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SHAKESPEARE – SONETOS ESCOGIDOS

septiembre 13, 2018 Deja un comentario

Magnífico trabajo -como siempre- de Ángel Luis Pujante, mostrando primeras versiones de algunos de los sonetos de Shakespare, publicados entre finales del siglo XIX y principios del XX.

 

 

11.

Al mismo paso que en menguante vayas
podrás en un retoño ir en creciente,
y así la fresca sangre de tu oriente
de tu occidente alegrará las playas.

Esto fuera buen juicio, auge fecundo;
lo otro, loca vejez, glacial rüina.
Bajo la misogámica doctrina
en sesenta años se acababa el mundo.

Muera solo, en su yermo, el rudo, informe,
que Dios no crió para modelo humano,
pero a ti, al darte un patrimonio enorme,
te impuso el darlo y no tenerlo en vano.

Natura te brotó robusto y bello
para que estampes más y siga el sello.

x
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxRafael Pombo

 

 

 

 

17.

¿Quién me creyera en tiempo venidero
si extremara en mis versos la verdad?
Igual que en un sepulcro guardar quiero
de tus dotes al menos la mitad.

Si hablara de tus ojos esplendentes,
si pintara al pintarte el ideal,
la edad nueva al juzgar dijera: Mientes:
tanto cielo jamás fue terrenal.

Y en mis mustios papeles tu silueta
fuera chochez de viejo nominada;
tus derechos, vehemencia de poeta
o una vieja canción exagerada.

Mas si en un hijo entonces florecieras,
en él y en mí dos veces revivieras.

x
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxFernando Maristany

 

 

 

 

18.

¿Te puedo comparar con el estío?
Tú eres más atractiva y más suave;
el huracán desflora a su albedrío
y el paso del verano es el del ave.

La pupila del cielo es harto cálida,
la faz de oro a menudo palidece,
la más pura belleza queda pálida,
pues todo en la Natura descaece.

Mas tú no puedes nunca marchitarte,
tu belleza jamás se velará,
y la muerte en sus sombras ocultarte,
cuando acabes la senda, no podrá.

Mientras la humanidad no esté extinguida,
tu estío vivirá y te dará vida.

x
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxFernando Maristany

 

 

 

 

27.

Llego rendido y busco con presteza
en el lecho reposo dulce y breve;
mas otro viaje ocupa mi cabeza
y, en vez del cuerpo, mi ánimo se mueve.

Entonces en tropel mis pensamientos
van hacia ti volando en gran distancia,
y hallo, al abrir los ojos somnolientos,
cual ciego, todo a obscuras en mi estancia.

Tan sólo ante mis ojos sin pupila
pone el alma tu imagen, como un broche
que en las sombras espléndido rutila
sobre el anciano rostro de la noche.

Ni un día el cuerpo, ni una noche el alma,
gracias a ti y a mí gozan de calma.

x
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxGuillermo Belmonte Muller

 

 

 

 

66.

Cansado ya, la muerte sólo quiero,
viendo a lo que aquí el mérito se presta,
y viendo a la miseria en son de fiesta,
y tenido por noble al trapacero;

escupido el honor, y el verdadero
hombre en quien la virtud se manifiesta,
sujeto a la ignorancia, tan funesta;
el mérito, el saber, ante el dinero;

amordazado el arte; la locura
insultando al talento, descocada;
cediendo la verdad a la impostura;

el Bien sirviendo al Mal… Mi alma cansada
buscaría la muerte en su amargura
si no me separase de mi amada.

x
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJaime Martí-Miquel

 

 

 

 

72.

Para que el mundo averiguar no quiera
qué prendas hubo en mí para moverte
a amarme con pasión tan verdadera
más allá de las sombras de la muerte,

ya que decir no puedes en mi abono
nada que a mí me alabe sin mentira,
da mi nombre al olvido y abandono,
ya que al elogio pérfido no aspira;

si no, tendrán tu amor por embustero
y tu afecto leal por extravío;
mi nombre, de mi cuerpo compañero,
debe morir para tu honor y el mío.

Yo estoy de mi vivir avergonzado
y tú, que a un ser indigno has adorado.

x
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJosé Pablo Rivas

 

 

 

 

87.

Eres para mí un bien inmerecido;
conoces tu valor, y es excusado
decir que el compromiso antes creado
roto está, y la amistad que nos ha unido.

Derechos a ese bien nunca he tenido,
fuera de los que tú me habías dado;
ningún merecimiento me ha adornado
para gozar la dicha que he perdido.

Te entregaste a mi fe por ignorancia
de tu valor; hoy ves que no es pequeño,
y entre los dos agrandas la distancia.

Tu posesión ha sido como un sueño,
dulce sueño de gloria y de abundancia
que tiene el ser más pobre y más pequeño.

x
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJaime Martí-Miquel

 

 

 

 

116.

No admito que se pueda destruir
la unión fiel de dos almas. No es amor
el amor que no logra subsistir
o se mengua al herirle el desamor.

El amor verdadero es tan constante
que no hay nada que pueda reducillo;
es la estrella de toda barca errante,
cuya altura se mide, no su brillo.

No es juguete del Tiempo, aunque los labios
y mejillas dobléguense a su suerte;
no le alteran del Tiempo los agravios,
pues su reino no acaba con la muerte.

Y si eso es falso y fuera en mí probado,
ni yo he escrito jamás, ni nadie ha amado.

x
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxFernando Maristany

 

 

 

Shakespeare, William. Shakespeare. Sonetos escogidos. Las primeras versiones castellanas. (Ed. Ángel Luis Pujante). Murcia; Ed. Nausícaä, 2009.

 

MALLORCA REVISITED (1999)

septiembre 12, 2018 Deja un comentario

 

MALLORCA REVISITED (1999)

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPara Francisco Brines

A cuatro días de morir el viejo
me he ido, solo, a bailar
—a cuatro días, ni uno más ni uno menos—,
a una gruta de ésas:
luces estroboscópicas y música de trance.
Pensando en el albur
de encontrarme de nuevo a las dos rusas
de la estancia pasada, Ira e Inna,
de una ternura audaz, y repetir
aquello tan conforme de los tres en la cama,
mirándolas beberse en los desmayos
de mi virilidad. Olvídate,
ya nos las verás más a Ira e Inna;
recordarás tan sólo, agradecido,
esa lujuria santa.
Mientras, ya van tres cápsulas
de Semilanceata,
esos hongos salvajes
que te aceitan las vértebras. Y bailas,
bailas como un poseso
a los treintaycinco años de tu edad,
con los ojos cerrados,
enhebrando en el ritmo,
multiplicado en brazos y figuras
como un derviche ido.
Contra la muerte bailas, contra la puta muerte,
por ese bulto rígido de tu viejo en el féretro,
por su rostro amarillo.
Si algo quieren, que vengan, las bacantes,
que se planten delante,
a ver si alguna hay que también baile
contra la muerte hoy,
multiplicándose en fatalidad,
descoyuntada en varias,
haciéndose una lámina vibrante
herida de destino,
puro mimbre…si no
para otra bailaré. Porque esta noche
contra la muerte bailas,
como un fragmento suyo desatado,
como su cola eléctrica, amputada,
de lagarto amarillo.

 

 

 

Velasco, Miguel Ángel. Pólvora en el sueño (Alfredo Rodríguez ed.). Albacete; Chamán editores, 2017

 

VENUS Y ADONIS DE SHAKESPEARE TRADUCIDO POR GUSTAVO FALAQUERA

septiembre 11, 2018 Deja un comentario

Uno de los mejores consejos que me han dado es que relea. Tanto para la carrera, como por curiosidad, me he ido comprando libros a lo largo de los años que en su primera lectura uno no disfrutó en condiciones.

Acabo de releerme la traducción que Gustavo Falaquera hizo del ‘Venus y Adonis’ de Shakespeare para la editorial Hiperión junto a la que hizo Alejandro Bekes para la editorial Losada. Si bien es cierto que esta última tiene un prólogo y un estudio maravillosos, la de Falaquera me parece que es una traducción mucho más fluida.

 

 

Volviendo a leer la traducción en cuestión, me parecían increíbles el millón de detalles que se leen en los versos que pertenecen a Venus, y me planteaba cómo se aceptaría el tono de algunas estrofas también de ella si se publicaran ahora en un libro con el lenguaje de 2018; seguro que más de uno tildaría el libro de pornográfico. Y si no, deléitense con estos ejemplos:

 

“Cariño mío” dice “ya que aquí te he encerrado,
en el contorno de este cercado de marfil,
yo voy a ser un parque y tú mi cervatillo;
pace donde prefieras, en la sierra o el valle,
pasta en mis labios y, si están secas mis lomas,
baja a donde se encuentran las fuentes del placer.

“Hay dentro de estos límites suficiente remedio,
dulce hierba en las vegas y agradables sabanas,
cerros redondeados, sotos foscos y umbríos
que te guarecerán de tormentas y lluvias (…)”

x
(versos 229-238)

 

 

“¿Quién ve a su fiel amada en la cama desnuda,
mostrándoles un blanco más que blanco a las sábanas,
pero, cuando sus ojos glotones se han saciado,
no aspira a igual deleite con sus otros sentidos?
¿Quién es tan pusilánime que no llega a arriesgarse
hasta tocar el fuego cuando hace un tiempo frío?

x
(versos 397-402)

 

 

Disfruten del libro, háganse con él.

 

 

 

Shakespeare, William. Venus y Adonis (Trad. Gustavo Falaquera). Madrid; Ed. Hiperión, 2003.

 

CLOT + LICHIS + LA CASA SIN TEJADO

septiembre 9, 2018 Deja un comentario

 

Esta noche, en las fiestas del Barrio del Progreso, en Murcia, estarán tocando Clot, Lichis y La casa sin tejado.
Yo no me lo perdería.

 

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LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (LXII)

septiembre 8, 2018 Deja un comentario

 

Acaba de llegarme el primer libro de Joaquín Calderón, de quien ya he hablado en el blog por su faceta de músico.

Se estrena en el mundo de la poesía con este ‘Soy como puedo’, publicado por la editorial Renacimiento.

En nada subo algún poema del libro.

 

PÓLVORA EN EL SUEÑO

septiembre 7, 2018 Deja un comentario

Acabo de leerme ‘Pólvora en el sueño’, la antología de Miguel Ángel Velasco que Alfredo Rodríguez -el antólogo que la ha llevado a cabo y ha tenido a bien enviarme- publicó en Chamán ediciones.
El libro es una perfecta semblanza del poeta mallorquín. Es magnífica la introducción que lleva a cabo Alfredo Rodríguez, el estudio de los libros que el propio Velasco consideraba dignos, las aportaciones de poetas nacionales con textos escritos ex profeso para esta antología (inmenso, a mi parecer, el texto de Vicente Gallego; espejo de los deleites y los demonios de cada uno); además de algunas prosas de Velasco, así como tres entrevistas realizadas al poeta.

 

 

Y aquí dejo una breve selección de poemas de la antología.

 

 

De ‘EL SERMÓN DEL FRESNO’

OH muerte soberana, señora de mis rimas,
hoy vengo aquí a pediros un favor, el primero
que, creo, os he pedido, y el último que os pida.
Escuchad este ruego que dejo en vuestro sayo,
aunque tan sólo sea por nuestro viejo trato
y en pago a cuanto digo de vuestra lozanía
—y no es por adularos, que a nadie se le escapa
lo bien que os conserváis: igual que el primer día—:
dadme un poco de tiempo para decir mi vida.
Luego podéis venir a buscarme; os prometo
no haceros esperar, y confío en tener
pensado un verso claro, para vos, ese día.

 

 

 

 

De ‘EL DIBUJO DE LA SAVIA’

APARICIÓN

Está ya anocheciendo, pero tente,
aguarda un poco más. Desdeña ahora
la luz señera de la casa. Escucha
crujir la muchedumbre de los árboles,
el arroyo correr, la nota líquida
en la garganta del zorzal, y siente
latir el bosque en vilo de inminencia.
Cierra manso los ojos y respira
el verde olor de la espesura, yérguete
en el impulso de aspirar y seas
un solo pulso absorto con la fronda.
Abre ahora los ojos a la noche,
ve los bultos severos de los pinos,
su rigidez alerta; pero aguarda,
aguarda todavía: mira alzarse
el rostro que invocaste, el rostro amado,
como otra luna entre las negras ramas.

 

 

 

 

De ‘LA VIDA DESATADA’

LA LECCIÓN

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAprendía palabras
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxen su lecho de muerte.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxElías Canetti

Hoy miro en tu estudio las cosas como las dejaste
la última vez que estuviste sentado a tu mesa:
la viruta rizada de un lápiz en el cenicero,
el mercurio en el punto preciso donde lo dejara
el calor de tu pulso,
los cuadernos de notas en ese latín
que hacía unos meses
comenzaste a estudiar,
—¿qué palabras dirías tan sólo una vez,
en voz baja, una vez nada más, sin saber
que ya nunca las ibas de nuevo a decir?;
¿tal vez comus o rus o reliquiae?;
yo quisiera saber cuáles fueron
y por ti pronunciarlas ahora,
aunque nadie las pueda decir las palabras por otro—.
Pues era tu solo deseo aprender,
y, avanzada tu edad, no dejabas
de estudiar cuantas cosas
pensabas que un hombre cabal no podía dejar de saber.
Y un día buscabas la íntima voz de Montaigne,
y al otro eran versos de Wordworth, ¿recuerdas?, Indicios de inmortalidad
O Shakespeare, que amabas más que a ningún otro,
y que, de memoria, decías a veces en nítido inglés,
ese inglés melodioso que desde la infancia te oí.
Y tal llegó a ser por entonces tu curiosidad
que un día escuché de tus labios la firme pregunta
de cómo era aquello del viaje con elesedé,
que tal vez algún día quisieras probarlo.

Recuerdo que aún en la cama de aquel hospital
me evocabas, en su estantería, los tomos de Gibbon,
diciendo que acaso de vuelta a la casa
podrías leerlos al fin,
y cómo brillaban tus ojos
pensando en el fresco rincón
donde, bajo la parra, en verano, solías sentarte a leer.
Y ahora sé que, con ello, a la vez tu lección magistral me dictabas,
al mostrarle a la muerte a lo vivo su ferocidad;
y es que llega cuando uno está todavía aprendiendo.

 

 

 

UNA PLUMA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPara Jordi Iváñez

Aquel plumón temblaba entre la yerba,
junto al acantilado,
la brisa lo arrastraba, mientras él
se prendía a las briznas.
Una pluma menuda, de un gris perla,
más oscuro en los bordes,
con unas pintas blancas
haciéndole un dibujo minucioso.
la tomé entre mis dedos
y tras examinarla muy de cerca
la guardé en la chaqueta con cuidado.
(Ya sabéis, el poeta
aprendiz de ornitólogo,
que a buen seguro no distinguiría
un mirlo de un milano…)
La quería
para mi colección de talismanes,
viejas cosas del tiempo. Al fin y al cabo,
en ella estaba el pulso
de la mañana intacto, ese latido
pudoroso de un día como tantos:
en ella estaba el cielo encapotado,
también de un gris de plomo,
y el bullicioso encaje de la espuma.
Y los ojos de acero
de una mujer que habías deseado.
Se redimía el mundo en esa pluma
caída entre la yerba, junto a un cardo,
unas cansinas malvas sin aroma
y un ágave gastado.
Descorríase el cielo por momentos
y el sol ilumiaba
el mar azul cobalto,
despacio se encendía
el litoral de un nácar delicado.
Y al inundar de brisa los pulmones
con el salitre entraba la promesa
de un vivir más liviano.

Fue que al llegar a casa
eché mano al bolsillo:
la pluma había volado.
En ella estaba el cielo,
unos ojos, el mar, una promesa…
Pues la perdí, la canto.

 

 

 

 

De LA MIEL SALVAJE

LA TREGUA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPara Giulia Sissa
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy a Carlos Marzal

Esta noche
todos somos iguales en la plaza,
desparramados cuerpos a la espera
de ese negro rey mago
que escupirá sus bolas de heroína.
Toda la turba acude a la calleja sórdida
y el monarca administra taciturno
la medida ración de muerte en vida.
De nada sirve hoy el láudano del verso,
ni las habitaciones de la música:
te han mirado unos ojos sin amor.

Llegan figuras ávidas
de hombres destruidos y mujeres ajadas.
Te observan extrañados los parias de este mundo
porque en tu rostro aún faltan los estigmas
del alma condenada a su veneno.
Pero esta noche eres
igual a todos ellos, sólo un grano
de este seco racimo que se agolpa en la acera.

Bultos oscuros en los soportales,
con brillos de papel de plata fría
por donde corre trémula la gota
que unos labios persiguen anhelantes,
y al aspirar el humo
se anega el cuerpo en su placenta antigua.

Te alejas afanoso,
tu porción de letargo en el bolsillo,
y sales a la arteria donde bulle,
en la noche del sábado, la multitud festiva.
Te miran unos ojos
al pasar, y no saben
que en tu puño apretado va una tregua
de sombra con la vida.

 

 

 

 

De ‘FUEGO DE RUEDA’

CLÍMAX

Qué profunda, qué suelta
en tu venirte, negra, y es que infunde
temor,
respeto grande,
el misterio tremendo de tu arder.

Qué miedo merecerte,
posesa de la llama que te enhebra,
muñeca de vudú
clavada al alfiler que te da alas.

Y qué desnudo trance
en ese refluir
toda a tu centro virgen donde casi
te quedas sola
en tu gozarte loca hasta el ancestro,
descortezándote de ti, de ti,
hasta la fibra fina,
hasta quedar la nuez
a flote de la niña que bandea
en su agua de vida.

 

 

 

 

De ‘MEMORIA DEL TRASLUZ’

SZITAKÖTÖ
(Libélula)

Por los mullidos campos
cuatro sílabas duras
en aguda puntada.

Cómo tricota el fiel del equilibrio,
la joya acalambrada,
para engastarse al punto en una fija
rosa de marear.

Caballito del diablo,
aguijón de guindilla, sobrevuelas
nuestro placer entre las amapolas,
el oficio feliz de hilar la grana
de seda a vientre, de cordón a beso.

Qué ir y venir la aguja por los prados.

Qué repaso el amor,
siempre en costura.

 

 

 

 

De ‘ÁNIMA DE CAÑÓN’

DAMA ADORMIDERA

Dolor de las criaturas,
magnitud extramuros.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxY es milagro
que la tierra provea,
que de la misma fécula
convulsa en que se incuban
la tenaza y el cínife,
cuaje la autoridad
de una savia maestra
que restituye su entereza al roto,
su patria de palabra al asordado.

¿Seréis conmigo, adormidera, abuela
del quebranto, en el trance, cuando nada
pueda ya la señora de mis días
proveer de consuelo;
cuando la amada apenas
alcance a sostenernos
el hilo del mirar y, vuelto el rostro,
maldiga de la vida,
porque la vida huya,
madre desarbolada, porque el río
la pueda, y deje, huyendo, de su mano
el peso del nacido en aguas solas?

¿Seréis conmigo, dama,
cuando el dolor allane
la morada del cuerpo y éste sea
ya nada más que casa desolada?

 

 

 

 

De ‘LA MUERTE UNA VEZ MÁS’

PÚA

Desde la espina,
aquí,
catad,
donde me duele,
donde soy con mi muerte su uña y su carne.

Desde aquí va el acorde, la manía,
el seguro veneno de templar.

Va entregado el cantor a la saeta.

Porque está del amor.
Porque está de su gracia
que el pájaro se pierda en el empeño
de encenderle a la rosa la alborada
y apure en el arder su lento alambre.

Desde la espina,
la torneada música
atacando el encaje,
el esqueleto de la soledad.

 

 

CAJA DE COMPÁS I
(Homenaje a Emily Dickinson)

Cuando yo ya no esté, y tiréis mis cosas
al cubo de las cosas ya sin alma,
a quien tome la caja
del compás, yo le ruego
lo haga con cuidado; mi niñez no despierte:
duerme un sueño sin tiempo ni medida
en su funda morada.

 

 

CAJA DE COMPÁS II (variación)
(Homenaje a Emily Dickinson)

Cuando yo ya no esté y tiréis mis cosas
al cubo de las cosas ya sin alma,
a quien tome la caja
del compás, yo le ruego
lo haga con cuidado: mi niñez
plegada duerme dentro.

Y aún otra cosa más
le he de pedir: no un círculo
completo, que ello fuese
demasiada merced para mi sueño
sin tiempo, un arco basta, sugiriéndole
el columpio del sol, que mi niñez
sabrá hacer lo demás cuando regrese
a su funda morada.

 

 

 

Velasco, Miguel Ángel. Pólvora en el sueño (Alfredo Rodríguez ed.). Albacete; Chamán editores, 2017

 

URRE AROA

septiembre 5, 2018 Deja un comentario

Hace unos días me llegaba ‘Urre aroa’ de manos de su autor, el poeta navarro Alfredo Rodríguez. De este libro dijo José María Álvarez que era el mejor de los que había publicado Alfredo.

Aquí dejo una selección de textos.

 

 

xHENRIQUE DE ARIZTARAI
El mayor poeta de los nabarros
xxxxxxx(1440-1518)

DONDE se cruzan cardos, decumanus,
Dormitalería y Curia, nobleza
y señoríos, orgullo de ser
durante siglos capital de un reyno.
Yo soy el que cerraba las puertas de la noche,
el que vino desde las tierras yermas,
aquel que embarrancó en agrestes costas
durante los días de nuestros padres.
Pero he perdido fortuna de timba
en taberna, hasta caer embotado
por la embriaguez y el sueño,
y habré de poner tierra de por medio
ante el horror que pronto se avecina.

 

 

 

 

xxxxxxFERMÍN ARRAX
La lengua misteriosa de las montañas
xxxxxixxxxx(1451-1516)

Y TODO es vano, todo
excepto esta sensación de existir
en ti, de plenitud en ti. Temible
y silenciosa, el paso de los barcos
te delata, los usos de los hombres
te condenan, porque sus instintos acerados
ninguna conciencia ya los ennoblecería.

 

 

 

 

XAVIER DE ZURIQUOAIN
xixEl indomable exiliado
xxxxxx(1462-1498)

NO atormentan los años mi conciencia
pues todas las cosas que pude ser han quedado
enterradas, antiguas
callosidades formadas al duro
contacto con la vida;

pero estos años cortados a pico
enfrentamientos son de muy diversa fortuna,
cuando ves que a tu verdugo tuviste
a menudo en tu casa y a tu mesa.

Ya se oye mi resuello
y no hay apostura que valga, ni su memoria
se muestra para poder ser moldeada.

 

 

 

 

xxMIGUEL DE UNZIT
Hidalgo en Saint Michel
xxiixx(1465-1531)

VANIDAD de las cosas de este mundo
es decir de uno mismo sin nombrarse.
Cómo ser fiel a la palabra dada,
el pesaje del alma,
su canto lujurioso nos delata.

Sobre las torres de Iruña-Veleia
o entre sus viejos muros y columnas
exorcizar al Tiempo,

y aquel que fuimos no tenga nunca
nada que ver con el que hoy somos.

 

 

 

 

iVICENTE RACAIS DE YUSO
El poeta y su princesa Extraña
xxxxixxx(1468-1531)

SE ha roto la noche sobrevenida,
de manera impensada,
a solas con mis sueños de poesía
siempre viviendo para este solaz.
Soy hombre desinteresado e iluso,
no entiendo ni una palabra de números,
tierras, bienes y derechos ya me fueron negados,
nunca ceñí con coraje la espada
ni el tahalí. No hay casa noble donde naciera,
ni la hoz de oro o el árbol del pan
viese a la luz primera.
No hundí en esta tierra raíces,
olvidé su memoria, no oculté mis orígenes.
Libros, manuscritos y mapas son
mis únicos títulos y atributos,
los cetros que desde niño he portado.
Cuán azarosa ventura me habita
en las entretelas de la conciencia.

 

 

 

 

INAXIO DE HUVILZIETA
xxixxLa huella sefardí
xxxixx(1480-1546)

TAMBIÉN me reconozco en mis pecados,
como una sombra pasan
esta noche, van delante de mí,
son como veladuras en el entendimiento.

Que a los rumores que hoy se difundieran
diesen algunos de mis versos
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxun buen mentís.

 

 

 

Rodríguez, Alfredo. Urre aroa. Sevilla; Ed. Los papeles del sitio, 2013.

 

CUATRO POEMAS DE ‘CRÍMENES’

septiembre 4, 2018 Deja un comentario

 

PEQUEÑA BIOGRAFÍA

Debe ser que especialmente hoy se siente triste. Sufre la
xxxhumillación de no tener trabajo y la miseria que le
xxxdeshace el corazón.

Debe ser que tiene treinta años y lleva gafas desde los
xxxnueve y medio, y ha visto siempre el rostro de los ven-
xxxcedores con una inexacta enfermedad.

Sabe que él no será jamás un hombre afortunado, que no
xxxpodrá obtener una casa amueblada, un coche de dos
xxxlitros o una chica estupenda.

Sabe que una pantalla de desesperación lo separa del mun-
xxxdo.

Sin embargo, sueña con una moto negra y un gimnasio y
xxxalguna vez soñó con ser teclista de un grupo musical.

Vive, actualmente, un poco de la venta de kleenex y de coca.
xxxTiene una guitarra de 100.000 pesetas y una minicadena
xxxSony que consiguió por el “Segunda Mano”.

Le gustan mucho las primeras pelis de Almodóvar. Dice que
xxxson como la vida que él conoce.

Tuvo una novia de duro estilo skin pero ella huyó a la cos-
xxxta y pasa de los tíos.

Debe ser que pensando en su vida, hoy, se siente especial-
xxxmente triste y triste.

El caso es que ahora tiene en su cama a una mujer atada
xxxy la está torturando…

Hay momentos en que se va al servicio y se mira al espejo…
xxxSin gafas, le parece que tiene un cierto aire con Antonio
xxxBanderas.

Continuamente se lava las manos para dar de comer pasteles
xxxa la chica…

Continuamente cree que ha cruzado la infancia…

 

 

 

LA LECTURA

En pijama, leyendo una novela,
está la niña que ha matado al padre,
al lado de la cama tiene al muerto
tirado encima de un montón de libros.

Tres horas han pasado de la muerte
y al orificio de la bala asoma
un resplandor de oscura procedencia
que va cobrando forma de demonio.

Ella sigue leyendo, distraída,
comiendo chocolate y avellanas,
algo intuye que pasa extraordinario:
del libro están cayéndose las letras.

Todo el pijama goteando sílabas,
toda la cama llena de sintaxis,
todo el ambiente rojo de palabras,
toda en desorden una lengua, muda.

Y el padre se levanta del vacío,
se sienta al borde de la cama, serio,
se saca del bolsillo una cartilla
y empieza la lección de otro lenguaje.

 

 

 

LA AUTOPSIA

Supe desde aquel día que la muerte era errónea.
Estaba construida con sus artes de magia,
sobre la mesa yerta de acero inoxidable.

Entré en aquella cámara para ver a mi madre
ya finalmente muerta, húmedamente horrible.

Un costurón de sastre torcido y presuroso
cerraba las entrañas
que contuvieron tibios orígenes humanos.

Todo su cuerpo estaba barrenado y vacío,
cuencas, cráneo, pulmones,
el invierno más frío de la guarida humana.

¡Qué fúnebre la luz de aquel piloto rojo
dando esmalte de muerte al bloque conservado!

¡Qué nostalgia en las sienes machacadas con lascas,
allí entre tanto eclipse del mundo tenebroso!

El espanto del tiempo guardaba en la vitrina
los ojos y las vísceras sin olor ni destino.

Yo había visto muertos soberbios y elegantes,
sencillos, maliciosos, valientes o confusos.
Pero nunca un reciente cadáver tan amado
como aquel envoltorio de huera humanidad.

Le tiré de una pierna por ver su efecto triste
y ese tieso fragmento cedió, pegando un brinco,
sin movimiento, cómico.

Entonces, la costumbre de verla levantada
me volvió a la memoria:
xxxme traía un tazón de leche con galletas
xxxtemblándole los dedos, haciendo un ruido cálido.

Incapaz de aguantar viviente imagen amada y prodigiosaa
decidí descifrar el hueco de mi madre.

x
Y removí yo mismo su interior, su pasado,
quedándome en su vientre,
cambiando,
hasta el comienzo.

 

 

 

LA FRONTERA

Lloré amargamente aquella noche y, luego, se produjo en mí
xxxun extrañamiento semejante al vacío de la oscuridad.

Escondida en la compasión, caminé toda la noche para ocultar
xxxla fosforescencia de aquel crimen.

La luna más brillante del invierno acompañó mis pasos por la
xxxcarretera.

La ciudad ardía como una esfera de agujeros y carteles.
xxxLos faros de los coches emitían avisos y disparos.

Crucé la frontera de una tierra transparente y soporté la luci-
xxxdez que atravesaba mi cabeza.

Una tristeza mortal me castigaba el corazón cuando volví al
xxxlugar del crimen. Allí permanecí hasta el amanecer y
xxxconsumí la demencia del arrepentimiento.

x

Yaa estaba destinada a deformar la realidad y a desapa-
xxxrecer del mundo.

 

 

 

Correyero, Isla. Crímenes. Madrid: Ed. Libertarias, 1993.

 

CARTA AL SEÑOR LEGISLADOR DE LA LEY DE ESTUPEFACIENTES

septiembre 3, 2018 Deja un comentario

 

CARTA AL SEÑOR LEGISLADOR DE LA LEY DE ESTUPEFACIENTES

xxxxxxxxxxSeñor legislador,

Señor legislador de la ley de 1916, aceptada por el decreto de julio de 1917 sobre estupefacientes, eres un cretino.
Tu ley no sirve más que para fastidiar la farmacia mundial sin beneficio para el nivel toxicómano de la nación

xxxxxxxxxxporque

1º El número de toxicómanos que se aprovisionan en las farmacias es mínimo;
2º Los verdaderos toxicómanos no se aprovisionan en las farmacias;
3º Los toxicómanos que se aprovisionan en las farmacias son todos enfermos;
4º El número de toxicómanos enfermos es mínimo comparado con el de toxicómanos por placer;
5º Las restricciones farmacéuticas de la droga no molestarán jamás a los toxicómanos voluptuosos y organizados;
6º Siempre habrá infractores;
7º Siempre habrá toxicómanos por vicio de forma, por pasión;
8º Los toxicómanos enfermos tienen sobre la sociedad un derecho imperecedero, que se les deje en paz.

Es, sobre todo, una cuestión de conciencia.

La ley de estupefacientes pone en manos del inspector-usurpador de la salud pública el derecho de disponer del dolor de los hombres; es una pretensión singular de la medicina moderna el querer dictar sus reglas a la conciencia de cada uno. Todos los balidos de la carta oficial no tienen poder de acción frente a este acto de conciencia: más aún que la muerte, yo soy el dueño de mi dolor. Todo hombre es juez, y juez exclusivo, de la cantidad de dolor físico, y de la vacuidad mental que pueda soportar honestamente.
Lucidez o inlucidez, hay una lucidez que ninguna enfermedad podrá quitarme, es la que me dicta el sentimiento de mi vida física. Y si yo he perdido mi lucidez, la medicina no tiene otra cosa que hacer más que darme las sustancias que me permiten recuperar el uso de esa lucidez.
Señores dictadores de la escuela farmacéutica de Francia, sois unos pedantes roñosos; hay una cosa que debería medir mejor: que el opio es esa imprescindible e imperiosa sustancia que devuelve a la vida de su alma a quienes tuvieron la desgracia de perderla.
Hay un mal contra el cual el opio es soberano, y ese mal se llama Angustia, en su forma mental, médica, sicológica, lógica o farmacéutica, como quieran.
La Angustia que hace locos.
La Angustia que hace suicida.
La Angustia que hace condenados.
La Angustia que la medicina no conoce.
La Angustia que vuestro doctor no comprende.
La Angustia que lesiona la vida.
La Angustia que rompe el cordón umbilical de la vida.

Por vuestra inicua ley ponéis en manos de personas irresponsables, cretinos en medicina, farmacéuticos cochinos, jueces fraudulentos, doctores, comadronas, inspectores-doctorales, el derecho a disponer de mi angustia que es tan aguda como las agujas de todas las brújulas del infierno.
Temblores del cuerpo o del alma, no existe sismógrafo humano que permita llegar a una evaluación de mi dolor con precisión, que aquella, fulminante, de mi espíritu.
Toda la azarosa ciencia de los hombres no es superior al conocimiento inmediato que puedo tener de mi ser: Yo soy el único juez de lo que está en mí.
Volved a vuestros graneros, médicos hediondos, y tú también, Señor Legislador Moutonnier, que no deliras por amor a los hombres, sino por tradición de imbecilidad. Tu ignorancia de lo que es un hombre, sólo es igual a tu estupidez al pretender limitarlo. Yo te deseo que tu ley recaiga sobre tu padre, tu madre, tu mujer y tus hijos, y toda su posteridad. Y ahora me trago tu ley.

 

 

 

Artaud, Antonin. El pesa-nervios (Trad. Marcos R. Barnatán). Madrid; Ed. Visor, 1992.

 

AYER FUE EL DÍA DE EXIGIR UNA #BIBLIOREGIONALABIERTA

septiembre 2, 2018 Deja un comentario

Ayer nos juntamos un buen puñado de murcianos a la entrada de la biblioteca regional para pedir, o gritar, o exigir, que se deje de restringir el horario de la misma. Habiendo perdido ya el domingo, ahora quieren acostumbrar a la ciudad a tener dos horas menos de biblioteca los sábados.

Pues nada, que unos cuantos leímos poemas para dejar constancia de nuestro rechazo ante estos políticos que lo primero que recortan es en cultura y en servicios culturales básicos. Uno de ellos fue Lujo Berner, que leyó este poema:

 

DECLARACIÓN UNILATERAL DE INDEPENDENCIA

Aquí reunidos:

De esta parte, el mar océano de principios de septiembre
xxxxxxxxlastimosamente en calma para la ocasión
y el cielo tejido con costuras de ozono e imposibles quimioestelas
xxxxxxxxpermanente azul cambio climático

De la otra,
xxxxxxxxeste ser que huye en círculos
xxxxxxxxy roza la maravilla para caer en el lodo

Al fondo detrás por todos lados allí
xxxxxxxxel ruido el grito la bandera todos los otros seres desnaturalizados
los descendientes de una semilla tarada regada con ignorancia
xxxxxxxxlos malos fornicadores negacionistas consumidores de odio
tulpas siniestros que levantan muros y enmohecen el mundo

ejem

En estos momentos de extrema ligereza gravitacional
los pensamientos y los actos van de la mano por el camposanto
la religión de la ola es incluso perseguida
y hasta los puros & honrados & hermosos ven el amor como un problema

Por estos motivos
Por estos delitos lacerantes que se repiten con impunidad
Nos vemos obligados a cortar el disco y frenar la rumba

Declaramos unilateralmente nuestra independencia
xxxxxxxxindependencia para defender el rubor
xxxxxxxxindependencia para observar el reflejo de la sonrisa en el ojo ajeno
xxxxxxxxindependencia para volver a ser salvajes
xxxxxxxxcazar los ñúes que la vida esconde donde nadie mira
xxxxxxxxy rayar ufanos las noches estrellas siluros amebas

xxxxxxxxel reino animal
xxxxxxxxlas algas y los hongos
xxxxxxxxla torpeza y el edredón

Declaramos unilateralmente nuestra independencia
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy luego

la suspendemos de forma indefinida hasta que alguien abra la biblioteca

 

 

 

 

El responsable de Boria ediciones, Luis Sánchez Martín, leyó este poema:

 

LA PUERTA ESTÁ CERRADA (Tragedia en tres actos).

I

Sábado, casi las diez de la mañana.
La puerta está cerrada.
Un anciano, dos adolescentes,
un niño de apenas diez años y su padre
si miran unos a otros y se van.

Y aunque podría hacer tiempo dando una vuelta
me quedo embobado mirando el cristal…

 

II

Hay un lugar donde el espacio y el tiempo
se envuelven el uno al otro
un agujero de gusano que comunica
la Ilustración y el crack del 29
los locos años 20 y mayo del 68
la Comuna de París y
el desembarco de Normandía.

Un espacio donde conviven
el Cleveland de American Splendor
con la España de La Codordiz,
Forges y Frank Miller,
Quino y Robert Crump.

Un aleph desde el que
Chuck Berry le dice a Beethoven
que los tiempos están cambiando
Bob Dylan asiente y sonríe
y los Panteras Negras saben
que Johnny Cash siempre dice la verdad.

Y allí están todos y todo lo demás:

Ionesco, Bukowski, Sylvia Plath, James Dean, las Abuelas de Plaza de Mayo, Gloria Fuertes, Duke Ellingtong, Marie Curie, Chet Baker, Patty Smith, Buddy Holly, Janis Joplin, Rimbaud, Frida Kalho, Alfred Jarry, Gertrude Stein, Dalí, Picasso, Miró, Pollock, Da Koonin, Basquiat, Capote, Harper Lee, el Cabaret Voltaire, el Colegio de ‘Patafísica de París, la orquesta de Brian Setzer, la cumbia epistemológica de Les Luthiers, las ansiadas noticias de Gurb, érase una vez el hombre, qué fue de Baby Jane…

 

III

Mientras tanto han dado las once
y escucho el crujir de la llave al girar.

El anciano lleva un rato sentado
en un banco a cinco manzanas de aquí
cansado de andar de aquí para allá.

Los adolescentes
en la casa de apuestas de enfrente
llaman a un amigo para pedirle dinero:
si el Levante empata al Madrid
pueden ganar 500 euros.

El niño y su padre llevan una hora
dando patadas a un balón sin mirar el reloj.

La puerta está abierta
pero para ellos
la biblioteca
este sábado
sigue cerrada.

 

 

 

 

José Óscar López leyó este poema escrito para la ocasión:

 

NUESTRO templo no era exactamente un templo.
Había allí miles de libros en vez de un solo libro,
innumerables creadores y creaturas
en vez de un solo dios creador,
no una ficción pretendidamente real,
sino múltiples realidades supuestamente ficticias.
Y nadie te obligaba a creer en todo ello.
No había sacerdotes, tú eras tu propio sacerdote
y el único pecado era apartar tanta riqueza
de historias, pensamientos y emociones de la gente.
No había escaños ni sitiales
para diferenciar los ricos de los pobres,
los poderosos de los miserables.
No soy un enemigo de la fe, entiéndeme,
solo te digo que mi fe no es excluyente
y no la guardo en un solo lugar.
Y si hay un sitio que te lleva a mil lugares,
a todos los sitios imaginables,
allí, allí reside nuestro templo.
La biblioteca pública.

 

 

 

 

Antonio Aguilar leyó este poema, también escrito ex profeso:

 

COMO BUKOWSKI TRAS EL INCENDIO DE LA BIBLIOTECA PÚBLICA DE LOS ÁNGELES

Siempre quise escribir como Bukowski,
al menos, como en ese desolado poema
tras el incendio de la biblioteca
pública de Los Ángeles.
Aquí, en la puerta de otra biblioteca
donde aún miles de ejemplares arden,
me siento como el escritor americano
lleno de gratitud y desamparo.
Aquí el fuego no existe si no existen los libros,
y no existen los libros si no existen las bibliotecas.
Como Bukowski yo era entonces simplemente un lector 
que iba de sala en sala entre los libros,
en lo que ahora es un museo de arqueología,
antiguo hogar de la consumación.
Quemé las tardes de mis años jóvenes,
cada libro una tea, como Esquilo
en la propia muralla, signos de la antorcha.
Qué luz indómita prendió en mis ojos,
qué fragua en los pasillos de aquel viejo edificio,
encontró su eco para siempre en mi manera
de estar ya preparado.
Después de décadas viviendo y escribiendo,
pienso que aquel incendio estaba allí
cuando era joven y buscaba 
algo a lo que aferrarme 
para no ser suicida, 
ladrón de bancos, carnicero 
o motorista de la policía.
Ahora, en esta noche de recortes,
como el joven Bukowski,
como el bombero Montag,
tras el incendio de la biblioteca
pública de Los Ángeles,
tras el incendio de una biblioteca clandestina,
estoy de nuevo preparado,
estamos preparados para el fuego.

 

 

 

Después de ellos dos, salí yo y por dar la nota leí dos poemas. Eso sí, ninguno mío.

 

 

El primero fue ‘Empleados’, de José Daniel Espejo (que ya subí al blog hace tres años y medio).

 

EMPLEADOS

Personas educadas, bien vestidas,
limpias, atractivas, proactivas y empáticas,
peinadas a la moda y con sonrisas brillantes.
Conocen la teoría. Saben Power Point,
nuevas tecnologías, muchas redes sociales.
Han leído los libros. Han ido a los congresos.
Juegan a tenis, a pádel y a golf,
cocinan teppanyaki y viajan por el mundo,
sus sueldos son de infarto y lo que hacen,
a poco que investigues bajo la superficie
de sus pulidos discursos, es defender el derecho
que creen tener sus jefes a poseer ocho yates,
anclados a tus huesos.

Son muchos. Más guapos. Salen mejor
en las fotos, en la tele y en los carteles electorales.
Pero nosotros somos más,
y conocemos sus nombres.

 

 

 

Y después -lo tenía muy claro cuando me invitaron al evento- ‘El incendio de un sueño’, de Charles Bukowski.

 

EL INCENDIO DE UN SUEÑO

La vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
ha sido destruida por las llamas.
aquella biblioteca del centro.
con ella se fue
gran parte de mi
juventud.

estaba sentado en uno de aquellos bancos
de piedra cuando mi amigo
Baldy me
preguntó:
“¿vas a alistarte en
la brigada Lincoln?”

“claro”, contesté
yo.

pero, al darme cuenta de que yo no era
un idealista político
ni un intelectual
renegué de aquella
decisión más tarde.

yo era un lector
entonces
que iba de una sala a
otra: literatura, filosofía,
religión, incluso medicina
y geología.

muy pronto
decidí ser escritor,
pensaba que sería la salida
más fácil
y los grandes novelistas no me parecían
demasiado difíciles.

tenía más problemas con
Hegel y con Kant.

lo que me fastidiaba
de todos ellos
es que
les llevara tanto
lograr decir algo
lúcido y/o
interesante.
yo creía
que en eso
los sobrepasaba a todos
entonces.

descubrí dos cosas:
a) que la mayoría de los editores creía que
todo lo que era aburrido
era profundo.
b) que yo pasaría décadas enteras
viviendo y escribiendo
antes de poder
plasmar
una frase que
se aproximara un poco
a lo que quería
decir.

entretanto
mientras otros iban a la caza de
damas,
yo iba a la caza de viejos
libros,
era un bibliófilo, aunque
desencantado,
y eso
y el mundo
configuraron mi carácter.

vivía en una cabaña de contrachapado
detrás de una pensión de 3 dólares y medio
a la semana
sintiéndome un
Chatterton
metido dentro de una especie de
Thomas
Wolfe.

mi principal problema eran
los sobres, los sellos, el papel
y
el vino,
mientras el mundo estaba al borde
de la Segunda Guerra Mundial.
todavía no me había
atrapado
lo femenino, era virgen
y escribía entre 3 y
5 relatos por semana
y todos
me los devolvían, rechazados por
el New Yorker, el Harper´s,
el Atlantic Monthly.
había leído que
Ford Madox Ford solía empapelar
el cuarto de baño
con las notas que recibía rechazando sus obras
pero yo no tenía
cuarto de baño, así que las amontonaba
en un cajón
y cuando estaba tan lleno
que apenas podía
abrirlo
sacaba todas las notas de rechazo
y las tiraba
junto con los relatos.

la vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
seguía siendo
mi hogar
y el hogar de muchos otros
vagabundos.
discretamente utilizábamos los
aseos
y a los únicos que
echaban de allí
era a los que
se quedaban dormidos en las
mesas
de la biblioteca; nadie ronca como un
vagabundo
a menos que sea alguien con quien estás
casado.

bueno, yo no era realmente un
vagabundo, yo tenía tarjeta de la biblioteca
y sacaba y devolvía
libros,
montones de libros,
siempre hasta el límite de lo permitido:
Aldous Huxley, D.H. Lawrence,
e.e. cummings, Conrad Aiken, Fiódor
Dos, Dos Passos, Turgénev, Gorki,
H.D., Freddie Nietzsche,
Schopenhauer,
Steinbeck,
Hemingway,
etc.

siempre esperaba que la bibliotecaria
me dijera: “qué buen gusto tiene usted,
joven”.

pero la vieja
puta
ni siquiera sabía
quién era ella,
cómo iba a saber
quién era yo.

pero aquellos estantes contenían
un enorme tesoro: me permitieron
descubrir
a los poetas chinos antiguos
como Tu Fu y Li Po
que son capaces de decir en un
verso más que la mayoría en
treinta o
incluso en cientos.
Sherwood Anderson debe de haberlos
leído
también.

también solía sacar y devolver
los Cantos
y Ezra me ayudó
a fortalecer los brazos si no
el cerebro.

maravilloso lugar
la Biblioteca Pública de Los Ángeles
fue un hogar para alguien que había tenido
un
hogar
infernal
ARROYOS DEMASIADO ANCHOS PARA SALTARLOS
LEJOS DEL MUNDANAL RUIDO
CONTRAPUNTO
EL CORAZON ES UN CAZADOR SOLITARIO

James Thurber
John Fante
Rabelais
de Maupassant

algunos no me
decían nada: Shakespeare, G.B. Shaw,
Tolstoi, Robert Frost, F. Scott
Fitzgerald

Upton Sinclair me llegaba
más
que Sinclair Lewis
y consideraba a Gogol y a
Dreiser tontos
de remate

pero tales juicios provenían más
del modo en que un hombre
se ve obligado a vivir que de
su razón.

la vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
muy probablemente evitó
que me convirtiera en un
suicida,
un ladrón
de bancos,
un tipo
que pega a su mujer,
un carnicero o
un motociclista de la policía
y, aunque reconozco que
puede que alguno sea estupendo,
gracias
a mi buena suerte
y al camino que tenía que recorrer,
aquella biblioteca estaba
allí cuando yo era
joven y buscaba
algo
a lo que aferrarme
y no parecía que hubiera
mucho.

y cuando abrí el
periódico
y leí la noticia sobre el incendio
que había destruido
la biblioteca y la mayor parte de
lo que en ella había

le dije a mi
mujer: “yo solía pasar
horas y horas
allí…”.

EL OFICIAL PRUSIANO
EL ATREVIDO MUCHACHO DEL TRAPECIO
TENER Y NO TENER

NO PUEDES RETORNAR A TU HOGAR.

 

 

 

Después, por supuesto, se leyeron unos cuantos textos más y en cuanto se recogieron los bártulos nos fuimos a beber algo por la sed que producen estos eventos.

 

 

 

P.D. Lo que ha sido una caña ha sido enterarme esta mañana que una de las tonterías que le dije ayer a una periodista de La Opinión, ha servido tanto para titular la noticia como para comenzar el texto que menciona la acción llevada a cabo ayer delante de la biblioteca regional. Aquí pueden verlo.

 

#BIBLIOREGIONALABIERTA

septiembre 1, 2018 Deja un comentario

 

Septiembre empieza dando el follón en Murcia.
Después de que con la excusa de la crisis en Murcia se cerrara la biblioteca regional los domingos, ahora se pretende recortar el horario de los sábados. Todo esto, justo después de que el equipo de gobierno impulsara un plan de fomento de la lectura (jajaja).

En fin, que esta tarde, a las 20h, y a raíz de una iniciativa impulsada por el poeta José Daniel Espejo, unos cuantos iremos a leer a la puerta de la biblioteca para expresar nuestra repulsa frente a este ataque a la cultura. Si les apetece, allí nos vemos.

 

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