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JULIÁN CAÑIZARES MATA. TRAVIS POEMAS (I)

Travis poemas

 

(DEDICATORIA)

antes venías, pero ahora no vienes,
ni siquiera del revés, o sea, llorando,
ni una postal ni nada que ponga
“tus ojos son
y tus ojos son
la vida que se escapa viniendo”,
o quizá vengas
pero el timbre no funciones
y yo no esté durmiendo,
o quizá no vengas
y yo crea firmemente
que no estás viniendo.

 

 

 

 

I (RING)

no voy a contestar al teléfono: mi teléfono está enfermo, se repite continuamente:
los mismos mensajes, las mismas citas, las mismas personas (la vida es algo más,
que diría una antología poética); dejaré que suene hasta que el sonido se solidifique
y se caiga el suelo y se lo lleve cualquier motivo (cómo odio el mar, su aburrimiento,
su estúpida manía de hundir los barcos y esconder los ahogados);
dejaré que suene hasta que huela a podrido o hasta que yo falte,
y entonces puede que vuelva a tener ilusión por el teléfono, por su electricidad,
la maldita electricidad que me recuerda que yo no soy eléctrico.

 

 

 

 

II (SEMEN)

a veces puede que surja un breve silbido:
espero que surja y que quizá me reconozca,
la tarde negra y parada, el deseo a punto de perecer;
el intrigante momento de que surjamos entre las sábanas,
los labios ya cansados, la rejilla exhausta de luz
perdida; y es posible que hasta los cuerpos se detengan
por un momento, nos laman con sus lenguas sensuales,
repitan la secuencia unos instantes, hasta encontrar un motivo
con el que refrendar otro motivo; pero ese leve silbido que busco (?),
el que me atormenta con la suave cadencia de sus intenciones,
ese silbido no ha de tener Recuerdos, porque los recuerdos angustian,
porque los recuerdos llenan las tardes de inútiles situaciones,
de pescado podrido y de árboles adolescentes, porque los recuerdos
han humillado las pocas ventajas de la Esperanza.
Y ya no quiero más breves encuentros antes de guardar la angustia,
ni siquiera con la esperanza de que surja ese breve silbido.

 

 

 

 

III (CÓRDOBA)

pensé que diría mi nombre ante la audiencia, soportaría el devenir
de la audiencia, que dentro de los trenes llovería a las cinco de la madrugada,
que dentro del instituto alguien proveería de cantimploras los pasillos;
pero ningún pasillo fue nunca tan lacónico ni tan blanco, nunca tan estrecho;
pensé que la ciudad sería más interesante, puede que amara más ese día,
puede que hiciera más calor de lo que mis ojos querían soportar;
pero el tren se reciclaba en autobús y el autobús nunca habló conmigo
durante la noche.

 

 

 

 

IV (CONFESIÓN)

una mañana desperté con esa pesadilla de varios ámbitos y varias noches
para comprender el oscuro fermento de aquella intriga
de picos rabiosos contra mi cama,
y nunca he supuesto que cualquier día sea yo quien inaugure tu fiesta
ni consiga el primer abrazo o acaricie mis sueños (?) sobre tu vientre;
porque a veces no tengo sueños, porque a veces soy egoísta, sí, cien egoístas.

 

 

 

 

V (MAGIA)

las noticias escasean hace tiempo; como por arte de magia
me he levantado para ya no nombrar nunca más tu nombre:
demasiada responsabilidad sostener tus hábitos,
tu sensibilidad intergaláctica, tus fotografías; las incorrecciones diarias
se lastimaron en nuestros labios como en la tierra las lágrimas de los administradores;
de poco servía el medicamento cuando la noche era un archivo
de nuestras vidas,
y yo hablaba y tú no;
las preciosas negaciones en los acontecimientos venideros
bajo las húmedas sábanas del verano, esos diálogos como ventanas
para ti y para mí;
cuando se habla puede escucharse o andar o salir por la puerta,
y cuando se escucha se pueden arrodillar los labios
o encender la ridícula violencia de una radio; para defender la tierra
bajo nuestros pies: un baño en cada abrazo caído por la ventana desde un piso
alto y contundente: la escasez de noticias.

 

 

 

 

VI (NIHILISMO)

cuando abrí el atlas por aquella página vi el país lejano, sin infraestructuras,
sin moneda, sin gobierno; no se veían habitantes, ni el voto de las mujeres,
ni siquiera la calidad de la leche; no había carreteras, ni cines, ni pensiones;
no había amantes, ni selección de informáticos, buscadores o empresarios;
ni tan siquiera una pequeña parada de autobús; en un país lejano
toda la imaginación nunca pudo con su requisito primordial, y cuando pasé
aquella página el atlas era un poco de aire entre mis dedos.

 

 

 

 

 

VI (NIHILISMO)

cuando abrí el atlas por aquella página vi el país lejano, sin infraestructuras,
sin moneda, sin gobierno; no se veían habitantes, ni el voto de las mujeres,
ni siquiera la calidad de la leche; no había carreteras, ni cines, ni pensiones;
no había amantes, ni selección de informáticos, buscadores o empresarios;
ni tan siquiera una pequeña parada de autobús; en un país lejano
toda la imaginación nunca pudo con su requisito primordial, y cuando pasé
aquella página el atlas era un poco de aire entre mis dedos.

 

 

 

 

VII (ALTER)

pobre alter, tan contundente con su vida, ni un milímetro perdido de vida,
tan satisfecho con el café de las diez; pero yo odio viajar por la noche,
odio no dormir con mis sueños, los únicos que me traicionan, odio
pasear por la noche, los trenes repletos y los andenes que agonizan bajo las maletas
llenas de materiales que luego se pudren; odio esa superioridad
sobre el resto de la ciudad (mi vida); odio que alter me odie a medianoche;
si está enamorado o no sé qué, no puede obligarme a desvestirme, si tiene miedo
no puede obligarme a acudir a su habitación: tengo tanto sueño…

 

 

 

 

VIII (SALIDA)

recuerdo que en la estación había cuatro personas (sin contar el de la ventanilla);
me llamó la atención el que dos fueran animales y los cuatro tuvieran dueño;
que uno estuviera deshabitado, otro desolado; que uno tuviera dinero y dos estuvieran
esperando un tren; que tres de ellos hicieran uso del sueño y el otro del desencanto;
que los cuatro se calzaran y el resto recordaran parte de su vida,
como una imagen nítida que se resiste a desaparecer inmediatamente;
que dos hicieran muecas y uno se estirara el vestido; el otro nadó un rato en el silencio;
mientras, el de la ventanilla los observaba con cara de circunstancia en un eventual arrebato,
y por el megáfono se escuchó una voz que anunciaba la próxima llegada
del tren de la una…: luego es cierto que había otra persona, aunque no tenga referencias.

 

 

 

 

IX (INFANCIA)

como niño que fui (y nunca seré) (vida en otra parte)
me gustaría conocer el testamento de epi y blas.

 

 

 

 

X (POESÍA)

en el mundo de la polipoesía se ha visto que el siglo XXI no está perdido;
la monopoesía se retuerce en el desconsuelo, mientras que la tecnopoesía
investiga nuevos sintetizadores y nuevas estrofas electrónicas de desgarradores tiempos;
la digitalpoesía renueva sus cumbres gráficas y se perfecciona la imagen digital
de la ciberpoesía, los caminos ya no son tan descarnados: están conducidos por electricidad;
la poesía telefónica tiene proyectos de publicidad inmediata, algunos polipoetas
ya han echado los papeles; la polipoesía es una gran idea para la disminución natalista;
la única pregunta que queda es; ¿qué haremos con todos nuestros bolígrafos?

 

 

 

 

XI (TRAVIS)

travis, te pareces terriblemente a una inundación de agua, a una roca gigante en el borde de una montaña ansiosa, que gotea miedosa la lluvia ninfómana de la normalidad más absoluta, como un perfecto cristal absoluto de miles de reflejos sordomudos, tecleados miles de veces por el aliento de la burocracia, cansada de servir al mismo patrón que nunca está en su despacho rojo de terciopelo enigmático, instinto automático de un cartel de publicidad donde se indica el final o el principio de la Realidad Absoluta, la que conoces de oídas porque aunque te confieses nihilista sigues creyendo en el afeitado de su pecho, el pecho que nos indica el camino de la aromática luz de lo real, lo que existe, lo que realmente sí existe, aquello que tú ahora buscas en una reflexiva calle con algunos faros y algunos coches cansados de tener ese motor de poker, aquello que tú ahora registras de manera inmediata para cerrar los ojos y continuar imaginándotelo sin perder un ápice de realidad, como tan obsesionado estás con la realidad, tan completo de Vida y de sopa del Recuerdo, tan lejano en tus convicciones de un señor otorgado en el magnífico escenario de la vida, terrible vida que no es terrible, aunque tú te esfuerces en encontrar el vómito de esa conciencia, que es casi literaria, alfombra literaria de vestíbulo pequeño y ultrajado por la virtualidad de los hechos, afirmada conciencia que será tuya cuando tires el último sueño por la ventana, la última imaginación articulada con un fin sencillo y magnífico.

 

 

 

 

XII (PROGRAMACIÓN)

palabra estratégica: gacela.
útiles que vuelan: tu pelo.
mañana de entre la noche.
objetivos didácticos: noche-niño-coche.
estrategia expositiva: te dejo marchar.
dedicatoria compleja: calibré demasiado el amor y no hubo mercado.
marea de rituales, de actividades.
estrategia de indagación: puedo llegar a creer en lo estúpido del destino.
noche + noche = luz, siempre lo supe.
elementos comunes: aquella mano en la que me apoyé.
necesidad conjunta: dame años.
anexo: la sensación de haber perdido el tren dentro de un autobús.

 

 

 

 

XIII (POLÍTICA)

no. Indonesia no está en Indonesia.
Está en el corazón de los indonesios.
En el cielo la lluvia no es nacional,
no hay mercado. Los indonesios, por ejemplo,
se arrojan piedras como podrían arrojarse
hijos o desconocidos (las palabras los engañaron).
No hacía falta que se arrojaran a los ríos,
la natación no fue nunca un deporte nacional,
el suicidio anatómicamente es un monzón;
los gritos despiertan, ha de ser su cometido,
geográficamente se reparten de manera desgastada
pero muy vinculados a la oscuridad. Yo digo
que hay demasiados indonesios conformes con dios,
pero tienen derecho a sus lluvias y a sus casas.
Las fachadas de las casas gozaron de la belleza
del verano, nadie se asomó demasiadas veces
a mirar el verano; de nada sirve el verano
si no se le mira. La temperatura sufre
y la precipitación se tambalea. Pero Indonesia
está en el corazón de los indonesios.

 

 

 

 

XIV (TÓPICOS)

los tópicos son un problema: están todos, interminables, japoneses,
lingüísticos, la fogosidad es menor que tiempo atrás;
escasea la luz en rejilla y escasea la oscuridad en la rejilla;
falta poco, muy poco; he pensado esto en el autobús
de regreso, como un favor personal; los tópicos
nos retuercen en el anonimato y en la facilidad de palabra,
los tópicos cuentan los días contados con una ligera sonrisa.

 

 

 

Cañizares Mata, Julián. Travis poemas. León: Diputación de León, 1999.

 

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