto camino juntos, mi niña,
y aún confundo la pasión con el drama,
tus ojitos con la nada
y mi amor, pequeña criatura,
con todas las rarezas que cobijé entre tus canas!

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxx«El animal perfecto es feliz en los claustros
xxxxxxxxxxxxxxxxy su lengua es melodiosa en el llanto»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAntonio Gamoneda

xxxxxVIII

Qué tal mi dulce hembra,
dime cómo andas de tangos en la reserva,
háblame de lo que murmuras sobre mi aire
cuando yo ando lejos,
sopesándote en cada uno de mis abrazos pasajeros.

Qué tal pequeña promesa de nadie,
ave quebrada, bisturí de ópalo,
atajo de usurpaciones varias…
dime tú, pequeña dama,
cómo se camina in-extremis por el filo de mi desgana.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx«Se aparcan las ganas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxinundando recodos silenciosos»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxD. P. Maio

xxxxxXVI

Funcionas como almanaque de agudos,
encontrador de lamentos
puestos en fila bárbara y deforme.

Pasan los momentos y ambos seguimos aparte.
El sol nos une y nos deja tan de lejos la mirada…

Al final, reuniendo cuentas,
el mundo no es más mundo por nosotros,
y eso, pese a quien pese,
duele hondo en la conciencia.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxx«La luna nueva late dentro del corazón
xxxxxxxxxxxxxxxxxxde un hombre declarado clandestino»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxRaquel Lanseros

xxxxxXVII

De cuando en cuando
me levanto sin más pretensiones

que amar.

Amar hasta el punto de abrirnos
con daños de gran calibre.

 

 

 

 

xxxxxxxxxx«El único rincón, enmohecido entre las paredes
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde una obra perdida en el tiempo»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSergio Santa Cruz

xxxxxXIX

La vida, en sí, no se descuida.
Tornan los ciclos, lentos,
a lo sumo precarios en sus formas.

Llueve entonces más despacio
y el tiempo, con otro olor, de otra forma,
pasa con urgencia de inquilino.

 

 

 

 

xxxxxxxxxx«Una gaviota me trae dulces de hojaldre azul
xxxxxxxxxxxxy cada mano o sustancia que toco eres tú»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCarlos Chaouen

xxxxxXX

Sirves al amor con la importancia
abierta al infinito, sin apliques
ni marcapasos que limiten tus buenos excesos.

Diste fe, ganas, ternura en diminutos colosales,
resquemor juvenil en tu intacta mirada de niña
alcanzando la madurez más acá de la cama.

Eres impresión, constancia,
requisito para el alma sana
erguida en pro de la humanidad.

Siembras brillantes, vida,
largas batallas a favor de pichurri y del mundo,
umbrales cálidos en nuestro hueco y,
zalamerías aparte, un lugar eterno en mi recodo.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx«Ésta es la alegría, sólo esta es,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxentra y sale sola […].»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMiguel Ángel Curiel

xxxxxXXIII

Encontrar el norte repleto de aire y pequeños espacios.
Confinar mi vida, xxxxxxxxxxxxxxxxdichosa,
a las faldas de cualquiera, xxxixxxxdichosa.

Mis tesoros no son más,
y me advierto torpe en cualquier otra decisión.

Encontrarme…
xxxxxxxxxxxxxxno estaría mal.

 

 

 

Saravia, Rafael. Pequeñas conversaciones. Madrid; amargord ediciones, 2009.

 

DE BANQUETES Y CUENTOS MÍSTICOS

 

7

A veces desconcierta
la espera estéril.
Nos cuesta recordar que no hay ninguna otra,
que es estéril y es ésta,
que es por su condición de insoportable
por lo que nunca perecemos.

 

 

 

 

2

Yo sé que das patadas a las piedras
que los demás tiramos.
Es tu entretenimiento favorito.

 

 

 

 

4

No supiste hacer daño al enemigo.
Sin embargo qué fácil
partir en dos el cráneo de quien ama.
Haya guerra, mi amor, de ahora en adelante.

 

 

 

 

5

La araña que hirió a Peter Parker
tenía esperanzas.
Jor-El, padre de Kal-El
tenía esperanzas.
La familia de murciélagos del Sr. Wayne
tenía esperanzas.
La niña que lanza las tetas de Afrodita A
tenía esperanzas.

Y el mundo cada vez más hecho mierda.
Todos eran poetas.

 

 

 

 

6

A ti,
pretendido instrumento de Dios mismo,
a ti,
a ti te digo
que eres proclive al mal
—dijo el estalinista a la poeta.

 

 

 

 

8

Con voz tan suave y firme,
tan dócilmente casi evanescente
dicen así los héroes que me gustan:
«I would prefer not to».

 

 

 

 

9

En Madrid, donde campan los impunes,
donde abundan los frunces y los ceños,
donde se hunden el metro y los demás abismos,
ora Scorsese, ora Tarantino,
me pregunto qué ha sido del respeto,
qué de la cortesía coppoliana.
Y ante el primer codazo imperdonable
volverme tal vez uno de los nuestros,
ser Bill y el Señor Rubio al mismo tiempo,
gritar: mamá, yo quiero ser yakuza.

 

 

 

 

10

Desalmado el poeta.
Desalmadas también todas las bestias
que afrontaron de espaldas el abismo
y cayeron de pie.
que en su camino abajo entre nube y penumbra
vieron luz y riéronse de ella.

 

 

 

Giménez, Esther. Lamento por un ángel caído. Madrid; Amargord ediciones, 2008.

 

CANCIÓN DEL PÁRAMO

 

PRÓLOGO

Olvida los colores chillones del hallazgo.
Deja de lado el grito y el sudor.
Apaga la estridencia;
no te rías.
Es hora de rendirse a la intemperie.

 

 

 

 

4

Y llegamos al mundo con miedo a la desidia
y caímos en ella
como la tarde cae en el verano.

 

 

 

 

5

Los vientos nos esperan.
Habremos de encontrarlos fatalmente.
Pero mientras, vaguemos:
desentendámonos del frío páramo.

 

 

 

 

9

Es la vida y despliega sus tonos apagados,
se camufla listísima en el tedio;
pero basta acercar los labios
o el pecho ensangrentado
o el sonrojo del llanto
y su piel sin quererlo incendiada
se parece a la verdad.

 

 

 

 

10

Me quedo y el vacío es mi sustento.
Hay un cielo de gatos y un demonio
soplándome al oído.

 

 

 

Giménez, Esther. Lamento por un ángel caído. Madrid; Amargord ediciones, 2008.

 

LAMENTO

 

2

Nunca lo vi luchar contra el arcángel
pero habría vencido a diez de ellos
con su risa de niño.

Así de limpia fue la herida.
Así caí en la cuenta de mi fin inminente.

 

 

 

 

3

Qué mejor regalo
que un puñado de nieve rescatada
de las sucias pisadas de la prisa.

Te espero acurrucada en la pereza.
Aún es muy de mañana.
Sonrío de una vez y para siempre.

 

 

 

 

4

Dime qué día te crecieron las alas,
por qué remontaste el abismo.

Prometiste llevarme más abajo.
Hoy los ciempiés recitan tu condenado nombre.
Miro al cielo.
No te veo caer entre la lluvia.
Ya sólo cae la lluvia.

 

 

 

 

5

Lágrimas largas como la lluvia.
Calor de pájaro bajo los fríos árboles.
Nada levanta el vuelo.

 

 

 

 

7

Ya me avisaron los poetas
de que no hay que fiarse de gatos ni demonios.
Lástima que hagan tanta compañía.

 

 

 

 

9

Ayer nevó.
Una respiración en los cristales
me anuncia tu llegada.

 

 

 

 

10

Lo entendí muy tarde, amor mío.
Confié en que venías a quedarte
y no supe morir de amor por ti.

Ahora lo entiendo, amor.
Los ángeles se van: no dejan rastro.

 

 

 

Giménez, Esther. Lamento por un ángel caído. Madrid; Amargord ediciones, 2008.

 

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