Inicio > Poesía > ORO Y VACÍO

ORO Y VACÍO

 

OTRA VEZ EL VERANO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxY allí los jóvenes que se adelantan pasan
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsin ver, y siguen, sin mirarles
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxV. Aleixandre, Los viejos y los jóvenes

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Antonio Marín Albalate

Pasan los días. No sucede nada
que haga suponer que algo distinto
traerán. El pudor de los muchachos
se ha esfumado con los primeros signos
del verano incipiente y ebrios campan
de incierta como hermosa juventud.

Si te quedas mirándoles adviertes
plenitud de sus ojos y preguntas
inconcretas aún, la efervescencia
del deseo trocada en inquietud
y el agua de la vida en la que
alegremente, ajenos a la tarde
gloriosa que los unge, se zambullen
con indisimulada ostentación.

Pasan los días. Les observas. Miras
con nostalgia y envidia su esplendor
inconsciente y ajeno a todo. Ellos
no te ven, aunque su mirada encuentre
un instante la tuya y te parezcan
sonreír levemente o saludarte.

No pueden verte. Tú no estás allí,
formas parte de un mundo que no existe
para ellos aún, eres tan sólo
un elemento más en el paisaje.

 

 

 

 

ALBADA

Silencio oscuro casi roto por
el ruido peculiar de la desdicha
quitándose la ropa.

Amanece la lluvia y suena lejos
algún rayo de sol que se adivina
por encima del cielo de tormenta.

El deseo también despierta y busca
la manera de abrirse algún camino,
pero sólo las ropas ya cansadas

—apestando a tabaco y noche turbia—
le esperan en la silla. Nada más
encuentra que ponerse en los armarios

y decide marcharse tan desnudo
como vino a la casa, desvalido.

 

 

 

 

RAÚL

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿Se deben contar estos actos, estos fuegos, tan
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxrepetidos y únicos? ¿Se pueden contar, realmente?
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxL. A. de Villena, Los días de la noche.

Entramos en el baño —como tantas
otras veces— a hacernos juntos, solos,
una raya, todo aparentemente
como siempre. Pero esa vez me hablabas
con tristeza: te habían despedido
por invitar a demasiadas copas
o quizás —me pareció entender—
por haberle negado tus favores
al encargado de la discoteca.
Te notaba dolido en cualquier caso,
decepcionado y triste. Estuvimos
charlando un largo rato, en voz muy baja,
sin prestar atención a los que fuera
gritaban o llamaban impacientes
a la puerta del baño. Sé que nada
que yo pueda decirte ahora —creo
que acerté a musitar— te va a servir
para borrar la pena, pero sabes
que te aprecio un montón, y sé que vas
a encontrar otra cosa pronto. Tienes
talento y mucha fuerza y —añadí
intentando esbozar una sonrisa
leve, pícara, cómplice— ese cuerpo
tan mono y esa cara… Sonreíste
también tú levemente al oír eso
y me diste un abrazo fuerte, como
no recordaba que me hubieras dado.
Te besé la mejilla, casi junto
a la oreja, quizá envalentonado
por ese abrazo tuyo. —¿Vamos ya?
Venga, meo —dijiste— y nos salimos.
Te abriste el pantalón y te pusiste
a mear, pero… Tío, ahora no puedo
me dijiste, aparentemente más
tranquilo tras haberte desahogado
y a la vez con el gesto contraído
de apretar para que la orina fuera
saliendo. Nada, tío, que no puedo,
repetiste impaciente. Yo no quise
mirar, pero era obvio que te habías
empalmado y querías que la viese
así, que la cogiera y sin decir
nada más ya nos diéramos el beso
que anhelábamos ambos desde meses
atrás. No me atreví. Fui un cobarde,
lo sé: una repentina y a la vez
estúpida prudencia me inhibió
el deseo, trocándolo en nerviosa
inquietud y ansiedad, tal vez en miedo
a un posible rechazo, que ahora sé
que no se habría producido.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSí,
esta noche nos hemos encontrado
de nuevo allí, en esa discoteca, pero no
cada uno en un lado de la barra,
sino ambos en esa misma pista
de baile desde la que tantas veces
te veía mirarme sonriente
mientras ponías copas. Esta noche
el tuyo era uno más entre decenas
de cuerpos que bailaban y, —aunque nada
más entrar me he encontrado con tus ojos,
con tu hermosa sonrisa y tu abrazo
cariñoso— hoy tenía tu mirada
un brillo diferente. No has hablado
—como otras veces siempre— de tu novia
ni había alrededor rastro de ella:
en cambio, era un chico el que a tu lado
observaba nuestra conversación
entre curioso y molesto, el que ha cogido
tu mano para devolverte al centro
de la pista. Un chico, sí, ahora
tienes novio en lugar de novia, y algo
grita dentro de mí —mientras os miro
bailar juntos, felices, ahí abajo—
que si no hubiera sido aquella noche
tan estúpidamente pusilánime
sería yo el que quizás ahora
te tuviera pegado a mí, mirándome
con la dulzura tierna de tus ojos
que otra vez —furtivos, mientras él
miraba hacia otra parte— me han buscado.

 

 

 

Paniagua, Ángel. Debajo de los días. Murcia; Ed. Raspabook, 2018.

 

  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

Daftar Harga Mobil Bekas

Literatura, música y algún vicio más

El lenguaje de los puños

Literatura, música y algún vicio más

Hankover (Resaca)

Literatura, música y algún vicio más

PlanetaImaginario

Literatura, música y algún vicio más

El blog tardío de Elena Román

Literatura, música y algún vicio más

Del verso y lo adverso 9.0

Literatura, música y algún vicio más

DiazPimienta.com

Literatura, música y algún vicio más

El alma disponible

Literatura, música y algún vicio más

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

Literatura, música y algún vicio más

Las ocasiones

Literatura, música y algún vicio más

AJUSTES Y OTRAS CUENTAS

Literatura, música y algún vicio más

RUA DOS ANJOS PRETOS

Blog de Ángel Gómez Espada

PERIFERIA ÜBER ALLES

Literatura, música y algún vicio más

PERROS EN LA PLAYA

Literatura, música y algún vicio más

Funámbulo Ciego

Literatura, música y algún vicio más

pequeña caja de tormentas

Literatura, música y algún vicio más

salón de los pasos perdidos

Literatura, música y algún vicio más

el interior del vértigo

Literatura, música y algún vicio más

Luna Miguel

Literatura, música y algún vicio más

VIA SOLE

Literatura, música y algún vicio más

El transbordador

Literatura, música y algún vicio más

naide

Literatura, música y algún vicio más

SOLIPSISTAS DEL MUNDO

Literatura, música y algún vicio más

MANUEL VILAS

Literatura, música y algún vicio más

El fin de las siestas

Literatura, música y algún vicio más

Escrito en el viento

Literatura, música y algún vicio más

un cántico cuántico

Literatura, música y algún vicio más

Peripatetismos2.0

Literatura, música y algún vicio más

Hache

Literatura, música y algún vicio más

A %d blogueros les gusta esto: