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VALENTINA VARAS

 

LOS CHICOS, MI ABUELA Y VIVIR SOLA

un chico de la plata con el que salí
una vez y con el que ‘me besé’
sin ganas en una emboscada
en mi propio auto me puso
like en una foto que acabo
de subir a instagram.

me borró de facebook
según niki le rompí el corazón
no entiendo cómo pude haberle roto
algo más que un entusiasmo recién nacido
le pediría a él que me lo explique,
va a creer que me importa y yo solo quiero saber;
no sé si a todos les pasa eso de querer
saber todo todo el tiempo,
me resulta agotador pero es lo más
humano que tengo y no
quiero cambiarlo.

sentada en el balcón veo mi cuarto
desde afuera y no siento que sea mío,
es como si alguien me hubiera invitado
a este departamento y yo estuviera
visitándolo y recorriéndolo por primera vez,
como si me estuviera sentando
en metros descubiertos por primera vez.

quiero preguntarle a la dueña de casa
qué se siente vivir acá y cómo es y si a veces
es solitario y por dónde sale el sol, si
el agua de la ducha sale con buena presión,
si desayuna en la cama o en el living
o parada en la cocina para no hacer migas.

mi ex novio me dice en una nota de voz
de dos minutos quince segundos
que escucho con siete horas de delay
quiere ser mi novio y yo me abstengo
de decirle la verdad, de explicarle
que en realidad yo ya no quiero casarme
no con él, con alguien que apenas conozco.

sé que es una estupidez: te veo
bajar en la lista del chat de facebook
y me da ansiedad, no quiero que te vayas,
no quiero que te pierdas en la multitud,
entre personas que fueron conmigo al colegio
y compañeros de la facultad
me da culpa borrarlos aunque ya no
me acuerde de sus caras.

toda me da culpa y ansiedad,
culpa y ansiedad,
enjuagar y repetir
culpa y ansiedad.

hoy maté a mi abuela:
guardé una foto que mandó
mi tía la grupo de whatsapp
de mi familia paterna,
la guardé porque creo
que se va a morir pronto y no
voy a poder compartir una foto
más nueva de ella o no voy a poder
acordármela bien.

cuando vamos a almorzar pide caipirinha,
le agrega agua, me pasa mi sueldo de nieta
por abajo de la mesa y me pregunta si soy vegana
mientras como una hamburguesa con queso
y le explico qué es el veganismo y todas las veces dice
‘ahh, menos mal’.

menos mal que se lo puedo seguir
explicando, pero en el momento me irrita
y al instante me siento mal porque no sé
cuántas veces más se lo voy a poder explicar
pienso que todo es un indicio,
todo es un diagnóstico y me da terror
que la vida se vaya convirtiendo lentamente
en datos que entran en formatos cada vez más pocket:
un recibo, una receta, una factura, un telegrama,
una foto de mi abuela en la pantalla
de mi teléfono contaminada
con la notificación del like del chico de la plata
al que le rompí el corazón.

 

 

 

 

ALGUIEN VIVE AHÍ

tengo que ordenar
mi casa tengo que
hacer listas
tachar
secar
guardar
aguantar
avanzar
estar y
quedarme

juegos de llaves
juegos de almas
juegos de sábanas

me confunde que exista un fuego
más fuego que el fuego
las ventanas están sucias
y no puedo saber si es
lo de adentro o lo de afuera

cuando estoy mal te hablo
para estar un poco peor

tengo que ordenar mi casa
tengo una casa que ordenar
tengo una casa
y tengo esto

puedo no salir de la cama en todo el día
y puedo no peinarme nunca más
hasta puedo ser pobre
en la comuna catorce
tener olor a varón
en la almohada de al lado
puedo estar cuatro horas quieta y desenchufada
como una heladera nueva
que nunca voy a llenar

tengo que ordenar mi casa
doce agujeros nuevos en la pared
y otros tantos adentro mío
pero tengo que ordenar mi casa

hay fútbol en el living,
sopa en la cocina
un trapo rejilla en el baño
y aunque todo sea igual
a lo que hay en una casa
esta no es mi casa
pero la tengo que ordenar

tengo que ordenar mi casa
tengo que ordenar mi cabeza
tengo que tener más ganas de vivir sola
que de morirme con vos

 

 

 

 

FORMOL

desde los asientos del colectivo
que miran a la popa
la ciudad se rebobina
y me acerca a vos.

las heras se convierte en santa fe
pero santa fe no se convierte en las heras.
lost in translation o lost in transit:
los atajos de mi imaginación
llevan a tardes que nunca existieron.

vivo acá hace once meses,
y duermo todos los días
con la ventana abierta,
con ruido blanco de contrafrente.
hoy te pedí perdón
y escuché sirenas a lo lejos,
las noté también
en una canción
de tame impala:
yes, i’m changing.

si rebobino del todo
puedo sentir tu pija dura
entre mis piernas
el día que dijiste
que no mi ibas a coger
para que tuviera una razón para volver.

hay una intimidad de oro
que guardo en formol:
la noche que pasamos
yendo de una cama a la otra,
los paisajes del entrepiso.

te levantaste y pensé que eras perfecto
de una forma que jamás me había interesado.

 

 

 

 

TODO RIESGO

La destrucción total
también es una forma de magia:
había algo y ahora no hay nada.

 

 

 

 

POLÍGRAFO O ESTETOSCOPIO

Quiero saber a qué huele tu nuca a la mañana
si dormís de costado, boca abajo o boca arriba
si hablás dormido
si te despertás con legañas en los ojos
si frotás los pies contra las sábanas para inducir el sueño
si bruxás
en qué lado de la cama dormís
si roncás, si babeás
si respirás fuerte cuando estás concentrado
quiero saaber en qué pensás en la ducha
si te ponés primero el shampoo o el jabón
por dónde empieza tu recorrido en el supermercado
cómo pronunciás peceto, pizza, aceto, emoji, sundae, Fibertel
cuál es tu palabra favorita
quiero saber cuánto mide tu dedo del medio
por dónde me llegan tus remeras
si te ponés primero la media izquierda o la derecha
si usás boxer, slip o el otro que no me acuerdo cómo se llama
quiero que me expliques la diferencia
quiero saber si hablás en el cine
si te gusta que te chupen las orejas
si sos goofy o regular
si sabés chiflar
si podés enrollar la lengua
si cantás en el auto o caminando solo por la calle
si escribís en cursiva o en imprenta
si te costó aprender a escribir con pluma
si usabas mucho el papel secante
si te gustaba el nombre de la tinta azul real lavable
si lloraste en el último mes
quiero saber el apellido de tu mamá
los nombres de tus hermanos y de tus primos
cuál es tu comida casera favorita
cuáles son tus golosinas favoritas
qué canción ponés cuando no sabés qué escuchar
quiero saber si tuviste un amigo imaginario
si hiciste algo que nunca le contaste a nadie
quién es la primera persona a la que le contás lo que te pasa
si te hablás a vos mismo
si te querés a vos mismo
quiero saber si preferís jardín con pasto y sin parrilla
o patio con baldosas y parrilla
si sos más de lo salado o de lo dulce
si te tienta más un asado o un plato de pastas
si te sentís nieto de inmigrantes o si eso ya fue
quiero saber cuándo dejaste de creer en papá noel y cómo
cuándo entendiste lo que es el sexo
cuándo fue la última vez que tuviste mucho miedo
cuántas veces lloraste de felicidad
quiero saber si te gustan los bebés
si querés tener mascotas
si te tirás de bomba o de cabeza
si te gusta meterte al mar
si te gusta más la playa, la ciudad o el bosque
quiero saber si te angustia la vejez
si te preocupa la plata
si te importa el calentamiento global
o lo que pasa en alguna parte del mundo que está peor que nosotros
quiero saber a quién votaste en cada elección
qué noticiero ponés para ver cuántos grados hace o qué pasó en ese atentado
quiero saber dónde estabas el 11 de septiembre de 2001
el 20 de diciembre de 2001
dónde vas a estar el 21 de mayo de 2017
y el 22
y el 23
y el 24
y el 25
y el 26
y el 27
y el 28.

 

 

 

 

NOCHE-NOCHE

Llegamos a casa y no había luz,
lo podría haber anticipado:
las dos últimas cuadras
de la caminata fueron a oscuras.

Solo podía ver su nariz, sus pómulos
y el brillo de los tres años
de atraso o superávit de juventud
que tiene a favor y de la pátina de
humedad que trae enero:
36 grados a las 10 de la noche
y viento caliente en el mejor de los casos.

En la escalera de servicio
seis pisos y una sola luz a modo simbólico,
un cuidado mínimo:
ese artefacto de plástico con
un foco de luz blanca fría es
toda la diferencia entre
estar en los detalles,
estar en un detalle
y no estar.

Esa noche no caminamos
uno al lado del otro,
aunque sus pasos eran mucho
más largos que los míos
quedé un metro adelante;
me lo marcó tres veces en seis cuadras.

El living había conservado un aire
fresco y algo artificial;
por las ventanas cerradas
que dan al este, al tren
y después al río,
entraba una luz tenue
un poco naranja.

—¿Viste que en verano no se hace de noche-noche?
—¿Qué querés decir?
Nunca nos entendimos la primera vez en nada.
—Eso, que el cielo no se pone negro-negro en verano.

Los edificios apagados formaban una especie de
anfiteatro deshabitado, polígonos asimétricos
superpuestos, una cantidad incierta de capas
de distintos grises antes del horizonte.

Mi casa es más linda cuando está él,
más segura por lo menos;
pensé que quizás el corte de luz
traería una situación de mayor inseguridad
porque no funcionan las alarmas
aunque da igual porque mi casa no tiene.

Tal vez me gustaría
que viva acá pero cuando se va
todo queda dado vuelta:
los almohadones del sillón sobre la alfombra,
vasos sucios en el piso,
a veces derrotados,
cables enredados,
aires prendidos
y el mismo disco en loop.
¿Se (me) desordena todo
porque viene
o
porque se va?

Si viviera acá, ¿encontraríamos
el orden o quedarían
los tablones del parquet,
dispuestos en diagonal,
paralelos a ninguna pared,
cubiertos para siempre por sus zapatillas
y sus medias
y su mochila
y mi ropa
y la manta de polar bordó
que usamos para dormir la siesta del último invierno?

Me pregunto cómo serán
las camas de las parejas de Hollywood,
“No creo que muchos compartan la cama
ni ninguna otra cosa,
excepto hijos
y contratos”.

Nosotros tampoco tenemos
un gran patrimonio: recuerdos
de la semana perfecta
y helado a las dos de la mañana.

Ocupando todo el ancho del colchón
con sus piernas largas y peludas
y el pote de telgopor encajado entre ellas,
el torso dorado, fibroso pero relajado;
parecía un gigante en la cama
de una plaza del otro cuarto,
donde está el aire acondicionado;
volvió la luz.

Buenos Aires, cómplice,
simulaba estar vacía,
todavía a oscuras:
cayó una intimidad
total y efímera
sobre la ciudad,
no:
sobre nosotros.

 

 

 

 

LOS INVITADOS

Puedo imaginar con muchísima claridad
una secuencia en la que yo te echo de
mi vida como si fuera una casa:
“Me parece mejor que te vayas”
mientras te acompaño a la puerta.

Hay más gente, es una fiesta
o por lo menos una reunión,
más de veinte personas,
menos de treinta,
y nadie se da cuenta
de lo que está pasando.

Si no agarro el picaporte
con todas mis fuerzas,
con ambas manos, antes
de que se forme la primera
lágrima va a ser imposible
completar esta tarea, techos altos
y el eco de todo lo que dicen todos
tapa mi suplicio agotado:
“Andate ahora y por favor
no hagas un escándalo,
que ya bastante hay adentro mío
queriendo irse con vos.”

Tengo que concederte
que siempre que te fuiste
tuviste la decencia,
el mínimo respeto,
de no volver
sin invitación.

Algo similar pero opuesto
a la delicadeza,
una interpretación
pobre y conveniente
del querer.

Voy a estar acá
los próximos quince segundos
viendo cómo todo,
que al final no era tanto,
se desarma, se encoge y
se desintegra, y los invitados
lo confunden con cenizas
de sus cigarrillos;
les pedí que no fumaran,
y a vos, que nos cuidáramos.

 

 

 

 

DESVELOS

Llegaste a las tres y media
de la mañana, entraste a oscuras
a mi cuarto, me encontraste
durmiendo vestida de civil
en la cama sin abrir
envuelta con la esquina de la colcha
de lino turquesa y me sacaste
las medias, una primero y la otra
después, te acostaste al lado mío
y solo pude pedirte que por favor
no prendieras la luz
todo lo demás ya
lo habías hecho
sin que yo dijera nada.

Tengo que dejar de llorar
para llegar al supermercado
antes de que cierre
hasta quién sabe cuándo,
quién sabe cuántas horas
tendrá esta noche.

 

 

 

 

RAVENSBURGER DE 1000 PIEZAS

Lo único que quiero
y lo único que voy a querer
por un tiempo es que
me abraces un ratito
y ese ratito va a ser
insuficiente y voy a
querer otro ratito más
y así
hasta que un día
sin darnos cuenta
estemos durmiendo
juntos todas las noches
trenzados, encastrados;
un rompecabezas terminado
interrumpido solamente,
diariamente, por la vida,
las obligaciones, lo amigos
la familia, los trabajos:
el paisaje que completa
la figura de la felicidad,
pero por ahora solo hay
una pieza, un pedacito
en el que estoy yo
en un plano lejano,
nada protagónico,
cerca del punto de fuga,
diciendo que te extraño.

 

 

 

 

CORAL

Hoy muy enojada
le dije al chico que me gusta
que me gusta.

Entiendo que la furia nocturna del mar
no es ira sino libertad;
a veces cuando estoy sola en mi casa
como ahora
yo también quiero gritar
porque estoy harta de portarme bien
y ser correcta y ubicada.

Sé que quizás no sabe que lloré
cuando recibí su mensaje por
mi cumpleaños, tirada en mi cama
mientras todos bailaban abajo
en mi fiesta, en mi casa.

No se imagina que no pude borrar las fotos
de la semana en el DF y que a veces las miro
como una película de amor que nunca llegó
al cine porque no tenía final feliz,
que hago zoom en nuestras caras
y se me llenan los ojos de lágrimas
hasta que solo veo manchas.

Que también lloré hoy cuando le pedí que
por favor ocupe un papel muy, muy chiquito
en mi vida mientras corría en la cinta
y escuchaba la misma canción
repetida no sé cuántas veces.

Que voy a llorar ahora,
cuando intente dormir,
con el mar escandaloso,
el único que me entiende,
que sabe que ser fuertes
y poderosos y empujar
también significa estar siempre
un poco más solos.

 

 

 

 

RESILIENCIA

Solo quedan los ácaros
en los libros usados
que compramos juntos.

 

 

 

Varas, Valentina. De todas las cosas que nunca entendí siempre vas a ser mi favorita. Cáceres; Ed. Liliputienses, 2018.

 

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