Inicio > Poesía > ELIZABETH BISHOP

ELIZABETH BISHOP

Bishop

 

 

EL ICEBERG IMAGINARIO

Preferíamos el iceberg al barco,
aunque significase el fin del viaje.
Aunque estuviese en calma como nublada roca
y todo el mar fuese mármol en movimiento,
preferíamos el iceberg al barco:
preferíamos tener esta llanura de nieve que respira
aunque estuviesen tendidas sobre el mar las velas
como, sin disolverse, la nieve sobre el agua.
Oh solemne campo flotante,
¿eres consciente de que un iceberg reposa
contigo, y que podría en tus nieves pastar cuando despierte?

Esta es una escena por la cual un marinero daría sus ojos.
Se ignora el barco. El iceberg asciende
y se hunde de nuevo: sus cristalinos pináculos
corrigen elipses en el cielo.
Esta es una escena en donde el que pisa las tablas
es retórico por naturaleza. El telón
es lo bastante ligero para subir con las más finas cuerdas,
que provocan airosos remolinos de nieve.

 

 

 

CALLE VARICK

De noche las fábricas
luchan despiertas:
miserables, preocupados edificios
con tuberías por venas
intentan hacer su trabajo.
Prueban a respirar,
las extendidas ventanas de la nariz
con púas por pelos
despiden, sin embargo, tantos hedores.
Y yo debo venderte, venderte,
venderte desde luego, querida, y tú me venderás a mí.

Sobre ciertos suelos,
ciertas sorpresas.
Pálida, sucia luz,
algún iceberg capturado
al que se le impide derretirse.
Mira las lunas mecánicas,
enfermas, hechas
para crecer y menguar
por instigación de alguien.
Y yo debo venderte, venderte,
venderte desde luego, querida, y tú me venderás a mí.

La música amorosa de las luces
continúa trabajando. Las prensas
imprimen calendarios,
supongo; las lunas hacen medicinas
o dulces. Nuestra cama
elude el hollín,
y los desgraciados olores
nos mantienen cerca.
Y yo debo venderte, venderte,
venderte desde luego, querida, y tú me venderás a mí.

 

 

 

EL LAVADO

Las sosegadas explosiones sobre las rocas,
los líquenes,
crecen extendiéndose en grises conmociones concéntricas.
Se han organizado
para coincidir con los anillos en torno de la luna,
aunque en nuestras memorias no han cambiado.

Desde que sabemos que los cielos nos atenderán
durante tanto tiempo,
has sido, amada amiga,
precipitada y pragmática;
y mira lo que ocurre. Para el Tiempo
nada es si no es adaptable.

Las estrellas fugaces ¿han acudido
en brillante formación a tus negros cabellos negros,
tan lacios, tan temprano?
–Ven, déjame lavártelos
en esta gran palangana de latón
batida y clara como la luna.

 

 

 

NIÑOS DE OKUPAS

En las irrespirables faldas de las colinas
juegan, como una mancha, una chica y un chico,
solos junto a la mancha de una casa.
El ojo suspendido del sol parpadea desocupado,
y después ellos atraviesan
olas gigantes de luz y de sombra.
Una mota amarilla que danza, un cachorro,
les acompaña. Las nubes están amontonándose,

una tormenta se amontona en lo alto, detrás de la casa.
Los niños juegan a cavar agujeros.
La tierra es dura: prueban a usar
una de las herramientas de su padre,
un pico con el mango roto
que ninguno de los dos puede apenas levantar.
Cae con estruendo. Su risa se despliega
refulgente en el núcleo tormentoso,

débiles relámpagos de tanteo
dirigidos como el ladrido del cachorro.
Pero para su pequeño, soluble,
no autorizado refugio,
aparentemente la contestación de la lluvia
consiste en una ecolalia
y la voz de la Madre, peligrosa como el pecado,
continúa llamándoles para que vengan.

Niños, el umbral de la tormenta
se ha deslizado bajo vuestros fangosos zapatos:
húmedos y fascinados, estáis entre
mansiones entre las que podéis escoger
una casa más grande que las vuestras,
cuya legitimidad perdura.
Sus empapados documentos conservan
vuestros derechos en habitaciones donde cae la lluvia.

 

 

 

UN ARTE

No es difícil dominar el arte de perder:
tantas cosas parecen llenas del propósito de ser perdidas,
que su pérdida no es ningún desastre.

Perder alguna cosa cada día. Aceptar aturdirse por la pérdida
de las llaves de la puerta, de la hora malgastada.
No es difícil dominar el arte de perder.

Después practicar perder más lejos y más rápido:
los lugares, y los nombres, y dónde pretendías
viajar. Nada de todo esto te traerá desastre alguno.

He perdido el reloj de mi madre. Y, ¡mira!, voy por la última
–quizá por la penúltima– de tres casas amadas.
No es difícil dominar el arte de perder.

He perdido dos ciudades, las dos preciosas. Y, más vastos,
poseí algunos reinos, dos ríos, un continente.
Los echo de menos, pero no fue ningún desastre.

Incluso habiéndote perdido a ti (tu voz bromeando, un gesto
que amo) no habré mentido. Por supuesto,
no es difícil dominar el arte de perder, por más que a veces
pueda parecernos (¡escríbelo!) un desastre.

 

 

 

Bishop, Elizabeth. Obra poética (Trad. D. Sam Abrams y Joan Margarit). Barcelona; Ed. Igitur, 2008.

 

  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

LOS QUE VIVEN CONMIGO

Literatura, música y algún vicio más

Hankover (Resaca)

Literatura, música y algún vicio más

PlanetaImaginario

Literatura, música y algún vicio más

El blog tardío de Elena Román

Literatura, música y algún vicio más

Del verso y lo adverso 9.0

Literatura, música y algún vicio más

DiazPimienta.com

Literatura, música y algún vicio más

El alma disponible

Literatura, música y algún vicio más

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

Literatura, música y algún vicio más

Las ocasiones

Literatura, música y algún vicio más

AJUSTES Y OTRAS CUENTAS

Literatura, música y algún vicio más

RUA DOS ANJOS PRETOS

Blog de Ángel Gómez Espada

PERIFERIA ÜBER ALLES

Literatura, música y algún vicio más

PERROS EN LA PLAYA

Literatura, música y algún vicio más

Funámbulo Ciego

Literatura, música y algún vicio más

pequeña caja de tormentas

Literatura, música y algún vicio más

salón de los pasos perdidos

Literatura, música y algún vicio más

el interior del vértigo

Literatura, música y algún vicio más

Luna Miguel

Literatura, música y algún vicio más

VIA SOLE

Literatura, música y algún vicio más

El transbordador

Literatura, música y algún vicio más

Como no iba diciendo

Literatura, música y algún vicio más

SOLIPSISTAS DEL MUNDO

Literatura, música y algún vicio más

MANUEL VILAS

Literatura, música y algún vicio más

El fin de las siestas

Literatura, música y algún vicio más

Escrito en el viento

Literatura, música y algún vicio más

un cántico cuántico

Literatura, música y algún vicio más

Peripatetismos2.0

Literatura, música y algún vicio más

Daftar Harga Mobil Bekas

Literatura, música y algún vicio más

Hache

Literatura, música y algún vicio más

A %d blogueros les gusta esto: