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RÍO ARGA 115 (3er trimestre 2005)

Arga 115

 

 

IÑAKI ECHARTE VIDARTE

BLUES

xxEres azul cuando bailas, a pesar de tu sonrisa. Incluso ella
xxDejo el texto a medio terminar: una frase sin punto, una idea incompleta. Es la hora en la que prometí llamarle.
xx-Hola. ¿Qué tal?
xx-Bueno.
xxY ya sé lo que vendrá después. Escucho.
xx-No sé qué hacer. Debería cambiar de piso. Debería volver a bailar, dejar de dar clases de inglés. Quizás debería
volver a Chicago; mi madre me necesita.
xxLo de siempre. Nada nuevo.
xx-Quizás deberías hacer algo, lo que sea, sin pensarlo tanto.
xxEn estas ocasiones me siento como su madre.
xxCuando cuelgo me cuesta recordar dónde lo dejé todo: la frase sigue cortada y no puedo recordar la idea completa, siempre me falta algo.

xxPintas azul. Y yo no aparezco en ninguno de tus cuadros.
xxNo recuerdo qué película vimos. Pero sé que fue nuestra última película. Nuestras rodillas miraban hacia los asientos vacíos de al lado y en ningún momento se rozaron. Nos cedíamos el turno para coger las palomitas (antes lo divertido era intentar cogerlas al mismo tiempo que entorpecíamos el camino del otro).
xxAl salir caminamos agarrados de la mano, pero cualquier excusa era buena para no mirarse a los ojos o para evitar hablar de planes de futuro.
xxSé que pasamos varias veces por el mismo lugar, que antes de llegar (a su portal) queríamos decirnos algo, pero lo ocultábamos argumentando lo bonita que era la noche y las ganas que teníamos de caminar.
xxAl fin nos paramos, a cien metros de nuestra primera cita, a quinientos de su casa, ya lejos de aquella pareja que habíamos sido.
xxAllí, quietos, mirándonos a los ojos, nos dimos cuenta de todo. No habría hecho falta decir nada, pero lo hicimos. Nos dijimos cosas que ya sabíamos, palabras que, en cierto modo, nos unían de otra manera.
xxA partir de aquella conversación supimos que cada uno seguiría con su propia vida, con el lado contrario de la cama vacía, pero con un hueco de café para el otro, una llamada de teléfono desde el otro lado del océano, o unas palabras de ánimo en versión original.

xxTu mirada de ojos avellana es azul.
xxDoy un abrazo (y dos besos) a mi madre, un abrazo a mi padre, la mano a mi hermano.
xxMe quedo dormido en el tren.
xxVuelvo.
xxDejo la maleta junto a la puerta.
xxQuiere mostrarme lo que ha preparado para esta noche.
xxPrefiero que me muestre otras cosas.
xxSuena el teléfono.
xxNos vestimos corriendo.
xxSubimos por la calle, llenos de botellas y comida.
xxSandra, borracha ya.
xxAlberto, ese que baila tan bien, ¿te acuerdas?
xxJuan me llena la mano de grasa.
xxDesde la terraza se ve el reloj de la Puerta del Sol.
xxSergio y Marta, ¿Sergio y Marta?, en la habitación, supongo.
xxUn brindis por el buen año que tendremos.
xxLejos se oye el murmullo, cada vez más cerca.
xx¡Las uvas!
xxRuido. El beso más largo de la terraza. Una copa se cae. Sandra se pone a llorar.
xxMirándome a los ojos me dice que me quiere.
xxLe abrazo.
xxAbrazo a Alberto, Sandra me salpica con champán derramado.
xxSuena mi móvil.
xx¡Feliz año, mamá!
xxLa luz entra por la ventana y me hace daño en los ojos.
xxNo me muevo.
xxSu cuerpo reposa medio descubierto a mi espalda. Enseñando un hombro, una pierna, el cabello desde donde se asoma su oreja.
xxEn el baño reflejo un cuerpo desnudo en el espejo.
xxMis ojos deben estar tras el desenfoque, entre el enrojecimiento, sobre las ojeras.
xxMe siento en el sofá, ante el televisor.
xxCreo que echan el programa de anoche, repetido otra vez.
xxVuelvo.
xxMe quedo dormido en el tren.
xxDoy dos besos (y un abrazo) a mi madre, un abrazo a mi padre, la mano a mi hermano.

xxTu sonrisa es azul envuelta en humo de hachís.
xx-Yo te he visto antes. (Y al final resultó ser verdad)
xxPausa.
xx-Yo quiero verte después.
xxMe invita a beber de su copa. Nos sentamos. El resto baila a nuestro alrededor.
xxHablamos. Me da la sensación de que ya nos conocemos, de que hace mucho que no nos vemos y tenemos que ponernos al día.
xxCuando las copas se vacían se ocupa de llenarlas.
xxCuando los cigarros se consumen soy yo el que los ofrece y los enciende.
xxNos apetece bailar y ya no queda nadie. Y es tan tarde que sólo podríamos hacerlo sin música y en cualquier sitio.
xxBailamos entre un amanecer y un templo egipcio, sin cigarros y con la voz a punto de apagarse.
xxNos despedimos con el primer beso, el que siembra, con una semilla se secuoya en un papel que guardamos con cuidado en la cartera.

xxTu vida es un blues, según me cuentas.
xx”Hoy me ha llamado de nuevo, [todo el mundo está jodido y luego morimos] y me mandará un mensaje, y seguro que tengo un e-mail suyo. [do it your dream your life] Yo quisiera ayudarle, ¿pero qué quieres que haga? [estamos en el mismo barco. Busco y no encuentro tb] Siempre es lo mismo; lamentos, penas. Como si a mí no me pasara los mismo. [i want 2 escape my miserable life] Yo ya no sé qué puedo hacer. De hecho cada día hago menos. Le escucho y le digo lo de siempre: [toj#] no hay nada que los demás podamos hacer. Todo está en sus manos.”
xx-Estoy pintando otro cuadro.
xx-¿De qué color es?
xx-No es azul, si eso es lo que quieres saber.

 

 

 

XAVIER ETXARRI

HAY LUZ

Hay luz,
hay luz adecuada para,
atmósfera con la pesadez precisa,
viento ligero, rumor lejano,
presión osmótica en la frente,
hueco en el hueco,
quietud detrás de la mirada
en la zona que oculta la retina.

Había luz,
había y transcribiendo instantes
ya no hay más que palabras;
sortilegios y magias pasaron de largo,
puertas y ventanas fueron descritas,
nunca escrutadas,
volvieron a cometer el error de los poetas:
perder el momento de luz
intentando atraparla en un verso.

 

NO SÉ LO QUE BUSCO, …Y POR ESO NO LO ENCUENTRO

Puedo encontrar billetes usados de autobuses
que nunca salieron de su dársena,
azulejos rajados sobre mesas
empujadas al olvido entre humedades.
Puedo encontrar agujeros en las muelas,
mentiras vaciadas, sandalias rotas.
Puedo encontrar nieblas antiguas
atrapadas en los huecos de los árboles,
gritos de milanos fallecidos
vibrando todavía entre las piedras.
Puedo encontrar las sombras de las gentes
que hace tiempo vivieron en la casa,
sus monedas enterradas en la huerta,
su ilusión pudriéndose en la cuadra.
Puedo encontrar indiferencias, tiempos perdidos,
vigas curvadas por la tristeza
del que se sabe camino del fracaso.

Puedo encontrar el viento, el bosque
surcado en la noche por luciérnagas,
el aburrimiento goteando lentamente,
las huellas en la senda equivocada.
Puedo encontrar la idea de acabar,
de cerrar el poema ahogado en la hojarasca.
Puedo encontrar lo que nunca perdí,
lo que nunca dijiste,
el centímetro que me desvió de la ruta
y que ahora, kilométrico, me pesa
escondido entre dos versos y un silencio.
Puedo encontrar una sonrisa, una promesa,
una voz en un teléfono arrugado.
Puedo encontrar muchas cosas pero por mucho que busco
todavía no he encontrado mi señal entre la niebla.

 

SOLSTICIO QUEMADO EN SOLEDAD A SOLEDAD LLAMA

Jirones usados, cajas con Mamarros, Magia,
misterios que unen al roble y a la hoguera,
firmamento hoy oculto tras la nubes,
todos los antepasados muertos y tristes,
mis manos abiertas hacia la noche.

Hay diferentes realidades dentro de la misma esfera,
todas se tocan en algo que brilla oscuro
y las nuestras arruinan la hierba mojada,
por eso ya nada espero,
las estrellas mueren en soledad y siguen vivas
hasta que en tu realidad su luz se apaga;
como ellas, creo que llevo muerto muchos años,
y vosotros todavía no os habéis enterado.

 

 

 

FÁTIMA FRUTOS

LA ÚLTIMA TRINCHERA

En esta penumbra de blues y ginebra
donde los hielos espantan la soledad
sobre el mismo taburete rojo
‒cómplice y testigo de nuestros anocheceres‒.
Aquí, donde las luces nos vuelven la cara
al abordaje de musas sin sueño.

En esta penumbra de sombras y ritmo
donde un piano naufraga en tus dedos
ante la misma áspera barra
‒abismo y condena de nuestros secretos‒.
Aquí, donde los sorbos templan el olvido
al asalto de recuerdos sin cerco.

Te encuentro de nuevo.

Que por qué la poesía, ‒preguntabas‒.
Que por qué el tango y la voz,
el cine y la noche,
tu risa y mi pecho.

Que por qué una tribu de sentidos
nos había atrapado el cuerpo.

En esta penumbra de humo y heridas
donde un foco azul seduce mis versos
con el mismo mar de fondo
‒patria y bandera de aquellos besos‒.
Aquí, donde las almas se desnudan en el espejo
a la búsqueda del auténtico yo sin dueño.

Te respondo de nuevo.

 

 

 

 

ELMYS GARCÍA RODRÍGUEZ

SU ÚLTIMO GRITO SE DISUELVE ENTRE NOSOTROS

La muchacha que todos veíamos
asomar a la ventana
partió en silencio,
las piedras
la humedad de la casa
me traen su memoria,
una paloma anidó en sus ojos,
las flores blancas
quedaron dispuestas en la mesa.
Quién limpiará los cristales
de su ventana,
los cristales que abren fuego
al anochecer infinito,
su voz se hunde
en lo ancho de esta isla,
con los brazos extendidos
abarcó el horizonte de sus piernas,
su frágil palidez
gravita en la penumbra
en estas horas íntimas del reposo.
Sobre el mantel
quedan los restos de su vestido,
su último grito
se disuelve entre nosotros,
otra vez
la calle desnuda ante mis ojos,
las piedras,
la humedad de la casa,
los recuerdos.

 

EL DERROTADO

xxLa colcha no le alcanza para cubrir sus pies, dejando al descubierto unos dedos largos y rígidos. Afuera el agua golpea insistente contra el cristal de la ventana. Siente temor; siempre el mismo temor, la esposa ausente hace diez años, los hijos que nunca retornaron. Su vida es un batir de alas sobre una colcha blanda.

xxEl mal carácter lo ha vuelto huraño, su falta de valor frente a las disyuntivas y la ausencia total de optimismo lo han convertido en un hombre sin criterios. Otros a su edad conservan sueños, él sólo espera el abrazo de la muerte, acechando constante sus rodillas, su esqueleto fugaz.

xxEstá queriendo incorporarse, busca por las paredes un clavo donde colgar su honor. Termina por levantarse y arrastrando pesadamente los pies sale del cuarto. La lluvia sigue lamiendo con ansias las calles, él abre la puerta y sale, creyendo que así podrá variarle el curso a las tempestades.

 

 

 

 

SANTIAGO LARRETA IRISARRI

HAIKUS

pasan volando
persiguiendo mosquitos
junto al alero

 

por la ventana
se cuela la polilla
a ver la luz

 

tras la ventana
olvidado el verano
está lloviendo

 

brillan las gotas
en la hierba segada
y qué bien huele

 

cesa de llover
y se adivina el olor
de las raíces

 

arreglo la mesa
dos velas y unas flores
por si vienes

 

ni veo al gorrión
tan alta está la yerba
en el jardín

 

lenta y pesada
acostada en las nubes
pasa la tarde

 

pelma molesto
sabemos que es verano
no calla el grillo

 

tras la tormenta
nunca se vio tanta agua
por eso croa

 

no estás llorando
porque piques cebolla
te acuerdas de otro

 

dos mariposas
vuelan hacia los niños
son inconscientes

 

estiro los pies
libres sin zapatillas
todos se han ido

 

vuelvo del campo
y arrugas el ceño
se ha hecho tarde

 

cuarto menguante
en el cielo meriendan
melón helado

 

solo en el plato
cíclope hepático
el huevo frito

 

 

 

 

SALVADOR MUERZA

SIEMPRE EROS

xxxxxxxxxxxxxxxMujer, trátame con ternura

Yasmine,
Ni te llamas Mesalina
Ni en el imperio romano
La pandemia del sida
Asoló Pompeya.

Eran otros tiempos promiscuos…

Ahora se imponen las reglas,
La cordura o el miedo.

Bésame solamente,
Protégete de efluvios de alto riesgo.

Quererse es un acto heroico.

 

 

 

 

ALFREDO RODRÍGUEZ DOMÍNGUEZ

DIARIO DE VENEZIA, 1º DE ABRIL DE 2005

(Otro día aún más azul que el de ayer
La luz encalmada
Venezia que huele a mar abierto
Pasando al otro lado
Entre los brotes de nuestra vida

Y es hacia las diez y media la cita junto a la Torre del Reloj
Desplegamos el plano al instante fotografiado
Hoy el paseo será hacia el Dorsoduro
Y los nervios en el estómago que apenas disimulan

Caminar delante contigo, viejo Poeta Álvarez
‒y junto a la mujer que ahora amo‒
Hasta este lugar fuera del mundo
Que se quede atrás la vida
Y todo cuanto ella arrastró consigo
Que no espera ya nada de mí
No más disfraces, no más negros lamentos

Oh, vieja vida equivocada
Adonde quiera que miremos sólo gozar
Ni sentir el tiempo siquiera pasar raudo en la piel
Como ausentes en la Fiesta, como llega la muerte
Libre, sin contar con ella
Y dejándonos guiar por este paisaje adormecido
De silencios en el aire, de palacios de oro
Hasta pasar al otro lado
Sólo mirar hacia donde el Poeta mire
Sólo amar aquello que el Poeta ame

 

CAFÉ DE LA ÓPERA

Viejos Cafés de Barcelona
Llevan tus pasos cansados hasta el mar
Ahora que por fin ya sabes qué es lo bueno y qué es lo malo
Ahora que ya conoces mejor que nadie tu cuerpo
Y el espíritu no es para ti más que una manera de hablar

Quieres sentarte un rato en las mesas del fondo entre extranjeros
En esta hora dichosa de silencio, solitario
Con un libro de poemas antiguos en la mano, quizá Dante Alighieri
Y en los labios un café muy negro

Dirige después tus pasos esta tarde
Hasta el Passeig del Born y Santa María del Mar
Que las chicas que esperan a la puerta de los peep-shows
Te miren otra vez al pasar, Rambla abajo, hasta el mar
Escucha sus risas…
Hay en sus ojos un aire caliente de cuchillos
Y tú, viajero, que sientes un suave cosquilleo
Un ronroneo en el estómago cuando las ves
Y oyes la risa en la calle detrás de ti
Sabes que aún tu corazón se estremece
Con palabras que hurgaran el Deseo

Y ahora que reina una gran calma en este antiguo Café de la Ópera
Tú, que has convertido ya para siempre tu corazón en viajero
No dudes en sentarte en una mesa del fondo a leer, solitario, silencioso
Mientras afuera la ciudad gótica desciende Rambla abajo
Con un brillo canalla a sus espaldas,
Y los cielos de la carne llevan tus pasos cansados hasta el mar

 

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