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Archive for 13 noviembre 2018

LOS HÉROES DEL AMOR

noviembre 13, 2018 Deja un comentario

 

BUENOS DÍAS, OSCURIDAD

Amiga oscuridad,
ha sido un largo día,
¿vas a dejar a la noche que entra
que sea igual de larga?

Nos hacemos de día,
resistimos de noche.

La luz no estuvo nunca en todas partes
y allí donde no llega
no hay nombre todavía, no hay palabras
hasta que no llegamos
nosotros para cobijarnos
y ponerlo todo perdido
con nuestra desesperación.

Qué cansancio acumulan
quienes se sientan un segundo a descansar
sobre sillas eléctricas.

Musas eléctricas, hadas
de los interruptores.

Buenos días, oscuridad.
Hoy dejamos atrás un nuevo océano.

Cuántas, cuántas mañanas vadeamos
camino de la noche.

Cuántos mares y océanos cruzamos
a nado una y otra vez.

En las bañeras flotan aún las bibliotecas
de los que murieron ahogados.

Amaneceres como incendios,
anocheceres como inundaciones.

Buenos días, oscuridad.
Se acercan bestias pavorosas
y nos llaman por nuestro nombre.

Lo saben todo de nosotros,
nosotros empezamos
a sospechar ya quiénes son.

Como la sombra encaja en uno,
comparte su tamaño.

Nos ahogamos de día y, en la noche,
flotamos como nuestros muertos
sabios, a la deriva.

Buenos días, amiga oscuridad.
¿Cómo hicimos del miedo una costumbre?

Nos hacemos de día,
resistimos de noche.

Buenos días, oscuridad.

 

 

 

 

AGOSTO

No pertenezco a este lugar, pero traspaso
sus fronteras igual y merodeo
el reino cuyas puertas me franqueas
sin sospecharlo, mientras duermes.

La tarde es una jungla en un rincón
de tu universo, que sestea.

Tu cuerpo entre las sábanas: un tigre
está durmiendo en tu lugar.

 

 

 

López, José Óscar. Animal fabuloso. Albacete; Chamán ediciones, 2018.

 

LA VOLEA DE ZIDANE

noviembre 12, 2018 1 comentario

 

LA VOLEA DE ZIDANE

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA J.C. Carazo.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Alberto Pizarro.

Te esperaré llegar.
Como caída del cielo,
acomodaré mi cuerpo
a tu impacto.

Solo quiero ponerte ahí,
donde te sueño,
donde te mereces.

Y así, en la soledad
de una ovación,
sentirnos grandes.

Esta noche soñaré contigo.
Europa será nuestra.

 

 

 

Bellido, Álvaro. Todo es vorágine. Murcia; Boria ediciones, 2018.

 

TODO ES VORÁGINE

noviembre 11, 2018 1 comentario

 

PREHISTORIA

En mi prehistoria de ti
todos los bisontes salían huyendo,
me daba miedo la oscuridad
y siempre llovía a cántaros
al instante de descubrir
el fuego.

Después llegaste tú
y todo fue más fácil:
supermercados,
suministro eléctrico,
tu mirada
después de cenar.

Vamos a dejar huella
en esta ancestral cueva
tan llena de sombras,
tan triste de luz.
A mí me dibujarás cazando.
Detrás de mis miedos, tú.

 

 

 

 

ROMPER EL HIELO

No sabía que existías
hasta este beso en emboscada.
Has rotoxxxxxxxxxxxxxxel hielo.
Espero que sepas
cómo
arreglar este desastre.

 

 

 

 

FUKUSHIMA (福島第)

Nuestra catástrofe particular
nos pilló haciendo planes de boda.
Tuvimos que aprender a nadar
en mitad de la tormenta química.

Un día tú también fuiste Fukushima.

Te arrasó un tsunami salvaje y violento
que dejó todas tus medidas de seguridad
a merced de una caótica deriva
y todos los reactores gravemente afectados.
No hubo miedo ni gestos de pánico.
Solo personas luchando
por mantener la central a salvo
a pesar de los destrozos y las grietas.

Desconocían que, desde el núcleo,
Fukushima ya había empezado a salvarse
mucho antes de la gran ola.

Un día tú también fuiste Fukushima
y no quisiste salir corriendo.

 

 

 

 

TU PEINADO

Luces ahora tu pelo rizado.
Ni rastro queda de aquel desierto
que dejó el invierno más largo
y que recorrimos para descubrir
que al final se llega, pese a todo.
Por aquel entonces adoraba
tu ausencia de complejos,
la facilidad con la que mostrabas
orgullosa tu zona parietal desnuda,
la naturalidad con la que convertiste
en cotidiano tu nuevo look.

Ya no sale del armario
tu colección de boinas y sombreros,
antaño compañeros de vestuario.
Ahora, peleas matutinas para domar
los rizos que tu pelo ha recuperado
y productos anti-encrespamiento
y sesiones de plancha y secador
son la nueva y renovada rutina.
Luces ahora tu pelo rizado
pero no olvidas que hubo un día
en que el peinado no era el problema.

 

 

 

 

ACÚSTICA

Recién despertado, aún en la cama,
con los ojos cerrados percibo los ecos
de tu bajar matinal de escaleras.
Después, ajetreo de cocina y vasos,
silbido de café, un saltar de tostadas.
Es tu ritual sonoro de mañana entresemana.
Disfruto de la musicalidad de tus rutinas,
tu ducha caliente, tu vorágine de armarios
y prisas y secador y cajitas de maquillaje.

Después un silencio breve: tu beso
de despedida por obligación laboral.

Es adorable oír tus pasos por la casa,
el sonido de tus movimientos en el sofá
o del crepitar de tu cepillo de dientes
y el grifo de agua fría para tus encías.
Desde mi encierro en esta habitación gris,
te escucho los pasos, pasar de largo,
abrir una puerta, conquistar habitaciones,
llenarlas de tus longitudes de onda
y tus frecuencias y tus acústicas.

Después te vas. Te vas
y queda solo el silencio
como epílogo,
como zona de reposo
de todos tus sonidos.

 

 

 

Bellido, Álvaro. Todo es vorágine. Murcia; Boria ediciones, 2018.

 

LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (LXIII)

 

El editor de Boria ediciones me regaló ayer el último libro que han publicado. En nada les comento.

 

HOY INAUGURAN ESPACIO NUEVO LOS LIBROS TRAPEROS

 

Esta tarde se inaugura la nueva tienda de Libros Traperos en la ciudad de Murcia.

Si les apetece, allí nos vemos.

 

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LA DAMA DE SHALOTT Y OTROS POEMAS

 

LOS LOTÓFAGOS

¡Ánimo!, dijo, y señaló hacia tierra,
“El océano nos llevará hacia la costa”.
Por la tarde llegaron a un país
que siempre parecía vespertino.
En la costa, el lánguido aire se desmayaba,
respirando como alguien con fatigado sueño.
Llena, la luna estaba sobre el valle;
como humo descendente, el riachuelo
semejaba caer y detenerse
y caer a lo largo del acantilado.

¡Un país de riachuelos!
Algunos, como un humo descendente,
iban lentamente soltando finísimos velos;
y otros, por temblorosas luces y sombras,
hacían rodar una soñolienta hoja de espuma.
Vieron al rutilante río ir hacia el mar
de tierra adentro: más lejos, tres cumbres,
tres silentes pináculos de nieve,
se alzaban bañados por el sol:
y, perlado con gotas de la lluvia,
el pino umbrío en el tupido soto.

Mágica, la puesta de sol se demoraba
en el poniente rojo;
por grietas de montaña el vallecillo
se hundía en la tierra, y la amarilla loma
se veía entre palmeras, y serpeantes navas
y prados que cubría fina juncia;
¡una tierra donde todo parecía siempre lo mismo!
Y en torno de la quilla, demudados,
oscuros rostros pálidos bajo la luz rosada,
con melancólico mirar vinieron los lotófagos.

Ramos llevaban del extraño tallo
cargado de flor y fruto, del que dieron a todos;
mas quien lo recibió y probó,
a éste el borboteo de las olas
remoto pareció delirar, lamentándose
en costas extranjeras, y si hablaba,
su voz era débil como voz de ultratumba;
y profundamente dormía, aunque despierto,
y música para sus oídos era el latir de su corazón.

Los hicieron sentarse sobre la amarilla arena,
entre el sol y la luna sobre el piélago;
y dulce era soñar con el hogar,
con hijo, mujer y esclavo; pero ya
parecía muy fatigado el mar, fatigado el remo,
fatigados los errantes campos de espuma estéril.
Entonces uno dijo: “Jamás regresaremos”.
Y todos a una cantaron: “Nuestra patria, nuestra isla,
lejos queda tras el mar, no seguiremos vagando”.

 

 

 

 

CANTO CORAL

VII

Mas, tendidos en lechos de amaranto y moly,
qué dulce (mientras cálidas auras nos arrullan, suaves),
aún con párpados medio caídos,
bajo un firmamento oscuro y sagrado,
observar al largo río brillante que lento trae
sus aguas de la cárdena colina,
oír llamar a los húmedos ecos
de caverna en caverna entre entrelazadas viñas,
observar el agua esmeralda que cae
entre mil guirnaldas divinas de acanto.
Sólo oír y ver la lejana marea,
sólo oír sería dulce, echados bajo los pinos.

 

 

 

 

ULISES

De poco sirve que yo, un rey ocioso
junto a este mudo brezo, entre estos riscos baldíos,
con una anciana esposa, reparta y distribuya
leyes desiguales a una raza salvaje
que atesora y duerme, se alimenta y me ignora.
No puedo dejar de viajar: beberé
la vida hasta las heces, cada ocasión en que lo he pasado
en grande, en que grandemente he sufrido, lo mismo
con aquellos que me amaron como solo; en tierra y, cuando
arrastrado por la corriente, las lluviosas Híades
agitaban al lúgubre mar: me he convertido en un nombre;
pues, siempre vagando con corazón ávido,
mucho he visto y conocido; ciudades de hombres
y costumbres, climas, consejos, gobiernos,
y yo no sin estima, sino honrado por todos;
y bebí el placer de la batalla con mis pares,
lejos en los valles que rodean a Troya la de los vientos.
Soy parte de todo lo que he visto;
aunque toda experiencia es un arco por el cual
brilla el mundo que aún no he visitado, cuyo margen
se desvanece siempre cuando avanzo.
¡Qué triste es detenerse, llegar a un fin,
oxidarse desbruñido, no brillar con el uso!
Como respirar, era la vida. Vidas amontonadas sobre vidas
eran demasiado poco, y de una
poco me queda; pero cada hora se salva
de ese silencio eterno, un algo más,
un portador de cosas nuevas, y vil sería
que tres soles me guardaran y atesoraran
y este encanecido espíritu anhelante
persiguiera el conocimiento como una estrella que se hunde
más allá del último pensamiento humano.
xxxxxxxxÉste es mi hijo, mi Telémaco,
a quien dejo el cetro y la isla,
mi bienamado, capaz de completar
esta labor, apaciguar con lenta prudencia
a un tosco pueblo, y gradualmente
someterlo a lo que es útil y bueno.
Él es del todo intachable, centrado en la esfera
de los deberes públicos, decente para no fracasar
en delicadas misiones, y para ofrecer
la debida adoración a mis dioses domésticos
cuando me marche. Él hace su trabajo, yo el mío.
xxxxxxxxAllí se ve el puerto; la nave hincha su vela:
allí se oscurecen los vastos, sombríos, mares. Mis marinos,
almas que os habéis afanado y esforzado, y pensado conmigo
—que siempre con júbilo disteis la bienvenida
al trueno y al sol, oponiéndoles
libres corazones, frentes libres—, somos viejos.
Aún tiene la vejez sus honores y esfuerzos;
la muerte todo lo concluye: mas algo antes del fin,
una noble tarea aún puede hacerse,
no indecorosos hombres que luchasteis con dioses.
Empiezan a parpadear las luces de la costa:
el largo día se apaga, la lenta luna asciende,
en torno los hondos gemidos de múltiples voces.
Venga, amigos, no es tarde para hallar un nuevo mundo.
Desatracad y, sentados en perfecto orden, batid
los sonoros pliegues; pues es mi intención
navegar más allá de donde el sol se pone, y el baño
de los astros occidentales, hasta que muera.
Puede ser que los golfos nos devoren,
podría ser que alcanzáramos las Islas Afortunadas
y viéramos al gran Aquiles que conocimos.
Aunque mucho se nos fue, mucho nos queda;
y aunque no tengamos la fuerza que antaño
movía tierra y cielo, somos esto que somos;
un igual coraje de corazones heroicos
que debilitó el tiempo y el destino, mas fuertes en querer
luchar, hallar, buscar y no rendirnos.

 

 

 

 

POETAS Y CRÍTICOS

Esto, esto hace furor,
atropellada marcha la época;
en nuestra tierra las ideas
mudan como hojas y flores,
xxxxxxxxcreadas según ciertas leyes.
Cantes bajo o alto o dulcemente
no puedes abarcarlo todo.
xxxxxxxxUnos se irán, quedarán otros.

Al final se sabrá qué es verdadero:
pocos al principio verán tu sitio;
unos querrán que brilles bajo,
otros muy alto —no es culpa tuya—.
xxxxxxxx¡Ve a lo tuyo y crea a tu gusto!
Un año va al talón de otro año,
mas rara vez llega el poeta,
xxxxxxxxy más raro aún es el Crítico.

 

 

 

Tennyson, Alfred. La Dama de Shalott y otros poemas (Trad. Antonio Rivero Taravillo). Valencia; Ed. Pre-textos, 2002.

 

EL DESAFORTUNADO INTENTO

noviembre 4, 2018 1 comentario

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxDemasiada estricnina en este asunto.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(Hércules Poirot en El misterioso
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcaso de Styles, Agatha Christie)

Él le hacía el amor
todas las noches,
con rabia.
Ella llevaba tiempo
fría como el hielo.
Un día
él no pudo más,
y decidió
que ya era hora
de enterrarla.

 

 

 

 

DE ENTENDIDOS Y ESAS COSAS

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx—Sí, pero ¿qué criterios tienes para
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxdistinguir la creación del desperdicio?
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCualquiera puede decir que lo que él
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxhace es creación y que todo lo demás
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxson desperdicios. Es una cosa tan
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxgeneral que no significa nada.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(Y los hipopótamos se cocieron en sus tanques,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxW. Burroughs y J. Kerouac)

Lo que resulta cuando viene
un entendido
a explicarte esa cosa
de la que sabe tantísimo
es que si no has leído
oído escuchado hablado de
extasiado con maravillado por
alucinado ante
es que no sabes una mierda
de esa cosa que sabe tantísimo
ni sabes una mierda de nada
de nada DE NADA
PORQUE ES UN EXPERTO
EN LA MATERIA
y si no te gustan los Beatles
es que no entiendes una mierda
de música ni nada que se le parezca
y qué cojones haces que no has leído
a Fulanito que estás echando a perder
tu vida que es una mierda
porque no escuchas Imagine all the people
nada más despertarte
y nada más acostarte
y te la pones como si fuera un mantra
mientras duermes o lo intentas
y PERO QUÉ MIERDA
estás haciendo con tu vida
ANIMAL
que no has oído hablar de Menganito
porque solo lo conocen los expertos
en la materia
que no me gustan los Beatles
le he dicho al experto
ni nunca me gustaron y a punto
ha estado de pegarme el entendido
en cosas de la vida de aquí
de allí del más allá y del mar adentro
y se ha quedado tan ancho si es que
para ser un experto hay que ser así
de gilipollas que me lo dijo
un experto en gilipollismo el otro día
hablando de que los expertos hablan y hablan
y no paraba de hablar el condenado
maldita sea EL MUY EXPERTO
NO PARABA DE HABLAR
y yo ahí intentado recordar
el nombre de las películas que tendría que ver
para dejar de ser ignorante
en este mundo experto de los cojones.

 

 

 

 

REUNIÓN

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxWe are all mad here.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carroll)

Estar a solas
contigo mismo
también es estar
con más personas
que no son tú.

 

 

 

 

APATHY

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxWho knows, who knows if you
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxwill move forever through my bones,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxforever disbelieving of the dead
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxflowers falling over you.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(Dead flowers to a worm, Leopoldo María Panero)

Eso mismo, lo de morirse
y enterrar los pies debajo
de algún árbol podrido,
y dejar que caigan las hojas,
ya secas,
y te entren los gusanos
por las orejas.
Y te coman,
y no importe.

 

 

 

 

LO PEOR

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLo peor que pasa es que, cuando uno muere,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxse escapa del cuerpo. Caramba, si todos lo hemos
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxhecho miles y miles de veces. El hecho de que
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxno se acuerden no significa que no haya ocurrido.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(Teddy, J. D. Salinger)

Lo peor
de que la gente se muera
es darte cuenta
de que se muere.

 

 

 

 

PEACE

La paz debe ser
algo así como
un gato
tumbado al sol.

 

 

 

 

HIPOTÉTICO DIÁLOGO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxUn momento después me sentí lleno de dudas,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy al instante siguiente empecé a dudar de aquellas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxdudas. Pensar en algo suponía pensar en su contrario,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy en cuanto esa última idea destruía la primera
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsurgía una tercera que aniquilaba la segunda.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(El libro de las ilusiones, Paul Auster)

En un hipotético
diálogo con Dios
le he preguntado
que «por qué»,
a lo que
sin pensárselo dos veces
ha contestado:
«porque sí».

Quién esperaba
una respuesta reveladora.

 

 

 

 

TELÓN

Un auditorio vacío
escucha el diluvio.

No hay aplausos.

 

 

 

Marín, María. El desafortunado intento. Murcia; Boria ediciones, 2018.

 

TRAZOS EN FALSO

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxDormir con las botas puestas.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSoñar entre canciones de cuna.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxBienvenido al club. Nadie te cura
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEn la basura de las horas muertas.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxQuique González. La casa de mis padres.

SALDANDO DEUDAS

xxxNo hubo primavera en el noventa y cuatro. Al menos, yo no tengo constancia de ello. Sí del invierno. Duro. Frío. Áspero. Y del verano. Excesivo. Abrasador. Indecente. Fueron días difíciles, puedes jurarlo. Días sin nombre. Sin calendario. Duros de digerir. Imposibles de olvidar. Aquí siguen. A flor de piel. Como el roce de una ortiga. Como labios cuarteados por el viento. Una ventana abierta en noche de tormenta. El eco de unos tacones desmontando el silencio. En el noventa y cuatro hubo invierno. Y verano. De la primavera, ni rastro.
xxxEl hígado de Bukow hizo aguas. Los sesos de Kurt saltaron por los aires. Nixon cruzó la puerta. Johnny Temple se fue por donde había venido. Despedidas. Fin de emisión. No sé muy bien por qué pienso esto. Por qué ahora. Por qué no antes. Será que hace años que no piso las tablas. Que bajé del escenario. Abandoné el plano secuencia. Y empecé a mirar a través del visor. Sentado en tu silla. Con tu chaleco gastado. Observando la escena. Sujetando la red. Apuntando palabras olvidadas. Sí, probablemente ese sea el motivo. Los tiempos han cambiado, viejo. El enano me puso en tu lugar. Y he vuelto a bajar la ventanilla. Al camino de hierbas aplastadas. A la grava bajo los neumáticos. A los días de ruta. A las noches en guardia. A las tardes de menta. A la tierra batida. A todo lo que quedó pendiente. Al maldito tiempo perdido.
xxxEl noventa y cuatro se fue sin primavera. Nos la quitaron de cuajo. Sin anestesia. Ni previo aviso. Con alevosía. Y nocturnidad. No quisimos darnos cuenta. No pudimos, más bien. Costaba creer que todo aquello estuviera sucediendo. Mejor mirar para otro lado. Taponar la herida. Y huir hacia adelante. Más tarde llegaron las lluvias. Las brigadas de limpieza ocultaron el rastro. Lavaron la ropa. Pero no. No fue un sueño. Un mal sueño. Ocurrió de veras. Nos la quitaron. La primavera. Para no devolverla. Acto seguido, ardieron las nubes. Cincuenta grados. El cielo crujía. El asfalto sudaba. Todas las calles quedaron cuesta arriba. Miro el espejo tras la barra. Es cierto. He tomado alguna curva de más. Y bastantes rodeos. Pero aquí estamos. De nuevo. De siempre. En cierto modo, los pasos que no damos también nos enseñan el camino. Eso creo. Y, sí, lo sé. Te debo una. No me olvido, viejo. No pienso hacerlo. Nos ha costado. Pero nunca es tarde. Qué diablos.
xxxCuando el viejo Harvey cerró la puerta, ardieron cientos de mapas. Los del cofre escondido. Los de la isla encantada. Los del árbol que hablaba. Todo perdió sentido. El viejo se largó demasiado pronto. Se fue con lo puesto. Con la maleta vacía. Dejando las ganas en el cajón de abajo. Los sueños sobre la mesilla. Jurando que no era el final. Que, en realidad, no se estaba marchando. Que tarde o temprano regresaría. No sé. No sé muy bien lo que pretendo. Lo que quiero decir con esto. Supongo que le echo de menos. Que me resisto a aceptarlo. Que no acabo de acostumbrarme. Miro alrededor y pienso que sí. Que, en el fondo, el vaso está lleno. Que todo está en su sitio. Hank Rogers apura el trago. Golpea la copa en la barra. Baja del taburete. Se tambalea. Serpentea hasta la salida. Abre la puerta. El frío invade el local. Se diluye. Faltan un par de horas para la cena. Para la víspera de Navidad. Austin recoge botellas vacías. Alza la vista. Sonríe. Él sabe bien de qué va esto. A qué estamos jugando. Lisa sube el volumen. Suena Votolato. Estamos los tres solos. Solos en el bar. Solos en la calle. Solos en el mundo.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxHey hey, my my
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxRock and roll can never die.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxThere’s more to the picture
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxThan meet the eye

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNeil Young. Hey Hey, My My.

HONY TONK MAN

Viernes, tres de julio, seis treinta de la mañana. Justo hace un año que dejé a Eric. Acostado. Durmiendo como un niño. Borracho como una cuba. Fue necesario acompañarlo a casa. Hasta su habitación. Quitarle los zapatos. Meterlo en la cama. ¡Me lo has prometido!, le oí gritar desde el fondo del pasillo. ¡Hasta el verano que viene! ¡Hasta el próximo dos de julio!
xxxHe regresado al hotel rodeado de silencio. La calle desierta. El sonido de mis pisadas. El ruido de los bares retumbando en la sesera. Como un souvenir robado en el país de los canallas. Mañana todo será un enorme lago. Con algún pequeño islote asomando entre la bruma. Pero, ahora mismo, todavía conservo un pedazo de noche. Gran tipo Eric Becher. Coincidimos por primera vez una tarde de verano del noventa y cinco, en Boston. De pesca en una vieja tienda de discos. Los dos habíamos lanzado el sedal hacia un single imposible de Buddy Miller. Tuvimos que echarlo a suertes. A cara o cruz. Gané yo. Charlamos un rato. Y me invitó a acompañarle al antro donde solía tocar. Hoy es dos de julio, dijo. Día de celebrar. Con la perspectiva de los años, veo que le eché bastantes arrestos al entrar en aquel tugurio. Oscuridad. Cigarrillos. Cientos de luciérnagas. Los clientes se escondían tras un rictus de maniquí. Rostros congelados que sólo aspiraban a no tropezar con su sombra camino de la barra. Allí me emborraché con Eric por primera vez. Envueltos en una nube de humo tan densa que respirar se convertía en algo literalmente doloroso. Desde entonces, cada dos de julio, una llamada al alcohol. Una merluza. Siempre el mismo día. No podía ser coincidencia. Tengo que preguntárselo. Eso pensé. Y eso hice. Justo hace un año. Entre vahos de alquitrán y ginebra.
xxxEric era un perdedor. Se jactaba de serlo y aseguraba que ése era su mayor triunfo. Solitario. Aunque estuviera a tu lado, en realidad, nunca acababa de estar contigo.
xxx—Soy un tipo que, con el tiempo, ha aprendido a cometer errores de forma casi perfecta. Autodidacta. No me ha quedado otra, chico. Nada más nacer, tuve que apañármelas yo solo. Cuando llegué, no había nadie en el paritorio. A esa hora, mi madre estaba actuando como corista en un local vacío. No tengo tiempo para tonterías, respondió cuando la llamaron desde el hospital.
xxxVivía de noche. Era de esa clase de gente cuya relación con el sol se reduce a una foto de Hawai en su dormitorio. De los que compran el pan recién sacado del horno al volver a casa y lo comen la noche siguiente, justo después de levantarse. Nunca le conocí pareja.
xxx—Hay dos cosas que un hombre no debe olvidar bajo ningún concepto. Su revólver y el nombre de la mujer con la que intercambia fluidos. No recordar cualquiera de ellas aumenta de forma considerable tus opciones de funeral inminente. Yo nunca he visto dos cepillos juntos en mi cuarto de baño. Mis amantes permanecen el tiempo justo de fingir un orgasmo. La última se largó cuando todavía no había llegado al suelo su ropa interior.
xxxNuestra convención anual la pasábamos escuchando música. Divagando. Consumiendo lo que Martin, el barman, mezclaba con el hielo de nuestros vasos. Nunca me molesté en preguntarle qué era lo que bebíamos. No creo que a un suicida le importe mucho el calibre de la bala con la que piensa reventarse el cerebro. A fin de cuentas, eso era lo que allí hacía todo el mundo. Suicidarse a cámara lenta. Una de esas noches, Eric me habló de cuando pasaron por el club Mick y Keith:
xxx—El rock and roll rezumaba por las paredes, Harvey. Esos dos canallas eran capaces de rasurar el pubis de las muchachas sin necesidad de bajar del escenario. Durante unos minutos, pensé que la guitarra de Keith tenía siete cuerdas. Luego me di cuenta de que era Micky quien pululaba por allí.
xxxDos de julio. Dos del siete. Dos, siete. Un homenaje. Al club de los veintisiete. Unas estrellas que apagaron su luz antes de tiempo. O quizás no. Joplin, Hendrix, Morrison, Jones, Johnson, Cobain.
xxx—Yo ya he cumplido dos rondas de esas. No creo que me quede mucho tiempo extra. Entonces, alguien deberá continuar con todo esto. Martin piensa que estoy sonado. No es ninguna tontería. Tú lo entiendes, ¿verdad? Joder, no es ninguna tontería.
xxxAntes de acostarme, decido hacer un último brindis. Por él. Por ellos. A duras penas me mantengo sobre el taburete. Soy el único cliente en este bar que nunca cierra. Un local con alma en forma circular. Como dice Borroughs, aquí no hay pasado ni futuro. Más que un bar, esto es una sala de espera. Miro a April detrás de la barra y no me parece tan gorda como el año pasado. Me cuenta que fue Miss Camiseta Mojada del noventa y tres en alguna discoteca de costa. Me lo creo. ¿Y por qué no? La verdad es que luce una buena delantera. Estoy cansado. Apuro mi cerveza. Le pregunto (a April) si se viene conmigo al hotel. Se ríe. Tom Petty suena en la gramola y me acuerdo de Eric de nuevo. Claro que lo entiendo, pienso, claro que lo entiendo. Prometido.
xxxEric murió hace un par de semanas. Tenía cincuenta y cuatro. En realidad, lo mandó al otro barrio uno de los matones que frecuentaban el club. Y no es que tuviera excesivo mérito. Sus entrañas estaban tan castigadas que el forense fijó la hora de su muerte diez años antes. Los pulmones y el hígado pesaban bastante más que la caja de madera. Al tipo en cuestión le devolvieron sus dos balas y le pagaron un taxi a casa. Por lo visto, el juez no consideró que fuera delito disparar contra un cadáver.
xxxNadie reclamó su cuerpo. Estaba destinado a compartir lombrices con cientos de desgraciados sin nombre. Yo no podía permitirlo. Le compré una parcela en el cementerio del pueblo. Prometí al reverendo Clayton una donación para reparar el techo de la iglesia. Le di una buena propina a Howard Milton por cavar la fosa. Y Eric tuvo su simulacro de entierro. Unos días más tarde, quise rendirle tributo. Una especie de homenaje. Publiqué una esquela en el Daily City. We’ll always remember you, old rockers never die. En lugar de familiares, puse la alineación de los Pittsburgh Pirates, finalistas de las Series Mundiales en el cincuenta y cuatro.

 

 

 

Tortosa, Javier. Trazos en falso. Murcia; Boria ediciones, 2017.

 

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