Inicio > Relato > LA MOVIDA, MÁS O MENOS, FUE ASÍ

LA MOVIDA, MÁS O MENOS, FUE ASÍ

 

xxxLa movida, más o menos, fue así. Fraga Iribarne, a quien no le gustaba cómo iban las cosas ni que el Rey hubiese quitado a Arias Navarro (la estanquera de Ayala, bien, gracias), ni que a él le hubiesen quitado de Londres (guardó el bombín inglés en una sombrerera equivocada, de su mujer, y no ha vuelto a encontrarlo), Fraga Iribarne, digo, decidió que, muerto Franco, el franquismo era él, y reunió en torno de sí siete ángeles o candidatos, los siete ángeles apocalípticos que al comienzo de este libro final le anunciaron, pero sin cruces de hierro interiores y con alas de tervilor o de terlenka. López Rodó, Arias, Fernández de la Mora y así, fueron los siete ángeles/grajos que llenaron España con su vuelo pesado, cargante de nostalgia, lastrado de continuismo. Las primeras elecciones generales y democráticas fueron como una quema de brujas en seco, quema a la que asistieron, en la plaza de todos los pueblos del país, incluso los muertos de la guerra civil (ambos bandos), creyeron que eran las fiestas. La guapa gente de derechas no comprendía aquello. Bajaron las persianas con buena cuerda del barrio de Salamanca y Suárez les parecía un rojo porque había legalizado a Santiago Carrillo «a tenazón».
xxxPero también la resistencia estaba un poco desconcertada, Oliver ya no era de Marsillach, Marcelino Camacho salía de Carabanchel y a su mujer la cogió con un jersey a medio calcetar.
xxxFue cuando los antifranquistas de posse comprendieron secretamente que ellos no habían nacido para vivir en libertad. Empezaron a secárseles las pilas de todos los timbres que vos apretás, y cerró Cuadernos para el Diálogo. El nacionalcatolicismo dialogante —Gil Robles padre/hijo, Ruiz Giménez— no sacó un voto. La izquierda recreativa descubría, tarde, que María Asquerino, más María que nunca, había dejado el rincón cinematográfico de Oliver por el rincón catalán/madrileño de Bocaccio.
xxxO sea, que había un trajín de hombres perdidos, un ir y venir de un sitio al otro.
xxxFue cuando Fraga, Ruiz Gallardón y algún otro me invitaron a almorzar con Balmes en una mariaquería lujosa y álgida de la Gran Vía. Balmes bendijo el centollo, se persignó ante la queimada y, cuando Fraga nos dejaba, hablábamos él y yo de El criterio y sus bonitas metáforas ferroviarias. Más tarde, el filósofo catalán desaparecería del grupo porque López Rodó lo encontraba un poco laico.
xxxFue, sí, cuando volamos con un cuerpo astral llamado Carrero por las cien mil leguas que distaban de la democracia. Los periódicos seguían el vuelo de lo que resultó cometa Halley de la transición como las estaciones seguidoras de satélites que hay en Robledo de Chavela. Hasta algún patriota que a la Luna se había llegado desde Robledo, como a América desde Palos, porque si no se parte de España, no se llega a ninguna parte; Arias quiso darle una cartera, pero Arias ya no era primer ministro. Sonó música de órgano, por Carrero, en la catedral de Segovia, y los acratillas de Malasaña engordaron el porro por concelebrar.
xxxMedia España seguía poniendo a doña Concha Piquer para afeitarse. Querían, sin saberlo, cerrar el franquismo como lo habían abierto: con «La vecinita de enfrente». Santiago Carrillo tuvo su entronización millonaria de gentes en la primera fiesta del PCE, en la Casa de Campo, con vendedores de hamburguesas de todo el tercer Mundo, Cono Sur y repúblicas/banana, ruedos inmensos de humanidad y ladrillo, como auditorio de Carrillo y Dolores Ibárruri, Rosa León como la niña de las monjas rojas, tocando la guitarra, y Hafida, la embajadora argelina, inolvidable, en un fragor de legendarios niños saharauis.
xxxMis viejas amigas marxistillas de la fuente del Berro —tantos años—, con buhardilla o sótano de puerta color mierda, reaparecían hechas unas mujerazas alegóricas de la Revolución, con una cándida llama/nube de algodón de azúcar en la mano, y nos dábamos grandes abrazos, quedando empergotados del pegote dulzarrón, como un velo nupcial barato y rompedizo que me casaba un momento con ellas, tan poco casanderas.

xxxHubo una matanza de abogados laboralistas en Atocha, y el PCE, tan ruidoso en la clandestinidad, dio una panteónica lección de silencio en el entierro de los asesinados. Puso en el corazón de Madrid, entre Colón y el palacio de Justicia, un bloque inmenso y geométrico de elocuente mutismo popular.
xxxLas divisiones acorazadas del silencio inerme y disciplinado tomaron aquella tarde Madrid.
xxxLa Iglesia empezó a fumar picadura y Tarancón hizo el discurso de la Corona, sobre el silencio pasado o venidero del entierro que he dicho, sobresaltando todos los transistores de España con su palabra de tabaco honrado y veraz. Del mismo modo que la gran sociedad sepulta y enmudece a sus mujeres más singulares —que habrían llegado lejos sólo con ser de la pequeña burguesía—, la Iglesia, con su formidable y espantosa máquina, entierra a un hombre, incluso sin quererlo, cuando en ese hombre sopla y suena la voz en arameo de Cristo.
xxxPero la Iglesia es así e incluso se fundó así. Los apóstoles, después de recibir la visita del Espíritu Santo y las lenguas de fuego, tuvieron fincas en Judea. La Iglesia, en principio, se ponía de parte de una revolución burocrática que llamaron Transición. El discurso de monseñor nos bautizó a todos de nuevo.
xxxLos Reyes empezaron a recibir en La Zarzuela a intelectuales, profesores, escritores, dramaturgos. La Reina aparecía vestida de espuma roja, con sus ojos gris/gamuza, y quienes llevábamos dentro un republicano cauterizado, comprendimos de golpe aquello de Proust, aunque muchos no le habían leído: «La nobleza comporta unos valores poéticos a los que ella misma es ajena.» No es que fuera uno a cambiar de corazón político —y menos de chaleco, que yo no uso—, pero todos nos enamoramos un poco de aquella mujer hecha de Mozart y moaré, de poetas alemanes y genealogías centroeuropeas, de oro y protocolo. Sólo sus ojos de gamuza inteligente podían templar y rasar un poco el corazón alborotado y transicional de los españoles.

 

 

 

Umbral, Francisco. Trilogía de Madrid. Barcelona; Ed. Seix Barral, 1985.

 

  1. No hay comentarios aún.
  1. No trackbacks yet.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Daftar Harga Mobil Bekas

Literatura, música y algún vicio más

El lenguaje de los puños

Literatura, música y algún vicio más

Hankover (Resaca)

Literatura, música y algún vicio más

PlanetaImaginario

Literatura, música y algún vicio más

El blog tardío de Elena Román

Literatura, música y algún vicio más

Del verso y lo adverso 9.0

Literatura, música y algún vicio más

DiazPimienta.com

Literatura, música y algún vicio más

El alma disponible

Literatura, música y algún vicio más

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

Literatura, música y algún vicio más

Las ocasiones

Literatura, música y algún vicio más

AJUSTES Y OTRAS CUENTAS

Literatura, música y algún vicio más

RUA DOS ANJOS PRETOS

Blog de Ángel Gómez Espada

PERIFERIA ÜBER ALLES

Literatura, música y algún vicio más

PERROS EN LA PLAYA

Literatura, música y algún vicio más

Funámbulo Ciego

Literatura, música y algún vicio más

pequeña caja de tormentas

Literatura, música y algún vicio más

salón de los pasos perdidos

Literatura, música y algún vicio más

el interior del vértigo

Literatura, música y algún vicio más

Luna Miguel

Literatura, música y algún vicio más

VIA SOLE

Literatura, música y algún vicio más

El transbordador

Literatura, música y algún vicio más

naide

Literatura, música y algún vicio más

SOLIPSISTAS DEL MUNDO

Literatura, música y algún vicio más

MANUEL VILAS

Literatura, música y algún vicio más

El fin de las siestas

Literatura, música y algún vicio más

Escrito en el viento

Literatura, música y algún vicio más

un cántico cuántico

Literatura, música y algún vicio más

Peripatetismos2.0

Literatura, música y algún vicio más

Hache

Literatura, música y algún vicio más

A %d blogueros les gusta esto: