Inicio > Poesía > DESOLACIÓN Y VUELO

DESOLACIÓN Y VUELO

 

DESDE mi cuarto, solo,
oigo voces veladas.
Dan las siete en la calle.
Se anuncian los periódicos.
Han olvidado todos
que los estoy oyendo
desde aquí, con las luces
apagadas del cuarto.
Los niños soñarán
maravillosos sueños,
las hazañas famosas
que hicieron por las calles
—que, incomprensiblemente,
silencian los periódicos—.
Se oye ruido de pasos,
murmullos, ascensores.
Alguien es despedido
con risas en el piso
de al lado. Y es mi hermana
o mi madre quien cruza
por el pasillo ahora,
alegremente.
Pronto vendrán; ya llegan
para decirme: «Arriba,
que acaba de llamarte
un amigo al teléfono
y ha llegado una carta.
Que la vida y la muerte
te esperan, confundidas,
más allá de tu cuarto».

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA María Beneyto

HAY que buscar aún en los bolsillos
un pañuelo, un cordel,
sucias migas de pan
que nos unan al mundo todavía.
En el silencio tibio de la alcoba
y con la boca llena de preguntas,
oigo el ruido del viento,
algún árbol que estalla,
viejos muebles que crujen.
La sangre, fría, alerta,
y un temblor en los labios sin remedio,
espiando la puerta
y la ventana, inmóvil.

 

 

 

 

TODO está bien ahora.
Supongo que estoy vivo,
bien despierto, que pienso,
que este grito es mi grito.
Hoy he aprendido algo
revelador y triste.
No os lo diré: a vosotros
lo que yo sé no os sirve.
Con mi pluma debajo
del corazón os digo
que todo está muy bien.
Ya no sonrío.
Hacedme sitio.
No voy a hacer preguntas.
Busco lo que he encontrado:
esta verdad oscura.

 

 

 

 

DAME la mano. Sueña
que descansa en las mías.
Esta tristeza es nuestra:
la ventura perdida.
Sueña que este vacío
que llena nuestros pechos
es hondo amor: el mismo
que algún día fue cierto.
Quédate así. Sonríe.
No te aflijas. La vida
tiene estas cosas. Nunca
—si fue verdad— se olvida.

 

 

 

 

AQUÍ, la vida y el temblor,
el pan, la noche clara.
Las estrellas también:
duras estrellas sin dolor.
Para mí todo el sueño.
Todo el sueño. Y la vela:
la dura vela sin palabras.
Seco como la luna,
hueso que se corroe,
mi seco amor, tan blanco
bajo la luna llena.
Pero no es el amor
lo que me callo.
Demasiada verdad,
para decirla.

 

 

 

 

DEMASIADA verdad,
para callarla.
Y todo sigue, en cambio,
tan tranquilo, ignorante
de sí, tan confiado.
Demasiada verdad,
para tan poco.
Mucho cansancio.
Y demasiadas fuerzas
para nada.
Demasiada verdad,
para nosotros.
¡Y tanto afán!
Demasiada esperanza.

 

 

 

 

HAY momentos así
en que la vida
se concentra aún más,
se hace más dura;
el dolor, más dolor;
y la propia saliva,
más amarga.
Hoy me he puesto a vivir
con una furia
que ha salido no sé,
no sé de dónde.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Rafael y María

ME conformo con poco,
dijo alguien un día.
Me conformo con todo,
pensamos en el fondo.
No nos basta esta sombra:
es preciso más sombra.
Y lo mismo con todo.
No seguimos: nos siguen.
No pisamos: nos pisan.
No vivimos: nos viven.
No aguardamos: ¿aguardan?
Es todo tan confuso…
Todo está bien. La tierra,
dentro del pecho, aguarda.
Nosotros caminamos:
sólo yo pierdo el paso.
Vamos deprisa. Caigo.
¡Madre mía! Mi madre,
todas las noches, reza
junto al balcón, su rostro,
dulce, bajo la lámpara.
Mi madre reza. Es tarde.
Hacedme sitio. Sigo.
¿Y qué más? Mucho más.
No basta. Más. ¿Qué más?
Mucho más. Ven. Ahora.
Aprieta el paso. Corre.
Es todo tan sencillo…

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Ángeles Santamaría

ESCUCHEMOS:
los pájaros.
Cantan
lo que está vivo.
Cantan la fe,
no la esperanza.
Viven
a plena vida.
Vuelan envueltos
en su canto.

 

 

 

 

¿QUIÉN no confesará
que la estaba aguardando?
Una verdad tan sencilla,
que ha de mover el mundo.
Todo era ya tan viejo,
tan podrido, tan mísero.
Es el amor, la vida;
también la fe, la lucha.
No podrán detenerla,
porque nada es tan fuerte.

 

 

 

 

CANTO el difícil trance,
esto que no es victoria:
la vida, no mi sueño.
Hombre y amigo:
la esperanza es mucha.
La esperanza nos ciega.

 

 

 

 

MEDITEMOS ahora
en torno a este silencio:
nuestra callada patria.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA María Pino

HOY sí quiero vivir:
ser el que soy.
Y, sin embargo, acaso
por este afán de todo,
puedo morir ahora.
Escuchadme un instante:
abandonad la sombra,
salgamos a la calle;
todo está bien, lo juro.
Hay algo más, que nunca
alcanzaré a deciros.
Hoy, sin embargo, vivo.
Quiero ser el que soy.
Hoy sí quiero vivir;
hacedme sitio.

 

 

 

 

PODEMOS vernos hoy,
en el cruce de calles
de otras veces.
Debajo del reloj.
En el cruce de calles
hay un viejo
que se sabe la misa
de memoria,
que repasa su vida
con los dedos.
Ven a verme después,
cuando esté preso,
domingo tras domingo,
como estiércol que sueña.
Ven a verme después,
cuando mi fe
crezca bajo la tierra.

 

 

 

 

CRECE el amor. Con él,
la conciencia de todo.
Mengua la paz,
la solitaria paz
del hombre solo.
Crece también
este sabor amargo.
Y esta sed.

 

 

 

 

ESTE dolor,
¿qué busca en mis entrañas?
Me he acostumbrado a ver,
cada mañana,
en el halo del sol
mi desventura,
ésta mi patria:
sueño roto.
No espero más consuelo
que la vida,
que este dolor oscuro
en el costado.

 

 

 

 

ESTA noche, velemos.
Realidad o sueño,
todo vale esta noche.
La mano está segura.
El alma tiembla.

 

 

 

 

AMIGOS:
esta vida
nos oculta algo.

 

 

 

 

HOY nos vamos muriendo,
viviendo de verdad.
Nos comemos con pan
nuestras preguntas.
Y bebemos con vino
nuestro sudor amargo.
Ahora es muy difícil
ver, sin quedarse ciegos.

 

 

 

 

LA realidad, al fin,
me ha consolado.
Paz para el hombre
y su victoria,
para ésta su hambre
inmensa.
Hemos vivido,
sin saberlo,
con esta fuente abierta
en las entrañas.
Con la tierra en la mano,
no sentimos
más compañía
que la de la muerte.

 

 

 

 

ME intranquiliza hoy
este silencio.
Mi hermano tiene hambre,
pero en este silencio
todo calla.

 

 

 

 

VOY a marcharme
lejos.
Algo
ya ha madurado.
Voy a marcharme
lejos:
donde se cumplan
todas las promesas.

 

 

 

 

CON la esperanza de vivir
un día
vamos contentos
a la muerte.
La vida —saco roto—
nos desengaña a todos.

 

 

 

 

EN esta soledad
que me he creado
no oigo hablar otra voz
sino la mía.
Su monótono canto
sin sorpresa
aumenta este silencio.
¿Quién escucha?
Oigo mi propia voz.
Pero ¿quién calla?

 

 

 

 

ME duele estar así:
no estar muerto del todo,
no estar del todo vivo.
¿Por qué me duele
así, tan poco;
por qué es aún
este dolor
tan insignificante,
ante tanto dolor?
Para ser hombre,
no es bastante dolor

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCarta a Rafael Alberti

ÉSTE es el puerto aquel del que saliste.
El mismo mar. Y el cielo. Pero todo
lo que rebulle en tierra es de otro modo
de como tú lo viste y lo sufriste.

Nada, muerto ni vivo, pero triste.
Un hombre hambriento, que se roe un codo.
Rosas que se confunden con el lodo.
Y un toro, que era bravo, que no embiste.

Rafael: ¿qué nos queda? En un recodo
de este mar azul, aún azul, en que naciste
queda un sabor a sal, a hiel y a yodo.

Todo es pura tragedia y puro chiste.
Hay que empezar de nuevo, de otro modo.
Y olvidar esta España que no existe.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Guino
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxBarcelona, 12 de marzo de 1966

EL corazón se sube
a la garganta,
y canta a gritos,
puestos los ojos
en esta herida abierta.
Hace muy pocas horas
han sacado a unos hombres,
les han puesto en la frente
una marca de fuego
y le han roto la espalda
al hombre que miraba.
Las calles, ayer tarde,
se han visto florecidas
—día once de marzo—
con carreras y voces,
y una sola palabra.
La libertad está ahora
en el fuego que marca
los hombros inocentes
de hombres inocentes
y este grito apretado
que llena nuestras calles.
Barcelona, frontera
de una sola esperanza.
Hoy, toda España toda
tiene puestos los ojos
en un palmo de tierra:
este palmo de tierra.
Después de treinta años
de guerra es ya hora
de que llegue una paz
sin armas en el vientre.
Hoy estamos reunidos
con las manos vacías,
y hay hombres con fusiles
en la acera de enfrente.
La paz es una piedra
que rompe los cristales
de la casa del odio.
La paz es una piedra
que rompe hasta los tímpanos
cuando se canta a gritos.
Nuestra única arma.
Nuestro único escudo.

 

 

 

Corredor-Matheos, José. Desolación y vuelo. Poesía reunida (1951-2011). Barcelona; Tusquets editores, 2011.

 

  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

Daftar Harga Mobil Bekas

Literatura, música y algún vicio más

El lenguaje de los puños

Literatura, música y algún vicio más

Hankover (Resaca)

Literatura, música y algún vicio más

PlanetaImaginario

Literatura, música y algún vicio más

El blog tardío de Elena Román

Literatura, música y algún vicio más

Del verso y lo adverso 9.0

Literatura, música y algún vicio más

DiazPimienta.com

Literatura, música y algún vicio más

El alma disponible

Literatura, música y algún vicio más

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

Literatura, música y algún vicio más

Las ocasiones

Literatura, música y algún vicio más

AJUSTES Y OTRAS CUENTAS

Literatura, música y algún vicio más

RUA DOS ANJOS PRETOS

Blog de Ángel Gómez Espada

PERIFERIA ÜBER ALLES

Literatura, música y algún vicio más

PERROS EN LA PLAYA

Literatura, música y algún vicio más

Funámbulo Ciego

Literatura, música y algún vicio más

pequeña caja de tormentas

Literatura, música y algún vicio más

salón de los pasos perdidos

Literatura, música y algún vicio más

el interior del vértigo

Literatura, música y algún vicio más

Luna Miguel

Literatura, música y algún vicio más

VIA SOLE

Literatura, música y algún vicio más

El transbordador

Literatura, música y algún vicio más

naide

Literatura, música y algún vicio más

SOLIPSISTAS DEL MUNDO

Literatura, música y algún vicio más

MANUEL VILAS

Literatura, música y algún vicio más

El fin de las siestas

Literatura, música y algún vicio más

Escrito en el viento

Literatura, música y algún vicio más

un cántico cuántico

Literatura, música y algún vicio más

Peripatetismos2.0

Literatura, música y algún vicio más

Hache

Literatura, música y algún vicio más

A %d blogueros les gusta esto: