Inicio > Poesía > EN EL CAMINO

EN EL CAMINO

 

SOY tan feliz que no he sacado fotos.

 

 

 

 

LA tarde ha oscurecido repentinamente
hasta llamarse ahora noche,
e incluso ocaso —para algún poeta cretino—.
Los minutos que hemos perdido,
asesinando el tiempo,
contemplando la caída del sol
tras los edificios del fondo del Paseo,
los hemos ganado, en realidad.

 

 

 

 

COMO brillan las estrellas a lo lejos
titilando en el vacío
a millones de años luz
—espacio y tiempo infinito
para nuestra concepción humana—.

Como brillan las estrellas a lo lejos:
para nada
—estrella extinta cuya luz sigue viajando
y brilla un instante (eternidad)
en el cielo de la noche—.

Como brillan las estrellas a lo lejos
esta tarde de jueves,
paseando por las calles para nadie.

 

 

 

 

ERINIAS

Vienen a buscarme.

Recorren los peores sueños
y las horas desiertas de la vigilia.

Están cuando apago la tele
o cuando el ordenador se cuelga;
tras el teléfono que comunica
o en el buzón vacío de mi casa.
Vienen a atormentarme
en las líneas más lentas de las novelas
o en el estúpido mechero que no enciende.
Repiten y repiten insistentes tu nombre
y me acorralan con preguntas
que no sé contestarme.

No se las lleva el alcohol
ni los buenos amigos.

Están en mi carne al levantarme
insistiendo, machaconas,
con su letanía de reproches,
de preguntas sin respuestas,
de listas aburridas de fracasos.

No se las lleva el verano
ni las dejan atrás la autopistas.

Alecto y Meguera me odian
por encima de todo y me atormentan
repitiendo constantemente tu nombre.
Esta noche están de vuelta
y las viejas fotos que intentaba recoger,
guardar en una caja al fondo del armario,
las enfurecen sobremanera.

Vienen a buscarme olvidando fechas
y saltando números del calendario,
viajando desde una playa lejana
hasta esta oscura habitación vacía.

No se las lleva el olvido ni los buenos sueños.

 

 

 

 

¿DE qué me tienes miedo?
Dime, ¿por qué temes este rostro
y esta cara limpia?
¿Qué amanecer de espanto
te enseñaron para no mirarme?
Mi familia no fundó un imperio,
apenas roturó la tierra,
sembró algunas semillas,
quizá pescó en un río
—riberas del Arlanza—;
mi familia no cruzó océanos
y no fue —lo sé, lo sé—
no fue partícipe de la violación
y la masacre, de la explotación
y la triste y oscura venganza.

Mi familia sufrió ásperos amaneceres
—solo tres generaciones me separan del hambre—,
sufrió la tiranía y el esfuerzo,
padeció —lo sé, lo sé—
inviernos y veranos
quizá solo por la esencia de la sangre,
de los hijos.
Y hemos llegado aquí,
aquí la he traído,
en mi sangre y mis palabras.

Mi familia no fundó un imperio,
y desconozco las maldades
que quizá cometió en la alta noche
—lo sé, lo sé—, pero aquí ha llegado,
a mirar a la cara,
a contar con estas pobres palabras
su verdad recorriendo este torrente,
esta carne débil y gallarda.

¿De qué me tienes miedo?
¿Qué temes que te robe
que no haya sido mío?

 

 

 

 

NO TEMAS

No temas,
nunca temas la soledad,
pues tras de su presencia viene siempre la calma
y la espera de una nueva recogida
de los frutos que dejó intacta la amargura.
No temas jamás el desconsuelo de las despedidas,
ni la noche solitaria de la somnolencia a oscuras.
No temas nunca nada, nunca nada.

No abandones el recuerdo del lecho donde yaciste,
ni pretendas olvidar los labios que ya no te hablan.
No anheles tampoco desposeer a tu memoria
del suave vientre donde te recostaste.
Todo está acabado siempre aun antes de recomenzar.
No temas jamás, nunca,
el recuerdo de donde una vez fuiste dichoso.

No pretendas tampoco intercalar
en el nuevo rostro que está a punto de llegar
esos rostros que ya no posee más que tu memoria.
No intentes adaptar las nuevas caricias
que tanto ambicionas y esperas
a las caricias aprendidas que conserva tu recuerdo.
Llega virgen, nuevo,
al lugar en donde otra vez serás dichoso;
olvida los fracasos que te han traído hasta aquí,
conservando únicamente la certeza
de que otra vez será la catástrofe el final de tu destino.

Cada nuevo mar no es más que la continuación imprecisable
de las mismas aguas turbias.
No temas nada, nunca;
pues estás condenado a volver
al lugar donde una vez fuiste feliz
para sufrir de nuevo.
Y el recuerdo de otras veces sólo pesará en ti
cuando retorne el fracaso
y todo vuelva a recomenzar.

 

 

 

Gallardo, José Manuel. Infinitos monos. Santander; Ed. El Desvelo, 2016.

 

  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

Daftar Harga Mobil Bekas

Literatura, música y algún vicio más

El lenguaje de los puños

Literatura, música y algún vicio más

Hankover (Resaca)

Literatura, música y algún vicio más

PlanetaImaginario

Literatura, música y algún vicio más

El blog tardío de Elena Román

Literatura, música y algún vicio más

Del verso y lo adverso 9.0

Literatura, música y algún vicio más

DiazPimienta.com

Literatura, música y algún vicio más

El alma disponible

Literatura, música y algún vicio más

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

Literatura, música y algún vicio más

Las ocasiones

Literatura, música y algún vicio más

AJUSTES Y OTRAS CUENTAS

Literatura, música y algún vicio más

RUA DOS ANJOS PRETOS

Blog de Ángel Gómez Espada

PERIFERIA ÜBER ALLES

Literatura, música y algún vicio más

PERROS EN LA PLAYA

Literatura, música y algún vicio más

Funámbulo Ciego

Literatura, música y algún vicio más

pequeña caja de tormentas

Literatura, música y algún vicio más

salón de los pasos perdidos

Literatura, música y algún vicio más

el interior del vértigo

Literatura, música y algún vicio más

Luna Miguel

Literatura, música y algún vicio más

VIA SOLE

Literatura, música y algún vicio más

El transbordador

Literatura, música y algún vicio más

naide

Literatura, música y algún vicio más

SOLIPSISTAS DEL MUNDO

Literatura, música y algún vicio más

MANUEL VILAS

Literatura, música y algún vicio más

El fin de las siestas

Literatura, música y algún vicio más

Escrito en el viento

Literatura, música y algún vicio más

un cántico cuántico

Literatura, música y algún vicio más

Peripatetismos2.0

Literatura, música y algún vicio más

Hache

Literatura, música y algún vicio más

A %d blogueros les gusta esto: