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Archive for 11 octubre 2017

EL INVERNADERO

 

PROFESORA DE B. U. P.

No esperabas ya verla
y menos en un bar para comidas rápidas
perdido en la autopista.

Bajo el tinte amarillo de su pelo
se ve la huella blanca que la vejez regala
y sus ojos, más francos, han perdido
lo oscuro que tuvieron:
esa tiniebla que ocultaba el iris
que distingues verdoso.

Es difícil pensar que no era así,
creer que la conoces de otras cosas
pasadas. Imaginarla lejos del café
al que ella te ha invitado
y del rumor monótono
entre coches que pasan frente al vidrio
y monedas que pagan lo que deben.

 

 

 

 

FINAL DE ADOLESCENCIA

Dispersa, la estación,
confirma que te encuentras de camino:
tan lejana parece cada cosa
que prefieres quedarte entre la gente,
que esquiven al pasar tu cuerpo inmóvil
como si así lograras
que la huida parezca menos brusca.

No vuelvas a enturbiarte con razones
que son del todo falsas, y lo sabes.
Ya sé que es muy difícil conseguir un trabajo
y que lo de tu piso no es seguro,
pero tienes dinero suficiente
para vivir un tiempo donde quieras.
¿Dónde? sólo importa largarse
de esta ciudad de encanto pervertido:
la humedad de sus calles desoladas
bajo un sol que, aseguras, está muerto.

Los días de diario te supieron a poco,
sus mañanas perdidas casi sin darte cuenta
entre ruidos de obreros,
petardos de lecciones de latín
y deseo hacia chicas jóvenes como tú —o un poco menos.
Hacia las tres
la tarde comenzaba siempre eterna y estéril
frente al televisor o frente a un libro
y esperando una noche que no llega
—noches que fueron un recuento absurdo
de las breves historias de tu vida.

No fue mejor la cosa los fines de semana,
apenas sostenible
su música con forma de reloj en los pubs más ridículos
y los contados cuerpos que te amaron
hasta que amanecía
con olor a tabaco tu cuarto de resaca,
despedidos sin grandes pretensiones
de amistad o placer.
Hubieras preferido a sus acompañantes,
siempre más atractivas y perfectas;
no esas carnes dormidas por su peso excesivo
y breves de palabra.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxNo obstante,
simulaban un mundo acompañado que hubieras asumido
—tan sólo con vender tu futuro de huraño o de poeta—
en el estéril tiempo de diario,
en las tranquilas tardes de diario.

Ya sale el autobús,
olvídate de darle algún sentido
que guarde relación con el pasado.
Confías en que pronto
podrás reír de tanta oscuridad
y recorrer una ciudad distinta
con calles menos húmedas —y un sol más agradable—
que ya no te recuerden a tu infancia.

 

 

 

 

ENCARNA

En el cambio de octavo para B. U. P.
Encarna decidió dejar las clases.
Su padre era granjero
y no pudo pagarle un colegio privado
—al que iban sus amigas—,

tan sólo el instituto
donde no conocía a casi nadie.
Aprovechó un trabajo, que cogió con su hermana,
dando clases de baile para niñas
—sevillanas y cosas del estilo—

que apenas le dejaba tiempo libre
para sus cosas.
Creía que su cuerpo era asqueroso,
que así de gorda nunca haría nada,
y comenzó a tomar adelgazantes,

anfetas y otras cosas del estilo.
Lo último que supe de ella
es que estaba chupada por las clases de baile

y la ingestión brutal de centraminas.
Me acaba de vender algunos libros
en la feria del pueblo.

Yo creo que está bien, algo redonda
y con tres dientes menos,
mas con una sonrisa descarada
como su madre.

 

 

 

 

TERENCE STAMP

Se necesita edad para unas cosas.
Por ejemplo:
Indiferente apura un cigarrillo
y la brasa resalta en los gemelos
—con piedras impecables.

En frente
—casi roza el humo—
Laura Antonelli ríe por cubrir el silencio
tan cargado en la atmósfera del cuarto.

Continúa distante,
apaga el cigarrillo,
el moharé no forma ningún pliegue.
No es real,
tan sólo una película, no sé si de Visconti.

Se necesita edad para unas cosas.
No malgastar palabras, por ejemplo.

 

 

 

 

UNIVERSIDAD

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Paco, sin maldad

En las tardes de tedio
paso el tiempo gastando mis monedas
en copias de revistas que no suelo leer:
es que la facultad es aburrida
y a lo largo de todos los pasillos
que se entrecruzan en la hemeroteca,
parece que el monstruo pasa rápido.

Él lo había aprendido y miraba revistas
que estoy seguro, muy seguro,
nada le interesaban.
Buscaba en ellas, y en los libros,
la pregunta apropiada para clase
que no faltó ni un día
—mejor no las transcribo.

Cómo no,
escribía poemas cotidianos
de lucidez extrema:
fábulas de caniches y teléfonos,
pero sin evitar algunos arcaísmos
que hacían el poema intemporal:
“Levantose el ciclamen
y le dijo al camión de la basura:
—y es que cuesta cien duros cada fino,
mas no te engañes,
en el silencio observo nuestro amor.”

Quizá sólo quería
quedar igual de bien con cada profesor.
Me inquieta con sus gafas académicas
y no quiero que nadie en el futuro
apunte lo que diga nuestro amigo,
pues no nos engañemos,
así serán los nuevos profesores.

 

 

 

 

CUESTIÓN DE PRINCIPIOS

Mi ventana es perfecta para verte
y avanzar en tus páginas
o en la rápida pluma que dibuja
constantemente cosas:
figuras muy confusas desde aquí,
palabras que procuro imaginar.

Cuando vuelvo de clase
y te veo encerrada entre los libros
pienso que estás perdiendo la sonrisa
con la luz condensada de tu flexo.
No te he visto jugar con las repipis
que saltan en el parque y juegan a la goma
entre zapatos sucios y canciones;
siempre en casa escondida
desgastando tus mundos inventados
e impresos en papel.

No son libros de clase,
veo tu biblioteca desde aquí
—confieso que me ayudan los gemelos—
y hay cosas que envidiar para tu edad:
El Árbol de la Ciencia, Baudelaire,
Valle-Inclán, Luis Cernuda, Garcilaso
y más que no distingo,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxlos tapa tu casete.

Lo que puedo decirte es verdad sólo en parte:
no merecen los libros ser pagados tan caros,
pero que opine otro menos pobre.

 

 

 

 

REPETICIÓN DE UN TEMA

No recoge la cena
y cambia con el mando la película
sin mirar lo que hay puesto.

Está bastante gordo,
extiende su periódico en las iernas
ignorando a los niños.

Ella, por otro lado,
intranquila los manda hacia la cama
frotándose la frente.

Los niños hacen caso
y se quedan los dos en el salón
como al principio, solos.

 

 

 

 

PRIMER VIAJE

Leve como un murmullo de autopista
si ves amanecer
partiendo a una ciudad que no conoces.

No sé si imaginabas la existencia
de un vacío de calles, de tiendas, de colegios.
Tan sólo el horizonte enrojecido
de un sol siempre lejano.

Con la mirada fija en el cristal
trasero, con tus padres charlando de sus cosas,
te dejo que prosigas. No sé por qué te envidio.

 

 

 

 

27

El autobús desierto por el sol
insufrible del verano
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxa esas horas
propicias al café. Te sentaste muy cerca.

Yo miraba tus pechos
bajo la camiseta de tirantes
sin que tú lo supieses.

 

 

 

 

SI HAGO ESTA REFLEXIÓN ME DECEPCIONO

Ya pasan tres minutos con la pluma
—hoy escribo con pluma en vez de boli—
buscando alguna idea. Ninguna me convence
y sé que siento algo
y que lo más seguro
es que sea preciso que lo escriba.

¿Para qué ser sincero
si me van a leer cuatro amiguetes
que poco les importa
y puede resultar más divertido
escribir un poema insustancial?

No veo otra salida
si cada reflexión que me conmueve
ya está escrita en Tratado de Urbanismo.

 

 

 

Pardo, Carlos. El invernadero. Madrid; Ed. Hiperión, 1995.

 

TALLER CÉZANNE

 

VISITACIÓ

Una línia que senyala l’horitzó,
un mezzo del cammin. Marca els límits.
Hi ha una línia que existeix i m’acompanya,
la frontera de l’abans i del després. Se’m desvetllà
en la visitació i al llibre que vaig rebre’n,
guiatge per al càntic enmig del laberint.

He cavat fins les arrels de la sang closa,
el pensament estalonat, esclau i carceller.
res no ha variat el fons del meu paisatge.
Només la línia persisteix en un joc d’ombres
on tot se m’ha esvaït
sense horitzons, ni límits, ni fronteres.

 

 

VISITACIÓN

Una línea señala el horizonte,
un mezzo del cammin. Marca los límites.
Hay una línea que existe y me acompaña,
la frontera que separa el antes y el después
revelada en la visitación de la entrega del libro,
guía para el cántico dentro del laberinto.

He cavado hasta las raíces de la sangre cercada,
cercado el pensamiento, carcelero y esclavo.
El fondo del paisaje permanece inmutable.
Sólo persiste la línea en un juego de sombras
donde todo se ha desvanecido
sin horizontes, sin límites, sin fronteras.

 

 

 

 

FRÀGIL

La lletra trencadissa.
El cor de vidre net i transparent.
Tot és tan frágil que s’esberla en alenar.

 

 

FRÁGIL

La letra quebradiza.
El corazón de vidrio limpio y transparente.
Todo es tan frágil que se rasga al respirar.

 

 

 

 

ADVENIMENT DE LA FEBRE

Tot és cos
quan sobreïx el desig que impulsa el rapte
per la força obscura d’unes mans que encerclen
l’alçaprem esdevingut el lloc de fuga.

Tot és cos
quan sobrevé l’adveniment de la febre,
l’esclat en què culmina aquest rosec
que s’escampa arreu des del cervell
sense passar de llarg cap raconada.
Urpada i liquació.

Tot és cos
quan sobreïx la febre que abrusa fins la cendra.

 

xxxxxxxxiixxxxxxxPaul Cézanne, L’enlèvement

 

 

ADVENIMIENTO DE LA FIEBRE

Todo es cuerpo
cuando el deseo desbordante impulsa el rapto
por la fuerza oscura de las manos que sitian
un cuerpo transformado en epicentro.

Todo es cuerpo
cuando el advenimiento de la fiebre asalta,
el estallido culminante en desazón
que invade por doquier
llegando hasta los últimos reductos.
Desgarro y licuación.

Todo es cuerpo
saciado por la fiebre que abrasa la ceniza.

 

xxxxxxxxiixxxxxxxPaul Cézanne, L’enlèvement

 

 

 

 

RETROBAMENT

Davant del mirall
em retrobo en la calma i en la solitud
de retorn vers el mateix destí,
el mirall de la solitud meva.

 

 

REENCUENTRO

Frente al espejo
me reencuentro en calma y soledad
regresando hacia el mismo destino,
el reflejo de la soledad mía.

 

 

 

 

TALLER CÉZANNE

No canviïs de lloc fruites i objectes,
ni el blau polsós de la paret amb les ombres marcades.
El temps va fent la seva.
El que abans era un punt de descurança
ara forma part del decorat.
Tant se val que grinyoli la fusta dels graons.
La tauleta, les teles, el pitxer blau amb flors:
tot és en ordre a l’hora del crepuscle.
Tingues cura que les pomes no es podreixin.
La sentor es barreja amb la volior del jardí.
Fan olor de tu.
xxxxxxxxxxxxxxEstima’m.
Procura que no es trenqui. És fràgil,
la natura morta de l’amor.

 

iixxxxxxxCézanne, Nature mort avec l’amour en plâtre

 

 

TALLER CÉZANNE

No cambies de lugar la fruta y los objetos
ni el azul polvoriento en la pared marcando siluetas.
El tiempo va realizando su trabajo.
Lo que fue indicio de abandono
ahora forma parte de la decoración.
No importa el gemido de madera en los peldaños.
La mesita, las telas, el jarrón azul con las flores:
todo está en orden al llegar el crepúsculo.
Cuida que las manzanas no se pudran.
El olor se entremezcla con la fragancia del jardín.
Huelen a ti.
xxxxxxxxxxxÁmame.
Procura no quebrarla. Es frágil,
la naturaleza muerta del amor.

 

iixxxxxxxCézanne, Nature mort avec l’amour en plâtre

 

 

 

Panyella, Vinyet. Taller Cézanne. Barcelona; Ed. La Garúa, 2007.

 

‘ESCRIBIR COMO ESCUPIR’, DE LEOPOLDO MARÍA PANERO

 

CARTA AL PADRE

La corporeidad total del desastre
De la sima en que vuelan los pájaros
Atroces de la Nada
Como una resina para morir tan sólo
Arrojo mi bilis negra en sacrificio
Para alimentar a los perros de la Nada
A los lobos atroces que he visto en la calle
Comer de mi cerebro, cual gusanos
que nutriera mi cadáver
Y mi cuerpo emana fluidos muertos al cielo
con algún objetivo del que ríen los hombres
señalando al cielo con una mano muerta
sobre la que vuelan los pájaros
entonando himnos a la ruina y celebrando el desastre
como si la mano de un muerto me acariciase
así es el poema.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxHagan lo que hagan
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxDigan lo que digan,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxTodos los hombres se verán algún día
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEn el interior de un círculo rojo
xxxxxxxxxxxxxxxxxixxxxxxxxixxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxBuda

AQUÍ está la última danza de los muertos vivientes
de aquéllos que sonríen al pasar al caer la muerte
sobre los hombres
de aquéllos que llaman a la lluvia
y hacen que zozobren los barcos
los barcos atroces de la lluvia
que sólo saben del espanto
y del soliloquio atroz de un muerto
que sólo sabe de la lluvia
y del sol en vano para que caigan los hombres
al pie de la vida
cuando los hombres recen en vano
y sólo la muerte les responda
porque hablar siempre es en vano
John Donne lo dijo
Uno miente y el otro desespera.

 

 

 

 

DERROTA DE NADA

El cuerpo es esquizofrénico
Todo acto repercute en el cielo
Y por ello la vida es prácticamente imposible
Inter corpus et mentem
La mente en el culo del ser
Rosa caníbal de mi frente
La rosa que cae al suelo
Dibujando un collar de cráneos
¡Ah! Tú Kali que vistes un collar de cráneos
Enjoyada con los labios de la muerte
Fumándome otra derrota en los vestuarios
de mi cráneo-alma, de mi cuerpo derrota.

De La victoria del papel en llamas
Ardiendo con los restos de mi cuerpo
Y las estrellas arden en mí
Clavándome sus puntas de cristal
Enjoyadas de sangre
La sangre es un lujo para el coleccionista de almas
La sangre cae de la barra de los bares
y de las barras de labios
que mienten
rojo caníbal de mi frente
esperma de mi cerebro que cae goteando al suelo
y una rosa se dibuja en la nada.

 

 

 

 

BLACK SUN

Sol negro de la melancolía
Estúpida baba de la melancolía
La vida es un cuento dicho por un idiota
Un cuento que nadie cree
Una tempestad para nadie
En el vacío donde nada el pez
El pez atroz de la nada
La vida es un cuento de brujas. Panero lo dijo.
Un mirar sin mirar en el espejismo de la locura
Donde hallo más verdades que en cualquier templo
Donde sacralizo mi corazón en honor a mi propio dios
A mi Jesús de la nada y el viento
Que flota en el viento
El viento que surge de la nada
Y que se enreda en la nada
Buscado ávidamente por el viento
En el que pierdo fácilmente mi equilibrio
Llevado por el viento como una hoja oscura
O algún tordo pálido
que vuelve en el secreto remoto de la tarde
Los pájaros salen de madrugada porque temen al hombre
Y una generación ebria y estúpida se burla de nosotros
Y de los libros de las bibliotecas
En el libro oscuro de la tarde
Donde muere el gorrión en un horrible espejo
Llamado no sé si viento o hambre
Mientras el deseo infantil y egoísta nos devora
Un artista del hambre. Kafka lo dijo.

 

 

 

 

LA vida es solo una estupidez y dichos de un idiota
De un idiota que solo sabe rezar
Y de un mar sin cabeza
Hecho solo para caer como el viento
Sobre el rito de la página,
De la página en blanco,
De la página.

 

 

 

 

AGUIJÓN del desastre que es el funeral del Hombre
El funeral al que nadie irá
Sino la peste a la que llaman Hombre
La peste de existir
Como una sombra sobre la página
Como la sombra de mí mismo
Eternamente borrada por la página
Por la página que cae
Como la ceniza del cigarrillo sobre la mano.

 

 

 

Panero, Leopoldo María. Escribir como escupir. Madrid; Ed. Calambur, 2008.

 

‘GOLEM’, DE LEOPOLDO MARÍA PANERO

 

Escribe Túa Blesa en el prólogo del libro: “la escritura de Panero es, en cuanto tal, una construcción, pero a la vez ella misma se articula como una destrucción sistemática. Para empezar, es el relato de la destrucción de un hombre, un hombre que, como señalé en el libro Leopoldo María Panero. El último poeta (Madrid: Valdemar, 1995), hace suya la experiencia alucinatoria de Juan en Patmos, contempla el apocalipsis —«veo brujas y no estoy loco / yo también he visto los ojos del muerto»— y da cuenta de su visión, sólo que ahora, yendo más allá que el modelo, se incluye la destrucción del visionario. Destrucción de las formas, de esa lengua que falsamente se tiene por poética, destrucción de unos modos de escritura, de unos valores.”.

 

Y aquí dejo algunos poemas del libro.

 

 

¡AH! El terror de estar a solas con la nada
virgen azul única verdadera compañera
para suplicar al viento
para adorar al terror y al espanto del silencio
en donde la nada besa a la nada
y estoy solo, tembloroso
llevado de la mano por el cierzo.

 

 

 

 

EL terrible momento de no tener ya nada en qué pensar
de estar a solas con mi boca diciendo nada es el ser
que a la nada convoca
hay espuma en mi boca
ceniza en la frente de la loca
como si el ser solo fuera una boca
escupiendo lentamente en el silencio.

 

 

 

 

LA vida es una enfermedad incurable
donde solo se oye el sonido del viento
llevándose las sombras al país de nunca jamás
al árbol del ahorcado en donde la nada se enuncia
como aurora; en donde brilla el viento:
y vamos todos camino del abismo
llevados de la mano por el conde de Montecristo
¡Ah! Terrible venganza del silencio
en donde la nada brilla camino del abismo
camino del abismo en donde las almas se rompen,
como tallos de flor, como ceniza llevada azulmente por el viento
¡Ah! Combate en la sombra de dos águilas
para morir ahorcado a una paloma
para morir desnudo mientras sopla el viento
mientras cae inútilmente como lluvia el semen de mi boca
y todo lo borra la ceniza estúpida del viento de la palabra
que borra otra palabra quedando solo el aire,
quedando solo el viento.

 

 

 

 

OJO de Picasso ladrando contra el grito
porque la vida es un perro golpeado por el granizo
As a beaten dog under the hail
La vida es —Kafka— una colonia penitenciaria
un extraño código grabado sobre la piel
para rezarle a la nada
en la que todo está inscrito
¡Oh! Labio del silencio
más perfecto que el vacío
más pútrido que el llanto
que el llanto y la nieve
blanca en que escribes
el abecedario del dolor
la muerte que no delira
y es más perfecta que el llanto
cubrid mi lomo con lágrimas
como única telliz.

 

 

 

 

POEMA A ROSA LENTINI

La batalla perdida para siempre
la batalla del pensamiento
la batalla de la rosa demacrada
la batalla impura del verso
tembladeral de sílabas
en que nada como un sapo el recuerdo
tengo una rana en la cabeza y un pescado en la boca
y mi carne se deshace en el poema, pedazo a pedazo
como la carne de Sta. Lidwina de Schidan
como la carne impura de Jesucristo en la cruz
como la carne destruida del verso
La destruction fut ma Beatrice
y se llama poesía a un callejón sin salida
donde crece la flor del desespero
la flor sin sentido del llanto
¡Oh! Flor en los ojos único quebranto.

 

 

 

 

EL dolor sin dolor solo hiel
solo flor de hiel
solo espuma de hiel
solo suplicio en la sombra
solo árbol en la sombra
solo terror de las palabras
solo amor de las sílabas
solo homenaje a la hiel
y a la palabra que quema
que quema y mata bajo la lluvia entera
escucho cómo llueve
sobre el papel.

 

 

 

Panero, Leopoldo María. Gólem. Tarragona; Ed. Igitur, 2008.

 

‘TEORÍA DEL MIEDO’, DE LEOPOLDO MARÍA PANERO

 

ACERCA DEL PRÓJIMO

Cara a cara
no descifran el misterio
y el espejo no es sino
como si sólo la ruina
acariciase la ruina.

 

 

 

 

SOY una mujer barbuda
soy la cabellera del poema
el cofre azul en que guardo un susurro
junto a los dientes de Berenice
y tú mañana, lector
profanarás esta tumba.

 

 

 

 

LA armada de los días caídos
la armada de los días de lluvia
cayendo contra el poema
mientras con una cosmética afilada
lloramos de rodillas ante el poema.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpara Desiré Hernández

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx«avec tes lèvres,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxmais sans le dire»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxStéphane Mallarmé

AMÉMONOS sin decirlo
porque el amor no se dice
estando ahí, no se dice
porque la palabra no es amor,
sino un asesino
a las puertas del palacio y el brillo
de tu espalda:
Oh destrucción mi Beatriz segura
el olvido como esporas
siembra los versos.

 

 

 

 

TEORÍA DEL MIEDO

No sé si tortuga o tumba
muerto o vivo, muerto o vivo
no sé si ángel o desastre
muerto o vivo, muerto o vivo
no sé si espíritu u oruga
muerto o vivo, muerto o vivo
no sé si alucinación en lo oscuro
o premio para el desastre
la vida es un mal pensamiento
este poema que aún supura.

 

 

 

 

COMO la vida el verso es una partida
de ajedrez con el horror
y el poema es peor que la muerte.

 

 

 

 

LA nada es menos que el frío
la nada o menos que nada,
es como si Dios riera al ver
fracasar el poema.

 

 

 

 

AH el poema, flor de la nada
flor que insulta a los hombres
y se arrodilla ante el árbol del bosque
ante el árbol del ahorcado
donde los niños extraviados gritan y lloran
por la muerte del país de Nunca-Jamás
mientras el barco
lejos de Ícaro y de Jesucristo
sigue su rumbo hacia la nada.

 

 

 

 

AH las ratas que corren
en la casa abandonada
y el poema es
como una fiesta para los muertos
donde el silencio habla
y el león susurra
águila contra veneno
y veneno contra el habla.

 

 

 

 

DE la poesía sólo quedan las voces
que en lecho oscuro insultan y se burlan
de este viejo chiflado que yo soy
que adora el pájaro de la ruina
ah temblor del árbol bajo el granizo
que golpea en mi cabeza
descompone mi rostro
escribiendo en el poema
el blanco semen de la nada.

 

 

 

 

VERSO caído a mis pies
lágrimas sobre un vegetal
lanza que irrumpe contra el verso
y reza en mis pies
contra el verso
contra el alma y la fe
contra mí mismo
caído a mis pies.

 

 

 

 

LA esperanza es un vicio
el corazón una pústula
el horror el verso
donde yace la muerte
frotando su ser contra mis muslos.

 

 

 

 

ESTÁ prisionero el viento
y escribo sobre una botella perdida
en una islaarrasada
donde deletreo una tras otra
las sílabas del viento.

 

 

 

 

UNA garza sobre el papel
en donde mi padre decía
tengo frío de mí mismo
y sed de la nada
red de palomas y sed de pájaros
sin aire, sin manos ni boca
oh poema, inventor del silencio
xe inventor de la nieve.

 

 

 

Panero, Leopoldo María. Teoría del miedo. Tarragona; Ediciones Igitur, 2001.

 

ESTA TARDE: ‘LA PIEL PROFUNDA’, DE SEBASTIÁN MONDÉJAR

Esta tarde, a las 20:00 h., en el Museo Ramón Gaya, se presenta ‘La piel profunda’, el nuevo libro de Sebastián Mondéjar.
Pásense a verlo. Háganse el favor.

 

 

Aquí tienen algunos poemas del libro:

 

PÁJARO SOLITARIO 

Siempre hay un pájaro
cantando en una rama
que nadie escucha.

 

 

 

 

JAM SESSION

xxxxxxxxxxxxxxMúsica: tú, agua de nuestra fuente,
xxxxxxxxxxxxxx(…)
xxxxxxxxxxxxxxTú, más que nosotros…, de todo porqué
xxxxxxxxxxxxxxliberada.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxRainer Maria Rilke

Otra noche
librada
–reconquistada–
a pulso.

La noche,
nuestra noche,
aun derrotada a pulso
es mi victoria.

 

 

 

 

VICTOR HUGO EN JERSEY

Hay horas en las que parece oírse
murmurar a las piedras
contra la lentitud del hombre:
“¿A qué esperáis para esforzaros?
Andar, correr, volar, esa es la ley.
Vivir es el deber de todo.
¡Manos a la obra!
¡Que no se pierda nada, que ninguna
fuerza se aísle!”.
Criado soy de mi conciencia.
Cuando me llama, acudo.
Lo bello está al servicio de lo honesto.
Sintamos cada uno como una obligación
la prisa por hacer el bien.
Que nadie se retrase. Todo vive.
Y el sufrimiento crece en la tardanza.

 

 

 

 

VERSOS PARA MI HIJO

Hijo mío,
haz de la soledad tu fortaleza,
del silencio tu gracia,
de la derrota
tu paz más victoriosa.
En soledad te miro,
en silencio te quiero,
en las derrotas
te gano a mi alabanza
por ser yo tuyo
de tan mío.

 

 

 

 

TONIGHT AT NOON

xxxxxxxxxxxxxxA mi hermano Jesús

¡Si Mingus levantara la cabeza!
Escucho tu respiración,
busco sus tonos en la escala cromática
mientras el temporizador del suero
marca el ritmo.
Oigo en ella un océano
saltando sobre los acantilados.
Después de cada embate se repliega
y toma nuevo impulso.
Es una sinfonía abstracta,
bello hermano durmiente,
tan clara y, a la vez, tan imprecisa…
Son muchos los acordes, los unísonos,
los timbres, las figuras, los silencios…
Dime: ¿cómo los paso al pentagrama?

 

 

 

Mondéjar, Sebastián. La piel profunda. Murcia; Ed. Raspabook, 2017.

 

DIARIO DEL MANICOMIO MÁS ASQUEROSO DEL MUNDO. CIA 11 DE SEPTIEMBRE (YA CASI MUERTO) -extractos-

 

Y mañana estarán como siempre en la calle mis perseguidores reales, insultándome, toreándome, peleando como en un cuento mío, por un despojo de mujer, ¡por un traje raído de una mujer! Si fuera la CIA, si fuera algo con un trazo de razón, de conspiración concertada, pero no, no es eso, es una conspiración de unos pobres hombres, de unos fracasados, y no tiene otro sentido que la ruina, y la literatura combate contra el hombre: ese crimen moral al que sólo se llega por escrito, como decía el Marqués de Sade.

¡Quién soy, sino el más pobre de los pobres, menos que un paria, menos que un insecto, arrastrándome por las calles como algo que es todavía menos que una serpiente, comiendo mierda!

Sí, la vida es un cuento de brujas, y como dijera Hegel no hay otra conciencia de la vida que la conciencia del mal de la vida. ¡Que Dios nos perdone otra vez el pecado dela vida!¡Que Dios nos perdone arrastrarnos a lo largo de ella, pidiendo perdón por existir!

(…)

Y me miro vanamente en el espejo: un hombre viejo, con el pelo canoso, parecido más a un sapo que a un hombre, ¡luchando por la vida! Un hombre que resucita y resucita, cercado por la muerte, y que tiene sólo a la vida por estandarte, por orgullo: ¡que sólo se precia de no estar muerto!

 

 

 

Panero, Leopoldo María. Prueba de vida. Autobiografía de la muerte. Madrid; Huerga y Fierro editores, 2002.

 

PRUEBA DE VIDA. AUTOBIOGRAFÍA DE LA MUERTE. -extractos-

 

Desde hace tiempo tengo una mujer, llamada orujo, llamada cazalla. Los alcohólicos necesitamos compañía, pero la bebida nos deja solos. Solos con el amanecer, y con lo que yo he llamado en mis poemas «la jauría atroz de los recuerdos»: recuerdos de interminables torpezas, de desastres, de gestos que sólo el alcohol nos hace ejecutar.

Ahora bien, como mi único amigo era el orujo, tenía por único compañero, además de él, a una especie de profeta barbado que se llamó Francisco Monge: y a él le descubrí Signorelli, ese apocalipsis que se encierra en un vaso de whisky —Dios estaba en mi vaso de whisky, como dijera Pound.

También tenía otro amigo, una especie de santón que habitaba una librería, llamada Leteradura donde se aprendía fácilmente magia y ocultismo: allí aprendí los secretos del cuerpo, de la piedra, los misterios del sexo: «tanto da la tinta blanca como la tinta roja, la vía húmeda como la vía seca», adagio alquímico que con el nombre de tinta blanca alude al semen, al esperma de los filósofos, y con el de tinta roja al llamado menstruo de los filósofos: «nadie sabe lo que puede el cuerpo», decía Spinoza.

(…)

En cualquiera de los casos, aquel que se creía que yo era Jesucristo, que hizo llegar a mi vida a una mujer, a la que yo creía la virgen, es decir, María Magdalena. Con ella pasé dos años jodiendo, meando y bebiendo en vaso la cerveza de su menstruo.

La virgen: territorio del cuerpo y del deseo: besar suavemente su clítoris hiperdesarrollado.

Unas veces le pegaba yo a ella, y otras ella a mí: me hacía lamer su zapato, a veces, y otras yo la azotaba con deseo, no por ninguna penitencia. Veinte, treinta latigazos, mi niña, mi tesoro.

Cuando le pegaba, ella se miraba en el espejo la espalda y se corría viendo las marcas: ¡la virgen!

(…)

Y esto por cuanto la poesía, lo mismo que la literatura de terror a lo Poe, no pueden existir en abstracto: de otro modo sería «The phylosophy of composition» de Edgar Allan Poe: todo hombre es en sí un continente, no una isla:por ello no preguntes por quién doblan las campanas: ellas doblan por ti.

(…)

Y así empezó una larga historia que me condujo a Barcelona. Al parecer, para los fascistas, yo no podía matar pero ellos sí, y si yo mataba era por efecto de una tentación diabólica, no de la más miserable defensa propia.

(…)

En cualquier caso, yo quería deshacerme de la fe y pensé en largarme a Barcelona al JazzColon, como cuando me creía Jesucristo y era el rey del woodoo. Así que me fui con mi amigo Wilmore a Barcelona, con una superparanoia —porque entonces la colectividad de la calle y de los bares existía, y no era como sé hoy subconsciente.

Veía a la CIA por todas partes, y la CIA no cree en milagros —cree solamente en un asesino político molesto, tal como Andreas baader y Ulrike Meinhof—: porque la sangre no es ningún milagro.

Fue así por lo que decidí cargarme a Helmut Smith —asesino de Andreas Baader y de la banda Meinhof a 3.000 km de distancia— ¡más difícil todavía! Porque la política lo mismo que la verdadera fe, tienen por función poner fin a las injusticias de este mundo, y es así que para la teología de la liberación hemos de aplicar todos los medios, inclusive la muerte, para conseguir la liberación de los oprimidos.

En cualquiera de los casos, en Barcelona ardió la calle, y ello de una forma que yo aún no me explicaba.

(…)

Desde entonces estoy prendido de una letra infame, de un podium infamante: la letra, con sangre entra. Llevo desde aquel año de 1977 citando a Jesucristo, para probar que soy un hombre, un extraño torero.

(…)

Los camareros, las inmundicias más obscenas de la vida cotidiana, rodean mi canto y lo llenan de estiércol. La penitencia, el placer más insano que hallarse pueda, me hace escupir en mis piernas, y desear la muerte del mundo.

Y fuera de ello, fuera de Cristo y el Anticristo, ya ni estoy yo ni está nadie, «ninguna sombra de las que había allí al principio» como digo yo en uno de mis poemas, sino sólo los andrajos de mí mismo «As a complete unknown like a Rolling Stone».

(…)

En cualquier caso, la CIA no cree en Dios, y es precisamente por eso por lo que tuvo buena acogida en España: porque España en lo único que cree es en el dinero, y es un país sin ideales ni vergüenza: sórdido, por cuanto la vileza sin ideal es a lo que se llama sórdida.

(…)

Y más cruel aún que la psiquiatría es la pena de muerte que es, como he dicho alguna vez, el único asesinato a sangre fría, el único asesinato que existe sin móviles humanos, como no sean éstos el telar de la envidia y el fracaso, como también dije en otro texto. Encima lo mío fue crimen sacrílego por cuanto más que masón me creía Jesucristo, y al brillar el sol por mí, se lo creyeron. Los masones dijeron que eran los apóstoles, pero no se lo creyeron, porque en este mundo no existen dos locos. En cualquier caso, Rasputín no estaba loco, y resistía tarta de cianuro tras tarta de cianuro, hasta que al final se lo tuvieron que cargar a balazos, y ni a balazos podían.

(…)

Y me odian por el sexo, como si aquel no fuera la vida: mi mancha ya no es la bebida, sino calle, que es un lugar en donde uno está expuesto a los ojos de todos, es decir, como si estuviera desnudo: es así que la calle es sexual, lo mismo que el camarero.

(…)

A todo esto, en medio del «estado del no derecho», como llama Foucault a los manicomios, yo adoraba la locura, como una palabra dadá más.

¡Ah, Dios mío, cómo echo de menos la bebida, que Jesús Ferrero me quitaba prefiriendo el veneno, como echo de menos la vida salvaje de los bares, el honor de estar maldito!

Dime ahora, payo al que llaman España, si ha valido la pena destruirme, bañando con tu inmundo esperma los restos de mi figura. Tus ángeles orinan sobre mí: san Pedro y san Rafael en una esquina comentan mientras avanzo borracho, payo, por esa piedra a la que llaman España.

x
A pesar de todo mi vida continuó, inexplicablemente. Y ya con la marca de la Bestia en la frente, que era Jesucristo y/o el Anticristo. Y ello para luchar, con el arma suprema de la literatura, contra un país sin dioses pero con estatuas de dioses, contra un país donde la gente cree en Dios media hora, la media hora de ir a misa, para luego seguir pecando, esto es, haciendo daño.

(…)

Y de ahí a Mondragón, donde estuve cuatro años, como Justine o los infortunios de la virtud, inoculando veneno, y en plan pelea permanente con los locos pega-hostias como yo los llamaba, una pelea eterna, de la que me salvó el célebre adagio, ‘Dos no se pelean si uno no quiere’, humillándome así, y llamándome hijo puta, para que no me pegaran en la boca, ya que tan anticristo soy: de ahí me salvó el tristemente Claudio Rizzo, que me trajo aquí a Canarias para aprovecharse de mi nombre, y amparándose en mi firma, que valía, por muy destruido que estuviera, salir de una situación de ostracismo y ridículo y devenir él también una firma, como un jardinero sin rostro, que conoce a todo el mundo, con unos labios tan húmedos y babosos como mis labios, como mi frente que boquea en la página: pull down your vanity, I said pull down: pero haber puesto en juego toda la literatura y la vida, sobre la página, eso no es vanidad.

 

 

 

Panero, Leopoldo María. Prueba de vida. Autobiografía de la muerte. Madrid; Huerga y Fierro editores, 2002.

 

TARZÁN TRAICIONADO Y OTROS POEMAS

 

BLANCANIEVES SE DESPIDE DE LOS SIETE ENANITOS

Prometo escribiros, pañuelos que se pierden en el horizonte, risas que palidecen, rostros que caen sin peso sobre la hierba húmeda, donde las arañas tejen ahora sus azules telas. En la casa del bosque crujen, de noche, las viejas maderas, el viento agita raídos cortinajes, entra sólo la luna a través de las grietas. Los espejos silenciosos, ahora, qué grotescos, envenenados peines, manzanas, maleficios, qué olor a cerrado, ahora, qué grotescos. Os echaré de menos, nunca os olvidaré. Pañuelos que se pierden en el horizonte. A lo lejos se oyen golpes secos, uno tras otro los árboles se derrumban. Está en venta el jardín de los cerezos.

 

 

 

 

LAS BRUJAS

Bastó un gesto, una palabra vuestra para que todo se hiciese aire, o menos que aire… Brujas que hablabais el lenguaje del viento, a medianoche, el lenguaje del viento golpeando las ventanas, el lenguaje del viento crujiendo en los desvanes, el lenguaje olvidado del viento. El lenguaje de la noche, qué hizo de vosotras el sol, su torpe claridad, su exactitud brutal, qué fue de vosotras cuando el sol secó para siempre nuestras almas… Qué fácil entonces el miedo, brujas, brujas aventadas por el soplo de un demonio más terrible que el mismo demonio…
Qué extraño maleficio no deja llegar la noche, oh deshacer, deshacer con un gesto el mundo…

 

 

 

 

DESEO DE SER PIEL ROJA

La llanura infinita y el cielo su reflejo.
Deseo de ser piel roja.
A las ciudades sin aire llega a veces sin ruido el relin-
cho de un onagro o el trotar de un bisonte.
Deseo de ser piel roja.
Sitting Bull ha muerto: no hay tambores que anun-
cien su llegada a las Grandes Praderas.
Deseo de ser piel roja.
El caballo de hierro cruza ahora sin miedo desiertos
abrasados de silencio. Deseo de ser piel roja.
Sitting Bull ha muerto y no hay tambores para hacer-
lo volver desde el reino de las sombras.
Deseo de ser piel roja.
Cruzó un último jinete la infinita
llanura, dejó tras de sí vana
polvareda, que luego se deshizo en el viento.
Deseo de ser piel roja.

En la Reserva no anida
serpiente cascabel, sino abandono.
DESEO DE SER PIEL ROJA.
(Sitting Bull ha muerto, los tambores
lo gritan sin esperar respuesta.)

 

 

 

 

DUMBO

El elefante se elevó en el aire
ante el asombro
de todos los presentes.

 

 

 

 

ÉRASE UNA VEZ

Cuentan que la Bella Durmiente
nunca despertó de su sueño

 

 

 

 

LA CANCIÓN DE AMOR DEL TRAFICANTE DE MARIHUANA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx«…y la gente buscaba las farmacias
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxdonde el amargo trópico se fija».

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxiixxxxxxxxxxxFederico García Lorca

Y para qué morir si en los barrios donde
el carmín substituye a la sangre
nos dan por 125 ptas. algo que según dicen es un sucedáneo de la miel
aunque a veces contiene pestañas ahogadas en ella
que hay que separar cuidadosamente antes de usarla
¡una pata de pájaro por veinte duros! OCASIÓN el hueco
que tanto necesitábamos para meter en él nuestra enorme cabeza
y en el espacio de dos horas no oír más que el ruido que ella misma produce
(algo así como un río de lodo)
qué es lo que esperan, qué es lo que esperan para desenterrar
los pedazos de vidrio de colores que la arena se ha tragado
o los caramelos que al pasar por sus intestinos se convierten en algo nada
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx[grato al tacto, al gusto y al olfato
o los perros con que jugábamos en la esquina mientras los autos al pasar
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx[nos llenaban de barro
todo en fin, las flechas y verbenas
y todo por tan poco precio, señores, por tan poco precio
un viejo Arlequín bailará en sus pupilas
una serpiente con muletas anidará en ellas
un viento, quizá, lo reconozco un poco cansado y con ganas de irse a su casa
tratará de limpiarle a Vd. los ceniceros
y todo por tan poco precio, señores, por tan poco precio

 

 

 

 

PARÍS SIN EL ESTEROSCOPIO

recuerdas el que vivía antes en el piso de arriba y echó a su hija de casa y se oían los gritos y luego él tiró sus muñecas al patio porque ella todavía conservaba sus muñecas y allí estuvieron entre toda aquella basura y las miramos que no se movían y ya no se oían los gritos hasta que se hizo de noche y luego el portero debió de recogerlas a la maañana siguiente algunas sin brazos

x
las estuvimos mirando toda la tarde mientras iban perdiendo forma hasta que oscureció y no pudimos verlas y luego cuando me desperté a medianoche pensé «ya no queda nadie para vigilarlas»

 

 

 

Panero, Leopoldo María. Así se fundó Carnaby Street. Madrid; Huerga y Fierro editores, 1999.

 

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