Inicio > Poesía > EL PELIGRO Y EL SUEÑO

EL PELIGRO Y EL SUEÑO

el-peligro-y-el-sueno

 

En octubre del año pasado salía, en la editorial Celya, la antología ‘El peligro y el sueño. La escuela poética de Albacete. (2000-2016)‘, selección poética realizada por Andrés García Cerdán en la que aparecen Ángel Javier Aguilar Bañón, Modesto Ballesteros, Julián Cañizares, Valentín Carcelén, Vicente Cervera Salinas, Matías Miguel Clemente, Mercedes Díaz Villarías, Andrés García Cerdán, Juan García Ródenas, Francisca Gata, Juan Carlos Gea, Ángel Antonio Herrera, Javier Lorenzo Candel, Juan Carlos Marset, Rubén Martín Díaz, Ana Martínez Castillo, Luis Martínez Falero, Constantino Molina Monteagudo, León Molina Pantiga, María Moreno, Lucía Plaza Díaz, Antonio Rodríguez Jiménez, David Sarrión Galdón, Frutos Soriano, Javier Temprado y Arturo Tendero.

 

La antología está precedida por un texto escrito por el maestro Antonio Gamoneda. Éste:

xxxxFRONTISPICIO Y RECADO, PROVISTO CON NUMEROSOS
xxADVERBIOS EN “MENTE”, QUE SE HACE A LOS/LAS POETAS
xxxxxxxxxxDE LA LLAMADA ESCUELA DE ALBACETE
xxxxxxxxxxxxxxxxxxA NINGÚN EFECTO*

En esta ciudad hecha para el olvido, del mismo alero descienden crá-
neos sonrientes, cadáveres plenarios y suspiros metafísicos; pétalos
negros suceden a las estípulas amarillas. No sólo el leño sangra; pue-
den verse los párpados por el suelo.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEfectivamente, en esta tierra ne-
gra, repleta de lombrices y de coleópteros ciegos, compañía tenaz de
dichos difuntos, la única lengua es el idioma del fracaso; la única
actividad, avanzar por el miedo y contemplar el espanto; efectiva-
mente, contemplar el espanto urbano.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMuchachos, ¿qué ha sido de
vosotros, qué ha sido de mí, de nuestras alegres bufandas; qué ha
sido de nuestra verde, impávida avispa en el páramo soleado, cerra-
das estas desventuradas, al parecer, calendas? Y vosotras, las poetas
esbeltas, ¿dónde está vuestro canesú profundo, vuestra cauda dorada,
qué ha sido de aquella sonrisa ecuménica? ¿Qué se hizo de los sustan-
tivos de antaño?
xxxxxxxxxxxxxxxPerdonadme, por favor, estas infecciosas lágrimas.
Bien puedo ser yo, sólo yo, el poseído infecundo, el desastrado peni-
tenciario, el que ya no puede con su febril soledad de gárgola. Perdo-
nadme, por favor: os quiero como si todos juntos fueseis una misma
paloma, el mismo alado tubérculo. Por favor, por favor,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxquien de vo-
sotros sea todavía, aún, el edecán mayor del optimismo asfáltico, o
tenga un recorte de alegría solar, o un simple puñado de azahar y
ruiseñores, o un mendrugo, un breve y duro mendrugo de dura espe-
ranza, que no le importe que la esperanza sea un lugar deshabitado,
que dé un paso al frente,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxo un paso atrás, cualquier paso, que yo no
estoy acá ni allá, y me reconvenga por mi intempestiva condición de
epitafio; de inútil epitafio que murmura la mortandad entre las som-
bras, y me diga, de una púnica, puñetera vez, que ya la música abrió
el arco y emergió la ebriedad, por favor, por favor,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxÉste sería, será,
ha de ser un instante más puro que el recuerdo. Sucederá. Sucede-
rá y volveréis a vosotros mismos. Saludad entonces alegremente a
Claudio que, en su oncogénica beatitud luminiscente, Santo, Santo,
espera el retorno. Y despedíos de mí alegremente; alegremente, por
favor.
xxxxxxDespedíos, sí, del ancianito erróneo, crionizado para siempre
en realidad, aunque una luz unte de otoños amablemente, todavía,
sus erupciones cutáneas, pero no le recomendéis nada, no le recon-
vengáis demasiado. Él es ya como los restos lívidos de la porcela-
na, como aquellos peces que creían que el mar era eterno, como una
cualquiera de las primeras o de las últimas polillas de la temporada.
En el peor, en el más obstinado y senil de los casos, ordenad que le
traigan la cicuta.
xxxxxxxxxxxxxxxProbablemente no será necesario.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEn realidad, el
ancianito emérito de sí mismo no ha sido universalmente un mal bi-
cho; ninguno de vosotros puede decir es o ha sido como una tarántu-
la que corre o corrió por mis venas. El ancianito emérito es, simple-
mente,
xxxxxxxuna estreñida y verde calamidad reptante.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPorque, ciertamen-
te, no disimulemos, dado que el ancianito soy yo, os digo; balbucean-
do, os digo lo siguiente:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxOs conocí, o soñé, conocer es mucho decir, en
vuestra vibratoria vertical insomne, distribuyendo caricias caníba-
les y heroicos alcoholes, alumbrando la cueva civil desde un cráneo.
Desde un cráneo, sí, pero desde lo alto de un cráneo celeste, jocundo,
feliz, fosforescente. Comprended, comprended al ancianito verde.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxOs
soñé y os envidié. Yo también quería levantar una música concebi-
da desde duros registros, desde turgentes registros; aceptaba morir,
pero únicamente aceptaba morir bailando. A vuestro son; a un son
que me llevase bailando a mi particular eternidad; una eternidad va-
cía, naturalmente bailando.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNo pudo ser. Mi única música es, la co-
nocéis, el idioma del fracaso. Conocéis esta música, sido, pero, en mi
caso, digo, no es música transitoria. Sí en vuestro caso. Dejad, pues,
que esa maldita música se vaya de vosotros; que se vaya, si es posible,
a la mierda.
xxxxxxxxxxxYo, provisionalmente, me adormeceré en noches pares,
envuelto en un olor a gusano y a yogur, contemplando con indife-
rencia la cosmética azul de las estrellas, o leyendo un periódico de
antesdeayer, durmiendo un periódico de antesdeayer, quiero decir.
Pero vosotros, por favor, no. Por favor,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxno olvidéis que la inspiración
pernocta en las azoteas y que cada uno con su frutal enhiesto, resol-
véis vuestro fervor en la maduración recóndita del fruto. No seáis
haraganes, por favor.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxSi es necesario, vestíos ropa nueva para que los
espíritus no entren por los agujeros, y no hagáis caso, en ningún
caso, al óxido ni al musgo. Recordad que la arteria en que os con-
sumís es redonda: no hay, pues, consunción, sino retorno de las más
bellas culebras,
xxxxxxxxxxxxxxde vuestros más hermosos pecados.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSi os dicen que
en Kenya, 2015, el hombre ha muerto y Dios también, no hagáis caso;
son infundios mediáticos; Dios no ha nacido, aunque podría hacerlo
un día de éstos, y el hombre tampoco; el hombre no, no va a nacer
nunca ¿para qué?
xxxxxxxxxxxxxxxxVosotros sí; vosotros, por casualidad cósmica
auténtica, sí habéis nacido. Por tanto, la niebla se despeja. Habéis
adquirido una tremenda y tremante obligación que da al traste con
todos los trastos: los aleros; los cráneos, sonrientes o no; los “cadáve-
res, exquisitos” o no; las estípulas etcétera. En tal caso,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxab initio, por
mera pulcritud operativa, escarbando lo necesario, retirad de junto al
río heridas y raíces, flores tan profundas como las haya (pasad de las
osamentas roídas, no interesan) y, habiendo escarbado la sanidad
fluvial,
xxxxxxdisponed unánimes cuanto quede de río en vuestras venas.
Que nadie ande, como sus majestades pretéritas, pastoreando en
Babia, ni como sus excelencias de hogaño, prevaricando por ahí. Vo-
sotros, acá o allá, en cualquier lugar, pero siempre cismontano u or-
gánico, nunca en un probable raquítico cerebro, ya sabéis, unánimes,
disponed mayormente, ya sabéis,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxlas juveniles venas, las privadas ca-
néforas, utriusque, dándose, “las alegres comadres” íntimas interio-
res, los dulces tigres de la música, la mano de fuego que arde y no
hiere, que acaricia la piel para que cada uno aúlle feliz.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEn una pala-
bra, todo cuanto sea carnal, purísima, alada blasfemia sobre la tierra,
es decir, alta salud y arte blasfematoria, corporalmente hablando. Y
todo ello lo llevaréis volando en volandas a la gran cumbre etílica, a la
encumbrada, encimera
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcima de las máscaras.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSi estando en éstas, lle-
ga el emisario con su misiva: el probado profeta plúmbeo, en una de
sus duermevelas, fugazmente traspuesto por la fatiga y por el barniz
de poliuretano, se ha declarado efectivamente intratable y se ha
puesto a morir una muerte lenta entre las rosas, ni caso: despedid al
emisario.
xxxxxxxxxVosotros, a lo vuestro.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxVosotros, gozando, subiendo la ár-
dua, trepante escalera, jubilosamente trepando, tremolad insignes las
incesantes banderas, las imperativas banderas:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx“Revolución, revolu-
ción. Esta es la revolución de la troncal carne futura, de la insurgente
poética de la afirmación. Somos los que vamos a ser. Preparad las
copas generales, preparad el músculo ibérico. Si así no lo hacéis, ¡ah
de nosotros, los mentolados pretéritos, ah también de los otros, los
eventuales históricos o histéricos, ah igualmente de los resabidos y de
los condecorados, ah!”.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAsí os lo dice y condice, encomienda y reco-
mienda vuestro efímero, y lo escribe y suscribe en el monte Mouruso
(rebecos, zorras, tejones), feudo que fue de los Gamoneda marqueses,
descendiente él, el efímero, de los tales por vía bastarda naturalmente,
siendo los días incendiarios del mensual agosto, en la feliz defunción
función o funciones marianensis, annus horribilis 2016.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAntonio Gamoneda

 

 

*En el texto que antecede, las palabras y frases que aparecen en letra cur-
siva se corresponden, exceptuando los desastrados latines, con otras tales escritas
en diverso número por poetas de la llamada Escuela de Albacete, y figuran en los
respectivos capítulos de este libro. Son, simultáneamente, préstamos y presencias
de estos poetas, a quienes corresponde la autoría. En dichos fragmentos textuales,
en algunos de ellos, pueden darse mínimas variantes (en desinencias, en tiempos
verbales, en número de nombres, pronombres y adjetivos, por ejemplo) que ha sido
necesario hacer para encajar correctamente el léxico en su contexto. También, alguna
transposición de lugar dentro de frases. No se alteran en modo grave, a juicio del
autor secundario y firmante, las denotaciones o funciones expresivas propuestas por
los primeros autores.

 

  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

LOS QUE VIVEN CONMIGO

Literatura, música y algún vicio más

Hankover (Resaca)

Literatura, música y algún vicio más

PlanetaImaginario

Literatura, música y algún vicio más

El blog tardío de Elena Román

Literatura, música y algún vicio más

Del verso y lo adverso 9.0

Literatura, música y algún vicio más

DiazPimienta.com

Literatura, música y algún vicio más

El alma disponible

Literatura, música y algún vicio más

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

Literatura, música y algún vicio más

Las ocasiones

Literatura, música y algún vicio más

AJUSTES Y OTRAS CUENTAS

Literatura, música y algún vicio más

RUA DOS ANJOS PRETOS

Blog de Ángel Gómez Espada

PERIFERIA ÜBER ALLES

Literatura, música y algún vicio más

PERROS EN LA PLAYA

Literatura, música y algún vicio más

Funámbulo Ciego

Literatura, música y algún vicio más

pequeña caja de tormentas

Literatura, música y algún vicio más

salón de los pasos perdidos

Literatura, música y algún vicio más

el interior del vértigo

Literatura, música y algún vicio más

Luna Miguel

Literatura, música y algún vicio más

VIA SOLE

Literatura, música y algún vicio más

El transbordador

Literatura, música y algún vicio más

Como no iba diciendo

Literatura, música y algún vicio más

SOLIPSISTAS DEL MUNDO

Literatura, música y algún vicio más

MANUEL VILAS

Literatura, música y algún vicio más

El fin de las siestas

Literatura, música y algún vicio más

Escrito en el viento

Literatura, música y algún vicio más

un cántico cuántico

Literatura, música y algún vicio más

Peripatetismos2.0

Literatura, música y algún vicio más

Daftar Harga Mobil Bekas

Literatura, música y algún vicio más

Hache

Literatura, música y algún vicio más

A %d blogueros les gusta esto: