Inicio > Poesía > ANA AJMÁTOVA

ANA AJMÁTOVA

 

EL REY DE OJOS GRISES

¡Gloria a ti, inconsolable dolor!
Ayer el rey de ojos grises murió.

La tarde de otoño sofocante y escarlata,
vuelto a casa, mi marido dijo con calma:

«Sabes, desde la montería se lo llevaron:
junto a un viejo roble su cuerpo encontraron.

¡Qué pena de la reina. Tan joven como él era…!
En una sola noche fue gris su cabellera».

De la chimenea su pipa cogió
y a su trabajo nocturno salió.

A mi hijita ahora despertaré,
en sus ojitos grises miraré.

Los álamos susurran detrás de la ventana:
«Ya de tu rey en la tierra no hay nada…»

 

 

 

 

BAJO VELOS OSCUROS SE CRISPARON MIS MANOS…
Dime, ¿por qué tienes hoy el rostro pálido?
—Porque de mi acerba tristeza a quien amo
le he dado de beber hasta embriagarlo.

¿Cómo olvidarlo? Salió, vacilando,
de tormentos la boca descompuesta…
yo bajé, la baranda ignorando,
corrí tras él hasta la puerta.

Jadeante, grité: «Es una broma todo
lo que ha pasado. Si te vas, me muero».
Sonriendo tranquilo, y espantoso,
me dijo: «no te quedes ahí al viento».

 

 

 

 

CANCIÓN DEL ÚLTIMO ENCUENTRO

Ligeros aún mis pasos, el pecho
se me heló, me quedé como lerda.
Me puse tal si fuera el derecho
el guante de la mano izquierda.

Muchos escalones creí en el umbral,
bien lo sabía— ¡sólo tres eran!
Entre los arces un murmullo otoñal
exclamó: «muere conmigo compañera».

Yo fui engañado por mi malvado
destino en caprichoso castigo.
Yo respondí: Amado, amado,
y yo también. Muero contigo…

Del último encuentro es la canción.
Hacia la casa oscura miré enfrente.
Sólo ardían velas en la habitación
de una luz amarillo-indiferente.

 

 

 

 

EN EL RELOJ VIVO
como el cuco,
A los pajaritos
de la floresta
no envidio.
Me dan cuerda
—como el cuco pío.

Sabes, amigo,
suerte tal
es de desear
sólo al enemigo.

 

 

 

 

TODOS AQUÍ SOMOS RAMERAS, BEBEDORES,
estar aquí cómo entristece.
En los muros pájaros y flores
por las nubes languidecen.

Fumas una negra pipa larga,
que extraño su humo suelta.
Me puse una estrecha falda,
para parecer más esbelta.

Las ventanas cegadas para siempre.
¿Qué hay fuera helada o tormenta?
A los ojos de un gato prudente
el mirar de tus ojos aparenta.

¡En mi corazón la tristeza es tanta!
¿La hora de la muerte espero acaso?
Pero a esa que ahora danza
al infierno llevarán sus pasos.

 

 

 

 

¿ESTOS DÍAS DE NOVIEMBRE ME LOS DISPENSAS?
En los canales al Nelva las luces rielan.
De un trágico otoño pobre decorado.

 

 

 

 

TU CASA BLANCA Y TU JARDÍN TRANQUILO DEJARÉ.
Para que sea la vida deshabitada y clara.
A ti, a ti en mis poemas glorificaré,
como ninguna mujer nunca cantara.
Y tú te acordarás de tu amiga cara
en tu paraíso para sus ojos creado,
pero yo trafico con mercancía rara—
yo vendo tu ternura y el amor que me has dado.

 

 

 

 

EN LUGAR DE LA SABIDURÍA-LA EXPERIENCIA, FRUGAL,
brebaje sin sabor.
Pero la juventud fue —como una oración dominical…
¿podré olvidarla yo?

Cuántas veces por caminos desiertos he andado
con quien no me era querido,
cuántas veces en la iglesia me he postrado
por quien mi amor ha sido…

De todo lo olvidable me he vuelto olvidadiza,
suaves los años se van.
Los labios no besados, los ojos sin sonrisas,
ésos a mí no volverán.

 

 

 

 

DEL JARDÍN MARINO ENNEGRECE EL SENDERO,
amarillas y frescas las farolas.
Bien tranquila estoy. Pero no quiero
que se me hable de él a solas.
Tú eres gentil y fiel, amigos seremos,
iremos a pasear, besarnos, marchitar…
y ligeras lunas sobre nosotros veremos
como cristales de nieve volar.

 

 

 

 

HAY EN LA INTIMIDAD HUMANA UNA LÍNEA DE VEDA,
que no traspasan ni amoríos ni pasiones—
bien que en miedo silente boca en boca se queda
y el corazón se rompe de cariño en porciones.

La amistad aquí es impotente y los años
de felicidad sublime y amorosa,
cuando el alma en vuelo extraño
se cierne ante la languidez voluptuosa.

Quien la anhela es demente y el que
la alcanza sucumbe a la tristeza.
Ahora comprendes sin duda por qué
bajo tu mano mi corazón no aceza.

 

 

 

 

LA VOZ HUMANA —SIENTO—
a nadie aquí sonará tal,
de edad de piedra un viento
golpea en negro portal.
Y siento que sólo mía era
bajo este cielo esta suerte:
ser salva; deseé la primera
beber el vino de la muerte.

 

 

 

 

HUBO UNA VOZ EN MÍ. LLAMÓ CONSOLADORA
y dijo: «ven aquí, vente,
deja tu tierra apartada y pecadora,
deja Rusia para siempre.
La sangre de la mano yo te limpiaré,
del corazón arrancaré la negra vergüenza,
con nuevo nombre yo te cubriré
el dolor de la derrota y de la ofensa.»

Pero tranquila, indiferente,
con las manos tapé mis oídos,
para que esta lengua indecente
no ensuciara el espíritu afligido.

 

 

 

 

¿EN QUÉ ES ESTE SIGLO PEOR QUE LOS PRECEDENTES?
Acaso en que de pena y angustia embriagado,
de la más negra plaga sufriente,
no ha sabido haberla superado?

Todavía en el oeste el sol de esta tierra luce
y los tejados de las ciudades con sus rayos rielan,
pero aquí la blanca las casas señala con cruces
y llama a los cuervos y aquí los cuervos vuelan.

 

 

 

 

¿A TI SOMETIDA?¿TÚ ESTÁS LOCO O QUÉ TE PASA?
Sometida yo sólo a la voluntad del Señor.
Yo no quiero estremecimiento ni dolor.
El marido es un verdugo y una prisión la casa.

¡Pero ya ves! Vine por mí misma, es verdad…
Nació diciembre, en el campo ahuyaron los vientos,
y había tan bella luz en tu sometimiento,
pero tras la ventana velaba la oscuridad.

Así el pájaro contra el vidrio transparente
todo su cuerpo lanza en la tormenta invernal,
y la sangre mancha las blancas alas de repente.

Por el momento me siento tranquila y jovial.
Que te vaya bien, amigo mío, me serás siempre amado,
porque en tu casa a una vagabunda entrar has dejado.

 

 

 

 

DIJO QUE PARA MÍ NO HABÍA COMPETIDORA.
Que para él no era una mujer terrenal,
sino del sol invernal la luz consoladora
y el cantar silvestre de la tierra natal.
Que cuando muera no se pondrá a sufrir,
ni fuera de sí «resucita» a gritar,
sino de repente verá que no puede vivir
sin sol el cuerpo y el alma sin cantar.
…¿Pero ahora qué?

 

 

 

 

LA MUJER DE LOT

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPero la mujer de Lot miró hacia atrás
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy se convirtió en una columna de sal.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxGénesis.

Y el justo siguió al enviado de Dios,
enorme y luminoso por el negro monte.
Pero alto a la mujer el ansia habló.
No es tarde, puedes aún mirar al horizonte:

las rojas torres de tu natal Sodoma,
la plaza en que cantaste, el patio donde hilabas,
las ventanas vacías en la casa que asoma,
donde al amado esposo hijos dabas.

Y miró y, paralizada de un dolor mortal,
sus ojos contemplar ya no pudieron;
Y su cuerpo se hizo de transparente sal
y sus ágiles pies en la tierra crecieron.

¿Quién por esta mujer irá a llorar?
¿No es ella la menor de las pérdidas dadas?
Sólo mi corazón no va a olvidar,
a quien la vida entregó por una mirada.

 

 

 

 

(II: MCMXXI)

AH, TÚ TE CREÍSTE QUE YO SOY DEL TALANTE
que si en tu olvido me hayo,
me dejarías suplicando y sollozante
bajo los cascos del caballo bayo.

O que iría a pedir a la curandera
la raíz en aguas hechizantes
y que un terrible regalo te diera:
mi preferido pañuelo fragante.

Maldito seas. Ni con mirada ni gemir
voy a rozar tu alma condenada,
sino que te juro por el Angélico jardín,
ante el milagroso icono inclinada,
por nuestra ardiente embriaguez nocturna:
yo contigo jamás volveré nunca.

 

 

 

 

CÓMO IBA A SABER CUANDO DE BLANCO VESTIDAS
a mi estrecho refugio las musas llegaron,
que en la lira para siempre empetrecida
mis manos vivientes aquéllas posaron.

Cómo iba a saber cuando jugando
la última tormenta por mi alma venía,
que al mejor joven sollozando
los ojos aguileños cerraría.

Cómo iba a saber cuando, del éxito cansada,
del admirable destino tenté la suerte,
que pronto la gente reiría despiadada
en respuesta a mi suplicar ante la muerte.

 

 

 

 

EL ÚLTIMO BRINDIS

Yo brindo por la casa arruinada,
por la vida que sufrí.
por la soledad a dos llevada,
y también por ti,

por la mentira de labios traicioneros,
por tus ojos fríos de muerte,
por el mundo cruel y grosero,
por Dios que no asignó la suerte.

 

 

 

Ajmátova, Ana. Réquiem y otros poemas (Trad. José Luis Reina Palazón). Sevilla; Ediciones Alfar, 1993

 

  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

Daftar Harga Mobil Bekas

Literatura, música y algún vicio más

El lenguaje de los puños

Literatura, música y algún vicio más

Hankover (Resaca)

Literatura, música y algún vicio más

PlanetaImaginario

Literatura, música y algún vicio más

El blog tardío de Elena Román

Literatura, música y algún vicio más

Del verso y lo adverso 9.0

Literatura, música y algún vicio más

DiazPimienta.com

Literatura, música y algún vicio más

El alma disponible

Literatura, música y algún vicio más

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

Literatura, música y algún vicio más

Las ocasiones

Literatura, música y algún vicio más

AJUSTES Y OTRAS CUENTAS

Literatura, música y algún vicio más

RUA DOS ANJOS PRETOS

Blog de Ángel Gómez Espada

PERIFERIA ÜBER ALLES

Literatura, música y algún vicio más

PERROS EN LA PLAYA

Literatura, música y algún vicio más

Funámbulo Ciego

Literatura, música y algún vicio más

pequeña caja de tormentas

Literatura, música y algún vicio más

salón de los pasos perdidos

Literatura, música y algún vicio más

el interior del vértigo

Literatura, música y algún vicio más

Luna Miguel

Literatura, música y algún vicio más

VIA SOLE

Literatura, música y algún vicio más

El transbordador

Literatura, música y algún vicio más

naide

Literatura, música y algún vicio más

SOLIPSISTAS DEL MUNDO

Literatura, música y algún vicio más

MANUEL VILAS

Literatura, música y algún vicio más

El fin de las siestas

Literatura, música y algún vicio más

Escrito en el viento

Literatura, música y algún vicio más

un cántico cuántico

Literatura, música y algún vicio más

Peripatetismos2.0

Literatura, música y algún vicio más

Hache

Literatura, música y algún vicio más

A %d blogueros les gusta esto: