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LOS POEMAS DE VIKRAM BABU

 

Como aquel que pretende
no perder de sí mismo ni las huellas
y siempre va con pala
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy las recoje
y las mete en un saco
y luego guarda el saco entre otros muchos
colmando poco a poco
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsu minúscula casa.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿tú también?

 

 

 

 

Como el que ciega un pozo con pedruscos
y además lo envenena
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcon animales muertos
y utiliza su cubo como leña
para hacerse chapatis
y luego clama al cielo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpor dejarlo sin agua
y se muere de sed.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿eres así?

 

 

 

 

Como el que se emborracha con su yo
y, perdido el sentido
xxxxxxxxxxxxxxxxxxdespués de muchos tragos,
a todo llama yo,
a una serpiente, al polvo, a sus sandalias,
al vendedor de dal y al Soberano,
a la estatua de Durga
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxy hasta a la misma Durga,

a todo llama yo tambaleándose,
sordomudo funámbulo
que acabará aplastando
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsu yo contra el yo-suelo.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿cuánto bebes?

 

 

 

 

Como aquel que vadea
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel río vigilante
por miedo al cocodrilo
pero luego prepara
su lecho en la guarida del león.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿no es estúpido?

 

 

 

 

Como aquel que practica
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel sitar largos años
en casa de un maestro
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde gran reputación
y cuando al fin consigue el grado máximo
rompe el sitar e intenta
dar conciertos de tabla
tocar la flauta o ser un vocalista
y aún le queda asombro suficiente
cuando le tiran piedras,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxle abuchean
y lo peor de todo:
cuando llaman farsante a su maestro
y le expulsan del pueblo para siempre.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿a qué vienes?

 

 

 

 

Como el que escribe cartas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde amor en una acequia
y a una nube-cartero las confía
y se oscurece el sol cuando su amante
le dice que ella nunca ha recibido
ninguna carta suya
y se instala la duda entre los dos
y aumenta como grieta en la pared
y el mes de los monzones
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxse matan mutuamente.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿es eso amor?

 

 

 

 

Como aquel que repite
la palabra elefante sin descanso
millones y millones de veces,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxmuchos días
sin apenas comer,
la palabra elefante,
xxxxxxxxxxxxxxxxxla palabra elefante.

Al final ya no sabe lo que dice
y, aunque le llama Dios a esta ignorancia
y le visita el éxtasis
y talla toscamente exvotos de elefante
y viajan desde lejos a postrarse a sus pies,
un día paseando por el bosque
se cruza un elefante verdadero
y se queda parado buscando en su memoria
y antes de que recuerde
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxqué es aquello que ve
le tumba el elefante de un trompazo
y le cubre de estiércol
y se muere el maestro
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxde vergüenza allí mismo.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿no es gracioso?

 

 

 

 

Como el rey que construye un palacio de vidrio,
los muros, las estancias transparentes,
no hay secretos, pues todo
está bien a la vista para todos,
y al principio era un juego pero luego
el rey se siente incómodo
y en vez de hacerlo opaco con cortinas
o muros interiores,
xxxxxxxxxxxxxxxxxcualquier cosa,
ordena vaciar los ojos de sus súbditos.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿eres así?

 

 

 

 

Como hormigas en fila:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxun yo que se disgrega
necesita encontrar un agujero,
una envoltura,
xxxxxxxxxxxxxun nombre,
esto que tan ufanos denominamos mundo.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿tú también?

 

 

 

 

Como aquel que lanzaba su caña hacia una charca
pintada sobre el suelo
y no obtenía peces pero siempre
pescaba algún devoto
dispuesto a rellenarle
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxsu cuenco de comida.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿eres así?

 

 

 

 

Como quien lleva el Ganges de pañuelo en el hombro,
y el tilak de su frente es Varanasi,
y en las piras ardientes de sus ojos
se queman sus deseos,
y sus pies son los Vedas,

mas cuando duerme
xxxxxxxxxxxxxxxxxxse levanta sonámbulo
y acuchilla a las vacas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxy viola a las mujeres
y asuela los graneros.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿eres así?

 

 

 

 

Como el que pinta yantras
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxen todos los umbrales de su hogar
mas no en el corazón.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿tú también?

 

 

 

 

Como el que anuda alfombras
y un instante de un día se descentra
y, cuando vuelve en sí,
ya forma parte de la alfombra, está
entretejido en ella
debajo de una rama
xxxxxxxxxxxxxxxxxxdel árbol de la vida,
prisionero en la trama de una alfombra
por un descuido tonto,

y el resto de la gente
alabará sin duda el resultado
mas sin duda también le pisarán
hasta que se desgaste,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxse deshilache y quede
a nada reducido.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿estás atento?

 

 

 

 

Como el hoyo en la arena que excavaran
las manitas de un niño,
que no es igual que el túnel
de un topo,
xxxxxxxxxxni es igual que los cimientos
de un palacio que mil obreros abren,
ni es iguala a la angustia (ese agujero
que a bocados ensancha la diosa de la noche),
ni es igual a la herida de una flecha.

De todos esos pozos
sólo en uno te puedes derramar
(el río de la vida desbordando tu cuerpo)
sin perder ni una gota,
sin conservar tampoco ni una gota.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿sabes cuál?

 

 

 

 

Como un año de fuerte sequía que provoca
una hambruna.
xxxxxxxxxxxxxxLos muertos
se hacinan en las calles y en las piras.
Por un grano de arroz se matan los hermanos.
Los búfalos se dejan morir en las cunetas
y los monos se beben su sangre a dentelladas.

Y los dioses, ajenos a tamaño desastre
(en sus altares nunca falta leche o guirnaldas),
se juegan los monzones a los dados.

La hambruna pasará,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxy seguirán los dioses
ociosos y lejanos como globos
que una niña soltara descuidada.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿y si nos los comemos?

 

 

 

 

Como un carro sin ruedas,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomo un tigre sin dientes,
como una casa en ruinas,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomo una cesta rota:
los adultos se burlan pero los niños juegan.

Como el mundo y la vida,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomo el Ser y los santos,
en tiempos como éstos de descomposición:
su utilidad la entienden
los que apenas acaban de nacer,
los que juegan según las reglas de lo eterno
y todavía no según las reglas
de los hombres,
xxxxxxxxxxxxxxxpor sabios que hayan sido.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿qué edad tienes?

 

 

 

 

Como el que logra hacer que le obedezcan
un rebaño de ideas
y las pone a pastar en un tratado.
Y al poco tiempo crecen
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy derriban las cercas
y asaltan los tratados colindantes.
Y cada vez son más,
más fuertes y mejor organizadas:
inundan bibliotecas enteras,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy doctrinas,
y el cerebro de muchos eruditos.
No paran de comer, son insaciables.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPronto
el Universo entero es un establo
donde todos vivimos prisioneros
excepto las ideas,
xxxxxxxxxxxxxxxxrebaño en estampida
del que la misma nada no está a salvo.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿quién las para?

 

 

 

 

Como esas caravanas que van por el desierto
y sólo se detienen a ofrecer
sus mercancías
xxxxxxxxxxxxxxen los espejismos.

Y qué raro:
xxxxxxxxxxobtienen
gran rentabilidad.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿qué llevan sus camellos?

 

 

 

 

Como aquel que construye una escalera
con humo de un incendio.
Peldaños, pasamanos:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxtodo es humo.

Va al mercado a venderla.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPero nadie
se atreve a dar ni un paso:
tienen miedo a caerse si al hacerlo
de pronto se disipa.
A alguien que fuera de humo le vendría
perfecta esta escalera:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxa alguien ya muerto,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxa un loco,
a un ermitaño,
xxxxxxxxxxxxxa un dios,
a una de esas montañas aburridas
que sueñan con bajar al animoso valle,
a cualquiera que lleve cien años ayunando.

(Del humo de un incendio fabricó la escalera
que ascienden y descienden
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsus ojos cuando miran,
sus manos cuando tocan,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsu boca cuando come,
Su espalda cuando duerme
y sus palabras siempre,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcuando habla o cuando calla.)

Y ya todos se han ido del mercado.
Y brilla la escalera en medio del vacío,
tremolando en la noche.
Y llega entonces Nadie y se la compra,
y Nadie se la compra.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿cuánto pides?

 

 

 

Aguado, Jesús. Los poemas de Vikram Babu. Madrid; Ed. Hiperión, 2000.

 

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