Inicio > Poesía > VERSIONES DEL INVIERNO

VERSIONES DEL INVIERNO

 

GARY COOPER HABLABA. Sonreía
en la niebla del sueño y en las calles
donde un niño crecía a contrasombra.

Y en Marilyn ardía la mirada
hasta teñir de fiebre los domingos.

Allí tu mente convertía
la saliva en enagua, en fina braga
jamás acariciable, condenada al armario
de las quimeras de los quince años,
hechas de eternidad y desmemoria.

Ellos eran los ídolos de nube,
sueños de nube en la ciudad anónima.
Nos daban alimento, en nuestras noches
germinaban, cual semillas de un mal,
en el cántaro umbrío de la alcoba.

Daban sentido al mundo. En sus imágenes
se encendía la luz del universo,
una luz esforzada que negaba
una España real hecha de sombras.

Sobre rotos deseos, sus miradas
fueron conjuras contra el hambre,
contra el tedio infantil, contra aquel frío
que temblaba en la ropa y la lejía.

Claridad de los cromos, qué emboscada
de momentos sin horas nos dejaron.

Para cruzar la noche interminable
fueron, contra la niebla, un buen remedio.

 

 

 

 

CIUDADES

¿Por qué nos llega
de gris estremecida
la luz que poseímos? ¿Por qué no avisa
y aventa en la habitación las sombras del presente y nos propone
un pacto con aromas
olvidados, olores que regresan
de amarillos familiares que ya no conocemos,
que tan sólo perviven
en el amargo olor de la naftalina
o en la ternura enferma
de colonias ocultas entre ropas sin uso?

¿Han muerto las ciudades? ¿Han perdido
su poder las ciudades que habitamos, territorios de llama
de esos años sin niebla
en que era la vida
negación de la sombra?

Nos sorprenden las calles
que ya no serán nuestras
desde un tranvía imaginario: gotas
de sangre seca, huellas de neumáticos
y avenidas que fueron paseadas
con el poder que aporta la inconsciencia.

Vemos
su dispersión, sus mitos aferrados
a cansadas esquinas,
a carteles heridos por el polvo,
a paraguas de luto brillantes por la lluvia.
Casas deshabitadas, ruinas bajo la luz,
tejas con musgo
sorprendidas de paso desde un tren olvidado,
gabardinas gastadas por las horas y el agua,
vagones indecisos que llevaban la vida
prendida en un pescante gastado por el tiempo.

¿Acaso fueron nuestras esas viejas ciudades
que el ojo del presente ya no reconoce?
Con sigilo, escaparon. Tras aquella tormenta
que fue la madurez, buscaron otras tierras, dejaron solamente
su brillo en la memoria, su luz en los espejos
y un sabor a café con algo de humareda.

 

 

 

 

CIUDAD Y AÑOS CINCUENTA
xxx(Memoria de infancia)

xxxxx1

No existe la memoria si la voz enmudece.

De todo lo que fuimos, de cuanto nos hurtaron
sólo el lenguaje sabe.
Con él nos conjuramos para salvar el viento:
no el que quedó absorto en el calendario,
no el que tuvo
olor a grama o a hojarasca, sino aquel otro
que encontró en la palabra
el destello de vida que tiembla en lo perdido.

Tu ciudad, por ejemplo.
Una ciudad donde ya nadie habita. Sólo fantasmas cruzan,
en las noches sin sueño, sus esquinas sin sueño.

Ese lugar que fue
territorio excluido, sótano de la Historia,
refugio de quienes heredaron
monedas de intemperie, es tan sólo un relumbre
en la oquedad del duermevela
donde a veces invocas al pasado.

 

 

xxxxx2

Había pájaros de agua y cementerios, calles
que a cada amanecer nos enseñaban
un paraje de grietas con suturas de hilo,
campos donde , al crepúsculo, irrumpían
espectros de derrota: con un bastón de azufre
removían la tierra
en busca de los huesos calcinados del miedo.

Había náufragos sin isla, amantes
clandestinas buscando entre las sombras
la puerta del desván. Cruzaban los tranvías
la orfandad del invierno y en los escaparates
florecía la luz que evidenciaba
la débil estatura de los nunca elegidos.

Había periferias, descampados,
pupitres y luciérnagas. Y sábados y alfombras,
y fiestas de olvidar.

 

 

xxxxx3

A veces descubríamos a viajeros sin nombre
que llegaban de un octubre aprendido
en la quimera de los antepasados:
entraban en la casa embozados de bruma
y entre sus pertenencias nos dejaban
páginas encendidas de ira y certidumbre.

Con voz de iluminados, al cobijo
de trastiendas o sótanos, leían
los heridos vocablos de la tribu,
las verdades ocultas, las sílabas herejes.
Era fácil soñar al escucharlas.

Después, la luz nos regresaba
al mundo que nos hizo y encontrábamos
sábanas frías y banderas
con tintura de desaliento,
hombres de traje oscuro proclamando
la extensión de la sima, agrimensores
para tierras de humo, vendedores
de espejismos, relojes sin esfera, calendarios
en blanco, amaneceres cuyas flores de escarcha
dibujaban una sombra aterida
en los ojos —huérfanos todavía de desastres—
de los niños.

 

 

 

 

ADIÓS EN BLANCO Y NEGRO A BETTE DAVIS

Ha muerto Bette Davis. En octubre,
cuando abdican los dioses y los mitos,
se nos dejó caer, más vieja y tal vez menos distante
que en el blanco y negro de aquellos fotogramas
como abismos de niebla y de ternura
que nunca nos salvaron.

No lo siento por ella. Hay edades
en que la muerte tranquiliza
al cuerpo hecho condena, y la derrota
es alivio o ensalmo, absolución de farsas y delitos.

Pero duele su muerte porque octubre
—no es fácil olvidar que en otro octubre
Jacques Brel se nos deshizo
también en blanco y negro, como ella—
es tierra promisoria, abierto valle al tiempo en que Bette era
símbolo de la ira, puerta a la soledad, refugio
de la angustia, del miedo, del fracaso.

¿Eramos niños?
xxxxxxxxxxxxxxxx¡Qué difícil decirlo!
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿Quién recobra
la urdimbre de los juegos
aprendidos también en blanco y negro
como ella, ídolo de las tardes
de luz crepuscular de los domingos,
mujer en blanco y negro eternizada?

Qué trágico el olvido. Qué absurda la desmemoria.
Qué lamentable modo de tejer el vacío
asumieron después los bardos que bebieron
frivolidad en Oriente, artes de dibujar
horizontes sin luz estremecida.

Bette Davis ha muerto.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCon su ausencia han crecido
signos que nos hicieron: calles de carbonilla,
manchadas lluvias entintando la tarde y los abrigos,
bebiendo en el vaso de todos los inviernos
las propiedades de la niebla.

Pedíamos ternura, una dádiva escasa,
siempre huidiza en aquellos tiempos deshabitados
del padre joven y vencido.

Buscábamos la piel caliente, el prodigio
que ardía en las palabras, la caricia dispersa, el alimento
que apenas degustamos en la infancia insegura,
finales del cincuenta,
refugiada en los cines y en los sábados.

Pero ella, Bette Davis, siempre nos era esquiva:
diosa de la infancia, hada de dormitorios
y de cómodas, fue la cara escondida de los sueños.

Cómo no iba a dejarnos en octubre
si era el mito, si era la proyección de la mentira
necesaria, si era la madrastra o la puta,
la ternura escondida tras la máscara,
el odio vulnerable, como nunca
habrá de serlo nadie en este siglo
que agoniza entre escombros.

 

 

 

 

PAISAJE TRAS LA VENTANA

Lo que amamos. Ese trazo
que anticipan las sombras alargadas
de los últimos bloques de la ciudad hundida
en un diciembre de viento y de ceniza, de domingos
grises, de rastros de otras lluvias,
de siluetas que huyen, embozadas,
del asedio de la noche que, lenta, se aproxima.

Se agitan, con violencia, los toldos. Las ventanas
muestran su luz no decisiva, tiemblan
en soledad. En el frío se azoran
parques y escaparates, qué diciembre
en mudanza vive tras los cristales —más allá
del cenicero usado, del sonido imperfecto
de una radio muy vieja—.

Es el confín de tu ciudad, el inseguro
talud de las afueras extendido
ante tus ojos vueltos al impreciso páramo
de la memoria.
xxxxxxxxxxxxxxxEse niño que cruza la avenida.
Ese abrigo de paño. Esa mujer algo encorvada
que no mira ni te advierte, que ignora tu espionaje
tras la fría ventana de tu cuarto, tras la estela
de un domingo disperso entre los libros de la tarde,
tienen algo de ti, tal vez la duda
común ante el vacío.

 

 

 

Rico, Manuel. Versiones del invierno. Córdoba; Cajasur publicaciones, 2008.

 

  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

Daftar Harga Mobil Bekas

Literatura, música y algún vicio más

El lenguaje de los puños

Literatura, música y algún vicio más

Hankover (Resaca)

Literatura, música y algún vicio más

PlanetaImaginario

Literatura, música y algún vicio más

El blog tardío de Elena Román

Literatura, música y algún vicio más

Del verso y lo adverso 9.0

Literatura, música y algún vicio más

DiazPimienta.com

Literatura, música y algún vicio más

El alma disponible

Literatura, música y algún vicio más

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

Literatura, música y algún vicio más

Las ocasiones

Literatura, música y algún vicio más

AJUSTES Y OTRAS CUENTAS

Literatura, música y algún vicio más

RUA DOS ANJOS PRETOS

Blog de Ángel Gómez Espada

PERIFERIA ÜBER ALLES

Literatura, música y algún vicio más

PERROS EN LA PLAYA

Literatura, música y algún vicio más

Funámbulo Ciego

Literatura, música y algún vicio más

pequeña caja de tormentas

Literatura, música y algún vicio más

salón de los pasos perdidos

Literatura, música y algún vicio más

el interior del vértigo

Literatura, música y algún vicio más

Luna Miguel

Literatura, música y algún vicio más

VIA SOLE

Literatura, música y algún vicio más

El transbordador

Literatura, música y algún vicio más

naide

Literatura, música y algún vicio más

SOLIPSISTAS DEL MUNDO

Literatura, música y algún vicio más

MANUEL VILAS

Literatura, música y algún vicio más

El fin de las siestas

Literatura, música y algún vicio más

Escrito en el viento

Literatura, música y algún vicio más

un cántico cuántico

Literatura, música y algún vicio más

Peripatetismos2.0

Literatura, música y algún vicio más

Hache

Literatura, música y algún vicio más

A %d blogueros les gusta esto: