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POEMA PARA MI PRIMER AMANTE

septiembre 14, 2017 Deja un comentario

 

POEMA PARA MI PRIMER AMANTE

Ahora que comprendo, me gusta
pensar en tu horror: te habían dado una joven
loca de amor, largo cuerpo
lozano y crudo, delgado como un jabón
gastado, pechos redondos y turgentes y
opalinos como pompas de jabón,
colocada entre tus piernas, dieciocho años,
intacta. Me gusta entender tu
horror, ahora, la forma en la que la tomaste,
desvirgándola como si destripases un pescado,
marchándote en la mañana hablando de una esposa.
Ahora que sé
algo del miedo al amor
me gusta pensar en su cuerpo incandescente
verduzco como un pez sacado a tierra, retorciéndose
a palmetazos contra una roca —caída en tu
regazo, hombre, estremeciéndose como tu polla,
una mujer enajenada de amor, recién
salidita, punzante como una herramienta a estrenar,
centelleante sobre tus muslos y todo lo que
podías hacer con tanto horror era arrancar su fruto como a un
caracol para sacarlo de su negra concha y después
deshacerte de ella. Me intimida que el horror
se cobre tanto, estoy enamorada de la chica que fue
a ofrecerse, vino a ti y
lo dispuso todo como un manjar en una bandeja, la
dulce carne —sí, sí,
acepto el regalo.

 

 

 

Olds, Sharon. Los muertos y los vivos (Trad. J. J. Almagro Iglesias y Carlos Jiménez Arribas). Madrid; Bartleby editores, 2006.

 

LOS MUERTOS Y LOS VIVOS

septiembre 13, 2017 Deja un comentario

 

FOTOGRAFÍA DE LA NIÑA

La niña está sentada en la tierra dura,
áspero molde de Rusia, en la sequía
de 1921, aturdida,
los ojos cerrados, la boca abierta,
un crudo viento abrasador le sopla
arena en la cara. Hambruna y pubertad
se apoderan de ella. Echada sobre un saco,
el calor descoloca todo lo que lleva puesto,
curvando el tierno radio de su brazo.
No puede no ser bella, pero
se muere de hambre. Adelgaza cada día, y sus huesos
se hacen largos, porosos. El pie de foto dice
que va a morir de hambre ese invierno
con miles de otros seres. En la sima de su cuerpo
los ovarios liberan sus primeros óvulos,
dorados como el grano.

 

 

 

 

NEVSKY PROSPEKT

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(Julio 1917)

Es una foto antigua, muy negra y
muy blanca. Una mujer
se levanta la pesada falda mientras corre.
Un hombre con chaqueta blanca y manos
atadas a la espalda corre,
la barbilla prominente. Una mujer mayor
de luto riguroso se vuelve y mira atrás.
Un hombre se tira en el asfalto.
Un niño con botas pesadas va corriendo
pero mira hacia atrás por encima del hombro
a los cuerpos amontonados, negros y blancos.
La gran plaza de adoquín
queda salpicada de manchas de tinta por el suelo
y sombreros blancos olvidados. Todo lo demás
se aleja como un mar del ruido que escuchamos
en el silencio de la fotografía
igual que ven los sordos el sonido: la terrible
voz de los subfusiles cuando dicen
Esto es más importante que tu vida.

 

 

 

 

LA MUERTE DE MARILYN MONROE

Palparon los de la ambulancia el cuerpo,
frío, lo subieron, pesado como el hierro,
a la camilla, le intentaron cerrar
la boca, le cerraron los ojos, ataron
los brazos a los lados, apartaron un mechón
de pelo enredado, como si importara,
vieron la forma de sus pechos, aplastados por
la gravedad, bajo la sábana,
se la llevaron, como si se tratara de ella,
escaleras abajo.

Esos hombres nunca fueron los mismos. Salieron
después, igual que hacían siempre,
a tomar una copa o dos, pero no podían
mirarse a los ojos.
xxxxxxxxxixxxxxxxDieron sus vidas
un vuelco — uno sufría pesadillas, dolores
extraños, impotencia, depresión. A otro
no le gustaba su trabajo, su mujer le parecía
diferente, sus hijos. Incluso la muerte
se le antojaba distinta —un lugar donde ella
le estaría esperando,

y el otro se encontró a sí mismo por la noche
en el umbral de la habitación del sueño, escuchando
a una mujer respirar, tan sólo una mujer
normal
respirando.

 

 

 

 

CONFLICTOS

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(Rodesia, 1978)

Deja ya de hablar de conflictos.
Veo la cabeza pálida como el vientre de una araña de la
recién nacida encima de la hierba, con la tela de araña de
venas visibles en su cráneo, la piel
gris y fulgente, el limpio corte de
la bayoneta en mitad del pecho.
Veo la cara de su madre, a golpes,
ha tomado la forma de una planta,
un cactus con espinas grises y carnosos
brotes de color granate oscuro.
Veo el largo de su brazo sobre la pequeña;
su muñeca descansa inmóvil con todo su peso, sobre las
diminutas costillas.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxNo me hables de
política, tío. Que tengo ojos.

 

 

 

 

EL GREMIO

Todas las noches, cuando mi abuelo se sentaba
frente al fuego en la penumbra,
flameante la copa en la mano, su ojo
brillando en la vana aureola
de la llama, el ojo de cristal siniestro y pétreo,
un joven se sentaba junto a él
en silencio y oscuridad, un universitario de
piel blanca, sin arrugas, una bella
cara enjuta, una frente
muy pronunciada y ojos de ámbar como la resina de
los árboles aún jóvenes para ser cortados.
Era su hijo, allí sentado, un aprendiz,
noche tras noche, su vaso de carbón
junto al vaso de carbón del anciano,
y bebía cuando él bebía, y aprendió
el arte del olvido —ese joven
todavía sin crueldad, el pelo oscuro como
la tierra que alimenta la raíz del árbol,
ese hijo que superaría
con creces al maestro, el aprendiz
que dejaría atrás a su patrón en crueldad y olvido,
bebiendo sin pausa junto a las llamas entre las tinieblas,
ese joven, mi padre.

 

 

 

 

LAS FORMAS

Siempre tuve la sensación de que mi madre
moriría por nosotros, se lanzaría a un fuego
para sacarnos, el pelo incandescente como
un halo, se zambulliría en el agua, su cuerpo
blanco sucumbiendo y girando lentamente,
ese astronauta cuyo cable se corta
para
xxxxxperderse
xxxxxxxxxixxxxen la nada. Nos habría
protegido con su cuerpo, habría interpuesto
sus senos entre nuestro pecho y el cuchillo,
nos habría metido en el bolsillo del abrigo
lejos de las tormentas. En la tragedia, el animal
hembra habría muerto por nosotros,

pero en la vida tal y como era
tuvo que mirar
por ella.
Tuvo que hacer a los niños
lo que él dijera, tenía que
protegerse. En la guerra, habría
dado la vida por nosotros, te aseguro que sí,
y lo sé: soy una estudiosa de la guerra,
de hornos de gas, de asfixia, de cuchillos,
de ahogamientos, quemaduras, de todas las formas
en las que sufrí su amor.

 

 

 

 

UNIDAD DE QUEMADOS

Cuando mi madre habla de la Unidad de Quemados
que ha donado al hospital de su ciudad,
mi pelo asciende y flamea como humo
en el aire que rodea mi cabeza. Menciona las
camas en su nombre, los baños en suspensión y
kilómetros cuadrados de venda, y pienso en los
años con ella, yo su hija, como
sin piel, dando vueltas en carne
viva, con quemaduras de primer grado en el noventa
por ciento del cuerpo. Solía quedarme pegada a las puertas
que intentaba cruzar, a las sillas de las que
intentaba levantarme, jirones
que se desprendían fácilmente como
carne de cerdo muy hecha, y nadie me daba
una gasa, o un corte de mantequilla para que
se fundiese en mi costado crujiente, pero cuando
gritaba, ella me arrimaba a su
plancha ardiendo, cuando la cabeza calcinada apestaba ella
me arrastraba más y más a la habitación
en llamas de su vida. Así que cuando habla de su
Unidad de Quemados imagino a una niña
que llegará allí, flotará en un agua
turbia como lágrimas, un colgajo suspendido en una
bañera de ungüento, chupando hielo mientras
apagan las diminutas llamas que quedan
en el pelo cercano al cerebro, y digo
Déjale dormir cuanto quiera, permítele salir
indemne, sin ninguna marca que
honre el poder del fuego.

 

 

 

 

LOS INVASORES

Hitler entró en París como mi
hermana entraba en mi habitación por la noche,
se sentaba a horcajadas sobre mí, me estrujaba con las rodillas,
clavaba las uñas de los pulgares en mis muñecas y
meaba encima de mí, sabiendo que nuestra madre nunca
creería mi versión. Todo muy
cauto, la cara borrosa sobre mí
refulgiendo en la sombra, el olor ocre
de su orina propagándose por el cuarto, el
calor hirviendo en mis piernas, mojada
mi estrecha pelvis. Cuando cesó el silbido, cuando un
agujero había sido marcado a fuego en mi cuerpo, tumbada
y calcinada de vergüenza, percibí el
relumbrar de su piel en el aire, el placer
acre que crecía cuando Hitler se asomaba a
la tumba de Napoleón y murmuraba Éste es el
mejor momento de mi vida.

 

 

 

 

EL SIGNO DE SATURNO

Algunas veces mi hija me mira con un
oscuro gesto de ámbar, como mi padre
a punto de desmayarse de indignación, y recuerdo
que ella nació bajo el signo de Saturno,
el padre que devoró a sus hijos. A veces
su oscura y muda nuca
me recuerda a él inconsciente en el sofá
cada noche, con la cara vuelta.
Algunas veces le oigo hablar con su hermano
con esa frialdad que en él pasaba por madurez,
esa rabia endurecida por la voluntad, y cuando ella se enfurece
en su habitación, y da un portazo,
puedo ver su espalda, vacía y vasta,
cuando él se desvanecía para escapar de nosotros,
y se tumbaba mientras el bourbon convertía su cerebro
en carbón. A veces veo ese carbón
ígneo en los ojos de mi hija. Al hablar con ella,
intentando persuadirla hacia lo humano, su carita
limpia se ladea como si no pudiera
oírme, como si estuviera atenta
a la sangre de su propio oído, en vez de a mí,
a la voz de su abuelo.

 

 

 

 

35 / 10

Mientras cepillo el pelo oscuro y
sedoso de mi hija ante el espejo
veo el canoso resplandor de mi cabeza,
la sirvienta llena de canas que está detrás. ¿Por qué será
que justo cuando comenzamos a marcharnos
ellos llegan, las dobleces del cuello
haciéndose evidentes mientras que los delicados huesos de sus
caderas se afilan? Mientras mi piel muestra
sus marcas resecas, ella se abre como una flor
pequeña y pálida en la punta de un cactus;
cuando mis últimas oportunidades de concebir un hijo
se me escapan por el cuerpo, restos inútiles,
su bolas llena de óvulos, redondos y
compactos como yemas de huevo duro, está a punto de
hacer saltar su broche. Le cepillo el pelo enredado
y fragante a la hora de acostarse. Es una vieja
historia —la más antigua que existe en la tierra—
la historia del testigo.

 

 

 

Olds, Sharon. Los muertos y los vivos (Trad. J. J. Almagro Iglesias y Carlos Jiménez Arribas). Madrid; Bartleby editores, 2006.

 

OLVIDOS Y JUEGOS ABSURDOS

septiembre 12, 2017 Deja un comentario

 

CASI UNA POÉTICA

Me asomo al pozo que es mi corazón
y sólo veo piedra, oscuridad
y una soga que pende, escandalosa,
y que pregunta qué es lo que se esconde
en su profundo, negro, ciego extremo.

Sin saber la respuesta, tiro fuerte
y, al extraer de un fondo así agua fresca,
la levanto y la vierto, ávido, en mí,
con angustiosa sed, con sed de vida,
con acuciante sed de seguir siendo.

 

 

 

 

OLVIDOS

Ya no recuerdo casi ni tu nombre,
mujer que fuiste el centro de mi vida.
Pero eso mismo me recuerda a veces
que a mí también, que soy centro de todo,
la vida acabará pronto olvidándome.

 

 

 

 

LA NIEBLA EN LA CIUDAD

La niebla cae
sobre la ciudad como
si cayese el espíritu
de alguna gran nevada del pasado.

 

 

 

 

JUEGO ABSURDO DE ESPEJOS

En mitad de una noche en la que consumiste
tu alegría, fugaz y artificial
igual que una bengala,
avanzas entre calles que parecen
escenarios de extrañas ciudades submarinas.

A cada nuevo paso
que das, escuchas, hueco,
el eco de otro igual.
Una réplica exacta que te hiela la sangre.

Hasta que se afianza
en ti la sensación del todo absurda
de que, a medida que andas
por las calles vacías,
ellas, a su vez, andan
por tu vacío, dentro.

 

 

 

 

ESTÍMULOS AL ALBA

A veces cuando un nuevo
día levanta, lento, el decorado
donde representar
su siguiente jornada,
acudo, soñoliento,
a un céntrico café muy concurrido
de esta ciudad en que no ocurre nada
y pido un café solo. Pocas cosas
habrá en la vida tan estimulantes
y que le sirvan a uno para estar
siquiera un poco
a la altura del alba
como poder oír ese ajetreo
tintineante de todas las tazas.

 

 

 

 

LA LLUVIA ENFURECIDA

El nuevo día está perdido entre
un laberinto que no tiene puertas
y que en mitad del viento va trazando
la enfurecida y huidiza lluvia.

Toda la realidad es ya un tapiz
deshilachado, en donde los perfiles
se deshacen en sombras imprecisas.

El único color que aún conservan
las cosas es el gris,
pero es un gris también
como en proceso de disolución.

El agua va buscando ansiosamente
los anónimos rostros de los hombres
para tacharlos con sus latigazos.

Esta mañana el mundo está esforzándose
en borrarse del mapa. Y en borrarnos.

 

 

 

 

ALTO EN EL CAMINO

Siéntate al borde
del precipicio, al borde
ya de caer. ¿No notas
más tenso el mundo, como
pendiente de ese gesto?

Decepciona al paisaje,
a su morbosa, insana
expectación.
xxxxxxxxxxxxLevántate
y sigue tu camino,
orgulloso —hoy que todo te aburría—
de no haber sido al menos
la distracción de nadie.

 

 

 

 

EXPUESTO EN UN MUSEO

El antiguo puña
de la vitrina sabe
que ha de llegar su turno.

¿O es que no lo extrajeron
de su tumba entre el polvo,
o es que no lo preservan contra el tiempo,
sólo para que se pueda cometer ese crimen
que todo visitante espera de él?

Tras el cristal, un brillo en el acero:
el rastro de una idea
siempre fija en un filo.

 

 

 

 

EL PAISAJE INTERIOR

La oscuridad te hace
mirar siempre hacia dentro,
hacia un dentro sin fondo
que se abre en uno mismo.

Quizás por eso sueñas
que caes y nunca acabas
de llegar al final
de tan hondo vacío.

 

 

 

Oliván, Lorenzo. Puntos de fuga. Madrid; Ed. Visor, 2001.

 

LA MEMORIA INVENTADA

septiembre 11, 2017 Deja un comentario

 

LA EDAD DE ORO

Querida mía: hoy
día en que ya somos conscientes
de que el futuro nos ha ganado la partida
de que somos escombros de aquel sueño
que humedecimos juntos
retorna tu sabor como el rastro perdido
de lo que imaginé era el mundo
prendido de tus labios

 

 

 

 

NADA IMPORTANTE

Carolina
xxxxxxxxno sé cómo decirte
ya ves lo complicado del lenguaje
en fin no es importante desearía
jugar una partida de parchís en tu pubis de fresa
regalarte gladiolos en las tardes de otoño
cultivar perejil en tu muela del juicio
comprarte un disco de Joao Gilberto
llenar mi soledad con tu saliva
ya ves nada importante
al fin y al cabo

 

 

 

 

PRIMER ENCUENTRO CON EUROPA

Se parecen tus pechos inevitablemente
a los de aquella revista pornográfica
era danesa creo no sé qué fue de ella
que cayera en mis manos teniendo trece años
y que Félix y yo temerosos
de un posible desliz en que nos fuera hallada
enterramos muy cuidadosamente envuelta en plástico
en un bancal junto a la carretera
para acudir a verla en nuestras bicicletas
y luego masturbarnos clandestinos y tiernos
en cuartos decorados de adolescente aroma

 

 

 

 

EL REINO DEL OLVIDO

Noveno hijo de borrachos
Ramón Reina x borracho también
Construyó su reino en el Olvido
Y así olvidaba cada día el día
Anterior

Compuso un único poema
Y vivió para añadir un verso cada noche
Y olvidarlo

Sus obras competas son por tanto
Bastante reducidas

Se limitan al inicio de tan vasto proyecto

«Ama las diez mil bidas que la Bida te ofrezca. Olvídalas»

 

 

 

 

LA MEMORIA INVENTADA

Lo mejor es creer que el tiempo pasa
Y que nos va cambiando
Pues vivir es creer que se ha vivido
Que hubo días de cierto luminosos
Y que el deambular torpe de que hoy hacemos gala
Disfrazados de viejos marineros de almas errabundas
No es más que la conciencia de la imposible vuelta
Al amor que impulsó nuestras vidas como un río de alegría

Pero y si no es así
Y si el tiempo no pasa
Ni nos cambia
Y todo lo ha inventado la memoria

 

 

 

 

VIVIR SIN COARTADA

Acabará algún día supongo este proceso
Habrá en alguna parte un acta preparada
Un perspicaz relato que aclarará las dudas
Y nos desvelará entre rosas de estaño
En alcobas cerradas al amor y la música
Las auténticas causas x los pequeños misterios
De este crimen perfecto
De esta gran coartada construida con primores de esteta

Quizá entonces será cuando pensemos
Que hubiera sido mejor vivir en el peligro
Mucho mejor echarnos a la calle con nuestra cuerda floja
Y haber bailado en ella sambas y cha-cha-chás
Hasta estrellarnos contra el suelo con la digna arrogancia
De quien amó profundamente el baile

 

 

 

Orrico, Javier. La memoria inventada. Murcia; Ed. Regional de Murcia, 1983.

 

GATOS, GATOS, GATOS…

septiembre 10, 2017 Deja un comentario

 

mejor que bien

no dejan de llegar gatos callejeros: ya tenemos 5
y son caprichosos, volubles, pre-
sumidos, inteligentes por naturaleza y de una belleza
deslumbrante.

una de las mejores cosas de los gatos es
que cuando estás deprimido de veras
sólo hay que mirarlos mientras se relajan
a su manera;
te enseñan a superar
las dificultades, y
si miras a 5 gatos, te sientes 5
veces mejor.

da igual el sinfín de latas de atún
que hay que ir a comprar: son combustible
para una dignidad pura, ilimitada, una
vitalidad asombrosa e
inagotable,
sobre todo cuando la vida nos
puede: le damos demasiadas
vueltas
a las cosas.

 

 

 

 

luz cálida

solo
esta noche
en casa
solo con
6 gatos
que me dicen
sin
esfuerzo
todo cuanto
hay
que saber.

 

 

 

 

mis gatos

lo sé. lo sé.
son limitados, sus necesidades
y problemas son
distintos.

pero los observo y aprendo de ellos.
me gusta lo poco que saben,
que es
mucho.

se quejan pero nunca
se preocupan.
caminan con una dignidad sorprendente.
duermen con una sencillez de lo más natural que
los humanos no
comprendemos.

sus ojos son más
hermosos que los nuestros.
y duermen hasta 20 horas
al día
sin
vacilación ni
remordimiento.

cuando estoy
abatido
me basta
mirar a mis gatos
para
recuperar
el ánimo.

estudio a estas
criaturas.

son mis
maestros.

 

 

 

Bukowski, Charles. Gatos. Madrid; Ed. Visor, 2016.

 

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‘PUNTOS DE FUGA’, DE LORENZO OLIVÁN

septiembre 9, 2017 Deja un comentario

 

MANOS

Miras la palma abierta de tus manos.
¿Qué te dicen? ¿Realmente son tuyas?
¿No te interrogan al interrogarlas?
¿No te miran, extrañas, si las miras?
Mueves, mueven, un poco, tus, sus dedos
haciéndote no sabes qué señales,
como si pretendieran desvelar
sobre ti mismo algún oscuro enigma.
Hay en sus huellas más signos escritos
que en los libros del mundo. Te dan vértigo
sus trazos superpuestos, ese afán
por dar perfil a cosas imprecisas.
Qué tormentas calladas, qué relámpagos
quietos, qué seca lluvia, qué raíces
sin flor, qué blancas piedras, qué mirar
sin hondos ojos, qué simas sin simas.
¿Dónde te llevan? ¿Hacia qué lejano
tiempo de qué principio va tu mente?
¿A quién heriste, asesinaste, amaste
en qué otra piel? ¿De quién sois, manos mías?

 

 

 

 

EL GUARDIÁN DE SÍ MISMO

Escondido en alguno de los ángulos
del pensamiento, oculto en su espesura,
monto guardia en la noche.
Quiero juzgar con nitidez la raya
indefinida que separa siempre
la vigilia del sueño.
Quiero saber qué puerta
mi mente ha de cruzar,
qué sombra irá cayendo o ascendiendo
de lo alto a lo hondo,
de qué porción de mí tendré que desprenderme
y qué porción sabrá
atravesar el leve umbral conmigo.

Hoy el sueño no va a poder venir con guante blanco,
no va a desvalijar mi casa impunemente,
voy a aprender sus artes,
voy a verlo adentrarse silencioso
por la puerta de atrás de la conciencia.

Así que monto guardia
y vigilo, con ojos bien cerrados,
mi interna oscuridad
bajo la noche oscura.

Nada se mueve, sólo el pensamiento,
cansado de las órbitas que lleva
trazadas en el día. ¿De qué parte
de lo negro infinito vendrá el sueño?
¿Dónde, dónde la raya?

El sol de la mañana da en tu rostro.
Náufrago de ti mismo,
levántate ya, Ulises.
¿Qué recuerdas del viaje?
Irónica, la luz, arroja sobre ti
una sonora y muda carcajada.

 

 

 

 

CORRESPONDENCIAS

El viento sabe
que a base de soplar
y soplar fuerte fuera de la casa,
al final siempre acaba
soplando dentro de nosotros mismos.

 

 

 

 

DUELO

Mi corazón es sólo
un puño que no puede nunca abrirse
por mucho que él se esfuerza.

Atrapado en la red
de mis venas igual que un leve pájaro,
él golpea y golpea en mitad de mi sangre
intentando escapar a su destino
de batirse conmigo hasta la muerte.

 

 

 

 

LA HUELLA

Manchado en tinta, el índice
escribió en un impreso reducido
la detallada historia de quién eres.

Tu historia es, a esa luz, muy semejante
a la de las montañas vueltas mapas,
a la del hondo tronco con anillos,
a la del mineral que aguarda, oculto,
y la cifró en tu piel un tiempo ignoto
muy superior al tiempo en el que vives.

Ahí la tienes, borrosa y transparente,
sencilla y, a la vez, indescifrable.

Un dios burlón en ti lee entre líneas.

 

 

 

 

VÉRTIGO

Duermes al borde siempre
del mismo precipicio.

De pronto a veces saltas hacia atrás.

Y aunque por el momento te libras de caer,
no te libras del vértigo.

 

 

 

 

TESEO EN EL LABERINTO

Dentro del aparente
sinsentido de calles
que enmarañan mis pasos indecisos,
permanezco ligado
todavía a la externa realidad
por un fino, invisible, leve hilo.

¿O he de decir, mejor,
que la oscura, huidiza irrealidad
me conduce a su antojo en su guarida,
y envuelve mi destino
con su tela de araña más sutil?

Ariadna, no me obligues
a matar el misterio. Si lo hago
y regreso a tu lado, victorioso,
¿qué quedará de ti?
¿qué quedará de mí?

 

 

 

 

CENTRO

Tocar tu mano y no sentir el hueso
frío que desde dentro ahora la mueve,
sólo la piel caliente, el roce leve
de una carne hecha espíritu, sin peso;
morder luego tus labios, y en el beso
quitarle al cráneo que hay detrás relieve,
y a la nuca dureza, y que la breve
vida parezca eterna en el proceso.
Cerrarte en un paréntesis de brazos
donde no cabe el mundo, ver que rota
mi ser alrededor de tus caderas,
romper con lo exterior todos los lazos,
y entrar en una realidad ignota,
que es sólo un centro en donde no hay afueras.

 

 

 

 

IMAGEN DE TUS MANOS

Hay manos que acarician
y casi casi ven.

Ven y acaríciame y haz que yo sea
la imagen que de mí tienen tus manos.

 

 

 

Oliván, Lorenzo. Puntos de fuga. Madrid; Ed. Visor, 2001.

 

HASTA QUE SE CONFUNDA LA MEMORIA

septiembre 8, 2017 Deja un comentario

 

TODO LO QUE POSEO

Lóbulo de mi oreja x Incertidumbre
No te voy a ocultar que estoy borracho
Tu rostro en el fondo de este vaso
Tus pezones inmensos en el güisqui
Beber no es el olvido
No es el alcohol la estancia negra
La delicada mano que esconde los despojos
De este tiempo prohibido
El alcohol es un signo
De tu pelo xxxxxxxxxxEs un signo del labio
Que ilumina la noche
Un signo de tu vientre
Como Milán Tan Húmedo
Y estos signos son todo lo que queda
Todas mis posesiones
En el alcohol hundidas
Hundida en ti mi Lengua
En las cálidas olas que tu vagina escupe
Y el mar sólo concede a los atónitos
Ahora es el momento de entrar en los Misterios
De la piel y el idioma x La ocasión
De descubrir las algas latentes tras la Forma
De usar la obscenidad como conocimiento
De lamernos
Cantar

O continuar bebiéndote hasta que se confunda la memoria

 

 

 

 

HUIRÁ LA SOLEDAD POR UNAS HORAS

Señorita estimada:
xxxxxxxxxxxxxxxxxme pide usted un murciélago que no salga de noche
un jabalí que se lave los dientes
y una fe que no tengo
Unos meses atrás le hubiera contestado que cuando algo se acaba es porque algo comienza
que nada se detiene ni el amor
y la luz nos sorprende cuando ya sospechábamos que la desesperanza
como un chicle
se nos había pegado a los zapatos
Le hubiera hablado de sus pechos de usted que nunca he visto
pero que siempre supe tiernos y desolados bajo tanto esplendor
De su delicadeza cuando anda moviendo esas magníficas caderas
cuando mira perdida y deliciosa como una gatita que sólo deseara
tenderse junto al fuego
y olvidar
Pero hoy señorita ni el deseo ni el azar
como necesidades manifiestas
son más que desgastadas canciones de un idioma perdido
ajadas convicciones de una secta de idólatras
que amó la plenitud
Hoy sé que es imposible reconstruir los templos en los que levantamos
oraciones al tiempo venidero
ni siquiera empleando las modernas técnicas siquiátricas
los pinchazos que intentan aislar el corazón del frío
Señorita estimada el desastre consiste en empeñarse
en una vocación de nadador en medio del desierto
y aunque pudiéramos volver
si en la arena creciesen las palmeras y arroyos que el recuerdo no evita
los lugares que en otro tiempo cobijaron la sed
nada nos reconocería
una sombra en los ojos / un extravío / una desazonada indiferencia
delatarían que no permanecemos ni siquiera en nosotros
derrotarían las máscaras
Pero si usted señorita me dejara besarla
si usted me permitiera entregarle mi angustia
si usted se abandonara entre mis brazos
quizá por unas horas la soledad
asustada
respetaría nuestro silencio

 

 

 

 

LO QUE PUDIMOS SER

Querida amiga:
xxxxxxxxxxxxxxaunque yo ya no sea
el que tú conociste
porque la soledad cambia a los hombres
te envío una pepita de melón
y el dolor de saber lo que pudimos ser y que no fuimos
sino tristeza mutua
desamparo escondido bajo un bosque de besos

 

 

 

 

LUZ DE GAS

Carolina tú tenías ojos de gaviota y yo lo sabía
Me esperabas todas las mañanas con una copa de anís
y cacao en los labios
Y yo lo sabía
Disponías tus besos en riguroso orden
como alimento para un viaje del que no se regresa
Y humedecías tus braguitas tus palabras
con olor a batido de cactus
con olor a risas y tacto satisfecho
Y yo lo sabía
Pero nunca supimos cómo encontrarnos
cómo reconocernos en las sombras

 

 

 

 

ÚLTIMO RECURSO

Me desnudo en invierno con la ventana abierta
Quizás alguien descubra que estoy perdido y solo
Y acuda hasta mi lecho a importunar a la tristeza

 

 

 

 

EL ROCK HA MUERTO

Carolina el rock ha muerto x las hermosas
tardes de música y angustia
discutiendo de la revolución que se palpaba
de un mundo que habría de ser nuestro alguna vez
porque nos hermanaba la esperanza y el odio a la ambición
porque nos hermanaba una guitarra y una voz
que clamaban en contra de la guerra
porque a pesar de todo los Beatles habían hecho
Lucy in the sky with diamonds
y King Crimson nacían para dirigir nuestros pasos
para adentrarnos en las Cortes de los Reyes Rosados
entre Hombres Esquizoides del Siglo Veintiuno
aunque existían ya indicios eso es cierto
de que los Estados y la policía no habrían de conformarse
con terrones de azúcar x de que la máquina infernal
estaba a punto de vendernos como producto exótico
como naranjas de una California prometida
como una diversión en fin son jóvenes
ya aprenderán x Y lo aprendimos:
Janis Joplin y Jim Morrison no volverán para amarse
en las calles de Washington
ni llenaremos Siberia de truhanes ansiosos de poder
ni arrojaremos tanques y pistolas a la mar Océana
ni haremos de Madrid un monumento a la monstruosidad
ni Roma será un gran jardín alfombrado con las rojas capas
de los cardenales
ni tomaremos el té en Buckingham Palace escuchando a Grand Funk
mientras la Reina prepara un grandioso plum-cake
de hashis y cerezas

Aunque a veces salgamos a las calles
como fantasmas de ojos atrevidos
a gritar que todavía es posible

 

 

 

 

DATOS PARA SOCIÓLOGO

El bienestar que el hashis me da
es cada día más pasajero x Nada hay
que pueda devolverme
el viejo gozo de vivir x la esperanza
de olores ignorados x ni la sabiduría
del buscador de oro

Carezco
por otra parte de la audacia
necesaria para afrontar los laberintos
de la destrucción plena

como un bailarín artrítico que paseara sus ruinas
bajo capa y sombrero
por los palcos más turbios de la sala

 

 

 

Orrico, Javier. La memoria inventada. Murcia; Ed. Regional de Murcia, 1983.

 

UN POEMA SOBRE LA NATURALEZA

septiembre 7, 2017 Deja un comentario

 

un poema sobre la naturaleza

tengo dos gatitos que se están haciendo
grandes y
dormimos en la misma cama… el problema es que
madrugan:
por la mañana suelo despertarme mientras me corretean por la
cara.

se pasan el día corriendo, comiendo, durmiendo, cagando y
peleándose
pero a veces descansan y me
miran
con unos ojos
mucho más hermosos que los de cualquier
humano.
son buenos tipos.

cuando bebo y escribo por la noche
están bien cerca
por ejemplo
uno en el respaldo de la silla y el otro allá abajo
mordisqueándome los dedos de los pies.
el interés es mutuo, nos gusta
saber dónde estamos, dónde está
todo.

entonces
se ponen a
corretear por el suelo
por encima de las páginas
mecanografiadas
y las arrugan y las
perforan.

luego
se meten de un salto en la caja de cartas
que recibo
pero no las responden, están
domesticados.

supongo que me inspirarán varios poemas sobre gatos
y este es el
primero.

—Dios mío —dirán—, ¡Chinaski solo escribe sobre
gatos!
—Dios mío —solían decir—, ¡Chinaski solo escribe sobre
putas!

los quejicas seguirán quejándose y comprando mis
libros: les encanta que les
irrite.

este es el último poema de la
noche, apenas
me queda una copa de vino
y los dos gatitos
se me han dormido encima de los pies.
noto su leve peso
su pelaje
su respiración:
a menudo pasan cosas buenas, recuérdalo
mientras las bombas caen lentamente con todo su magnífica
insensatez,
los gatitos
a mis pies
saben más,
son
más,
y este momento estalla
con más esplendor,
y un pasado afortunado
no puede eliminarse
jamás.

 

 

 

Bukowski, Charles. Gatos. Madrid; Ed. Visor, 2016.

 

BRINDIS

septiembre 6, 2017 Deja un comentario

 

BRINDIS DEL PESIMISTA

Cuántas horas de sol hicieron falta
para que madurasen
las uvas que hoy son vino en esta copa.

Y con qué rapidez
tanta luz concentrada se dispersa
en mi sangre entre sombras.

 

 

 

 

BRINDIS DEL OPTIMISTA

Vierte el vino en la copa,
escucha el refrescante
borboteo que crea
al caer
al cristal.

¿No ves su corazón?
Qué fresca y olorosa
y limpia sangre bate.

Álzalo hacia la luz, para que el rojo
líquido resplandezca.
Que se vea brillar
el silencioso ímpetu
que dio vida a los frutos.

Bébetelo después saboreándolo,
siéntelo por las ramas de tus venas
y hazte, un instante, árbol.

 

 

 

Oliván, Lorenzo. Puntos de fuga. Madrid; Ed. Visor, 2001.

 

MANX

septiembre 5, 2017 Deja un comentario

 

rabón

constatemos lo evidente:
no hace falta ser
un genio
para saber que
nos equivocamos de nuevo.
cada vez reímos menos,
nos volvemos más cuerdos.
lo único que deseamos
es la ausencia de los demás.
hemos oído la música clásica
demasiadas veces,
y ya hemos leído los libros
que merecen la pena.
volvemos a sospechar,
como al principio,
que somos
raros, deformes,
que no encajamos
en ningún lado…
mientras escribimos esto
oímos un zumbido desagradable
algo se nos mete
en el pelo
y se queda atrapado.
alargamos la mano
y lo liberamos
mientras nos muerde el dedo.
¿qué mierda de bicho
insignificante
es este
a estas horas
de la noche?
ya se ha ido…

al otro lado
de la puerta corredera
de cristal
vemos
un gato rabón blanco
bizco.
la lengua le cuelga
de lado.
descorremos la puerta
y el gato entra a la carrera.
las patas delanteras se impulsan
en un sentido,
las traseras
en el otro.
se nos acerca
con andar raquítico
nos sube por las piernas
el pecho
nos coloca las patas delanteras
como brazos
cerca de los hombros
pega el hocico
a nuestra nariz
y nos mira
como mejor puede;
desconcertados,
le devolvemos la mirada.

qué noche,
viejo amigo,
qué momento,
qué estilo.
los dos aquí
juntos.

recuperamos la sonrisa
de siempre.
de repente, el rabón
pega un salto
y derrapa de lado
por la alfombra
persiguiendo algo
que ninguno de los dos
ve.

 

 

 

 

la historia de un hijoputa bien duro

llegó a casa una noche empapado, en los huesos, apaleado y
aterrorizado.
un gato rabón blanco, bizco y sin cola.
lo acogí y le di de comer y se quedó
me gané su confianza hasta que un amigo lo atropelló
mientras aparcaba
y llevé lo que quedaba de él al veterinario, y dijo, “lo tiene
difícil… dale estas pastillas y espera… la columna está
destrozada, ya se la habían destrozado antes pero se había
enderezado, si sobrevive no volverá a caminar, mira
las radiografías, le han disparado, fíjate bien, los perdigones
siguen ahí… además, tenía cola y alguien
se la cortó…”

me llevé al gato a casa, era un verano caluroso, uno de los
más calurosos en décadas, lo puse en el suelo del
baño, le di agua y las pastillas, no quería comer ni
beber, hundía un dedo en el agua
y le humedecía la boca y le hablaba, no salía
de casa, me pasaba horas y horas en el baño y le hablaba
y le acariciaba y me miraba con esos
ojos bizcos azul claro y al cabo de unos
días se movió por primera vez
se arrastró con las patas delanteras
(las traseras no respondían)
hasta la caja de arena
trepó hasta dentro,
y fue como si las trompetas de la esperanza y la victoria
resonasen en el baño y por toda la ciudad, me
identificaba con aquel gato… lo había pasado mal, no tan
mal como él, pero sí bastante mal…

una mañana se levantó, se mantuvo en pie, se desplomó y
se quedó mirándome.

—lo conseguirás —le dije—, eres un buen tipo…

siguió intentándolo, se levantó y se cayó, por fin
dio varios pasos, parecía un borracho dando tumbos, las
patas de atrás no respondieron y se desplomó de nuevo, descansó,
se levantó…

ya os imagináis el resto: ahora está mejor que nunca, bizco,
casi desdentado, con la gracia intacta, y esa mirada
que nunca lo abandonó…

y a veces me entrevistan y quieren que hable sobre
la vida y la literatura y me emborracho y sostengo en alto al gato
bizco, acribillado, atropellado, sin cola y digo, “mirad, ¡fijaos
en esto!”

pero no lo entienden, me preguntan cosas como, “¿dices
que Céline te ha influido…?”
—no —alzo el gato ante ellos—, me influye lo que pasa,
cosas como esta, como esto, ¡esto!

zarandeo al gato, lo sostengo en alto por las patas delanteras
bajo la luz ahumada y ebria; se queda tan tranquilo, ya sabe lo que hay…

casi todas las entrevistas se acaban en ese momento.
aunque luego me enorgullezco cuando se publican
y ahí estoy yo con el gato y nos fotografían
juntos…

él también sabe que son gilipolleces pero sirven para comprar la comida,
¿no?

 

 

 

Bukowski, Charles. Gatos. Madrid; Ed. Visor, 2016.

 

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UNA OCULTA BENDICIÓN. JOHN ASHBERY (1927-2017)

septiembre 4, 2017 Deja un comentario

 

UNA OCULTA BENDICIÓN

Sí, ellos están vivos y pueden tener esos colores,
Pero yo, en mi espíritu, estoy vivo también.
Siento que debo cantar y bailar, para decir
Esto de alguna forma, que el conocerte sea entregado a mí.

Y yo canto entre la desesperación y el aislamiento
De la oportunidad de conocerte, de cantarme a mí
Que eres tú. Como ves,
Tú me acercas a la luz de una manera

Que nunca pude haber esperado, o sospechado, tal vez
Porque siempre me dices que soy tú,
Y con razón. Los grandes frutos amenazan.
Yo soy tuyo para que mueras conmigo, para desear.

Nunca puedo pensar en mí, te deseo
Para una habitación en la que las sillas siempre
Tienen las espaldas de cara a la luz
Impuesta en las piedras y los caminos, los verdaderos árboles

Que parecen brillar para mí cruzando un enrejado que tienes cerca.
Si la salvaje luz de este día de enero es real
Yo prometo serte fiel
A ti, a quien no ceso de recordar.

Recordándote para olvidar. Recordándote para pasar más allá de ti
hacia aquel día
Sobre las alas de un secreto que nunca sabrás.
Sacándome de mí mismo, en el camino
Que la circunferencia pastel del día me ha asignado.

Te prefiero a ti en el plural, te quiero a ti.
Debes venir hacia mí, todo pálido y de oro
Como el rocío y el aire.
Y así me inunda esta repentina exaltación.

 

 

 

John Ashbery, Pirografía (Poemas 1957-1985) (Trad. Martín Rodríguez-Gaona). Madrid; Ed. Visor, 2003.

 

MADE IN: LA BESTIA

septiembre 2, 2017 Deja un comentario

 

El próximo 25 de septiembre salta al ruedo literario Saúl Lozano, lo hará en Los Lunes Literarios y mostrará los versos de sus primer libro, Made in: La Bestia, publicado por Boria Ediciones.

Aquí dejo cuatro poemas del libro para que si van a la presentación sepan a qué se enfrentan.

 

MATEMÁTICA DE LA TRISTEZA

de mí solo conocéis las ruinas
21 años 8010 días como 8010 meteoros impactando en el suelo
lo siento tanto,
te saludo muy lento aunque me alegre de verte
te beso el cráneo y quiero invitarte a cosas
si estoy bien de dinero
de mí solo conocéis las ruinas
21 años 8010 días como 8010 hachazos
no soy revolucionario
o soy el mayor revolucionario
por estos puñetazos en la cara interior de la carne
de mí solo conocéis las ruinas
y esta tristeza matemática
que es como una combustión una potencia interior
que me pone un pie delante del otro
que me mantiene atento
a ti y al número y a la línea vertical
que va desde el núcleo de la tierra a mi cráneo
y baja por la línea del nervio a la línea de la losa
y llega a la vertical de la farola hasta la bombilla
y entonces la luz impacta en la materia que confieso ser
dejando caer mi sombra en cualquier ángulo.

 

 

 

 

CONDUCIR A ESCONDIDAS DE TU PADRE MASTURBARSE A ESCONDIDAS DE TU MADRE

me recuerdo a los diecisiete con tres
colegas más corriendo en un coche
montarte a los diecisiete con tres colegas más
en un coche
te otorgaba el poderío y la realeza
de toda la ciudad el coche
debía lanzar rayos que llegasen a todas partes
así que normalmente el rockanrol sonaba fuerte
muy fuerte
y yo y mis colegas gritábamos por las ventanillas
a las tías a los calvos a las viejas
asomábamos el culo
y reíamos
todos reíamos a los diecisiete
el joven conductor pajillero que ya tenía
dieciocho
solo podía hacer gritar al claxon
y rezar
en su interior para que su padre
no lo descubriese
porque todo acabaría y todos
tendríamos que volver a pedir dinero
para el autobús
y esto implicaba recogerse antes
cada uno tenía un rincón oscuro
en el que sabía que no iba tan borracho
pero reírte frenético así,
casi puro
te hacía sentir casi niño
me recuerdo encogido en un maletero
tratando de masturbarme en la oscuridad
sintiendo la velocidad
y los baches
para poder contarlo luego y ser
el rey de reyes
desde dentro del coche los pajilleros
con su rockanrol su velocidad y sus gritos
podían sentirse ángeles
riders on the storm
con el metal separándolos de la mierda
pero desde fuera el coche se veía
como una caja ruidosa y galopante
llena de
imbéciles.

 

 

 

 

SAÚL: 1 – CRISTO: 0

Mi madre besa las velas rojas.
Las velas rojas llevan una foto de Cristo que
alza dos dedos al cielo
y le pide: «Cristo, dale fuerzas para hacerlo Bien»
pero las velas rojas acaban apagándose
y van a la basura
y Cristo se encuentra con las ratas
mi madre me dice: «así no llegarás a ninguna parte»
y un bloque de aire se posa
en mi cabeza,
entonces salgo a la calle
y el pájaro que llevo dentro se ha ido lejos
a las montañas
y el aire del bloque revolotea en el cráneo
frío y seco
como el aire de los descampados
pero luego veo a mi novia morena
y ella posa mi mano
en su precioso culo
y me besa
y todo va mejor
sé querer a esa mujer
soy un gran hombre de nuevo
entonces compro una botella de vino
sí, Cristo, Mercadona tiene mucha
de tu sangre
y sonrío a la gente aunque no me cedan
su puesto en la cola
les digo: «no importa, puedo esperar»
y eso es que soy un gran hombre.
Mi madre besa las velas rojas
y a mí no
pero no importa
porque
Cristo acaba encontrándose con las ratas
y yo
tengo una novia morena
y una botella de vino
soy un gran hombre.

 

 

 

 

CANTO II

La bestia se tiende con el vientre repleto de máquinas.
Respirando.
Morimos por ti día tras día. Cómo no amarte. Nos arrodillamos, cariño. Cómo
rechazar la eternidad de tus lavadoras y frigoríficos. Los disparos
de tus semáforos. La paz de tus grúas renovando tu carne de ladrillo.
Poniéndote grande, nena. Cómo no amar
tus supermercados y el silencio de sus bombas. Detergentes. Champús.
Marcas por todas partes, son la nueva flora las marcas. La bestia
Es la nueva Pacha Mama,
la verdadera.
Cómo no voy a quererte, claro que muero por ti, oh, mi vida.
Mátame.
Cómo rechazar las santas crucifixiones diarias de tus ídolos
#MessiILoveYou #MessiIHateYou.
Asesíname con tu programa de La Voz, gente
de pelos cuidados, sin piedras en la boca, cantando por ti,
Bestia, madre nuestra.
Quiero todas tus tarifas de móvil, me chiflan las ondas.
Las quiero todas. Me arrodillo.
Cómo no dejarme apuñalar por tus anuncios. Dame,
dame con eso. Lo quiero. No,
no puedo rechazarte. Estaría loco. Y tú
olvidas a los locos y los picotazos de sus cuervos. Olvidas
los cráneos abiertos en flor.
Muérdeme, muérdeme en el cuello, Bestia.
Quiero tus dentelladas de cocacola, de big mac.
He visto la caída de los hombres.
Yo también te pertenezco.

Viajamos por tranvías y autobuses, intestinos metálicos repletos de carne.
Con el zumbido de nuestra lengua y auriculares conectados directamente
al cráneo.
—¿En qué mes estamos?—.
—Los críos están bien—.
—La navidad se nos echa encima—.

Oh, mi vida, nunca nos dejan demasiado lejos.
Y nos gusta.
Somos de distancias cortas en una gran carrera. Un día,
solo es un día y es eterno.
20 minutos de trayecto por las calles de Murcia por 1,05 euros y nadie
ha soltado El grito, porque la vida es buena.
Es mejor así.
Os amo, os amo tanto.
Mientras el sol reluce en vuestros coches.
Mientras nos caen las coronas del ruido.
¿La sientes, cariño? Es la vida abrasando. Toda esta nada quema.
Quisiera arder ante todos vosotros por que vieseis algo grande.

 

BUTCH

septiembre 1, 2017 Deja un comentario

 

una operación nefasta

al viejo Butch lo caparon
y las hembras ya no le parecen
gran cosa.

cuando mi vecino Sam se mudó
heredé a Butch, un gato enorme
de 70 años según los cálculos,
viejo,
capado,
pero con todo el gato más
grande y avieso que
se recuerde.

ha estado a punto de arrancarme
la mano
la mano que le da de comer
un par de
veces
pero le he perdonado,
está capado
y se nota
que no le
gusta.

por la noche
lo oigo pelearse y
perseguir a otros gatos por
la maleza.
Butch, toda una vieja
gloria
que sigue luchando
sin tenerlos puestos.

menudo cabrón debió de ser
cuando los tenía bien puestos
de jovencito
y se paseaba sin prisas
por la vida
y lo observo
ahora
y todavía siento el coraje
y el poderío
a pesar de la insignificancia del hombre
a pesar del saber científico
del hombre,
el viejo Butch
se conserva
aguanta

mientras esos
pérfidos ojos amarillos
me miran fijamente
desde su enorme
cabeza
invicta.

 

 

 

 

Butch Van Gogh

poco antes de irme de Hollywood mi gato se peleó
y casi perdió una oreja.
ahora vivimos en otro lugar
y ayer lo llevé al veterinario.
había odontólogos y psicólogos
para animales
y una sala de URGENCIAS
lo operarían
con anestesia
y le darían pastillas y
pomadas.

la broma me costaría
82,50 dólares.

—joder —le dije al veterinario—, tiene diez años,
está capado y me lo encontré en la calle, gatos así los hay
a patadas.

el veterinario trazó varios círculos con el lápiz
en un trozo de papel.

—de acuerdo —dije—, adelante.

el veterinario anotó el nombre del paciente: “Butch Bukowski”.

cuando fui a recogerlo tenía el cráneo vendado
y
parecía como si le hubieran perforado la cabeza.
una asistente lo sacó de la sala 6.

—¿qué le han hecho? —pregunté—. ¿una lobotomía?

ahora se sienta encima de la estufa y me mira fijamente.
Butch Van Gogh Artaud Bukowski.

una vez un amigo me dijo:
“¡todo lo que tocas se va a la mierda, tío!”

tiene razón.
no he dejado de masturbarme desde que cumplí
los once.

 

 

 

 

un lector

mi gato se cagó en los archivos.
se metió dentro de la caja naranja de
Golden State Sunkist
y se cagó en mis poemas
en los originales
que guardo para los archivos universitarios.

ese crítico negro, rechoncho y de una sola oreja
me había dado su veredicto.

 

 

 

Bukowski, Charles. Gatos. Madrid; Ed. Visor, 2016.

 

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