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‘LA VIDA EDITADA’ DE JOAQUÍN CALDERÓN

diciembre 14, 2019 Deja un comentario

 

Si hubiera que destacar algo en este segundo libro de Joaquín Calderón, serían los poemas en los que decide hacer poesía (sobre todo en los dedicados a los poetas) y no en los que se queda en la mera anécdota personal.

Aquí dejo algunos ejemplos.

 

 

UNA SIMPLE PALABRA

La palabra fuego.
La pasión o el odio habitan
ardiendo dentro.
La palabra carne esconde hambre
y la palabra brisa arroja perfume.
Ser contiene estar y también permanecer.
La palabra corazón guarda todas las luchas.
La palabra frío nos dirige al hogar
y la palabra adiós viaja siempre con nosotros
a un nuevo principio.

 

 

 

 

MITOLOGÍA

Aguantan hasta las 7:30 de la mañana con una cerveza caliente.
Nada de drogas duras ya. A estas alturas, ni copitas.
Tiran bien con porrillos compartidos.
Con una media sonrisa y como diciendo
all the time que qué buen rollo todo y que al carajo el mundo
y el lunes próximo.
Bowie, los Smith, el borracho de But y hace mucho, al principio,
los clásicos revolucionarios de Silvio Rodríguez.
Toda la indumentaria permanece. Cierta intención
y esa falsa victoria de la resistencia y de los últimos de Filipinas.

El Capital, Nietzsche y por supuesto los Simpson.
El humor inteligente y según el momento y cómo pille, todo lo naif.
Intentos de músico, pintor y Filosofía y Letras, abandonos
en tercero de carrera y cada día un enreo, un plan.
Y los años robándoles a los amigos que lo dejaron a tiempo.

En fin, mitologías con las que todos, más o menos,
hemos coqueteado. Después están las oposiciones
de la Junta, los a dedo.
Y un brillo en los ojos
en el amago de revolución de cada junta de vecinos.

 

 

 

 

LEOPOLDO Y EL CANARIO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Leopoldo María Panero

 

Leopoldo tiene un canario enjaulado
en el manicomio, al que repite en retahila
versos de memoria. Los recita sin acentos
y sin labios, con el tufo del tabaco
y el gas insomne de cada Coca-Cola.
Cuenta una y otra vez la misma historia
de conspiraciones, de intentos de asesinato
y sigue paseando a su madre muerta
por el tablero.
Él también persigue su homicidio
pero le sale mal. Es torpe.
Dice que ama la vida y que teme a la muerte,
y piensa del amor que es un veneno.
Se aferra a su demencia y al alimenta leyendo
versos que asienten doblegados
a todas sus contorsiones.
El pájaro, también loco, es gris-amarillo
y ya no canta.

 

 

 

 

LISBOA

Lisboa se llueve encima limpiándose así los ojos.
Como los lagartos. Lengua de viento.

La brisa lija, como el beso de los gatos,
y barre la ciudad, pero no la lustra.

Lisboa siempre es gris y mate, como el fado,
como la boca casi cerrada que impone hablar
su idioma
profundo.
Plural Lisboa, como todas las vidas que habitó Pessoa.

 

 

 

Calderón, Joaquín. La vida editada. Sevilla, Editorial Renacimiento, 2019.

 

DESPUÉS DEL RECITAL DE HOMENAJE A JUAN LUIS LÓPEZ PRECIOSO

diciembre 13, 2019 Deja un comentario

Anoche fue magnífico escuchar en la voz de algunos de los que coincidieron con él a lo largo de su vida, todas las maneras en que Juan Luis López Precioso se fue dando a conocer.

Entre otros, estuvimos leyendo sus poemas Isabelle García Molina, Cristina Morano, Soren Peñalver, Juana J. Marín Saura, Sebastián Mondéjar, Pascual García o un servidor.
Aquí algunas fotos del evento.

 

 

 

 

 

 

HOY, HOMENAJE A JUAN LUIS LÓPEZ PRECIOSO EN ‘EL SUR’

diciembre 12, 2019 Deja un comentario

 

Como pueden leer aquí, esta noche se celebrará en la cafetería ‘El Sur’ un homenaje al recientemente fallecido poeta y periodista Juan Luis López Precioso.
Allí nos vemos.

 

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PLANETA CLANDESTINO #82

diciembre 11, 2019 Deja un comentario

 

yo no la miro, la dejo hacer
la oigo respirar agitadamente
mientras limpia el brazo de la mecedora

ni el cansancio
ni el olor a amoniaco consiguen detenerla

antes fueron las persianas
mañanas serán los cristales

me recuerda a los coleccionistas
infelices, a los que siempre falta una pieza

nunca estará contenta
siempre habrá algo limpio que limpiar

 

 

 

 

la observo gastar el tiempo que le queda
en poner a prueba fuerzas y memoria

busca cables en un cajón
para reparar la radio,
le alcanzo las tijeras
aunque no hay cinta aislante que nos una

busca cera virgen
para tapar ese enorme agujero de carcoma
que no consigo ver

ella se siente sola
yo me siento inútil

tal vez, un día
nos acerque el silencio
cuando ella no recuerde nada
y yo empiece a olvidar el nombre de las cosas

 

 

 

 

estudia mis movimientos,
mis manos estirando las sábanas
doblando las servilletas

dice que estoy loca
porque no desayuno
porque mido el arroz por puñados
porque reciclo el aceite
porque adoro el viento agitando la ropa tendida

quiere que coma más
quiere que me peine como la mujer de un astronauta
quiere que haga feliz a su hijo

dice que estoy loca

 

 

 

 

tamborilea en la cama
tamborilea en la cocina
tamborilea delante del televisor
tamborilea cuando recuerda a su abuelo
tamborilea cuando recuerda a su madre
tamborilea cuando recuerda a su marido
tamborilea cuando recuerda a su hija
tamborilea cuando no recuerda nada

cuando no encuentra la palabra que busca
cuando no sabe nombrar
el objeto vaso
el objeto agua
el objeto ropa tendida
el objeto lluvia

no sé si ese ruido la acompaña
o son sólo señales de vida
que me manda cuando me alejo unos metros
cuando me encierro en el baño
a solas, con el objeto dolor

 

 

 

 

escribe con el dedo
sobre el brazo de la mecedora
sobre el cristal de la mesa
sobre el mantel
sobre la servilleta
sobre su falda

escribe con el dedo
maomegean
mientras mira al vacío

dice que lo escribe desde siempre
dice que no sabe por qué lo escribe
dice que no sabe qué significa
dice que nunca lo supo
dice que es la única palabra
que nunca va a olvidar

 

 

 

 

veinticuatro tiradores en la cocina
dieciocho figuras entre los dos cuadros del pasillo
a veces veinte
once fotos enmarcadas
diez varillas por respaldo
veintisiete botones en el mando a distancia
doce macetas bajo la lluvia
tres a cubierto
cinco dedos en cada mano
a veces seis

los barrotes de la baranda no los cuento
porque ya sé que son quince, dice

 

 

 

 

hay pájaros en el tejado del cuartel
hay pájaros en la torre de la iglesia
hay pájaros muertos en mi cabeza

hay gatos en el solar abandonado
hay gatos bajo los coches
hay gatos locos bajo mi pecho

hay sueños que se cumplen
hay sueños que no se cumplen
hay sueños que no he contado a nadie

hay palabras huecas
hay palabras como alfileres
hay palabras que nunca pronunciaré

hay dolor y más dolor

 

 

 

 

vendrán tiempos peores
cuando esta vejez
sea la mía

 

 

 

Bono, Isabel. Maomegean. Logroño; Ediciones del 4 de agosto, 2010.

 

ARTISTAS, CUMPLEAÑOS, PROFECÍAS…

diciembre 10, 2019 Deja un comentario

 

Un artista homosexual de anteojos

Estoy en una muestra de arte contemporáneo.
E me decía que los artistas visuales muestran
toda la verdad de su intimidad y los poetas
no. Una vez vimos un video de un pasillo
con mensajes de Miranda July, decía que nunca
ibas a salir de ahí pero al final sí salías
y un montón de angustia creada
en 10 minutos se iba. Me gusta ver esas cosas sola
o con E aunque nunca lo hacemos. En realidad
le mando links y él a mí de cosas
que nos gustan. Siempre nos gustan las mismas
cosas. A veces no me acuerdo si él me copia
a mí o yo a él. No me interesa escribir
sobre las redes sociales o su intercambio.
Pero es cierto que no necesitamos eso
con mis amigos de la juventud, los de la adolescencia
cambiaron de teléfono. E ahora escribe sobre un artista
homosexual de anteojos. No sabía
que le gustaban los chicos, me dice
y señala la imagen de un hombre en la ducha.
Una vez armé un collage de hombres nadando, todos
estaban solos. Excepto dos chicas
en una fotografía con gorro rojo
mirando al frente sin rozarse. Igual que E
y yo mirando los videos.

 

 

 

 

Cumpleaños número 2

Estoy en el cumpleaños del hijo de una amiga.
Luci fue la primera del grupo del colegio en ser mamá
aunque todas tenemos más de 20.
Mi mamá se casó a los 23 y me tuvo a los 26,
yo me quiero casar a los 30 y ser madre a los 32.
A veces, no sé si mi deseo
de maternidad es real o es sólo el deseo egoísta
de sentir un amor inconmensurable.
Me da curiosidad transformarme
en algo nuevo para alguien nuevo
y pensar en que una persona sólo me conocería
con aspecto adulto y ni miles de fotos
serían suficientes para cambiar esa idea.
Es cierto que ahora tenemos que hacer
muchas cosas, obtener un título de grado
y doctorado, ganar becas, conocer países
de otros continentes, tener un depa
con pileta y un auto azul pequeño. Me gusta
mucho que Luci le cocine comida casera a su bb,
le lea cuentos y no le dé el celular
para que vea dibujitos. Me molesta la gente
que habla de manera odiosa sobre los hijos
y las madres. Casi todas nos imaginamos
alguna vez con un chiquito en brazos
que nos agarre el dedito de la mano.
Nunca sé qué pensar de todo esto,
si pensáramos tanto quizás
la gente dejaría de tener hijos,
el mundo desaparecería
o todos nos formaríamos in vitro
y ni siquiera haríamos el amor para tener un bb.
Todo hecho en compu parece el futuro.
Lo bueno es que depende de nosotras.

 

 

 

 

Casi efecto invernadero

Estoy en el parque de una ciudad muy grande.
Cierro los ojos y miro un cielo lavado de nubes
pesadas por la contaminación. En la televisión
dijeron que la capa de ozono se está cerrando.
Nunca lo distinguí, mi piel no se quema y casi
nunca me hace calor. Vivo en una de las provincias
más tropicales pero siento frío en otros lugares.
Cuatro chicas tienen la boca pintada
del mismo color.
Son las mujeres de un coro griego
o las muchachas que inspiraron a Jeffrey Eugenides
para escribir las Vírgenes suicidas. Siempre quise
tener linda voz para poder cantarles a mis hijos
los boleros más románticos del mundo.
En mi casa nunca sonaba música sólo el ruido
de la calle. Soñé que mi abuela tocaba el piano pero
en realidad se levantaba a pintar manteles. En mi familia
hay una tradición de manualidades. Todas cosen, pintan,
tejen, bordan. Sin embargo, nunca nadie tocó algún
instrumento ni cantó bien. En las manos parece
guardarse el talento. Yo heredé las de mi abuela:
son pequeñas y de dedos muy finos, tanto, que
pareciese que todo se me puede caer.

 

 

 

 

Una profecía de Valéry

En una habitación dormimos 10 chicas
de entre 20 y 25 años. Valéry dijo una vez
soy extremadamente social e infinitamente solitario
y estoy de acuerdo. Las cosas que se viven en una semana
fuera de casa son igual a un mes en el lugar donde nacimos.
Hay una idealización en el no estar, lo extranjero parece
bonito y nos da ganas de casarnos con un chino, un alemán,
un poeta de Valparaíso, un pibe que vive en Chacarita.
Porque a mil kilómetros ya no es parte de vos:
no sabés cuáles son las baldosas sueltas
de tu cuadra ni cómo se llama el hijo de tu portero.
Valéry también dijo que la poesía
es un animal disecado sobre una mesa. Entonces te topás
con 60 animales disecados pero quizás sólo 30
son verdaderamente extranjeros, 17 te hacen acordar
a tu casa, lo que buscamos en lo que queda lejos,
y únicamente 5 son menores de 40
y aptos físicamente para subir
la montaña que querés subir con el amor de tu vida.
Te das cuenta que en el colectivo al fin dormís
como en tu casa, sin despertarte pensando
que alguien va a sacarte las medias de tu valija
o escuchando cómo toma merca el dueño del hostel.
La tranquilidad es lo más aburrido, son las cosas
que te salen siempre bien o la felicidad
contenida cuando escribís un buen poema.

 

 

 

 

Curva de Lorenz

Estoy hablando por teléfono con un amigo. No hay nadie
en casa, puedo escucharlo bien.
Él vive solo hace un tiempo. Siento la caída de la vajilla
amontonada que seguramente no lava hace días.
Comenzamos a hablar de la teoría del caos
en un sentido romántico. Creo que los científicos
son mucho mejores amantes que los poetas.
Ni mi amigo ni yo somos científicos
aunque tenemos ese deseo. Él tiene un tatuaje
de la curva de Lorenz del efecto mariposa. A mí me interesa
su relación con la teoría del caos. Nunca estuve obsesionada
por la armonía perfecta, prefiero el accidente
y sus resultados. Mi amigo coincide. Quizás en la curva
entre aquí y allá, entre un no y un sí,
entre seguir y reventar, alguien montó un desorden
delicado para nosotros. El aleteo de una mariposa
puede producir tornados que tiren
toda nuestra ropa colgada.
¿Un mail o la foto de un árbol
puede cambiar nuestro futuro?
Lo que no esperamos parece hostil
si no tenemos fe en la ciencia.

 

 

 

de la Vega, Sofía. La idea es vivir cerca pero no encima. Cáceres; Ed. Liliputienses, 2019.

 

DÍAS ENTEROS A MITAD DE CAMINO EN TODAS PARTES

 

Días enteros en las ramas

Haber sabido que no había pájaros
que lo inhóspito estaba en las ramas
que nos íbamos a perder en ese bosque
que no era el infinito
sino el límite.
El uso de un condicional
para un presente
que se diluía.
Todo iba a venir, después.

 

 

 

 

A mitad de camino

El olor ácido de las minas de azufre,
un lago a cuatro mil metros de altura,
cien vacas pastando
al costado de la ruta.
Todavía admiro
cómo sucede una formación de lava,
me dan miedo las despedidas
y me parecen ásperas las sábanas
en los cuartos de los hostales.
Espero grandes acontecimientos.

 

 

 

 

El agua en todas partes

Esto es real:
llueve adentro de la casa.
Las junturas mal selladas,
el agua que gotea del vidrio,
los trapos, los baldes, las palanganas,
baldear, un mínimo acto
para que desagüe.

Recién mudada
entre cajas a medio desembalar
pero no me quejo,
estoy en la edad en la que una
camina hacia sus mitos.
Espero una revelación
que venga del agua.

 

 

 

 

La vara

Insisto en que el jazmín
se trepe a la vara
y crezca
usándola de apoyo.
Pero necia
como toda planta trepadora
se suelta
y ya invadió el cedrón, la cretona
y el palo borracho.
Delicadamente los separo
con cuidado de que no se rompan
pero es inútil
soy lenta para aprender
las penas de las plantas.

 

 

 

 

Recuerdos que solo funcionan en formato polaroid

Me nubla el exceso de paisaje, lo visual
funciona como un grafismo.
Hay una sensación de ajenidad
no en mí
sino en las cosas.
El presente es un todavía incierto
y me imagino un futuro
lleno de caballos galopando.

 

 

 

 

Salimos del amor

Las langostas son pequeñas
pero de repente
por algo que no se explica
crecen tanto
que tienen que cambiar
el caparazón que las cubre.
Entonces se esconden unos días
debajo de una roca
hasta que su cuerpo
produce un caparazón nuevo
para poder volver a la arena
con otro envoltorio.
Y eso que les ocurre es tan natural
que lo realizan varias veces en su vida.
Así está mi corazón hoy
ensanchándose
debajo de la roca.

 

 

 

Kasztelan, Nurit. Después. Cáceres; Ed. Liliputienses, 2019.

 

HISTORIA DE LA MÚSICA SOBRENATURAL

Vuelvo cada cierto tiempo a echarle un vistazo a esta ‘Historia de la música sobrenatural’ porque, al contrario de lo que yo hacía, Sergi Gros adelgaza los poemas casi hasta su más mínima expresión rechazando la narratividad. La superficialidad no tiene cabida en estos poemas en los que, con tan solo la médula, la intensidad de los mismos es grandiosa.
No puedo mostrar los ecos que cada poema tiene en el libro, pero puedo dejar aquí algunos textos para que vean lo que digo.

 

 

 

3xxxxComo la fuerza que se transfiere
xxxxxentre dos cuerpos comunicantes.

xxxxxComo las puntas de un gran incendio.

xxxxxTan brutal e imprevisible
xxxxxcomo una especie invasora.

xxxxxSin requerimientos.

xxxxxSin contemplaciones.

 

 

 

 

7xxxxAlgún tipo de retribución
xxxxxpor nuestra militancia
xxxxxnocturna.

xxxxxUn dolor secretísimo.

xxxxxCierta flor
xxxxxde tu reino.

 

 

 

 

17xxxDos ciudades vinculadas
xxixxxúnica y exclusivamente
xxixxxpor nuestra voz.

xxixxxTus reclamos. Mis respuestas.

xxixxxNuestra primera canción
xxixxxcomo fantasmas.

xxixxxNuestra voz
xxixxxsobre el mar.

 

 

 

 

21xxxCada omisión. Cada añadidura.

xxixxxTodas las magníficas palabras
xxixxxque recibes por la noche
xxixxxy que no puedes
xxixxxretener.

xxixxxTodas las voces
xxixxxdetrás del fuego.

 

 

 

 

22xxxNingún lenguaje que pueda plasmar
xxixxxnuestra antigua obsesión
xxixxxpor el combate.

xxixxxNuestro menosprecio
xxixxxpor la mansedumbre.

xxixxxNuestra devoción
xxixxxpor la sangre
xxixxxajena.

 

 

 

 

25xxxSobre las maravillosas ruinas
xxixxxde nuestra ingenuidad.

xxixxxContra las mismas fuerzas
xxixxxque torcieron la luz.

xxixxxSobre pedestales
xxixxxdemasiado
xxixxxendebles.

 

 

 

 

30xxxComo aquellas barcas que no aceptan
xxixxxningún rumbo y que siempre terminan
xxixxxen el fuego.

xxixxxComo aquellos fuegos que empiezan a
xxixxxdesaparecer y vulneran el interior de los
xxixxxhombres.

 

 

 

 

32xxxFuera del extraordinario alcance
xxixxxde tus castigos y tus recompensas.

xxixxxEn una tierra de nadie
xxixxxdonde nada permanece.

xxixxxSalvo algunas sombras.

xxixxxSalvo ciertas voces.

 

 

 

 

37xxxY regresar a las fuentes exactas
xxixxxdonde obtuviste tu primer consuelo.

xxixxxComo quien alcanza
xxixxxun segundo umbral.

xxixxxComo quien piensa
xxixxxen un rostro
xxixxxausente.

 

 

 

Gros, Sergi. Historia de la música sobrenatural. Barcelona; Ed. La Garúa, 2019.

 

LGC3 – GIOCONDA BELLI

 

INTERNET

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA mi hijo Camilo

El tiempo que antes se me entregaba
como un cuerpo extenso
aguardando la luz de la imaginación,
se ha tornado en este siglo en el abundante bazar
de una obscena, lujuriosa inteligencia.
Tentaciones y milagros se apilan ahora abiertos y espesos
en el camino que me lleva a la página-pantalla en blanco.
Las palabras que solían obedecerme
salir de mí y ordenarse al llegar a su destino
hoy se encabritan, empujan, dan tirones
para que desista del arduo trabajo de inventarme un
mundo a mi medida
y me disperse, abrace o toque,
las mil y una revelaciones
que complejas y seductores vibraciones,
emanaciones de otros cerebros alterados,
emiten sobre mi mesa de trabajo.

Cantos de sirenas me invitan a despeñarme por
laberintos sin fin
por la Babel-biblioteca de Borges con su olor a
páginas aromáticas donde
ya sin papel los colores, deslumbres, o torvas pasiones
del mundo
bailan la danza de los siete velos de Windows o Apple
y la manzana de oro rueda repartiéndose entre diosas
y plebeyos
promiscua y generosa.

Mis poros, mis ojos y yo, siempre volubles a las
tentaciones
atisbamos el País de las Maravillas,
el país de la abundancia donde la más simple y
cotidiana de las vidas
compite con los excesos de la imaginación
y atrapados en el desenfreno del espectáculo ajeno
sucumbimos al canto y las invitaciones
de sirenas y sirenios
y a la caricia de sus hermosas colas brillantes

¡Ah, Ulises, ya quisiera yo
la cera y el mástil que me salvaran!
¡Si vivieras hoy jamás habrías vuelto a Ítaca!

 

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UN ICEBERG PARA ANIMALES QUE SE ARRASTRAN

 

Iceberg

Estoy hablando por teléfono con un amigo
que vive a 1.200 km de mi casa.
En Tucumán casi siempre se cumplen
las 12 horas de luz y 12 de oscuridad. En verano
amanece antes pero no somos como Islandia
donde hay días enteros luminosos o negros.
Le cuento que estoy interesada en las pinturas
de icebergs. Mi curiosidad empezó con un novio
que pintaba cuadros de 15×15 donde los hielos
eran rosados y lilas, a veces también celestes.
Eso lo hacía especial, como la quietud
en la que vivíamos. El único hielo que me gusta
es el que pongo para enfriar el té, se ríe
mi amigo. El té es agua sucia dicen
los médicos nutricionistas, pero llega una edad
en la que la leche te hace doler
la panza. Nunca entendí por qué las cosas
que nos hacen bien de chicos son malas
de grandes. Es como si fuéramos
mini-personas y después macro-personas distintas,
por eso se puede aprender cualquier idioma
hasta los seis años. Después no podemos pronunciar:
Un oiseau né en cage pense que voler est une maladie.
Me gustan los icebergs porque fueron gotas
de lluvia o algo así que se volvieron gigantes donde
está el futuro del agua potable.
Elizabeth Bishop dice que es mejor ser iceberg
que barco, aunque ello signifique el fin del viaje.
El hielo en mi memoria es ese amor
que veía el congelamiento de las cosas.
La imagen fija de lo que perdimos:
las fotos que no nos pasamos, el pelo de nuestros perros,
el libro que le regalé y empezó a leer,
los vasos de Coca aguados,
la pintura de un paisaje pequeño y gris,
la cama que sigue destendida
y no es de ninguna de nuestras casas.

 

 

 

 

Rompecabezas

La última vez que viajé a Buenos Aires no fue
como las demás. Me entristecí pero hablé mucho
con un amigo que también estaba triste pero siempre
lo oculta y también con un amigo que nunca
oculta lo que siente pero sí que yo le gusto.
Creo que lo quiero más
por eso. Un día me acosté en un banquito
miré unas ramas y me largué a llorar. Hoy me dijeron:
¿si no pasa nada malo no pasa nada bueno tampoco, no?
La inmovilidad de este casi bien no me sirve ya.
Vivir siempre en el barrio nos asegura un error duradero.
Todo se mueve más lento
desde que sabés lo que querés. Todo,
también, parece parte de un rompecabezas
por correo. Las piezas no se terminan de juntar
porque el fabricante ya no hace más envíos
a Tucumán. A la gente la pone triste
las cosas tristes, a mí me angustia no distinguirlas.
En Buenos Aires tampoco sentí mucho, amistad
y calidez sí, pero
no un desorden mental verdadero.
Entonces lo que quería vino
desde mí. Aunque un día fui a una terracita
a buscar libros de alguien que no conocía
ni había visto sus fotos y cuando llegué
pensé que todo era sorprendente, estaba estrenando
su sillón nuevo y sus zapatillas me gustaban mucho.
Fue emocionante aunque me sentí
fuera de mí. Un poema de amor salió después
de muchos meses camuflado con otras cosas
como mi perra enferma de 16 años,
historias de japoneses sin cabeza.

 

 

 

 

Fitclass

En el gimnasio al que voy no hay chicas
excepto Mica que alza 150 kilos
de cada lado. Más de tres veces lo que yo peso.
Los fisicoculturistas me hacen parte
de su mundo, como en esos videos de facebook
donde una leona amamanta a un antílope.
Me ayudan a ser más fuerte y pensar en resistir.
Los desafíos físicos me parecen más importantes
que los mentales. En mi familia nadie leyó poesía,
mi mamá mide 1.60 pero agarra las asaderas
del horno sin enfriar y puede
estar más de 24 horas sin comer.
No tiene las necesidades básicas
de un ser humano. De chica me dijo
que yo no era como el resto
y que podía hacer lo que quisiera. No fui
buena en gimnasia hasta después de los 20,
las piernas largas no me obedecían. Ahora
levanto 80 kilos y veo cómo los muslos se inflan
al caminar. Pasar tiempo en el gimnasio es horrible,
la música nunca me gusta. Estar ahí significa
pensar en el cuerpo
no para escribir, no para leer:
el cuerpo para ser un cuerpo.
En el baño me miro desnuda y cada
parte está donde pertenece. Mi piel brilla,
se tensa como si fuera a estallar.

 

 

 

 

Animales que se arrastran

En una habitación del quinto piso del hotel apago todo
y los focos comienzan a hacer ruidos metálicos.
En casa siempre algún chasquido o mínimo susurro
se escucha. Una sola vez sentimos
el silencio. Fue en medio de dos montañas
de piedra roja. Era todo azul cuando cerramos los ojos.
Nosotros en medio, como comadrejas
o esos animales que se arrastran para enfriarse.
Siempre quise tomarte la mano ese día. Es igual
a cuando estás corriendo en la clase
de gimnasia del colegio y te olvidás
de que tus 30 compañeros corren con vos.
Desde chica estar rodeada por grupos
me da miedo. Cuando es de noche, en la cama
no dejamos que ningún pie esté fuera de ella.
En realidad yo rezo o pienso que las sombras
extrañas son Dios. Estamos todos tristes
porque no se puede escapar. El aturdimiento
de la multitud del subte fue captada por un fotógrafo
norteamericano en japón. La gente salía
en poses incómodas. Brazos y piernas
de contorsionistas. Lo raro era la cara
de los japoneses no mostraba sufrimiento.
La incomodidad del amontonamiento
se hace parte de su vida.
Como el día que estaba sola con vos
pero al final nunca te diste cuenta.

 

 

 

de la Vega, Sofía. La idea es vivir cerca pero no encima. Cáceres; Ed. Liliputienses, 2019.

 

LGC3 – JUAN MANUEL ROCA

 

CRÓNICA DE UN POSIBLE REGRESO

Si Cristo se decidiera a bajar de la cruz
Y a dejar de una vez por todas
Los muros donde cuelgan sus brazos
Como las alas clavadas por los cazadores de ángeles,
Si pudiera desclavarse y desinfectarse
De las llagas impuestas por los vendedores de heridas,
A lo mejor volvería a caminar sobre el mar de Galilea
Y a invitar a una cena de silencios a putas y mendigos.
Para evitar que se repita tan peligrosa cruzada
Los patriarcas disponen de cámaras secretas
En los rincones de los conventos, en catedrales y museos.
Podría ocurrir que se animara a descolgarse de su cruz
Y que huyera a predicar su amortajada verdad
En el corazón herido de las ciudades. Si en un descuido
El hombre decidiera bajarse de las trozas del árbol
Empezaría por cerrar los brazos, cansado de estar
Como un espantapájaros a merced del agua o el viento.
Luego se abrazaría a sí mismo como a un viejo conocido
Y escaparía del largo cautiverio, remando, remando,
Con sus dos viejos maderos hacia el alba.

 

 

 

 

CARTA DEL SOLDADO DESCONOCIDO

Madre,
Écheme un puñado de proyectiles
En el morral
Que me voy para la guerra,
Póngame un poco de arroz
Que yo pongo mi miedo.
Llevo una provisión de cicatrices
Para repartirle al enemigo.
Ya
Alisté la camilla de lona del abuelo
En la que regresó
Cargado de medallas y de heridas.
Madre,
Un regimiento de sombras huye
De sus cuerpos,
No miran
Las sobras de país que van dejando.
Te lo aseguro, madre,
Llevo mis mejores heridas puestas,
Mi carnet de desertor de la vida.
Écheme,
Écheme un poco de yeso en el morral
Para adelantar mi mascarilla.

 

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VIMOS EL CIELO ROJO Y ATRAVESASTE LA AUTOPISTA

 

ESTUVIMOS QUIETAS CALLADAS

vimos el cielo rojo y bajo el cielo creímos
incorporar un idioma
y arriba del cielo en los altares
corrimos con el fuego y cuando el fuego
en nombre de dios nos tocó
vimos el mismo horror que en un pasillo
una noche en secreto en la infancia
en nombre del amor.
Inventaron un miedo en la línea de la mano
un niño
o la comida
confiamos en ese extraño del que después
huimos como pudimos
como huyen las cosas que antes
no podían moverse y de repente
las despierta un sonido,
una idea
o el mismo sueño
desatado
como una corriente
en el medio de la nada.
Que la luz no se prenda, rezamos,
que el animal siga durmiendo para despacio
poder abrir esa puerta.
Arriba de los techos, la mano de tu hermana o de una madre
o de la muerte,
trepando las rejas,
esquivando los autos,
nos dirige el deseo allá atrás una casa
abandonada
iluminaremos
con esta linterna
haremos un hogar
en la historia.

 

 

 

 

SAMSUNG GALAXY

los brazos de mi amiga crecen malos como una enredadera
en el auto a mis costados
oh no, era un chico robándome el celular!
con la avidez de un trueno
robar es una magia
lo persigo y desaparece por la oscuridad
robar es una amiga
requiere silencio destreza y precisión
para destruirte

 

 

 

 

PEREGRINACIÓN

viajábamos a San Sebastián y en el micro
me sentí mal por la altura
viñedos, fábricas y unas pocas
casas de piedra
por el camino de tierra veíamos
a lo lejos las montañas más altas
tenían el pico nevado de días anteriores
niños corriendo y mujeres
bajo el sol se paraban
a armar yo dije techo vos gorra
con las manos
para que la luz no queme
pasamos por un puente de no sé qué material
abajo de un lago que por cómo pegaba la sombra
de un árbol
parecía naranja
vi tu cara
y me contaste
lo de tu hermana muerta
iba a dar vuelta en moto
por el centro
y unas horas después, dijiste
mi madre agarrada
a los brazos de mi padre
entró gritando en casa
mi hermana había chocado contra un auto
volví a mirar las montañas y me parecieron estúpidas
lloramos los dos adentro del micro
quietos, sentados
como frente a mil patrulleros
entregados afuera
nos rodeaban las cosas
vivas

 

 

 

 

LA MAÑANA

que mientras me despiertes
por la luz de la persiana
y prendas la televisión para
informarme sobre el clima
qué flash ese cielo digas
programado sobre nosotras
los autos pasen a ver
si está ahí todavía latente
esa línea punteada de fuego
que ayer tenía adentro de mí

en la esquina tirados
espalda asfalto los pibes
parecen amenazar
la intensidad del día
veremos el musgo crecer
una marca de sol
será nueva en tu frente
antes de que el movimiento
la haga desaparecer

 

 

 

 

ATRAVESASTE LA AUTOPISTA PRENDIDA
en capucha como una pantera
atraviesa un bosque blanco
para contentar a su cría
eras vos
con la corriente del tren
la presa y el depredador.

 

 

 

Rua, María Florencia. Luces mal usadas. Cáceres; Ed. Liliputienses, 2018.

 

LGC3 – DANIEL FREIDENBERG

 

REAL

xxxxxI

Real es lo que
resiste,
ahí
donde el
ángel
precario
que te habita
patalea enojado.
Real es lo que
responde
lo que no preguntaste.

 

 

xxxxxII

Real es lo
que resiste, hay
un mundo en
el mundo
y un zapato
dos
zapatos
y un hilo naranja
ya sin naranja
ya sin nada que atar.

 

 

xxxxxIII

Real es
lo que
no da paso
o lo da,
lo que
no espera
que lo pienses:
“futuro” y
“pasado”, esas
palabras
endurecidas por
el aire invernal,
letras
pintadas
en la vidriera
de la mente,
ceden.
Y la mañana
se termina y
al rato oscurece
fuera de todo
lo que
tengas que decir
y todo lo que
va a venir
tarde o temprano
etcétera.
La mano que
dejó la taza
tiembla al
anotar
esa palabra
que después va a tachar.
La mano que
dejó la taza
y al lado la taza
y una pantalla
que acá se abre
como el mundo
pero no es el mundo.
Bombas racimo y
fósforo blanco:
eso es el mundo,
y hojas caídas
del diario de ayer
y el canto del
siniestro pájaro
de las madrugadas
cuando ya no
puede ser tarde
ni alcanza a ser temprano,
y el sabor del arándano
y la tibieza de una piel.
Real es lo que
resiste, a
quién
le importa el
nombre
que vayas a darle:
eso que
viene y
se inter-
pone, entre
vos y la vida
es la vida.
Cuerpo en
el aire que
resiste el aire
que lo resiste,
materia en
gloria
de existir:
eso que viene a
darte a ser
en el mundo
lo que
sos de mundo,
¿o no
sos
mundo?

 

 

xxxxxIV

Tibieza del
encuentro
de una piel
y el tacto:
real es
lo que en
lo oscuro
te dice “sí, estás”.

 

 

xxxxxV

La resis-
tencia de
los materiales
nada
dice
nada
más
como quien
vuelve a
donde
siempre es-
tuvo,
como quien,
aunque sea un
poco,
está.

 

EL METABOLISMO DE LOS REPTILES

Hace un año Ediciones Liliputienses publicaba esta joya. Ha sido leerme el libro y alucinar con la mitad de los poemas que, con los títulos de los poemas en inglés o castellano, destilan una ironía y una mala uva que me han deslumbrado; y, como escribe José Antonio Olmedo López-Amor aquí, uno siente cómo el yo del libro debe asumir las consecuencias del metabolismo del capitalismo en la urbe moderna (lean, lean la crítica completa).

 

 

Y aquí dejo algunos de los poemas del libro que, como decía, me han deslumbrado.

 

 

PRETTY HATE CAFFEINE

soy el ciudadano promedio
en noches tibias
como un revólver después de abrir fuego
cuando las grietas del techo
forman el mapa de la asfixia

soy el ciudadano promedio
y tengo más miedo
xxxxxxxal hambre
xxxxxxxxxxxxxxque al fracaso.

soy los nudillos que golpean los cristales del seven eleven
xxxxxxxxa las cuatro de la mañana

la sensación de coger con desconocidos

escucho el ipod en shuffle porque no me atrevo a
xxxcontrolar nada

mis padres me enseñaron
a no conformarme
con ser un perdedor
mis padres me enseñaron
a ser un buen perdedor

tengo miedo a los perros
que se arrojan contra las rejas
xxxxxxal escuchar mis xx pasos

tengo gingivitis y tengo
doscientos éxitos de los beatles
en formato mp3

soy el ciudadano promedio
me siento sospechoso
en los bancos
en los aeropuertos

la casa en que crecí ahora
es una sucursal de starbucks

tengo un montón de vidas ficticias
para contar a los taxistas
olfateo los calcetines
después de usarlos

algo tengo de justificante médico
algo
xxxxxde mono lanzado al espacio

soy el ciudadano promedio

y no tengo salida de emergencia

 

 

 

 

ABANDONAR LA CASA

fue como apagar el zumbido
de un aparato eléctrico

dejar de mirar el mundo
a través de un mosquitero

 

 

 

 

OMNIRACIAL

eres todas las actrices porno
que han cogido en mi pantalla

 

 

 

 

PRESIDENT OF THE REMAINS

el padre de mi hija es un extraño
que camina diez kilómetros al mes
en pasillos de supermercado
y exige le pidan las cosas por favor

en vez de reventar botellas contra los muros

 

 

 

 

DIOS TE AMA

porque no vive contigo
porque no le quita tus pelos al jabón
cada mañana
en la regadera

porque no te escucha roncar como una sierra eléctrica
a las 3 de la madrugada
masticar con la boca abierta
porque no tiene que limpiar la tapa meada del excusado
todos los días

dios te ama
porque solo te ha visto en la tele

 

 

 

 

HOSTILE TAKEOVER

la muerte de mi padre fue mentira
hasta la cuarta noche
la taza de café empezó a temblarme
y no pude amarrarle las agujetas al poema

 

 

 

 

HTP

dibuje una casa
cuyas paredes formen
la palabra ladrido

 

 

 

 

DAYDREAM

la pesadilla empieza
15 segundos
después de despertar

 

 

 

 

CUMPLEAÑOS

sabrá que lo hizo correctamente
si al soplar las velas del pastel
el resto del mundo se incendia

 

 

 

Zúñiga Naime, Ánuar. El metabolismo de los reptiles. Cáceres; Ed. Liliputienses, 2018.

 

LA REGLA DE QUE LO NECESARIO LLEGARÁ DESPUÉS

 

Como si fuese necesario

Ahí estás vos
con esa necesidad de pertenecer a algo
y no a alguien.
Te miro desnudo
y veo que me sobra
el mundo que a vos te falta
usamos el sexo como herramienta de duración
y después ¿qué?
Cosas que no me importaría olvidar.

 

 

 

 

Puede que el amor llegue, después

Pasamos el momento en que el cuerpo
empieza a tener memoria:
uno de los dos volvía de un viaje y
nos abrazábamos callados en el sillón
un rato largo, no era necesario decir nada
los cuerpos se movían solos
los besos y el ir corriendo al cuarto
el pan con manteca,
después, el anecdotario de vivencias,
después, los abrazos torpes, después
el sueño interrumpido, después
los días por venir,
después, el dolor también,
después.

 

 

 

 

Una sola regla

No enamorarse.
Lo sabíamos y jugábamos
a creer en otra cosa. La irrealidad
también se mide
en los excesos de la casa:
cigarrillos en el piso,
botellas vacías sobre la mesa,
resistir una semana
con tres horas de sueño.

Todavía no lavo las sábanas.
“El amor llegará con maletas”
me había dicho el I Ching.

 

 

 

Kasztelan, Nurit. Después. Cáceres; Ed. Liliputienses, 2019.

 

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