Inicio > Poesía > GAVIOTAS DESDE EL ARIEL

GAVIOTAS DESDE EL ARIEL

 

GAVIOTAS DESDE EL ARIEL

xxxxxIV

Allí donde por siempre nos quisimos
estaba también dios, el dios perfecto
que nunca fue creado por mortal
ni revelado por ángel o profeta
de estirpe humana.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxEstaba
con nosotros, y éramos, mi muerte,
la única unidad, la luz, el nido
donde hicimos —¿recuerdas?—
el amor tantas noches, mientras sólo
las rapaces nocturnas nos guardaban
del vuelo de los pájaros, y eran
aquellas voces suyas, tan iguales,
los únicos sonidos que mostraban
nuestra presencia al cielo: cuántas noches,
cuántos besos robados a la luz,
cuánta gracia sobre mi voz la tuya
derramaba… ¡Y no puedo recordarlo!

Escogiste el refugio de la noche
para amarme, la hermosa tienda en medio
de un desierto cuyo camino ignoro:
como Psique, llevé mi lamparilla
para amarte una vez en la penumbra
del aceite, pero una gota ardiente
reveló la trampa, y al momento
tornó el amanecer en luz del día
cuanto allí descubrió el fulgor tan breve:
tu cuerpo derramado como hierba
que duerme sobre el cielo: un brillo tenue
debajo de los párpados,
un brillo sin color, pero más raro,
más hermoso.
xxxxxxxxxxxxxAllí tuve conciencia
de tu dulce belleza, de tu extraña
crueldad y del error de haber querido
amarte, siendo sólo
una víctima más de tu hambre ciega.

 

 

 

 

xxxxxXV

Es como si de pronto todo hubiera
dejado de existir, el ruido informe
de truenos ya cercanos, las imágenes
con que intenta mi mente darte rostro,
las luces de la tarde que se alejan
dejando todo en sombras;
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomo si
se hubiera suspendido en las miradas
el tiempo y una sola,
la tuya, avanzase por la senda
de minutos y horas que nos hacen
envejecer…
xxxxxxxxxxxComo si de repente
vinieras a tocarme, y no me hablaras,
y yo no te nombrara, y dibujases
tu sombra a mis espaldas y la luz
me permitiera verla atravesando
mi pecho con los ojos…
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxTodo ha sido
relativo y fugaz, y ahora te marchas,
me abandonas apenas comenzada
nuestra conversación,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy el tiempo vuelve
y me retiene aún junto a la vida…

 

 

 

 

xxxxxXVII

La vida entre la bruma
de aquel rumor antiguo se me vuelve
pesada carga inútil. Aún diviso
esas playas que no me pertenecen,
en las que no nací y que a mis preguntas
muestran sólo insondable
aletear de gaviotas sobre el agua
picada del misterio,
lanzarse cuando advierten
el tenue movimiento conocido
bajo la superficie, alimentarse
allí y ascender luego.

Sólo esto me es dado contemplar
donde no quedan sino
estelas que las olas van borrando
más deprisa que el barco las dibuja,
pasos ciegos de ingenuo caminante
que en su sed precipita los hallazgos
y de nuevo, ya tarde,
siente el beso en sus labios de la arena
quemada por el sol.

Aquella inmensidad ardiente y ésta
tienen mucho en común:
el desierto es de agua
como el mar es de arena y sus respuestas
conducen a la nada. Allí serpientes
navegan por la arena sin apenas
tocarla, sin quemarse,
y aquí simples gaviotas impertérritas
descienden al abismo, se alimentan
en sólo un breve lapso de su vuelo
y ascienden otra vez, sobrevolando
la vida.
xxxxxxxAquí espero
las palabras de una definición
que baste para conjurar la sombra,
para abrir en su anverso los celajes,
la torpe reducción a polvo estéril
de aquel cuerpo de luz ensimismada
que dibuja siluetas
en el agua, gaviotas en el aire,
dando forma al vacío,
mudándolo en azogue de mis ojos.

Ahora intento ocultar mi rostro al cielo
y miro cómo un ave vuela en pos
de unas olas pequeñas,
y se lanza y consigue todavía
hurtar un cuerpo inerte de las aguas.
Pero siguen más olas empujándose,
creciendo desde el último
confín del horizonte hasta aquí mismo.

Las gaviotas se alejan asustadas,
ninguna ya se atreve a profanar
la furia despeinada de las aguas,
la costa se ha perdido
de repente entre el cielo gris de nubes
que amenazan caer; ellas lo saben
y vuelan ya lejanas, avisadas
por el extraño olor que ya hace rato
trajo el viento: es su furia
—que hace noches los días y oscurece
y afila los temores con la sola
presencia de su voz— la única
verdad fiel a sí misma desde cuando
yo era un niño, el viento pertinaz
que golpea las cuerdas y las hace
sonar contra los mástiles,
dibuja sueños ciegos y otra vez
los sepulta en las bodegas con silbidos
atroces…
xxxxxxxxx¡Tiempo inerte
cuyo último escalón temblando asciendo
en busca de la otra plenitud
verdadera, ¿cuándo esta tormenta
oscura y estas olas
que en masa alrededor de mí retumban
dormirán en la prodigiosa luz
de la hora que aguardo, donde el cielo
y el infierno me dejarán inmune
al universo del destino…?
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAhora,
cuando ya nada siento inamovible
—ni la mentida luz artificial
de esos pocos fanales,
ni la sombra que ya nada circunda
pues todo es ella misma
ni mi rostro azotado por las olas—,
cualquier pregunta me resulta inútil…

El hechizo persiste, aquel anhelo
primero permanece, y sólo siento
batir contra mi alma las respuestas
que busco y que le fueron otorgadas
alguna vez, lo sé, al visionario con fuerza
suficiente para rendir su vida,
sin tiempo de escribirlas: aun ahora,
comprendiendo la inútil vanidad
de tentar el misterio, envidio su destino.

Y al sentirlo imposible quimera literaria
me refugio en la imagen de esas aves
que impertérritas bajan al abismo,
se alimentan en sólo un breve lapso
de su vuelo y ascienden otra vez,
sobrevolando la vida.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¡Triste imagen
me ofrecen de mí mismo…!
Vuelvo sobre mis pasos,
cabizbajo, y me alejo de la borda,
convencido por fin de no ser uno
de aquellos elegidos que murieron
al mirar descifrado el imposible.

 

 

 

Paniagua, Ángel. Gaviotas desde el Ariel. Valencia; Ed. Pre-textos, 2005.

 

  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

LOS QUE VIVEN CONMIGO

Literatura, música y algún vicio más

Hankover (Resaca)

Literatura, música y algún vicio más

PlanetaImaginario

Literatura, música y algún vicio más

El blog tardío de Elena Román

Literatura, música y algún vicio más

Del verso y lo adverso 9.0

Literatura, música y algún vicio más

DiazPimienta.com

Literatura, música y algún vicio más

El alma disponible

Literatura, música y algún vicio más

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

Literatura, música y algún vicio más

Las ocasiones

Literatura, música y algún vicio más

AJUSTES Y OTRAS CUENTAS

Literatura, música y algún vicio más

RUA DOS ANJOS PRETOS

Blog de Ángel Gómez Espada

PERIFERIA ÜBER ALLES

Literatura, música y algún vicio más

PERROS EN LA PLAYA

Literatura, música y algún vicio más

Funámbulo Ciego

Literatura, música y algún vicio más

pequeña caja de tormentas

Literatura, música y algún vicio más

salón de los pasos perdidos

Literatura, música y algún vicio más

el interior del vértigo

Literatura, música y algún vicio más

Luna Miguel

Literatura, música y algún vicio más

VIA SOLE

Literatura, música y algún vicio más

El transbordador

Literatura, música y algún vicio más

Como no iba diciendo

Literatura, música y algún vicio más

SOLIPSISTAS DEL MUNDO

Literatura, música y algún vicio más

MANUEL VILAS

Literatura, música y algún vicio más

El fin de las siestas

Literatura, música y algún vicio más

Escrito en el viento

Literatura, música y algún vicio más

un cántico cuántico

Literatura, música y algún vicio más

Peripatetismos2.0

Literatura, música y algún vicio más

Daftar Harga Mobil Bekas

Literatura, música y algún vicio más

Hache

Literatura, música y algún vicio más

A %d blogueros les gusta esto: