Inicio > Poesía > LIBRO DE HOMENAJES

LIBRO DE HOMENAJES

 

INTROITO

Una cierta afición por la distancia
me define. Alejo todo
—o se aleja, no sé— para verlo en conjunto.
Quien fragmenta asesina (peor: se queda solo).
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMis abrazos
son mensajes escritos con banderas
en el aire del mar: se desvanecen
más en los ojos que en el cuerpo.
Mis besos son arpones
que arrojo a una ballena fugitiva.

Sé que todo se aleja, sin embargo,
para entregar su plenitud (¿o su divinidad?),
que una cierta distancia es necesaria
para crear el mundo a cada instante.
Sin esta certidumbre, ¿cómo escribir?
¿Para qué ser si no se asume esta tarea?

Mis caricias son débiles
porque no te las hago con las manos:
es el mar quien las hace,
el infinito puesto entre nosotros.

 

 

 

 

xxxxxxEL TIEMPO Y LA ETERNIDAD.
LECTURA DE ANANDA COOMOROSWAMY

xxxxxIII

Basta apilar briznas resecas, ramas y troncos para quemar el tiempo.
Si quemas las pavesas y las mismas cenizas
y luego quemas el rastro de este fuego en el aire y tu piel
y quemas tu memoria del fuego y todavía quemas todos
los fuegos sucesivos hasta llegar al último, a aquel que ya no es hijo
del fuego, habrás quemado lo que fuiste y serás y habrás llegado
al fin a lo que eres:
una llama apagada, inextinguible.

 

 

 

 

VARIACIONES SOBRE LA TRISTEZA

xxxxxII

Lo que he soñado es hielo derretido, agua bebida por el fuego,
las cenizas del viento que el crepúsculo esparce. Nadie venga
a contemplarse en el espejo de mis manos si no
quiere soñar consigo como un enorme hueco, como una sima a la que nada
se asoma, ni siquiera el silencio o la noche.

Antes era iceberg en medio del océano: quienes a mí venían
lo hacían para abrir en dos el casco de su nave
y conmover mi mole gigantesca con un choque frontal que estremeciese
sin destrozar mi mundo. Entonces era yo
y era fuerte y distinto.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAhora ya no existen diferencias
entre el barco y el mar y el marinero: todo vive abrazándose,
modelando el vacío donde acaban los sueños anegados,
confundidos los unos con los otros,
formando un solo sueño en realidad: el sueño del vacío
que, como un don, le llega al hombre alguna vez
cuando decide no nombrar su estado de infinita tristeza
y la habita, la habita simplemente.

 

 

xxxxxIII

No sirve lo que fui. Lo que no he sido,
eso es lo importante, es ahí donde tengo que buscar,
donde juntos, tristeza, tenemos que buscar.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMi pasado no existe
de tanto no quererlo. Es de los otros, mas no mío. No reluce ni sabe
cegar como las cosas que viven en la nada.

Mas no es fácil volver sobre mis pasos para encontrar
los labios no besados, los cuerpos no elegidos —no para poseerlos:
para darlos también y volverme tan pobre que ni la muerte sepa
qué hacer para matarme.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLo que no he sido y se me escapa,
como las llamas en el bosque,
es lo que soy,
lo que tengo y aún no puedo dar
al aire, al fuego, al agua y a la tierra.

 

 

xxxxxVII

Mi vida tiene un centro cuyo nombre es naufragio.
isla de agua rodeada de tierra,
este centro me pide que a sus olas arroje cada cosa que miro,
lo que pesa y gravita, las rocas y los astros, todo yo,
que me asomo a mi centro para verme
y sólo veo la ceguera.
Pero también mi centro tiene un centro: se llama luz ardiente.
Remolino de fuego circundado de agua,
el centro de mi centro aguarda la total extenuación,
el naufragio absoluto de todo lo que he sido,
para entonces devolverme los ojos, que verá sin dejar de estar ciegos.

Mas me asusta no ver desde el fondo del agua
y me aterra mirar lo que el fuego consume.
¿Cómo podré alcanzar el centro de mi centro
si estoy encadenado al cuerpo de mi amada, a los bosques
y al aire que respiro?

Mi vida tiene un nombre cuyo centro es tristeza.

 

 

xxxxxXI

Definición de la tristeza:

los árboles no comen de mi mano
como las palomas.

 

 

 

 

LAS LETANÍAS DE SATÁN. BAUDELAIRE

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxÔ Satan, prends pitié de ma longue misère!
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCh. Baudelaire

Tú que fuiste expulsado por desear que Dios
también tuviera un cuerpo, por soñarle unos labios
y no sólo una voz que dicta obligaciones,
por ponerle una boca mordedora, una lengua
ansiosa de otra lengua, un cuello peligroso,
unos muslos feroces como estrellas fugaces,
por pensar que podría ordenar la existencia
como un abrazo eterno y no como una espada,

¡Oh Satán, ten piedad de mi largo infortunio!

Tú que al caer quebraste los tarros de perfume
y las capas de hielo que recubrían todo,
que alzaste una cabaña de fuego en cada mano,
esa hoguera habitable que llamamos placer,

¡Oh Satán, ten piedad de mi largo infortunio!

Tú que inventaste el tedio y el asa de las tazas,
el verso alejandrino y los pueblos caníbales,

¡Oh Satán, ten piedad de mi largo infortunio!

Tú que estudias paciente la faz de los canallas
y caminas sus surcos con pasión de erudito,
que lames al leproso y al helado de kiwi
con idéntica gula pues ambos son metáforas
de la decrepitud, que coleccionas barro,
callejones, bombillas fundidas, desertores,

¡Oh Satán, ten piedad de mi largo infortunio!

Tú que todo lo trizas porque sólo disfrutas
con los rompecabezas, que haces del mundo un puzzle
y barajas las piezas para que Dios se líe
y no sepa qué pinta un adulterio al lado
de un mamut, un cerezo entre el ser y la nada,
la soledad de un niño junto a la ley de Newton,

¡Oh Satán, ten piedad de mi largo infortunio!

Tú que eres de una estirpe producto de una cópula
sostenida en la ciénaga entre el ojo de Dios
y una manada de rinocerontes, hijo
del rapto y violación sufridos por lo eterno
a manos de esa banda, los minutos, que asuelan
con sus motos los barrios celestiales, mi hermano,

¡Oh Satán, ten piedad de mi largo infortunio!

Tú que acudes a mí cuando mi voz restalla
y el mundo avanza un paso como yunta de bueyes,
porque juntos aramos la palabra universo,
esa tierra baldía sembrada de puñales,

¡Oh Satán, ten piedad de mi largo infortunio!

Tú que eres perezoso y algo panzón, mas alguien
con quien charlar sin prisas de las dudas del sexo,
y no un tipo al que hacer reclamaciones bobas
(burócrata especial que gestiona milagros)
o al que pegar sablazos sobre la salvación
que nos mire detrás del mostrador de un cielo,

¡Oh Satán, ten piedad de mi largo infortunio!

Gloria a ti, oh Satán, adversario del hombre
pero no de los hombres, adversario del ángel
pero no de los ángeles (con los cuales te embarcas
en juergas muchas veces que acaban en escándalo),
adversario del cuerpo pero no de los cuerpos,
Satán que nos enseñas la rebelión suprema:
conjugar en plural, ser arena y no roca,
vivir con un martillo bien alerta en los ojos
contra el largo infortunio de no ser más que yo.

 

 

 

 

CARTAS DE RILKE A LAS MUJERES

LOU ANDREAS-SALOMÉ

Sólo es real lo que llega de ti.
Una puesta de sol o una tetera
son implacables ángeles o máscaras de lo infinito
hasta que vienes tú y los vuelves tangibles.
Antes de conocerte
con pavor caminaba entre las cosas,
pues todo, cualquier brizna de hierba, me aplastaba
con sus mil toneladas de posibles sentidos,
con el dios o avalancha de piedras emboscado
que asaltaba mis ojos y mi piel.
Ahora soy un cuerpo y no un fantasma,
y el mundo no es un lúgubre castillo donde vago
sino un inmenso lecho donde hacer el amor con las teteras,
con las puestas de sol, sobre todo contigo.

 

 

 

 

PECERA EN UN RESTAURANTE CHINO.
xxixxA MI GENERACIÓN POÉTICA

Amo los peces cómplices del arpa
irisada que duermen en las peceras.
Mis amigos también, pero prefieren,
ya muy decepcionados de la melancolía,
pedir la cena y colocar un taco en cada frase.
Son ojos escapados de sus órbitas
o dedos peleados con la mano.
Arriesgo otra metáfora (nosotros 
somos peces nadando en la pecera
que llamamos vivir) por si consigo que me atiendan,
mas la ternera con bambú y el arroz tres delicias,
sofistas educados en la lectura
de Platón, argumentan más convincentemente.
Son verdes y violetas como el bosque y la aurora,
como unos labios vegetales
que estuvieran buscando a su mitad perdida
en donde todo está, que es en el agua.
Mis amigos consiguen distraerme, con sus bromas,
de esta contemplación un largo rato.
Cuando vuelvo a mirar, los peces están muertos:
de inanición, sentencia el médico del grupo.
Intento consolarme recordando
que nunca sirven pan en restaurantes chinos
(o, dicho de otro modo,
que estos son malos tiempos para la lírica).
Y entonces me pregunto: ¿con qué alimentarás ese otro pez
llamado corazón? Mis amigos responden: nunca lleves
tu corazón a un restaurante chino.

 

 

 

Aguado, Jesús. Libro de homenajes. Madrid; Ed. Hiperión, 1993.

 

  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

Daftar Harga Mobil Bekas

Literatura, música y algún vicio más

El lenguaje de los puños

Literatura, música y algún vicio más

Hankover (Resaca)

Literatura, música y algún vicio más

PlanetaImaginario

Literatura, música y algún vicio más

El blog tardío de Elena Román

Literatura, música y algún vicio más

Del verso y lo adverso 9.0

Literatura, música y algún vicio más

DiazPimienta.com

Literatura, música y algún vicio más

El alma disponible

Literatura, música y algún vicio más

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

Literatura, música y algún vicio más

Las ocasiones

Literatura, música y algún vicio más

AJUSTES Y OTRAS CUENTAS

Literatura, música y algún vicio más

RUA DOS ANJOS PRETOS

Blog de Ángel Gómez Espada

PERIFERIA ÜBER ALLES

Literatura, música y algún vicio más

PERROS EN LA PLAYA

Literatura, música y algún vicio más

Funámbulo Ciego

Literatura, música y algún vicio más

pequeña caja de tormentas

Literatura, música y algún vicio más

salón de los pasos perdidos

Literatura, música y algún vicio más

el interior del vértigo

Literatura, música y algún vicio más

Luna Miguel

Literatura, música y algún vicio más

VIA SOLE

Literatura, música y algún vicio más

El transbordador

Literatura, música y algún vicio más

naide

Literatura, música y algún vicio más

SOLIPSISTAS DEL MUNDO

Literatura, música y algún vicio más

MANUEL VILAS

Literatura, música y algún vicio más

El fin de las siestas

Literatura, música y algún vicio más

Escrito en el viento

Literatura, música y algún vicio más

un cántico cuántico

Literatura, música y algún vicio más

Peripatetismos2.0

Literatura, música y algún vicio más

Hache

Literatura, música y algún vicio más

A %d blogueros les gusta esto: