Inicio > Poesía > LOS HIJOS DE LOS HIJOS DE LA IRA

LOS HIJOS DE LOS HIJOS DE LA IRA

Después de estar en casa de L, el siguiente préstamo lo tomé de casa de mi compadre Joseda.

Es este un libro al que le tenía ganas desde hace mucho tiempo.

 

Ben Clark 'Los hijos de los hijos de la ira'

 

Me parece maravilloso el texto con el que Ben Clark abre el libro, esos versos que dicen:

 

NO es este el Paraíso prometido
Y, sin embargo ¿quién se ha dado cuenta?

 

 

Hoy voy a dejar aquí siete de los poemas de la primera parte del libro, parte intitulada ‘Acero inoxidable’.

 

xxxxxI

Llovía en las aceras y en las casas.
Llovía en todo el siglo XXI.
Teníamos entonces nueve años
y una idea aturdida del amor.
Llovía en todo el siglo XXI.
Llovía en nuestros ojos y quemaba
mientras nos divertíamos lamiendo
el “nebluno”, el smog de las farolas.
La city era una ciénaga convulsa
donde se hacía muy difícil distinguir
el cielo gris de todas las corbatas.
Cogidos de la mano
nos hacía toser el acre olor
de vidas gangrenadas.
Un poco más cerca de la muerte
llorabas y decías “¡Ben, Ben, Ben,
yo quiero irme a casa!”
Estábamos perdidos. Y aún llovía.
Confundías las calles como a veces
confundimos extraños con amigos.
Como Hansel y Gretel, regresamos
buscando nuestras huellas, algún resto.
Pero nada se imprime en el asfalto.
Y en el suelo no había más
que latas de refrescos
devoradas por la luz.

Ya no habría consuelo en nuestras almas.
Habíamos llegado tarde al mundo.

 

 

 

 

xxxxxII

“Hijos de la bonanza” nos llamaban:
los que no conocieron ni la hambruna
ni las agudas larvas de estridencia
chillando en el oído por las bombas.
Y cuando nuestras piernas tan delgadas
caían y sangraban porque el parque
era de un hormigón armado y frío,
se quedaban callados, observando
nuestro llanto con un gesto de sorna.

Debíamos vivir y dar las gracias
por la ocre rozadura en la garganta
que provocaba el aire al refugiarse.
Agradecer las flechas de las nubes
y que un fango lechoso a nuestros pies
‒en un último gesto agonizante‒
le mordiera las botas al progreso.
¿Y cómo agradecerles la alegría?
La risa provocada por los hombres
inocentes del mar
cuando se encaminaban hacia el río
dispuestos a bañarse entre excrementos.

También estaba el tedio
de tener que explicarles a los niños
palabras como pueblo indio, oso
pardo, ballena azul o lince ibérico.
Pero esto eran minucias, sacrificios
en nada comparables al sufrido
por aquellos que ahora nos decían
“hijos de nuestra sangre”, tan severos.

Aunque, a veces, es cierto, no era fácil,
simplemente intentamos ir viviendo.
Haciendo caso omiso al comezón,
al vacío que moraba en nosotros,
hijos de la bonanza;
los hijos de los hijos de la ira,
herederos de todos los despojos.

 

 

 

 

xxxxxIII

Hubo sobre la Tierra un día negro.
Aquel día los gatos vomitaron
dejando a los ratones en la acera.
Aquel día los niños, embutidos
en oscuras zamarras, destrozaron
las farolas lanzando antologías
de poetas que no hablaban del punzón;
de aquel desasosiego,
de un dolor que afligía hasta la infancia.

No existiría jamás un día igual.
Existía, quizá, ese consuelo.

 

 

 

 

xxxxxIV

Hubiera deseado ser más fuerte.
Fracturaba su voz el aire sólido
respondiéndole un eco de hojalata.
Nada más.
Porque ella era un silencio
afilado cortándole la carne.
Una navaja muda.
El brillo del aceite sobre el agua
le pareció un horrible autorretrato,
y todas sus palabras adoquines.
Ella hubiera querido ser más fuerte.
Helaba con sus ruegos los geranios
respondiéndole un eco de su miedo.
Nada más.
Porque él era el silencio
cortándole la carne.
Una navaja muda
reclamándole al mundo sólo un poco
del amor que sentía.

 

 

 

 

xxxxxVII

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPara Javier Serena

Cada vez más arriba,
cada vez
más deprisa, más alto.
Cada vez
más fuerte y deslumbrante
cegador.

Lejos del suelo, lejos,
cada vez
más distante más frío.

Aspirar a una altura irrespirable
desde donde las cajas de cartón
y sus ignominiosos inquilinos
no sean más que puntos bajo el cielo.

Ésta ha de ser la idea del progreso.

 

 

 

 

xxxxxX

Cuando no había luz, y luz había,
los perros removían la basura
buscando en el pasado de los hombres
una hogaza de pan o un hámster muerto,
una infancia en la playa, una foto
familiar en un parque, la palabra
amor y la palabra confianza.
Buscaban ‒fue imposible‒ el saciar
un hambre que acabara con su hastío.
Buscaban encontrar algo que no
sabían muy bien qué podía ser;
quizás tan solo algo que estuviera
verdadera y profundamente libre
de aquel intenso olor a podredumbre.

 

 

 

 

xxxxxXIII

Uncidos a la tierra,
pero negando el barro, seducidos
por la luz, como viles girasoles,
tenemos un aspecto algo ridículo
apresurando el paso ante una palma
como una flor abierta que se seca.
¿Qué estamos esperando? No vendrá
nada.
Ya no nos sobrecoge nada. Nada
parece desasir el corazón
esta ferruginosa indiferencia
que nos tiene encantados. Ya, por fin.
Podemos ser felices ya por fin.
¡Apreciemos la imagen y la métrica!
Que estamos vacunados
contra la enfermedad; contra el amor,
contra la compasión y la ternura.

Y no hay por qué temerle ya a la vida.

 

  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

Daftar Harga Mobil Bekas

Literatura, música y algún vicio más

El lenguaje de los puños

Literatura, música y algún vicio más

Hankover (Resaca)

Literatura, música y algún vicio más

PlanetaImaginario

Literatura, música y algún vicio más

El blog tardío de Elena Román

Literatura, música y algún vicio más

Del verso y lo adverso 9.0

Literatura, música y algún vicio más

DiazPimienta.com

Literatura, música y algún vicio más

El alma disponible

Literatura, música y algún vicio más

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

Literatura, música y algún vicio más

Las ocasiones

Literatura, música y algún vicio más

AJUSTES Y OTRAS CUENTAS

Literatura, música y algún vicio más

RUA DOS ANJOS PRETOS

Blog de Ángel Gómez Espada

PERIFERIA ÜBER ALLES

Literatura, música y algún vicio más

PERROS EN LA PLAYA

Literatura, música y algún vicio más

Funámbulo Ciego

Literatura, música y algún vicio más

pequeña caja de tormentas

Literatura, música y algún vicio más

salón de los pasos perdidos

Literatura, música y algún vicio más

el interior del vértigo

Literatura, música y algún vicio más

Luna Miguel

Literatura, música y algún vicio más

VIA SOLE

Literatura, música y algún vicio más

El transbordador

Literatura, música y algún vicio más

naide

Literatura, música y algún vicio más

SOLIPSISTAS DEL MUNDO

Literatura, música y algún vicio más

MANUEL VILAS

Literatura, música y algún vicio más

El fin de las siestas

Literatura, música y algún vicio más

Escrito en el viento

Literatura, música y algún vicio más

un cántico cuántico

Literatura, música y algún vicio más

Peripatetismos2.0

Literatura, música y algún vicio más

Hache

Literatura, música y algún vicio más

A %d blogueros les gusta esto: