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Archive for 22 abril 2018

6SEIS6

El viernes, tras la presentación de la última novela de Juan Soto Ivars en Murcia,Ramón Bascuñana tuvo a bien regalarme un ejemplar de su ‘6 seis 6’, el libro con el que se llevó el III Concurso Noches Poéticas Bilbao y que ha sido editado por La Única Puerta a la Izquierda.

 

 

Y aquí dejo tres poemas del libro.

 

ESTADO DE DESÁNIMO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxtoda tu vida
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpor un puñado
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde poemas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxItziar Mínguez

hoy me levanto con el cuerpo roto
en mil pedazos
en mil palabras rotas una y mil veces rotas
de tanto repetirlas por mis sueños
y de tanto escribirlas en la arena del tiempo de una playa

hoy me levanto sin mañana cierto
y el pasado es un cajón de sastre
donde no queda casi nada
casi nada que importe al que soy ahora
y escribe este poema
después de haber escrito tantos
puede que más de mil rotos en mil pedazos
y otros tantos en libros y revistas
y en la piel clandestina de amantes de una noche
y en servilletas viejas
y me pregunto si un verso me salva
de esta suerte de estar solo
frente al mundo
si el mundo es la intemperie
un lugar que no entiendo y me molesta
un túnel sin salida
por donde corren ciegos espectros solitarios
que anhelan un abrazo de clemencia

pero yo sigo estando solo frente al mundo
solo frente a mí mismo y el espejo
que delate una imagen de mí mismo que no me gusta nada
pero es lo que soy y tengo que aceptarlo
y seguir adelante porque no queda otra

porque un día es un día y luego viene otro
y sucesivamente voy muriendo
a veinticuatro horas cada día
con esa exactitud de los relojes que nos miden
el tiempo de la muerte

hoy tengo el cuerpo roto en mil pedazos
y ya me da lo mismo cualquier cosa
porque no siento más que la tristeza de estar vivo
y el lento palpitar de un corazón cansado
que ve pasar los días los meses y los años
y no encuentras sentido a casi nada

porque la vida es siempre casi nada

 

 

 

 

GOOD TIMES

en la cafetería
el periódico anuncia
los males del presente
que no son muy distintos
de los posibles males del pasado

me bebo mi café
como si se tratara de cicuta
de arsénico de llanto

la gente no discute
la gente se resigna con esa mansedumbre
de los pueblos idiotas
que aman a sus dioses
y jamás se cuestionan
las torpes decisiones
de aquellos que gobiernan sus destinos

me indigna esta desidia
las bromas de mal gusto de los que nos gobiernan
tomándonos por tontos de remate
ver cómo nos arrancan los derechos
y encima nos advierten
que será necesario poner la otra mejilla

esta mañana estoy cansado de mí mismo
de mis conciudadanos
y de la terquedad de cuanto me rodea

esta mañana estoy confuso de tan claro
como veo el futuro
y lo que más me jode del asunto
es que siempre protesten los de siempre
porque siempre protestan los de siempre
los que no tienen nada que perder
porque no tienen nada
ni dignidad ni piso ni trabajo
solo la vida a cuestas

se anuncian buenos tiempos
desde ciertos lugares oficiales
instituciones bancos parlamentos
será para unos pocos
el resto hemos de ir
nadando en la miseria cotidiana
intentando llegar a fin de mes
para empezar de nuevo la agonía
de tener que pagar la luz el agua
el colegio del niño
la leche el pan los huevos
la factura imprevista del coche que se ha roto
el dentista las gafas la hipoteca
y la vida se vuelve irrespirable

y quiero rebelarme
por todos los que nunca se rebelan
y escribo este poema
que es como clamar en el desierto
pero mejor clamar en el desierto
y que el poder nos tema y nos rechace
que seguir escuchando indiferente
la hipótesis perfecta
de que habrán de venir los buenos tiempos

 

 

 

 

EL SUICIDA

una mujer anciana
adoración noventa años y una lengua afilada
como la guadaña de la muerte
camina como si arrastrase un peso muerto
el peso muerto de su vida muerta
como si arrastrase el peso muerto de su hijo muerto
recién muerto unos años atrás
ferozmente muerto por su propia mano
unos años atrás solamente

y sus pasos breves e inseguros
recorren y trazan la distancia del mundo
que es su mundo este barrio borroso
que ya se difumina ante sus ojos antiguos

y camina como si arrastrase el peso muerto de su hijo
del cadáver de su hijo muerto
de su único hijo
y a su paso es como si se rompieran los goznes de las puertas
los goznes de las puertas del infierno
o los huesos de los esqueletos de los perros abandonados
o como si se quebrasen ramas secas de un árbol desgajado
o como si la melancolía del porvenir no tuviese importacia
y la sangre no tuviese importancia
y la vida no tuviese importancia

y adoración arrastra su tristeza
como un perro muerto
como un peso muerto
como un hijo muerto y reciente
porque cada día que se levanta sin su hijo
sin su único hijo es como si hubiese muerto ayer
de golpe de un tiro en la cabeza
en su cuarto sin motivo aparente
para pegarse un tiro en la cabeza
a no ser la desidia del mundo
la desidia de este pequeño mundo que es un barrio borroso
y sin salida de emergencia
un barrio borroso donde todos somos fantasmas
de nosotros mismos
y la muerte entierra las ilusiones
debajo de los días perplejos
debajo de los años
debajo del hastío
y este es un lugar del que nadie saldrá vivo
pero mientras
xxxxxxxxxxxxxmientras tanto
adoración camina y camina
barrio arriba barrio abajo
como si arrastrase el peso muerto de su hijo muerto
el peso muerto de su propia vida

mientras en la memoria del olvido
el hijo suicida que no ha leído a david foster wallace
ni ha escuchado las canciones de kurt cobain
ejercita su escasa puntería con su propia cabeza
y se suicida una vez y otra vez y otra vez
y muchas veces siempre
con la esperanza de ser resarcido

 

 

 

Bascuñana, Ramón. 6SEIS6. Bizkaia; Ed. La Única Puerta a la Izquierda, 2018.

 

DESPUÉS DE LA PRESENTACIÓN DE ‘CRÍMENES DEL FUTURO’ EN MURCIA

Es un lujo ver algo como lo que sucedió ayer en una ciudad como Murcia. Que, un viernes, algunos nos tuviéramos que quedar fuera de una librería por la presentación de un libro, nos parece un milagro a unos cuantos.

Con nada de suerte que tengan, la librería ‘Colette leTRAs y TRAgos‘ puede convertirse en un lugar cultural de referencia en esta ciudad.

Pues eso, que ayer se presentaba ‘Crímenes del futuro’ de Juan Soto Ivars, que estuvo acompañado en la presentación por Leonardo Cano y por Miguel Ángel Hernández Navarro, que jugaron, discutieron y teorizaron a partir del texto que la editorial publicó para esta presentación: “En un mundo preapocalíptico al borde del cataclismo social y moral, tres mu­jeres atormentadas luchan por sobrevivir y ser dueñas de su propio destino. Julia, Margarita y Pálida son las protagonistas de Crímenes del futuro, una fábula de inquietantes signos proféticos, en la que España se parece más a los turbulentos y miserables años 40 que a lo que desearíamos que fuera el siglo XXI.
Los estados han desaparecido y las multinacionales del Ente gestionan im­placables la vida pública. La única ley vigente es la financiera, los precios de los alimentos se disparan sin control y las ciudades se convierten en arrabales separados por alambradas donde empieza a gestarse una desesperada revolu­ción, opacada por las pasiones más turbias.
Con la osadía y lucidez que le caracteriza, Juan Soto Ivars continúa enfrentan­do a los lectores a situaciones límite y a dilemas éticos esenciales (la búsque­da de la felicidad, las utopías liberadoras, la épica de la supervivencia, la lu­cha de clases, las relaciones de poder, el culto a la imagen…), lo que convierte a Crímenes del futuro en un libro imprescindible para seguir indagando en las contradicciones de la posmodernidad y en la sinrazón de nuestro tiempo.”

 

 

 

 

Luego, ya saben, las cervezas obligatorias por la sed que dan estas cosas, y unas maravillosas horas de conversación sobre Javier Gutiérrez o Alberto Olmos, Francisco Brines o José María Fonollosa.
Y a esperar a la próxima, porque fue un absoluto gustazo.

 

HOY SE PRESENTA ‘CRÍMENES DEL FUTURO’, DE JUAN SOTO IVARS, EN MURCIA

La que se puede convertir en una de las novelas de la temporada, se presenta esta tarde en Murcia.

 

 

Si les apetece, allí nos vemos.

 

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JAN SAUDEK

De vez en cuando me doy una vuelta por las secciones de Cultura Inquieta. Hace unos días descubrí esta maravilla: Jan Saudek, fotógrafo checo nacido en 1935 que hace estas maravillas que pueden ver parcialmente en este post (si les interesa, pásense por aquí a ver parte de sus obras).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LO

 

LO

La mujer
que me lo regala
el sol
que lo trae
en la red
que todo
lo retiene.

 

 

 

García, Concha. Los antiguos domicilios. Sevilla; Ed. La Isla de Siltolá, 2015.

 

JUANA CASTRO

A través de Verkami, la editorial Tigres de Papel publicó hace dos años la segunda edición de ‘Los cuerpos oscuros’, libro gracias al cual Juana Castro se alzó con el XXI Premio Jaén de Poesía y que vio su primera edición publicada en la editorial Hiperión en 2005.

Esta segunda edición, con un una maquetación y un diseño soberbios, de la mano de Cristina Morano, incluye, además, una entrevista a la autora.

En el prólogo, a cargo de Ana Mañeru, podemos comenzar leyendo: “La escritura de Juana Castro es poesía viviente, nacida de su carne y de su sangre para celebrar la vida y alumbrar el dolor, poesía ofrecida desde la hondura de un sentir que estremece. Ella escribe con la palabra limpia, sin artificio alguno, poniendo vida y arte a disposición como quien derrama una gracia, un don, el don de quien sabe decir con verdad y con belleza. Y a veces duele lo que dice, como duele la vida.
En este libro, Los cuerpos oscuros, hay un continuo querer ordenar el dolor, sin disfrazarlo, para que no se desboque y lo ocupe todo, un querer frenarlo con diques de poesía levantados para contener la pena, dejando grietas para que respire también. Es el dolor sentido mientras se acompaña y se atisba el final de “esta breve Tragedia de Carne”, en palabras de otra gran poeta, Emily Dickinson, en la que Juana se inspira y de quien para mí es hermana. El dolor es sentido ante la decadencia de los cuerpos amados, de la madre, del padre que, incapaces de sostenerse como antes en carne y hueso y nervio y espíritu, muestran la cercanía ineludible de la muerte.
Estar atenta entonces y lograr escribir, ser vigía que comprueba si aletea todavía un aliento, alumbrar un poema, mirar, cuidar, rumiar palabras, vivir cada día con los cuerpos queridos que casi ya ni reconoces si no fuera por ese destello del mirar, esa palabra antigua que aún reverdece, el gesto familiar que vuelve, el recuerdo olvidado que sueña con ser de nuevo dado a luz y del que ella hace nacer palabras.”

 

 

Y aquí dejo algunos poemas del libro.

 

VERANO 36

Un prodigio de sol en mi ventana.
(Y las ropas ardiendo).
Pongo apenas un pie, voy al lavabo:
Cae sobre Bagdad la primera bomba.

Mi madre no ha dormido. Dos veces esta noche
la despertó la oscuridad, y por dos veces
me la encontré sentada, helada, temblando
con más frío. Le tomo
otra vez las dos manos y le digo “descansa, madre,
es de noche.”
Pero el mal no descansa, nos sigue por la arena
y lanza sus mirage F1 sobre Inanna, la gran diosa
que dio a luz a sus hijas, millares
de mujeres que aman,
que son hijas y madres, hermanas
de los hombres que matan
y pueblan el desierto.

Hay misiles, más misiles scud
cayendo por el ojo
de la cerradura, pero dónde
la llave. La llave para abrir
y cerrar la casquería
que vuela por las nubes,
ese cuadro de mandos
para cambiar de rumbo.

Todos estamos muertos.
Todas estamos muertas.
Y mi madre, aterrada, paralizada,
no tiene ojos más que para esa mujer
que, como ella, se ha sentado a esperar
entre las lápidas.
madre, madre, vámonos a dormir,
eso no es sangre, es zumo de tomate
con pimienta.
Y mi madre, y otra madre, y la otra
apuran ese cáliz,
el altar que esta vez
se asienta entre dos ríos
testigos de otra historia.

El miedo, los dátiles, mis hijos,
proyectiles rodando, yo nunca estuve allí,
pero era eso.
Los hombres se mataban
como lobos de azufre, las Cruzadas,
la Gran Revolución, la Reconquista,
la de los Treinta Años.
Memoria de aquel tiempo, las cavernas, su frío.
Cuando aún no había fuego.
Está la calle en llamas,
un F16 le ha volado los techos
al salón de mi casa
y ahora voy, culo al aire, mostrando mis vergüenzas.

Madrecita, mi madre…
La bajo de la cruz, aún está caliente,
y la llevo, mi niña, a la mezquita, al zoco, al templo,
mi hospital de campaña.
Poco a poco, no llores, le limpio
las heridas, le saco la metralla,
tomo en mí sus bacilos,
la reanimo con leche
y le digo este sueño.

Yo también soy culpable.
Porque extiendo un dibujo
sentada en la impudicia,
con las manos manchadas,
pisando los cadáveres.

Y el fulgor de los patriot nos levanta en el viento
y nos tira en la mesa, donde está
el desayuno. Mermelada de fresa y un cortado.
Muñones de mi madre.

Ya no se siente nada. Las palabras de siempre.

Hoy, aquí en la tierra, a veinte
de marzo, la víspera
de otra primavera.

 

 

 

 

CELADA

He atrapado bisontes, y patos y cerezos
hasta tapiar la luz del frigorífico.
Almacené manteles, calabazas y truchas,
y le puse agua fresca
al corazón de todos los relojes.

La flor de las esquinas rebosando en mi casa.

Ahora estoy bajo cero: pasó la cuenta atrás
y su relámpago. Limpias —sucias
sólo de prisa— las toallas, las sábanas.

Y yo que corro al tren, a la estación,
al barco, al bus, al metro,
a la arena de mí…

Ayuna, con todas las viandas del adiós:
mi menú de por vida
para vivir de restos.

 

 

 

 

RETORNOS

Apuntan los primeros
incisivos de azúcar
en la primera encía:
la boca es una fiesta.

Se estrenan por el aire
las piernecitas breves:
el suelo es una fiesta.

Sonidos que de pronto
forman besos, violines arrullando
temblores y sentencias:
el mundo es una fiesta.

El mundo es una fiesta.
Lo inauguran hallazgos, caracolas,
flor de carne, batir
de mariposas.

x

Pero acaba el viaje.
Y hay que ir hacia atrás
des-aprendiendo nombres,
des-conociendo pájaros y trenes,
des-memoriando calles,
rubores y palabras.

Des-acordar el gesto
infantil de sentarse.
Ignorar en los pies
su sostén y aquel ritmo
prodigioso de andar.
Des-tragar, el enigma
que venciera al instinto
del pan y de la sed.
Des-dormir, la aventura
de un vuelo de pañales, su dolor…

x

Y el mundo es una fiesta.
El mundo es esa fiesta
que nos deja desnudos,
ave-estrella
xxxxxxxxxxxo lombriz
desplumada
xxxxxxxxxxxxlatiendo,
latiendo todavía en la condena
de un amor ensañado
que en su vergüenza olvida
también la sola fiesta de morir.

 

 

 

 

PALOMA MORTAL

Es hermosa la casa y está en pie.
Tiene presencia y planta.
Es alta en la colina
de la calle, y orgullo todavía
le crece en la fachada y el balcón.
Parece que respira, que está abierta
a la luz, al tintineo
febril de cada día.
Su historia la revive, intacta en los recuerdos
felices de la piel.

Mejor que no la toques, sin embargo.
Acumula en su seno tantas huellas,
tanta capa en sus muros
de pinturas antiguas y de cal,
que si intentas pasarle
un amor o una escoba,
se te puede quedar entre las manos.

Igual que esos vampiros de película
que al clavarles la estaca en el costado
se deshacen de pronto, y se convierten,
primero en esqueleto, y luego en un puñado
de arena o polvo, o cieno o ilusión.

 

 

 

 

LACERÍA

Cuando atardece el campo
y apacigua la parra su penacho de briega,
se me confiesa madre
entre las luces malva de su duelo.

Una niña la escucha,
pero le llueven piedras, y en el pecho
le crece una maroma que la llaga.

Y otra vez y de nuevo, madre,
en este aturdimiento de las horas oscuras,
en tu empeño porfías
y me hurtas tu amparo,
y a cambiarlo me obligas por las alas
que ni tengo ni tuve
más que en aquella fábula.

Fuese locura hacerme
fingida confidente en tus afanes,
y locura es mirarme
tan huérfana de ti,
con tu locura sola.

 

 

 

 

ASECHANZA

La serpiente se enrosca como un naipe de oro
en mi memoria,
y yo le doy mi frío.

La serpiente es un dado
de seis cabezas romas
que duerme en las orillas de mis ojos
y me roba las lágrimas.

La serpiente no sabe que la espío
cuando baja en la sombra,
envuelta en la maraña de la duda
a beber en mis labios.

La serpiente es mi hija.
(Que no lo sepa nunca).

 

 

 

 

LOS OTROS

Imagínate un manco. Alguien pone
con cuchara de fuerza
sopa helada en su boca
o le pican zorzales
un hilillo de sangre
sin piedad por el pecho.

Imagínate un cojo. Como a un saco
de piedras o cristales lo transportan
de la noche a la silla,
desde un sol extraviado hasta la música
o del pozal al frío.

Imagínate un mudo. Nadie sabe
deslizar por su curva la exacta mecedora,
ni dar con las estrías
de ese largo dolor de los deseos.

Imagínate un topo. Pero un topo
paralítico y negro, enjambre terminado
en su pudor de frío.

Ese topo que es ciego,
y cojo, y manco, y mudo.
Ese topo atrapado
que muere cada día
en los brazos, el juicio, la mirada,
la ilusión y hasta el beso
terrible de los otros.

 

 

 

Castro, Juana. Los cuerpos oscuros (2ª ed.). Madrid; Ed. Tigres de papel, 2016.

 

CINCO POEMAS DE WISŁAWA SZYMBORSKA

 

EJEMPLO

La tormenta
arrancó anoche todas las hojas del árbol
menos una de ellas,
dejada
para que se columpiara sola en la rama desnuda.

En este ejemplo
la Violencia demuestra
que sí
que en ocasiones le gusta bromear.

 

 

 

 

IDENTIFICACIÓN

Qué bien que hayas venido — dice.
¿Oíste que el jueves se estrelló un avión?
Ajá, pues precisamente por ese asunto
vinieron a buscarme.
Parece que él estaba en la lista de pasajeros.
Y qué, igual se arrepintió.
Me dieron una pastilla para que no me desmayara.
Después me mostraron a alguien, no sé a quién.
Todo negro, quemado, menos un brazo.
Un jirón de la camisa, el reloj, la alianza.
Me enfurecí, porque seguro que no era él.
Nunca me haría eso, tener ese aspecto.
Y de esas camisas están llenas las tiendas.
Y ese reloj es un reloj corriente.
Y nuestros nombres en su alianza
son nombres muy comunes.
Qué bien que hayas venido. Siéntate aquí a mi lado.
Es cierto, tendría que haber vuelto el jueves.
Pero quedan muchos jueves todavía este año.
Ahora mismo pongo agua para el té.
Me lavo el pelo, y luego, y luego qué,
intentaré despertarme de todo esto.
Qué bien que hayas venido, porque allí hacía frío,
y él en ese saco de dormir de goma,
él, quiero decir, ese pobre infeliz.
Ahora mismo pongo agua para el jueves, me lavo el té,
es que claro, con lo comunes que son nuestros nombres —

 

 

 

 

NO LECTURA

A las obras de Proust
no les añaden en la librería un mando a distancia,
no podemos cambiar
a un partido de fútbol
o a un concurso donde ganar un volvo.

Vivimos más,
pero menos precisos
y con frases cortas.

Viajamos más rápido, más a menudo, más lejos,
aunque en lugar de recuerdos volvemos con fotos.
Aquí yo con un tío.
Aquel creo que es mi ex.
Aquí todos en pelotas,
así que seguramente es una playa.

Siete tomos: piedad.
¿No se podría resumir, abreviar,
o mejor mostrar en imágenes todo eso?
Una vez pasaron una serie que se titulaba La muñeca
pero mi cuñada dice que era de otro que también empezaba por P.

Además, seamos sinceros, quién es ése.
Al parecer escribió en la cama un montón de años.
Página tras página,
a una velocidad limitada.
Y nosotros con la quista puesta
y — toquemos madera — saludables.

 

 

 

 

ELLA FITZGERALD EN EL CIELO

Le rezaba a Dios,
le rezaba ardientemente,
para que hiciera de ella
una feliz chiquilla blanca.
Y si ya es tarde para esos cambios,
pues al menos, Mi Señor, mira cuánto peso
y quita de aquí como poco la mitad.
Pero el misericordioso Dios dijo No.
Simplemente puso la mano en su corazón,
le miró la garganta, le acarició la cabeza.
Y cuando todo haya pasado — añadió —,
me llenarás de júbilo viniendo a mí,
mi alegría negra, mi tonel cantarín.

 

 

 

 

VERMEER

Mientras esa mujer del Rijksmuseum
con esa calma y concentración pintadas
siga vertiendo día tras día
leche de la jarra al cuenco
no merecerá el Mundo
el fin del mundo.

 

 

 

Szymborska, Wisława. Aquí (trad. Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano). Madrid; Bartleby editores, 2009.

 

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