Inicio > Poesía > UN ICEBERG PARA ANIMALES QUE SE ARRASTRAN

UN ICEBERG PARA ANIMALES QUE SE ARRASTRAN

 

Iceberg

Estoy hablando por teléfono con un amigo
que vive a 1.200 km de mi casa.
En Tucumán casi siempre se cumplen
las 12 horas de luz y 12 de oscuridad. En verano
amanece antes pero no somos como Islandia
donde hay días enteros luminosos o negros.
Le cuento que estoy interesada en las pinturas
de icebergs. Mi curiosidad empezó con un novio
que pintaba cuadros de 15×15 donde los hielos
eran rosados y lilas, a veces también celestes.
Eso lo hacía especial, como la quietud
en la que vivíamos. El único hielo que me gusta
es el que pongo para enfriar el té, se ríe
mi amigo. El té es agua sucia dicen
los médicos nutricionistas, pero llega una edad
en la que la leche te hace doler
la panza. Nunca entendí por qué las cosas
que nos hacen bien de chicos son malas
de grandes. Es como si fuéramos
mini-personas y después macro-personas distintas,
por eso se puede aprender cualquier idioma
hasta los seis años. Después no podemos pronunciar:
Un oiseau né en cage pense que voler est une maladie.
Me gustan los icebergs porque fueron gotas
de lluvia o algo así que se volvieron gigantes donde
está el futuro del agua potable.
Elizabeth Bishop dice que es mejor ser iceberg
que barco, aunque ello signifique el fin del viaje.
El hielo en mi memoria es ese amor
que veía el congelamiento de las cosas.
La imagen fija de lo que perdimos:
las fotos que no nos pasamos, el pelo de nuestros perros,
el libro que le regalé y empezó a leer,
los vasos de Coca aguados,
la pintura de un paisaje pequeño y gris,
la cama que sigue destendida
y no es de ninguna de nuestras casas.

 

 

 

 

Rompecabezas

La última vez que viajé a Buenos Aires no fue
como las demás. Me entristecí pero hablé mucho
con un amigo que también estaba triste pero siempre
lo oculta y también con un amigo que nunca
oculta lo que siente pero sí que yo le gusto.
Creo que lo quiero más
por eso. Un día me acosté en un banquito
miré unas ramas y me largué a llorar. Hoy me dijeron:
¿si no pasa nada malo no pasa nada bueno tampoco, no?
La inmovilidad de este casi bien no me sirve ya.
Vivir siempre en el barrio nos asegura un error duradero.
Todo se mueve más lento
desde que sabés lo que querés. Todo,
también, parece parte de un rompecabezas
por correo. Las piezas no se terminan de juntar
porque el fabricante ya no hace más envíos
a Tucumán. A la gente la pone triste
las cosas tristes, a mí me angustia no distinguirlas.
En Buenos Aires tampoco sentí mucho, amistad
y calidez sí, pero
no un desorden mental verdadero.
Entonces lo que quería vino
desde mí. Aunque un día fui a una terracita
a buscar libros de alguien que no conocía
ni había visto sus fotos y cuando llegué
pensé que todo era sorprendente, estaba estrenando
su sillón nuevo y sus zapatillas me gustaban mucho.
Fue emocionante aunque me sentí
fuera de mí. Un poema de amor salió después
de muchos meses camuflado con otras cosas
como mi perra enferma de 16 años,
historias de japoneses sin cabeza.

 

 

 

 

Fitclass

En el gimnasio al que voy no hay chicas
excepto Mica que alza 150 kilos
de cada lado. Más de tres veces lo que yo peso.
Los fisicoculturistas me hacen parte
de su mundo, como en esos videos de facebook
donde una leona amamanta a un antílope.
Me ayudan a ser más fuerte y pensar en resistir.
Los desafíos físicos me parecen más importantes
que los mentales. En mi familia nadie leyó poesía,
mi mamá mide 1.60 pero agarra las asaderas
del horno sin enfriar y puede
estar más de 24 horas sin comer.
No tiene las necesidades básicas
de un ser humano. De chica me dijo
que yo no era como el resto
y que podía hacer lo que quisiera. No fui
buena en gimnasia hasta después de los 20,
las piernas largas no me obedecían. Ahora
levanto 80 kilos y veo cómo los muslos se inflan
al caminar. Pasar tiempo en el gimnasio es horrible,
la música nunca me gusta. Estar ahí significa
pensar en el cuerpo
no para escribir, no para leer:
el cuerpo para ser un cuerpo.
En el baño me miro desnuda y cada
parte está donde pertenece. Mi piel brilla,
se tensa como si fuera a estallar.

 

 

 

 

Animales que se arrastran

En una habitación del quinto piso del hotel apago todo
y los focos comienzan a hacer ruidos metálicos.
En casa siempre algún chasquido o mínimo susurro
se escucha. Una sola vez sentimos
el silencio. Fue en medio de dos montañas
de piedra roja. Era todo azul cuando cerramos los ojos.
Nosotros en medio, como comadrejas
o esos animales que se arrastran para enfriarse.
Siempre quise tomarte la mano ese día. Es igual
a cuando estás corriendo en la clase
de gimnasia del colegio y te olvidás
de que tus 30 compañeros corren con vos.
Desde chica estar rodeada por grupos
me da miedo. Cuando es de noche, en la cama
no dejamos que ningún pie esté fuera de ella.
En realidad yo rezo o pienso que las sombras
extrañas son Dios. Estamos todos tristes
porque no se puede escapar. El aturdimiento
de la multitud del subte fue captada por un fotógrafo
norteamericano en japón. La gente salía
en poses incómodas. Brazos y piernas
de contorsionistas. Lo raro era la cara
de los japoneses no mostraba sufrimiento.
La incomodidad del amontonamiento
se hace parte de su vida.
Como el día que estaba sola con vos
pero al final nunca te diste cuenta.

 

 

 

de la Vega, Sofía. La idea es vivir cerca pero no encima. Cáceres; Ed. Liliputienses, 2019.

 

  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

Daftar Harga Mobil Bekas

Literatura, música y algún vicio más

El lenguaje de los puños

Literatura, música y algún vicio más

Hankover (Resaca)

Literatura, música y algún vicio más

PlanetaImaginario

Literatura, música y algún vicio más

El blog tardío de Elena Román

Literatura, música y algún vicio más

Del verso y lo adverso 9.0

Literatura, música y algún vicio más

DiazPimienta.com

Literatura, música y algún vicio más

El alma disponible

Literatura, música y algún vicio más

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

Literatura, música y algún vicio más

Las ocasiones

Literatura, música y algún vicio más

AJUSTES Y OTRAS CUENTAS

Literatura, música y algún vicio más

RUA DOS ANJOS PRETOS

Blog de Ángel Gómez Espada

PERIFERIA ÜBER ALLES

Literatura, música y algún vicio más

PERROS EN LA PLAYA

Literatura, música y algún vicio más

Funámbulo Ciego

Literatura, música y algún vicio más

pequeña caja de tormentas

Literatura, música y algún vicio más

salón de los pasos perdidos

Literatura, música y algún vicio más

el interior del vértigo

Literatura, música y algún vicio más

Luna Miguel

Literatura, música y algún vicio más

VIA SOLE

Literatura, música y algún vicio más

El transbordador

Literatura, música y algún vicio más

naide

Literatura, música y algún vicio más

SOLIPSISTAS DEL MUNDO

Literatura, música y algún vicio más

MANUEL VILAS

Literatura, música y algún vicio más

El fin de las siestas

Literatura, música y algún vicio más

Escrito en el viento

Literatura, música y algún vicio más

un cántico cuántico

Literatura, música y algún vicio más

Peripatetismos2.0

Literatura, música y algún vicio más

Hache

Literatura, música y algún vicio más

A %d blogueros les gusta esto: